Libros, libros, libros...

Tras el empacho que han supuesto las últimas quince reseñas, he necesitado de forma urgente un descanso reseñístico. Por eso el silencio de esta semana. Ni para contestar los comentarios tenía cuerpo. ¿Y qué he estado haciendo? Pues no, no me he tomado unas largas vacaciones en el Caribe buscando tesoros y huyendo de equipos de voley playa femeninos coleccionistas de cabezas. Leer, trabajar, preparar las navidades, ver alguna serie, jugar con los niños, admirarme con los gatos, ayudar a A. con su parada de cositas navideñas, viajar en el tiempo, vencer (otra vez) a la cabeza de Hitler y otras muchas cosas de las que hablaré en otro tiempo y lugar.

Y sigo sin ganas y por eso, cuando vuelvo al blog no vuelvo con una reseña si no con...
- Yo, yo, yo, yo, yo...
Sí, cebebrelo antropoide de la dimensión Termita Seis/J, ¿cuál es tu pregunta?
- ¿Con qué?
Pues no lo tengo muy claro, es una especie de...
- Pues sí que estamos bien.
... mezcolanza y machambrado de cosas varias. Y lo que voy a hacer es algo que no he hecho nunca en este blog.
- ¡Desnudos gratuitos!
- Lucha en el barro.
- Resúmenes argumentales completos de lecturas obligatorias para alumnos perezosos.
- ¡Desnudos gratuitos en el barro de alumnos perezosos!
No, nada de eso. Sería algo así como novedades...
- Buuuuuu
- Qué rollo.
... pero sin ser novedades.
- ¿Entonces?
O sea, sí, son novedades, pero no en plan estas son las novedades y todo ese rollo, sino libro que han llegado a la librería y que quiero leer o ya he leído y esos libros me llevan a otros, o me recuerdan a otros que he leído, o me invitan a descubrir otro, o...
- Sí, sí... Muy interesante.
¿Dónde vaís?
- A ponernos cómodos. Sigue, sigue.
- Es fascinante lo que cuentas.
- Oye, ¿y si nos vamos al blog de al lado? Me han dicho que hay chicas y cerveza...
- Y que este siga hablando.
- Que siga.
- ¿Y no te da pena dejarlo solo?
- No.
- A mí tampoco.
... y por eso desnudo gano tanto. Pero centrándonos en los libros... Empecemos. ¿Y por dónde? Fácil, claro y hasta cierto punto tópico. Por uno de los acontecimientos literarios del año y mi lectura actual.


¿Podía ser otro? La casa de hojas de Mark Z. Danielewski, ed. Alpha Decay / Pálido fuego. Una novela fascinante. Una lectura densa, divertida, lúdica e inquietante para una historia desasosegante donde la literatura de género, la posmodernidad y la parodia de esta, la literatura culta y la popular, el humor, el horror, el amor por el libro como objeto, por la referencia cultural que se multiplica por un millón, por... ufff, tantas cosas que hacen de esta una lectura excelente que funciona en un millón de distintos niveles y que además es una excelente novela de terror.

Y, claro, esta novela te conduce de forma obligada a otras novelas y autores. Bret Easton Ellis ya lo dice en el lema que aparece en la segunda página y, para empezar, seguimos su camino. Al leer La casa de hojas resulta inevitable que al lector le aparezcan


uno de los autores que más dolores de cabeza y satisfacciones literarias me han proporcionado, otro que es un eterno pendiente contra el que me estrello y el autor de unos excelentes cuentos, unas novelas perturbadoras y una de las mayores broncas que tuve que aguantar por recomendar un libro.

La lectura de La broma infinita, David Foster Wallace, Mondadori fue una de las experiencias más duras y extenuantes que he vivido. Semanas dedicadas a la lectura tranquila, reposada y concienzuda de una anti-novela que dinamita tópicos y eleva la novela total y paródica a nuevas dimensiones. Una novela a la que me gusta volver, abrirla al azar y releer fragmentos, episodios, listas, la filmografía de Incadenza, etc. No llego al extremo de aquel personaje de Wilkie Collins que buscaba la respuesta a todo en Robinson Crusoe, pero en momento de duda literaria, recurro a Foster Wallace. A esta novela y a sus cuentos y ensayos. La niña del pelo raro es un libro excelente y "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer" es uno de los artículos más divertidos que he leído, a la par que inquietante.

Mi relación con Thomas Pynchon es de un escritor por el que me siento atraído, pero que no me deja acercar. Creo que lo comenta Rubén Martín G. en el ensayo le dedica a Pynchon (Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios, Alpha Decay) una sensación que se produce al leer a este autor de que le cae mal el lector. Y es una sensación real de ser un autor que esquiva, dificulta y se ríe del lector. Y yo, cabezón, sigo allí, luchando.

Y Ballard, autor fascinante y malsano cuyo Cuentos completos, RBA es uno de los mamotretos que más deseo poseer, leer y dejar que su peso me destroce los brazos.

Pero La casa de hojas no solo se alimenta de eso llamado "posmodernidad", de la porosidad de los géneros, de páginas de parodia, de ensayo, de lingüística o de conciencia de aparato de ficción y reflexión sobre ella, sino que es una excelente muestra de novela de género. La casa de hojas es una novela de terror. Una historia de casas encantadas que de inmediato me llevan a


Stephen King y su El resplandor (del que se acaba de publicar su continuación, Doctor Sueño, Plaza y Janés). Autor que domina toda la lectura de La casa de hojas y que conduce a otros clásicos del terror y las casas encantadas donde la razón se ve atacada por todo aquello que no puede ser.


El clásico La casa infernal de Richard Matheson, ed. Minotauro es una excelente novela de uno de los mejores autores fantásticos del siglo XX. Una novela que gira continuamente enfrentado teorías científicas y espirituales al conflicto de una casa encantada y que sirvió de base a la estupenda película La leyenda de la mansión del infierno.

La maldición de Hill House, Shirley Jackson, Valdemar, es una obra maestra del terror psicológico y las casas encantadas. Punto. No hay más. Al igual que brillante es la adaptación que Robert Wise hizo en 1963 llamada The haunting, una de las mejores películas de casas encantadas con uno de los planos más inquietantes que recuerdo haber visto en una película. Ah, y cuenta con la siempre estimulante presencia de Claire Bloom. Qué mujer más guapa...

Y no olvidar La casa y el cerebro de Edward Bulwer-Lytton que felizmente ha recuperado Impedimenta. Uno de los relatos más conocidos y conseguidos de casas encantadas y llena de unas páginas duras e inquietantes.

Siguiendo con el terror, llegan las librerías dos libros con portadas preciosas e historias grotescas que creo harán la delicia del lector exigente.


La admirada editorial Valdemar abre colección nueva con el libro de relatos de Graham Masterton, El hijo de la bestia. Promesas de sexo y terror. Uno de los clientes habituales de la librería que ya lo ha leído me aseguró que me gustaría. Mucho. Ganas le tengo.

Como a lo que promete ser una maravilla, tres relatos de Ango Sakaguchi que publica la editorial Satori. Una edición preciosa para uno de los clásicos del fantástico japonés. Uno de los libros que con toda seguridad caerán estas fiestas.

Y siguiendo con el fantástico, tres libros muy distintos a los que tengo ganas de hincar el diente.


Primero, la espectacular Antología universal del relato fantástico que nos presenta Jacobo Siruela por medio de la maravillosa editorial Atalanta. Un libro repleto de clásicos editados con la habitual elegancia y exquisitez con la que nos tiene habituados esta editorial. Necesitamos más editoriales como Atalanta que mimen y amen tanto el libro.

Después, Kraken de China Miéville, ed. La Factoria. ¿Por qué? Bueno, porque creo que si una película en la que sale Robert Mitchum es buena seguro, una novela donde aparezca un cefalópodo gigante tiene que ser divertida a la fuerza.

Sí, me gustan los pulpos gigantes y los seres tentaculares y por eso Los nombres muertos de Jesús Cañadas y publicada por el sello Fanctasy tiene todos los números de convertirse en una de las lecturas más divertidas y gozosas de este fin de año. Jesús Cañadas ya me sorprendió y divirtió con su anterior novela El baile de los secretos, una novela de fantasía original, diferente, compleja, desafiante y uno de las utilizaciones más inteligentes de los juegos de rol en ficción.

Y al hablar de fantasía no puedo dejar de recordar la que fue una de las mejores lecturas de este año que se acaba.


¿Fantasía? Bueno, eso ciencia ficción con punto de terror y novela negra con viajes en el tiempo. La novela de Lauren Beukes lo tiene todo. Buena historia, buenos personajes, gran forma de explicarla y, sí, viajes en el tiempo.


El mapa del tiempo es una maravilla. Susana Vallejo, madrina de este blog, fue la primera que me recomendó esta novela en una de una de las tertulias de las Ter-Cat que se hizo en Igualada. "Tiene una segunda parte perfecta". Y así es. La novela es una de esas experiencias lectoras que trascienden el género y que pueden satisfacer a cualquier tipo de lector. Ciencia ficción, novela de aventuras, novela histórica, juego literario y de referencias, amor, literatura, diversión y el placer de la lectura por la lectura y la maravilla. Y sigue en su continuación El mapa del cielo y en sus libros de cuentos. Si no conocéis la obra de Félix J. Palma aprovechad la excusa que os doy.

Igual que la novela de Tim Powers Las puertas de Anubis, ed. Gigamesh. Una obra maestra. Punto. ¿Exagerado? Quizás, pero mi entusiasmo por esta novela no ha descendido desde el afortunado día que la leí ni en las posteriores relecturas. Un absoluto festival de diversión, aventura y horror. Cuento menos os cuente, mayor será la sorpresa.

Y Ronda de noche, claro. Una novela de Terry Pratchett protagonizada por Sam Vimes. ¿De verdad es necesario añadir algo más?

¿Qué más?


La ley del trueno de Sergio Mars, Capside editorial. Desde hace mucho que sigo el blog de Sergio Mars Rescepto indablog, un lugar estupendo para todos aquellos aficionados a la ciencia ficción y la fantasía y desde que anunció la publicación de su primera novela de fantasía (con anterioridad ya había publicado libros de ciencia ficción a los que también les tengo muchas ganas), me hice enseguida con un ejemplar que está aguardando el momento propicio. Que será muy pronto. Una novela que según dice en su reseña Eloi Puig en su maravillosa página La biblioteca de El Kraken (¿veis? un cefalópodo gigante... solo puede ser un buen sitio) bebe más de Howard que de Tolkien lo que me recuerda que aun no he leído las aventuras de Conan el Bárbaro. Sí, he leído los cómics, las películas y me he empapado de subproductos e imitadores, pero no he leído a Howard. Lo remediaré pronto.

Tierras rojas, Joe Abercrombie, ed. Anaya, col. Runas. El bruto de Abercrombie me divierte cosa mala. Sus anteriores novelas me proporcionaron una estupenda horas de diversión. Sucio, desagradable, realista y con una mirada muy irónica y paródica del género. Dicen que Tierras rojas tiene aire de western y solo consigue poner las cosas mucho mejor.

Y ya que hablamos de western...


La obra de John Williams es una de las más felices recuperaciones que hemos tenido en los últimos años. Ya sea esa fascinante disección de una vida gris que es Stoner, el contraste que supone su novela histórica sobre la figura del emperador Augusto o esta novela del oeste de corte iniciático. El gusto por el lenguaje y la sutileza en la caracterización psicológica. Un gran autor al que hay que conocer como en su momento nos admiramos en la obra de Robertson Davis (Libros del Asteroide) o Stella Gibbons (Impedimenta).

Como solo podemos admirarnos por la iniciativa una vez de más de la necesaria editorial Valdemar con su colección Frontera donde recupera a los grandes autores de la injustamente denostada novela del oeste. A nuestra manos autores como James Warner Bellah, Alan Le May o la imprescindible para el género Dorothy M Johnson, autora de un puñado de relatos maestros que configuraron el género y que posteriormente se convirtieron en un puñado de grandes películas. Porque hablamos de la autora de piezas fundamentales como El hombre que mató a Liberty Valance, Un hombre llamado Caballo o la que da título a este volumen, El árbol del ahorcado, un western que desde chiquitito me ha fascinado junto con La diligencia, la Trilogía del dolar de Leona, el díptico de Howard Hawks, el primer Django, la extraña El oro de McKenna, las películas de Budd Boetticher y tantos, tantos, tantos otros.

Warlock es una de mis novelas favoritas. Una obra maestra. Una genialidad. Una novela que conjurando casi todos los tópicos del género, los sobrepasa, los manipula, les infunde nueva vida, los depura y da al lector una novela poliédrica, compleja y fascinante sobre el paso del tiempo, la fama, la cobardía y el amor. De verdad, fuera prejuicios, la lectura de Warlock la recordaréis toda la vida.

Y de género favorito saltamos a género favorito.


George V. Higgins. El placer de los personajes y el diálogo. Verdad y fuerza. Tengo pendiente La rata en llamas, pero si alcanza solo la mitad de la maravilla que fue leer Los amigos de Eddie Coyle y Mátalos suavemente, seré feliz. Dejaos de prejuicios de género, esto es literatura en estado puro. Y, además, las dos últimas novelas dieron dos excelentes películas. La primera con Robert Mitchum, por lo que es garantía de ser una buena película. La segunda de hace unos años. Puro y buen cine negro.


Disparos en la noche, Dashiell Hammet. RBA sigue proporcionandonos esos imprescindibles mamotretos con los que pretende acabar con nuestras fuerzas y muñecas. Los cuentos completos de Dashiell Hammet es una tentación demasiado fuerte. La cuentística de uno de los mejores escritores americanos del siglo XX y poseedor de un estilo depurado, seco, pulido y complejo y por donde desfilan personajes de una enorme complejidad moral y psicológica. En serio, acercaos a las novelas de Dashiell Hammet. Cosecha roja es una obra maestra y una de esas historias donde se acaba perdiendo la cuenta de cuántos muertos hay. Exigencia literaria y puro entretenimiento y diversión.

Y muy interesante se presentan dos novedades más.


Pistola, amb música de fons, Jonathan Lethem, Males Herbes. La primera novela de un autor del que me gustaron mucho tanto Cuando Alice se subió a la mesa como Huérfanos de Brooklyn y La fortaleza de la soledad. Una novela de ambiente negro en mundo distópico que me da muy buenas vibraciones. Y con Por el mal camino de Chris Womersley, novela negra ambientada en Australia, voy medio vendido como con todo lo que sale de las manos de EsPop Ediciones, una de la editoriales que encuentro más interesantes. He leído mucho de lo publicado de género negro y ha conseguido que me lea la divertidísima y pasadísima de vueltas biografía de un grupo de glam metal de los ochenta que no me interesa nada (Mötley Crüe. Los trapos sucios, Neil Strauss) o la apasionante historia oral del nacimiento y auge del cine pornográfico (El otro Hollywood, Les McNeil). Y ahora lo consigue con


Señores del caos de Michael Moynihan y Didrik Soderlind, una historia definitiva del black metal, un género musical que no me interesa nada, pero que sé que me apasionará su intrahistoria mientras esté perdido entre sus páginas. Reconozco que no soy mucho de ensayo ni de historia, pero esta temporada ha aparecido este y dos libros más que despiertan mis ansías lectoras.


El mar interior de Philip Hoare, Ático de los libros. Un tipo que con su anterior libro Leviatán o la ballena me llevó a un viaje fascinante. Y Black Super Power de Daniel Austente, Aristas Martínez Ediciones, ensayo que trata de la construcción la figura del héroe negro en cine, cómic y literatura.

Y haciendo un radical cambio de género...


 De Ante el espejo de Veniamín Kaverin, ed. Automática ya hable y sigue siendo una de las mejores historias que he leído este año.

Diez gansos blancos, Gerbrand Bakker, Rayo Verde es una novela intimista, triste y muy tranquila sobre una mujer que huye, un marido que busca y un joven que no se va. Una historia que juega muy bien la baza de la sutilidad y la sugerencia consiguiendo una muy buena novela de personajes y sentimientos no explícitos. Una maravilla.

Al igual que imagino que Coral Glynn de Peter Cameron, Libros del Asteroide, será otra maravilla si tenemos en cuenta la anterior novela de su autor Algún día todo este dolor te será útil, una de las sorpresas de la temporada pasada. Una historia repleta de humor, ironía y una insondable tristeza.

Y para ir acabando...


Recomiendo de forma efusiva con faldita y pompones, la lectura de Las aventuras del buen soldado Svejk, de Jaroslav Hasek que se puede encontrar con la misma traducción en Galaxia Guttenberg y en DeBolsillo. Una extraordinaria novela inacabada que se revela como una divertidísima sátira antibelicista ambientada en la Primera Guerra Mundial. Un protagonista que nunca sabremos si se trata de un sabio o un idiota y un sinfín de desventuras. Genial es poco.

El secreto de Aurora Floyd de Mary Elizabeth Brandon es otra de esas maravillas que recupera Editorial D'epoca. Novela de misterio que despertó la admiración de gente de la talla de Stevenson, Tolstoi o Thackeray. Drama victoriano, recursos de folletín, misterio, chantajes, usurpación de identidades... a ver quién se resiste a esto.

El plantador de tabaco de John Barth es una de esas novelas que se persiguen durante años, pero que siempre parecen venir acompañadas de la palabra descatalogación. Pero gracias a Sexto Piso por fin tendré la oportunidad de leerme esta novela que recupera el espíritu de la novela picarisca de Defoe o Fielding. Una novela repleta de irónicas aventuras que ocupa casi mil doscientas páginas. Tiemblo ya al pensar en todo lo que voy a disfrutar con ella.

¿Y juvenil? ¿No hay nada de juvenil? Bueno, confesaré que no he encontrado mucho libros de literatura juvenil que me apeteciera leer. Historias que parecen las de siempre, argumentos clónicos y contraportadas que anuncian la enésima historia de amor entre el patito feo del instituto y el chico más guapo. Las novedades que más me han llamado la atención son ambas de la editorial Hidra.


Tanto Sombra y hueso como Tormenta despiertan mi interés. Espero explicaros pronto mis impresiones. Eso sí, os dejo con la recomendación de un trío de novelas juveniles que me parecen extraordinarias.


Tres autoras con voz propia, con personalidad y a las que les une jugar y desmontar los tópicos que encontramos una y otra vez en la literatura juvenil. Tanto Mara Oliver, como Laini Taylor como Maggie Stiefvater construyen tres historias originales, diferentes y adictivas con un gran sentido de los personajes, la trama y el lenguaje. Tres grandes historias de tres de mis narradoras favoritas.

Y como bolas extras.


Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen, Automática editorial. Una de las dos o tres mejores novelas que he leído este año. Divertidísima sátira del mundo contemporaneo. Juego literario. Enorme protagonista. Canto a la revolución inesperada. Extraordinario diálogo de borrachos. Genial novela con la que me sentí identificado desde que el protagonista saluda al fantasma de Thoureau.

En cualquier caso, ningún remordimiento de Pino Cacucci, ed. Hoja de lata es la novelización de la vida de Jules Bonnot, enemigo público en Francia a principios del siglo XX. Pero, además, chófer de Arthur Conan Doyle, conductor en atracos, experto en motores, en guerra contra la burguesía y aplaudido por la clases pobres. Una novela que me recomendó de forma efusiva un comercial en la librería que conoce muy bien mis gustos. Pronto me pongo con ella. Y me encanta esa imagen de la portada.

Y ya está. Se acabó.
Me despido con las palabras que Jules Bonnot escribió en su testamento.

"Tenía el derecho de vivir aquella felicidad. No me lo habéis concedido. Y entonces ha sido peor para mí, peor para vosotros, peor para todos... ¿Debería lamentar lo que he hecho? Quizás. Pero no tengo remordimientos. Arrepentimientos, sí; pero, en cualquier caso, ningún remordimiento..."

Espero que todo esto os haya gustado.
Y si alguien ha llegado al final, se merece un premio.

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- ¿Y a ti qué te ha parecido?
- Largo.
- Sí.
- Y además...
- ¿Qué?
- Que todo esto no deja de ser una copia de las estupendas Epístolas librescas que Jonathan Stark publica en el genial blog del Sr. Ausente.
- Jorge diría que es un homenaje / fuente de inspiración.
- Morro que se gasta.
- Ya te digo.

"El circo de la noche" de Erin Morgenstern

El circo de la noche, Erin Morgenstern, Planeta
El circ de la nit, Erin Morgenstern, Columna

Última reseña de las quince.

¡¡¡¡¡Bieeeeeeeen!!!!!

Y reseña de una de las novelas que más me ha gustado de todas las que me he visto invitado a leer. Una novela de fantasía que busca otros caminos. Una novela sobre magia que suena a nueva. Y una novela sobre el amor sobre dos personas que se demuestran lo que se quieren de forma diferente.

Un circo que llega sin avisar.
Un duelo entre dos magos veteranos cuyas armas serán dos jóvenes magos que desconocen las reglas del juego.
Muchas vidas que se verán cambiadas por ese extraño circo y ese más extraño duelo.
Manipulación, sueños, pérdidas, decisiones, dolor, crueldad y amor.

No tenía mucha idea de qué iba este libro cuando lo empecé a leer. Y ya me pareció bien. No sabía de qué iba o qué me podía encontrar. Una portada muy equivocada que no se corresponde con el interior del libro. Una sinopsis que no leí. ¿Y qué me encuentro?

Una novela de fantasía y magia, pero acercándose más al espíritu de novelas como la estupenda El prestigio de Christopher Priest o la maravillosa Jonathan Strange y el señor Norrell que a Harry Potter o la saga de la Dragonlance. No hay varitas, no hay explosiones repentinas ni grandes duelos. En El circo de la noche lo que domina es la sutilidad y la elegancia. La magia que hace gala la novela, es toda la novela y afecta a todos sus personajes. La apuesta que hace Erin Morgenstern es la de inundar historia y personajes de una magia invisible e intangible que lentamente se va adueñando de las páginas. Una magia sutil y tranquila para una novela sutil y tranquila.

Y misteriosa. Porque la otra gran apuesta de la autora es no dejar las cosas ni claras ni mascadas y dejar que sea el lector el que saque sus conclusiones y complete el puzzle que nos ha presentado. La novela es desordenada. Salta de personajes, puntos de vista, espacios y tiempos. Avanza y retrocede. Da cosas por supuestas que solo son desveladas más adelante en la lectura. Juega al despiste y consigue que la misma incertidumbre que domina a su pareja protagonista, la tenga el lector convertido en personaje más, en visitante de ese extraño circo. Resulta muy estimulante que la autor no lo de todo hecho y deje que el lector complete, juegue, adivine y se equivoque. Como un visitante más del circo, deja que el lector se pierda en la novela y saque sus conclusiones.

Una novela tranquila, como he dicho. Misteriosa, ambiental y descriptiva. Evocadora y llena de sugerencias y asuntos por resolver. Porque la novela deja hilos abiertos (o en apariencia abiertos) para que el lector siga jugando una vez que cierra el libro.

Y no digo más porque no es cuestión de desvelar secretos. Os dejo que visitéis este circo y que cada uno haga su camino y su ruta. El circo de la noche es una buena novela, bonita en el mejor sentido de la palabra, evocadora, tranquila, misteriosa y cruel. Un hallazgo.


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"El jinete de bronce" de Paullina Simons

El jinete de bronce, Paullina Simons, DeBolsillo

Penúltima reseña de las quince.

Y resumen argumental tomado de la edición de DeBolsillo. Ya sabéis la pereza que me dan estas cosas...

Leningrado, 1941: la guerra parece lejana en esa ciudad de antigua grandeza donde dos hermanas, Tatiana y Dasha Metanov, comparten un minúsculo apartamento con su familia. La vida bajo el gobierno de Stalin es dura, pero las privaciones que les esperan ni siquiera son imaginables: el ejército de Hitler está a punto de invadir su querdia patria. Bajo el terror y la dificultad se esconden la belleza y la esperanza: Tatiana ha conocido a Alexandr, un joven oficial del Ejército Rojo de misterioso y turbulento pasado. Mientras el ejército alemán y el duro invierno cercan la ciudad, los amantes se ven abocados a un amor imosible que puede desgarrar la familia de Tatiana y ser para Alexandr tan destructivo como la guerra. Y, mientras tanto, la corriente de la Historia arrasa a su paso el mundo tal y como ellos lo han conocido y amenaza con cambiarlos para siempre.

Quiero dejar clara una cosa muy importante antes de meterme con esta reseña / comentario / opinión. El género histórico no me gusta. Nada. Es uno de mis grandes huesos. La novela histórica se me suele caer de las manos y no llego a pasar de las primeras sesenta páginas. Y el subgénero de de drama histórico romántico, me gusta menos. Uno de los motivos es que encuentro que se suele dar excesiva importancia a la historia de amor de los protagonistas convirtiendo el entorno histórico (lo que da el sentido de novela histórica) en un mero marco intercambiable. Vamos, la misma historia de amor funciona en la Roma clásica, en la posguerra española o en la conquista y expolio de América. ¿Un ejemplo? En el país de la nube blanca de Sarah Lark, donde lo que menos importa es dónde sucede la acción y se supedita todo a un argumento trillado y melodramático.

Todo esto lo explico porque pese a que El jinete de bronce pertenece de pleno a un género que no me gusta y con el que no me identifico ni me siento cómodo, para mi sorpresa ha sido una lectura que me ha gustado. Bastante. Sin entusiasmo y con algún que otro pero, pero lo suficiente como para tener un lugar destacado entre estas quince lecturas "obligadas".

Y esto teniendo en cuenta que parte de un material que a priori me escamaría. A saber, amor a primera vista, cuarteto amoroso y protagonista masculino con pasado misterioso. Vamos, lo que ya no conocemos. Pero si con el tema del enamoramiento a primera vista lo encuentro una concesión innecesaria al género y que, la verdad, no me resulta verosímil, sorprende la elegancia, complejidad y tristeza de la evolución amorosos (sobre todo en su primera mitad) y el misterio que rodea al Alexandr está justificado por su propio pasado y por el entorno histórico. Porque esto último que apunto es lo que más me ha gustado de la novela: los personajes, todos, protagonistas y secundarios, no se sitúan por encima de la historia y el autor manipula esta a su interés y conveniencia. Ocurrieron unos hechos históricos y el devenir de los personajes está marcado por ellos. Pocas cosas me irritan más en una novela que pretende ser histórica que las licencias con la historia por motivos que son puramente la pereza del escritor (aun recuerdo con temblores aquella novela que retrasaba una batalla doscientos años "porque le venía bien"). En esta novela, el contexto histórico no chirría con la historia de los personajes.

Paullina Simons consigue una primera mitad de libro apasionante. Los prolegómenos y el sitio de Leningrado están explicados con mimo y gracia. El lector se hace partícipe del frío, del hambre, del cansancio... y los problemas de los personajes se diluyen o desaparecen porque hay algo más importante: la supervivencia. En esas páginas, el frío se siente.

Y son tan intensas estas páginas que en mi opinión la segunda mitad de la novela pierde intensidad. Sobre todo en su tercera parte hay un exceso de páginas que resulta algo agotador. Repetición, repetición, repetición que hace un flaco favor a la historía. Y el desenlace se mueve en unos muy correctos códigos donde las páginas se van llenando de una mayor tristeza que da nuevos bríos a la novela, pero que no llega a la altura de la primera mitad del libro. Y, joder, qué difícil ha sido explicar esto sin caer en destripes argumentales.

¿Qué más? Personajes bien trazados e historia interesante. Aquí podríamos entrar en valoraciones de gusto o si los personajes principales caen o no caen bien, lo que considero una peligrosa trampa. Tatiana por momentos es excesivamente pusilánime y dócil. Alexandr tiene comportamiento de macho dominante y es algo gilipollas, pero esto no quita la fuerza que ambos tienen como personajes. Y en el contexto en que se mueve la novela, recordemos que se trata de un drama histórico romántico, funcionan. Con su más y sus menos. Por ejemplo, Tatiana, sí, juega un papel por momentos demasiado dócil, pero tiene una gran capacidad de supervivencia y acaba siendo un personaje que se demuestra más fuerte de lo que ella y el lector esperaban. Esto no quiere decir que el personaje que empieza la novela y la acaba sean completamente diferentes. Ni el mismo. Hay una evolución lógica donde el personaje crece, respira, evoluciona, pero conserva quien ha sido. El lector se cree el viaje de Tatiana.

Resumiendo, El jinente de bronce me ha parecido una buena novela, una historia muy entretenida con una primera mitad excelente y una segunda mitad demasiado cargada de páginas y donde se cae en un bucle de repetición que apaga los entusiasmos. Una buena historia, buenos personajes y acertado estilo y ritmo. ¿Recomendable? Mucho. ¿Leeré su continuación? No lo creo, no soy mucho de drama histórico romántico...

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