jueves, 26 de enero de 2012

"L'enginy" de Gerard Guix

L'enginy, Gerard Guix, Estrella Polar, 2011

Continuación de aquel Prodigi que tanto me entretuvo, pero que a tan poco me supo. Pillada en la librería con ganas de saber por qué caminos se adentraría Gerard Guix después de dejar a dos bandos a punto de darse hostias. Por un lado, Axel con sus muertos. Por el otro, Odín y sus hombre lobo. En medio, una Barcelona sitiada y destruida y un grupo de pringados..., perdón, supervivientes que sólo quieren salir de la ciudad... pero no pueden.

Gerard Guix sube la apuesta y sale airoso. Siguiendo la norma no escrita de que las segundas partes deben ser más fuertes, más largas y más oscuras, L'Enginy se rebela como una novela superior a su primera parte. Es más fuerte, más dura, más sangrienta y mucho más oscura. Todo aquel hálito de literatura juvenil o cierta inocencia en el planteamiento de la historia se deja a un lado para construir una historia terrible (en el buen sentido de la palabra, se entiende).

Con L'enginy nos acercamos más a la novela de terror pura que a la novela juvenil de aventuras que insinuaba la primera parte. Gerard Guix ha escrito una historia de miedo. Me recuerda mucho al Stephen King de Cell o a algunas historias del mejor Clive Barker. Un novela cruda y fuerte con sus buenos y agradecidos momentos gores. Ejemplo sabroso, una comida en un restaurante.

Y es que la apuesta que hace la novela por meterse casi de forma directa en el género de terror es de aplauso. En mi opinión, era el camino lógico para limar las aristas que tenía la primera parte. Y en un gran acierto por parte de Guix, elimina de un plumazo la dicotomia de buenos y malos para crear un enfrentamiento entre malo y malo con unos pobres desgraciados por medio. Alex deja de ser ese niño algo quejica de la primera parte para irse convirtiendo en un monstruo. Odin deja de ser el monstruo de la primera parte para irse dotando de algo de humanidad. Esto no quiere decir que se haga bueno o majo o humanitario. No. Se enfrentan dos egos, dos monstruos y poca cosa buena puede salir de este enfrentamiento. Poca cosa buena para los personajes, porque el lector se lo pasa estupendamente con una novela repleta de tensión, estilo conciso y cuidado. Ambiental y descriptivo. Barcelona en su esplendor apocalíptico.

La novela profundiza más en el personaje de Odín relatando su pasado y su origen. Abre el abanico de personajes y los que en la primera parte eran sombras o coro, se individualizan y empiezan a moverse (algunos convertidos en agradables sorpresas). Las alianzas, las intrigas y las pequeñas escaramuzas. Los momentos de batalla son crueles y sanguinarios. Los momentos de desesperación de los personajes son crudos (estupendo el momento de los supervivientes humanos en el apartamento y las latas de judías...). El panorama que presenta Gerard Guix en esta historia es pesimista y desesperanzado.

Y como se agradece esto en la literatura juvenil; algo diferente que refresca la estantería de las librerías.

Quizá se le puede achacar a L'enginy es el de muchas segundas partes. Son un puente... un territorio de nadie que ni presenta ni concluya. El prodigi anuncia una impresionante batalla que en esta novela no se produce. Las fichas se mueven, los jugadores distribuyen ejércitos, intrigas y traiciones, los líderes comprueban sus puntos débiles y fuertes, los pringados corren de un lado a otro llevando con ellos una serpiente... y todo se queda preparado para la tan anunciada batalla... Como lector me sentí un poco frustrado... las expectativas por la guerra eran altas y en cierto sentido al concluir la segunda parte me quedé en el mismo punto que al acabar la primera. Que ya sé que no es así... la historia ha ganado en madurez y profundidad y psicología, pero... ains... no puedo quitarme ese puntito. Y alguna página de más que daba a la novela algún punto muerto (sobre todo en Collserola).

Sea como sea a la espera quedamos de la tercera y definitiva parte de una saga que ha crecido en estilo, gracia e interés y acabo convirtiéndose en una de las series que más me entretuvo el año pasado. Esperemos que no se demore mucho y pronto podamos asistir al advenimiento de Ragnarök, la batalla final, el destino de los pocos humanos que corretean por Barcelona, el amorío de Axel y, posiblemente, el fin de los tiempos.

Tengo muchas ganas.

Otras opiniones del mismo libro
El cofre de Nebe
Nosaltres llegim

jueves, 19 de enero de 2012

"Guarida de ladrones" de David Chandler

Guarida de ladrones, David Chandler (seud. de David Wellington), Timun Mas, 2012

Un ladrón, un paladín, un mago, una hechicera, un pícaro... No hablamos de los personajes de una partida de rol, sino de los protagonistas de una de las más recientes novedades de Timun Mas. Guarida de ladrones, la primera entrega de la trilogía La Espada Arcana escrita por un tal David Chandler que no es más que el seudónimo de David Wellington, conocido autor de novelas de terror como 13 balas, Zombie Nation o Balas de plata.

Así que cambio de tercio para un autor solvente en cuestiones de terror, pero que, en mi opinión, naufraga en una historia demasiado larga, demasiado neutra y que corre el peligro de olvidarse muy pronto.

Malden es un ladrón de poca monta. Lo contratan para un trabajo que le viene grande, pero lo consigue. Poco después se da cuenta del mal que ha hecho (o le hacen ver que la ha cagado de forma considerable) e intentará por todos los medios reparar su error. Croy es un caballero caído en desgracia de una antigua orden que eliminaba a los demonios de la faz de la tierra. Y Citera es una hechicera que trabaja para un cruel mago por oscuros motivos. Y todos ellos se verán inmersos en una intriga que pondrá en peligro a la Ciudad Libre de Ness.

Pese a todo lo que diré en unos momentos que nadie se lleve a confusión, Guarida de ladrones no es una mala novela. Es entretenida, se lee rápido y fácil, está escrita con oficio, hace gala de un sano sentido del humor (especialmente en los personajes secundarios del enano y el tahúr) y tiene algún buen momento de acción (el primer demonio, algunas de las trampas, etc.). Sin embargo, tiene algunos peros que pese a mis bajas expectativas han provocado que la sensación final fuera de ligera decepción y de que todo me supiera a poco. Vayamos al grano.

Demasiado larga. 460 páginas son demasiadas para la historia que explica. La anécdota que vertebra la historia (el robo de una corona y su posterior recuperación) no son suficientes para aguantar la estructura por lo que hay momentos en que los capítulos parecen repetición de lo ya pasado o se han puesto para hacer bulto. Puede que esto llegue a pasar desapercibido por su estructura en capítulos muy cortos que dan una falsa sensación de ritmo.

 Además estos problemas de repetición y falta de ritmo se agravan si el cuarteto protagonista resulta tan... descafeinado. Malden es un protagonista sin carisma y sin gracia. Croy es demasiado perfecto en su papel de caballero ingenuo y acaba provocando repelús en el lector y preguntándose si es de verdad así o es un profundo idiota. Citera, la chica, en momento da la sensación de que pasaba por allí. Cuesta empatizar con ella y más cuando se convierte en el tercer lado un triángulo amoroso que suena a postizo y poco creíble. Y Hazoth, el malo, que habla más de la cuenta y le gusta decir cada dos por tres que malo soy, que poderoso soy, mira qué huevos tengo.  Ninguno de los cuatro se salva de ser más estereotipos que personajes trabajados. ¡Qué diferencia con estos otros ladrones!

Por suerte los secundarios salvan un poco la función. El maestro armero enano, el tahúr, el jefe de los ladrones, la banda de los chiquillos, el otro caballero renegado (posiblemente el que tiene el trasfondo más interesante y más trabajado)... son en estos personajes donde se concentra la chispa de la personalidad pese a que no dejan de ser personajes ya conocidos.

Y un elemento de trasfondo que me gustó; en varios momentos se hace referencia a unas antiguas guerras entre humanos colonizadores contra elfos y enanos. Este trasfondo dota de mayor complejidad algunas partes de la novela y aclara algún momento histórico. Hace con el marco lo que falta a los personajes, algo de complejidad.

El estilo es rápido, las descripciones ajustadas, pero el mundo es falto de chicha y personalidad. El sistema de la magia es para ruborizarse en su ingenuidad y en ese fantasma que aletea del "todo vale". La novela rezuma previsibilidad y como lector atento no dejo de preguntarme continuamente sobre qué lleva a actuar a los protagonistas de una manera si podía resolverse fácilmente de otra. ¿Por qué complicar e ir en contra de a lógica? Si tan poderoso es el malo, ¿por qué resulta tan sencillo burlarle? ¿Por qué no me creo el robo de la corona? ¿Por qué los elementos mágicos me chirrían? Creo que es por falta de conciencia del género y por afán de llevar páginas. Hubo un momento que llegué a pensar que Guarida de ladrones se resolvía mejor en un cuento de treinta páginas que en una novela de cuatrocientas.

Una novela entretenida y punto. Como dice el autor de la reseña que enlazo un poquito más abajo, para leer con expectativas bajas. No es mala novela, pero a un autor de la experiencia de David Wellington se le debe exigir más.Por lo menos la novela es lo suficientemente autoconclusiva como para que me olvide de leer sus continuaciones. No creo que lo haga. Hay mucho que explorar en el mundo de la fantasía para entretenerme con novelas que solo "están bien".

Otra opinión del mismo libro:
Fantasy Book Critic
Staffer's Musings

viernes, 13 de enero de 2012

"Bendecida por la sombra" de Richelle Mead

Vampire Academy III. Bendecida por la sombra, Richelle Mead, Alfaguara, 2011

Argumento. A Rose le pasan cosas que la llevan un paso más a su proceso de madurez. Y no digo más por lo que explico más abajo.

A finales del 2011 leí la tercera parte de la serie Vampire Academy, Bendecida por la sombra de Richelle Mead. Me gustó. Mucho. Pero en el momento de sentarme a hacer una reseña (o opinión o comentario o como queráis llamar a esto que escribo) se me planteó un problema. ¿Cómo hacer una reseña de una tercera parte sin desvelar nada de la trama y sin repetir nada de lo que ya he comentado en las anteriores reseñas de la serie? Porque lo que digo en esas dos reseñas se pueden aplicar a esta tercera:

- un estilo vivo, rápido y trabajado.
- buenos personajes.
- tramas interesantes.
- gran protagonista.

y puliendo lo que en mi opinión era un punto flaco en la serie; cierta morosidad en la narración y cierta hinchazón en las páginas para más relleno de Rose y Dimitri del que era necesario, y, sobre todo en Sangre Azul, páginas de más que no conducían a ninguna parte. Bendecida por la sombra ahonda en los aciertos de la serie, pule esas pequeñas máculas y se construye una gran novela de acción donde el lector encuentra lo esperado (acción, algo de humor y romance) y lo inesperado (que no cuento, aunque algo me olía). Me hubiera gustado mayor ahondamiento en la sociedad moroi, pero esto es personal. Soy de esos que les encantan las novelas de intrigas palaciegas y puñaladas traperas. ¿Algo que no me ha gustado? Poca cosa. Sigo viendo alguna página de más, pero sin importancia.

Y ya está. No añadiría nada más porque ya está todo dicho y para repetirme me voy a explicar los chistes de siempre. Pero si lo dejo así me queda una reseña de pacotilla. ¿Qué hago? Pues voy a explicar las razones por las que me gusta esta serie o algunas impresiones que tengo después de haber leído de forma atenta sus tres primeros capítulos.

- Al leer reseñas o críticas por aquí y por allá se suele hablar mucho de la historia de amor entre Rose y Dimitri. Que si apasionada, que si madura, que si Dimitri es un semidios irritante en su perfección, que si...

Y sí, es una gran historia de amor, pero en mi opinión no es la verdadera historia de amor de la serie (y repito que hablo solo de las tres primeras novelas). Porque la relación por la que me interesa esta serie y que creo que es su verdadero corazón, es la historia de amistad entre Rose y Lisa. Uno de los factores por los que me gusta la historia que me presenta Richelle Mead es que estas novelas es uno de esos escasos ejemplos donde se establece una relación de igualdad entre los dos protagonistas femeninos. No hay supeditación de uno a otro, ni se cae en la figura de mejor amiga comparsa con mejores tetas y más sentido del humor, ni sirve de contrapunto a la perfección de la protagonista. Hay una relación de iguales, de amor, de respeto, de profundo cariño y de amistad. Sin envidias, sin segundas intenciones. Es la relación de Rose y Lisa lo que va marcando el camino de la serie; en sus encuentros y desencuentros como amigas y en los malentendidos y reconciliaciones. Cada una es el reflejo de la otra y solo juntas encuentran su sentido. De las dos es la escena más dura y hermosa de la tercera parte. A las últimas páginas me remito.

- Una protagonista normal. Dentro de su excepcionalidad, Rose es normal. Es una chica con un trabajo, proteger a Lisa. Es dura, fuerte, independiente. A diferencia de otras protagonistas (y sí, pienso en la irritante Nora de la serie Hush, hush) no cae en los llantos melodramáticos y narcisistas de no creerse nada, de ser una florecilla del campo azotada por los vientos, de gimoteos babosos por no ser querida. A Rose le jode, y mucho, su no relación con Dimitri, pero tiene cosas más importantes que hacer. El ombliguismo no va con ella. Y por mucha fuerza, mucha pelea, mucho entrenamiento no se pierde nunca de vista que es una mujer (fantástico el momento de la manicura en la tercera parte).

Además, es un personaje que evoluciona. La Rose de la primera novela no es la misma que la del final de la tercera novela. Normal, diréis. Tendría que ser así, pero es habitual encontrarse con personajes que empiezan la novela de una forma y después de tres volúmenes, una cantidad considerable de muertes, intentos de asesinatos, enamoramientos apasionados, perdidas de memoria, disparos en la cabeza, correr de aquí para allá y mil cosas más siguen siendo los mismos. Rose no. Es que no puede ser la misma después de lo que pasa, de lo que ve y de lo que llega a ser responsable (o de lo que piensa que es responsable). Asistimos a un proceso de maduración, de crecimiento del personaje. El humor sigue siendo ácido, pero es más cínico.

- Son excelentes novelas de aventuras. Richelle Mead es lo suficientemente lista para no jugar el interés de la serie a una sola carta. ¡Cuántas novelas no han fracasado porque lo han basado todo en la historia de amor entre soso y sosa! Aquí no pasa eso. La historia entre Rose y Dimitri es importante, pero lo es más sobrevivir, un juicio o una amenaza latente. Las novelas vienen repletas de intrigas y buena acción ampliando el interés temático de la serie. Y más interesante cuando las estructuras narrativas me recuerdan mucho a la novela negra con sus crímenes, su investigación y su misterio.

Simpática imagen de algunos de los protagonistas tomada del blog de Cristina.

- Un universo literario interesante, variado y divertido. No es el colmo de la originalidad (los strigoi actúan como otros malos en otras tantas novelas), pero juega muy bien con los elementos que tiene (la sociedad, la política, las intrigas) y sabe potenciar los quedaban en cuarto planto (inquietantes las apariciones de una de las donantes en esta tercera parte). Se agradece mucho que los "buenos" no sean un dechado de virtudes.

- En un momento de cada vez mayor conservadurismo y puritanismo en la novela juvenil (el sexo antes del matrimonio es malo, se toca por encima de la ropa, quien folla, muere, las amigas son putones, las protas dechados de virtud, etc), es sano y refrescante encontrarse con una novela donde el sexo y las relaciones físicas se presentan con normalidad y sin discursos moralistas.

¿Y algo que no me gusta?

Lo dicho al principio del rollo que os he metido, algún exceso de páginas, algún tópico en su primera parte que se sabe eliminar, y en algún momento un poco demasiado de Rose y Dimitri y su quiero y no puedo (sobre todo en Sangre azul).

Y, aunque esto no es responsabilidad de Richelle Mead, lo agónico que está resultando la publicación de los volúmenes en esta país. No deja de ser sorprendente lo que tarda Alfaguara en publicar volúmenes de una serie que en su país de origen está acabada (sobre todo si lo comparamos con la rapidez de La Factoría publicando la muy divertida y muy irritante serie de La casa de la noche de la que es posible que un día hablemos en este blog). ¿Tendremos pre-Sant Jordi el cuarto volumen? ¿O Vampire Academy corre el riesgo de quedar en el limbo de las series inacabadas?

Sea como sea, y a la espera de que Alfagura decida publicar los volúmenes restantes, tenemos en las librerías una excelente serie de aventuras y acción con buen, y poco empalagoso romance, mucho humor, muchas hostias, una preciosa historia de amistad y una gran protagonista.


Actualización a 19/01/2011: corren rumores por la red de que Alfagura, siguiendo su ya conocida tradición, ha suspendido de forma indefinida la publicación de la serie de Richelle Mead dejando, otra vez, a sus lectores a medias. Espero que solo sea un rumor y que, aunque tarde, la editorial se decida a concluir una serie que tanto promociona en su web como de las más vendidas (los 3 volúmenes). Si no es así, perdemos la conclusión a una buena serie y es una muestra de falta de respeto hacia los lectores. A ver qué pasa.

jueves, 12 de enero de 2012

Aburrida entrada de rentrée y reflexión

Casi tres semanas de silencio debido sobre todo a:

1. Las fiestas. En época navideña el trabajo se multiplica, el cansancio, también.
2. Ausencia de nuevas lecturas relacionadas con el ámbito juvenil.
3. Hartazgo de novela juvenil, de decepciones y de libros que no llevan a ninguna parte.
4. Necesidad de un pequeño descanso.
5. Reflexión sobre el blog y si vale la pena continuar.
6. Sorpresa ante algunos comentarios / mails llenos de insultos, valoraciones personales o ataques por no compartir una opinión.
7. A la espera de novedades.
8. Búsqueda de un nuevo estilo "reseñador".

Así que por todo esto me he tomado unos días de descanso para llegar a unas conclusiones.

1. Sigo con el blog por lo menos un año más.
2. Empezaré a ser más duro y exigente con las novelas. Los "está bien" o los "se puede leer" ya no me sirven.
3. Exploraré nuevas formas de reseñar novelas. Pido disculpas de antemano si alguno de esos experimentos resulta fallido y acabamos con un mutante devorador de carne y asesino de masas lectoras entre manos.
4. Voy a volver a pasármelo bien.

Mañana empezamos.