viernes, 20 de septiembre de 2013

Tres reseñas breves

Las luminosas, Lauren Beukes, RBA, 2013

La chica que debería haber muerto 
persigue al asesino que no debería existir.

Con solo esta frase como pista empecé la lectura de Las luminosas. No sabía de qué iba. No conocía a su autora. No esperaba nada de ella.

La novela se inicia una tarde de verano de 1974 con la conversación entre un tipo llamado Harper y una niña llamada Kirby. Una conversación extraña, tensa, angustiosa aunque el lector no sabe muy bien por qué. Un ambiente violento se va trenzando entre estos dos personajes que se convertirán en los protagonistas. Algo oscuro empieza (bueno, en verdad empezó hace muchos años) y el lector sin quererlo se verá atrapado en una novela apasionante, adictiva, poderosa y diferente. El fascinante viaje que propone una novela que mezcla de forma hábil y genial el género negro, la ciencia ficción y el terror, siendo todo a la vez y única en su género.

Las luminosas es un festival de buena literatura de género para cualquier aficionado a la ciencia ficción, al terror y a la novela negra. Una mezcla de corrientes y géneros efectiva y muy conseguida que atrapa al lector en una maraña de buena literatura. Buenos personajes descritos en pocas, pero sabías pinceladas. Tanto el asesino, como la víctima que sobrevive o el periodista cansado que ayuda a regañadientes a la protagonista en su investigación. Una novela que me ha satisfecho y de la que estoy encantado. Gran dominio del lenguaje, crudeza en los crímenes y dominio de los viajes en el tiempo.

¿Y por qué si me ha gustado tanto le dedico una reseña tan breve? Porque creo que quien decida leer Las luminosas tiene que adentrarse en ella sabiendo lo mínimo posible. Yo lo hice así y ha resultado una lectura fantástica.

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker, Alfaguara, 2013
La veritat sobre el cas Harry Quebert, Joël Dicker, La Campana, 2013

Una vieja desaparición.
Una fuerte amistad.
Un libro importante.
Secretos del pasado que vienen a irrumpir en el presente.
Una novela de moda.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas que estos días más se mueven en la librería. Un caso de buena campaña publicitaria (fuerte, pero sin agobios) y un tranquilo boca/oreja entre los lectores. La leí más por curiosidad profesional que por interés lector y me encontré con una novela entretenida, rápida, algo adictiva que ofrece mucho menos de lo que promete y que hace pasar un par de tardes de verano entretenidas. Buen dominio de la técnica del género del thriller de investigación. Algo tramposillla (y eso siempre molesta).
¿Problemas? En mi opinión, dos muy importantes.

1. Demasiadas páginas. Larga, muy larga. Con ciento cincuenta páginas menos nos encontraríamos ante un gran ejemplo de best seller de calidad. Las páginas de más alargan innecesariamente la trama y no aportan nada. ¿Ejemplo? Todas esas páginas dedicadas a la madre del protagonista que aporta un toque de humor algo grotesco a una novela que no lo necesitaba.

2. Un tercio final de la novela alargado, enrevesado y caótico. Final sobre final sobre final, sorpresa sobre sorpresa sobre sorpresa. La novela no se acaba nunca y que el tramo final es innecesariamente liado para otorgar siempre una nueva sorpresa al lector. Además tanta sorpresa innecesaria me daba la sensación de que el autor se estaba riendo de mí como lector y caía en la parodia del género.

Por lo demás, entretenida y efectiva para pasar el rato. Eso sí, quien busque algo de gran calidad literaria que se diriga a otra parte. En esto Harry Quebert anda algo justito.

Joyland, Stephen King, Random, 2013

Devin Jones entra a trabajar un verano en el parque de atracciones Joyland. La leyenda de un misterioso asesinado será la sutil compañera de un verano repleto de experiencias que le marcaran para siempre.

Estupenda novela corta del maestro King que se entronca directamente con otras novelas de nostalgia y transición a la madurez del autor. Recuerdo la luminosa y triste El cuerpo y la fantástica y muy perversa Verano de corrupción.

Una novela breve, concisa, muy tranquila, divertida, tierna, emocionante y angustiosa. Mucho cuidado con los personajes y el entorno, un crepuscular parque de atracciones que aporta todo su misterio y su magia. Una novela solida, bien explicada que si bien no es de lo mejor o más destacado de King, sí resulta muy agradable y cercana. Y qué maravillosas y preciosas son las portadas de su edición original. Ilustraciones pulp para una buena novela de descubrimiento y misterio.



lunes, 16 de septiembre de 2013

Y estos son los títulos que leeré y reseñaré...

Pues se acabó. 
Ya no se vota más. 
He realizado el recuento de votos vestido con mi disfraz de asistente de eventos y estas son las novelas que tengo que leer por que vosotros lo habéis elegido. Me gusten o no me gusten. Me apetezcan o no. Aquí están. Son muchas. ¿Por qué tantas? Porque envalantonado por el resultado del año anterior dije que las novelas que reciban tres o más votos serían las leídas (en la edición anterior sólo las divertidas aventuras del señor Grey y la segunda parte de Divergente (zzzz) consiguió esos votos). Pero este año el voto se ha dispersado, la gente ha pillado gustito a eso de leerse los comentarios de los demás y pillar ideas y convertir este blog en el vertedero de la mala acción del día.

Así que... os presento mis próximas lecturas.

 




Hay un poco de todo y libros que me apetecen más que otros. Oportunidades para conocer nuevos autores, nuevas sagas y nuevas formas para que mis neuronas perezcan presas de los más horribles sufrimientos. A las puertas de los finalistas se han quedado libros como La quinta ola, Los pilares de la tierra, Wacu girls, La corte de los espejos, etc.

Empiezo a leer y a lo largo de octubre/noviembre irán apareciendo las reseñas sin un orden concreto.

Gracias por jugar.

Si por culpa de alguna de estas lecturas me vuelvo más tonto de lo habitual la culpa será enteramente vuestra.

lunes, 9 de septiembre de 2013

"The raven boys" de Maggie Stiefvater

The raven boys. La profecía del cuervo, Maggie Stiefvater, SM, 2013

Disfruté con Temblor. Me pareció una novela muy bonita, muy cursi y muy tierna con un problema de estructura. Curiosamente me satisfago más toda la parte romántica y amorosa, que la intriga. En mi opinión, Maggie Stiefvater demostró un gran gusto por la palabra escrita y un amor muy grande por el arte de contar una historia. No leí las continuaciones porque el final del primer libro me pareció perfecto en su sencillez y tristeza.

A partir de ese momento empecé a seguirle la pista a una autora que se ha convertido en una de las pocas escritoras que me gustaría conocer en persona, que más o menos sigo por las redes sociales y cuyo personaje me parece uno de los más entrañables y achuchables del mundillo literario.

Ahora, unos años después me dan la oportunidad de leer The raven boys semanas antes de su publicación. Me lanzo de cabeza a ello sin saber de qué va esta historia de unos chicos cuervo, quién sale o qué me puedo encontrar. Voy sin expectativas de ninguna clase y con ganas de pasarlo bien. ¿Y qué me encuentro? Con una buena novela. Diría más. Con una muy buena novela y una las mejores historias juveniles que he leído este año. Con The raven boys creo que Maggie Stiefvater entra de lleno en la liga de las grandes escritoras con una historia diferente, original, astuta y muy adictiva que parte de argumentos y personajes muy conocidos dotándolos de nueva vida y una nueva visión. Con esta novela Maggie pasa a engrosar mi lista de escritores juveniles favoritos junto con Laini Taylor, Richelle Mead, Mara Oliver, Holly Black, Jasper Fforde o Daniel Waters entre otros (y sí, la llamo Maggie... la confianza que me inspira).

¿De qué va esto? Parafraseo por pereza el argumento de la novela que aparece en la página de la editorial.

Cada año en la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán el año próximo. Siempre es el mismo ritual, pero este año es distinto. No la acompaña su madre sino una amiga de la familia. Y Blue ve uno de esos espíritus que morirán cuando es el único miembro de su familia que no tiene facultades adivinatorias. Esto solo puede significar una cosa: que es su amor verdadero o que lo va a matar.
En la Academia Aglionby, el colegio privado más elitista de la zona, cuatro estudiantes muy distintos entre sí, pero grades amigos buscan la ubicación del último rey galés, Glendower, el rey cuervo. Son Gansey, Adam, Ronan y Noah, cada uno arrastrado su particular batalla.
Los caminos de Bluy y esos chicos cuervo, llamados así por el emblema de la escuela, se cruzarán y lo que empieza siendo desconfianza acaba convertido en una amistad que cambiará la vida de todos. Y más cuando algo oscuro y amenazador empieza a cernerse sobre ellos.

¡Por favor, qué aburrido es hacer resúmenes argumentales!

The raven boys juega con las historias de profecías amorosas (no en vano empieza la novela empieza con la frase "Blue Sargent había olvidado las veces que le habían dicho que mataría al amor de su vida"), las de familias de bruja y las irritantes novelas de pobres chicos ricos en relación con chicas de otro estrato social. Maggie coge los elementos de estas novelas, los mezcla y hace algo diferente porque la profecía amorosa no es el centro de la trama y la historia no se convierte en una remedo clasista de Romeo y Julieta sino que apuesta más por una historia de amor muy normalizada y tranquila, y en un gran retrato de la amistad entre cuatro chicos muy diferentes entre sí y una chica con su diferencia. Y las brujas... bueno, son brujas. Saben más de lo que dicen, son tramposas, algo liantas y muy cercanas. Mujeres fuertes, seguras y que forman parte de una comunidad.

La novela no es solo una historia de amor y misterio. La novela habla de amistad, exclusión, familia (no la impuesta, sino que la uno elige), sacrificio, dolor, esperanza y ganas de vivir. Rompe los esquemas de las historias de pobres niños ricos gracias a una gran habilidad para la creación de personajes. Cada chico cuervo es único, cada uno con sus problemas, carencias afectivas, humor diverso, pero gran respeto entre ellos. Son amigos, pero amigos de verdad. No esas meras comparsas que se suelen encontrar en las novelas donde los amigos solo son reflejo del protagonista. En The raven boys todos son protagonistas. ¡Hostias, si hasta consigue que el sobado personaje de chico malo problemático adquiera nuevos matices y capas! Al igual que el gran acierto de que Blue sea una chica normal presentada y retratada como una chica normal. Ni arranca pasiones ni se considera poco. Es una chica con su carácter, con sus inseguridades, con sus errores y su normalidad y que por eso mismo el lector encuentra tan cercana.

Todo esto acompañando una historia de magia y antiguos secretos que funciona a la perfección gracias a una sencilla mitología, a unos personajes bien trazados y a las suficientes dosis de misterio para tener atento al lector. En la novela hay un equilibrio perfecto entre el misterio, su investigación y los problemas personales de los protagonistas gracias a la habilidad de Maggie para tejer una historia compleja de forma en apariencia sencilla. Una prosa cuidada y mesurada. Un estilo repleto de hálito poético y humor. Una narración tranquila, calma y que deja espacio para que los personajes y la historia crezcan. Quien espere grandes arrebatos, grandes pasiones o increíbles escenas de acción, se sentirá defraudado. Escenas largas, tranquilas, conversaciones, tensión, personajes que maduran y evolucionan para un final emocionante y duro.

Y no digo mucho más. No porque no haya muchísimo que decir de esta estupenda novela, sino porque merece la pena que cada uno vaya desentrañando por su cuente el misterio del rey Cuervo, conozca los personajes y los haga suyo. Y que el lector disfrute con un estilo maduro, pausado, rico y denso que confirman a Maggie Stiefvater como una de las mejores escritoras juveniles del panorama actual. Por esa capacidad de refundar las historias conocidas y crear verdad con sus historias y personajes.

Anda, que cuando una historia me gusta se nota, ¿no?



jueves, 5 de septiembre de 2013

"El asesino de mujeres" de Martina Cole

El asesino de mujeres, Martina Cole, Alianza editorial, 2010

No tenía pensado hacer una reseña de esta novela. No reseño todo lo que leo porque no tendría tiempo para nada más. Sí, leo mucho y rápido. Quería que mi siguiente reseña fuera un elogio a The raven boys la estupendísima novela de Maggie Steifavter, pero una tarde se cruzó por mi camino El asesino de mujeres y o escribo lo que opino de ella, o se me enquista dentro y no podré leer nada más.

El asesino de mujeres era una novela puente; un libro más mientras preparo mente y cuerpo para lo que mis queridos lectores han decidido que sean las lecturas del mes de octubre (y a este ritmo de parte de noviembre). Una novela entretenida que pase rápido y bien y a otra cosa, mariposa. Pues no. No ha sido eso. Ha sido un hueso duro y correoso que me ha tenido secuestrado durante más días de los necesarios y de la que he podido huir cuando me quedaba menos de un tercio para acabarla. No podía más. Y tras escapar de ella me ha dejado un mal cuerpo que me impide acercarme a un libro y ponerme a leer. Para mi horror y consternación llevo más de treinta horas sin leer nada. Y os aseguro que para mí esto es mucho. Muchísimo.

Pero antes de continuar quiero dejar clara una cosa. El asesino de mujeres no es una mala novela. En serio, no lo es. Tiene cositas muy interesantes y partes realmente buenas, pero... pero... pese a todo lo bueno se quedará como una de las peores lecturas que he hecho este año. ¿Por qué? Intentaré explicarme.

Lo primero es lo primero. ¿De qué va esto?

Hay un psicópata que mata mujeres. Una policía investiga. Una de las víctimas es la hija de un hampón local que pide venganza. Trabajaran juntos para detener a un asesino despiadado y escurridizo muy listo o con mucha suerte. Y entre muerte y muerte se enamoran y tienen problemas en el trabajo y ella con su hija y...

Martina Cole es una escritora de novela criminal de prestigio. Me la han recomendado mucho. Clientes, amigos y blogueros varios. Es buena, léela. Y lo hago. La leo. Y quizá elijo mal la primera novela que leo de ella y tendría que haberme pillado Más cerca o El jefe. Porque las sensaciones que me ha dejado El asesino de mujeres son tan negativas que no creo que vuelva a pillar otra novela de Martina Cole en mucho tiempo. ¿Por qué?

Primero lo positivo. Que lo hay y mucho. Bien escrita. Con gusto y elegancia. Sin evitar los momentos duros o incómodos si la novela lo necesita. Buen uso del lenguaje. Excelente retrato de la cotidianidad de los rateros, las prostitutas, los traficantes. Las escenas que ocurren en los bajos fondos de la ciudad son lo mejor de la novela y se leen con un nudo en el estómago (de los buenos).  Pero no he podido con ella.

Y el motivo creo que ha sido por la falta de equilibro del que adolece la novela. Desde los primeros compases de la historia sabemos quién es el asesino. Un tipo llamado George con un pasado lleno de traumas por culpa de la figura materna (¡hola Norman!) y que en su madurez encuentra que lo suyo es matar chicas. Un retrato psicológico del asesino conseguido, pero que acaba pecando de repetitivo ya que vuelve una y otra vez a las causas de su locura para acabar siempre en la misma conclusión y no aportar más información de la ya dada en alguna escena anterior. Una poli que investiga y un hampón que investiga. Pero no avanza. El asesino va matando y los investigadores se conocen, se gustan, se enamoran, se acuestan y empiezan a defender el amor entre una policía y un presunto delincuente ante la mirada extrañada de la sociedad, los amigos y la familia.

Poco a poco la investigación pasa a un segundo plano y la novela se centra en la relación de estos dos convirtiéndose por momentos en una novela romántica sin gracia ni humor con soporífera escena de sexo incluída. Y el asesino va matando y la investigación no avanza porque quien se dedica a esto está más pendiente de su vida personal (y porque la propia configuración de los crímenes/investigación no permite mucho acabando en continuos callejones sin salida). Lo importante pasa a un segundo plano y se da importancia a anécdotas. La pasión que sienten entre ellos, la afinidad, lo bien que se lo pasan en la cama, una discusión, reconciliación, problemas personales, otra vez discuten, lo bien que se entienden, etc. Y se repite, repite, repita una y otra vez los mismos argumentos, las mismas frases y las mismas escenas cambiando el decorado. Se machacan las ideas y la novela queda atrapada en una tierra de nadie exasperante. No avanza. No culmina. Y se adueña la sensación de que la novela está inflada, hinchada y que con trescientas páginas menos (y no exagero) se podría explicar la misma historia. Porque la buena historia está, pero tal como está explicada, no.

Y soy consciente de que mi valoración de la novela no es justa porque no he acabado de leerla, pero no pude. La repetición continua de ideas, la falta de avance claro, una sensación de apatía acabaron por enemistarme con la novela y más que leerla, la sufría. Así que mejor dejarla antes de que uno de los dos se hiciera daño.

¿Volveré a ella para acabar la historia y saber cómo atrapan al asesino? No lo creo. ¿Volveré a leer algo de Martina Cole? No lo descarto, pero dentro de mucho tiempo. ¿La recomiendo? No, siendo consciente de que es una novela que en general ha recibido buenas críticas. Pese a todo lo bueno que tiene, conmigo ha podido.

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