domingo, 31 de julio de 2011

"Las mentiras de Locke Lamora" de Scott Lynch

Las mentiras de Locke Lamora. Las crónicas de los Caballeros Bastardos I, Scott Lynch, Alianza Editorial, 2006/2008 (ed. bols)

Novela para Estíbaliz.
Si no la ha leído, su definitiva reconciliación con el género.

Estupenda novela. Agradable sorpresa. Lectura fantástica para estos días de vacaciones que hoy se acaban. Las mentiras de Locke Lamora pasan a formar parte del selecto grupo de lecturas más entretenidas y aprovechadas del año.

Texto de la contraportada de la edición en bolsillo:

La vida de un huérfano suele ser dura y breve en Camorr, una ciudad de canales, palacios y templos, construida sobre las ruinas de una raza desaparecida. Sin embargo, su rápida inteligencia y un innato talento para el robo permiten a Locke Lamora sobrevivir y ser recogido por un sacerdote ciego - que ni es sacerdote ni ciego -, que transmitirá sus extraordinarias habilidades a su familia de "huérfanos": los Caballeros Bastardos. Pronto no estará a salvo la riqueza de ningún noble de Camorr. Pero la aparición de un oscuro personaje desencadena una guerra por el control de los bajos fondos de la ciudad. Atrapados en un juego mortal, el ingenio y la lealtad de Locke y sus amigos serán sometidos a prueba en lucha por su vida.

Empecemos. Y lo primero que tenemos que decir es que Las mentiras de Locke Lamora es un libro de aventuras de corte clásico. Rezumando entre sus páginas se respiran los clásicos de las novelas del siglo XIX... Dickens, Stevenson, Verne y, sobre todo, Dumas son los pilares en los que se aguanta la historia de las aventuras y desventuras de Locke Lamora. Adentrarse en estas página es visitar a un viejo amigo. Y, al igual que los autores mencionados, proporciona horas de diversión y entretenimiento. Esta ha sido una de las pocas novelas leídas últimamente que me ha hecho quedarme despierto hasta las tantas pasando sólo una página más, sólo una página más... Vamos, que la historia que cuenta y la compleja trama que nos presentan es de las que agarran y no sueltan.

Y todo gracias a los que considero que son los puntos fuertes de la novela: personajes y estructura.

En esta novela no hay héroes. No hay grandes personas movidas por altos ideales de justicia y honor. Lo que encontramos son ladrones, timadores y asesinos. No importa si en los estratos bajos de la sociedad o en los altos. Ambiciosos, corruptos y crueles. Locke Lamora es un personaje fascinante. Bien tratado y trabajado. Un antihéore que trabaja con el cerebro, los planes y el disfraz. Lo físico no es lo suyo. Y sus Caballeros Bastardos, ladrones y timadores con los que el lector acaba por empatizar y simpatizar. ¿Quién puede negar la simpatía a quien roba a los más ricos por medio de la inteligencia?

El Rey Gris, el Halconero (tarda la magia, pero cuando llega...), el matrimonio de nobles, el padre Cadenas, el Hacedor de Ladrones, la Araña. Personaje que si bien ya los hemos leído en otras historias, aquí vuelven con vida fresca, con entidad y caracterizados con suficiente soltura para ser recordados. Fina caracterización y buen trabajo psicológico.

Y la estructura de la novela. Por alguna página he leído que es lo más críticas se suele llevar. A mí me ha gustado. Me ha resultado estimulante. Hay dos líneas narrativas en la novela. La acción propiamente dicha de Locke Lamora vs. El Rey Gris y los años de aprendizaje de Locke y Jean. Este segunda línea narrativa sirve de contrapunto a la principal proporcionando más información, ironizando, contradiciendo y explicando. Sirve para conocer y profundizar en los Caballeros Bastardos y para dotar algunos pasajes de profunda tristeza (quien lo leyó me entiende). No me parece una estructura ni confusa ni arbitraria. Al contrario, me gusta por lo reveladora y por los matices que se otorgan la una a la otra.

¿Punto negativo? Quizá un poco demasiado larga (hablamos de setecientas páginas) y en algún pasaje excesivamente descriptiva (y que conste que soy de esa cada día más minoritaria facción que adoran las largas descripciones de lugares), pero sin llegar a comerse la narración o la historia. Pero entiendo esas descripciones que ocupan el primer tercio de la novela... Camorr, la ciudad de los canales, como un personaje más que el lector conoce, visita, huele y sufre.

Las mentiras de Locke Lamora ha sido una excelente lectura de vacaciones... Horas sentado en el rincón de leer dejándome engañar por Locke Lamora, asistiendo a timos, persecuciones, violencia (en algún momento muy cruda), traiciones y grandes venganzas que harían estremecer de orgullo al Conde de Montecristo. Una buena novela, unos grandes personajes y... autoconclusiva. Porque pese a ser el primer capítulo de una serie de siete novelas, Las mentiras de Locke Lamora empieza y acaba en ella con todos sus frentes cerrados, sus tramas ajustadas y su argumento acabado. Casi lloro de felicidad al acabar la novela y comprobar que si quiero puedo dejar la historia aquí, perfecta, cerrada, concluida. Y con ganas de lanzarme dentro de unos meses a la segunda aventura de Locke... aire marítimo... a ver qué depara.

 Locke Lamora y Jean.
Imagen tomada de aquí.

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jueves, 28 de julio de 2011

"Macarrones con zombi" y "Tallarines de momia" de Martín Piñol y Votric (ilustr)

Este blog nació en su momento (hace ya un año y pico y ciento y pico entradas) con la intención de hablar de literatura juvenil. Y punto. Pasa el tiempo y decido que ya va siendo hora de abrir las reseñas de este blog a nuevas franjas lectoras porque no solo de juvenil vive el lector. Vamos, que leo de todo y me empieza apetecer hablar de todo. Así que a partir de hoy, literatura juvenil y literatura infantil y álbum ilustrado y adulto y cómic y todos los etcéteras que se me ocurran. Porque hay que evolucionar y porque me da la gana.

Así que empezamos con un par de libros de los mismos autores y que buscan lectores gamberros a partir de siete años.

Macarrones con zombi y Tallarines de momia, de Martín Piñol y Votric (ilustr), Destino, 2011

Primer volumen de la serie. Macarrones con zombi. Gastronomía y casquería.

Bermúdez es el chef del colegio Saint Grimor. Es un genio incomprendido y odia a los niños (porque ellos se lo buscan, no porque él sea un mal tipo, que también). Solo tiene un amigo, la asquerosa rata Estiércol y se ha metido en un buen lio. Por un quítame de ahí esas verduras podridas los niños del colegio se han convertido en zombis. Él mismo se ha convertido en zombis. ¡Y siguen si reconocer su genio creativo! ¡Y encima pretenden que arregle todo el follón que ha montado! Suerte que contará con la ayuda del repelentillo Pablo y la valiente Natalia... y Estiércol, claro.

Primera de las aventuras de Bermúdez, el chef zombi, un personaje que en mi opinión entra por derecho propio en el panteón de grandes hallazgos en literatura infantil de esta temporada. En mi opinión, la serie sorpresa de la temporada. Literatura a partir de siete años cargada de humor, dinamismo y respeto por el joven lector. Lo que no es de extrañar pensando que quien escribe esto es Martín Piñol, padrino de este blog, y uno de esos autores que poco a poco está construyendo una carrera solida y muy interesante en una serie de libros que combina un hálito de romántico empedernido con un fino sentido del humor que bascula entre la referencia culta, la broma sutil y el chiste bruto y escatológico. Porque sí, en estas novelas nos encontramos chistes de pedos y mocos, pero no son el recurso fácil sino porque Martín Piñol recuerda y sabe que a los niños les hace gracia esos chistes.

Porque una de los grandes aciertos de estas novelas es que están escritas para los niños (o para los adultos que les gusta las novelas de niños). No nos encontramos con novelas franquicia o con un adulto que escribe una historia con los elementos que él piensa que deberían gustarle a un niño (que los hay), sino que la acción, los personajes, la historia, los extras, los chistes y etc. están pensado para que el joven lector se lo pase bien y disfrute de la lectura. Mucha de la literatura infantil se olvida de que el principal objetivo de un libro es que el lector se lo pase bien leyendol. No enseñar que hay que compartir o valores ético/morales, sino que el acto de abrir un libro es uno de los momentos más mágicos que una persona puede hacer en su vida. Y esto se consigue con libros de de calidad entretenidos y divertidos. Y la serie del Chef Zombi tiene estos tres elementos.

En Macarrones de zombi asistimos al nacimiento del ¿héroe?. Chef Bermúdez, tipo repugnante, egoísta, asqueroso y que odia a los niños. Gran acierto presentar un héroe que no es dechado de virtudes y ejemplo a seguir. Bermúdez es un antihéroe, un tipo que a su pesar tendrá que arreglar los desaguisados que él mismo provoca. Un gran personaje. La acción es rápida, la novela muy divertida (con momentos de carcajada), los personajes carismáticos y salen zombis. Quizá la novela adolece de lo mismo que les ocurre a las primeras entregas de películas de superhéroes; al tener que explicar el origen del héroe, el momento de las tortas llega un poco tarde y acaba sabiendo a poco. Mención especial para la rata Estiércol, la mascota de Bermúdez. Bicho repugnante, egoísta y malvada protagoniza alguno de los mejores momentos de la novela. Es mi personaje favorito y el único roedor del universo que me cae bien.


Quiero y necesito una camiseta con este dibujo.

Tallarines de momia es la segunda aventura de Bermúdez y amigos. El héroe está presentado y las reglas establecidas por lo que la novela entra de lleno en el terreno de la acción más divertida y los chistes más conseguidos. Una nueva genialidad culinaria de Bermúdez provocará el cabreo de una momia milenaria que se lanza a ajustar cuentas con nuestro chef favorito.

La novela es muy divertida. Llena de grandes secundarios cómicos que llenan las páginas de vitalidad y diversión. Pienso en el simpar Zombete (¿por qué me gustan tanto estos personajes), el vecino, las estupendas limpiadoras del museo, el guarda, etc. Todo al servicio de conseguir una historia divertida y entretenida con su dosis justa de "ohhh, qué bonito". Rápida y dinámica, escrita con gracia, estilo y exigencia. Porque escribir para niños es cosa seria y Martín Piñol lo sabe. Los dos primeros capítulos de una serie de novela infantil que puede competir cara a cara con superventas como Stilton y Bat Pat ganándoles en calidad, ingenio y diversión por goleada. Es que Martín Piñol es muy bueno.

Pero todo esto que hemos dicho de las novelas no sería lo mismo sin las magníficas ilustraciones de Victor Díez, Votric. La simbiosis entre historia/ilustración es perfecta y desde la primera página el lector no puede entender las aventuras del Chef Zombi sin los dibujos de Votric. Desconozco si la relación entre autor/ilustrador ha sido del estilo de Billy Wilder-Jack Lemmon o, por le contrario, de Werner Herzog-Klaus Kinski. Sea como sea, el resultado es rayano a la perfección. Novelas muy ilustradas consiguiendo que en ningún momento la ilustración se coma al texto, sino que lo complemente y lo engrandezca. Dibujos dinámicos, expresivos, divertidos, llenos de vida y de acción. Votric consigue que cada dibujo sea una pequeña joya llena de vida, detalles y exigencia. Amparados en recursos del cómic, consigue que un texto que tenía vida por él mismo se eleve a cotas magníficas. Votric consigue eso tan difícil de hacerse con el texto y engrandecerlo sin comérselo. Un equilibrio perfecto entre texto/dibujo.

Macarrones con zombi y Tallarines de momia son el inicio de una prometedora serie de aventuras para lectores a partir de siete años. Divertidas, entretenidas, llenas de chistes elegantes y burras, con maravillosas ilustraciones para proporcionar horas de lectura estimulante. Una novelas que abren el gusanillo lector de los chavales. Comprobado en la librería de primera mano... quien compra un ejemplar, repite con el siguiente y espera el tercero... y, además, lo compra para un amigo. ¿Qué mejor señal que ésta?

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martes, 26 de julio de 2011

"Rebelión. Poderes Oscuros III" de Kelley Armstrong

Rebelión. Poderes Oscuros III, Kelley Armstrong, ed. Marlow, 2011

Xino-xano, sin hacer ruído, sotovocce y sibilando, la serie de novelas de Los Poderes Oscuros se ha convertido en una de mis sagas favoritas. Era ya intuición al leer Invocación y Despertar, pero la lectura estos días de Rebelión me lo ha confirmado; Los Poderes Oscuros conforman junto con Los Juegos del Hambre y Generación Dead, una de mis series favoritas. ¿Por qué? Entre otros motivos, porque jugando con los elementos de siempre crea algo muy distinto.

Cloe, Derek, Simon y Tori han llegado al punto B sanos y salvos. Parece que están seguros, pero lo que parecía que sí, pues no y están como aquí pasan cosas raras. Y lo de dominar los poderes, nada... porque Cloe sigue teniendo sus encuentros con los muertos y los demás cada uno a los suyo.

Lo sé, como resumen argumental es una cagada, pero qué queréis. Es una tercera parte y si me pongo a resumir en serio me cargo el argumento para todos aquellas personas que leerán esto y decidirán meterse con la serie de Kelley Armstrong. Y una de las gracias de esta novela y de toda la serie es ir encontrándose con un argumento que suena a viejo, pero que juega con las expectativas ya creadas del lector. Vamos, que el marco parece el de siempre, pero la autor juega una baza que suele caer olvidada en la literatura fantástica, el realismo. Aquí se trata de adolescentes reales con poderes fantásticos, pero actuando como lo harían en realidad.

¿Ejemplo? En la primera novela, el momento en que Cloe ve a los muertos por primera vez piensa, estoy loca y, por favor, dadme pastillas e internarme. En la segunda novela, ir del punto A al punto B significa el 70% de la trama y mucho frío, hambre y suciedad. En esta tercera novela, los personajes encerrados en un casa preguntándose en todo momento "¿qué hacemos?". Nada de planes geniales ni inteligencia sobrehumana, no. Personas normales metidas en un follón que es demasiado grande para ellos.

Esta tercera parte sigue conservando las características que definieron las otras dos y que tanto me gustaron: personajes protagonistas que no tienen que caer bien ni ser muy simpáticos, un cierto realismo sucio, coqueteos con la novela de terror (¡momentazo en el cementerio!), la creación de todo un mundo fantástico muy interesante (presentado poco a poco y dando información suficiente para despertar la imaginación del lector, pero sin abusar porque lo que importa es lo que afecta directamente a los protagonistas), momentos de pura y maravillosa serie B con sus planes maléficos y sus mad-doctors, grandes dosis de dramatismo personal (Tori y su madre... esto es una relación complicada) y un juego continuo con las expectativas del lector: el triángulo amoroso resuelto con realismo y una preciosa elegancia (historia de amor que no nace hasta la segunda novela y se concreta en esta eliminando de un plumazo el tan artificioso mecanismo del amor a primera vista), planes que no salen bien, momentos de acción donde cuesta mucho vencer y las heridas duelen, traiciones que se saben, pero que no se puede hacer nada por evitar, etc.

Y todo explicado con calma y tranquilidad porque los personajes tienen su espacio para crecer y desarrollarse. Hablar, discutir, hacer planes, salir a tomar un helado. No todo es acción porque no todo puede ser acción. Hasta un final eléctrico y explosivo donde se resuelve la trama principal y se cierra la historia de estos personajes, pero dejando abierto el mundo para una segunda trilogía con otras historias.

 
¿Próximamente?

¿Perfecta? No. En algún momento se sigue echando de menos algo más de ritmo narrativo. Pecata minuta. Los Poderes Oscuros es una trilogía muy recomendable y, tengo la impresión, muy desconocida. Los elementos de siempre presentados de forma distinta. Inteligente, realista, plagada de un gran sentido del humor, buenos personajes y una trama muy adictiva que presenta un mundo fantástico algo distinto.  Vamos, ¿qué vale la pena, no?


Descarao

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sábado, 23 de julio de 2011

"Las estrellas, mi destino" de Alfred Bester

Las estrellas, mi destino, Alfred Bester, ed. Gigamesh, 1999 (ed. bolsillo 2009)

Si no la ha leído, al amigo Sobrasada Cósmica creo que le puede gustar esta fascinante novela.

Quien sigue a menudo las reseñas y discretas opiniones que vierto en este blog, sabe que en ocasiones tiendo a ser exagerado en mis valoraciones. Ya sea por amor o por odio. Esto lo digo porque quiero dejar claro que lo que voy a decir a continuación sobre Las estrellas, mi destino no es una exageración sino lo que en mi opinión solo se puede decir a la hora de valorar una historia como la que nos presenta Alfred Bester. Y es:

Las estrellas, mi destino es una obra maestra.

Con toda seguridad, una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído en mi vida, pero ciencia-ficción entendida como aventura, naves espaciales y muy poco tecnicismo científico. Lo primero es la aventura y la historia, las explicaciones científicas o el discurso técnico pasan a un tercer o cuarto plano (si es que llega a aparecer). Aventuras, personajes, acción, referencias, entretenimiento, maestría estilística, diversión, humor y etcéteras en doscientas y poco páginas y en un único volumen. Porque Las estrellas, mi destino pertenece a esa maravillosa época donde los escritores cerraban las historias en un volumen explicándolo todo y acercándose al infinito.

Gully Foley. Abandonado a su suerte en una nave espacial a la deriva a mitad de camino entre Marte y Júpiter. Un ataud sin luz durante cinco meses, veinte días y cuatro horas. Una nave, la Vorga que se detiene a su lado y podría haberlo salvado. Pero no lo hace. Abandonado por segunda vez. Y Gully Foley resucita porque ahora tiene una misión, la venganza. "Vorga, te mataré de mala manera". Y todo en un mundo donde los transportes han cambiado, ahora se puede jauntear, moverse de un punto a otro solo con el poder de la voluntad: la teletransportación.

Punto de arranque de una novela de aventuras que va más allá de ser la historia de una venganza. Gully Foley, protagonista absoluto, aterrador y fascinante, una suerte de Conde de Montecristo espacial, neoRobinson mentalmente enfermo, Gulliver viajando a los nuevos mundos de la mente, tremendo personaje lleno de recovecos, miserias y grandezas. Resumen de lo peor y mejor del ser humano. Una obsesión, la venganza, y la trascendencia de esa venganza para elevar las posibilidades del ser humano hasta las estrellas. Un ser humano dormido, inerte, abúlico y aburrido. Gully Foley, de abyecto criminal a héroe.

Escrita con un ritmo endiablado y diabólico que casi obliga a leer la novela de una sentada, Las estrellas, mi destino es una novela de acción. Explosiones, persecuciones, investigación y asesinatos (lo que acerca la historia al mundo de la novela negra) porque por mucho discurso trascendental que se encierre en sus páginas y el profundo análisis de la psique humana, lo principal es la historia y la aventura. Nos encontramos ante una novela entretenida en el mejor sentido de la palabra: ágil  dinámica, absorbente y muy bien escrita. Con un lenguaje y un estilo al servicio de lo que se explica y de las necesidades de lo que se explica. Las últimas y emocionantes páginas es un ejemplo de esto. Repito, lo primero la historia.

Y, por si fuera poco, está escrita con un exquisito y sutil humor que hace que además sea una novela muy divertida. Casi su propia parodia. Sentido lúdico de la literatura tan necesario y tan escaso.

Las estrellas, mi destino es una de esas novelas nacidas para perdurar, para influir y para que cada generación deje en ella su poso de lectura. Escrita en 1956 es mucho más actual en temática y estilo que muchas novelas que salen de las cajas de novedades cada semana. Una novela para disfrutar y dejarse caer. Corta, pero infinita en sus lecturas. Y entretenida. Mucho. Fascinante y, aquí utilizaré una adjetivo que guardo para unos pocos libros, imprescindible. Hasta este punto llega mi entusiasmo.

Y ya está... me voy a releerla.

- ¿Quién eres?
- Gully Foley es mi nombre.
- ¿De dónde eres?
- La Tierra es mi nación.
- ¿Dónde estás?
- El espacio profundo es mi hogar.
- ¿Adónde vas?
- La muerte es mi destino.




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martes, 19 de julio de 2011

"Sangre azul. Vampire Academy II" de Richelle Mead

Sangre azul. Vampire Academy II, Richelle Mead, Alfaguara, 2010

Los strigoi* han atacado y una familia de moroi junto con sus guardianes han sido masacrados. Las primeras investigaciones dicen que esta vez los strigoi han atacado en unión con humanos. El miedo se adueña de la Academia St. Vladimir y se decide el traslado a un estación de esquí donde se supone que todos estarán más seguros.

Alli Rose seguirá su aprendizaje de guardiana junto a Dimitri, por el que se sentirá cada vez más atraída. Conocerá a Adrian, un moroi que se salta cuatro o cinco convenciones y que esconde secretos. Su mejor amigo quiere dejar la amistad y pasar a ser otra cosas. Gracias al vínculo que tiene con Lisa tiene que aguantar ver a su amiga montándoselo con su novio Christian. Y a todo esto, la visita inesperada de su madre con la que mantiene una perfecta no-relación, los ojitos que Dimitri le pona a otra muchacha y la eterna amenaza de los strigoi. Vamos, unas típicas y tranquilas vacaciones.

Segunda parte de la serie de novelas Vampire Academy de Richelle Mead. La leo unos meses después de acabar la primera parte, novela que me dejó un buen sabor de boca, pero sin llegar a los entusiasmos que me he ido encontrando por estos mundos blogueros. Eso sí, me dejo el suficiente para llevarme a casa un fin de semana esta Sangre azul y leérmela con tranquilidad. ¿Resultado? El mismo que la primera. Me ha gustado, me ha entretenido, pero sin entusiasmo. Reconozco que esta serie es una de las mejores en literatura juvenil que estoy leyendo en los últimos tiempos, pero sigo sin encontrar un punto de conexión con ella.

Rose crece como personaje y sienta las bases para el proceso de maduración que supongo que se verá en las siguientes partes. El enfrentamiento con su madre (y con una posible visión de su futuro) es una de las partes que más me ha interesado porque incide en lo más remarcable de la serie de Richelle Mead: su voluntad de humanizar a los personajes. Fortalezas y debilidades. Heroísmos y egoísmos. Y de estos cuatro elementos va sobrada Rose. Su mayor conciencia de responsabilidad y cada vez mayor peso como líder (me gustó mucho su actitud en el último tercio de la novela de ir y salir por patas... no es necesario comportarse como un héroe para serlo).

Se añaden nuevos personajes (interesante Adrian y la madre de Rose), y se profundiza en los viejos. Bueno, menos en Dimitri que sigue siendo como era aunque en algún momento sonría. Y, lo que me gustó, se profundiza en la sociedad vampírica mostrando sus contradicciones y sus cobardías. Una sociedad caduca que tiene la obligación de adaptarse a la nueva realidad o desaparecer. Muy estimulante la idea de dhampirs y morois luchando juntos... infinitas posibilidades.

El libro continúa con ese estilo que sin grandes frases, ni muchas flores ni mucha evidencia, se revela efectivo, rápido y directo. Richelle Mead domina la forma y sabe estructurar la novela para que la historia fluya. Dosificación de información y juego con las cartas en la mesa. Agradezco el respeto por el lector y que no caiga en trampas narrativas o emocionales para provocar empatía. Lo primero, la historia.

Y lo que no me ha gustado... a lo mejor cometo una blasfemia, pero creo que le sobran páginas. Llega un momento que las dudas y cuitas amorosas de Rose se me hicieron algo repetitivas. Me gusta Dimitir, pero no, pues estoy con el otro (que ahora no recuerdo el nombre...), pero no, y Dimitri y... con un par de veces era suficiente, pero me dio la sensación de que había un abuso de esta disyuntiva para llenar páginas. Y como es el romance lo que menos me interesa de la novela, pues como que me cansó. Prefiero la acción, las discusiones y la evolución moral de los personajes que las cuitas hormonadas... soy así.

Ah, y los famosos strigoi. No es que no me hayan gustado, pero... bueno... esperaba algo diferente... son los malos de siempre... irónicos, lentos al hablar, crueles... vistos. Supongo que es culpa mía por tener unas expectativas quizá demasiado altas, pero no sé... casi que hubiera preferido que fueran animales irracionales... lo irracional da mucho miedo.

Por lo demás, bien. Entretenida, directa, rápida, llena de sentido del humor, buenos personajes, situaciones emocionantes y un par de momentos de antología. En unas semanas me pongo con la tercera... tengo la impresión de que la serie dará un fuerte salto cualitativo.

* Para cualquier aclaración sobre la terminología de los seres que pueblan esta serie de Richelle Mead, recomiendo leer este artículo que Cristina Anguita publicó en El Tiramilla. Lo digo porque ella lo explica muy bien y yo voy a pasar de hacerlo.


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domingo, 17 de julio de 2011

"El cayo" de Theodore Taylor

El cayo, Theodore Taylor, ed. Noguer, 2011 (reed)

Cuando Phillip despierta en una pequeña balsa en medio del océano, no recuerda qué ha pasado. ¿Dónde está? ¿Y su familia? Parece que sólo Timothy, el hombre que lo ha salvado del naufragio, y su gato han sobrevivido también. Con ellos vivirá una aventura muy larga e intensa cuya brutalidad y lucha diaria le enseñará algo fundamental: aprender a amar la vida.

El cayo es otro clásico juvenil americano que la editorial Noguer se empeña en que no caiga en el saco de los descatalogados. Estupenda iniciativa porque, además, se trata de una novela recomendable y muy interesante. Muy anclada en su época, cierto, pero con valores suficientes como para que sea una lectura que proporciona un par de horas bien invertidas.

El cayo no deja de ser una versión de Robinson Crusoe cambiando a un marinero inglés, por un muchacho norteamericano. Una isla en medio de ninguna parte, un animal y la compañía de Timothy, un viejo marino negro que se convertirá en figura paternal y en el soporte físico y moral de Philip en la isla, sobre todo en el momento en que se vuelva ciego. Será este el momento en el Philip empezará el camino a su maduración como persona.

Relato clásico. La supervivencia en la isla como camino de maduración del personaje. De niño a hombre. Como en El hacha o en Dos años de vacaciones. Repleta de esa convicción de las bondades del ser humanos, las capacidades infinitas del trabajo duro, la sumisión de la naturaleza a la inventiva del hombre y su capacidad innata de supervivencia.

Y la ceguera como metáfora... los prejuicios de Philip ante su compañero negro y es en el momento en el que deja de ver, que empieza a ver de verdad. Un alegato contra el racismo y los prejuicios. Una novela muy comprometida con este hecho y que juega con las cartas encima de la mesa. No engaña a nadie. Y eso se agradece mucho y más en una novela "con mensaje". El cayo es una novela con moral desde su dedicatoria, al sueño del doctor King. Un mensaje didáctico que, gracias a la habilidad de Taylor como narrador, no lastra el espíritu de aventura de la novela.

Porque mi lectura de esta novela es la de relato de aventuras marinas. Bien escrita y con un final muy emocionante donde lo que importa es el ser humano y la esperanza que se deposita en los jóvenes. Quizá le achacaría cierto paternalismo en el discurso y cierta ingenuidad, pero sin que lleguen a cargarse la historia.

Una novela interesante, bien construida y que me ha permitido añadir a mi biblioteca otro pequeño clásico de la literatura juvenil.

jueves, 14 de julio de 2011

"Días eternos" de Rebecca Maziel

Días eternos, Rebecca Maizel, ed. Mundo Puck, 2011

Pillo el resumen argumental de la página web de Puck, porque hace semanas que lei la novela y, la verdad, no me fío mucho de mi memoria.

Lenah Beaudonte ha sido una vampira durante cinco siglos. Quinientos años de seducción, muerte en vida y sangre. Pero sus poderes oscuros la han enfermado. Ya no soporta más ser la vampira más temida del mundo. Lo que ella anhela es sentir el roce del sol en su piel, palpar el suelo desnudo con sus pies, compartir el aliento de un beso humano. Lenah quiere volver a ser mortal. ¿Pero podrá hacerlo después de cinco siglos de oscuridad?

Después de un largo y doloroso ritual, Lenah se despierta como una adolescente de dieciséis años en un mundo que no conoce y deberá aprender a vivir con todo lo que había perdido: el sentido del gusto, el tacto, el deseo y amor con un humano. Pero librarse del alma de un vampiro no es tan fácil, y sus antiguos congéneres, atrapados en un universo de decadencia y destrucción quiere a su reina de regreso.

Con Días eternos se ha perdido en mi opinión la gran oportunidad de dar con la novela que diera un vuelco y renovara las premisas de ese subgénero tan amado/odiado como es el vampírico. Empecé a leerla sin muchas expectativas (se lo podéis preguntar a A.), pero a las pocas páginas empecé a pensar que quizá me encontraba delante de ese bisonte blanco que todo lector desea encontrar algún día, una novela desconocida en una editorial pequeña que reinventa un género. Los ingredientes los tenía:

1. Una gran protagonista femenina. Vampira de quinientos años. Hija de puta como ella sola. Con remordimientos. Sin poder sentir, pero anhelando una caricia. Fuerte, independiente, activa.

2. La corte de vampiros. Hablamos de vampiros clásicos: cabrones egoístas adictos a la sangre y a la matanza. Desprecian la vida humana y el mejor humano es el humano desangrándose poco a poco en una copa. Aquí no hay espacio para chupasangres adolescentes que suspiran por una belleza eternas. Matan porque matan y les gusta matar. Vicken, Rodhe y los vampiros restantes son los mejores personajes secundarios. Una forma de ver lo vampírico que si bien no es una vuelta de tuerca al mito, por lo menos es una visión más fresca. Monstruos sin sensibilidad que matan por sentir algo.

3. Una forma de contar muy interesante. Saltos temporales que desvelan el pasado en unos excelentes flasbacks (¿se escribe así?) que hacen que la novela y la protagonista gane en profundidad. Un estilo cuidado, una narración fluida, una forma ajustada a la historia que cuenta.

4. Es sangrienta y violenta. Los vampiros son hijos de puta que no tienen consideración por la vida humana. Matan.

5. Y entretenida. Mucho. Se lee en un momento y deja en el lector una sensación muy satisfactoria y con la sensación de haber leído algo importante si no fuera porque...

... la autora, de forma inexplicable cae de lleno en algunos de los tópicos más irritantes de la actual novela paranormal romántica y construye una trama que choca de forma directa con todo lo apuntado anteriormente. ¿El qué? Una vampira de quinientos años dentro de una historia ambientada en un instituto. No. Y menos de esta manera.

Intentaré explicarme.

Tienes un buen personaje protagonista. Tienes buenos secundarios. Unas relaciones personales complejas y estimulantes. Toda una mitología detrás apoyando un gran principio de novela, pero con variaciones bien hechas para que resulte fresca. Tienes el estilo y la ambición y solo tienes que construir el argumento que llevara a todos estos personajes a contribuir a una buena historia y ¿qué haces? La misma historia que han hecho millones de novelas antes con los mismos elementos y los mismos resultados:

- Ambientación en un instituto donde solo se mencionan dos clases.
- Triángulo entre el chico guapo más popular del mundo mundial (y uno de los protagonistas masculinos más irritantes de los últimos veinte años en su colección de machadas, chulerías y morritos que solo vienen ganas de estamparle un par de buenas hostias y su posterior conversión en el tipo sensible...) y el mejor amigo que la ama en secreto (y que es lo de siempre).
- Virginidad y todo lo que implica.
- La novia (luego ex) del chico guapo más popular del mundo mundial que es rubia, está buena, pero no tanto como se cree, y es una zorra de cuidado.
- Y un puñado de personajes secundarios de encefalograma plano y cuya personalidad rivaliza con la de una piedra (la piedra gana, por cierto) cuya única función narrativa es hacer bulto y ruido y hacer ver a la protagonista las bondades de ser popular y tener un séquito de pelotas y mala gente.

Me da la impresión de que la autora quería ir por otro camino, quizá una historia más adulta (que es la que los personajes vampíricos se merecen), pero no sé si presiones, si un mal amigo o la voluntad de cortar algo del pastel de la moda juvenil fastidian una historia prometedora. Porque es desequilibrado. Hablamos de dos protagonistas. Lenah cuando está con los vampiros es fascinante, Lenah como la nueva reina del baile es ridícula. No hay una compensación entre ambas y a momentos cuesta de creer que la misma que pone perraca cuando el guapito hace una machada es la misma persona de la que explican que llegó a beber de niños. Algo no me cuadra. Es como si toda esta ambientación estudiantil estuviera forzada y metida con calzador.

Y con todo esto no quiero decir que Días eternos sea una mala novela. No, es entretenida, está bien escrita y tiene cuatro o cinco momentos muy buenos (ejemplo, la huida de la casa en su tercio final, los recuerdos, la construcción de los dos vampiros protagonistas, viveza en los diálogos, etc.), pero mi lectura es de una novela fallida por no atreverse con romper con los tópicos más tontos del subgénero. Una pleitesía a lo más irritante. Y me sigo preguntando porqué y sigo con algo de rabia dentro. Sobre todo porque tenía todos los elementos a favor para ser algo memorable.


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jueves, 7 de julio de 2011

"Skyland II. La nau de les tempestes" de David Carlyle

Skyland II. La nau de les tempestes, David Carlyle (seud.), La Galera-Lluna Roja, 2011
Skyland II. La nave de las tempestades, David Carlyle (seud.), La Galera-Lluna Roja, 2011

Allá por noviembre del año pasado, ley y reseñé una novela de aventuras de la que tenía noticias hasta ese momento, Skyland, de un tal David Carlyle. Me gustó sin entusiasmo, pero el suficiente como para esperar su continuación ya que en aquellas páginas, pese a no satisfacerme totalmente, se intuía los elementos para construir una serie de novelas de aventuras.

Ahora, siete meses después, y gracias a La Galera que me envió un ejemplar (qué majos son y qué catálogo más interesante que tienen...), he leído esta segunda parte y sí, Skyland se ha convertido en una buena serie de aventuras. Esta segunda parte me ha gustado mucho. Es como si todos los elementos que se apuntaban en la primera parte se hubieran asentado y el autor, o los autores, hubieran decidido que la acción, la ciencia y el desarrollo de los personajes se construyan al unísono y en colaboración. Lo bueno de la primera parte se potencia y lo más negativo (ciertos tópicos, cierta construcción atropellada, etc.) se ha limado hasta construir una estupenda novela de acción, ciencia y amores.

Mientras asiste impotente a la descomposición inevitable de la vieja Tierra, un misterioso millonario inglés  que prepara en secreto una nueva tecnología que puede evitar la catástrofe contrata a la doctora Lily Carlyle.


En otro mundo y otra época, Valery, la enigmática joven seijin que huye de su pasado, ha empezado una nueva vida en la legendaria isla d'Atlantys. Allí, lejos de la Esfera, la poderosa organización que tiene en sus manos el destino de Skyland, está a punto de hacer un descubrimiento crucial para la salvación de la humanidad. Y, mientras tanto, empieza a nacer un sentimiento profundo entre Valery y Lorenzo, el joven buscador de agua.

Como he apuntado algo más arriba, Skyland II mantiene las constantes de la primera parte, pero mejoradas y ampliadas. Da la sensación de que una vez liberada la historia del corsé de la presentación y planteamiento, ésta puede desarrollarse con tranquilidad abriendo dos frentes narrativos:

1. El año 2078, donde asistiremos de la mano del fascinante personaje de la doctora Lily Carlyle (de la que quiero saber mucho, mucho más) a sus esfuerzos por salvar el planeta Tierra de sus destrucción.

2. El año 2251 divido en dos narraciones paralelas. Valery en la isla rebelde intentando entender qué pasó en el año 2078 y cómo se originó Skyland. Lorenzo en plena misión casi suicida en busca de algo que se llama plan Shelron y que podría ser vital para la supervivencia de la raza humana.

Los dos frentes temporales se van cruzando durante la novela y el lector asiste divertido a los guiños que se suceden (algunos de ellos, eso sí, escalofriantes). Los personajes están desarrollados y entran en juego nuevos caracteres. Destacar, claro, a Veronique, piloto y cazarrecompensas que establece el tercer lado del triángulo amoroso (aunque podría considerarse cuadrado en las últimas páginas) y que es el contrapunto físico y psicológico a Valery. Dos heroínas que sabe huir de los cansados estereotipos de damiselas en apuros. A su manera, cada una de ellas sabe espabilarse muy bien sola.

En esta segunda novela se da un peso mayor al contenido científico. No solo es héroe quien se da tortas con el villano, sino quien se queda encerrado en un laboratorio buscando los porqués. Pero que nadie se asuste. Esto es una novela de aventuras con un toque de ciencia ficción por lo que todo hecho de laboratorio o de investigación está supeditado a la narración y es muy light. Pero se agradece esos momentos porque dotan a la novela de un mayor cuerpo narrativo y la despegan de ese lastre que era la acción por la acción y el rápido rápido. Aunque algo hay de esto (me chirría un poco uno de los aspectos del personaje de Veronique, que no puedo detallar), la narración es más pausada y se fija más en los detalles dando vida y color a la narración. Ejemplos de esto puede ser la visita a la biblioteca, los sucesos en el reactor o el baile que cierra la historia.

Skyland II. La nau de les tempestes no es el epítome de la originalidad ni marcará un antes y un después en la novela juvenil, pero sí tiene unos elementos que la hacen una serie simpática que se está ganando un puesto preferente en este blog. Es una serie sencilla (que no simplista) y honesta. Va a entretener, y lo consigue. Es lo suficiente ambiciosa para amplificar sus aciertos e ir más allá, pero sin perder de vista que su propósito final son proporcionar unas horas de lectura cómoda y entretenida al lector.

Espero con ganas su tercera parte.

Otras opiniones del mismo libro:
El cofre de Nebe

domingo, 3 de julio de 2011

"El último unicornio" de C.C. Humphreys

El último unicornio, C.C. Humphreys, Montena, 2011

Elayne es una adolescente de quince años como otra cualquiera: le encantan las novelas de romance paranormal, escuchar música en su iPod y callejear con sus amigos por Nueva York. Vive en el mundo real, y precisamente por eso no da crédito a la vieja historia familiar sobre un antepasado que viajó a un mundo poblado por criaturas mitológicas cruzando un tapiz. Es un bonito cuento... pero ella ya es mayorcita para cuentos.

Hasta que un día visita el museo de Arte Mediaeval con el instituto y reconoce el tapiz: representa a un bello unicornio y lleva bordadas sus iniciales... De repente, siente una llamada en su interior y, casi sin darse cuenta, llega al otro lado.

Esta novela empieza con una broma. Un párrafo en cursiva que no es más que un fragmento de la novela romántica paranormal que está leyendo la protagonista, una historia de hombre lobos cachas que podría estar publicada por Ediciones B o La Factoria. Una interrupción del padre y unos bufidos cuando éste insinúa la lectura de novelas de fantasía. Elayne ya es mayor para esas cosas... naturalmente sin saber que en pocos días su vida se convertirá en una novela de aventuras.

Es un principio simpático para una novela simpática y entretenida que no pretende ser más que una celebración de la literatura de fantasía y aventuras de toda la vida y que no busca más que proporcionar al lector unas horas de lectura entretenida. Y lo consigue. Con los elementos clásicos (la profecía, el héroe involuntario, los extremos obligados a entenderse, etc.), pero con la gracia suficiente como para que la lectura de la historia no parezca una repetición de otras novelas. No es que El último unicornio sea el último grito en novedad y originalidad, pero sí que consigue dotarse de un voz propia. Supongo que esto se se ha conseguido por una serie de factores que son los que han hecho que me gustara esta novela. Sin fuego de artificios, sino desde la tranquilidad.

1. La protagonista. Elayne se presenta como alguien real, una chica normal y corriente en una historia que le viene grande. Simpática, agradable, creíble. Mete la pata cuando debe meterla, es orgullosa, tiene el punto de cobarde que tenemos todos y no es una heroína. Si hace lo que hace y se mete en los fregados es por su padre, enfermo terminal. Esta es la historia de amor de la novela.

2. La novela nunca se toma en serio a sí misma. Expliquemos esto. Es una novela juvenil de aventuras. Ni más ni menos. Con sus limitaciones y sus libertades. No creo que Humphreys pretendiera escribir otra cosa. No existe ni asomo de esa ligera pátina de pretenciosidad que se puede percibir en otros libros. Aquí se escribe un entretenimiento. Y funciona.

3. Fantasía desde la realidad. Una historia imaginada partiendo de los tapices que hay colgados en el Museo Medieval de Nueva York.


Salvando eones de distancia, como lo que Joan Perucho hizo con su obra maestra Les històries naturals; partiendo de hechos históricos reales, una novela de vampiros.

4. Un muy agradable sentido del humor que recorre toda la novela y que juega con el lenguaje moderno vs. voces antiguos, o pequeños anacronismos. No se llega a abusar de este recurso y eso se agradece mucho.

5. Una muy encomiable falta de pretenciosidad. Es una novela de aventuras y en eso se queda.

6. No hay historia de amor. O, por lo menos, como lo entendemos. El autor juega con las espectativas del lector presentado a dos chicos guapos y a una chica con hormonas en danza. Sorpresa... la verdadera historia de amor no se encuentra ahí, en un manido y repetitivo triangulo... es mucho más hermosa.

7. Es autoconclusiva. Casi lloro de felicidad cuando acabe la novela y todo cerrado.

8. No hay reformulación de los viejos mitos o de los monstruos mitológicos, sino sabia utilización de las posibilidades tradicionales de estos. Quimeras, basiliscos, grifos, etc. irán apareciendo en las páginas de esta historia.

No es una lectura imprescindible, pero sí agradable. Para lectores a partir de doce años que gusten de aventuras, fantasía, persecuciones, peleas, humor, algo de ternura y muchos monstruos. La verdad es que si está historia me pilla con veinte años menos me hubiera entusiasmado. Y no, no pienso revelar mi verdadera edad.


Sólo una última cosa, lo que no acabo de entender es el cambio de título. En su original esta novela se llama The hunt of unicorn (que se traduciría por "La caza del unicornio" si mi nulo nivel de inglés no me falla), nombre que corresponde a la serie de tapices que dan origen a la historia y a la determinación de uno de los personajes y moto de la historia. ¿Por qué El último unicornio? ¿Por qué no hacer una traducción literal de un buen título y cambiarlo por otro? Y más si hay otra novela de fantasía con el mismo título, el clásico de Peter S. Beagle El último unicornio, publicado por Martínez Roca y que, por cierto, no he leído. Supongo que en algún momento caerá.