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Trilogía victoriana de Félix J. Palma


El mapa del tiempo, ed. Algaida
El mapa del cielo, ed. Plaza y Janés
El mapa del caos, ed. Plaza y Janés
tres novelas de Félix J. Palma

Esto que viene ahora no es una reseña al uso. Es una declaración personal de aprecio de un lector a la obra de este autor.

Reconozco que soy un lector egoísta. No comparto todo lo que leo. Hay libros, ya sean ensayos o novelas, que me emocionan, sacuden, golpean y aturden de los que no hablo. Autores que guardo solo para mí y que pese a que sus obras han cambiado mi forma de ver la vida, el universo y todo, no hablo de ellos. No tienen que ser necesariamente mis autores favoritos, algunos de ellos hace años que no los leo y su obra ha dejado de interesarme. Hablo de escritores o libros que en un momento u otro, golpean y te cambian como lector.

De estos autores no hablo en el blog. Me lo guardo y atesoro. Me refiero a gente como Jane Austen (sentido del humor y creación fina de personajes), Stevenson (sentido de la aventura, la maravilla y que la literatura es algo más), John Irving (la literatura como una mezcla extraña de comedia y tragedia en un mismo momento), Terry Pratchett (sí que he hablado de él, pero la proporción de más de treinta novelas leídas y solo tres reseñadas es significativa), John Connolly (el viaje a los abismos del ser humano), Shaun Tan (un libro suyo cambió mi vida y me hace estar donde estoy ahora mismo), el puñetazo emocional y literario que supuso Knockemstiff, la absoluta y ciega adoración a cómo está escrita Madame Bobary, los juegos literarios de Georges Perec o el abismo moral que supone cada incursión en la obra de Dostoievski, el sentido del humor y la sátira posmoderna de David Foter Wallace, y muchos etcéteras. Autores que me reservo y que no quiero compartir. Y Félix J. Palma, un autor cuya obra me hace feliz.

Leí El mapa del tiempo por una recomendación directa de Susana Vallejo, madrina de este blog en una tertulia de ciencia ficción y fantasía que por el año 2009 se hizo en Igualada (y cuya pequeña crónica se menciona aquí). Al lunes siguientes me hice con el ejemplar que había en la librería y lo devoré en pocos días. La lectura de El mapa del tiempo fue una de las mayores y más felices sorpresas que me había encontrado. ¿Por qué? Por un motivo muy simple, el sentido de la maravilla.

El mapa del tiempo fue un libro que me recuperó el entusiasmo y la sorpresa con la que abría los libros en mi infancia. Las primeras lecturas de Verne, Stevenson, Salgari, Doyle y sí, Wells. El mismo espíritu de aventura, de sorpresa, de viaje con un punto irónico y cargado de humor. Las aventuras y desventuras de un puñado de personajes que orbitan alrededor de la figura de H.G. Wells (al que a lo largo de la trilogía acabas apreciando como a un amigo) y su novela La máquina del tiempo fue un mazazo literario.

La novela es sencillamente brillante y repleta de hallazgos. Desde el juego de ese narrador metomentodo y algo sabihondo, la natural y bien inclusión de personajes reales, una utilización barroca y preciosista del lenguaje que, a la vez, resulta natural y fluida. Una segunda parte sencillamente magistral y que es una de las mejores creaciones literarias basadas en la paradoja temporal. Un libro repleto de sorpresas y maravillas que no se agota en sí mismo y se expande. Y que rompe convenciones y género. Más allá de los injustos prejuicios que pueda inspirar la ciencia ficción, El mapa del tiempo es una excelente novela que puede entusiasmar a cualquier tipo de lector que busque una historia muy bien escrita y narrada.

En El mapa del cielo, Félix J. Palma sube las apuestas. De La máquina del tiempo pasa a La guerra de los mundos, y construye una apasionante historia de aventuras y romance a la vieja usanza apostando por la ciencia ficción, el homenaje a la serie B y multiplicando las referencias sin que estas sean un simple capricho de autor. El mundo victoriano de viajes en el tiempo y dimensiones paralelas crece con personajes, tramas e interrelaciones. Las dos novelas se alimentan en un juego de referencias y puentes, pero a la vez consiguiendo que ambas novelas sean independientes una de otra. Un reto por amor, un extraño que salta por el tiempo, una amenaza enterrada en el hielo. Una novela compleja, muy divertida, emocionante y quizá la más romántica de las tres que conforman la trilogía. De inicio algo lento y con un pequeño exceso de páginas, la novela acaba arrastrando al lector a una lectura entusiasta llena de acción y suspense donde acaba tocando múltiples subgéneros de la ciencia ficción y difuminando las fronteras entre ellos, todo acompañado de ese estilo adictivo al que nos ha malacostumbrado J. Palma.

Y este año por fin nos llegó la esperada conclusión de esta trilogía, El mapa del caos. Como lectores echamos de menos el factor sorpresa de la primera novela, pero el mundo que ha creado Félix J. Palma nos resulta cómodo y familiar. Tanto las tramas como los personajes de la novela ya los sentimos nuestros y reconocemos escenas, momentos y situaciones desde otro punto de vista. Ahora el centro de atención es El hombre invisible sin olvidar a otros libros y autores como Alicia en el país de las maravillas o El sabueso de los Baskerville. Quizá es la más convencional de las tres novelas y donde el narrador se muestra más tímido, pero sigue habiendo en sus páginas un alarde de imaginación y talento admirables. La novela concluya las tramas que las anteriores novelas habían dejado abiertas (aunque en la lectura de las respectivas novelas están admirablemente cerradas) y acaba de explorar a fondo el universo de universos paralelos que ha conformado esta trilogía. De nuevo el lector se ve desbordado por la inventiva y por la maravilla y se siente embargado de esa euforia que solo sabe proporcionar la buena novela de aventuras y ciencia ficción, esa capacidad de ir y ver más allá al romper los límites de nuestra realidad. Un canto de amor a la imaginación pura.

La Trilogía Victoriana es uno de los proyectos más ambiciosos y mejor conseguidos de la narrativa española, considerando género o sin hacerlo. Una obra compleja, densa, bien construida, terriblemente adictiva y entretenida. Que sabe jugar con los géneros, romperlos, ironizar y deconstruirlos y repleta de páginas, imágenes, momentos y secuencias sencillamente brillantes y admirables. Un proyecto que sirve de homenaje a toda la literatura de una época que invitaba a soñar y a llevar la imaginación más allá y que, además, es una emotiva declaración de amor a H.G. Wells, uno de los escritores fundamentales y más influyentes de finales de siglo XIX y XX. Sin su obra, la literatura de género fantástico y de ciencia ficción no sería igual (seguramente más pobre) y, por tanto, la historia de la literatura sería mucho más triste. Cuatro novelas, las tres mencionadas y La isla del doctor Moreau, absolutamente imprescindibles para cualquier lector.

Como lector, ha sido uno de los viajes más placenteros, agradables y vibrantes de estos años. En un momento en que ya llevo un bagaje como lector muy importante a la espalda y cada vez cuesta más encontrar un libro donde admirarse, la obra de Félix J. Palma, estas novelas y sus libros de cuentos, ha sido un hallazgo excelente y un viaje inolvidable. Una obra que me hace feliz como lector y que consigue eso tan difícil de hacerme querer escribir; contagiar el entusiasmo por el arte de explicar historias, de trenzar y forjar palabras con el esfuerzo del trabajo diario, la constancia y la búsqueda de la palabra justa.

Y por todo esto, por el viaje, la aventura y el sentido de la maravilla, gracias.

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