martes, 26 de noviembre de 2013

"Lo que el viento se llevó" de Margaret Mitchell

Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell, Ediciones B

Antepenúltima reseña de las quince.

¿De verdad hay que presentar la historia de Escarlata O'Hara?

Resulta complicado hacer esta reseña; una novela mítica que dio vida a una película más mítica todavía. Millones de ventas, homenajes, parodías. Una novela polémica por su tratamiento del tema racial y su idealización de un sistema de vida cncret. Un ejemplo de buena literatura decimonónica en pleno siglo XX cuando el Ulises de James Joyce llevaba más de una década publicado como la obra maestra de Virginia Woolf, Mrs Dalloway, el primer volumen de la obra magna de Proust llevaba treinta años en circulación y Faulkner ya había publicado parte de ese grueso de novelas que revolucionó la literatura y la técnica del siglo XX. Y la única novela que leyó en toda su vida la maravillosa Ava Gardner.


Con esto quiero decir que, al igual que los caballeros del sur, la novela me dio la sensación de estar fuera del tiempo y añorar un pasado. Lo que el viento se llevó es una novela que hunde sus raíces en la literatura decimonónica y en el folletín, en el melodrama y la novela por entregas, en novelas con argumento, donde pasan cosas, estructura lineal y repleta de sorpresas, giros y emoción para atrapar al lector. Una novela de factura clásica que me dio la sensación de saltarse el siglo XX y crear su propio mundo. Un excelente bestseller con vocación de literatura popular.

Y esta jugada a Margaret Mitchell le sale bien ya que Lo que el viento se llevó sigue siendo una historia terriblemente popular (aunque no sé hasta que punto influye la existencia de la película y sin ésta, la presencia de la novela de Mitchell sería la misma). Y, además, es una buena y entretenida novela, un desatado drama histórico romántico que bordea el melodrama que cumple a la perfección su cometido, entretener al lector y mantenerlo en vilo durante toda su lectura. Y si consigue esto es gracias, más que a una historia poderosa o a un gran estilo, a sus dos personajes protagonistas, Scarlett O'Hara y Rhet Burlett arropados por una gran cantidad de personajes secundarios bien escritos y perfilados que sustentan trama y protagonistas. No es que estos personajes sean prodigios de creación, pero su papel está tan bien definido y tan bien explicados, que se hacen reales al lector. Desde las hermanas de Scarlett, hasta el último reo de la serrería.

Todos enmarcados en una visión histórica del Sur de los Estados Unidos bien documentada y explicada, pero que peca de excesivamente idealizada lo que en mi opinión rompe la verosimilitud histórica. El Sur presentado como un paraíso perdido, donde todos los caballeros eran guapos, arrogantes y gentiles, donde las damas eran hermosas, la gente pacífica y los esclavos estaban contentos y agradecidos con su situación. Una Arcadia que se truncó por la irrupción de las malvadas personas del Norte, gente vil y canalla que vinieron a destruir un lugar maravilloso y arrancar de raíz las buenas costumbres. Suerte que los valientes caballeros del sur por medio del Ku-Kux-Klan aboga por mentener las cosas en su sitio.
En esta dicotomía nos movemos.
Y, la verdad, chirría. Tanto la visión idealizada del Sur, como la relación paternalista con los esclavos, como la absoluta villanía de los personajes norteños casi sin termino medio, hace en mi opinión un flaco favor a la novela ya que no puede reclamar su papel de retrato histórico de una época quedándose en idealización y folletín. Eso sí, terriblemente entretenido.

La novela es larga. Muy larga. Para mí, demasiado larga. En su parte final cae en repeticiones y la historia se me antoja estirada, pero esto lo compensa con creces partes realmente muy buenas. Por ejemplo, toda la segunda parte de la novela, desde la llegada de Scarlett a Atlanta hasta su huida con Melita y el agónico viaje hasta Tara. Esa larga parte es en mi opinión, casi lo mejor de la novela (a lo mejor llegaré pronto); una narración vibrante, unas descripciones acertadas, un retrato sucio, cercano y duro de los horrores de la guerra y de su estupidez, la supervivencia de dos mujeres, cada una con sus fortalezas y flaquezas, el hambre, el ruido, el calor y el miedo presente en cualquier ciudad sitiada. A partir de esa parte, la historia se convierte en el retrato del progresivo encumbramiento económico de Scarlett que conlleva un mayor ostracismo social al pactar con los sucios yankis y dejar de lado las tradiciones sureñas. Una parte que tiene un gran interés en el retrato del clima social y político (siempre teniendo en cuenta la dicotomía antes presentada), pero que a la larga se antoja algo repetitiva.

Pero si en algo sobresale Lo que el viento se llevó por encima de otras novelas con idénticos elementos históricos,folletinescos y tremendamente entretenidas, es en el gran acierto que tuvo Margaret Mitchell en dar el protagonismo a dos figuras que se alejan por completo de la figura de héroes románticos. Y que, precisamente por ese alejamiento, se erigen como tales. Reth Butler y Scarlett O'Hara no son héroes. En cualquier otra novela serían los villanos. Son cínicos, egoístas, aprovechados, mentirosos y manipuladores. Rehtt Butler eleva la categoría de simpático canalla a arte convirtiéndose en modelo de miles de protagonistas de novelas románticas posteriores.

Pero quien se lleva la palma como personaje es Scartlett O'Hara, heroína, superviviente, niñata mimada y caprichosa, manipuladora, egoísta, fuerte, hipócrita, cínica y pragmática, verdadera fuerza de la naturaleza, una auténtica hija de puta y un personaje que acaba resultando fascinante. Sobre todo cuando se contrasta con Melita y la sociedad de Atlanta, una sociedad correcta que recuerda tiempos mejores y parece atrapada en viajes costumbre e indolencia. En cambio, Scarlett se amolda a los nuevos tiempos y hará lo que sea necesario para no volver a pasar hambre ni ella, ni los suyos. A nada. Aunque eso signifique pactar con el enemigo, robar, asesinar o explotar a otros seres humanos. Y eso la convierte en villana. Tanto a ojos de los personajes, como de la sociedad, como de la autora ya que al final toda la novela concluye en un mayúsculo castigo a la protagonista. Un castigo por convertirse en todo aquello que una dama del sur no debía convertirse. Castigada, vilipendiada ante todos, menos a los ojos del lector. Por lo menos a mis ojos. Y es que siempre he sentido debilidad por las malas y una mala tan fuerte, compleja, dura, divertida y cínica como Scarlett es de las mejores.

Lo que el viento se llevó es una buena y muy entretenida novela. Un estupendo melodrama histórico. Buenos personajes, buena trama y exceso de páginas. Ingredientes adecuados para un excelente best seller.

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domingo, 24 de noviembre de 2013

"Canciones para Paula" de Blue Jeans

Canciones para Paula, Blue Jeans, Everest, 2009

Una más de las quince... y ya tienes lo que querías, Cristina.

Paula tiene dieciséis años. En un foro de música conoce a Ángel, de veintidós. Hablan y se enamoran. El día que han elegido para verse en persona, Paula conoce a Álex, un aspirante a escritor. Y Ángel conoce a Katia, una famosa cantante. Y los sentimientos empiezan a liarse. Y más cuando entran en escena un chaval llamado Mario que lleva años en secreto enamorado de Paula y Las Sugus, amigas de la protagonista que se pasean por allí. Y, claro, los padres se meten y llega a la ciudad Irene, hermanastra de Álex y enamorada de él y...

Bueno, ya os podéis hacer una idea.

Una declaración para empezar: no me ha gustado nada Canciones para Paula. Lo mejor que puedo decir de ella es que se lee rápido. Menos de un día me duró la historia de Paula y sus amores. Esto no se debe a que encuentre que entre sus páginas se esconde una historia adictiva y trepidante, sino a una forma basada en el microcapítulo, en la ausencia de descripciones (los personajes se suelen despachar con un "era guapo y tenía la sonrisa perfecta"), la frase corta y mucho diálogo. Mucho. Hasta cuando no es necesario. Todo esto da velocidad a la novela. Velocidad, que no profundidad.

Porque Canciones para Paula es una novela terriblemente superficial. No hay nada más allá que la plasmación de un argumento propio de telenovela. No hay segunda lectura. No hay trasfondo. Detrás del argumento, no hay nada.

Paula perseguida por tres chicos. Amoríos que nacen en tres segundos y personajes tipo que no tienen ni un asomo de profundidad o psicología. Son tipos, estructuras rígidas que están al servicio del culebrón y la trama. No hay nada más que la apariencia. Paula es perfecta y guapa. Ángel es un gran chico con demasiadas dudas. Y guapo. Álex es perfecto en cada respiración. Y guapo. Irene es la mala. Punto. No hay más. Es mala. Y guapa, claro. Las Sugus son guapas y simpáticas y majas. Y quien no es guapo, es mono. Y quien no es guapo ni mono, es padre, profe o repartidor de flores. Además, la novela descuida a los personajes secundarios, tan importantes en cualquier novela como pilares y soporte de acción y protagonistas, convirtiendo en sombras rígidas. Personajes tipo sin más trasfondo que el que presentan a primera vista y que en algunos casos, como con el personaje de Irene, directamente son una caricatura. Puras estructuras rígidas sin un asomo de vida literaria.

Y estos personajes al servicio de una trama larga, estirada e imposible que acontece en poco más de una semana. Una historia que no despierta más interés que el que pueda haber en un culebrón de mediodía (y a mí nunca me gustaron) y que juega continuamente con la verosimilitud de los acontecimientos. Todo lo que pasa es rápido y precipitado. Las relaciones nacen y mueren en horas. Los sentimientos cambian en cuestión de minutos. La novela no deja un espacio para que los personajes respiren y crezcan sino que siempre adelante, siempre impulsados al siguiente acontecimiento. Una acción por la acción que en mi opinión va en contra de los personajes ya que no los deja evolucionar. No hay cambio en ellos. Su máxima evolución va de estar contento a estar triste. Y si al menos la historia que explica fuera interesante, pero no lo es. O creíble, que tampoco. Porque todo se reduce al amor, conseguir el amor, ser amado... amor, amor, amor... sí, pero sin un mínimo análisis de los sentimientos o los personajes. Nada de profundidad. Pura trama de sobremesa y liar la perdiz.

A todo esto se añade un estilo de capítulo y frase corta que parece obsesionado con atrapar al lector, con construir algo que "enganche" (esos finales de capítulo anticipando lo que pasará que recuerdan a "y la próxima semana", pero sin un asomo de sutilidad) aunque vaya en contra, repito, de personajes e historia. Legítimo, sí, pero que a mí como lector no me gusta. La sorpresa, el giro inesperado que no conduce a nada, rizar el rizo, etc.

Además, la novela acaba cayendo en el melodrama, en el azúcar y el momento cursi. Sobre todo cuando se cede la voz como protagonista a Álex y sus escritos, unos fragmentos de una novela que no deja de ser una recreación del Perdona que te llame amor de Moccia (cuya sombra domina a personajes, trama y estilo) y que son de un cursi terrible y muestran una prosa amanerada, artificial e inmadura. Pero bueno, coherente con un personaje que quiere ser escritor de éxito y que solo buscan que lo lean, no que sus escritos tengan un mínimo de calidad. Un personaje que erigen como modelo y el que atrapa los momentos más inverosímiles: la trama de su novela, el tema de la canción y su sonrojante relación con su hermanastra, verdadero desproposito y claudicación a los recursos más manidos del folletín. Y todo con unos diálogos que en su mayoría tienden a la artificialidad y al melodrama rompiendo cualquier pequeño atisbo de verosimilitud.

Resumiendo, con Canciones para Paula me he encontrado con una novela muy floja, inverosímil, alargada, aburrida y repleta de personajes tipo que acaban siendo caricaturas y que redundan en lo artificial que me ha parecido toda la propuesta de Blue Jeans.

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jueves, 21 de noviembre de 2013

"El libro de Jade. Saga Vanir 1" de Lena Valenti

El libro de Jade. Saga Vanir I, Lena Valenti, Omicrón / DeBolsillo

Primer volumen de la conocida saga Vanir, una larga serie de novelas románticas paranormales que a la chita callando ha ido ganando un buen número de lectores y un espacio en las librerías. Una historia de ambiente celta que relata la interminable lucha entre vanirios (que no vampiros) y bersekers (que no hombres lobo) contra vampiros y hombres lobo (ahora sí). Todo claro, con el elemento protagonista de mucha pasión, mucho sexo, muchos buenorros y algunas tortas.

¿De qué va esto? Vale. Por un lado tenemos a Caleb, un vanirio, un ser inmortal y atormentado que está rebueno. Vive obsesionado con la idea de vengarse de una organización científica que tortura e investiga con sus hermanos de raza. Está dispuesto a todo. Hasta a secuestrar, vejar, violar, humillar, herir e intentar destruir psicológicamente a Eileen, la hija del científico jefe. Ella no sabe nada, pero él no la cree. Y así, con la fuerza y el dolor, arranca una difícil relación entre dos protagonistas que los llevará a transitar caminos plagados de mitología, sangre, familias, dolor, arrepentimiento, descubrimiento del amor eterno, páginas de más y en el volúmen que tenía en las manos, una auténtica plaga de errores de edición, faltas de ortografía y frases sin sentido.
Bueno, más o menos. Ya sabéis que hacer resúmenes argumentales no es lo mío.

Una más de las quince novelas que los lectores del blog decidieron que tenía que leer y comentar. Así que me fui con mi mejor sonrisa a la biblioteca y después de ordenar las colecciones de narrativa juvenil y fantasía, pedí el libro, lo trajeron y en un par de tardes me lo leí. Y, bueno, entretener, entretiene, pero como novela es justita, justita, nada original y con una edición tan espantosa que no tendría que haber salido así a la venta. A punto estuve de dejar de leer por culpa del pésimo trabajo de edición y corrección. Con un sencillo trabajo se podrán haber evitado la mayor parte de los errores y faltas. Ignoro si en ediciones posteriores se ha arreglado, pero la edición que leí yo era un espanto.

Y sobre la novela en sí.
Lo dicho antes, entretener, entretiene. Aunque al final se me hizo un poco cuesta arriba, creo que Lena Valenti tiene mano para presentar personajes, giros en la trama y en las escenas sexuales. Crea una dinámica de personajes y una velocidad de narración que invita a pasar páginas y a mantener al lector atento (aunque yo reconozco que por momentos me aburrí ya que también creo que la novela está algo estirada y con algunas páginas menos, hubiera sido mucho más). Pero a la vez la novela presenta largas partes que parecen escritas por otra persona. Me explico.

Durante las primeras cien páginas hay una narración torpe y atropellada con extraños saltos de punto de vista que con posterioridad están mejor trabajados, una acumulación de marcas de objetos (ropa, relojes, teléfonos, etc.) que en mi opinión lastraba la narración, pero que después desaparece para dar paso a descripciones más neutras y efectivas, donde hay una pobreza narrativa que contrasta con la viveza de páginas posteriores, etc. Y esto reaparece en un par de ocasiones más a lo largo de la novela lo que produce en mi opinión una descompensación de tonos y formas en la novela, como si se hubieran unidos dos borradores diferentes o dos estadios distintos de escritura de la novela. El libro de Jade me produjo una sensación de desequilibrio narrativo que me chirrió.

Al igual que la historia. Pese a que el ambiente celta con reminiscencias vikingas prometía interesante, el argumento acabó por terminarse por una amalgama en ocasiones mal cosidas de ideas con procedencia muy distintas. Desde los universos narrativos de J.R. Ward o Sherrilyn Kenyon, hasta sagas como Underworld Resident Evil, imagineria de cómic, novela romántica y fantasía urbana, etc., en mi opinión esta primera novela de la saga no logra imponer su historia como algo diferente y original quedándose como reflejo de tantas otras.

Y su pareja protagonista no abandonan los patrones de la convencionalidad. Desde el rechazo inicial hasta el posterior enamoramiento (que me resulta poco creíble debido a cómo se conoce la pareja) la relación prosigue unos caminos conocidos y que empiezan a estar algo trillados. Quizá sea la pareja protagonista el punto más débil de la novela, tanto su concepción como en su desarrollo ya que no encuentro en ellos ningún punto que los diferencie de otros protagonistas en otras novelas (y no puedo dejar de pensar en Wrath y Beth, la pareja protagonista de Amante oscuro, salvando las distancias).

Caleb corresponde al prototipo de héroe romántico atormentado. Perfección física, tendencias violentas, celoso, posesivo, pero capaz de un gran arrepentimiento cada vez que mete la caga (y en esta novela lo hace unas cuantas veces y en grados de importancia). Eileen es una de esas protagonistas femeninas perfectas en todo, y que todo lo hacen bien. Amables, cariñosas, duras, hermosas y capaz de revelarse como una gran luchadora con un mínimo de entrenamiento previo (mención merece la escena de la pelea de Eileen contra los hombres lobo; quizá una de las peleas peor narradas que he leído y que redunda en lo que he comentado más arriba, el desequilibrio narrativo que presenta toda la novela. Momentos que están bien contados seguidos de algunos ejecutados de forma muy torpe). Mucho más interesantes resultan los personajes secundarios. Más vivos y mejor resueltos que la pareja protagonista y que imagino protagonizarán los siguientes volúmenes de la serie, en especial Daana.

Pero, pese a todo esto, la novela entretiene. Imagino que a lo largo de los libros siguientes la saga se irá afinando y encontrando su sitio. Creo que Lena Valenti tiene intuición y mano. En la novela se puede apreciar en ciertos momentos (especialmente los más cotidianos y en el tratamiento de los secundarios), pero en general me ha parecido una novela bastante floja. Supongo que esto se debe a una historia convencional, una pareja protagonista muy vista y una estructura vacilante y de calidad muy dispar. Y a esto se le añade una edición con tantas faltas de ortografía, frases sin sentido, mala puntuación, etc., lo que no consigue que la editorial se gane mis simpatías.

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lunes, 18 de noviembre de 2013

"Halo" de Alexandra Adornetto

Halo, Alexandra Adornetto, Roca Editorial, 2010

Otra de los quince... y van quedando menos.

Tres ángeles llegan a un pequeño pueblo cuyo nombre no recuerdo para hacer el bien. Bethany, la más joven e impresionable, conoce a Xavier y se enamoran y viven su amor pese a todas las dificultades. Y, nada más.
Bueno, sí, sale un malo, pero como si no estuviera.

Halo tiene una de esas portadas que en el momento de su publicación la encontrabas en todos lados. La puesta de sol, el angelote, el muchacho. Que si qué bonica, que si quién se resiste a esto y no quiere tenerlo en casa, que si me he enamorado. Otros, entre los que me incluyo, pero qué es ese horror, quítamela de delante, ¡quitámela!, pero si es una de las más grandes cursiladas que nos han llegado, etc. No me entraron ganas de leerla cuando la tuve entre las manos en la librería y ese sentimiento permaneció intacto con el pasar de los días, las semanas y los años. Hasta hace unos días en que los lectores mandaron, yo obedecí y fui a la biblioteca a buscarlo.

De Halo había leído de todo. Desde reseñas muy elogiosas (las menos), algunas tibias (las más) y bastantes destructivas. Lo que se criticaba más de esta novela era lo previsible que es, lo cursi de la historia de amor y su alto contenido religioso y moral. ¿Y mi opinión? Iremos por partes.

¿Me ha gustado la novela? No.
¿Por qué? Por aburrida.
Para mí este es el principal handicap de la novela. Es una historia aburrida. Es larga y tediosa. Está mal estructurada y terriblemente descompensada entre la nada absoluta de sus dos primeros tercios y la mala acumulación de acción de su final. Es repetitiva, está alargada, muy previsible y la historia de amor y columna vertebral de la novela resulta alto improbable. Y cursi, mucho. Es una de esas historia que parece transcurrir en una eterna puesta de sol anaranjada. Los sentimientos son poderosos, fuertes, intensos, sofocantes, pero tranquilos todos, muy castos. Y la intensidad de la parte amorosa hasta la puedo entender y justificar narrativamente al considerar que dado el origen de la protagonista, todos esos sentimientos son nuevos y los experimenta de una forma intensa y muy fuerte. Además, a mí lo cursi si está bien llevado nunca me ha molestado (que no es el caso).

Alexandra Adornetto no es que escriba mal, pero sus esfuerzo están dispersos y se entretiene demasiado en una repetir que los personajes se quieren mucho y que no pueden estar uno sin el otro, en vez de ser algo más sutil en la presentación del villano de la función, por ejemplo (es que es tan evidente y canta tanto que hasta sentí un poco de vergüenza ajena...). Lo achaco a primera novela y juventud. Dispersión y disgresión. La sensación que me deja esta novela es que no sabe dónde centrarse o decidir qué es lo que realmente importa de la historia de Bethany, Xavier y los ángeles. Y puestos a elegir, se queda con el amor de dos protas bastante tópicos y que se mueven en parámetros ya conocidos. Al igual que los secundarios. No hay sorpresa. Lo que hay es un estilo repetitivo y una estructura descompensada, pero de esto ya he hablado algo más arriba.

Sobre la previsibilidad. Indudable. Desde la página uno hasta la final el lector sabe exactamente lo que va a pasar. Como ya he dicho otras veces, esto no tiene que ser malo en sí mismo si a esta historia la acompaña un buen estilo o una narración vibrante. Lástima que no sea el caso y a la previsibilidad se le añade, sí, el aburrimiento. De igual modo los personajes son y actúan según lo esperado. Tanto la ingenuidad que ralla la tontería de Bethany, como la caballerosidad de Xavier o el punto macarra del malo.No hay sorpresa en el desarrollo de la relación entre ellos. Sobre todo cuando aparece el villano. La nula sutilidad con la que se presenta o se expone es un flaco favor a la novela, sobre todo cuando las reacciones de Bethany son de una ingenuidad tan apabullante que roza lo inverosímil. Porque por momentos se confunde ingenuidad con tontería.

Y sobre el rollo cristiano. La verdad es que no me ha molestado. Quiero decir que va acorde con los personajes y la trama Son ángeles que vienen a hacer el bien y servir al señor entendido como buenas obras, llenar las iglesias, cantar canciones adecuadas en el coro, dar los buenos días, etc. Es normal que los protagonistas tengan un discurso acorde con todo esto (el tema de la castidad, el sexo antes del matrimonio, lo guay que es Dios, etc.). Es un libro de fantasía romanticona con ángeles. Igual que una novela sobre mitología griega, sobre hindúes o tostadoras mutantes hablarían de estas religiones. Además, el tema está tratado de una forma superficial. No hay un anális del hecho religioso. Todo es superficie. Los buenos, los malos y poca cosa más.

Todo esto es disculpable, la inexperiencia de la autora, el discurso con el que no estás de acuerdo, lo cursi y pastelosa de la historia de amor, etc. Lo que no perdono es lo aburrida que es la novela y lo tedioso de su desarrollo argumental. Y volvemos al principio de la reseña y lo que allí he dicho.

Vale que me cursileen, que me sermoneen o me llenen una historia de puestas de sol, pero, por favor, que no me aburran.

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jueves, 14 de noviembre de 2013

"No te escondo nada" de Sylvia Day

No te escondo nada, Sylvia Day, Planeta, 2012
No t'amago res, Sylvia Day, Columna, 2012
Serie Crossfire 1 de 3, no ahora de 5 y más adelante hasta que muera la gallina.

Advertencia: creo que esta reseña es una de las más sosas que he escrito desde que se abrió el blog. Pido disculpas, pero es que la novela tampoco daba para mucho.

¿De qué va esto?
Pues de una chica que se llama Eva, muy mona ella y muy pizpireta, pero con cosas tristes en su pasado que llega a una gran ciudad huyendo de una madre sobreprotectora y un padrastro podrido de pasta porque quiere ser independiente y valerse por ella misma. Comparte piso con su amigo Cary y ha encontrado trabajo en una empresa de publicidad que es genial con un tipo también genial en una ciudad genial. Pero un día entre en un edificio y se topa con un mozo guapo, guapo, pero de los de madre de dios dame un barra de pan que me lo como todito todo y su cuerpo empieza a responder de forma que la desconcierta: las piernas no le responden, tiene perdidas líquidas cuando él habla, le duele el potorro de lo excitada que está. Guideon, así se llama el muchacho, es uno de los tipos más ricos de la ciudad y la aprieta para tener un poco de sexo de buen rollo, pero ella se resiste hasta más o menos la página cien que dice, pues bueno. Y se ponen al lío y muy bien e inician una difícil relación porque Eva descubre que Guideon es un tipo bastante hecho mierda por algo de su pasado y entre los dos se van ayudando intentando que lo que tienen entre ellos, funcione.

Uno de los grandes éxitos de esta nueva moda de literatura romántica erótica. Trilogía reconvertida en pentalogía que he vendido muy bien en la librería y que en general ha gustado mucho a los que buscaban "algo como Grey". Bastante entusiasmo con un protagonista alto, guapo, rico, controlador, celosillo y que mueve las caderas con mucha gracia y ganas de ir siguiendo la serie. ¿Me llamó la atención? ¿Sentí curiosidad por pillar un día la primera novela, llevarla a casa y leer la historia de Guideon y Eva? No. Ni por asomo. ¿Por qué la he leído ahora? Porque es una de las quince y es lo que toca.

La primera sensación que me dejó la lectura de No te escondo nada es la de un horrible dejà vu. Mejor dicho, de dejà lu. La novela se mueve por unos patrones muy conocidos: protagonista masculino rozando la perfección con sombras en su pasado, protagonista femenia casi perfecta que puede curarle, atracción a primera vista, tira y afloja que sirve para calentar motores y escenas de sexo alternadas con peleas y momentos de ofuscación de los protas por el peso del pasado.

Es una estructura tan igual a tantas otras novelas que el factor sorpresa se anula. Y si a esto, el poco interés que despierta la historia, se añade el aburrimiento que me produce la novela erótica monógama, la lectura de No te escondo nada fue larga y tediosa. La misma historia, la misma estructura, los mismos conflictos, los mismos personajes. Y al igual que ocurre con El lado oscuro de Jude, desde el momento en que Eva y Guideon están juntos, la novela cae en una estructura repetitiva de celos - pelea - huida - reconciliación - celos - pelea - huida, etc. que se repite una y otra vez contribuyendo al tedio general. No ayuda una subtrama de "villanos" que se queda en nada ni unos personajes secundarios que se pasean y no influyen o resultan demasiado caricaturizados (ejemplo, el padrastro rico y la madre pirada). Aunque reconozco el valor que Sylvia Day ha dado al personajes de Cary dándole mayor carga dramática y entidad del que se suele encontrar en otras novelas al tipo de "mejor amigo". Y, de acuerdo, la autora dota a ambos protagonistas de más capas psicológicas que las que de forma habitual encontramos en otras novelas, pero en mi opinión no están bien explicadas ni aprovechadas.

Y está repleta de esa cosas que me chirrían cada vez que las encuentro en una novela. Ya sé que algunas formas parte de los códigos del género, pero sigo sin tragarlas bien. A saber. Y advierto que desvelo alguno de los detalles de la trama. No es que tengan mayor importancia, pero bueno es avisar.
- Pasión devastadora a primera vista. Eva ve a Guideon y su cuerpo deja de funcionar. Espasmos, calenturas y dolores en la entrepierna al verlo u oírlo hablar. Jadeos, sudoraciones y sofocaciones varias. Resulta exagerado y, en algún momento, algo ridículo.
- El consabido tira y afloja. Despierta mi pasión y me lo quiero trincar, pero le digo que no y vamos alargando inncesariamente la trama durante más páginas de las necesarias.
- Importancia a la desvirgación y el primer contacto sexual. Me llamó mucho este punto y esa perpetuación de la imagen de la jovencita inexperta y el tipo que le abre las puertas a un mundo de sensaciones. Ya sé que en esta novela se supone que Eva ha tenido sus relaciones sexuales, pero la novela sigue esta pauta. Las anteriores relaciones de Eva se despachan de forma rápida y no se les da importancia. Nada comparado con la pasión que despierta Guideon y nada comparado el primer encuentro sexual con el prota. Hay dolor y Guideon pasa a ser el único hombre.
- El complejo de enfermera. Volvemos con lo de siempre, para el hombre solo el sexo, para la mujer tiene que ser algo más. Y si ese más es curar al hombre de sus fantasmas, mejor. Al menos en esta novela, la protagonistas tiene sus propios problemas que también exorciza por medio de la relación, pero lo importante es él. Los motivos por los que es tan frío y distante pese a quererla tanto como dice. Nada se aclara en el primero volumen, claro, si no no tendríamos una saga.
- Encuentros sexuales repetitivos.
- Muchas páginas de más (lo apuntado más arriba, peleas continúas que alargan la trama de forma innecesaria).
- Y esos detalles de la importancia física, la insistencia en la riqueza del protagonista, el ya conocido léxico de posesión y control, etc.

Y otros aspectos en los que no ahondo porque, la verdad, no quiero alargarme más. Resumiendo, No te escondo nada me ha parecido una novela bastante aburrida y previsible que sigue con pulcritud con camino trazado por otras autoras y otras novelas. No hay sorpresa, no hay riesgo, no hay emoción, no hay diversión, no hay un ápice de originalidad o diferencia. Lo de siempre. Y aburre.
A otra cosa.

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sábado, 9 de noviembre de 2013

"Memorias de Idhún" de Laura Gallego

Memorias de Idhún, Laura Gallego, SM, 2004-2006
1. La resistencia
2. Triada
3. Panteón

Una más de las quince... y quedan...
¿Una? Qué va, para hacerlo a lo grande, reseña de la trilogía. ¿Por qué? Porque lo que he hecho ha sido una rápida relectura de esta trilogía unos siete años después de que la leyera por primera vez. Pero antes, un poco de historia.
Érase una vez alguien, un menda, leía mucha literatura juvenil, pero creció y sus caminos lectores le llevaron por otros mundos. Tras muchos años de peregrinaje volví a interesarme la literatura juvenil. Que le nombren a uno encargado de la sección de literatura infantil y juvenil de la librería comporta unas responsabilidades. Y una de ellas es saber de qué estamos hablando. Así que me puse a leer y leer clásicos y novedades. Y una de ellas fue una trilogía que me recomendaban y que tenía mucho éxito. Su lectura me dejó una sensación agridulce; me entretuvo bastante y hubo parte que me gustaron mucho, pero en su conjunto la consideré una trilogía fallida. Buenas ideas, poca concreción y un espantoso final. La leí, la archivé y a otra cosa.

Un tiempo después, unos lectores de este blog proponen que lea y reseñe la trilogía de Idhún y pienso que puede ser interesante releer las novelas de Laura Gallego y ver que ha hecho el tiempo y las lecturas con ella. Así que voy a casa de mis padres, rescato la trilogía de las estanterías y durante unos días me voy de viaje a Idhún. ¿Resultado?

Aquel entretenimiento que encontré en la primera lectura ha desaparecido dejando tras de sí páginas y páginas de tedio y aburrimiento. Memorias de Idhún me ha parecido una trilogía fantástica llena de buenas ideas y con una historia interesante, pero torpemente ejecutada, muy desequilibrada al dar mucha importancia a algunos asuntos y tratar con puntillas u olvidar otros, con tres de los personajes principales irritantes, un alarmante exceso de páginas y una "seriedad" en el tono de la novela que me ha repelido. Intentaré explicarme sin desvelar aspectos importantes de la trama.

Apunto la sinopsis oficial del primer libro porque todos sabéis lo poco que me gusta hacer resúmenes argumentales.

El día que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder allí. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenece también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir...


Memorías de Idhún me ha parecido un proyecto muy interesante y ambicioso. Hay que reconocer y alabar el esfuerzo de la autora para crear todo un universo de fantasía que a pesar de beber de varias fuentes, tiene una personalidad fuerte y destacada. No es un refrito de viejos escritos o de personajes de otras novelas, sino un mundo nuevo con razas, religiones, sociedad, cosmología, etc., lleno de contradicciones internas y que resulta muy vivo al lector. Se pueden rastrear influencias de Tolkien, de Ende, de la larga y muy divertida serie de la Dragonlance, etc., pero formando un todo nuevo y bastante original. El marco es lo que más me ha interesado de la trilogía, tanto en su primera lectura como en la relectura.

¿La historia? Bueno... a trozos. De nuevo aplaudo la ambición con la que Laura Gallego desenvuelve y crea la trilogía. El cuidado con la narración y el lenguaje (pese a algún exceso algo cursi como tantos "bebió de...") y con la estructura de la novela. Encuentro que la historia interna de Idhún es interesante y aunque los temas de tiranos y rebeldes no es que sean los más originales, creo que están bien llevados y villanos y resistentes son interesantes.

Entonces, ¿por qué digo que encuentro la trilogía fallida, en su primera lectura me desencantó y en su relectura me ha aburrido tantísimo?

Lo primero es que encuentro que tanto en los volúmenes, como en la trilogía en general hay un exceso de páginas. Memorías de Idhún es larga. Muy larga. Demasiado larga. Y no creo que ni la historia ni los personajes justifiquen estas más de dos mil páginas. En algún momento se cae en repeticiones, la misma información aparece una y otra vez y la historia se ve repleta de vacíos narrativos debido a una situación demasiado alargada que por momentos parece no conducir a ninguna parte (recuerdo ahora, por ejemplo, el peregrinaje de Victória).

Y en toda la trilogía hay una alarmante falta de sentido del humor. Entendamos bien lo que quiero decir. No estoy hablando de risas, cachondeo y personajes graciosos, sino de cierta distancia y relajación en lo que se explica. En Memorías de Idhún todo es trágico, todo es serio y denso y no deja en ningún momento un punto de relajación ni para personajes, ni para el lector. Esto, en mi opinión, acartona el relato. Pienso en novelas de fantasía como la trilogía de La primera ley de Joe Abercrombie, El ciclo de la luna roja de José Antonio Cotrina, Las furias de Alera de Jim Butcher o Los dragones de Pern de Anne McCaffrey, por nombrar sagas muy distintas entre sí y llenas de momentos duros y trágicos, pero en todas ellas los personajes respiran y me resultan más creíbles porque los personajes por momentos están relajados. Soy consciente de que me estoy explicando muy mal. La sensación que como lector me he llevado con Memorías de Idhún es de unos personajes encorsetados, siempre en tensión y siempre están sufriendo. Falta naturalidad. Y no me refiero solo al trío protagonista, que es el culmen del sufrimiento (y en ocasiones del victimismo), sino en los personajes secundarios e, incluso, en el mundo fantástico. Personajes, las relaciones que se establecen entre ellos y con el mundo, que no me parecen ni naturales ni fluidas.

Esto en mi opinión se agrava cuando nos centramos en el motor de la trilogía, los elegidos de la profecía, los tres protagonistas, Jack, Victoria y Christian. Un triángulo amoroso que he encontrado falso, poco creíble y que centra en demasía el argumento del libro. Al igual que los personajes y su construcción. Tanto los chicos con su juego de contrastes luz/oscuridad - fuego/hielo - pasión/control, etc., para que quede claro que son opuestos, como la muy irritante Victoria; un personaje que en la primera parte de La Resistencia era interesante y que poco a poco acabó cayendo en el victimismo, la desidia y la pasividad. Y creo que ha sido este triángulo lo que ha hecho que la relectura de la trilogía de Idhún haya sido tan dura y haya tenido que irla alternando con otras historias que me sacaran del sopor que me inducían los tres libros. Y eso que al empezar La Resistencia, en mi opinión el mejor libro que sin ser una maravilla tiene una primera parte interesante con algunos giros dramáticos efectivos, me lo pasaba bien. Sin embargo, a partir de su segunda mitad y cuando empieza el verdadero drama romántico, la novela en mi opinión da un bajón de interés ya que todo acabará supeditado a la historia de amor entre Jack, Victoria y Christian y a su relación. Pese a las criaturas, las razas y la intriga, la trilogía parece convertirse en un largo lamento sobre cómo amar a dos hombres y no volverse loco. Lo quiero, al otro también, lo quiero, lo odio, ahora me vengo, lo quiero, vuelvo a odiar, lo quiero, cómo odio, lo vuelvo a querer, etc. Acabo resultando agotador e irritante. Y más para que la trilogía tuviera una resolución tan insatisfactoria y mala.

¿Cosas que me han interesado? Lo dicho más arriba, el valor y la ambición de Laura Gallego de construir todo un mundo fantástico. Algunas ideas que me parecen interesantes, pero no aprovechadas del todo (el personaje de Alsan, por ejemplo), algunos secundarios y la línea general de la historia pese a su trío protagonista (soy consciente de la paradoja que resulta que me interesa la historia, pero me irrite quien la conduce). Poco más.

Pese a todo, ha sido interesante la relectura de Memorias de Idhún. Fue una de las primeras novelas juveniles que me leí al volver al género y ha sido una experiencia curiosa volver a unas páginas y ver qué nuevas impresiones me ha producido después de haber absorbido tanta literatura juvenil y fantástica. La experiencia ha sido interesante, las novelas han dejado de serlo.

martes, 5 de noviembre de 2013

"Tormenta" de Jim Butcher

Tormenta, Jim Butcher, La Factoria, 2006
Serie Harry Dresden

Tormenta ha sido una de las alegrías de los quince.

Harry Desden se ha convertido en una ayuda insustituible para la policía de Chicago, porque es el único a quien pueden acudir cuando una investigación entra de lleno en lo paranormal. Es el caso de un doble asesinato con tintes de magia negra. Y detrás de la magia negra siempre hay un mago oscuro. Así es como Harry se encuentra de frente con el lado siniestro de la hechicería. Y lo que parecía un trabajo rutinario se convierte en pesadilla. Ahora van a por él.

Primera entrega de las aventuras y desventuras (intuyo que más de estas últimas) de Harry Dresden y una novela muy divertida y entretenida pese a un argumento algo trillado y cierta previsibilidad. Pero no me ha importado. Como ya dije cuando hice la reseña de Furia venenosa, con el género de fantasía urbana estoy medio vendido. Me pueden repetir el argumento una y otra vez con pocas variantes y me lo trago igual. ¿Por qué? Si fuera reduccionista diría que porque salen monstruos y como salen monstruos, me gusta. Ahondando más diría la mezcla de fantasía y género negro funciona bien y que al ser dos género con los que disfruto y me lo paso bien, no me canso de las mismas estructuras si están explicadas con gracia. En el caso de Jim Butcher, lo están.

A ver, Tormenta no es una maravilla, ni siquiera creo que sea una gran novela. Se notan mucho las costuras de ser una primera novela, el caso que investiga Harry Desden es previsible y para cualquiera que haya leído un poco de novela negra, resulta sencillo desentrelazarlo, adivinar el culpable y cerrar la investigación. Pero...

... pero, el personaje principal, ese tal Harry Dresden, mago profesional, tiene el suficiente carisma y gracia para aguantar una trama débil y convertir la lectura de esta novela en una experiencia muy divertida y que deja ganas de más. Igual que su compañero, la calavera Bob que añade humor, desparpajo y simpatía a la historia. Los personajes secundarios están algo desdibujados, como si en ocasiones fueran meros esbozos, pero no creo que vaya en contra de la lectura por un motivo.

Las serie de fantasía urbana son de largo recorrido. Suelen ser series que pueden llegar con calma a los veinte volúmenes ya que el autor concibe un mundo, unos personajes recurrentes y un protagonista que irán creciendo e interactuando. Y Tormenta, como primera novela, creo que se debe entender como un pórtico a lo que vendrá. La historia en sí es menos importante que la presentación del protagonista y de los secundarios que tendrán importancia en la serie ya sea la detective Karrin Murphy, la periodista, (con la que protagoniza una de las escenas más tensas y divertidas de la novela), la vampiresa o el mafioso local. Meras presentaciones y posibles nucleos argumentales con los favores y los odios que se han creado.Creo que hasta el tercer volumen de una serie de fantasía urbana no se puede hacer una valoración correcta del mundo que el autor ha creado. Es a partir de ese número que las bases ya están claras y podemos empezar a divertirnos.

Por tanto creo que no hay que ser muy duro en la valoración de esta novela porque es un paso previo a lo que será. Entiendo que una valoración de una serie de fantasía urbana se hace con un conjunto de novelas o con arcos narrativos completos. En este caso, Tormenta me parece una novela algo floja, pero a la vez es un pórtico estupendo a lo que presiento es una gran historia y unos buenos personajes. Además, el humor socarrón que recurre las páginas es muy agradecido y aporta un valor añadido a la historia.

Tormenta, pues, ha sido una novela divertida y muy refrescante que llegó en el momento que más la necesitaba después de haber sido condenado a leer mucha morralla. No es una maravilla, no es una gran novela, pero sí es muy divertida, rápida, directa, adulta y adictiva. Me quedo con ganas de leer más de Harry Dresden y ver crecer este mundo.


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