jueves, 26 de junio de 2014

"Mañana todavía" de un puñado de buenos autores compilados por Ricard Ruíz Garzón

Mañana todavía, AA.VV., Edición a cargo de Ricard Ruiz Garzón, Fantascy

Otra reseña de Mañana todavía.
Y las que vendrán.
Porque estamos ante una muy buena antología de relatos, un libro con un gran equilibrio interno y que mantiene un nivel alto de calidad. No es perfecta, pero es muy, pero que muy recomendable. Tanto para aficionados de la ciencia ficción, como para los que no lo son. Que los prejuicios hacía el género no hagan perder de vista un libro que tiene relatos realmente brillantes.

Por cierto, no voy a entrar en la discusión que se ha originado a raíz de la publicación de la antología sobre si los relatos son o no son distópicos, qué es la distopía y etcéteras. Otros (ver enlaces de opiniones) ya lo han hecho y han provocado un interesante debate sobre el género.

Los relatos.

WeKids de Laura Gallego.
Empecé el libro con un poco de miedo. Y no como he leído en algún otro sitio porque la autora provenga del universo de la literatura juvenil y si sería capaz de escribir algo que no fuera del género (como si la literatura juvenil fuera un género...) o si estaría a la altura, etcétera. No, mi miedo no era este porque encuentro que temer algo así es ridículo. Era otra cosa. Aunque respeto mucho la figura de Laura Gallego y admiro su mano para la novela juvenil, reconozco que no acabo de entrar en su universo. Idhun me aburre hasta límites inconcebibles, Dónde los árboles cantan me parece una novela muy fallida, no pude acabar La emperatriz de los etéreos. La idea de empezar una antología por el relato de una autora con la que no conecto no me gustaba. Pero me encuentro con WeKids, un relato sobre como el valor de la vida virtual es más importante y decisivo que la vida real. Niños inscritos en redes sociales desde su nacimiento y donde su papel en ellas marcará el discurrir de su vida. Un relato que se va tornando cada vez más inquietante hasta un final, no por esperado, menos efectivo. Un muy buen inicio de libro.

Al garete de Emilio Bueso.
Brillante. Un relato breve, duro, contundente. Una sociedad en colapso por un desastre medioambiental. Ambiente apocalíptico. Manuel y Santiago. Hambre y camino. Desesperación y esperanza. Un ambiente opresivo que Bueso construye a pinceladas y sin cargar tintas. La descripción justa, la imagen adecuada. Sin duda uno de los mejores relatos de la antología y una prueba más de que Bueso es una de las figuras más poderosas e interesantes del panorama narrativo actual independientemente del género. Este es uno de los relatos que por sí mismos justifican la antología.

2084. Después de la revolución de Elia Barceló.
Uno de los relatos que menos me gustaron del libro. No acabé de conectar con la propuesta de Barceló. Un mundo donde el concepto de igualdad ha sido eliminado y los ciudadanos han pasado ha ser consumidores. Quizá lo que me ha ocurrido con este relato es que me recordaba demasiado a la maravillosa novela de Margaret Atwood El cuento de la criada, como si fuera una relectura de este, pero sin su fuerza. He echado en falta, además, más cuidado en el matiz, en la sutilidad de la exposición. Por momentos me pareció que forzaba el relato en favor del mensaje incluso si iba en contra del primero.

Instrucciones para cambiar el mundo de Félix J. Palma.
Advierto que con Félix J. Palma voy vendido. Su exuberancia verbal, su poderosa imaginería, su sentido del humor, la tristeza de las historías de amor conectan con mi forma de ver el mundo y la literatura. Es un autor que leerlo me hace feliz (y pude decírselo durante la firma de libro que organizó Gigamesh en su inauguración), me admira y me hace querer escribir. Instrucciones para cambiar el mundo apuesta por el absurdo para explicarnos una historia de revolución y amor en un mundo donde las personas se visten bien para irse a dormir, desayunan en el autobús o en las guerras es una falta de educación matar a alguien. Una historia que invita a la sorpresa y a la sonrisa construida alrededor de una de esas historias de amor tan hermosas y melancólicas que tan bien sabe explicar de J. Palma y cuyo final me dejo una fuerte sensación de tristeza. Solo por leer un nuevo cuento de J. Palma, vale la pena Mañana todavía.

El error de Rosa Montero.
El relato más breve de la antología. Una interesante pincelada. Un cuento cuyo argumento es uno de los clásicos del género (casi un cliché ya), pero que está resuelto con la habilidad de una buena narradora. Sabe a poco, pero me ha invitado a leer la novela Lágrimas en la lluvia para ver a Montero en un entorno de ciencia ficción con un buen puñado de páginas por delante.

Limpieza de sangre de Juan Miguel Aguilera.
Interesante y muy entretenido relato que en mi opinión se queda a medio gas y no acaba de concretar lo que apunta. Lo mejor, un escenario y un ambiente muy conseguidos; la opresión, el calor y, sobre todo, los olores. Quizá le faltan páginas para desarrollar personajes y tramas y profundizar en los temas que planeta. Sea como sea, muy interesante y con un inicio de cuento muy poderoso.

Camp century de Marc Pastor.
Soy muy fan de la obra narrativa de Marc Pastor. Desde Montecristo hasta Bioko. Novela a novela, Pastor va construyendo un corpús literario basado en el "género", el sentido de la aventura y la maravilla que despierta mi entusiasmo. Camp century se inscribe dentro del universo de aquella estupenda L'any de la plaga, pero que se puede leer sin conocer la novela (aunque no sé por qué no la habéis leido ya). Una historia muy inquietante donde se le da la vuelta a la figura del opresor. No digo más. Quizá el entorno resulta algo inverosímil, pero el buen hacer de Pastor como narrador hace que se supere este pequeño handicap. Buen relato.

En el ático de Rodolfo Martínez.
Una historia terriblemente entretenida. Un relato que mezcla el género de acción, con el thriller de espionaje, la novela negra, el ciberpunk, etc. Una historia de mentiras, descubrimientos, traiciones y crueldad. Protagonista femenina y grandes corporaciones. Buen relato, pero que hubiera agradecido más páginas. Y me gusta la idea de macroeficios donde ascender es progresar. Vale, no es la primera vez que alguien utiliza esta idea, pero sigue resultando interesante. Y en el cuento, funciona muy bien.

La inteligencia definitiva de José María Merino.
El relato que menos me ha gustado de la antología y no tanto por el qué, sino por el como. La idea de una inteligencia artificial que acaba teniendo conciencia de sí misma me gusta al igual que sea el ser humano el que provoca eso gracias a su interacción con los teléfonos móviles. El problema del relato, en mi opinión, es que exige demasiado al lector; demanda que este suspenda en demasía su credulidad y el relato acaba siendo fallido. Eso y como en el cuento de Barceló, el mensaje es demasiado evidente y fuerza la historia para este quede claro.

Gracia de Susana Vallejo.
Un buen relato que pone su atención sobre los invisibles y lo cotidiano. Una abuela y su nieta y un reencuentro en el barrio de Sants. Un relato que empieza siendo cotidiano y tranquilo y que de forma progresiva se va oscureciendo hasta un final terrible. Un final en el que, en mi opinión, Susana Vallejo se la juega y sale victoriosa porque era muy fácil caer en el tremendismo. Y no. Mantiene el tono y gracias a control y sutilidad el cuento acaba funcionando. Un relato cuyo poso se prolonga más allá de su final. Por cierto, no deja de resultarme curioso, y por lo que he leído de ella, que todo lo luminosa, divertida, su retrato del maravilloso cotidiano, el viaje y la aventura de sus novelas, se torne en oscuridad, dureza y negrura en sus relatos. O por lo menos en los que he leído.

Colapso de Juan Jacinto Muñoz Rengel.
Interesante relato donde el estar conectado, compartir información, estar al tanto de todo lo que ocurre llevado a sus límites. Buen desarrollo e historia, con algo de trampa en su construcción, pero con el que no acabé de conectar.

Los centinelas del tiempo de Javier Negrete.
Una absoluta maravilla. Un relato precioso. Un homenaje a la literatura de género y a la literatura en general. A la tradición clásica. Al libro como objeto. Al oficio de bibliotecario. Al escritor. Un mundo donde los contenidos de los libros se han adaptado para reflejar la variedad cultural donde vivimos y para evitar las ofensas o las molestias. Donde se encuentran títulos como Harry Potter y el misterio de la persona de prodecencia multicultural. Donde El señor de los anillos queda reducido a personajes de etnias diferentes caminando. Donde los profetas de lo politicamente correcto dominan los espacios públicos y privados de los ciudadanos. Un relato divertido, cargado de mala leche, triste, duro y que acaba resultando esperanzador gracias al poder la palabra y la imaginación. Negrete se luce en esta novela corta (o relato largo) y nos regala un texto precioso (no te lo pierdas, Rusta) y un futuro pausible. Otro relato que justifica esta antología.

Ricard Ruíz Garzón ha conseguido una antología equilibrada, interesante, plagada de buenos relatos y algunas maravillas. Y merece destacar las reseñas biográficas que acompañan cada relato y donde se dan pistas de este, pero sin condicionar la lectura ni la interpretación que cada uno pueda encontrar en los cuentos. Mañana todavía es un buen libro que, como he dicho antes, puede gustar a los aficionados al género y a los que se sienten más alejados de él. Un libro que invita a la reflexión y a la relectura.

Postdata
Para próximas ediciones de la antología propongo los siguientes temas:
- viajes en el tiempo.
- dimensiones paralelas.
- monstruos gigantes que aparecen de la nada y hacen grrrrrr.
- clones musicales de la cabeza de Hitler.
- señoras que andan muy juntas y ocupan toda la acera y sus implicaciones sobre el estructuralismo precolombino.

Otras opiniones
El rincón del Koreander
La biblioteca de Ilium
In the Nevernever
Dream of Elvex

jueves, 19 de junio de 2014

Tres que se quedaron por el camino...

... porque hay libro que empiezas con ilusión, otros con curiosidad, otros con ganas y mientras vas pasando las páginas te descubres pensando en otras cosas y al final, lo que menos importa es lo que lees. Y se cae el libro. Y los ánimos. Y a otra cosa. Libros hay muchos, tiempo hay poco.

Y advierto, que lo que viene a continuación no son reseñas ni críticas. Son impresiones. Opiniones muy personales del libro y por qué en un momento de la lectura lo abandoné.

La era de huesos, Samantha Shannon, Fantascy.

Abandonada cerca de la página doscientos con la posibilidad de retomarla más adelante. ¿Motivo? En esas casi doscientas páginas no conseguí empatizar ni conectar con la novela. Ni la historia que me explicaba ni como me la explicaba consiguió interesarme.

Y con esto no quiero decir que La era de huesos sea una mala novela. Ni por asomo. Está bien escrita. Tiene un mundo prometedor y resulta muy curioso ese híbrido de fantasía y ucronía Es ambiciosa y original, con una protagonista coherente y secundarios prometedores, pero que, hasta donde leí, se quedaban en exceso en las sombras. Un sistema de magia curioso y, pese a la cantidad de neologismos, no resulta confuso.

Pero, para mí, la lectura era pesada y tediosa. En esas doscientas páginas me daba la sensación de que nada había empezado, pese a que desde el principio pasaban cosas. Imagino que suena sin mucho sentido, pero la sensación que tenía leyendo es que no sabía que me estaban intentando contar. O quizá que lo me contaban, como he dicho antes, no me interesaba. No descarto volver a ella dentro de un tiempo porque sí que había cositas que me interesaban, pero ahora no es el momento.

Silber, Kerstin Gier, Blok, Ediciones B

Algo parecido me ha sucedido con la nueva novela juvenil de Kerstin Gier. Soy de los que disfrutaron mucho con su anterior saga Rubí, pese a todos los peros que tiene (páginas de más, algún personaje desdibujados, una trama con agujeros y soluciones pilladas con pinzas,etc.), pero que en su día sobresalió sobre las demás series que encontrabas en las librerías por su arrebatador sentido del humor y por la frescura de la propuesta.

Empiezo con ganas Silber y me encuentro con lo mismo, algo mejor. Una protagonista normal en un entorno fantástico. Mucho sentido del humor. Personajes secundarios divertidos y mejor tratados que en la anterior trilogía. Mucho diálogo ingenioso, mucha replica aguda y mucho movimiento. Una buena comedia, vamos. ¿Entonces? ¿Por qué no seguir? Eso me lo estoy preguntando yo desde hace unas semanas. Quizá se deba a que la historia de esta chica, los cuatro chicos y el paseo por los sueños me la sabía. Quizá se deba a que no había sorpresa y la historia discurría por caminos conocidos. Quizá sea que el estilo me recuerda demasiado a Rubí y el factor sorpresa se ha diluido. Quizá sea que ando algo cruzado con el género fantástico y nada de lo que empiezo me alimenta.

Como con La era de huesos, no descarto volver al mundo de Silber dentro de un tiempo. En plena canícula de verano, por ejemplo. Realmente tenía momentos muy divertidos.

La afinidad alquímica, Gaia Coltorti, Random

El horror.
El más puro horror.
Desde ya puedo asegurar que es lo peor que he intentando leer esta año. Y sí, cuento los seis meses que faltan para que acabe. Dejado de lado porque era el libro o yo.
A veces me pregunto qué mecanismos se mueven dentro del cerebro para hacernos leer un libro u otro pese a que todos los instintos nos digan que no nos acerquemos a él. ¿Por qué sabiendo que La afinidad alquímica no era un libro para mí me acerqué a él e intenté leerlo? ¿Por qué? ¿Mi cerebro me odia? ¿Vive dentro de mi cabeza una sociedad en miniatura que quiere acabar con mi conciencia para tomar el control y dedicarse al cine erótico?

No hay nada en esta novela que se salve. Estilo torpe y pedante con una errónea y cansina utilización de un "tú" como voz narrativa que solo aporta pesadez a la narración. Melodramática, exagerada e impostada. La historia, los personajes, la narración... todo es artificial y todo está construido para resultar dramático y trágico. No, trágicamente dramático. No, dramáticamente trágico gimoteante. Personajes irritantes (posesivo y celoso él, egoísta y caprichosa ella) que se mueven como si fueran sombras trágicas en un vano intento de que el lector empatice con ellos. Intento de sublimación del incesto como la quintaesencia del amor trágico, pero plagando la historia con trampas posibles para mitigar esto (los hermanos no se habían visto nunca y por tanto...), relleno, relleno, mucho relleno que me fui saltando hasta un final cobarde que busca la lágrima fácil y el dramatismo barato que busca equiparar la historia de estos dos tontainas con la de Romeo y Julieta sin ser consciente que lo que hace buena la obra de Shakespeare no es la historia (tópica ya en la época) sino el estilo, la forma, la estructura dramática, el conocimiento de la lengua y la capacidad para la sublimar lo cotidiano y el gesto. Nada de eso se encuentra en esta novela.

Aunque quizá es que no la entendía. Quizá no me di cuenta de que La afinidad alquímica no es más que una obra posmoderna que analiza el aburrimiento de una generación vacía y sin esperanzas que intenta sobrevivir en una sociedad que los ignora y maltrata mediante lo prohibido y el dolor. Quizá no sea más que una actualización de los abúlicos personajes que en los cincuenta poblaban las páginas de las novelas de Alberto Moravia. Es coña. La afinidad alquímica es una mala novela. No hay nada más.

jueves, 12 de junio de 2014

"Scarlet" de Marissa Meyer

Scarlet, Marissa Meyer, Montena
Crónicas lunares II

Hace más o menos un año y medio...
(¡Cómo pasa el tiempo!
Sí, estás más gordo.
Y tienes canas.
Y viejo.)
... terminé la reseña de Cinder diciendo que en un par de días me pondría con la lectura de Scarlet. Como solía comentar cuando trabajaba de detective privado en Manila, "No soy un hombre que pasará a la historia por cumplir sus promesas" y ese par de días se convirtió en un intervalo entre febrero de 2013 y junio de 2014. ¿Y por qué la leo ahora? Andaba perdido en un mar de malas lecturas (simpática historia que no aportan nada, insoportable novela donde lo escandaloso no es que dos hermanos estén chingando si no lo mal escrito que estaba toda esa... basura, etc.) y llevaba unos reciclándome e higienizando el cerebro con clásicos de principios del XX, cuando me cruce con esas muñequita de la portada y me dijo que, venga, ha llegado el momento.
Pues si me lo dice una portada con voz arrulladora, será. Y a leer.

¿Y qué tal? Bien. Muy bien. Como la primera parte de estas Crónicas lunares, pero mejor. Historia más afinada, menos previsibilidad en esta, algo más de profundidad en el mundo, toneladas de acción y consiguiendo que alguno de los personajes se llenen de carisma y cercanía.

¿De qué va? Pues la abuela de Scarlet desaparece. Acompañada de un joven apuesto que responde al nombre de Lobo sale a buscarla. Por su lado, Cinder huye y se encuentra con un simpático cadete, perdón capitán, llamado Thorne, su nave robada y un montón de espacio donde ocultarse. Sus dos caminos se cruzarán.

Scarlet toma como punto de partida el cuento de Caperucita Roja. Como en el caso de Cinder, la autora toma elementos reconocibles (la capucha, la abuela, el lobo malo, el bosque como viaje, etc.) y los utiliza, transforma y versiona para encajarlos con naturalidad y sin que huela a pastiche en una historia de ciencia ficción con toques de fantasía. No soy muy amigo de las revisiones de cuentos infantiles porque suelen acabar siendo pastiches, burdas copias o forzadas interpretaciones de los cuentos, pero en este caso funciona muy bien. Los elementos del cuento clásico se integran bien sin que chirríen con la historia y como elementos que ayudan a esta. Además, la historia de Scarlet y Lobo se alterna con la trama de la primera parte. La autora no se olvida de Cinder ni de Kay y consigue integrar ambas aventuras en un mismo argumento (aunque sea tirando de un deus ex machina un pelín forzado)

Vamos, una buena novela de aventuras, con buenos personajes (me gustó Thorne, al que imagino como un joven Nathan Fillion con su coqueteo descarado y su extraña lealtad) y dos protagonistas femeninas que dejan de lado dependencias y victimismos. Personalmente, me quedo con Cinder. Romance no forzado ni anulador. Sentido de la aventura. Villanos de una pieza sin mucho matices como tienen que ser los villanos de cuento. Un mundo que necesita exploración, pero del que se van dando detalles muy interesantes y que acaba de esa forma algo abrupta que me encanta y que dejan las ganas de abalanzarse sobre Cress. Ah, ¿qué no está publicada? Esperemos que Montena la publique.

Cróncias lunares es una serie que realmente merece la pena. No son cuentos cursis ni afectados. Son buenas novelas de acción y aventuras que saben jugar con los cuentos y darles una nueva visión y vida. No son perfectas, vale, pero son entretenidas, están bien escritas y son honestas. ¿De cuántas se puede decir esto?



- Jorge...
¿Sí?
- Una pregunta.
Adelante.
- ¿Por qué has comentado que prefieres a Cinder que a Scarlet? La frase está en medio de la reseña sin venir mucho a cuento y...
¿Lo he dicho?
- Sí. ¿Puedes explicarlo?
Es personal...
- Venga, si esto no lo lee nadie.
Bueno... El motivo que prefiera a Cinder es que... bueno... uno de mis fetiches eróticos es la figura de la mecánica de naves espaciales.
- ¿Las mecánicas? Hermosas mujeres cubiertas de grasa arreglando un Mercedes.
No, coches, no. Mecánicas de naves espaciales. Tienen que ser de naves espaciales. Si no, no funciona.
- Qué raro eres...
Lo sé. Pero es que Kaylee Frye...
- Kaylee...

Y la tontá se acaba entre suspiros.

Otras opiniones
Pérdida en un mundo de libros
Generación Reader
En un rincón de la estantería
Equinoccio

martes, 3 de junio de 2014

"Una tierra más amable que el hogar" de Wiley Cash

Una tierra más amable que el hogar, Wiley Cash, Siruela.

Tras unos quince días de descanso y de lecturas cuyas impresiones las guardo solo para mí, volvemos a la carga con una novela interesante, pero en mi opinión, fallida. El resumen, como no, es el que nos proporciona la editorial en la contraportada. He decidido que paso de hacer resúmenes; o los copio o no los hago.
He dicho.

Los habitantes de la pequeña localidad de Marshall Nord, Carolina del Norte, viven amedrentados por Carson Chambliss, un predicador de oscuro pasado, fundador de la iglesia de River Road. Su gran obsesión es la de exterminar cualquier signo del demonio entre sus fieles siguiendo literalmente el mensaje de unos versículos del Evangelio de San Marcos. Serpientes, fuego... métodos que ya se han cobrado sus víctimas sin que el pastor se haya inquietado jamás. Pero el día que Christopher, un chico autista, fallece asfixiado tras una sesión de imposición de manos, toda la comunidad queda en estado de shock. ¿Accidente? ¿Asesinato? ¿Quién es el culpable de lo ocurrido?

El sheriff Clem Barfield, torturado por la trágica muerte de su hijo ocurrida veinte años atrás, dirige la investigación, en el trascurso de la cual reaparece todos los secretos y las heridas del pasado. ¿Y si cada uno por sus carencias, su silencio y su cegera, fuera culpable de la muerte de ese inocente?

Una interesante novela que en mi opinión se queda a medio gas. Historia que al momento de acabarla consideraba que me había gustado mucho (pero menos de lo que esperaba por culpa de un capítulo final que sobraba de todas, todas), pero que al reflexionar sobre ella voy encontrando costuras sueltas y ese pequeño entusiasmo que sentía se ha ido diluyendo.

¿Qué ha pasado? Nos encontramos con una historia rural heredera de las novelas de McCarthy, O'Connor o Cadwell, malsanos ambientes rurales, el poder omnipresente de la religión, represión, fanatismo, etc. El gótico americano, las historias de "cabrón del campo", los relatos de esos llamado "white trash" siempre me han resultado muy atrayentes. Pero, ¿qué ocurre con esta novela para que diga que sí, pero que no, pero que bueno?

Una tierra más amable que el hogar acaba siendo una mezcla extraña. Quiero decir, tiene una buena historia y una buena estructura (tres narradores que explican el presente siempre en relación con lo ocurrido tiempo atrás sin confusión ni dificultad para seguir los hechos), personajes interesantes y una poderosa carga emocional, pero combinado con personajes que rozan el cliché y la parodia siendo esto más grave en la caracterización de uno de sus personajes principales: el predicador. De tan malo, perturbado y misterioso se convierte en una suerte de parodia de todos esos personajes de predicadores que juegan con serpientes. No se erige en una figura dominante y poderosa; se conforma con ser un cliché. Y esto lastra una historia que depende mucho del magnetismo de ese personaje.

Hay también un uso del simbolismo muy ingenuo (el niño que ve algo que no debe ver y se siente culpable y eso lo exteriorizamos con una astilla clavada en el dedo que nadie de su familia puede sacarle..., ya sabéis por donde voy), una falta de resolución en muchos de los temas que planeta o en las motivaciones de los personajes (que en cierta manera se debe a lo endeble que es el personaje del predicador ya que si este no resulta atrayente, peligroso o fascinante para el lector, no entenderemos qué es lo que ven en él los personajes. Para un predicador que huele a peligro, leed Perfil asesino de John Connolly, una enorme novela). Pero compensado todo esto por un ambiente opresivo y pesimista que acaba lastrado por un capítulo final que quiere otorgar algo de luz y esperanza a los personajes, pero que resulta cobarde y postizo ya que se me antonja contradictorio con el discurso y el tono que hasta ese momento llevaba la novela.

Sea como sea, Una tierra más amable que el hogar, pese a todo esto, es una novela con momentos intensos y bien construidos. Una buena primera novela que sienta las bases para un escritor que puede ser muy interesante. Veremos cómo sigue su carrera.