jueves, 28 de septiembre de 2017

Fantasma de Laura Lee Bahr

Fantasma, Laura Lee Bahr, Orciny Press

Una de las novelas del año.

Una novela que clama a gritos, hachazos y golpes una relectura y después otra y ya puestos, una tercera. Porque al leerla, algo se escapa.

Hay demasiadas aristas, demasiadas capas, demasiado universos detrás de una frase que parece una broma, pero es algo más.
Una novela que no es para todo el mundo. Tengo un amigo que la ha empezado tres veces, pero no consigue entrar en este mundo. Otros, en cambio, a las dos frases se ven atrapados y no vuelven a salir.

La recomiendo en la librería sabiendo que que habrá lectores que se sentirán fascinados, otros molestos e inquietos y unos pocos estafados. No es una novela fácil, pero oye, los que nos gusta leer buscamos esto, ¿no? Retos, novelas que nos planteen dudas, que nos reten y que por momentos nos hagan plantearnos si nos están tomando el pelo.

Una novela de fantasmas (¿seguro? ¿o no será en verdad un espíritu? ¿o de verdad alguien a muerto?) estructurada como un Elige tu propia aventura donde han arrancado la posibilidad de elegir por lo que el lector ser verá obligado a vivir todas las opciones. Tres personajes. Un periodista obsesionado con la muerte de una chica llamada Sarah While. Un tipo que sueña con ser estrella del rock que vive en el apartamento de Sarah While. El fantasma (¿o es espíritu?) de la propia Sarah While que actuará como narradora de su vida, muerte y lo que sucedió a partir de ahí. De lo que sucedió aquí y en el otro camino que no se tomo. Porque en esta novela, repito, asistiremos a todas las posibilidades.

No es una novela fácil. La autora toma todas esas posibilidades y las mezclas, las junta, las revuelve y obliga al lector hacer un esfuerzo para colocar las piezas en su sitio sabiendo que algo no encaja y que bastante se escapa. Hablamos de caminos que se podrían haber tomado, como posibilidades, como dimensiones o universos paralelos. Lo que ocurre aquí y allí a la vez, pero de forma distinta. La novela, capítulo a capítulo, muta de novela de terror, a comedia, a ciencia ficción, para volver al terror psicológico. De literatura generacional a relato de serie B. Poliédrica y compleja.

Y cargada de un humor negro, cruel, socarrón que no oculta una novela profundamente triste. Porque aquí, detrás de la inquietud, del misterio, de la risa cruel, estamos hablando de tres personajes solos y desorientados. Las referencias a Lynch no son casuales ni gratuitas. Puede leerse Fantasma como una historia sobre la depresión, y es esto y mucho más, claro.

Pero algo se escapa.
Siempre la sensación de que algo se está escapando.
Una novela arisca que no quiere al lector (lo que está bien) y que obliga al lector a estar allí y ligar cabos, detalles y que esa broma de ahora es el escalofrío unas páginas más adelante.

Sin olvidar, claro, la ciudad. Los Angeles, ciudad arisca y desapacible alejada de cualquier fantasía de glamour. Sacada de esos paseos desasosegantes en coche de las películas de Michael Mann.

Fantasma es el tipo de novela que busco y me interesa. Que me rete como lector y me remueva lo suficiente como para intentar plasmas mis propias obsesiones en un papel. Que haya las dosis justas de fascinación e irritación y que me de la seguridad que en un par de meses, cuando venga el frío de verdad, la volveré a leer. Porque algo falta y ese algo lo tiene que poner el lector.

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