martes, 3 de junio de 2014

"Una tierra más amable que el hogar" de Wiley Cash

Una tierra más amable que el hogar, Wiley Cash, Siruela.

Tras unos quince días de descanso y de lecturas cuyas impresiones las guardo solo para mí, volvemos a la carga con una novela interesante, pero en mi opinión, fallida. El resumen, como no, es el que nos proporciona la editorial en la contraportada. He decidido que paso de hacer resúmenes; o los copio o no los hago.
He dicho.

Los habitantes de la pequeña localidad de Marshall Nord, Carolina del Norte, viven amedrentados por Carson Chambliss, un predicador de oscuro pasado, fundador de la iglesia de River Road. Su gran obsesión es la de exterminar cualquier signo del demonio entre sus fieles siguiendo literalmente el mensaje de unos versículos del Evangelio de San Marcos. Serpientes, fuego... métodos que ya se han cobrado sus víctimas sin que el pastor se haya inquietado jamás. Pero el día que Christopher, un chico autista, fallece asfixiado tras una sesión de imposición de manos, toda la comunidad queda en estado de shock. ¿Accidente? ¿Asesinato? ¿Quién es el culpable de lo ocurrido?

El sheriff Clem Barfield, torturado por la trágica muerte de su hijo ocurrida veinte años atrás, dirige la investigación, en el trascurso de la cual reaparece todos los secretos y las heridas del pasado. ¿Y si cada uno por sus carencias, su silencio y su cegera, fuera culpable de la muerte de ese inocente?

Una interesante novela que en mi opinión se queda a medio gas. Historia que al momento de acabarla consideraba que me había gustado mucho (pero menos de lo que esperaba por culpa de un capítulo final que sobraba de todas, todas), pero que al reflexionar sobre ella voy encontrando costuras sueltas y ese pequeño entusiasmo que sentía se ha ido diluyendo.

¿Qué ha pasado? Nos encontramos con una historia rural heredera de las novelas de McCarthy, O'Connor o Cadwell, malsanos ambientes rurales, el poder omnipresente de la religión, represión, fanatismo, etc. El gótico americano, las historias de "cabrón del campo", los relatos de esos llamado "white trash" siempre me han resultado muy atrayentes. Pero, ¿qué ocurre con esta novela para que diga que sí, pero que no, pero que bueno?

Una tierra más amable que el hogar acaba siendo una mezcla extraña. Quiero decir, tiene una buena historia y una buena estructura (tres narradores que explican el presente siempre en relación con lo ocurrido tiempo atrás sin confusión ni dificultad para seguir los hechos), personajes interesantes y una poderosa carga emocional, pero combinado con personajes que rozan el cliché y la parodia siendo esto más grave en la caracterización de uno de sus personajes principales: el predicador. De tan malo, perturbado y misterioso se convierte en una suerte de parodia de todos esos personajes de predicadores que juegan con serpientes. No se erige en una figura dominante y poderosa; se conforma con ser un cliché. Y esto lastra una historia que depende mucho del magnetismo de ese personaje.

Hay también un uso del simbolismo muy ingenuo (el niño que ve algo que no debe ver y se siente culpable y eso lo exteriorizamos con una astilla clavada en el dedo que nadie de su familia puede sacarle..., ya sabéis por donde voy), una falta de resolución en muchos de los temas que planeta o en las motivaciones de los personajes (que en cierta manera se debe a lo endeble que es el personaje del predicador ya que si este no resulta atrayente, peligroso o fascinante para el lector, no entenderemos qué es lo que ven en él los personajes. Para un predicador que huele a peligro, leed Perfil asesino de John Connolly, una enorme novela). Pero compensado todo esto por un ambiente opresivo y pesimista que acaba lastrado por un capítulo final que quiere otorgar algo de luz y esperanza a los personajes, pero que resulta cobarde y postizo ya que se me antonja contradictorio con el discurso y el tono que hasta ese momento llevaba la novela.

Sea como sea, Una tierra más amable que el hogar, pese a todo esto, es una novela con momentos intensos y bien construidos. Una buena primera novela que sienta las bases para un escritor que puede ser muy interesante. Veremos cómo sigue su carrera.

10 comentarios:

  1. Vale, no está mal, pero con tanto por leer prefiero saltármelo (tampoco entraba en mis planes hasta que leí tus primeros comentarios en Twitter, hay que decirlo). Para leer algo de este estilo, creo que me iría mejor decantarme por alguno de los maestros que has citado, que voy bastante pez en el gótico sureño (creo que he leído "Matar un ruiseñor" y poco más).

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    1. Léete los cuentos de Flannery O'Connor o su novela "Sangre sabia" y alucina. Para mí, de lo mejor del siglo XX en Estados Unidos (y decir de los mejor es mucho en un país que tuvo mucho, muy variado y muy bueno en el siglo XX). ¿Está? No está mal, de verdad, y se lee bien y tiene cositas muy interesantes e intensas, pero para mí su conjunto falla y cae en ocasiones en el cliché.

      Besos.

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    2. Flannery O'Connor me apetece muchísimo :).

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  2. Bueno es de esas novelas con potencial que se quedan a medio gas si. Aunque se ve bastante buena que la media ajaja

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    1. No está mal. Fallida. Sin llegar a impresionar. No sé, esperaba algo más redondo.

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  3. Estoy igual que Rusta; me deja un poco fría y tengo demasiado en el tintero, así que por ahora no la apuntaré.

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    1. A otra cosa, sí. Hay mucho suelto por el mundo.

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  4. Yo os recomiendo un libro de la misma editorial, la misma colección y con una ambientación parecida: La casa redonda, de Louise Erdrich.
    Y otro más bestia: Ánima, (Wadji Mouawad, Líbano, 1968).

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    1. "La casa redonda" me apetece mucho.
      Y "Ànima" es brutal. Un puñetazo. Una patada. Desasosegaste, vísceral y adictiva. Genial.

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  5. Pues al final caerá. No pensaba comprarlo, pero me lo han ofrecido, y como tampoco te pareció malo... Veremos qué tal.

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