- ¿Lo ha visto alguien?
- ¿A quién?
- ¿A quién va a ser? A Jorge.
- ¿No ha aparecido todavía?
- No.
- ¿Dónde se ha metido?
- No lo sabemos. Por eso te lo preguntamos.
- Joder... O sea, que anoche nada de entrada.
- Nada. Llegan las doce y silencio.
- ¿Y los libros?
- Ni libros, ni disculpas, ni pollas en vinagre.
- Hostias... ¿Y nadie sabe nada?
- Hay rumores.
- ¿Qué rumores?
- Ya sabes. Manila.
- ¿Otra vez?
- Sí, La Iniciativa Rencorosos.
- Nunca habla de eso.
- También hay gente que dice haberlo visto llorando por las calles, emborrachándose de refresco y hablándole a las cacatúas.
- No me extraña, este año...
- Se le ha ido de las manos.
- Total.
- No cambio las reglas porque será como el año pasado... quince son muchos, no creo que los supere.
- Pues toma patada en la boca.
- Por mucho que vaya de tipo duro que no baila y el cinismo sea el perfume que le chorrea por los sobacos, en el fondo es un blando y realmente creía que la gente no se pasaría.
- ¿Pero tanto ha sido?
- ¿No los has visto?
- No.
- ¿Pero dónde estabas metido?
- Me tocaba turno en el club.
- Vas a fliparlo.
- No puede ser tan duro.
- Date la vuelta y mira.
- ¡Hostias!
- ¿Qué te parece?
- ¿Cuántos?
- Sesenta y pico... nos ha dado apuro contarlos todos.
- Pero si el año pasado hizo sesenta y dos reseñas... esto es el trabajo de un año en el blog...
- Sí.
- Joder. ¿Cómo lo hará?
- No lo sé.
- ¿Y sabes cómo se lo ha tomado Jorge?
- Bueno, vistas las circunstancias bastante bien.
- En un par de días tiene que empezar con las reseñas,
- Me da un poco de penica el pobre.
- Bueno, él se lo ha buscado.
- Eso sí.



























































