martes, 25 de febrero de 2014

Una serie no interminable de breves reseñas


El juego de la inocencia, Marisa Sicilia, Ediciones B

Buena y entretenida novela romántica/histórica/erótico festiva ambientada en la Francia prerevolucionaria con un ojo puesto en Las amistades peligrosas de Choderos de Laclos y en las historias de libertinos franceses.

La verdad es que aunque el género romántico me interesa mucho, tiene todas mis simpatías y respetos y leo bastante, es difícil que encuentre novelas que me convenzan y me gusten. Supongo que esto se debe a que lo que me suelo encontrar (y lo más seguro es que se deba a que elijo mal) es vaciedad argumental y personajes estereotipados en tramas absurdas y mal conducidas. Y cuando el elemento romántico se encuentra con el erótico, la novela acaba siendo una interminable serie de encuentro sexuales olvidando un trama que se mal resuelve en las últimas diez páginas.

Por suerte, El juego de la inocencia no es esto. Sí que tiene personajes tipo (el libertino, la inocente muchacha) y la trama de la historia no es la más original del mundo, pero Marisa Sicilia consigue que esto no sea un freno a la novela, si no parte de su encanto. Una novela breve con narración fluida, estilo y gracia tanto en el trazo de los personajes principales como en las escenas sexuales. Estas últimas están descritas con elegancia y humor. Vamos, que es una novela  muy entretenida, divertida, fresca y que es ideal para una tarde en la que se necesite una lectura ligera y agradable.

Eso sí, contiene una de las parejas protagonistas más odiosas que he leído en tiempo. Él por gilipollas, ella por corderita. Por suerte, Maria Sicilia es lo suficientemente hábil para hacerlos interesantes y para hacer que el lector se interese por la evolución de ambos personajes. No son los mismos los que empiezan en la novela que los que acaban.

Sapphira y la joven esclava,Willa Cather, Impedimenta.

Una excelente lectura. Una extraordinaria novela.

Clásico de la literatura americana del siglo XX. Una mirada al pasado de un país y a un tiempo que no volverá. Pero una mirada sin nostalgia, sin sentimentalismo y sin obviar las contradicciones ni sombras.

Sapphira, una de las pocas propietarias que mantienen esclavos en sus tierras. Una practica que choca con las creencias de sus familiares más allegados y sus vecinos, pero a la que no se atreven a enfrentarse. Y por una sospecha infundada, volcará todo su resentimiento en una joven esclava que goza de la confianza de su marido. Un argumento con tintes melodramáticos que no se ven reflejados en una extraordinaria novela que se cimenta sobre poderosos y complejos personajes, sobre la sutilidad y la elegancia y el realismo. Para que nos entendamos, esta novela se sitúa en las antípodas de su coetánea Lo que el viento se llevó. No hay melodrama, no hay argumento enrevesado, no hay mirada falsa ni tendenciosa a un pasado que no existió. Sapphira y... es una historia sobre la esclavitud y la inhumanidad de esta, pero sin olvidar la construcción de unos personajes complejos y contradictorio. La misma Sapphira, matriarca dura, capaz de tener esclavos y a la vez ser capaz de las mejores acciones o buen humor. Su marido, acobardado, pusilánime, respetuoso, digno. Los esclavos, con sus historias, remordimientos, contradicciones. Es una novela que se olvida del maniqueismo y apuesta por la inteligencia, el buen pulso narrativoy los personajes complejos.

No me extraña que Truman Capote adorara a esta escritora.

Fría venganza, Craig Johnson, Siruela.

Sin temor a equivocarme, la serie de novelas que Craig Johnson le ha dedicado al sheriff Walt Longmire se ha colocado en uno de mis más felices descubrimientos en narrativa policíaca. En un momento en que la narrativa de tintes negros parece dominada por las historias de tintes nórdicos ya sean escritas aquí o allí (y que salvo excepciones me aburren mortalmente), las andanzas de un sheriff en Wyoming me han resultado adictivas y refrescantes.

En esta primera novela se investiga el asesinato de un joven que estuvo implicado hace años en la violación de una muchacha india. Esto le sirve a Johnson para construir un caso interesante, apasionante y con una resolución sorprendente, pero muy coherente con toda la investigación. Y le sirva, además, para presentar un lugar y unos actantes. El pueblo de Durant, en el ficticio Condado de Absaroka de Wyoming. Un pueblo pequeño, donde todos se conoce, al lado de una reserva india con las tensiones que eso provoca. Y unos personajes encabezados por Longmire, un sheriff herido, triste y deprimido que oculta su dolor tras una patina de humor y sarcasmo. Una difícil relación con su hija y la no superación de la muerte de su esposa. Todo esto en una narración fluida, ágil, ambiental y que sirve para una trama apasionante y unos personajes bien construidos y muy redondos. Muy recomendable, mucho. Para todo tipo de lectores. E incluyo a todos aquellos que no sean fui seguidores de la narrativa policíaca.

Bride Stories 1, Kaoru Mori, Norma editorial

Entre los buenos propósitos lectores de este año estaba el de leer más cómic y empezar la lectura de mangas. Reconozco que no he sido un lector de mangas en mis tanto y pocos años de vida y consideraba que tenía que empezar a reparar el daño. Y he empezado con el primer volumen de Bride Stories. Una elección extraña, dirán algunos, pero desde el primer momento me sentí atrapado por este manga.

¿Qué relata? La historia del matrimonio concertado entre una muchacha de veinte años (a la que se considera ya casi una anciana) y un joven de doce. También es el retrato de la sociedad centroasiática del siglo XX. Y esto contado con humor, con gracia y con una maravillosa elegancia. Lo que podría ser el elemento más turbardor (ese matrimonio separado por ocho años) está tratado con mimo, con gracia y cariño. El manga (disculpad si no pongo el género que en eso aun ando algo perdido) es un buen ejemplo de cómo explicar una historia pequeña y cotidiana y que se haga apasionante, con personajes interesantes y con unas enormes ganas de seguir leyendo sobre ellos. Combina de forma equilibrada el humor, el romance, el retrato histórico sin un asomo de sentimentalidad o melodrama.

Todo esto, sin olvidar el prodigioso dibujo de Kaoru Mori. No solo en el virtuosismo con el que trata los detalles (esas dobles páginas de alfombras o todo el capítulo de la talla de la madera), si no en la propia narración (brutal el momento de la caza del conejo) imprimiendo dinamismo y velocidad.

Una historia absolutamente maravillosa.


martes, 18 de febrero de 2014

"La guarida de Jonás" de Jack Cady

La guardia de Jonás, Jack Cady, Valdemar, col. Insomnia 1

Primer título de la nueva colección que la admirada editorial Valdemar. Insomnia, dedicada al terror contemporáneo y a la literatura de alta calidad. Con La guardia de Jonás empieza de una gran forma su andadura.

La guardia de Jonás: Una historia real de fantasmas contada en forma de novela no es sólo una historia de apariciones inquietantes, también es, como reza el subtítulo, una historia real, autobiográfica, sobre la vida de un grupo de jóvenes marineros que sirven en la Guardia Costera de los Estados Unidos recién terminada la Segunda Guerra Mundial. 
El multipremiado autor norteamericano Jack Cady nos brinda con La guardia de Jonás una inolvidable y poética historia de terror e iniciación en el mar.

Eso es lo que pone en la contraportada de la novela y mi única pista en el momento de ponerme a leerla. ¿Mis expectativas? Una novela de terror marítimo en la línea de William H. Hodgson, angustia, claustrofobia y terror. ¿Y qué me encuentro en realidad? Una novela sobre la vida de unos marineros en un barco de salvamento, su día a día, avatares, miserias, rencores, amistades y secretos. Y sí, la presencia de unos fantasmas que más que provocar el teror y la angustia en el lector, marcará el devenir de unos personajes y las relaciones que se establecen entre ellos.

La guarida de Jonás es una novela de personajes, una historia psicológica que explora los efectos de una presencia sobrenatural en los personajes y en el retrato de la vida marinera. ¿Me sentí decepcionado? Ni por asomo. La guarida de Jonás es una historia demasiado poderosa.

Un estilo rico y poético que envuelve la historia y atrapa al lector, personajes redondos y complejos que se escapan y desbordan el aparente estereotipo del que parten (el capitán callado, el cocinero supersticioso, el nuevo, etc.), una estructura compleja y esquiva que obliga a una lectura tranquila y atenta. No es una novela fácil. Quien espere grandes dosis de acción se verá decepcionado ya que, como he dicho antes, estamos ante una novela profundamente psicológica; cómo una serie de personajes se enfrentan a algo que no pueden explicar, cómo los afecta y sus consecuencias. La negación, el intento de racionalizar lo visto, la explicación lógica, el mito...

Y el mar. El autor demuestra todo su talento y toda su pericia en la descripción del mar. Un estilo rico, poético, sabiamente adjetivado, creando el ambiente. Es una novlea donde el frío se nota, el lector siente el viento helado, la inclemencia del tiempo, el calor que proporciona una taza de café. Lo riguroso y duro de una vida dedicada al mar y al salvamento de barcos en un ambiente hostil.

¿Y el terror? El terror está, pero de una forma muy sutil. El ambiente, la tensión entre los personajes, las apariciones inesperadas, lo que esconde la niebla, la sugerencia. Lo repito, quien espere una novela con susto se llevará un chasco. Y quien solo crea que es una novela de terror más, se perderá una buena novela. No es de fácil lectura, pero la experiencia resulta grata y muy recomendable.

Otras opiniones
El rincón de Koreander
La espada en la tinta
Crónicas literarias

Otras historias


martes, 11 de febrero de 2014

Novelas que me gustaría leer, algo de justificación y canibalismo

El silencio de estos días tiene varios motivos.

1. He estado malito. Muy malito. 
Los detalles los encontraréis en mi otro blog. En concreto, aquí.
2. Estos días he releído bastante y he ido saltando de un cuento a otro sin mucho orden ni concierto.
3. He acumulado una de tras de otra una serie de catastróficas lecturas que no invitaban ni a una mala reseña. Una mediocre novela de intriga, una exasperante historia juvenil con buen fondo, pero protagonizada por una de esas heroínas que solo se lamentan, suspiran se revuelcan en el falso autodesprecio y la culpabilidad impuesta, una novela de terror que fue un éxito hace treinta años y que ahora se desvela como pasada, anticuada y muy aburrida, etc. ¿Para qué dedicar tiempo y espacio a unas espantosas lecturas que me invitaban a abandonarme a la fiebre y contemplar como las paredes crecen y se expanden creando maravillosos mundos repletos de ninfas juguetonas y algo caníbales?
4. Otros motivos que no os interesan porque lo que pasa entre un servidor, las fuerzas de ocupación Darmosilanas y la cabeza de Hitler es cosa nuestra.
5. Es tan bonito perder el tiempo cuando se tiene tiempo...


Pero esto no es una entrada de justificación por no haber actualizado en unos días. Esta entrada es la carta de presentación de una nueva sección que viene amparada por el punto tres y una conversación que mantuve con la insigne Dark Heart al borde una de una piscina en una fista en el Hotel Budapest. Los martinis secos, la música de Cole Porter, lo mejor de la alta sociedad prusiana, la distinguida compañía del embajador de Siam y el encanto de la luz de la luna rielando con su brillo el voluminoso pecho de la Venus de hielo. Entre homenaje a Noel Coward y una versión con voz de pitufo del segundo acto de Tristan e Isolda, Dark dejó la copa de martini a un lado, me agarró la cabeza y mirándome a los ojos, abrió sus labios perfectamente delineados y pronunció unas palabras que cambiaron el rumbo de este blog, de su vida y de la mía.

Alguien debería escribir sobre el desplazamiento social de un vegetariano dentro de una tribu caníbal en una sociedad post-apocalíptica.

Me soltó la cabeza, recuperó su copa y se fue a participar en el concurso "Levanta el kilt a David Tennant". Y yo me quedé reflexionando. ¿Quién no ha soñado alguna vez con leer alguna novela que no está escrita? Ese pensamiento de alguien debería escribir una historia sobre..., me encantaría leer una historia que tuviera..., ojalá pudiera leer un libro donde pasará... Y pensando sobre esto abandoné la fiesta, me subí a mi autogiro y puse rumbo a mi villa en plena Toscana donde pasé la noche pensando en una sección que diera cabida a todos esos deseos, a esos libros que nadie ha escrito, pero con los que soñamos. 

***

Para tener la ilusión por un momento que podemos entrar en una librería, acercarse al atractivo librero con gafas, pedirle el libro de nuestros sueños, entrar en una cafetería cualquiera, hacer apagar el televisor, pedir un poco de jazz y empezar a leer esa novela soñada que no es más que una mezcla entre


donde por culpa de una gran y definitiva guerra el mundo que conocemos queda reducido a cenizas y el ser humano se ha visto reducido a convivir entre ruinas, juntarse en pequeñas tribus en guerra unas contra otras y convertirse en caníbal. En ese mundo aparece nuestra protagonista.

Una chica de rojo pelo que entre matanza y brazo a la plancha en una reducción de oporto, sueña que otra vida es posible. Y más cuando descubre algo que los antiguos libros de cocina describen como brocoli y lo prueba un día cansada de tanto hígado de enemigo vuelta y vuelta con un poco de sal maldon. Es tan delicioso, un sabor que le invade la boca como la promesa de que su vida debe ser algo más que ocultarse, rapiñar y soñar que un día conocerá a alguien especial. Y donde hay brocoli, encuentre espinacas, lechugas, manzanas, ajetes, granadas, coliflor, peras... Un sinfín de frutas y verduras que se creían perdidas y que vienen a sustituir la carne de seres humanos que su tribu caza y cultiva en granjas donde se obliga a engordar a prisioneros enemigos para que se conviertan en los platos más exquisitos. Porque a golpe de paciencia y recordar que ella es la hija del jefe, consigue que su tribu abandone la carne y se vuelque a una vida basada en la verdura como fuente de alimento y el respeto por toda forma de vida.

- Madre, ya no comeré más carne.
- ¿Qué dices?
- Que no quiero más carne. Ahora como verdura.
- ¿Ver-du-ra?
- Sí, antes la gente comía verdura.
- Eso es un mito.
- No lo es. Es deliciosa.
- Pero muslo sí.
- No, muslo tampoco.
- No te entiendo, hija.
- Nunca me has entendido.

Pero este edén de vegetarianismo en medio del caos se ve interrumpido cuando una tribu rebelde que se ha quedado sin grasa para cocinar ataca y destruye la pacifica tribu de nuestra protagonista, que podría llamarse, no sé, Agnes por ejemplo. A ella no le hacen nada por... no sé... ¿una profecía que incluye una muchacha de pelo rojo agarrando con fuerza un nabo de forma graciosa? Y se la llevan a rastras a la que será su nueva tribu. Y allí verá como sus familiares, amigos, amigas y conocidos se utilizan para alimentar a sus captores. Pero lo peor será cuando conozca al hijo del jefe de sus captores, un muchacho de ojos color miel, vientre plano y tableta de chocolate por abdominales que le arrebatará el sentido y le invitará a volver desear morder y sorber carne.

Era tan hermoso y arrogante. Lo odiaba. Sí, lo odiaba aunque no podía evitar perder la mirada en su amplio pecho, en sus ojos color miel y en ese mechón de pelo rebelde que le caía entre los ojos y le daba aspecto de pillo descarado. Sí, se estaba comiendo a su abuela, pero era tan guapo.

Ella insiste en seguir comiendo lechuga y hongos y siente como las burlas, el desprecio como saetas que se le clavan en su escultural espalda y en su amplio pecho. El hijo del jefe, llamado por ejemplo Jack, la protege de los comentarios de los demás y la acompaña cuando le piden que coma a parte del resto de la tribu porque "tanto verde nos da asco". Así Agnes y Jack hablan, se conocen, se enamoran y él empieza a acompañar su pedazos de carne humana con judías pintas y arroz.

- Me gustas - dijo Jack.
- ¿Sí?
- Sí. Todo eso de la verdura, de adoptar conejos, de limpiarte los dientes. Eres diferente.
- ¿Y te gusta lo diferente?
- Sí. Aquí todo es igual. Cazas a otra tribu, te la comes, haces cuerdas con los tendones y el resto del día lo pasas pensando que la vida tiene que se otra cosa. No sé... como si la vida debiera tener otro sabor.
- Como el brocoli.
- Sí - asintió. Ese mechón rebelde que la volvía loca se agitó -. Como el  brocoli.
Agnes le escuchaba y sentía que algo crecía dentro de su pecho, algo fuerte e intenso. Algo que la hacía abrir la boca y salivar. "Tengo ganas de comermelo", pensó. "Quiero llevarme esos gruesos y largos dedos a la boca y lamerlos, moderlos, chascar los huesos, tragarlo y hacerlo parte de mí. ¿Qué me está pasando? ¿Es esto amor o falta de proteinas?"

A pesar de sentirse parte de una profecía que no comprende y del ostracismo social que le lleva ser fiel a sus convicciones alimentarias, Agnes vuelve a sentirse parte de algo. Hasta que una nueva tribu de caníbales más feroces y crueles vienen a amenazar la vida de Agnes y su plantación de guisantes.

***

Algo así pensé mientras el fuego crepitaba, la música envolvía la noche y yo paseaba por mi colección de estatuas ecuestres. Sí, alguien debería escribir algo con ese argumento que dio Dark Heart. Y yo lo haría, si no fuera tan vago. Pero puedo imaginarlos...