domingo, 30 de marzo de 2014

Pequeña crónica de la inauguración de Gigamesh y lo que aconteció en ella... más o menos

Hacemos un alto en la tónica habitual del blog por una buena causa.

El viernes fui de excursión a Barcelona por tres motivos.

1. Me hacía gracia asistir a la inauguración de la nueva Gigamesh.
2. Entre los actos que se harían en la nueva librería había una firma de libros y entre los que firmaban libros estarían Susana Vallejo y Martín Piñol, padrinos de este blog y quería saludarlos y dar saltitos. Además, sería la primera vez que estaríamos los tres juntos.
3. Buscar un destornillador sónico para Niño Lobo y un dalek para Niña Zombi.
Y eso hicimos. A. y yo nos subimos en el coche de mi hermana Mo y para Barcelona a ver muchas cositas chulas y volver a constatar de forma cruel y abrumadora que ser culturalmente disperso es muy caro (suerte que tengo a A. en mi vida porque es persona de si no se puede comprar merchan, se lo hace uno mismo). Total, que nos subimos en el coche y la la la llegamos en un plis a Barcelona y el mismo plis en llegar a nuestra meta, la zona conocida Triángulo Friky. Nos movemos por las tiendas, muchas cosas chulas, mira esto yo lo quiero, cuánto tebeo chulo y nos vamos para ver la nueva Gigamesh.


Entramos y...


... un olor a nuevo que transporta.
Muy chula. Preciosa. Realmente una librería muy bonita. Y bien distribuida. Con un sentido diabólico, claro porque quien está detrás son libreros de raza y los libreros de raza son manipuladores y no se contentan con poner un libro detrás de otro, sino que hacen que mires donde mires hayan cosas atrayentes, atractivas y que hagan que el frikazo consumista que llevamos dentro sienta crecer dentro de él esa mentira que todos nos decimos de "lo necesito para vivir".


Esta librería, como todas las buenas librerías, no son más que trampas mortales en las que entramos con una sonrisa en el rostro pensando que quien trabaja allí dentro son buenas personas. ¡Y no! ¡No os dejéis engañar! ¡No son buenas personas! Ese libro de relatos no está de cara por casualidad. Ese juego no está solo doblar la esquina porque sí. Esa figurita no tieen ese angulo dentro de la vitrina porque queda más bonita. No. Todo es una estrategia muy pensada para tentarnos y llevarnos al camino del mal. ¿Por qué digo todo esto? Porque en mi librería hago lo mismo.

¿Y qué vi por allí? Libros, muchos libros. Novedades, viejunos, agotados, de saldo, espantosos, obras maestras, divertidos y curiosos. Y mucha gente que entraba, reía, saludaba, compraba, saltaba, iluminaba el camino con destornilladores sónicos, se flipaba, comentaba, criticaba, discutía, bufaba, se quejaba de la calor, de algunos olores, de no encontrar libros. Muchachas atractivas, escotes, corsés, chicos guapos. Miradas de coqueteo que no llegaban a ninguna parte y miradas rastreadoras de carne fresca. Lectores empedernidos. Coleccionistas de ediciones. Perdidos. Curiosos. Oportunistas. Amigos. Enemigos. Ilustradores con sus técnicas y problemáticas en una interesante mesa redonda. Un caminante blanco.Y escritores. Muchos y variados. De los tímidos, descarados, divertidos, delgados, bien alimentados, simpáticos, cohibidos, consagrados, nóveles, sonrientes, serios, enfermitos, cansados.

Una tarde muy agradable, y algo agobiante por la aglomeración de gente, hasta que llegó el momento del día. El encuentro con los padrinos de este blog y la consabida foto.

Susana Vallejo, un servidor y Martín Piñol.
Momento histórico para la historia de esta blog.

Un momento bonito lleno de risas que se fue a la mierda en lo que dura un parpadeo. 
¿Por qué? 
Susana, Martín Piñol, sé que dijimos que no hablaríamos de esto, pero me debo a mi público y tienen derecho a saber que si su vida sigue siendo la misma es porque evitamos que los Zotrones invadieran la tierra y nos convirtieran en cantantes melódicos. En lo que dura un simple parpadeo y gracias a lo maleable que es el espacio tiempo si pides las cosas por favor, Susana, Martín Piñol y un servidor viajamos a otra dimensión, liberamos a tres princesas canadienses con dos pies izquierdos, conocimos al gemelo malvado de Hitler y luchamos contra el clon de su cabeza insertada en el cuerpo de un gorila, bebimos absenta espacial (sabe a canela), saltamos de un trolebús ignio en marcha y solo perdimos medio brazo entre los tres, participamos en un concurso de saltar a la pata coja contra flamencos pintores de pechos cantantes. Susana recibió tres propuestas de matrimonio de tres piratas espaciales diferentes ("y eso que estoy malita", decía ella), los rechazó a todos, se quedó con los anillos, los perdió en Neo Neo Las Vejas y grabó un disco de soul. Ni a Martín Piñol ni a mí nos propusieron nada, pero estuvimos presos durante tres decenios como esclavos graciosetes en un palacio residual del gran emperador Hriknh el Calvo Pero Que No Se Entere III. Fuímos rescatados, encontramos la base secreta de los Zotrones y pum, pum, zas, zas, en la cara no, y BUM, fuego por todas partes y corriendo al portal susurrante para volver a Gigamesh justo en el mismo sitio, un parpadeo después.

Los tres hicimos la promesa de no explicar a nadie los que habíamos vivido y nos despedimos entre risas y abrazos. Y sí, sé que he faltado a mi palabra, pero soy un tipo que no pasará a la historia por cumplir sus promesas (y de esta forma presento en sociedad mi frase de tipo duro).

Un último vistazo a una librería atestada de gente. En el brazo, las compras; dos libros de cuentos de Félix J. Palma (firmados), uno de Susana (firmado), China Mieville, libro de ilustraciones de Corominas (dibujado y firmado), librito por aquí y por allá. Se me quedó la espina de una firma de Emilio Bueso, pero el presupuesto asignado había saltado por los aires. Otra vez será. Y volveremos en mayo, cuando no haya tanta gente, se pueda pasear y charlar más tranquilo, haga calorcito en la calle y haya ahorrado de nuevo para gastos.

Y vuelta para Igualada. 
Cenar, leer y dormir.
Un muy buen día.

PS. Los de la Espada en la Tinta se han montado una excelente reseña de la jornada. Leyendo aquí sus enteraréis mejor de lo que pasó. Hay menos explosiones, eso sí.
PSS. Y tranquilos. Encontramos tanto el destornillador como el dalek para los nenes.

10 comentarios:

  1. que chulo T_T por una de estas cosas es que quiero vivir en Españas xDDD
    pero a ver si algun dia se puede

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    1. Y si no es para vivir, que sea para visitar.
      Y avisa.
      Que quiero acompañarte y ver como implosionas.

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  2. Derrochando belleza, deditos mágicos y morritos fruncidos, VAYA TRES SUPERTRES <3 <3 <3
    Y envidia infinita, llévameeee contigoooo al Gigameshhhh, iremos un poquito a pata y otro a piéééé (léase con el insufrible tono de Manolo García).
    GENIALOSA ENTRADA as usual :)
    Un abrazo!!!

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    1. Es que solo tres como nosotros podían salvar el mundo... otra vez.
      Vente para acá un día y te llevo de excursión por estos mundos.
      Un abrazote fuerte.

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  3. Uff me meten a mí en una librería de esas y no me sacan ni con fórceps!! muy buena crónica del evento y genial foto con los padrinos del blog. (Gracias por librarnos de los Zotrones!!).
    Saludos!!!

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    1. Te aseguro que a la hora de cerrar te sacan los libreros... y no necesitamos fórceps... una simple mirada...
      (De nada. de momento los Zotrones han dejado de ser una amenaza).

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  4. Jo, quien pudiera ir a conseguir un destornillado sónico T____T

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    1. No son difíciles de conseguir... ahora, que lo abran todo es más complicado.

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  5. ¡Estupenda la entrada! ¡Qué envidia! Nunca he estado en la librería Gigamesh, aunque tengo bastantes libros de la editorial (y no solo los de Canción de Hielo y Fuego). Me gustaría visitar la nueva librería algún día.
    Por cierto, me alegra ver que te has reunido con tus padrinos. A Martín Piñol tuve la suerte de pedirle unos autógrafos en el Celsius hace un par de años, y es un tipo tronchante además de un escritor de primera. Mi sobri "devora" sus libros del Chef Zombi.
    Un abrazo enorme.

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    1. Gracias.
      Les ha quedado muy bonita. Ahora queda un viajecito con la calma, sin tanta gente para poder explorarla rincón a rincón.
      Ains, Martín Piñol... buen escritor y mejor persona. El Chez Zombi es una estupenda serie para críos y mayores que no se valora como se merece.
      Abrazos.

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