jueves, 24 de julio de 2014

Hoy toca hablar de manga

No solo de novelas vive el lector. Por lo menos yo no puedo. Así que entre novelas, alterno géneros. Y este año me dije que no pasaba sin adentrarme en el manga. Hay mucho, seguro que mucho bueno y no me lo quería perder. Así que sin mucha idea, sin saber qué me puede interesar o gustar, sabiendo que desde chico las historias de peleas interminables y ojos brillantes no me interesaban, empiezo a comprar algo, fiarme de algún blog de confianza que recomienda, visitando la biblioteca y, poco a poco, me he hecho asiduo a cinco series. De una de ellas, Bride Stories, hablé hace un tiempo. De las otras, hablo ahora.

Antes de empezar quiero pedir disculpar si digo alguna estupidez sobre temas, técnicas o género. Mi visión de estos cómcs es el del treinta y pico largos que hasta el día de hoy no había abierto un manga. Así que cualquier mérito en la valoración de estos tebeos es totalmente mía. Cualquier error es culpa, no sé, de Nina, por ejemplo.

I am a Hero, Kengo Hanazawa, ed. Norma
Serie abierta (creo que van por el ocho)
Leído hasta el volumen cuatro y parte del cinco.

Desde pequeño me fascina lo zombie. Desde que vi en casa de un amigo unas imágenes de muertos acosando a una mujer y la angustia y la consternación que producía una astilla de madera, hasta el día de hoy. Me interesa lo zombi, leo sobre lo zombi y busco nuevas visione de lo zombi.

Cuando empecé con el manga, I am a hero se convirtió en una de las primera opciones. Y quedé atrapado. ¿Por qué?

1. Un dibujo espectacular. Tanto en la presentación de personajes, en la planificación de las escenas (esas dobles páginas que detienen el tiempo y agobian), en la construcción del mensaje y el particular humor que destila toda la obra. Y el ritmo.

2. Un ritmo lento, agónico, extenuante y que por momentos parece que no avanza. Momentos dilatados en el tiempo y en las páginas que otorga mayor presión e histeria a la historia. El ritmo de este manga me fascina. En el primer volumen, por ejemplo, no pasa nada entendido como acción y rapidez. Presenta el mundo, los personajes, las relaciones y, sobre todo, se detiene en nuestro protagonista (al que volveremos en un momento). Lo zombi no aparece hasta las últimas páginas (y con contundencia). ¿Entonces? ¿Para qué tanto? Lo comentado antes, presentación y pinceladas de mucha inquietud. Y cuando estalla el apocalipsis... esa lentitud se ve acentuada (escenas del taxi, el metro, la pesadilla en el bosque). Me fascina.

3. El protagonista. Un gilipollas. Un ayudante de mangaka cobarde, egoísta y víctima en potencia que contra todo pronostico, sobrevive. Hay algo en Hideo no es un antihéroe que se crece, no es un héroe cotidiano que en momentos desesperados aprende a salir del apuro. El mundo, las convenciones y la sociedad se desmorona a su alrededor, pero él sigue empeñado en vivir según las normas, la correción y lo establecido (estupendo ejemplo su empeño en pasar un ticket de metro por la máquina y no saltársela a pesar de algo viene detrás). Su cobardía en contraste con esos momentos de patética afirmación de que es un héroe cuando está solo. La incorporación en el volumen 4 del personaje de Hiromi con su inocencia y extraña empatía, hace resaltar más el egoísmo y cobardía de nuestro... héroe.

4. El humor. Negro, irónico, molesto e incorrecto. Se trata de un manga de terror, pero a la vez es terriblemente divertido. Siempre, claro, que te guste el humor negro

5. Lo zombi. Una nueva visión. Un nuevo tipo de zombi que bebe de la tradición japonesa de monstruos. Matizada e inquietante.

6. El retrato de una socidad abúlica e indiferente que es su mayor enemigo. Dan ganas de entrar en las páginas y sacudir a los personajes que puebla el manga para que, por favor, reaccionen.

Muchas ganas de seguir leyendo y ver hacia donde conduce este apocalipsis zombi y si este personaje reacciona de una vez. Aunque sea un poquito. Muy poco. Con eso me conformo.

Emma, Kaoru Mori, Planeta de Agostini
(¿10 volúmenes? No sé, yo llevo tres.

Del apocalípsis acompañados de un gilipollas, a la Inglaterra del siglo XIX de la mano de una encantadora criada.

Seguidor incondicional de la serie de Mori Bride Stories, me encontré con que en la biblioteca de Igualada tenían los números de su anterior serie, Emma. Me llevé un par a casa y en seguida me quedé atrapado en la cotidianidad de una vida pequeña, pero no por ello menos fascinante.

¿Qué relata Emma? El día a día de una joven criada en el Londres del siglo XIX. Su historia de amor con un joven señor y el retrato de la profunda brecha social que separaba a criados y amos (en varios momentos del manga se habla de dos países).

Mori consigue una historia sensible, que no sensiblera y con un punto justo de romanticismo que ni empalaga ni molesta. La atención por el detalle, el mimo por los personajes (desde los protagonistas hasta los más secundarios), un ritmo pausado y una estructura cuidada y sutil de la página (momentazo en el que Emma se quita las gafas, por ejemplo, toda una página dedicada a ello y el lector percibe que ese momento es muy importante y está recibiendo una cantidad casi infinita de información sobre su protagonista). Un marco histórico cuidado, pero que no huele a hemeroteca ni documentación. Lugares, personajes, vestuario están muy bien integrados en la historia y hacen que esta resalte, no al revés que es lo que sucede con muchas novelas históricas, por ejemplo, que la documentación se come la naturalidad de lo que se relata.


Todo ello con pinceladas de un humor amable y un punto inocente. Emma es una historia sencilla extraordinariamente bien explicada.

Bakuman, Tsugumi Ohba (guión) y Takeshi Obata (dibujo), Norma
(Si no me equivoco, 20 volúmenes. Voy por el cuarto).

La historia de dos chavales que quieren ser magakas.
Hasta aquí puedo leer. Y poco más puedo decir de un manga tan conocido y del que se ha escrito tanto.

La verdad es que es una historia que me entretiene horrores y creo que es lo más cerca que voy a esta de un manga de lucha. Una estructura de enemigos, peleas y dificultades cada vez mayores y nuestros héroes luchando contra el mundo, y contra ellos mismos, para conseguir su objetivo: triunfar en el mundo del manga.

Sí, de acuerdo, la visión del mundo mangaka está muy idealizada y la historia de amor de Mashiro y Azuki resulta demasiado endulzada, pero tiene una historia y unos personajes secundarios que atrapan. La rapidez del relato, la velocidad en el dibujo y la riqueza de los diálogos consiguen que devore los volúmenes en un momento y luego vuelva a ellos para aprehender los detalles.

De nuevo un dibujo excelente, una ironía y una autoreferencialidad constante (el momento braguita del volumen cuatro, por ejemplo), una enorme galería de personajes y una vitalidad y buen humor que hacen que resulte fascinante un largo capítulo donde solo hay cuatro personajes hablando de estructura narrativa. Lo que más me gusta de esta serie es cómo está contada e ir rastreando la estructura interna de cada capítulo. Ver y aprender cómo cuentan.


Pero si hay una serie que me tiene atrapado y fascinado en cómo explicar una historia es

20th Century Boys, Naoki Urasawa, Planeta de Agostini
(22 volúmenes, creo. Voy por el tercero esperando que el cuarto llegue a la librería espero que mañana).

Explicar de qué va esta historia es complicado y mucho mejor es entrar en el cómic sin saber nada. Así lo hice yo. Vi los primeros números en la biblioteca, me pillé tres y me fui a tomar un café. De inmediato quedé atrapado en el complejo puzzle que nos peresenta Urasawa.

Muchos personajes, saltos temporales, desorden narrativo, historias paralelas, ambigüedad, paranoia, humor soterrado y una forma de explicar la historia que atrapa y me resulta terriblemente adictiva. Desconozco hacia donde conducirá todo esto, pero de momento el viaje me está encantando. ¡Si hasta sale un robot gigante! ¡Y sectas apocalípticas! ¡Profecías! ¡La niña más fuerte del mundo! ¡Villanos con máscara! ¡Códigos secretos! Y el retrato de la miseria y grandeza de la infancia; un momento de la vida donde todo es posible, todo es mágico y ser los salvadores del mundo es algo tan sencillo como desearlo.

Lo que me tiene atrapado de estos tres primeros volúmenes es la forma de explicar la historia, los saltos temporales que dan pistas y como el lector debe formar parte de los acontecimientos si quiere exprimir todo lo que esta historia puede dar. Un manga de misterio que poco a poco va derivando a la ciencia ficción y al terror conspiparanoico.

Una serie de la que me declaro muy adicto.


domingo, 20 de julio de 2014

"El 10º Círculo" de Juan Carlos Sánchez

El 10º Círculo, Juan Carlos Sánchez
El destripador de mundos 1

Hace unos meses recibí un mail donde se me ofrecía la posibilidad de leer una novela en proceso de publicación. No suelo aceptar estas propuestas, pero siempre me las miró con atención porque fe de esta forma como conocí Ciudad humana y fue una sorpresa muy agradable. ¿Lo ha sido El 10º Círculo? Sí.
¿Y de qué va esto?

Charlie Ripper, el emisario de la Muerte entre los vivos, se verá implicado en una conspiración que amenaza su vida y el orden de su mundo; un lugar lleno de demonios, brujos, nigromantes, asesinas... donde nadie es lo que parece y casi todos ocultan algo.

Y hasta aquí el argumento. Lo mejor es meterse en la lectura de esta novela sin saber muy bien qué se va a encontrar, como hice yo, y dejarse llevar por un novela de fantasía y terror contemporáneo con aire de thriller. Por que estamos ante una novela de fantasía urbana con estructura de novela de intriga. Una investigación, traiciones, secretos que se desvelan en un mundo oscuro y lleno de magia.

Pero vayamos por partes.

Lo primero que llama la atención es la capacidad que ha tenido Juan Carlos Sánchez para crear un universo literario donde, aunque resuenen ecos de Gaiman, Baker, Dark City, algo de la imaginaria de manga, etc., brilla una personalidad única. No es que los elementos que utiliza sean originales, si no que la forma en que construye el universo, el marco donde se van a mover sus personajes, hace de este mundo de nigromantes, magos y diablos, algo diferente y con personalidad. Un universo complejo y bien definido tanto en espacios (las diferentes casas, la guarida de Ripper y los diablillos, etc.), como en relaciones entres estos y en un nivel mayor, en su cosmología. El autor se lanza al vacío y construye un universo total para definir no solo el hogar o el restaurante favorito de los personajes, si no para situar el lugar de cada uno en un espacio tanto físico como espiritual.

Y presenta este mundo con mimo y detalle lo que en algún momento puede provocar que la lectura se ralentice y el lector se vea algo abrumado con nombres, cargos, lugares y situaciones. Es entrar en un mundo nuevo y el lector debe acostumbrarse a una nueva realidad. Es un momento, cuatro detalles y el lector se hace suyo el universo del Charlie Ripper. Como hace suyos unos personajes bien perfilados y que aunque responden a estereotipos del universo fantástico, no suenan a tópicos o estereotipos. Son personajes animados, bien construidos y que se ganan las simpatías del lector. Especialmente los diablillos, claro, roba escenas consumados que aportan humor, violencia y sorpresa a partes iguales.

El autor consigue que la novela vaya de unas primeras páginas algo dubitativas a un final muy poderoso. Es una novela que crece en intensidad, fuerza e intriga gracias no solo a unos buenos pesonajes, si no a una estructura que abre interrogantes e invita a seguir leyendo para comprobar si alguno se cierra. Hay tres planos narrativos; el principal Charlie Ripper intentando resolver la intriga donde lo han metido, uno en el pasado que sigue la historia de un tipo desde su mismo nacimientos y que no sabemos muy bien qué tiene que ver con la narración principal (aunque lo intuimos) y los consejos de la antigua Guadaña a la nueva. No es confuso y aporta variedad e intriga.

El 10º Círculo es una buena novela de fantasía urbana. Dinámica, ágil y que mejora página tras páginas. Un universo coherente con él mismo, buenos personajes y mejores diablos. En mi opinión quizá adolece de alguna construcción algo caprichosa o artificial en alguna frase lo que resta naturalidad, pero es mínimo y concentrado en los primeros tramos de la historia.  Y tiene la duración justa, más páginas hubieran ido en contra.

Resumiento, lo que encontramos en El 10º Círculo es una buena novela, una propuesta interesante y una lectura entretenida y divertida.

Ilustración de Guille F. Santana

miércoles, 9 de julio de 2014

"El infierno de las chicas" de Kyusaku Yumeno

El infierno de las chicas, Kyusaku Yumeno, Satori Ficción.
Traductor: Daniel Aguilar.

Sin saber muy bien qué leer y bastante cansado de novedades que suenan a lo de siempre, me detengo ante una preciosa, pero muy inquietante ilustración; pórtico a un libro de un autor japonés del que no tengo ninguna referencia. Curiosidad y con eso tengo suficiente.

¿Y con qué me encuentro? Un libro publicado originariamente en 1936. Con tres relatos que encierran historias de venganza y misterio, donde no hay ningún elemento fantástico, pero los demonios y lo sobrenatural sobrevuelan. Donde hay una despiadada crítica y una feroz sátira al papel de la mujer en el Japón de los años treinta del siglo XX y, sobre todo, a la hipocresía, la estrechez de miras y la estupidez del hombre al tratar con ellas. Un discurso que conecta estas historias con la cruel y perturbadora película de Takashi Miike, Audition, una película de horror no apta para todo el mundo (decir que es una de las pocas películas que de verdad me han hecho plantearme apagar el televisor).

Con "No tiene importancia" se abre el libro. Un cuento sobre la red de mentiras que teje una joven y que involucra a dos respetados médicos. La noticia de una joven suicidada recibida con indiferencia y algo de sorna. Una larga carta que relata lo sucedido. Una compleja madeja de mentiras donde dos hombres caen por su propia estupidez y sus prejuicios sobre las mujeres; estas son hermosas, sumisas, calladas, coquetas y nunca lo suficientemente inteligentes como para engañarlos. Solo mencionar que el narrador designa en varias ocasiones a la protagonista con el apelativo de "mascota".

Quizá este primer cuento es el que más me ha gustado por una excelente estructura, una fuerte ambigüedad hasta sus últimos compases, una sutil parodia de la novela de misterio y por la finura en la ironía (por ejemplo, el narrador se burla de su mujer al contarle esta sus sospechas de la joven por ser aficionada a las novela de misterio y como son las mujeres de la familia las que desentrañan el misterio ante su estupor). Un relato para releer e ir desentrañando las piezas de un complejo puzzle construidos sobre el misterio de por qué miente esa muchacha. Aunque los dos médicos del relato lo despachan con un "está loca", algo más hay. ¿No será la presión social de "lo que debe ser" una mujer lo que lleva a la protagonista a construir una personalidad y un mundo donde todo encaje? ¿No suena la explicación final como pillada por los pelos y en la que se advierte de algo de sorna por parte del autor? Un cuento excelente.

"Asesinatos por relevos" es el cuento más breve del libro. Una nueva carta donde una mujer advierte a otra de la mala idea que es querer dedicarse a cobradora de autobús (uno de los pocos trabajos que podía realizar las mujeres de la época junto con enfermera o telefonista) y donde narra su enamoramiento de un conductor que seduce y asesina a las chicas de su gremio.

Un cuento directo, menos satírico y con un punto de malsano romanticismo. De nuevo un hombre que subestima a una mujer. Un vistazo bastante triste al panorama laboral femenino.

"La chica de Marte" es el tercer relato del libro. El seguimiento que hace la prensa del suicidio de una alumna de una escuela de señoritas que plantea interrogantes y una larga carta de la chica muerta donde los aclará. Un cuento complejo, quizá demasiado largo, con fuerte dosis de críticas y sorna (en especial el largo discurso del director de la escuela donde explica lo que debe ser una joven señorita y que contrasta de forma tan vívida con lo que ya sabemos de este personaje) donde se habla de nuevo de la creencia del hombre de creerse superior a las mujeres que les rodean, de la profunda hipocresía, la vanalización de la educación o la dictadura de unos estereotipos de belleza muy marcados que marginan a las que no los siguen.

Aunque pueda parecerlo por lo escrito, no son cuentos de tesis. No son moralizantes ni aleccionadores. Hay sátia y crítica, pero por encima de todo son tres cuentos de misterio, aunque este se presente de una forma poco habitual.

Los relatos de Yumeno abordan los personajes femeninos como seres fuertes y decididos que toman las riendas de sus vidas y sus acciones aun a costa de su propia destrucción. Los hombres son estúpidos, prepotentes e hipócritas amparados en una sociedad que cobija estas actitudes; la ya mencionada dictadura de la belleza, las diferencias salariales, la voluntad de idiotizar a las mujeres y subestimarlas, etc. Unos relatos que pecan de ser demasiado largos, en especial el tercero, y de liarse en frases largas y ampulosas que restan algo de naturalidad al relato.

Pero esto es poca cosa al lado de unos cuentos muy interesantes, una forma diferente de abordar el relato de misterio y una lectura estimulantes entre tanta mediocridad. Mención merecen una buena traducción, las notas que se encuentran en el libro (aclaran la lectura sin agobiarla) y un excelente epílogo obra del mismo traductor que contextualiza al autor y la obra. Amen de una preciosa portada que aporta la misma belleza e inquietud que el lector encontrará en estos relatos, quizá no de lo mejor que he leído este año, pero sí de lo más interesante.

Otras opiniones
Kappa Bunko: literatura japonesa
Fusion Freak

domingo, 6 de julio de 2014

"Steelheart" de Brandon Sanderson

Steelheart, Brandon Sanderson, Nova, Ediciones B
Reckoners 1

Nueva novela publicada de Brandon Sanderson. Y eso siempre me pone de buen humor. Sanderson se ha ido convirtiendo novela a novela en uno de los pocos nombres imprescindibles que tengo en el mundo de la narrativa fantástica. Y cuando me enteré de que este Steelheart iba de superhéroes, me alegré más.

Hace un tiempo mantuve sendas conversaciones con un amigo (¡máster, oh máster de nuestras Partidas del Lunes) y un cliente de la librería sobre si había novelas de superhéroes y si las había, si eran buenas. Hablamos y hablamos y aunque dijimos algún título, ninguno de ellos lo consideramos una buena novela. Entre las cosas que comentamos, estuvo que quizá lo que más se acercaba a una novela de superhéroes, sería la trilogía de Sanderson de Nacidos de la bruma. Poco después me enteré que Sanderson estaba trabajando en una novela de superhéroes y pensé que quizá ya había llegado la gran novela que el tema estaba esperando. Se publicó, la leí y, ¿es la novela que el género necesitaba? Sí. Y no.

¿De qué va? Superhéroes corrompidos hasta la médula y bastante hijo de putas. Un chaval que busca venganza y un grupo de personas normales metidas en una venganza suicida.

He visto sangrar a Steelheart.

Con esta brillante frase empieza una buena novela de aire juvenil, entretenida, dinámica, adictiva, pero falta de la personalidad a la que nos tiene acostumbrados Brandon Sanderson. Si este autor tiene algo que lo identifica es un estilo propio, una forma que lo hace único tanto en el qué, como en el cómo. Quien haya leído Nacidos de la bruma, El aliento de los dioses El camino de los reyes, identifica sin problema la voz de Sanderson. En cambio, en Steelheart este estilo y voz tan característicos está más diluida, como si esta novela fuera un tramite o un trabajo menor.  Al igual que la complejidad de la historia o los personajes. En mi opinión, lo que le falta a esta novela para pasar a ser memorable es más personalidad en su escritura, en el tono. Más pasión, si me permitís la cursilada.

Dicho esto, la novela está muy bien. Ágil, entretenida, muy rápida y con la capacidad de ir directa al grano. Una trama muy sencilla, un variopinto grupo de humanos resistentes (con buenos diálogos y personalidades definidas), y los Épicos, los superhéroes cabrones con diferentes y originales poderes y de lo que me quedé con ganas de conocer más. Un mundo interesante. Una buena protagonista femenina, interesantes giros, un protagonista correcto (aunque algo irritante en su papel de chico apañado y que parece saberlo todo) y una historia de amor... bueno, lo de la historia de amor es bastante vergonzoso y más cuando se trata de un autor que ha sido capaz de escribir historias amorosos originales, diferentes y sin caer en los tópicos. Aquí no, presenta un amor a primera vista (que parece más un calentón a primera vista) harto improbable y que quizá sea, argumentalmente, la parte más débil de la historia. Eso sí, esto acaba compensado por un par de muy buenos giros argumentales, unas excelentes escenas de acción y una estupenda escena de persecución que vuelve a demostrar lo bueno que es Brandon Sanderson en los momentos tensos.

Steelheart es una buena novela y me ha proporcionado un par de tarde muy entretenidas. A pesar de los "peros", la recomiendo como pura lectura de evasión para este verano. Novela de acción y entretenimiento que no ocasiona muchos problemas y se lee en un suspiro. Y está escrita por Sanderson. Y sí, vale, es un Sanderson menor, pero sigue siendo una buena novela.

Otras historias de superhéroes

jueves, 3 de julio de 2014

"Las mil y una historias de A.J. Fikry" de Gabrielle Zevin

Las mil y una historias de A.J. Fikry, Gabrielle Zevin, Lumen.

Como al principio de esta novela hace su protagonista, hago una pequeña y superficial declaración de principios.

No me gustan los libros que en pleno siglo XXI están escritos como si el siglo XX no hubiera existido, las novelas ambientadas en la posguerra española, las interminables sagas familiares, las novelas sobre campos de concentración donde hay algo de esperanza (en el infierno no existe la esperanza), las novelas de más de cuatrocientas cincuenta páginas, las novelas de enigmas disfrazadas de novelas de género negro,  las novelas cuyos autores utilizan expresiones como "negro como la boca de un lobo" o "dientes como perlas", los protagonistas con ojos color miel, las novelas eróticas monógamas, las novelas donde en medio del caos la protagonista piense en lo bueno que está el chico, las historias de treintañeros con problemas de mierda que se van al campo a pensar en sus problemas de mierda, las novelas cuyos narradores son objetos o animales, las historias de jóvenes con enfermedades terminales que viven el presente, las historias de enfermedades terminales en general, las novelas donde la aparición de un bebé transforma a mejor la vida de un soltero huraño...

Naturalmente, hay excepciones a esto. Sin embargo, Las mil y una historias de A.J. Fikry no es una de ellas. Esta es una novela donde una niña pequeña transforma la vida de un adulto huraño, donde hay una enfermedad y donde aparecen entre sus páginas momentos y detalles que como lector detesto encontrar en una novela. Todos tenemos nuestras manías y, sí, yo tengo bastantes.

Las mil y una historias de A.J. Fikry es una novela que no me ha gustado, pero que puedo recomendar. ¿Qué quiero decir con esto? Ni yo mismo lo sé muy bien, pero intentaré explicarme. Antes de todo, ¿de qué va esto?

Pues hay un librero malhumorado y huraño que maltrata a los representantes, que vende lo que no le gusta, que ve todo aquello que adora languidecer en los anaqueles de la librería, que no se corta en su opinión y que defiende hasta la muerte aquello que le gusta. Vamos, un librero normal y corriente de los buenos. Un día, bueno, una noche alguien deja una niña de dos años en su librería y tras el susto y los días, adopta. Su vida, claro, se transforma y para mí empiezan los buenos sentimientos y el aburrimiento. Porque Las mil y una historias de A.J. Fikry es una novela de buenos sentimientos, una novela sobre la magia cotidiana, sobre los momentos mágicos y sobre los libros y su capacidad para evocar o transformar vidas. Y a mí todo esto como que no. Si no viene acompañado de personajes profundos, de una historia poderosa y buena técnica que consiga que no se caiga en el melodrama, para mí no funciona. Porque Las mil y una historias de A.J. Fikry es una historia que cargada de buenos sentimientos, con personajes sencillos y que acaba teniendo un giro hacia el melodrama de telefilm de sobremesa que no funciona.

Y eso que empieza como una historia simpática sobre libros y librerías. Más realista de lo que parece a primera vista y con algún buen diálogo, pero la apuesta de la autora por la sentimentalidad y el melodrama, en mi opinión, lastran una historia prometedora. A ver, no creo que sea una mala novela, es solo que esta novela a mí no me ha gustado. Se lee bien, es sencilla y nada pretenciosa, resulta entretenida a ratos (aunque su parte central resulta bastante aburrida) y, en algún momento, divertida. Los personajes son funcionales, pero simpáticos. Para quien busque una historia entretenida y sencilla para soportar los calores del verano, perfecta. A quien le guste las historias de buenos sentimientos con puntito de melodrama, también.

Pero no es una historia para mí. No me gusta el melodrama ni las historias construidas en torno a niños recuperadores de sonrisas. Además, a la historia le falta profundidad, hay algún giro argumental que chirría y un desequilibrio en la trama (por ejemplo, el personaje de Maya, la niña abandonada que da la sensación de pasar de personaje principal con voz narradora a secundaria cuya historia parece no concluir) que hacen que la novela sea entretenida, pero no pase de lo correcto con reservas. Tengo la sensación de que esta historia hubiera podido funcionar mejor como cuento que como novela. Y sin la parte de la niña y la adopción, mejor. Un buen relato sobre un librero, sobre libros, conversaciones... el retrato de una vida sencilla y como desde su silencio afecta a la vida de los que le rodean. Podría haber sido esto, pero el melodrama, la búsqueda de la lágrima, la emoción afectada hacen que la novela tome otros caminos en los que se embarra y no avanza.

Y no quiero que se entienda que no me gustan las historias optimistas o con sentimiento. Sin ir más lejos, La librería ambulante es un canto delicioso al amor, a los libros y a los caminos, pero sin un ápice de melodrama. O, en cambio, La librería es un ejemplo de relato irónico y dramático, pero ni sentimental ni tramposo. Y para mí, Las mil y una historia de A.J. Fikry cae en lo sentimentaloide y el melodrama que hacen que me aleje totalmente de la propuesta del libro. Que, repito, no es malo, pero que a mí no me ha gustado.

Tengo la sensación de que no me he explicado como querría...

Otras opiniones
Devoradora de libros

Y otros libros sobre librerías...