"El último deseo" de Andrzej Sapkowski

El último deseo, Andrzej Sapkowski, Alamut, 2008
Geralt de Rivia 1

Sapkowski era una de mis asignaturas pendientes en el universo de la fantasía. Aunque hacía años que corrían por casa El último deseo y La espada del destino, no encontraba nunca el momento de ponerme con ellas. Hasta hace poco en que pedí a los lectores del blog que eligieran las lecturas y una de ellas fue Sapkowski (bueno, esto y la amenaza de Morrigan de hacer un conjuro y hacer aparecer al sr. Grey con una fusta si no la leía). Así que desempolvo el ejemplar que andaba por casa y me siento a leer. Y mientras leo me doy cuenta de lo mucho que me gusta y me pregunto por qué demonios no la he leído antes.

El último deseo es un volumen de cuentos unidos por un tenue hilo que hace de esta colección un todo, lo que se conoce como un fix-up, vamos. Seis cuentos independientes que sirven para presentar un personaje, Geralt de Rivia, brujo, mutante, mercenario, apatrida, vagabundo, secundarios y tramas que se desarrollarán más adelante y un universo fantástico nacido de la tradición fantástica europea (se perciben ecos de Tolkien, de Anderson, de los cuentos populares, aquel poema de Goethe sobre los elfos, etc.) que se intuye rico y variado. Uniendo los cuentos, la convalecencia de Geralt en una convento y sus problemas con la autoridad del pueblo.

Un estilo rico, variado, rápido e irónico. El último deseo se aleja de la fantasía épica más al uso eliminando la épica y dejando los monstruos, el dolor y la sociedad. Aunque esta novela no sea más que un esbozo de lo que vendrá después, ya se advierte una visión pesimista y oscura del mundo, una mirada descreída e irónica sobre el ser humano (hay muchos gritos, mucha intolerancia, mucha rabia en los personajes de estos cuentos) y cierta esperanza en un código moral y ético que construye uno mismo pese a que este choque de frente con el mundo entero. Personajes interesantes y prometedores que aunque parten de figuras muy reconocibles de la épica, ya se advierte que tomarán rumbos distintos a los que el lector se espera.

Y esta estructura de fix-up me ha gustado. Porque me gustan los cuentos y porque encuentro que es una forma de introducir tramas, personajes y escenario rápida, económica, que da una gran libertad y permite que el lector entre en un juego de insinuaciones y sugerencias muy rico y estimulante. ¿Y los cuentos? Variados y muy diferentes entre sí aunque cada uno siendo una variación de los cuentos tradicionales. Una versión irónica, desmitificadora y algo macarra.

"El brujo". Presentación del protagonista en una versión particular del mito de la princesa encerrada en un castillo y secuestrada por un monstruo. Una buena forma de presentar quién es Geralt de Rivia y en que consiste eso de ser brujo. Un relato de acción y monstruos en medio de políticos, dirigentes caprichosos, conspiración y medias verdades.

"La semilla de la verdad". Una divertida, irónica y muy cruel variación del tema de la bella y la bestia. Geralt encuentra dos cadáveres con extrañas marcas y llega a un castillo gobernado por un enorme monstruo.

"El mal menor". En mi opinión, uno de los mejores cuentos del libro. Una versión gamberra del conocido cuento de Blancanieves y los siete enanitos. Una de esas historias que al leerlas se nota que serán importantes para el futuro y el desarrollo de la saga. Mentiras, traiciones, leyendas, crueldad y una inusitada ternura. Un cuento que reflexiona sobre el concepto de mal, sobre la naturaleza ambigua del mal y donde más percibo esa mirada irónica y pesimista del autor. No existe el mal menor y se tome la decisión que se tome, el error está garantizado.Y uno de los relatos donde mejor se percibe esa distancia que existe entre Geralt y el resto del mundo. Alguien que intenta "hacer lo correcto" ante la impasividad y el egoísmo general.

"Cuestión de precio". Quizá el cuento que menos me ha interesado, pese a ser un muy buen relato. El extraño encargo que le hace la reina Calanthe y las reservas de Geralt ante él. Quizá el cuento más ortodoxo y respetuoso con la tradición cuentística que lo respalda.

"El confín del mundo". Otro de los relatos que más me han gustado. Presentación del personaje del juglar Jaskier que imagino tendrá su importancia en el devenir de la saga. Un relato que empieza siendo un excelente ejercicio de ironía y humor con una de esas estupendas historias de ser más listo que el demonio para acabar convertido en una triste reflexión sobre el paso del tiempo, la derrota y la dignidad que conlleva ésta.

"El último deseo". El último relato y el que pone título al libro. Entra en escena la hechicera Yennefer de Venderbe. Una variación del genio en la botella y los peligros de los deseos. Un relato que parece fundamental para el devenir de la saga y donde Geralt vuelve a demostrar su diferencia y donde se muestra más humano. Yennefer me parece un personaje lleno de matices, recovecos y posibilidades y me da la impresión de que se convertirá en uno de esos que arrastran odios o amores.

Y uniéndolos, las siete partes de "La voz de la razón" que abre paso a la inquietud y que concluye con un buen efecto final que nos conduce a la segunda parte.

He tardado, pero por fin he entrado en el mundo de Geralt de Rivia. El último deseo me ha parecido un muy buen libro de cuentos y un buen prólogo para una saga que promete ser apasionante. Un estilo rápido, vívido, irónico. Unos personajes trazados con mimo, gusto, matices e ironía. Una reactualización de un universo lleno de tradición (por mucho tiempo que pase me siguen encantando las historias de humanos, elfos y enanos). Una enorme lectura.

Otras opiniones
El kraken
Fantasy mundo

"Maravilloso desastre" de Jamie McGuire

Maravilloso desastre, Jamie McGuire, Suma, 2013
Meravellós desastre, Jamie McGuire, Fanbooks, 2013

Empezamos con las reseñas de los libros que los lectores eligieron. Hay de todo, pero entre ellos algunos elegidos para hacer daño. Maravilloso desastre es uno de ellos. Nunca me hubiera acercado a esta novela si no fuera por este motivo. Con todo los prejuicios de mi corazón, pero algo que se define en su contraportada como una mezcla perfecta entre Crepúsculo y Cincuenta sombra de Grey son motivos más que suficientes como para salir huyendo y no parar hasta encontrar a una minisociedad de caníbales que te adopte. Pero quien elige manda y yo me debo a mi promesa, así que cuando esta novela superó los cuatro votos, la leí.

Fue como si rodaran Hostel IV en mi cerebro y los pobres turistas fueran mis neuronas.

Abby va de chica buena y modosita porque huye de un pasado tortuoso (¡ja!). Travis es un chico malo malote de los que pelean, van tatuados, fuman mucho, van en moto sin casco y se tiran a toda fémina que pasa por delante. Se conocen y empiezan una relación con muchos tiras y aflojas y peleas y malentendidos y pasionales reconciliaciones que parece abocarlos al desastre y al lector a un coma profundo.

No sé por donde empezar con esta novela. Son tantas cosas. Tantos los sentimientos que me ha despertado... Empecemos avisando que con todas seguridad destriparé el argumento, la trama, las sorpresas y a los personajes. Aunque suelo intentar evitar el spoiler, en esta ocasión me entrego totalmente a él. Lo necesito para explicar bien lo que opino de este libro.

¿Me ha gustado Maravilloso desastre? No.
¿Me ha gustado algo de Maravilloso desastre por poco que sea? Sí, y dicen que siempre es mejor empezar por lo positivo. Maravilloso desastre tiene un primer capítulo que solo puedo definir como brillante. Casi una obra maestra. Ese primer capítulo es una de las mejores parodias de la novela juvenil romántica que he leído. Una muestra perfecta de como reírse de un género, parodiarlo, mostrar sus incongruencias, flaquezas y estereotipos. Estilo ramplón, personajes unidimensionales, apuntes de una trama inconsistente que no conduce a nada, pero todo muy divertido. Para que entendamos el nivel, un ejemplo. Travis está en plan pesado con Abby, va, tía, pero si estoy bueno, vente conmigo a ñaca-ñaca. Ella no quiere saber nada de él e idea un plan maestro para que él se deje de acosarla y se olvide de su existencia. ¿Cuál? ¿Romperle la moto? ¿Ir a su casa y cagarse en su cama? ¿Arrancarle un pezón con unas tenazas oxidadas? No. El plan de Abby, ejemplo de sofisticación y que demuestra que Maquiavelo es una mieeeeerda comparado con ella, es, agárrasense los machos, quedar con él e ir fea a la cita para que Travis se avergüence y no quiera saber nada más de ella. ¿Se arranca algún diente, corta la punta de la nariz y se baña en entrañas de pescado podridas? No, va sin maquillar, lleva chancletas y se ha puesto gafas de pasta. Así conseguirá que él pase de ella. Oh sorpresa, el plan no funciona y Travis sigue empeñado en meterla en caliente con Abby.
Magistral.
A la altura de lo mejor de Claudia del Moral.

Por desgracia, Maravilloso desastre no es una parodia y la novela está escrita sin una pizca de ironía ni sentido del humor. Lo que en ella ocurre va en serio. Una novela prácticamente sin trama y la poca que hay, absurda e inconsistente.

¿Por dónde empiezo? Los personajes.

Abby, mosquita muerta que aparenta no ser nada, aunque esconde un pasado de talismán de la suerte y jugadora de poker. Es la más guapa, la más divertida, la más inteligente, con la que mejor te lo pasas bebiendo en una fiesta, a la que le quedan bien todos los vestidos y a la que todos los tíos desean. Modesta, fuerte y con carácter. Y con un buen cuerpo y flexibilidad. Ah, y es virgen, claro. Dechado de virtudes y centro de un universo en el que todo, absolutamente todo gira a su alrededor. No solo los chicos y las perras envidiosas, sino las conversaciones ajenas, las miradas del bulto, la subtrama (¡ja!) mafiosa, las discusiones entre sus amigos, la música que suena en las fiestas, etc. Todo al servicio de un personaje inconsistente, caprichoso, egocéntrico, narcisista y contradictorio que con sus acciones y decisiones contribuye al absurdo de la trama. ¿De verdad que lo mejor para alejar a un chico lo mejor es perder la virginidad con él? ¿Reprochas a tu pareja que sea violento, pero le animas a que le parta la cara a un tipo por una broma? ¿No quieres volver a ver a alguien, pero al primer chasquido, corre? Todas sus decisiones son contradictorias y por este motivo la trama va dando tumbos. ¿He dicho la trama? ¿Qué trama? Luego vuelvo con ello.

Travis, el chico malo. El personaje creado para que las lectoras mojen las bragas y se resbalen cuando se levanten del sillón de lectura. Para que aquellas con pareja miren al trozo de carne que tienen al lado y se pregunten por qué no pueden tener un hombre de verdad con ellas. Despertar suspiros, pasiones, ojos en blanco, mordidas de labios y digitosatisfacciones. Fuma, bebe, conduce sin casco, va tatuado y participa en peleas ilegales para sacarse cuatro cuartos y pagarse los estudios. Un personaje psicológicamente enfermo que crea una relación de perversa dependencia con Abby. No es nada sin ella, no puede vivir sin ella. Un amor enfermizo que lo aboca en segundos de la más completa felicidad a estallidos de extrema violencia. Celoso de una forma patológica que necesitaría asistencia psiquiátrica no deja que ningún hombre respire cerca de su pareja. No le gusta que su pareja hable con otros hombres, vaya vestida de según qué forma porque no soporta lo que los demás puedan pensar de ella, obsesionado por ser el único que se haya acostado con ella y amenaza de muerte al ochenta por ciento del elemento masculino que aparece en la historia, amen de darle una paliza a unos cuantos. Asfixiante, acosador, obsesivo, violento, desagradable para a los pocos segundos convertirse en un amasijo de carne lloroso que pide perdón por todo el mal que ha hecho para a continuación volver a la amenaza, coacción y como la mires te arranco la garganta, tío.

Por supuesto, a Abby todo este violento control le parece la mar de romántico y chupi guay.

Entre ambos se establece una relación de dependencia obsesiva y enfermiza cimentada en la desconfianza, la pelea, la obsesión por lo que los demás piensen de ellos (aunque lo nieguen continuamente), la coacción y el marcaje de territorio. ¿Acaso Abby protesta o se siente asfixiada por estar con alguien que solo quiere que sea suya y la aleja de forma sistemática de cualquier amigo masculino? No, porque eso es amor. El control, el acoso, los celos y los estallidos de violencia es amor. Y no, la novela no es un estudio de un amor destructivo o una recreación del amour fou de los surrealistas. Es una historia romántica escrita para emocionar y maravillar. Para conseguir que los lectores digan aquello de esto es lo que quiero.

¿Y los secundarios? Puras comparsas. No tienen más entidad que aquella que les otorga el binomio Abby/Travis. America es la amiga más divertida y vivaracha que sale con un primo de Travis. Su único propósito en la novela es servir de consuelo a la protagonista y aconsejarla que huya/ame a Travis según las necesidades de la autora. Tiene una absurda subtrama con sus historia de amor con el primo protagonizando algunas de las peleas de enamorados más ridículas que he leído. Parker es el tercero en discordia que solo está para ser puteado, despreciado y ser objeto de burla y celos de Travis. Es un lado oscuro, el mal, el típico tipo aburrido que trata bien a la prota, conduce con prudencia, es responsable y no se mete en peleas ni en malos rollos. Y luego sale un mejor amigo gay que solo demuestra su condición sexual porque lo dice ya que nada demuestra que le gustan los hombres. Es uno de esos gays blancos y puros que aparecen en las novelas que son divertidos, visten bien y el mejor cojín de lloros. Luego está el pervertido que recibirá un justo castigo (Travis lo matará de una paliza al final de la novela; un asesinato que no traerá consecuencias con la policía, ni con la relación con los demás, ni con su pareja...), la familia de Travis que, claro, adoran a Abby porque cocina para ellos el día de Acción de Gracias. Y bulto y más bulto. Tipos que babean por Abby y zorrones que chorrean por Travis (curiosos que con excepción de America y Abby, el resto de las mujeres de esta novela sean o masa gris e informe, o putones que masturban su pelo cuando en la habitación entre el gran hombre polla). Ah, y el mejor personaje de la novela, Kara, la compañera de habitación de Abby en la residencia y que su cometido consiste en pasarse la novela leyendo libros y despreciando son su silencio a los protas. El único personaje con el que me iría de copas.

Y todos actuando en una historia cuyo principal problema es que no tiene historia. Chica soltera y sin compromiso conoce a chico soltero y sin compromiso. Se gustan y no hay nada que les impida estar juntos así que vamos a enredar lo simple e inventar problemas que no existen para justificar las 470 páginas que tiene este bodrio. Ahora sí, ahora no, ahora somos amigos, ahora la apuesta más estúpida de la historia, ahora duermes conmigo, ahora sí, ahora no, ahora salimos juntos, ahora ñaca ñaca, ahora me voy y venga, más nada y más vacío argumental y más páginas que no sirven para nada. Y cuando ya no queda nada más y la novela se estaba convirtiendo en un marasmo de amenazas de muerte por pedirle la hora a mi novia, aparece una absurda trama con una mafia de Las Vegas que parece sacada de una serie de Disney Channel. ¿Para qué sirve este paréntesis en la novela? Una excusa para que Abby saque a su padre paseando y para que los protas vuelvan a discutirse y volver al ahora sí, ahora no que era la columna vertebral narrativa de la novela hasta un final feliz con boda donde Travis consigue lo que quiere, que Abby sea suya y acabe anulándose del todo a su favor simbolizado en ese tatuaje que ella se hace con la leyenda "Sra. Maddox" donde renuncia a su personalidad y a su nombre por él.

Porque la novela acaba donde empieza y no existe una evolución de los personajes a lo largo de las interminables páginas. Ella sigue con sus problemas de narcisismo y él continúa siendo obsesivo, violento y celoso. Un viaje de casi quinientas páginas que no conduce a nada más que a hacer perder el tiempo al lector.  Quizá esto es lo que más me ha molestado de la novela (si no contamos la identificación de celos/violencia con amor verdadero y ese mensaje tan conservador de que él puede haber follado con quien quiera, pero ella debe mantenerse intacta hasta el momento adecuado), que los personajes no hayan evolucionado. En principio, toda novela es un viaje y aquel que sale de la Comarca o de Ítaca no es el mismo que cuando regresa. Entre una partida y un regreso, los personajes viven acontecimientos que los lleva a evolucionar y a crecer ante ellos mismos como personajes y ante los ojos del lector. Pero aquí no. Los personajes son los mismos en la primera página y en la última. A pesar del viaje, no han aprendido nada y uno han crecido. Siguen igual.

Y si al menos todo esto estuviera bien escrito o explicado, la forma podría llegar a compensar en algo al fondo, pero no es el caso. Eso sí, el estilo simplista, ramplón y repetitivo de la novela está acorde con la historia que explica.

Maravilloso desastre es una perdida de tiempo, una mala novela sin una forma definida y una historia absurda, desagradable y mal explicada. Una lectura que solo me ha aportado indignación, dolor de cabeza y una prohibición por parte de A. de comentar en voz alta la evolución del libro. Una mala novela que espero olvidar pronto.

Otras opiniones
Mucho ruído y pocas nueces
Book eater

Mensaje personal para todos aquellos que votaron por esta novela

Amigos, romanos, compatriotas,

por vuestros votos que me he tenido que tragar esta novela y es por vuestra intención de hacer daño que tengo el cerebro embotado y sea ahora más tonto que hace una semana. Os escribo esto para advertiros, me vengaré de todos y cada uno de vosotros de una forma absurda e inesperada.
Mi vida a partir de ahora tiene un nuevo objetivo, la venganza. Y no importa lo que tarde, llegará.

Avisados estáis.

Con un cariño cargado de veneno

Jorge

Tres reseñas breves

Las luminosas, Lauren Beukes, RBA, 2013

La chica que debería haber muerto 
persigue al asesino que no debería existir.

Con solo esta frase como pista empecé la lectura de Las luminosas. No sabía de qué iba. No conocía a su autora. No esperaba nada de ella.

La novela se inicia una tarde de verano de 1974 con la conversación entre un tipo llamado Harper y una niña llamada Kirby. Una conversación extraña, tensa, angustiosa aunque el lector no sabe muy bien por qué. Un ambiente violento se va trenzando entre estos dos personajes que se convertirán en los protagonistas. Algo oscuro empieza (bueno, en verdad empezó hace muchos años) y el lector sin quererlo se verá atrapado en una novela apasionante, adictiva, poderosa y diferente. El fascinante viaje que propone una novela que mezcla de forma hábil y genial el género negro, la ciencia ficción y el terror, siendo todo a la vez y única en su género.

Las luminosas es un festival de buena literatura de género para cualquier aficionado a la ciencia ficción, al terror y a la novela negra. Una mezcla de corrientes y géneros efectiva y muy conseguida que atrapa al lector en una maraña de buena literatura. Buenos personajes descritos en pocas, pero sabías pinceladas. Tanto el asesino, como la víctima que sobrevive o el periodista cansado que ayuda a regañadientes a la protagonista en su investigación. Una novela que me ha satisfecho y de la que estoy encantado. Gran dominio del lenguaje, crudeza en los crímenes y dominio de los viajes en el tiempo.

¿Y por qué si me ha gustado tanto le dedico una reseña tan breve? Porque creo que quien decida leer Las luminosas tiene que adentrarse en ella sabiendo lo mínimo posible. Yo lo hice así y ha resultado una lectura fantástica.

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker, Alfaguara, 2013
La veritat sobre el cas Harry Quebert, Joël Dicker, La Campana, 2013

Una vieja desaparición.
Una fuerte amistad.
Un libro importante.
Secretos del pasado que vienen a irrumpir en el presente.
Una novela de moda.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas que estos días más se mueven en la librería. Un caso de buena campaña publicitaria (fuerte, pero sin agobios) y un tranquilo boca/oreja entre los lectores. La leí más por curiosidad profesional que por interés lector y me encontré con una novela entretenida, rápida, algo adictiva que ofrece mucho menos de lo que promete y que hace pasar un par de tardes de verano entretenidas. Buen dominio de la técnica del género del thriller de investigación. Algo tramposillla (y eso siempre molesta).
¿Problemas? En mi opinión, dos muy importantes.

1. Demasiadas páginas. Larga, muy larga. Con ciento cincuenta páginas menos nos encontraríamos ante un gran ejemplo de best seller de calidad. Las páginas de más alargan innecesariamente la trama y no aportan nada. ¿Ejemplo? Todas esas páginas dedicadas a la madre del protagonista que aporta un toque de humor algo grotesco a una novela que no lo necesitaba.

2. Un tercio final de la novela alargado, enrevesado y caótico. Final sobre final sobre final, sorpresa sobre sorpresa sobre sorpresa. La novela no se acaba nunca y que el tramo final es innecesariamente liado para otorgar siempre una nueva sorpresa al lector. Además tanta sorpresa innecesaria me daba la sensación de que el autor se estaba riendo de mí como lector y caía en la parodia del género.

Por lo demás, entretenida y efectiva para pasar el rato. Eso sí, quien busque algo de gran calidad literaria que se diriga a otra parte. En esto Harry Quebert anda algo justito.

Joyland, Stephen King, Random, 2013

Devin Jones entra a trabajar un verano en el parque de atracciones Joyland. La leyenda de un misterioso asesinado será la sutil compañera de un verano repleto de experiencias que le marcaran para siempre.

Estupenda novela corta del maestro King que se entronca directamente con otras novelas de nostalgia y transición a la madurez del autor. Recuerdo la luminosa y triste El cuerpo y la fantástica y muy perversa Verano de corrupción.

Una novela breve, concisa, muy tranquila, divertida, tierna, emocionante y angustiosa. Mucho cuidado con los personajes y el entorno, un crepuscular parque de atracciones que aporta todo su misterio y su magia. Una novela solida, bien explicada que si bien no es de lo mejor o más destacado de King, sí resulta muy agradable y cercana. Y qué maravillosas y preciosas son las portadas de su edición original. Ilustraciones pulp para una buena novela de descubrimiento y misterio.



Y estos son los títulos que leeré y reseñaré...

Pues se acabó. 
Ya no se vota más. 
He realizado el recuento de votos vestido con mi disfraz de asistente de eventos y estas son las novelas que tengo que leer por que vosotros lo habéis elegido. Me gusten o no me gusten. Me apetezcan o no. Aquí están. Son muchas. ¿Por qué tantas? Porque envalantonado por el resultado del año anterior dije que las novelas que reciban tres o más votos serían las leídas (en la edición anterior sólo las divertidas aventuras del señor Grey y la segunda parte de Divergente (zzzz) consiguió esos votos). Pero este año el voto se ha dispersado, la gente ha pillado gustito a eso de leerse los comentarios de los demás y pillar ideas y convertir este blog en el vertedero de la mala acción del día.

Así que... os presento mis próximas lecturas.

 




Hay un poco de todo y libros que me apetecen más que otros. Oportunidades para conocer nuevos autores, nuevas sagas y nuevas formas para que mis neuronas perezcan presas de los más horribles sufrimientos. A las puertas de los finalistas se han quedado libros como La quinta ola, Los pilares de la tierra, Wacu girls, La corte de los espejos, etc.

Empiezo a leer y a lo largo de octubre/noviembre irán apareciendo las reseñas sin un orden concreto.

Gracias por jugar.

Si por culpa de alguna de estas lecturas me vuelvo más tonto de lo habitual la culpa será enteramente vuestra.

"The raven boys" de Maggie Stiefvater

The raven boys. La profecía del cuervo, Maggie Stiefvater, SM, 2013

Disfruté con Temblor. Me pareció una novela muy bonita, muy cursi y muy tierna con un problema de estructura. Curiosamente me satisfago más toda la parte romántica y amorosa, que la intriga. En mi opinión, Maggie Stiefvater demostró un gran gusto por la palabra escrita y un amor muy grande por el arte de contar una historia. No leí las continuaciones porque el final del primer libro me pareció perfecto en su sencillez y tristeza.

A partir de ese momento empecé a seguirle la pista a una autora que se ha convertido en una de las pocas escritoras que me gustaría conocer en persona, que más o menos sigo por las redes sociales y cuyo personaje me parece uno de los más entrañables y achuchables del mundillo literario.

Ahora, unos años después me dan la oportunidad de leer The raven boys semanas antes de su publicación. Me lanzo de cabeza a ello sin saber de qué va esta historia de unos chicos cuervo, quién sale o qué me puedo encontrar. Voy sin expectativas de ninguna clase y con ganas de pasarlo bien. ¿Y qué me encuentro? Con una buena novela. Diría más. Con una muy buena novela y una las mejores historias juveniles que he leído este año. Con The raven boys creo que Maggie Stiefvater entra de lleno en la liga de las grandes escritoras con una historia diferente, original, astuta y muy adictiva que parte de argumentos y personajes muy conocidos dotándolos de nueva vida y una nueva visión. Con esta novela Maggie pasa a engrosar mi lista de escritores juveniles favoritos junto con Laini Taylor, Richelle Mead, Mara Oliver, Holly Black, Jasper Fforde o Daniel Waters entre otros (y sí, la llamo Maggie... la confianza que me inspira).

¿De qué va esto? Parafraseo por pereza el argumento de la novela que aparece en la página de la editorial.

Cada año en la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán el año próximo. Siempre es el mismo ritual, pero este año es distinto. No la acompaña su madre sino una amiga de la familia. Y Blue ve uno de esos espíritus que morirán cuando es el único miembro de su familia que no tiene facultades adivinatorias. Esto solo puede significar una cosa: que es su amor verdadero o que lo va a matar.
En la Academia Aglionby, el colegio privado más elitista de la zona, cuatro estudiantes muy distintos entre sí, pero grades amigos buscan la ubicación del último rey galés, Glendower, el rey cuervo. Son Gansey, Adam, Ronan y Noah, cada uno arrastrado su particular batalla.
Los caminos de Bluy y esos chicos cuervo, llamados así por el emblema de la escuela, se cruzarán y lo que empieza siendo desconfianza acaba convertido en una amistad que cambiará la vida de todos. Y más cuando algo oscuro y amenazador empieza a cernerse sobre ellos.

¡Por favor, qué aburrido es hacer resúmenes argumentales!

The raven boys juega con las historias de profecías amorosas (no en vano empieza la novela empieza con la frase "Blue Sargent había olvidado las veces que le habían dicho que mataría al amor de su vida"), las de familias de bruja y las irritantes novelas de pobres chicos ricos en relación con chicas de otro estrato social. Maggie coge los elementos de estas novelas, los mezcla y hace algo diferente porque la profecía amorosa no es el centro de la trama y la historia no se convierte en una remedo clasista de Romeo y Julieta sino que apuesta más por una historia de amor muy normalizada y tranquila, y en un gran retrato de la amistad entre cuatro chicos muy diferentes entre sí y una chica con su diferencia. Y las brujas... bueno, son brujas. Saben más de lo que dicen, son tramposas, algo liantas y muy cercanas. Mujeres fuertes, seguras y que forman parte de una comunidad.

La novela no es solo una historia de amor y misterio. La novela habla de amistad, exclusión, familia (no la impuesta, sino que la uno elige), sacrificio, dolor, esperanza y ganas de vivir. Rompe los esquemas de las historias de pobres niños ricos gracias a una gran habilidad para la creación de personajes. Cada chico cuervo es único, cada uno con sus problemas, carencias afectivas, humor diverso, pero gran respeto entre ellos. Son amigos, pero amigos de verdad. No esas meras comparsas que se suelen encontrar en las novelas donde los amigos solo son reflejo del protagonista. En The raven boys todos son protagonistas. ¡Hostias, si hasta consigue que el sobado personaje de chico malo problemático adquiera nuevos matices y capas! Al igual que el gran acierto de que Blue sea una chica normal presentada y retratada como una chica normal. Ni arranca pasiones ni se considera poco. Es una chica con su carácter, con sus inseguridades, con sus errores y su normalidad y que por eso mismo el lector encuentra tan cercana.

Todo esto acompañando una historia de magia y antiguos secretos que funciona a la perfección gracias a una sencilla mitología, a unos personajes bien trazados y a las suficientes dosis de misterio para tener atento al lector. En la novela hay un equilibrio perfecto entre el misterio, su investigación y los problemas personales de los protagonistas gracias a la habilidad de Maggie para tejer una historia compleja de forma en apariencia sencilla. Una prosa cuidada y mesurada. Un estilo repleto de hálito poético y humor. Una narración tranquila, calma y que deja espacio para que los personajes y la historia crezcan. Quien espere grandes arrebatos, grandes pasiones o increíbles escenas de acción, se sentirá defraudado. Escenas largas, tranquilas, conversaciones, tensión, personajes que maduran y evolucionan para un final emocionante y duro.

Y no digo mucho más. No porque no haya muchísimo que decir de esta estupenda novela, sino porque merece la pena que cada uno vaya desentrañando por su cuente el misterio del rey Cuervo, conozca los personajes y los haga suyo. Y que el lector disfrute con un estilo maduro, pausado, rico y denso que confirman a Maggie Stiefvater como una de las mejores escritoras juveniles del panorama actual. Por esa capacidad de refundar las historias conocidas y crear verdad con sus historias y personajes.

Anda, que cuando una historia me gusta se nota, ¿no?



"El asesino de mujeres" de Martina Cole

El asesino de mujeres, Martina Cole, Alianza editorial, 2010

No tenía pensado hacer una reseña de esta novela. No reseño todo lo que leo porque no tendría tiempo para nada más. Sí, leo mucho y rápido. Quería que mi siguiente reseña fuera un elogio a The raven boys la estupendísima novela de Maggie Steifavter, pero una tarde se cruzó por mi camino El asesino de mujeres y o escribo lo que opino de ella, o se me enquista dentro y no podré leer nada más.

El asesino de mujeres era una novela puente; un libro más mientras preparo mente y cuerpo para lo que mis queridos lectores han decidido que sean las lecturas del mes de octubre (y a este ritmo de parte de noviembre). Una novela entretenida que pase rápido y bien y a otra cosa, mariposa. Pues no. No ha sido eso. Ha sido un hueso duro y correoso que me ha tenido secuestrado durante más días de los necesarios y de la que he podido huir cuando me quedaba menos de un tercio para acabarla. No podía más. Y tras escapar de ella me ha dejado un mal cuerpo que me impide acercarme a un libro y ponerme a leer. Para mi horror y consternación llevo más de treinta horas sin leer nada. Y os aseguro que para mí esto es mucho. Muchísimo.

Pero antes de continuar quiero dejar clara una cosa. El asesino de mujeres no es una mala novela. En serio, no lo es. Tiene cositas muy interesantes y partes realmente buenas, pero... pero... pese a todo lo bueno se quedará como una de las peores lecturas que he hecho este año. ¿Por qué? Intentaré explicarme.

Lo primero es lo primero. ¿De qué va esto?

Hay un psicópata que mata mujeres. Una policía investiga. Una de las víctimas es la hija de un hampón local que pide venganza. Trabajaran juntos para detener a un asesino despiadado y escurridizo muy listo o con mucha suerte. Y entre muerte y muerte se enamoran y tienen problemas en el trabajo y ella con su hija y...

Martina Cole es una escritora de novela criminal de prestigio. Me la han recomendado mucho. Clientes, amigos y blogueros varios. Es buena, léela. Y lo hago. La leo. Y quizá elijo mal la primera novela que leo de ella y tendría que haberme pillado Más cerca o El jefe. Porque las sensaciones que me ha dejado El asesino de mujeres son tan negativas que no creo que vuelva a pillar otra novela de Martina Cole en mucho tiempo. ¿Por qué?

Primero lo positivo. Que lo hay y mucho. Bien escrita. Con gusto y elegancia. Sin evitar los momentos duros o incómodos si la novela lo necesita. Buen uso del lenguaje. Excelente retrato de la cotidianidad de los rateros, las prostitutas, los traficantes. Las escenas que ocurren en los bajos fondos de la ciudad son lo mejor de la novela y se leen con un nudo en el estómago (de los buenos).  Pero no he podido con ella.

Y el motivo creo que ha sido por la falta de equilibro del que adolece la novela. Desde los primeros compases de la historia sabemos quién es el asesino. Un tipo llamado George con un pasado lleno de traumas por culpa de la figura materna (¡hola Norman!) y que en su madurez encuentra que lo suyo es matar chicas. Un retrato psicológico del asesino conseguido, pero que acaba pecando de repetitivo ya que vuelve una y otra vez a las causas de su locura para acabar siempre en la misma conclusión y no aportar más información de la ya dada en alguna escena anterior. Una poli que investiga y un hampón que investiga. Pero no avanza. El asesino va matando y los investigadores se conocen, se gustan, se enamoran, se acuestan y empiezan a defender el amor entre una policía y un presunto delincuente ante la mirada extrañada de la sociedad, los amigos y la familia.

Poco a poco la investigación pasa a un segundo plano y la novela se centra en la relación de estos dos convirtiéndose por momentos en una novela romántica sin gracia ni humor con soporífera escena de sexo incluída. Y el asesino va matando y la investigación no avanza porque quien se dedica a esto está más pendiente de su vida personal (y porque la propia configuración de los crímenes/investigación no permite mucho acabando en continuos callejones sin salida). Lo importante pasa a un segundo plano y se da importancia a anécdotas. La pasión que sienten entre ellos, la afinidad, lo bien que se lo pasan en la cama, una discusión, reconciliación, problemas personales, otra vez discuten, lo bien que se entienden, etc. Y se repite, repite, repita una y otra vez los mismos argumentos, las mismas frases y las mismas escenas cambiando el decorado. Se machacan las ideas y la novela queda atrapada en una tierra de nadie exasperante. No avanza. No culmina. Y se adueña la sensación de que la novela está inflada, hinchada y que con trescientas páginas menos (y no exagero) se podría explicar la misma historia. Porque la buena historia está, pero tal como está explicada, no.

Y soy consciente de que mi valoración de la novela no es justa porque no he acabado de leerla, pero no pude. La repetición continua de ideas, la falta de avance claro, una sensación de apatía acabaron por enemistarme con la novela y más que leerla, la sufría. Así que mejor dejarla antes de que uno de los dos se hiciera daño.

¿Volveré a ella para acabar la historia y saber cómo atrapan al asesino? No lo creo. ¿Volveré a leer algo de Martina Cole? No lo descarto, pero dentro de mucho tiempo. ¿La recomiendo? No, siendo consciente de que es una novela que en general ha recibido buenas críticas. Pese a todo lo bueno que tiene, conmigo ha podido.

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