Ríos de Londres, Ben Aaronovitch, Minotauro, 2012
Peter Grant era como cualquier otro agente novato de la Policía Metropolitana de Londres hasta que recibió cierta información de un testigo ocular en un caso de homicidio. Nada digno de mención si no fuera porque dicho testigo resultó ser un fantasma. Ahora su día a día consiste en negociar treguas entre el dios y la diosa del Tamésis e intentar detener a un espíritu maligno que está sembrando el caos en Londres. Amén de aprender a dominar la magia y lidiar entre su fijación erótica por su compañera de trabajo y la atracción que siente por una joven diosa a la que le gusta jugar.
Llibreria Aqualata, Igualada. Mediados de abril. Elaborando la novedad de mayo de Planeta. Llego a la sección de Minotauro y me quedo mirando esta portada. Y algo se mueve dentro. Leo el argumento, investigo y decido que en cuanto llegue, para casa. Y llega y para casa. La leo en día y medio. ¿Conclusión? Pero qué bien me lo he pasado, qué buena que es, qué divertida, qué inglesa y qué joya más entretenida que espera al lector avispado en las librerías.
Ríos de Londres ha sido una sorpresa muy agradable. Una novela de fantasía urbana donde la ciudad es un personaje más y se muestra en esplendor y vida (me entraron unas ganas locas de ir a Londres a recorrer los escenarios de la novela y eso es buena señal) con un personaje alejado de:
- héroes involuntarios.
- tonticos a los que la aventura les va grande.
- héroes cargados de testosterona.
Peter Grant es un tipo normal que un día ve un fantasma y al siguiente lo trasladan a un departamento especializado en "cosas extrañas". No es un elegido. No tiene un marca que lo conducirá a grandes metas. Es un tipo normal y tranquilo que se despista con facilidad, tiene algo de labia, le gusta soñar con meterse en los pantalones de su compañera de trabajo (adorable) y se siente sobrepasado cuando una diosa mulata (más adorable todavía) siente un especial interés por él. Es un personaje bien trabajado, carismático, con gracia y con el que el lector se identifica rápido.
Su jefe en el nuevo departamento entra de lleno en esa raza de tipos misteriosos donde se da la mitad de información al lector y la otra mitad ira apareciendo en sucesivas entregas. No es que se aun personaje muy original, pero es efectivo y se gana la complicidad del lector. Como las chicas en danza: atractivas, inteligentes, independientes, divertidas, sexuales... y el autor consigue la gran alquimia de no crear un triángulo amoroso, de no convertir el encuentro de las dos chicas en una competición por los cariños del protagonista y sentar las bases para una amistad entre dos mujeres basada en el simple hecho de que se caen bien. El resto de secundarios funcionan a la perfección en el mecanismo de la novela y el villano es grande.
El argumento es interesante, es intenso y es original. Magia, venganza y fantasmas. Una buena mezcla de fantasía con los recursos de la novela de detectives de toda la vida. Juega muy bien con las localizaciones y los rincones secretos de la ciudad. Y consigue eso tan difícil de conseguir un mundo fantástico original partiendo de elementos conocidos. La misma idea de los diferentes dioses y diosas del Tamesis es brillante. La dualidad masculino / femenino enfrentados por cuestiones políticas. Los trolls viviendo en la ciudad como sin techos. Vampiros que absorben energía. Mortales viajes en el tiempo. Incluso una escuela de magia donde se aprende a dominar los elementos mágicos muy poco a poco. Pero, siempre hay un pero, la novela se resiente de ser en ocasiones algo confusa y querer explicar demasiadas cosas en poco espacio.
Pero lo que más me ha gustado es el tono en el que está escrita la novela. Con una estructura que la acerca a la primera temporada de una serie televisiva (presentación de un mundo, protagonista, mentor, chica, villano, trama principal, algunas secundarias que acaban enlazando con el argumento madre, etc.) tiene un tono que sin escatimar momentos de gran violencia y turbación (el segundo asesinato es muy duro) es ligero, por momentos cómico y excéntrico. Para que nos entendamos, me recuerda a ese tono pop de Los vengadores (pero sin la adorable Diana Rigg), Doctor Who (no en vano el autor fue guionista de un capítulo) y su hija Torchwood, con toques de Pratchett y Fforde y el ambiente policial de Life on Mars. Es un tono entre el sano cachondeo, la seriedad con la que lo viven los personajes, una magia exenta de prejuicios y un humor y unos personajes muy ingleses. Y enlazándolo con la tradición mitológica, histórica y teatral inglesa.
Ríos de Londres ha sido una buena y entretenida lectura. Una novela que he disfrutado y que ofrece una forma diferente de encarar la fantasía urbana. Una novela con un tono divertido, llena de regusto pop, con personajes carismáticos y una joven diosa de los ríos con la que perderse.
Otras opiniones del mismo libro
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Love vampires
Graeme's Fantasy Book Rewiev
PD. Si alguien busca a Harry Potter en estas páginas guiado por la frase de Diana Gabaldón en la portada, se llevará un chasco. Al niño mago no lo veo por ninguna parte... ni en personajes, ni en estilo, ni en historia o tono.

