jueves, 14 de mayo de 2015

Fin de trayecto

Esta entrada es complicada de escribir.
Soy consciente de que mucha gente se sorpenderá cuando lea esto. Me gustaría decir que el primero sorprendido soy yo, pero no es así. Desde hace meses que esta idea me viene rondando y, tras muchos días de pensarlo, y viendo que hace casi tres semanas que no actualizo, no contesto a los comentarios, no pienso en nuevas reseñas o nuevas secciones... bueno... total... que creo que ha llegado el momento de cerrar el blog.
Fin de trayecto.

¿Por qué?
Podría aducir motivos personales (que los hay), pero lo principal y más importante es que tener un blog de reseñas ha dejado de ser divertido. Lo que es peor, se ha convertido en una obligación, en algo que tengo que obligarme a hacer. Y desde hace tiempo, cuando me siento a escribir una reseña, una tontá o cualquier otra cosa, el tiempo se eterniza, me busco excusas, una canción, una ojeada a ese libro, salir a la calle en calzoncillo cantando a Charles Trenet, pensar en ver la tercera temporada de Arrow (tranquilos, no he llegado a este extremo), cortarme un brazo a ver cuánto tarda en crecer, antes de ponerme a escribir.

Ya no me gusta el blog.
Y he pensado en cambiar el formato, poner nuevas secciones, hablar de otras cosas que no sean libros, pero entonces ya no sería este blog y desvirtuaría lo que durante este tiempo he querido hacer con él. Ya no es divertido y me prometí que cuando dejara de serlo, lo cerraría.
Duele, claro. Han sido cinco años, muchas lecturas, muchas risas, locuras, experimentos y secciones nuevas. Y, sobre todo, mucha gente estupenda la que he conocido por este medio, pero mejor dejarlo ahora que aun nos queremos.

Estoy en una época de cambios.
Tengo proyectos en mente que me exigirán tiempo, me estoy dejando una ridícula perilla (no se nota... confieso que tengo un problema de escasez de cabello facial; para conseguir una barba de tres días necesito tres semanas de crecimiento), mis inquietudes lectoras están cambiando de forma bastante radical. Otro motivo para dejar el blog. Lo juvenil me interesa cada vez menos y los fantástico, salvo en contadas ocasiones, también. Necesito explorar otros caminos, otras corrientes, géneros, autores, formas y bucear en autores desconocidos, todo ese fondo ignoto que hay en las bibliotecas y librerías de segunda mano.

Además, estos días he redescubierto el placer egoísta de la lectura para uno mismo. Leer Winesburg, Ohio o Los soñadores solo para mí, sin pensar en ningún momento en una posible reseña, en los argumentos de por qué me ha gustado o no, porque una es una obra maestra y la otra es interesante. Cuando abrí el blog sentía una necesidad de compartir mis lecturas con el mundo, ahora estoy en un momento en que quiero volver a la intimidad del libro y yo.

Esto no quiere decir que desaparezca. Tengo otro blog (Mil matices de gris) donde voy escribiendo sobre mi absurdo cotidiano, sobre películas, la librería y, sí, alguna que otra opinión sobre los libros que vaya leyendo, pero sin la presión de tener que actualizar, leer, opinar, razonar, etcétera. Y quién sabe, quizá dentro de seis meses abra otro blog de libros, pero sería algo totalmente diferente. Y no sería reabrir éste. Juvenil, fantástica o la que se tercie ha dado todo lo que tenía que dar.

Ha sido un buen viaje, pero también es bueno saber cuándo éste tiene que acabar.
Ha sido un placer y gracias a todos.
Parto.
Tengo un universo que salvar.

domingo, 26 de abril de 2015

Pequeña crónica de cómo fue otro maldito Sant Jordi

Han pasado tres días y ya me veo con ánimos para el épico relato de lo que aconteció en la plaça de Cal Font el pasado 23 de abril, diada de Sant Jordi, día del libro o "el día".

Si tuviera que ser un cronista exacto, para entender todo lo que ocurrió ayer tendría que empezar la narración volviendo la mirada a mediados de enero cuando el primer comercial editorial nos pidió hacer un servicio de novedades "pensando ya en Sant Jordi". Un recorrido por un par de meses de visitas de comerciales, novedades literarias, repaso de fondo editorial, hacer pedidos razonables buscando el equilibrio entre lo que se pide y las previsiones de ventas, apuestas que salen bien y otras de títulos que se clavan, basura que se vende como si fuera el último libro de la creación y joyas que se perderán entre las pilas de libros, pedidos que no llegan, cajas que se pierden, pedidos duplicados y recortes de pedido por las cortas tiradas de editoriales en algunos títulos que se preveen los más vendidos, preguntas de cuáles serán estos y cajas, cajas, muchas cajas, más cajas y todavía más cajas de libros, libros, muchos libros, siempre libros.


Pero no. Si me voy tan atrás esto acabará convirtiéndose en una novela por entregas que acabarán engrosando mi maravillosa obra inconclusa. Y aunque los lectores se pierden viajes espaciales, batallas navales, orgías multitudinarias y un par de chistes sobre editores realmente buenos, empezamos por donde tenemos que empezar, en un 23 de abril de 2015 con un despertador que suena, un librero que se despierta y piensa eso de "oh, venga ya, en serio en Sant Jordi" y se levanta entre somnoliento y resignado para ir a hacer una meadita que inaugura el día más duro del año.

Duchita y vestirse. A. va detrás de él y en poco están los dos preparados. Comida para los gatos e intentar huir de su mirada acusadora de los dos bichos que saben que los dejaremos tirados todo el día. A las ocho llegamos a la Plaça de Cal Font, el lugar donde todos los años se instalan las paradas de libros y rosas. La plaza ya está llena de libreros, floristas y colaboradores que van montando sus respectivas paradas y de algunos curiosos que sobrevuelan los primeros libros que van saliendo de las cajas. Llegamos al lugar designado, al poco llega el jefe con la furgoneta y empezamos a montar. Caballetes, mesas, telas, y libros, libros, siempre libros.
Demasiados libros.

Cada año el mismo propósito de traer menos libros a la parada, pero cada año se nos va de las manos. Casi cuatro mil libros que tenemos que meter en las mesas. Y, claro, no caben. Empieza el puzzle y las varias estrategias para meterlos. ¿Por qué hemos traído este? ¿De verdad era necesario otro de cocina? ¿Cuántos libros de Stilton caben en una caja? ¡Me cago en las putas sagas, trilogías, tetralogías y en las madres que las parió a todas y en las historias que en pudiéndose explicar en treinta páginas utilizan cuatro volúmenes!

La primera venta se hace cuando la parada está a medias, la caja no está montada y no encuentro las monedas de euro para el cambio. Un ensayo económico y un libro de reflexión política. Disculpas por el caos de la parada y un gesto de que no importa, de que era ahora o en todo el día no podría escaparse para comprar. Sobre las nueve y media, parada montada. Primera fase cumplida.


Y los libreros, preparados. Cuatro se quedan en parada, cuatro se van para la tienda. Todo va sobre el horario previsto.

Empiezan a llegar los colegios. Filas de niños con sus voces picudas que lo tocan, retocan y toquetean todo (ya sé que me repito, pero es que son muchos niños) acompañados de sus maestros. Miran, compran libros para clase, los profes dejan que los niños elijan (¡Frozen! ¡Dinosaurios! ¡Monstruos!), pero algunos tienden a manipular el recuento de votos para llevarse a clase ese libro sobre la fotosíntesis o un apasionante relato de un burrito y su sombrero.

Y primer encuentro.
Señora que se acerca con paso seguro, pero corto con papelito en la mano.
- Vengo a recoger este encargo.
- Los encargos se tienen que pasar a buscar por la tienda, no los traemos a la parada.
- Es que he ido a la tienda y estaba cerrada.
- Es raro, porque hace tiempo que se han ido para allá.
- He ido a las ocho y media y estaba cerrada.
- Bueno, se abre a las nueve y media.
- Pero es que a las nueve y media no me va bien y por eso he ido antes.
- Pero antes está cerrado.
- Ya sé que estaba cerrado, ¿crees que no me he dado cuenta? Y lo mal que me ha ido.
- Pero no es que no es el horario.
- Pero he pensado que ya que era Sant Jordi abriríais antes porque pasar a esta hora no me iba nada bien que tengo cosas que hacer.
- Pues lo siento, peor los encargos se tienen que ir a retirar a la tienda.
- ¿Ahora me haces volver allí? Con el día que tengo... si es que no queréis hacer las cosas bien.
- Pero es que los encargos no los tenem... es igual... feliz diada.
- Sí, ya.

El día es luminoso, el sol pega con fuerza y voy notando que la cara se ilumina, calienta y empieza a enrojecerse, al igual que la calva (aclaro, no estoy calvo, voy rapado por que me mola parecerme a uno de esos guerreros budistas rechonchos de las leyendas eróticas niponas), hay buen ritmo de trabajo sin agobios. La gente curiosea, pregunta (no, no hay libros de cómo fabricar instrumentos prehistóricos para niños), busca, rebusca, toca, desordena, pregunta (no, no hemos traído libros de filosofía en francés), pide títulos concretos, pide consejo o pide al azar (dame un libro con premio, cualquiera, da igual, si todos son lo mismo, el más fino). Breve entrevista en la radio de la ciudad con las pregunta de cómo va el día, qué se vende, cuáles son las previsiones, si lo pasamos bien, si soy consciente de lo atractivo que me pongo en Sant Jordi, pregunta tendenciosa que me hace una gracia terrible y que esquivo con elegancia (creo) y vuelta a la parada.

Como todos los años, A. se adueña de la zona infantil y hace y deshace a su antojo recomendando libros, convenciendo a padres y abuelos de las bondades de tal álbum ilustrado, de las fantásticas aventuras de un secador mágico o que tal distopia que parece lo de siempre, es diferente. El resto de colaboradores se defienden bien cobrando, atendiendo y pregutándome.

Porque yo soy el master de los másteres de la parada, el rey, el jefe, el encargado, el padrino, el que manda, el que corta el bacalao, el que dice tú aquí y tú allá, el Tony Soprano, el Yoda, el Heisenberg de la parada, Nick Furia cuando estaba con los Aulladores no en su versión Ultimate, si no en la segunda guerra mundial con el puro y la metralleta. Soy el que manda en la parada y el que sabe (o intenta) saber de memoria dónde están todos los libros, si los hemos traído, qué queda en la librería y el que recomienda libros entretenidos, para mi mujer, para mi pareja, para mi hermano o para alguien a quien no le gusta nada, pero nada, pero nada de nada leer. Y, según A., ese día me veo genial. En la parada, me crezco.

Esta es una representación de cómo me pongo el día de Sant Jordi.
La pelirroja es como representación de A. en su día a día.

Llega el mediodía y la gente se va a comer. Yo me conformo con un bocadillo mal comido en la parada y un refresco mientra atiendo, hago albaranes y recomiendo. El mediodía se pasa en un suspiro se acaban los primeros libros, pero sigo pensando que hemos traído demasiados libros. Llegan las cinco, viene el resto de colaboradores, unos para la tienda, otros se quedan en parada y empieza... oh, sí, las tres horas y media que dan miedo. La franja del terror de Sant Jordi. De seis a ocho y media.

Gente ha habido durante todo el día, pero durante ese espacio de tiempo la plaza se llena a reventar, la parada se colapsa, las manos se multiplican y el orden se convierte en un estado idílico al que es imposible aspirar.


Y, de repente, mi mundo se convierte en

Jorge, Perdona, Jorge, ¿Dónde está...?, ¿Sabes dónde está...?, Jorge, Jorge, Iba yo, Perdona, Me cobra, ¿Tenéis...?, Jorge, Oye, Perdona, Oye, Jorge, ¿Dónde...?, Jorge, Jorge, ¿Hacéis descuento?, Oye, Perdona, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Se ha acabando las monedas de euro, Jorge, ¿Dónde...?, Jorge, Perdona, Jorge, ¿Dónde está...?, ¿Sabes dónde está...?, Jorge, Jorge, Iba yo, Perdona, Me cobra, ¿Tenéis...?, Jorge, Oye, Perdona, Oye, Jorge, ¿Dónde...?, Jorge, Jorge, ¿Hacéis descuento?, Oye, Perdona, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Se ha acabando los billetes de cinco, Jorge, ¿Dónde...?,Jorge, ¿Libros sobre el circo? Perdona, Jorge, ¿Dónde está...?, ¿Sabes dónde está...?, Jorge, Jorge, Iba yo, Perdona, Me cobra, ¿Tenéis...?, Jorge, Oye, Perdona, Oye, Jorge, ¿Dónde...?, Jorge, Jorge, ¿Hacéis descuento?, Oye, Perdona, Jorge, Jorge, Jorge, ¿Qué me recomiendas para mi marido? Jorge, Se ha acabando las monedas de euro, Jorge, ¡Algo para un niño de cinco años? ¿Dónde...?,Jorge, Perdona, Jorge, ¿Dónde está...?, ¿Sabes dónde está...?, Jorge, Jorge, Iba yo, Perdona, Me cobra, ¿Tenéis...?, Jorge, Oye, Perdona, Oye, Jorge, ¿Dónde...?, Jorge, Jorge, ¿Hacéis descuento?, Oye, Perdona, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge, Jorge...

Mientras se van intercalando los diferentes autores que vienen a firmar y hay que hacer malabarismos con la sillas porque algunos se han tomado con algo de relajo la hora que le tocaba.

Entre todo esto, pequeñas victorias, anécdotas y momentos.
Como conseguir que un novio no reciba como libro de Sant Jordi la última novela de Paulo Coehlo si no Canciones de amor a quemarropa, las risas al escuchar a una chica decirle a su amiga que se comprara antes Eleanor & Park que la novela del machirulo gilipollas ese de After, la felicidad de la chica de Zaragoza por los libros que le recomendé, las continuas muestras de afecto de gente a la que acerté con mis recomendaciones el año pasado, la visita de una de mis lectoras favoritas con la que maté un par de minutos hablando de lo último que hemos leído, una breve entrevista para un diario digital que me regala mis primeras declaraciones entrecomilladas (se puede ver esa frase aquí), asistir estupefacto a las lágrimas de una adolescente al decirle que After 1 se había acabado, la delirante conversación de dos chavales quejándose de que El libro Troll tenía demasiada letra y quién iba a ser el listo que se leyera todo eso, que todavía alguien preguntara por El código DaVinci o Crepúsculo, un tipo que buscaba libros de coaching para niños de tres o cuatro años o si no tenía de coaching, de empresa para esos mismos niños, una pregunta si tenemos libros que enseñen a ser buen novio, otro que tenga frases de esas chulas para decirles cosas bonitas a las niñas, algo para mi madre donde maten mucho, las miradas cómplices de A. por las que valen la pena miles de días como éste, un libro como 50 sombra de Grey, pero en bueno y sin sexo y etcéteras, etcéteras, etcéteras...


Y la gente que regatea el precio, que aprieta para que le hagas más, que exige un trato preferente porque compra un libro al año, como dijo uno, y te lo compro a ti como podría comprarlo a otro. Y los adultos que sueltan la correa de niños con manos y cara llenas de chocolate y los dejan sueltos para que toqueteen los libros, los desordenen, los tiren al suelo, arranquen los plásticos y a lo que me vi obligado a disparar tranquilizantes para rinocerontes. Los repetidos ataques de ninjas venidos de dimensiones paralelas donde Sant Jordi es la fiesta de los croissants y todo el mundo habla con un ridículo acento francés. Las obsesión por la lista de los más vendidos como si eso fuera la garantía de algo y decenas de personas preguntando por lo mismo, en el mismo orden y sin querer saber nada más, perdiéndose maravillosas novelas solo porque alguien en una televisión no ha dicho de ellas que son las más vendidas.

A las ocho y media empieza la afluencia a aflojar y sobre las nueve, cuando la luz del día se ha ido y la que queda es una porquería artificial que no alumbra nada, empezamos a quitar etiquetas y a recoger la parada. Duele el cuello, la espalda y los tobillos están machacados. Llega algún rezagado buscando algún libro de última hora. Agotado, cansado, harto, satisfecho, pensando en todo lo que queda (desmontar la parada, ir a la tienda, descargar todo y empezar el control de venta, las devoluciones, qué nos quedamos, las reposiciones...) y deseando que este año no acabe como todos, en una pelea con esos hunos que siempre vienen tarde, borrachos y cabreados porque el día del libro tendría que ser en Sant Jeroni que es el patrón de los libreros y no en Sant Jordi, que es un asesino de dragones.

Y acabamos el día A. y yo en casa comiendo un kebab a las once, con los gatos cabreados con nosotros por no estar adorándolos todo el día, ella preciosa con las pilas cargadas por haber estado entre libros, gente y niños y yo cansado, agotado, sin fuerzas por haber estado todo el día entre libros, gente y niños. Otro Sant Jordi a la espalda. A pesar de lo mucho que me queje, es un buen día, pero como cansa el jodío.

Quedan 364 días para el siguiente.

viernes, 17 de abril de 2015

Blog en pausa

A causa de la proximidad de Sant Jordi este blog entra en una pequeña pausa que durará unos diez días.


El trabajo, el cansancio, el estrés y las pocas ganas que tengo de ponerme delante de un ordenador después de pasarme tantas horas moviendo cajas, libros, ordenando pedidos, haciendo paradas para escuelas y pueblos, cabrearme por lo que no llega o por lo que llega de más, seleccionando libros para premios y etcéteras.

Toca descansar, ultimar detalles y prepararse para el día más intenso del año. Os veo a la vuelta con la tradicional crónica de Sant Jordi. Leed mucho, buscad los libros perfectos, pasad de las listas de los más vendidos y nos vemos a la vuelta.

Y que no llueva.
Se agradecerán sacrificios.

Por cierto, si alguien pasa por la parada y me trae un café se ganará un trocito de cielo. Y a lo mejor algo más.

martes, 7 de abril de 2015

Novedades improbables VI. Tres novelas para este Sant Jordi.

Se acerca Sant Jordi.
Y creo que es buena idea que aproveche el blog para recomendar algunas novelas que corren el riesgo de pasar desapercibidas ante la avalancha de títulos.
De momento, tres novelas que merecen nuestra atención y que os prometo os harán pasar momentos inolvidables.

La guarderia del terror, Álex Flesh, Ediciones B

La novela de terror de la temporada. Ganadora del prestigioso premio internacional Muerte o susto que otorga la Asociación de Aficionados a los Sustos Literarios.

Frank Bonnaro está cansado. Cansado de la violencia de las calles, de desarticular día sí, día también, laboratorios de metanfetaminas, de tener que lidiar con jóvenes existencialistas que no encuentran sentido a nada y por eso no tiene sentido pagar en los supermercados. Está cansado de ver cómo el sistema libera a los turistas que caminan sin pantalones por las calles y se orinan en los ancianos. Harto de tener que luchar siempre contra los mismos psicópatas que se infiltran en las interminables convenciones de disfraces de muñecas legionarias. No puede más y el día que ve como alguien arranca impunemente la etiqueta con su nombre de su grapadora, SU grapadora, decide mandarlo todo a la mierda y con cuatro tiros y una hoja de dimisión deja su trabajo en la policía y decide que ha llegado la hora de montar el negocio de su vida y de sus sueños: una guardería sin licencia en su piso de soltero.
Y tiene éxito. Hasta que empiezan a suceder cosas raras. Cosas inexplicables como un niño que muerde a otro niño y admite su culpa. Una madre que no pone jersey a su hija pequeña pese a que otras madres han comentado que hace un poco de frío. Un niño que se mete lo dedos en la nariz y no se come los mocos. Demasiadas cosas inquietantes. Una sencilla y rápida búsqueda por google arrojará luz al misterio: la guardería se construyó encima de un cementerio indio construido encima de las ruinas de un templo maya maldito construido encima del cráter donde hace billones de años llegaron criaturas infernales donde por casualidad había una puerta que si se abre conduce directamente a una dimensión plagada de criaturas informes que quieren volver.

Miedo. Pero miedo miedo miedo miedo. De los de llorar por la noche y arrojar el libro a la cabeza de la primera persona que te toca. Miedo de hacerse aguas mayores en los pantalones y no cambiarse porque no estás seguro de si eso que hay en el baño es papel higiénico o una lengua maldita.

Un nuevo rey del terror. Alex Flesh  explora los límites entre la puericultura y el infierno. Imágenes poderosas e inquietantes como ese niño que comparte sus juguetes o esos niños en silencio cuando después de hacer desaparecer tres kilos de chucherías no muestras signos de hiperactividad. Una novela que deja claro que el infierno no es ni uno mismo ni los otros, sino un lugar lleno de niños en silencio que abren puertas dimensionales a jinetes del infierno vestidos de mayas.

Una novela ideal para pasar miedo y decir, jo qué miedo he pasado, me he hecho caquita.

Frank dejó a un lado el muñeco de Dora La Exploradora y agarró el cuchillo con el pelaba las mandarinas a los niños en la merienda. 
Un silencio silencioso se extendía por toda la guardería. 
No era normal.
Los niños habían estado comiendo chocolate. 
Les había hecho beber Coca-Cola con azúcar.
Y nada.
Silencio.
Frank entró en su antiguo despacho, reconvertido en zona de dormir. Encendío su linterna y allí estaban. Veintidós niños y niñas con los ojos abiertos mirándole. En silencio. Y cada uno llevaba en una manita un tomo de la historia completa de las Guerras Aztecas contra Mayas.
Un silencio de muerte y desolación que se rompió cuando Arturito abrió la boca y dijo...
- Gu gu ta ta.
Y las puertas del infierno maya se regresaron a esta dimensión.

El paseo por el pasillo (Tú eres mi destino 2.5/4_43b), Dolores Scott, Roca Editorial.

Hace quince años Dolores Scott publicó la última parte de su exitosa pentalogía Tú eres mi destino donde explicaba la historia de una chica buena que escribe los apuntes con pautas que conoce a un chico malo que conduce una moto sin casco y bebe cerveza con alcohol, detiene una invasión extraterrestre, descubre que él es un cambiaformas, que ella es un lápiz de otra dimensión con sentimientos y que sus padres no son sus padres si no sus tíos segundos por parte de madre y otras muchas sorpresas y giros argumentales que llevaron a sus millones de fans a la demencia.

Tras estos cinco volúmenes, publicó Tú eres mi destino. Los origenes, la trilogía Los orígenes de Los orígenes de Tú eres mi destino, la precuela de la segunda parte de la pentalogía original, tres spin-off donde exploraba la vida de los tres personajes secundarios favoritos de la tercera novela, además de una serie de pequeños capítulos que vendían solo en formato digital que relataban momentos que sucedían entre novelas, capítulos o puntos y apartes. Todo esto sin contar con las ediciones extendidas en las ediciones especiales en rústica especial que contenían capítulos extras y las novelas breves que la autora publicaba en su página web donde los mismos sucesos que los lectores tanto aman se explicaban desde otro punto de vista.

Y ahora, quince años después, Dolores Scott publica El paseo por el pasillo, Tú eres mi destino 2.5/4_43b, una breve novela de trescientas páginas que viene a dar luz a uno de los momentos que más han llenado de discusiones los foros, ¿qué le pasó a Alborada durante el cambio de clase en la segunda novela? ¿Qué sucedió entre Biología y Biología avanzada para que las risas con las que acaba un capítulo empiecen con llantos en el capítulo siguientes? ¿Cuáles fueron las crueles palabras que le dirigió Jonhson cuando se lo encontró apoyado en el marco del aula de Biología molecular?

Un ocho y medio en Biología es más de lo que esperaba. ¡No es tan difícil como Rhonda y BettyBey me habían dicho! Y eso que no pude estudiar todo lo que quería después de los acontecimientos que llevaron a la destrucción de Nueva Las Vegas.
Me pongo bien el flequillo, me cuelgo la mochila al hombre y salgo de clase atravesando la puerta abierta. No puedo evitar que mi mirada se vuelva hacia el marco. Allí es donde Johnson me besó por primera vez y aun siento incontrolables temblores al recordarlo. Se me caen los libros al suelo, pero no tengo que recogerlos porque uno de esos insoportables gordos con gafas y pantalones de pana que me rondan siempre me lo alcanza.
- Hola Alborada.
No le contesto. 
Ni quiero ni puedo porque Johnson me está mirando. 
Lo sé. 
Lo noto. 
En cada célula de mi cuerpo y en cada átomo de humedad que puebla mi entrepierna. Mi cerebro me dice que no lo haga, que no mire, que no lo busque, pero no puedo evitarlo y mi subconsciente tira de mí y alzo mis ojos mientra aparto de un empujón al fracasado con granos que me ha dado el libro.
Allí está. Tan alto, tan guapo y con esa mirada de armadillo en celo que hace que me erice.
Apoyado en el quicio de la puerta de Biología molecular con esa mirada de niño malo que me hace querer aliviarlo todos los dolores del mundo.
Y entonces me doy cuenta y no puedo evitar temblar y sentir un pánico terrible. ¡Ahora tengo Biología avanzada! Y el aula está en la otra ala del insituto. Al lado de las colección de estatuas ecuestres. Y para ir allí tengo que pasar por delante de Jonhson.
¿Por qué esto solo me pasa a mí?

Con forma de serpiente (Sexys payasos & Calientes psicópatas 1), Claudia del Moral, Moralismos Editorial

¡Por fin la nueva y esperada saga de Claudia del Moral! Primero fueron los highlanders, luego, vampiros, caballeros unicornios, raperos cristianos, cambiaformas armadillos... criaturas fantásticas e imposibles que se convirtieron en el nuevo paradigma erótico para millones de lectores. Y cuando parecía que la voz de Claudia se había apagado, irrumpe en el panorama literario con una nueva saga y unos nuevos personajes que harán que miles de lectores en todo el mundo se estremezcan y convulsionen.

Annabeth es la estrella de las fiestas infantiles. Una sexi e inocente payasa que con su escultural cuerpo, su habilidad con los globos y sus chistes de "tírame del dedo" amenizan cualquier party de las mejores familias de Detritus City. O por lo menos lo era hasta que en la ciudad se abrió la agencia "Ríete tú de mí" donde un grupo de macizos payasos de perfectas abdominales y glúteos duros se han convertido en la sensación de la temporada. Ahora son ellos los que hacen todas las gracias a los niños, niñas, madres y padres con sus pómulos cincelados, sus hábiles dedos y su lengua afilada.

Pero Annabeth no está dispuesta a que estos guapos payasos le arruinen el negocio y decide que la mejor forma no es hacer una oferta de 2x1, si no matarlos a todos y de la forma más cruel y psicopática posible. Porque Annabeth utilizaba el clown para hacer feliz a los niños y para mantener a raya una psicopatía que le obliga a hacer divertidas formas de animales con intestinos humanos. Sin trabajo y sin la risa inocente de los infantes, Annabeth se lanza a una orgía de pintura facial y visceras humanas. Hasta que topa con PoPo, un sexi payaso embadurnado en aceite con un talento natural para embadurnarse los abdominales de nata montada y su ansía asesina se tambalea. Quiere matarlo, pero es tan guapo y quizá a él no le haga gracia que haya matado a sus compañeros de agencia... La fiesta infantil acaba de empezar...

"Es sexi, caliente y perturbadora. Ha transformado mi mayor terror infantil en la fantasía preferida", un usuario de Amazon que firma como Anónimo335.

"Pero, ¿está novela va en serio?", Kamikaze, editor del blog sin criterio meespachurrocontralibros.blogspot.com

"Me ha encantado. Es una mezcla perfecta entre  Pretty woman, Patch Adams y La matanza de Texas. Como si Hannibal se enamorara y conociera a la prota de New Girl, pero sin abandonar su dieta. Y con una portada superchula", Evora Cai, youtuber.

Estas son algunas de las entusiastas críticas que ha recibido esta nueva novela de Claudia. Una novela que lo tiene todo y que da más de lo que cualquier persona cuerda pediría. Globos, tartas, maquillaje facial, cuerpos de infarto, chistes de toc toc, baños de sangre, insinuaciones de ardientes escenas de canibalismo y muchas risas.

PoPo le dio el globo con forma de corazón.
- ¿Es para mí? - dijo una emocionada Annabeth.
Moc, moc.
Nunca una bocina había sonado tan sexi.
- No lo merezco.
Moc, moc.
- Pero si he matado a tu mejor amigo... y antes de morir le obligué a comerse el pie con el que hacía la imitación de Bob Esponja.
Moc, moc - era casi un sollozo. Dos bocinazos donde se resumían el amor y el dolor de toda una vida dedicada a hacer reír y la ilusión y el dolo que supone enamorarse de la asesina psicópata que ha matado a tu mejor amigo.
- No lo merezco - dijo en susurros mientras dejaba que se abrieran las compuertas de sus hermosos lacrimales.
PoPo dejó a un lado la bocina y con sus grandes y suaves manos acarició la perfecta cara de Annabeth. Con el pulgar recogió una de sus lágrimas mezclada con maquillaje y se la llevó a los labios. Annabeth dejó escapar un gemido al ver que una persona de la que se había enamorado se alimentaba de ella. 
- El maquillaje es tóxico - pero a él no le importaba. 
Como no le importó quitarse el sombrero de copa, el babero y los pantalones seis tallas más grandes y quedar completamente desnudo ante los ojos de Annabeth. El enorme y grueso pene de PoPo, largo como el brazo de Annabeth y tan ancho como un extintor, la tentaba a que jugara con él e hiciera todas la formas que su imaginación supiera. Annabeth no se hizo rogar y empezó a jugar con él, a girarlo, moverlo, cruzarlo... una serpiente, un cencerro, un columpio, Jesucristo, dragones... miles de formas y siluetas puntados por los bocinazos que emitía PoPo, cada vez más sexis, más calientes.
Moc, moc, moc, moc, moc.

miércoles, 1 de abril de 2015

Reseñas breves de cuatro novelas muy poderosas

Apropiación indebida, Lena Andersson, Alfaguara
Apropiació indeguda, Lena Andersson, Angle editorial

No esperaba nada de esta novela. Ni siquiera sabía en el momento de empezar a leerla de qué iba. ¿Qué me encuentro?

La historia de ¿amor? entre Ester Nilsson, poeta de 31 años, y Hugo Task, el artista de moda. La conferencia que sobre este pronuncia aquella será el punto de unión de dos personajes y el inicio de una ¿relación? que se prolongará durante un año.

Pero, aunque lo pueda parecer, Apropiación indebida no es una historia de amor aunque todas sus páginas hablen de él. Con las armas de un corrosivo y ácido sentido del humor, Lena Andersson nos narra la historia de una obsesión amorosa y desmenuza de forma despiadada a su protagonista femenina en todas la procesión de mentiras, autoengaños y justificaciones con las que intenta convencerse de las bondades de una relación amorosa que no existe.

Una novela no de amor si no que trata sobre el amor, sus mentiras y contradicciones. La mirada de Lena es inmisericorde con sus personajes y afilada en el retrato de sus personalidades. Tanto de Ester y su sinvivir en una contradicción constante, el egoísmo que proporciona el enamoramiento, como con Hugo y su pasotismo, su condición de artista de moda y la vacuidad en la que vive tanto hombre como obra.

Una novela muy interesante, cruelmente divertida y que me recordó mucho a esas comedias truffartianas tan aceradas y crueles donde el amor y el universo de la pareja quedaban finamente retratados.


Joc i distracció, James Salter, L'altra editorial
Juego y distracción, James Salter, Salamandra

Otra historia de amor.
En este caso entre Philip Dean, un universitario americano en un periplo por Europa, y la joven francesa Anne-Marie Costallat. Un romance como tantos otros, bastante cotidiano y casi vulgar, donde el sexo, las promesas, las palabras bonitas, la cotidianidad son los protagonistas.
Pero...
y en ese pero reside todo el interés y la brillantez de la novela de James Salter...
este romance no está explicado por ninguno de los dos protagonistas si no por un amigo de Philip, un narrador que desde las primeras páginas se presenta como mentiroso, que no se avergüenza de confesar que gran parte de lo que explica no fue testigo, no lo sabe bien o directamente se lo inventa.

Toda la historia de Philip y Anne-Marie pasa por la mirada, las palabras y, sobre todo, la imaginación de este narrador que proyecta sus fobias y filias, sus miedos, esperanzas, frustraciones y fantasías en el relato de una historia de sexo y amor que no vive él si no que imagina e inventa. La narración cae en una ambigüedad estupenda ya que como lectores no sabremos nunca si lo que leemos pasó de verdad o no. Qué es imaginación o que no. Y lo que en principio era un relato sobre Philip y Anne-Marie se convierte en un preciso retrato psicológico de la impotencia y frustraciones de ese narrador que proyecta sus miedos y vulgaridad en esos dos personajes.

La novela podría entenderse incluso como una gran metáfora sobre la gran mentira que es toda novela realista, sobre la impostura del narrador y del escritor. Una novela sobre la manipulación, la mentira, el amor y el desamor, el sexo y todo lo que tiene de momento liberador, las trampas de los sentimientos, la soledad y el baile de hombres y mujeres abrazados a la incomunicación.



La quarta paret, Sorj Chalandon, Edicions de 1984
La cuarta pared, Sorj Chalandon, Entrelibros

Un director teatral moribundo pide a un amigo que haga realidad su último proyecto, montar Antígona en el corazón del Beirut de 1982 con actores de las diferentes etnias y facciones que están en guerra. Este acepta la petición y sale para Beirut para intentar llevar un poco de cordura a una ciudad rota, robar unas horas de paz y arte a la guerra.

La quarta paret no es una novela fácil. Y no por ser una novela complicada, esquiva o difícil de leer. Su narración fluye con naturalidad, los personajes son cercanos y tiene una trama y un estilo claro y accesible.

Es difícil de leer porque es una novela dura, fuerte y desasosegante. No busca complacer ni dejar al lector con una buena sensación al cerrar el libro. No estamos ante una de esas novelas que buscan la esperanza fácil en medio de la guerra o que se refugia en el sentimentalismo ante el horror. En el momento en el que en La quarta paret aparece la guerra, rompe, destruye y aniquila. Y el arte, la poesia, el teatro, ese milago que sucede en la escena cuando dos actores conectan y desaparecen dejando a sus personajes, no tiene poder ni fuerza contra el motor de la destrucción del ser humano.

Una novela dura, de frases cortas y aceradas, donde la construcción de cada capítulo y cada frase refleja el estado psicológico de su protagonista y narrado, repleta de capítulo duros, desagradables y terribles, pero sin un asomo de sentimentalismo o melodrama. Un autor fogueado en miles de batallas que refleja el horror de la guerra y que cuando aparece esta no queda nada. Aunque el arte humaniza, es un espejismo ante la guerra. Una novela pesimista y necesaria. Y que consigue eso tan extraordinario de provocar (en el buen sentido) al lector y removerlo de su cómo asiento.



La mort del pare, Karl Ove Knausgard, L'altra editorial.
La muerte del padre, Karl Ove Knausgard, Anagrama

Una novela que es una autobiografía sin enmascarar. Karl Ove Knausgard se convierte en objeto literario y relata sin concesiones su infancia y adolescencia (la primera parte del libro) y la lidia con la muerte de su padre poco antes de cumplir los cuarenta (segunda parte).

No hay más argumento. La vida de un escritor, su cotidianidad, el retrato minucioso de la banalidad del día a día, recuerdos que no llevan a ninguna parte, amigos, primeras novias, errores y las figuras de un padre y una abuela que llevan al autor a otros recuerdos, a otras reminiscencias. Y lo que en manos de otro autor se podría haber convertido en algo indigesto y ombliguista, Karl Ove Knausgard consigue construir una novela de alto calado literario. ¿Cómo?

La conciencia de ser producto literario, la pormenorizada descripción de lo banal (lo que provoca algún momento de profundo tedio), las disgresiones, la poca contemplación consigo mismo, con su vida y sus pensamientos, la utilización inteligente de un sentido del humor muy negro, la sinceridad (¿aunque se puede ser sincero escribiendo ficción aunque el material sea uno mismo? ¿No son todos los escritores unos mentirosos?) al momento de retratar el día a día, los momentos más luminosos y los más vergonzosos, etc. Convierte la vida en literatura y consigue una obra compleja, fascinante, luminosa y aterradora, irritante y adictiva a parte iguales, molesta, absorbente, aburrida y terriblemente entretenida. Pura contradicción. ¿Es una genialidad de este siglo, una puesta al día posmoderna de la culminación de la narrativa realista de Proust y Thomas Mann o es una inmensa tomadura de pelo?

Una novela que gira en torno a la muerte y a la exploración dolorosa e inmisericorde del yo como motor literario. Un proyecto irritante y fascinante. Buena literatura. Y, lo mejor, no es fácil ni deja concesiones al lector. Este tiene que esforzarse y luchar contras las páginas. Y eso es  fantástico en un momento en que parece que se busca facilitarselo todo al que sostiene el libro.

jueves, 26 de marzo de 2015

"Te daría el mundo" de Jandy Nelson

Te daría el mundo, Jandy Nelson, Alfaguara
Et donaré el sol, Jandy Nelson, FanBooks

Consideración inicial: ¿por qué Alfaguara no ha respetado el título original de la novela, I'll give you the sun, cambiando un presente por un condicional y el sol por el mundo, como sí ha hecho en su edición en catalán FanBooks? ¿A qué obedece el cambio? Te daré el sol no es mal título y no veo motivos para no utilizarlo.

No entraba dentro de mis planes leer esta novela. Ya sabéis que dentro del amplio abanico de la literatura juvenil, la de tono más realista no es lo mío. Pero esta novela vino abalada por alguien en cuyo criterio confío (¡Hola Bremen, TheRussias, Of monsters y heterónimos varios!) y decidí leerla.

Y fue una muy agradable sorpresa. Sigo diciendo que el realismo no es lo mío, pero esta novela me gustó. ¿Por qué?

Porque a pesar de lo que pueda parecer, no es una novela romántica, está explicada de una forma distinta a lo habitual y versa en su mayor parte sobre el mundo del arte y la creación artística. Además de ser un buen retrato de dos adolescentes rotos por silencios y malas decisiones que a lo largo de la novela, por diferentes medios, se recomponen.

Noah y Jude son inseparables, dos hermanos absolutamente diferentes que se enfrentan al mundo juntso, complementándose. Con trece años, el solitario Noah dibuja sin parar, es un genio del arte y se ha enamorado en secreto de su carismático vecino. Con trece años, la atrevida Jude se lanza desde altísimos acantilados para experimentar el subidón de adrenalina, lleva pintalabios llamativos y habla por los codos. Pero tres años después, Jude y Noah casi no se hablan. Algo ha ocurrido entre ellos que ha roto a los mezillos de formas diferentes y dramáticas... Hasta que un día la vida de Jude cambia cuando conoce a un chico guapo, frágil y arrogante... y a alguien más, una nueva fuerza aún más impredecible y ligada a su pasado de una forma inevitable.
(Como ya es habitual, el resumen argumental está tomado de la web de la editorial).

Esta novela es un triunfo del cómo sobre el qué. El argumento lo conocemos y tira de bastantes lugares comunes (el secreto, la familia escindida, el chico guapo arrogante, la figura de una maestro malhumorado, etc.) por lo que la historia en sí no es ninguna sorpresa. Esto no es un problema. Nunca lo he considerado como tal. Pueden explicarnos una y mil veces la misma historia siempre que lo hagan bien. Y Jandy Nelson lo hace. Dos planos temporales.

Noah explica lo que ocurrió cuando los protagonistas tenían trece años y viven inconscientes de la catástrofe que les viene encima.
Jude cuando han pasado tres años e intentan reconstruir sus vidas después de una serie de sucesos.

Los dos planos se van intercalando y el lector reconstruye lo que ha pasado. Son dos historias complementarias ya que ninguno de los dos narradores lo sabe todo y cada uno carga con su maletín lleno de silencios. La novela tiene una buena estructura porque ambas partes se complementan y consigue que la intriga, en vez de perderse por la anticipación de sucesos, crezca para saber cómo se llegó allí. Consigue eso tan difícil de que dos voces narradoras se diferencien entre ellas. El lector sabe perfectamente cuando habla Noah y cuando Jude. Dos estilos que conforman dos personalidades y dos formas de ver el mundo, desde la más pura introversión y derrota, hasta la voluntad de volver al mundo y se diferencian no solo por unas frases que ambos personajes repiten como un mantra, si no que son estilos muy distintos, uno que roza lo poético (y que en algún momento cae en el efectismo) y otro más realista y duro.

La novela toca temas complicados y lo hace con elegancia. Tanto la homosexualidad (¡personajes homosexuales que se alejan del cliché del mejor amigo de una protagonista sin personalidad!), como el acoso, el abuso, el suicidio, las presiones familiares, la desintegración familiar... Y el arte; la creación artística como motor de ambos personajes y origen y final de muchos de sus miedos y de su forma de relacionarse con el mundo. La necesidad de expresarse, la tortura de la creación, el miedo y el fracaso, etcétera. Páginas dedicadas a la reflexión artística y que para mí se convierte en lo más interesante de la novela.

Una buena novela realista. Para mi gusto le sobran unas páginas (pero es que para mí le sobra página a casi todo) y algún punto efectista o algún que otro exceso sentimental. Tira algo de lugar común, pero la forma compensa.

 Una sorpresa muy agradable y una novela recomendable. Una buena historia sobre el dolor de vivir y crear.

Información sobre la autora

Apunte final: ignoro si se trata de errores de la novelista o de la edición en castellano, pero me he topado con un par de equivocaciones en la novela a propósito de cuestiones artísticas. Sorprenden porque ambos narradores en principio han mamado historia del arte desde pequeños y encontrarse con estas dos afirmaciones choca mucho.
- La afirmación de que la Mona Lisa la pintó Miguel Ángel.
- El momento en el que se describe el despacho de uno de los profesores del instituto de arte y se dice que tiene un "grabado tamaño natural" del David de Miguel Ángel. Pedazo de despacho tiene el profe ya que el David mide 4,10 de altura.
¿Alguien me puede confirmar si en sus ediciones en catalán o en inglés esto aparece? ¿O soy yo el equivocado?

Edito: me aclara Cris por twitter que el primer punto se trata de un error de edición. 
Sobre el segundo comenta que en el original se utiliza la expresión "life-size print" que parece tratarse de una técnica de impresión en gran formato. Me sigue sin cuadrar porque el David es mu grande....

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domingo, 22 de marzo de 2015

"Medio rey" de Joe Abercrombie

Medio Rey, Joe Abercrombie, Fanstascy
(Próxima aparición.
En mayo en castellano y en junio en catalán por Rosa dels Vents)

Como es habitual, resumen argumental tomado de la página web de la editorial. Bueno, parte de él...

Yarvi, el hijo menor del rey, nación con una malformación en una mano que ha llevado a todo el mundo, incluso a su padre, a considerarlo "medio hombre". Por eso, en lugar de formarse como guerrero, al igual que el resto de varones de su estirpe, se ha dedicado a estudiar para convertirse en uno de los clérigos del reino. Sin embargo, en la víspera de la última prueba para ingresar en esa poderosa orden de sabios, a Yarvi le llega la noticia de que su padre y su hermano han sido asesinados. Él es el nuevo rey.

Y pasan cosas que es mejor que cada lector descubre por su cuenta porque la lectura es mucho más divertida si no se sabe de qué va un libro.

Nueva novela de Joe Abercrombie y fuera del universo que creo para la estupenda trilogía de La primera ley. Sigue siendo fantasía, sigue siendo bastante dura, violenta y oscura, pero tiene un aire a aventura clásica y a lo mejor de la literatura juvenil que la hace entrañable. A pesar de que tira de lugares comunes, de que cede demasiado espacio a la "casualidad" como motor de la historia (lo que implica que el lector tiene que hacer un ligero suspenso de la credibilidad en beneficio de la historia), de unos primeros compases algo dubitativos, la novela es una de las mejores creaciones de este escritor.

La historia de Medio rey es mucho más sencilla que en cualquiera de sus anteriores novela (más sencilla, no más simplista) y tiene una ligera intriga que entronca directamente con la tradición (en la novela se permite ironizar sobre el hecho de que la historia que vive Yarvi parece sacada de las cuentos más tópicos) y que sitúa a la novela en un terreno agradablemente conocido por el lector. Sabemos hacia donde conduce esta historia y no importa saberlo porque lo fascinante es el viaje, la forma de llegar, el cómo lo construye el autor y los personajes (algunos estupendos) que iremos encontrando por el camino.

El estilo es más sencillo (que no simplista) y está más depurado que en otras novelas de Abercrombie (en las que en ocasiones pecaba de excesivamente prolijo) y conserva todo su humor, el sentido irónico con el que se enfrenta al género, la sabia construcción de personajes por lo que hacen y lo que dicen, buenos diálogos y excelentes escenas de acción. Combates vívidos, muy buenas descripciones (la vida en el barco, el frío...) y sin escatimar violencia o muertes (algunas de ellas, dolorosas). Todo para conducir a un final cerrado y coherente que abre suficientes incógnitas para su continuación.

Medio rey es una muy buena novela de aventuras y fantasía que puede ser un mazazo espectacular y envidiable para cualquier joven lector que se adentre en el género. Y que al habitual le proporciona unas horas de diversión maravillosas.
El placer de la aventura por la aventura.

Información sobre el autor: 
http://www.joeabercrombie.com/

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jueves, 12 de marzo de 2015

"Res no és real" de David Gálvez y "El hombre spam" de Talbot Torrance

Dos buenas, breves y muy diferentes novelas de ciencia ficción.

Res no és real, David Gálvez, Les Males Herbes

Una novela extraordinaria.

En Campverd escriu per salvar les paraules, la seva missió es impedir que desapareixin. Li valen poer poder continuar relatant el dia a dia de la seva comunitat aïllada. Són gent senzilla, la seva vida gira al voltant dels grans camps de maduixes, on treballen i viuen, atrapats en una rutina aparentment arbritària i ignorants del món que existeix més enllà.

Res no és real es una excelente distopía que se emparenta a los clásicos del género, pero mantiene una entidad y una personalidad propia. La íntima odisea de Campverd hacia la conciencia de su realidad por medio del lenguaje es de una brillantez estilística incuestionable. El protagonista absoluto de esta novela es la lengua, el idioma, el lenguaje. El simple acto del protagonista de escribir su realidad diaria le abre un camino, a él y al lector, hacia la comprensión del mundo que lo rodea, de su propia condición y de las expetativas. El autor apuesta por el poder del lenguaje, de la escritura y la lectura, para despertar la reflexión, la crítica y la conciencia.

Todo esto apoyado en un uso excelente del idioma (por ejemplo, un uso inteligentísimo de un reducido vocabulario o estructuras sintácticas que a lo largo de la narración y coincidiendo con la concienciación del protagonista se va volviendo más complejo y libre), para construir un mundo inquietante y asfixiante que se desvela poco a poco al lector. Una sensación de desamparo ante un mundo de leyes arbitraria y crueldad sin explicaciones. El despertar de la conciencia del narrador es el descubrimiento de ese mundo por parte del lector.

Una excelente novela donde se habla y reflexiona sobre religión, ciencia, poder, la memoria y que acaba desvelándose como una gran historia del amor. Breve y concisa, y a la vez, enorme. Conciencia de lenguaje y estructura. Cargada de implicaciones y matices. Una novela para releer y descubrir un mundo nuevo. Una de las grandes novelas de la temporada.

Blog del autor: David Gálvez Casellas

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El hombre spam, Talbot Torrance (seud. de Pablo García Naranjo), Tyrannosaurus Books

En un momento en el que las novelas de más de doscientas páginas se me antojan demasiado largas, recibo una novela breve, directa y contundente como El hombre spam con los brazos abiertos.
Jonás Tedheim malvive invadiendo la mente de los demás. Proyecta anuncios publicitarios directos al cerebro de todo aquel que no puede procurarse unas defensas psi. Es un hombre spam: un insecto más en las Torres de Nueva Ghana, la principal ciudad de un planeta colonial. Una ciudad adicta a héroes muertos, drogas nuevas, polución, obreros probeta y la esperanza de un futuro más allá de los eternos turnos de trabajo.
Jonás Tedheim no siempre fue así. Hubo un tiempo en que fue un Lobo, un miembro de la Brigada Logan. Fue el rey en un mundo de símbolos decadentes. Un tiempo brutal y glorioso enterrado entre recuerdos implantados. Pero alguien ha puesto precio a su recalentada cabeza. Alguien susurra su nombre en cada esquina de las Torres. El pasado siempre vuelve con la promesa de muerte, traición y violencia. Asesinos con máscaras kabuki han jurado vengarse.
Los hijos de Rohmer van a por él.
Ciencia ficción que bebe del ciberpunk y de la novela negra de raíces clásicas. Una ambientación espectacular que por momentos se come al propio argumento y a los personajes. El lector siente, vive, respira y se pasea por esa pesadilla futurista llamada Nueva Ghana donde miles de seres humanos viven hacinados sin intimidad. Un mundo de consumidores / productores con su propio lenguaje (se pilla rápido y resulta muy sencillo adoptarlo). El autor consigue que un mundo completamente nuevo sea muy accesible al lector atento. Y en este entorno se desarrolla una clásica historia de traiciones e intento de redención con un protagonista alejado de los estándares del héroe.
Un buen protagonista rodeado de una interesante galería de personajes secundarios (gran idea la de los Hijos de Rohmer). Un antihéroe en busca de algo parecido a una redención que se confunde con la más básica supervivencia. Un estilo claro, directo, con un buen uso de los diálogos y un gran dominio de los mecanismos de la ambientación. Lo repito, Nueva Ghana como marco vivo. Al acabar el libro, el lector quiere más historias de esta ciudad.
Una novela sencilla, directa, contundente, rápida y muy entretenida. Quizá le hubiera venido bien un poco más de desarrollo en alguna de sus partes, pero se agradece mucho la apuesta del autor por una novela corta, pero bien construida. Además, esta repleta de guiños al género que divierten al lector, pero no condicionan su lectura.

Blog del autor: El blog de Ternin

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lunes, 2 de marzo de 2015

"Disjecta Membra" de Alberto Hontoria Maceín

Disjecta Membra, Alberto Hontoria Maceín, El Desvelo Editorial

Sinopsis tomada de la web de la editoral.

A Amelia Gallagher le mutilan las piernas tras sufrir un accidente de tráfico. Seth Randolph nació con una amputación congénita del brazo izquierdo. Jack Endore se queda ciego a causa de la progresiva degeneración de sus retinas. A ojos de la sociedad son discapacitados, seres humanos inservibles. Pero en sus vidas se cruza el millonario Russell Cotard. Y Cotard tiene un plan. Juntos fundarán un grupo de héroes imprevistos que acabará convirtiéndose en auténticos ídolos de masas: héroes sin capa ni mallas, justicieros que han padecido en sus carnes la injusticia, más que válidos... Superválidos.

Una muy agradable sorpresa.
Lo que a priori parece una novela de superhéroes que se decantará por la acción y que seguirá el camino de los héroes de papel, se descubre como una historia que debe mucho más a Ballard o Cronenberg que a Stan Lee. Una novela que huye de la acción o de convertirse en un blockbuster y busca bucear en los personajes, su historia y contradicciones. La nueva carne, la transformación del cuerpo, el ser humano que pasa a ser otra cosa, dónde acaba la humanidad y empieza la máquina son algunas de las cuestiones que plantea esta novela y que resuelve... a medias.

Porque creo que esta novela es una de esas pocas elegidas que cien páginas más le hubieran sentado de maravilla ya que alguno de sus puntos hubieran necesitado más desarrollo. La novela tiene una primera mitad brillante donde introduce con mimo y detalle tanto a su trío protagonista (historia, miedos, vivencias) como el mundo en el que nos moveremos (un época moderna, pero indeterminada, una ciudad sin nombre que recuerda a muchas). Y planeta las incógnitas y las bases que llevaran a estos tres personajes a tomar contacto con la misteriosa figura de Russell Cotard y su conversión en algo parecido a super héroes (entendidos como figuras que se moverían más a gusto en el universo de Ghost in the shell que en Los Vengadores). Una primera parte llena de buenas ideas y que consigue interesar al lector.

Quizá por eso contrasta tanto la segunda mitad del libro, con el grupo ya consolidado y con las ambiciones de Cottard subiendo. Esta parte se me antojó apresurada ya que se abandona el estilo detallista de antes para ir metiendo información que en ocasiones más parecía un resumen de lo que pasaba que no una narración. Apunta muchas ideas, pero la mayoría se queda en eso, en apuntes. La novela parece desequilibrada entre el detalle y la precipitación. Quizá se deba a la férrea estructura que parece que se impuso el autor para la novela y querer decir mucho en poco espacio. Al igual que la presencia tan importante de los tres protagonistas que en esta parte se devanece... Creo que la novela hubiera necesitado un poco más de espacio para acabar de desplegarse.

Y todo esto conduce a un clímax final realmente electrizante que abre muchos interrogantes que el autor deja que cierre el lector. Algo ha cambiado y entramos en un nuevo mundo con otras normas.

Disjecta Membra es una novela muy interesante; recomendable para aquellos que busquen una forma diferente de enfrentarse a la figura del super héroe y para descubrir una nueva voz que promete muchas alegrías.

Información sobre el autor
www.twitter.com/hontoriamacein
www.facebook.com/hontoriamacein
Blog del autor: http://www.lavozambulante.blogspot.com.es/

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Dreams of Elvex
Entre montones de libros
C

viernes, 27 de febrero de 2015

De como no he cumplido el reto. Una novela por leer y algunas a medias

Última entrada del reto.
En el momento en que le de a publicar, fin de la historia hasta dentro de unos meses en el que volveremos (con muchos cambios en las reglas porque no pienso volver a leerme (o casi leerme) sesenta y pico novelas).

Pero el reto no se ha cumplido.
Sí, lo confieso. Dos de las novelas propuestas no la he leído porque me ha sido imposible encontrar ejemplares. Tres de ellas se han quedado a la mitad. Dos están leídas, pero momentaneamente sin reseñas. Y muy pocas no se han leído, pero lo serán.
Ahora explicaré los motivos de todo esto.

Y si el reto está en estos términos, ¿por qué dejarlo ahora?
Lo necesito. Necesito volver a una rutina lectora de leer lo que me de la gana sin seguir un plan (odio los planes), ponerme al día con las novedades y rebajar esa columna de más de sesenta (otros sesenta) libros pendientes que tengo. Espero que lo entendáis y me disculpéis. Necesito concluir esto ahora si no quiero acabar corriendo en calzoncillos por Igualada perseguido por los zotrones.

Como el reto no esta cumplido, me someto al castigo de los lectores.
Algunos de ellos ya han propuesto que lea Leal de Veronica Roth en compensación por no poder terminar Me enamoré mientras dormías. Si hay alguna otra idea que se exponga ahora, se vote durante la próxima semana y acataré lo que salga. Pero no más de tres títulos y sin limitación de tiempo.

Ah, y no pienso leer After.

Novelas no leídas.


Infinite: ¿Motivo? No la he encontrado. Ni en bibliotecas, ni en conocidos, ni en las llamadas de auxilio y socorro que he lanzado. La intenté pedir, pero no trabajamos con el distribuidor que la lleva. No he tenido suerte. La lectura de esta novela queda aplazada hasta el próximo reto. Así tengo más tiempo para buscarla.

El libro de los tres: Descatalogado. Pedida una y otra vez al servicio de intercambio de la biblioteca, pero no ha habido forma de que ninguno de los tres ejemplares pedidos me llegue. Seguiré insistiendo porque esta novela me apetece horrores.

Novelas a medias

Taipéi, Tao Lin, Alpha Decay

En sus tiempo ya intenté leer otra novela de Tao Lin, Richard Yates, con el mismo resultado que con esta; abandono por un profundo aburrimiento y sin haber encontrado nada que me resultara interesante en ella.

Ahora, y gracias a la propuesta del amigo Sub_Zero (responsable en parte del buen blog Generación Reader) vuelvo a pillar una novela de Tao Lin esperando que esta segunda experiencia no sea igual de frustrante que la primera. Y, la verdad, no puedo. La nada absoluta de esta novela me vence. No puedo con su prosa triste, apagada, pobre y repetitiva y la nada de su argumento. Las idas y venidas de fiesta en fiesta de su protagonista se me antojan vacías y sin ningún interés. La forma de la novela, igual. Repetición, aburrimiento, caminos que no llevan a ninguna parte. ¿Es el retrato de una generación vacía e insípida? ¿Un canto ombliguista a un nihilismo impostado y de pose una generación sin problemas reales? ¿Una novela aburrida porque la vida es aburrida? ¿Una tomadura de pelo? Sea lo que sea, este tipo de novela no es lo mío. No he podido adivinar la poesía escondida en la nada absoluta.

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Generación reader
Notas literarias

La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón, Planeta

Sé que es una novela muy importante para mucha gente. Me la han recomendado por activa y pasiva. En la tienda se ha vendido, se vende y se venderá mucho. Despierta pasiones y entusiasmos, pero yo no he podido acabarla. El motivo es este; La sombra del viento es la segunda novela que ha conseguido que me durmiera mientras la leía.

No conseguí conectar en ningún sentido con la novela de Ruiz Zafón. ¿Por qué? Lo que leí (unas doscientas setenta páginas) me pareció cargado de clichés, recargado en su estilo (cuantos más adjetivos, mejor), poco natural, folletinesco en el peor sentido de la palabra, con personajes muy planos, bastante trampas y una forma repetitiva y bastante torpe de ir desentrañando el gran misterio de la novela. Parece que los personajes se limitan a ir cambiando de decorados con la gran suerte de que en cada uno de ellos encontrarán a alguien con ganas de hablar que les dará una pista más y el nombre de la siguiente persona que hablará un poco más hasta que el misterio se soluciona con una carta y fin.

Y lo peor de todo es que es terriblemente aburrida. Un tedio insoportable se iba apoderando de mí página a página mientras veía pasar ante mí el misterio de Julian Carax y lo poco que me importaba nada de lo que me estaban explicando. Creo que el homenaje que hace el autor a Dickens, Collins o los autores de folletines decimonónicos acaba más en pastiche que en recreación. Además, me resulta terriblemente irritante la manía de ir introduciendo cada dos por tres cultismos que no vienen a cuento y que no casan con los personajes.

PD. Por si alguien se lo pregunta, el primer libro que provocó que me quedara dormido mientras lo leía fue Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Murakami, justo en el momento en el que el protagonista desciende a un pozo y se embarca en unas reflexiones de las que no recuerdo nada y que me dejaron fuera de juego.

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Gecko Books

American Gods, Neil Gaiman, Roca Editorial

Sé que con este libro soy una rara avis, aunque me tranquiliza saber que no estoy solo (ver otras reseñas más abajo). Me gusta mucho Neil Gaiman, mucho. Considero que Coraline es una grandísima novela de terror, Stardust es una obra bonita en el mejor sentido de la palabra, algunos de los arcos argumentales de Sandman me fascinan y soy un gran fan de los álbumes ilustrados que ha hecho con Dave McKean.

Cogí American Gods con muchas ganas (es una de las primeras novelas del reto que empecé a leer), pero a medida que avanzaba en ella me iba desinflando y acabó convertida en una historia que abandonaba cada treinta páginas para volver a ella un par de semanas después y dejarla de nuevo. El principal problema que he tenido con esta novela es que a pesar de sobrepasar con mucho su mitad seguía sin saber qué demonios me estaba explicando el autor o qué me quería contar. La novela me daba la sensación de ir acompañando a un personaje sin mucha chicha por sus paseos, con encuentros que no iban a ninguna parte, largos diálogos que no decían nada y que en verdad no me estaba explicando nada.

La idea germen de la novela me gusta mucho. Esa idea de los viejos dioses en un territorio nuevo luchando por su supervivencia me resulta muy atrayente, pero creo que no está bien contada (todo lo que voy a decir ahora lo explica mucho mejor Sergio Mars en su reseña en el imprescindible blog Rescepto indablog). Me parece que la exploración que hace Neil Gaiman de los dioses, de su drama, del paisaje americano se queda en la superficie, en la idea, en el reflejo de lo que podría haber sido. No acabo de vislumbrar en la novela una estructura clara, un hilo que conduzca a Sombra hacia... algo. Quizá me haya perdido esta revelación en las páginas que no leí, pero no tuve paciencia para seguir con ella. Por poderosas que fueran algunas imágenes se perdían en una narración que, por momentos, se me antojaba torpe.

Además, la mayor parte de los dioses se quedaban en la apariencia, en el imaginario, sin profundizar en lo que significa desaparecer, en las implicaciones que conlleva, en su propia mitología (aprovecho este momento para recomendar de forma efusiva la novela de Joan-Lluís Lluís Les cròniques del déu coix, una verdadera maravilla donde el dios Hefesto nos explica la desaparición de los dioses griegos por medio de una historia irónica, bien narrada y poseedora de un lenguaje que solo se puede catalogar como hermoso). Así como por momentos la aparición de los dioses modernos se me antojaba algo... ridícula.

Me ha faltado profundidad, me han sobrado páginas. Me ha dejado con hambre y con una fuerte sensación de decepción. Quizá dentro de un tiempo vuelva a ella buscando eso que tantos han encontrado y que yo no veo.

Otra opiniones
rescepto indablog
Gecko Books
Generación reader

Novelas leídas, pero no reseñadas 


Pronto. It es una biblia y cuesta concretar lo que quiero decir de ella. Y con 22/11/63 antes quiero releer La zona muerta porque creo que con esta forma un precioso díptico sobre la historia y la responsabilidad.

Novelas que aun no he leído, pero que haré, de verdad de la buena

Lo dicho. Algunas ya están leídas, otras lo serán. Con las semanas que vienen iré haciendo cada una de estas reseñas, pero ya combinadas con nuevas lecturas. No me olvido de estas porque son cuatro títulos que me apetecen mucho. La lectura y las reseñas correspondientes irán apareciendo en un futuro no muy lejano.

 
 
Consideraciones finales

Necesito este cambio. Necesito la rutina de la libertad lectora. Necesito romper este compromiso (que mantengo aunque algo más laxo) para poder volver a ser ese tipo duro que no pasará a la historia por cumplir sus promesas.


Y volver a surcar los mares en busca de nuevas y maravillosas aventuras.

miércoles, 25 de febrero de 2015

"Guerra y paz" de Nikolai Liev Tolstoi

Guerra y paz, Liev Nikoláievich Tolstoi

Actualmente se pueden encontrar varias ediciones. Recomiendo la de Mario Muchnick (portada) con nueva y muy buena traducción. Existe también una edición abreviada (la conocida como "primera versión") en la editorial Mondadori/DeBolsillo, sin los añadidos posteriores de Tolstoi, pero puestos a ponerse con Tolstoi, ponerse con todo. Existen también ediciones en Anaya, Cátedra... por elegir que no sea.

Aviso a navegantes: lo que vais a leer a continuación no es una reseña. Es un canto entusiasta de alguien que ha sido muy feliz leyendo esta novela.

Es otro nivel.
Con Guerra y paz hablamos de otra cosa. Existen buenas novelas y esto. Es otro nivel como he dicho. Algo que solo unos pocos pueden escribir y de una hondura literaria, espiritual, dramática, humanística y moral que resulta casi inconcebible.

Es una de ese puñado de obras de arte (El Quijote, Crimen y castigo, La Odisea, Madame Bobary, la Novena de Beethoven, La pietà de Miguel Ángel, Amanecer de Murnau, etc.) que resumen qué es el ser humano en toda su grandeza y miseria, en lo mejor y peor, en el por qué la raza humana merece el perdón y a la vez el peor de los castigos. La complejidad de la vida en más de mil ochocientas páginas de las que no sobra ni una (y sí, incluyo los ensayos sobre política, moral, economía entre otros temas con los que Tolsoi disgrega a lo largo de la novela).

¿Qué me he encontrado con esta novela?
Creo que fue Italo Calvino (y parafraseo, claro) quien dijo que una obra maestra (¿o se refería a un clásico?) se identifica porque cuando uno se pone a leerla encuentra algo completamente diferente a todo lo que le habían dicho o había leído sobre ella. A priori, cuando pensaba en Guerra y paz imaginaba un mamotreto cargado de descripciones históricas, movimientos de ejércitos y la vida de unos petimetres rusos a principios del siglo XIX. Y sí, es todo eso. Pero más, mucho más. Pero, ¿tiene algo que ofrecer esta novela al lector del siglo XXI? Lo tiene todo, porque Tolstoi trasciende su marco histórico, los personajes y los hechos para hablar de lo universal del ser humano, de lo que nos preocupaba hoy, hacer dos siglos y en el cuarto. El amor, el miedo a la muerte, el qué hago aquí, la crisis, los ahora qué, el desánimo y la búsqueda de un lugar en el mundo.

En esta novela hay fragmentos que golpean directamente y resultan mucho más modernos que una gran cantidad de libros que se publican ahora. El monólogo del príncipe Andrei la noche antes de entrar en batalla es un pequeño ejemplo de la hondura espiritual y moral de la novela, una visión cruda y realista de la guerra, del soldado y qué significa quitar una vida.

O el adorable personaje de Natasha Rostov y sus amores. Nunca he leído un estudio y exposición del amor adolescente tan claro, diáfano y ejemplar que el de esta novela. Se pueden publicar muchas novelas juveniles con muchachas que se enamoran, pero en ninguna la franqueza y poderosa fuerza con la que se expone en Guerra y paz. El enamoramiento, las dudas, las esperanzas, las mentiras y decepciones, el corazón roto, las estupideces que se cometen, las nuevas oportunidad y un nuevo amor... todo eso escrito con una delicadeza ejemplar y creando un personaje absolutamente adorable. Resulta curioso el tema de los personajes femeninos tanto en esta novela como en la posterior de Anna Karénina. Con todo lo misógino que era Tolstoi, y la delicadeza en la creación de sus personajes femeninos y como estos se ventilan a todos los héroes masculinos. Naatasha, personaje creado solo con la intención de tenerla en Moscú para luego sacarla, adquiere una vida (porque es un personaje que está vivo, que respira, siente, huele y ama y así lo notamos nosotros) que acaba adueñándose de la novela.

Acompañando a este maravilloso personaje, una galería de complejos personajes que representan el amplio abanico de la raza humana, pero que desde Pierre hasta el último criado, se escapan de ser simples figurines. Son personajes complejos, densos, dotados de vida e imposibles de describir en una línea.

Y la guerra, claro. El mayor estudio de las guerras napoleónicas en Rusia.  La Historia con mayúscula desfilando ante nuestros ojos y arrastrando a los seres humanos. Personajes ficticios que conviven con personajes históricos (memorable el encuentro del príncipe Andrei con Napoleón). Movimientos de soldados y unas batallas brillantemente escritas y descritas (muy deudoras de Sthendal) donde el lector se llena del mismo humor, ruído, hedor, sangre y muerte que los personajes. La Historia como máquina imparable que arrolla y aplasta a su paso.

Todo esto y mucho más, claro. Porque, además, Guerra y paz es una novela entretenidísima. Un brutal pasapáginas escrito con la sabiduría del que sabe atrapar al lector y lo conduce a su antojo y conveniencia. Como decía Nabokov, "cuando se lee a Tolstoi, se lee porque no se puede dejar el libro". Es fascinante y las dos semanas que me llevó la lectura de la novela de Tolstoi puedo declararlas como algunas de las más felices que como lector he tenido. Atrapado, emocionado y secuestrado por una obra literaria que es más grande, más densa, más profunda y fascinante que la vida. O que es la vida.

Tres Natashas. 
Audrey Hepburn en la versión de King Vidor de 1956.
Lyudmila Saveleva en la versión de ocho horas de 1966 (y que no he visto)
Cleménce Poséy en la mini serie de 2007 (tampoco la he visto)

lunes, 23 de febrero de 2015

"El pasaje" de Justin Cronin

El pasaje, Justin Cronin, Umbriel

1084 páginas son demasiadas.
Un virus que se extiende convirtiendo a los seres humanos en monstruos.
Una niña que parece ser la última esperanza de la humanidad.
Diversos personajes que intentarán sobrevivir en un mundo cada vez más hostil.
Una historia que se extiende durante cientos de años.

El pasaje es una buena novela de fantasía y terror con sus pinceladas de ciencia ficción. Con un estilo sencillo y llano, consigue crear momentos de gran tensión, pasajes angustiosos y crear un mundo post apocalíptico interesante y asfixiante. Llena sus páginas de personajes efectivos, aunque algo funcionales, que sirven como marco y vehículo de la gran protagonista de la novela, Amy.

Resulta muy interesante la apuesta del autor por una estructura en grandes saltos temporales. Una primera en el presente. La segunda, cien años después y luego, mil. Esto tanto desubica como consigue que el lector se haga más suya la tragedia y el apocalipsis al ver los efectos a largo plazo tanto en los humanos como en el paisaje (esas búsquedas entre ruinas de la segunda parte). La historia funciona, los personajes funcionan y los monstruos funcionan. Pero...

... ¿de verdad eran necesarias 1084 páginas? Porque resulta exagerado. Creo que esta novela hubiera mejorado mucho con trescientas o cuatrocientas páginas menos. El autor cae en algunos momentos en largos vacíos narrativos que no llevan a ninguna parte, a repeticiones de la historia de los personajes que no aportan información nueva, a llenar páginas y páginas de nada absoluta o información no relevante. Eso ocasiona que, a pesar de lo interesante de la historia, la novela se haga cuesta arriba y el interés se pierda.

¿Qué interés narrativo tiene, por ejemplo, explicar toda la historia de amor del personaje de Brad Wolgast, la primera cita, el matrimonio, etc. cuando lo importante ya se ha narrado antes? Si el lector ya sabe de su matrimonio fracasado, de la muerte de su hija, de su incapacidad para volver a conectar, ¿por qué poco después aparecen treinta páginas explicando algo que ya sabemos, que el autor ya ha explicado y mucho mejor? Narrativamente no le encuentro el sentido más allá de llenar páginas por llenar. Igual ocurre con el principio de la segunda parte... páginas llenas de detalles e información que no lleva a ninguna parte.

Y, claro, esto en un momento lector en el que se me hace cuesta arriba cualquier libro que tenga más de cuatrocientas páginas, pesa. Pero no quiero dar la impresión de que es una mala novela o una novela fallida. No, como novela de aventuras con pinceladas de terror funciona muy bien. Y la coña de unos vampiros fluorescentes es graciosa. El pasaje es una propuesta interesante de novela post apocaliptica y con suficientes momentos de interés como para justificar su lectura. Eso sí, mucho menos le hubiera venido de perlas.

Otras opiniones
Books are my life
Book eater

sábado, 21 de febrero de 2015

"Flores en el ático" de V.C. Andrews

Flores en el ático, V.C. Andrews, DeBolsillo

Puede contener spoilers. ¿Puede? No, los contiene. Y lo que sigue no es una reseña, es una opinión muy personal de por qué no me he podido tomar en serio esta historia.

¿De qué va esta novela?
Desgracias. Muchas desgracias.
Cuatro hermanos, una madre y una abuela algo especiales y un ático. Y tiempo, mucho tiempo por delante.

El primer capítulo de una saga familiar que se alarga durante cinco libros que despierta pasiones y muchos y fuertes sentimientos en muchos lectores. Las desgracias de los cuatro hermanos Dollanganger es una de esas sagas que tienen tantos admiradores como detractores. ¿Dónde me sitúo yo? En el lado de los detractores, pero sin poder evitar mirarla con cierta simpatía.

Flores en el ático me parece una mala novela muy entretenida siempre que no te la tomes muy en serio.

Pero antes de continuar tengo que dejar algo claro. Todos tenemos manías lectoras. Hay géneros que por mucho que queramos no entramos en ellos y no nos gusta. Conozco a gente que por buena que sea una novela, si sale una nave volando no pueden con ella. A otros el hecho de que pase en un mundo de fantasía se les atraganta. Y para otros, una novela sin un punto de fantasía (por pequeño o minúsculo que sea) es tiempo perdido. Esto a mí me pasa con el melodrama. Las historias de sentimientos desatados, de grandes pasiones, los dramas familiares, las epopeyas sentimentales... No puedo con estas historias ni en literatura ni en cine. La explosión de sentimientos hace que no pueda tomármelas en serio. Sé que puede ser herejía, pero para mí un melodrama es casi sinónimo de carcajadas.

Y con Flores en el ático me ha pasado esto. El melodrama absolutamente desatado que nos presenta V.C. Andrews y que acaba cayendo en el tremendismo no me lo he podido tomar en serio. Y que me perdonen los muchos seguidores de esta novela. La exageración, el drama por el drama, el ir cada vez más allá en la construcción de algo impactante, algo más fuerte que emociones, que sea dramático, conmover a cualquier precio, el drama por el drama sin respetar verosimilitud o credibilidad... todo esto provocó que mi lectura fuera un pequeño carrusel de risas.

V.C. Andrews no se detiene ante nada en la vorágine de desgracias a los que se ven sometidos estos cuatro críos y que acaba degenerando en una competición consigo misma para ver hasta donde podemos llegar, cuanto más sórdidos podemos llegar a ser. Estamos hablando de maltrato psicológico y físico tanto a adultos como a niños, abandono, intentos de asesinato, abusos varios, incesto, atisbo de canibalismo, etcétera. Todo esto explicado sin un estilo definido más que la acumulación de hechos dramáticos.

Vamos, una novela pésima, pero entretenida y con la que reconozco lancé unas buenas carcajadas. Ya he dicho que no soy el lector ideal para este género y este tipo de novelas que tan de moda se pusieron a finales de los sesenta y setenta (con El valle de las muñecas a la cabeza) y que tan bien parodiaban en The spoils of Babylon.

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