La bestia, Alex Flinn, ed. Versatil, 2010¿De qué va La bestia? Pues es la historia ambientada en nuestros días de la Bella y la Bestia desde el punto de vista del monstruo. Así que nos saltamos la parte del argumento porque sólo con esa frase ya sabéis como empieza, como sigue y como acaba.
La verdad, el mito de la bella y la bestia siempre ha sido uno de los que menos me ha gustado. Siempre me ha parecido que no es más que una historia sumamente machista donde dos hombres deciden el futuro de una muchacha, la encierran en una casa y esperan a que ella se calme y se enamore de su captor. Una justificación del encierro de la mujer, de la idoneidad del sindrome de Estocolmo, de "yo se lo que te conviene, nena" y de todos esos psicópatas que encierran a muchachas en sotanos esperando que vean más allá del monstruo que son.
Una vez que he dejado esto claro, vamos a por la novela. Leída de un tirón hace unas semanas. Y me pareció entretenida, fácil de leer, pero difícil de creer. Ya sé que es fantasía, pero la fantasía te la deben vender con un mínimo de credibilidad. Todo el rollo del chat de transformados (¿de dónde viene? ¿quién es esa gente?), el personaje de la bruja, la evolución del protagonista... no sé... había algo en toda ella que me chirriaba y no me dejaba tener una lectura cómoda. Algo fallaba... y al final lo encontré. La novela se asienta en una profunda e irreconciliable contradicción. O, siendo menos generosos, el mensaje que da la novela es profundamente hipócrita.
Me explico. Ya sabéis que la historia es de un chico guapo, pero muy guapo, guapo de narices que sabe que es guapo de narices y que es creído y trata a todo el mundo mal, especialmente a los feos. Un día cabrea a una bruja (fea) y lo castiga a ser un monstruo toda la vida si en los próximos dos años no encuentra a alguien que lo ame por lo que es (la típica historia de la belleza está en el interior). Se muda a un castilo (en este caso a todo un edificio en pleno Brooklyn) y vive encerrado hasta que por azares del destino un tipo le ofrece a su hija como pago por su vida. La hija va al castillo (se la conoce como Bella, aunque en la novela se llama Linda que para algo es una actualización) y vive con el monstruo hasta que se enamoran y en el último minuto rompe la maldición y el monstruo vuelve a ser un principe guapo de narices, pero buena persona. (Halá, al final he explicado el argumento).
Toda la historia se vertebra sobre la idea de que la belleza está en el interior y que hay que ver más allá y todo eso. Casi todos hemos visto la versión Disney de la historia (que es la fuente principal de inspiración de la novela, claro. Si la inspiración hubiese sido la versión de Jean Cocteau o la de Borowczyk otro gallo nos cantaría). Pues bien, esta novela, a pesar de decir continuamente que el personaje principal cambia, que deja de ser superficial y ya no se fija en las personas solo por su físico, en verdad no existe una evolución del protagonista. Al final sigue valorando a las personas exclusivamente por su físico, lo único que ha cambiado es su exigencia. Resumiendo, de sólo querer a tías buenas, ahora se conforma con chicas monas (recordemos que en más de un momento se hace hincapié en que Linda tiene pecas y los dientes algo torcidos). ¿Qué no? A las pruebas me remito con un fragmento de la propia novela.Antecedentes:
La bestia ya ha secuestrado a Linda y la mantiene encerrada en casa con la ayuda de sus dos complices (la criada, léase tetera y el profesor, léase candelabro). Le da cosas bonitas, le enseña sus rosas y la llena de todo lo mejor esperando ganarse su amor (lo que conseguirá, porque Linda acabará sucumbiendo al lujo y a la posibilidad de huir de la miseria que representa su mierda de barrio y su padre drogadicto). Una noche suben a la buhardilla de edificio y allí encuentran cartas antiguas y un vestido de los años veinte increiblemente bien conservado. La bestia le pida a Linda que se lo pruebe. Ella obedece.
Tenía razón. El vestido le sentaba como si lo hubieran confeccionado especialmente par su cuerpo... su cuerpo. Había dado por supuesto que no era nada del otro mundo porque siempre lo ocultaba bajo sudaderas y tejanos anchos. Pero ahora que el satén y los lazos envolvían cada una de sus curvas, no podía apartar la vista de él (...).
- Deshazte la coleta - dije sin pensarlo. Lindy hizo una mueca pero me obedeció. Se soltó el pelo y este cayó sobre sus hombros como una cascada de fuego. La mirá detenidamente.
- ¡Dios! Qué hermosa que eres, Lindy - dije en un susurro.
Primero de todo aplaudir la aparición del tópico de "chica que no se descubre que es guapa hasta que no se quita las gafas y se deshace la coleta" que hizo que soltara una inmensa carcajara. Segundo, nos encontramos ante la escena de la revelación, el momento en el que el protagonista de la comedia romántica se da cuenta de que está enamorado de la chica (en la comedia romántica suele ser cuando el chico ve a la chica arreglada y la chica suele caer cuando ve al chico jugando con un niño). Como podemos leer, se enamora de ella no porque sea sensible, inteligente, tenga personalidad o sus conversaciones sean estimulantes, se enamora de ella cuando ve que es guapa. Cuando ve que la chica mona y desgraciada en la que ha puesto sus esperanzas para romper la maldición y que seguro está tan desesperada que se enamora de cualquier cosa, en verdad es una muchacha guapa con un cuerpo cojonudo.
¿Dónde está su evolución? ¿En pasar de tías buenas a chicas monas como he dicho antes? Cuando acaba la novela y se rompe la maldición, sigue pensando en el físico, sigue viendo a la gente por como viste, solo que ahora a comprendido que los feos también tiene sentimientos. ¿Qué no importa lo que piense la zorra de tu ex de tu nueva novia? ¿De seguir siendo un niño rico crecido en sí mismo? La lectura que yo hago es que el protagonista sigue siendo el mismo cretino gilipollas del principio sabiéndolo disimular mejor.
Los protagonistas de la versión cinematográfica de la novela.Las diferencias, que ella no tiene los dientes torcidos y que él no tiene pelo (no dejaremos que nos tapen las abdominales y las fans no suspiren)
Con todo lo que he dicho no quiero decir que La bestia sea una mala novela. Repito, es una novela entretenida, agil, fácil y de digestión tranquila. Lo suficientemente cursi sin llegar a tragar demasiada azucar y con algún buen momento de humor. Lo leído es una intepretación muy personal de la historia. La literatura nos permite ese lujo.