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A propósito de EL MAR ALREDEDOR de Keri Hulme


El mar alrededor, Keri Hulme
Automática editorial, trad. de Enrique Maldonado Roldán

Un puñetazo literario.
Una novela dura, exigente, alta literatura que deja extenuado al lector, pero que a la vez es accesible, agradable y muy adictiva.
Un ejercicio arduo para quien lo escribió, quien lo lee, lo edita y lo traduce (encomiable la labor de Enrique Maldonado Roldán al trabajar un texto difícil y muy particular; tengo la impresión de que en Automática cuando tienen un texto que es un marrón para traducir se lo pasan a él; como pruebas, señoría, los texto de Solos en Londres o Boston, sonata para violín sin cuerdas).
Una novela que leía hoy en día, a 35 años de su publicación por una editorial neozelandesa indpendiente y feminista que fue la única que creyó en el texto después de 12 rechazos, es mucho más moderna, valiente y arriesgada que el 95% de las novelas que podéis encontrar una tarde cualquiera en una mesa de novedades.

Kerewin Holmes, medio europea y maori, vive en una soledad que ha buscado en una torre que ha construido ella misma. Un día a su playa aparece un niño rubio como el sol, mudo y asalvajado. Y la día siguiente aparece Joe, el padrastro de él, un operario de fábrica maorí. Entre los tres personajes empieza a tejerse una compleja relación de amor, amistad, familia, de soledades compartidas, de reticencias y secretos.


La novela trata del amor y de la soledad. Como construimos lo primero y compartimos lo segundo. La autora dedica muchas páginas a estos dos temas con un estilo que bascula entre el realismo y lo fantástico, entre la prosa descarnada y la poesía. Mezcla, construye, juega. Cambios de punto de vista o de persona. Saltos de la tercera a la primera. Diálogos que se mezclan con pensamientos que se mezclan con poesías que se van construyendo. Personaje que hablan mucho y callan más y un personaje, Simon, el niño mudo con un enorme voz interior.

Una novela de violencia soterrada muy presente durante todo el texto y que lo condiciona. Del precio que se paga por se libre, sobre el amor y cómo se construye éste, sobre la familia y qué demonios significa esa palabra. Como podéis ver, El mar alrededor es una novela compleja que permite miles de lecturas, repleta de símbolos y de recovecos donde aparece otro tema, otro matiz a lo que se está hablando... Una novela que en ocasiones amenaza con desbordarse, pero que la autora mantiene firme gracias a un dominio admirable del lenguaje y de la estructura literaria.

El mar alrededor es un título que evoca una isla, de la Nueva Zelanda, y en las que viven los protagonistas ya sean por elección, por impedimento o por cultura. La novela acaba erigiéndose un una metáfora de Nueva Zelanda, de su cultura maorí y occidental y el choque de éstas.

De muchos de estos temas, y de más, se habló en la presentación en Casa Asia de la novela a la que tuve el privilegio de asistir. Fue una charla muy interesante la que allí se llevó a cabo entre Enrique Maldonado, traductor de la novela, y Carol Álvarez, periodista cultural de El Mundo. Se habló de la singularidad tanto de la novela como de la autora, de Nueva Zelanda, de la insularidad, de cultura y lenguaje maorí. Una hora y poco de presentación que fue muy estimulante y reveladora de aspectos de la novela. Y que invitaba tanto a acercarse a ella por primera vez, como una próxima relectura.


No pude quedarme mucho más allá del final de la presentación porque los horarios del transporte público mandan (lo que tiene no tener coche...) y no degusté el vino neozelandés ni pude compartir más de cuatro frases con mi admirada Lucía Barahona, editora de la valiente Automática editorial.

Un apunte, hay que aplaudir muy fuerte el labor que está haciendo esta editorial y su apuesta por la publicación en España de títulos diferentes, arriesgados y necesarios. El catálogo de Automática es impresionante; busca el riesgo, no busca la obviedad y prima la calidad del texto y la traducción. Pocos catálogos me han hecho más feliz. Editoriales como ésta, y tantas otras, son necesarias e imprescindibles para la buena salud de un mercado editorial saturado por publicaciones caducas, mediocridades infladas por la publicidad (solo hay que repasar los más vendidos de Sant Jordi) o los clones temáticos del género de moda del trimestre. Si tuviera que destacar cuatro títulos de su catálogo serían los siguientes:


¿Es una de las novelas más divertidas que he leído?
Es una de las novelas más divertidas que he leído. Boston es un milagro. Una sátira cruel y despiada hacia todos y todo repleta de páginas absolutamente brillantes (y demenciales).


¿Cómo una novela tan cruel y dolorosa puede ser a la vez tan infinitamente hermosa?


Una obra maestra. El retrato literario de la infancia de Gorki que es uno de los retratos más crudos y desoladores de la niñez y el devenir adulto. Todas y cada una de las páginas son obras de arte.


Una de las novelas que más me han emocionado. Este diálogo del que solo conocemos una de las voces es un grito ante la historia sobre la importancia de la propia historia por vulgar, pequeña y miserable que sea. 

Automática habla los libros, ama las historias y ama la Historia.

Y, por último, mencionar mi special guest star en el suplemento cultural de El Mundo en la crónica de la presentación de El mar alrededor.



Versión original de Lilianna Lunguiná

Ha pasado casi un mes desde la última entrada.
Joder cómo empuja la vida.
Prometo de de verdad intento llevar el blog al día, pero es complicado.
Sea como sea, vamos con el comentario a uno de los libros del año y que desde ya invito a leer a todo el que se acerque de forma voluntaria, por accidente o coaccionado a este blog.


Versión original
Memorias literarias narradas a Oleg Dorman
Lilianna Lunguinà
Traducido por Yulia Dobrovolskaia y José María Muños Rovira

Versión original son las memorias de Lilianna Lunguiná, respetada traductora que estuvo en el centro de los movimientos culturales e intelectuales de la Unión Soviética alternando con sus principales figuras, con los cambios culturales, políticos y morales que fueron ocurriendo. Versión original es un testimonio privilegiado del siglo XX y tiene la intención explícita de ser un legado para las siguientes generaciones como recuerdo, como memoria de lo que fue el país y la gente, la historia, la tradición, las contradicciones de unas generaciones atrapadas entre el deber intelectual y le miedo. Y un foco de esperanza. 

Lilianna Lunguiná en una foto de juventud

Es un libro fascinante. Nacido de un documental, el libro es la trascripición aumentada de aquel; el tono conversacional de la narradora, los saltos de tema, las promesas de recuperar motivos que se olvidan, la gracia de la conversación y el talento como narradora de Lilianna Luguiná hacen una lectura ágil, vivaz e intima; te lo explica a ti y a nadie más. Desde su juventud en París hasta el Moscú de las purgas stalinistas (¿cómo demonios puede alguien pasar de la brillantez del París de los años treinta a ese mundo soviético gris y terrible sin volverse loco?), una época que premiaba el servilismo, la mediocridad y ahogaba la creatividad o el genio. 

Estos momentos históricos siempre me parecen terribles, la destrucción de tanta creatividad, tanto potencial para conseguir belleza y verdad. Como lo fue la guerra civil española o la caza de brujas mccarthiana. ¿Cómo se recupera un país de eso? De ver a sus mejores talentos muertos, silenciados, humillados...

El emocionante encuentro de Lilianna Lunguiná con la poeta Anna Ajmatova.

Hay mucha literatura en las memorias de Lunguiná. No solo por los retratos, encuentros o relatos de amistades con escritores, dramaturgos o poetas, por ser testigo privilegiado de los movimientos culturales e intelectuales de sesenta años, si no por su propio trabajo de traductora; una figura fundamental para la literatura rusa del siglo XX. Gracias a ellas figuras como Boris Vian (¡en pie!), Ibsen (¡seguid en pie!), Astrid Lindgren (¡ni un atismo de descanso!) o Strindberg (¡cómo alguien se siente conoceréis mi furia!) llegaron al público ruso. Reflexiones sobre el proceso creativo, sobre la traducción, sobre cómo se escribía en una época de censura tan férrea donde un adjetivo que se considerase conflictivo podría acarrear deportación y cárcel.

Leer estas memorias es un privilegio. Una ventana no tan lejana que asoma a un terror que parece lejos, pero que siempre acecha. Y a pesar de toda la tristeza, son unas memorias felices porque hubo amigos, amor, amistades, conversaciones y risas. 

El libro concluye con una impresionante colección de fotografías donde asomarse a otra época y a un puñado de nombres fundamentales para la literatura rusa del siglo XX (y, por tanto, para la literatura en general) y tantas vidas truncadas por la guerra y el horror. Esas sonrisas y ese talento que apagaron...