Poniéndonos al día

Bueno, una vez que la temporada de texto oficialmente se ha acabado con las primeras devoluciones de libros y cuadernos (un máximo de un 10% de lo comprado) puedo volver a ponerme con el blog. A ver, la temporada de texto no es tan dura como diez años atrás; cuando la librería se convertía en un pandemonium de padres enfurruñados y adolescentes despistados y las colas que se forman en Sant Jordi se repetían durante tres meses, pero con mal humor y si ilusión por el lote de libros de tercero, pero sigue siendo la peor época del año por desagradecida.

No es tan dura ya porque el libro de texto se muere. Ya sea porque en primaria reaprovechan más, ya sea por la reutilización o por la aparición de empresas de alquiler de material de texto, cada vez se vende menos y las librerías que participamos de ello lo notamos. Ojo, no es crítica al aprovechamiento ni a buscar otros recursos pedagógicos, es un hecho. Una parte importante de la facturación se va y muchas librerías que durante años se habían casi especializado en esto (por ejemplo, conozco librerías que durante casi cuatro meses dejaban de recibir novedades porque se dedicaban casi en exclusiva a vender libros de colegio) lo están notando mucho y pasándolo peor.

Nosotros lo hemos notado mucho, pero creo que nos hemos ido adaptando. Seguimos cuidando las novedades y mimando la literatura de género (sea fantástico, romántica o juvenil) y abriendo la librería a juegos de mesa, por ejemplo. ¿Presentaciones de libros? También, pero menos. Es un formato que desde hace años percibo que se está agotando y que despierta poco interés a menos que sea el libro de un personaje muy mediático o de un tema político, sea como sea, por motivos extraliterarios. Nos pasa demasiado a menudo organizar una presentación literaria o un encuentro con un autor / editor / traductor, publicitarlo hasta la náusea, comentarlo a clientes, moverlo por bibliotecas, etc. y que el día aparezca algún familiar y dos interesados y un despistado.  Hace poco días, por ejemplo, tuve que decir que no a una presentación que nos ofrecían que me hubiera encantado hacer, pero que conociendo la ciudad donde vivo y trabajo, no hubiera funcionado.

Pero no era de todo esto de lo que quería hablar.
Total, que la temporada de texto ha acabado y puedo dedicarle minutos al blog.
Y al reto. Con el que he tomado una pausa porque en mi inconsciencia decidí leerme seguidas casi todas las novelas que me daban pereza y eso ha ido licuando mi pobre y debilitado cerebro. Además he leído otras cosas de las que me apetece hablar, jugado a cosas interesantes, vistas películas chulas... y vuelvo a ser miembro del jurado con la consiguiente desesperanza en el futuro de la literatura juvenil que conlleva.

Sea como sea y como dice una y otra vez Niña Dragón, aquí estoy.

Comentarios

  1. Me gusta leer estas reflexiones tuyas sobre la situación de las librerías. Lo del texto se veía venir, y me alegra que dentro de lo que cabe no os afecte demasiado. Me sorprende lo de las presentaciones. Yo no soy de ir a muchas, y quizá por eso no era consciente de ese interés decreciente. La lectura es una actividad tan íntima que me cuesta imaginar eventos que motiven a la gente; no lo tenéis nada fácil.

    Espero con ganas esas recomendaciones.

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  2. Te entiendo...
    Yo sigo buscando empleo en librerías, Jorge, pero eso ya hace muchos meses y parece que no me cogerán de ninguna. Animo. Da pena escuchar ese panorama en torno a los eventos literarios. Espero ver tus entradas.

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