domingo, 22 de julio de 2012

"Chicos que muerden" de Mari Mancusi

Chicos que muerden, Mari Mancusi, Factoría de Ideas, 2012

Bastante perdido en cuestiones de qué leer después del buen sabor que me deja la lectura consecutiva  de Dragún, Dinero a mansalva y Eksile, me pillo lo primero que encuentro en la librería. Sin ninguna expectativa y sin saber qué me voy a encontrar. Algo ligero y rápido. Agarro este Chicos que muerden sin saber de qué va o qué me voy a encontrar dentro y lo llevo a casa para devorarlo en unas pocas horas y empezar a olvidarlo casi desde el mismo momento en que cierro el libro.

Dos hermanas gemelas, un equivocación y un vampiro muerde a la que no es. A partir de aquí, una carrera contrarreloj para detener la conversión mientras van creciendo las discusiones y la atracción, claro.

Primero, Chicos que muerden me ha parecido una lectura ligera, rápida y entretenida, pero poco alimenticia. Justo lo que buscaba en ese momento. Nada complicado ni muy profundo, por lo que su lectura me dejó contento. Esto no quiere decir que la novela de Mari Mancusi me parezca una buena novela o que en su sencillez y poca repercusión, sea una novela digna. No. Chicos que muerden tiene puntos de interés (pocos) y algún momento que ha despertado mi simpatía e interés (menos), pero no es una buena novela. ¿Por qué? Creo que el principal problema de esta historia es que no se defina. Al leerla no supe en ningún momento si me encontraba delante de una parodia del género vampírico juvenil o en una novela que pretendía un calado más serio.

En su primeras intención, la parodia, la novela más o menos funciona. El tema de la confusión, el vampiro que muerde a quien no quería, la mofa / homenaje al universo de Buffy (aunque la aparición de la cazavampiros sea en una escena mal construida, conducida y explicada), la propia actitud de la protagonista hacia todo lo que sucede, la demencial formula para deshacer la vampirización, el encuentro con los druidas, etc, son elementos que prometen y parecían apuntar hacia la cada vez más necesaria buena parodia del género (y que visto lo visto, al final tendré que escribir yo). El sentido del humor y el tono ligero de la novela es su mayor virtud y baza. Algunas de las reflexiones o conversación entre las dos hermanas funcionan, pero...

... el típico pero...

... la novela se resiente de una mala estructura, de una forma atropellada de plantear las situaciones y resolver los conflictos (me remito de nuevo a la escena del ataque de la cazavampiros... pobre descripción, falta de temple en la escena de acción y esa sensación de imposible y no creíble que sobrevuela cada una de sus páginas), de la ausencia total de unas mínimas descripciones para situar al lector, crear el ambiente, dotar de cuerpo al mundo. Me dio la impresión de que la autora olvidó una de las reglas de oro de la comedia: para que esta funcione hay que tomársela muy en serio. La literatura de humor es uno de los géneros más complicados y difíciles. No todo vale. La acumulación de despropósitos o absurdos no son suficientes para funcionar si no hay un armazón estructural que lo sostenga.

Y esto es lo que ocurre. Crea un ambiente paródico del género donde todo vale, donde las situaciones se dejan sin resolver, donde el absurdo campa a sus anchas, donde la resolución de conflictos se dejan en manos de esa temible trampa narrativa que es la casualidad y todo para acabar contando algo que degenera en el argumento más trillado que nos podían contar... sí, los polos opuestos se atraen, quien se pelea se desea y no es que sea borde, es que anda herido por el mundo y necesitado de mimos. Porque la novela se traiciona a sí misma y acaba por caer en terrenos serios. Y este intento de dar seriedad dramática al despropósito que se nos ha presentado en las páginas anteriores acaba arrastrando la novela hacia los terrenos de los imposible y la no credibilidad. Los personajes no aguantan el cambio, el trasfondo resulta débil y el drama, predecible y aburrido (tampoco es que haya mucho drama... todo es un conflicto de sentimientos que ya sabemos cómo se resolverá). Y esa sorpresa final que me quitó las ganas de leer su continuación... (aunque no descarto su lectura como me pille un día tonto y bajo de defensas).

Resumiendo, Chicos que muerden como comedia y parodia del género, no acaba nunca de arrancar porque juega todas sus fichas al absurdo sin estructura y al todo vale sin justificación. Y como novela de sentimientos naufraga porque su propio absurdo se carga la credibilidad de personajes y situaciones. Con todo la novela es tan breve, escueta y rápida que no da tiempo ni lugar para aburrirse y proporciona un par de horas de inofensivo entretenimiento si las expectativas están bajo cero y se van pasando las hojas rápidas y sin hacer mucho caso de lo que desfila ante los ojos. Eso sí, en el libro no hay ni enjundia, ni alimento, ni vitaminas.


Otras opiniones del mismo libro
El final de la historia

5 comentarios:

  1. Bueno, este libro no me llama y no me llamara xD
    besos

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  2. No pierdas el tiempo... hay muchos y muchos y muchos otros libros por estos mundos.

    Besos.

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  3. Yo le tenía en lista para cuando me vuelvan a apetecer colmillos, como diversión, para echar unas horillas leyendo en inglés, ahora no sé si quitarlo de la lista o dejarlo caer unos puestos, entre otras cosas, porque paso de sagas... pero lo de Buffy, aunque mal planteado, bueno, los guiños me ponen, jejeje, supongo que tardará, caerá y será como esos otros que sé que he leído, pero olvido fácil y en poco tiempo :P
    besotes!

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    Respuestas
    1. Los guiños son simpáticos, pero la parodia está tan mal llevada que produce vergüenza. Para que nos entendamos, el nivel de la parodia no es "Aterriza como puedas" o "Top Secret". Ni siquiera "Hot Shots". Es nivel de "Casi 300" y engendros pseudocómicos como eses.

      Para leer y olvidar. Poco más... cada vez que pienso más en esta novela, más mala me parece.

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  4. juas, con lo de "casi 300" me ha quedado clarísimo XD

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