sábado, 9 de abril de 2011

"El baúl de viaje" de Bianca Turetsky

El baúl de viaje, Bianca Turetsky, ed. Roca, 2011

Louise Lambert es una adolescente de doce años que colecciona vestidos vintage (que según parece son todos esos vestidos anteriores a 1980). Mientras busca un vestido para el próximo baile del insituto, recibe una extraña invitación de una todavía más extraña tienda con mucho más extrañas dueñas. Allí no podrá resistir la tentación de probarse un vestido que parece llevar el mar con él y al instante se verá transportada a otra época, otro cuerpo y otra vida, el de la joven estrella de cine Alice Baxter. Un viaje en el tiempo donde conocerá la historia del vestido y a sí misma.

Unas pocas aclaraciones muy necesarias para la justa valoración de esta novela tan bellamente editada que nos presenta Roca:

Esta novela contiene lenguaje que no entiendo (por ejemplo: moda vintage) o lenguaje que conozco sólo por crecer en una familia donde hay una madre que cose, una hermana que ha estudiado diseño y otra hermana que se pone y se quita mucha ropa (por ejemplo: dobladillo). Esto lo aclaro porque puede ser que a lo largo de la reseña diga alguna estupidez sobre el mundo de los trapos y lo diré desde la más absoluta ignorancia y, aún diría más, el nulo interés. Siempre he considerado absurda la fijación por telas, desfiles, pasarelas, modelos, trapos, diseños o la categoría de semidioses que tienen algunos diseñadores.

Dicho esto, vamos a la novela. El baul de viaje es una novela encantadora. Pequeña, algo frívola, un poco tonta, pero que rezuma encanto por cada una de sus páginas. Consigue el milagro alquímico de hacerme leer una novela llena de descripciones de trapos, de reflexiones sobre moda, de nombre de diseñadores. ¿Y cómo? Para empezar por el tema de los viajes en el tiempo que siempre es agradecido y que aquí se resuelve con la socorrida excusa de "es magia".

Segundo, por una protagonista que pese a no ser un milagro de composición, tiene encanto y gracia. Hace un viaje de maduración personal rollo "como aprendí a quererme" y me acaba resultando simpática. El resto de personajes la verdad es que no están muy elaborados, pero la historia tampoco chirría por esto ya que lo que importa aquí es el marco.

Tercero, la recreación de una época muy concreta. Los vestidos, la forma de hablar, las convenciones sociales, están tratados de una forma correcta y bien documentada. Sin entrar en detalles, pero con gracia suficiente para pasar de una página a otra. Bianca Turetsky escribe de una forma fácil, efectiva, con gracia. Hecho de menos más cuerpo en su novela, más estructura dramática, pero consigue que un individuo al que l moda se la trae al fresco, se lea toda una novela y la siga con interés. ¿Y por qué?

Porque Bianca Turetsky es lo suficientemente inteligente que se da cuenta que pese a que ella es una apasionada de esta moda vintage, el lector puede que no. La anécdota no puede ser el centro de la novela, sino una excusa para hablar de otra cosa. ¿El qué? El legado, el peso de los recuerdos y la conservación de la memoria de los objetos. Porque lo que me ha gustado más de la novela es la pasión con la que habla Bianca de la moda vintage, la misma pasión que con la que hablo yo de los libros de segunda mano.

Y es por esto por lo que la novela deviene a mis ojos una obrita encantadora, porque habla de uno de mis temas, pero partiendo de otro sitio. Para mí un libro usado es el portador de una historia. Una dedicatoria, una fecha, un papel entre sus páginas, un subrayado concreto, una hoja sucia, mojada, etc. El libro ha sido receptor de la historia de sus diferentes dueño hasta que llega a nuestras manos. En estas nosotros nos convertimos en partes de legado, de la historia desconocida que lleva el objeto. Pues esto mismo que a mí me pasa con los libros, le ocurre a Bianca Turetsky con la ropa y se convierte en el eje y el centro de la novela. La historia, la pervivencia de la memoria y el legado del que nos hacen responsables los objetos.

Lástima que la novela se quede en apuntar y no profundice más en estos temas. Se queda un poco en la anécdota y no entra a matar en toda su capacidad. El baúl de viaje es una novela bonita, encantadora y muy divertida, pero donde casi todo es apariencia. Se echa de menos algo más de alma porque por muy bonito que sean los vestidos o la edición, como hemos aprendido por el cine, la belleza está en el interior. Porque por estilo y gracia Bianca puede hacerlo. Por suerte, estamos ante un primer capítulo de toda una serie de libros sobre la historia de vestidos. Y con ellos veremos crecer el estilo de Bianca Turetsky. Y yo estaré por aquí para verlo.

15 comentarios:

  1. Sip. Completamente de acuerdo en todo ^^
    ¿Y a ti no te ha resultado, como a mí, que las escenas del libro en el barco están sacadas de la película?

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  2. Alexia, sí. Creo que la fuente principal de documentación es esa película de tan infausto recuerdo y que tanto me hizo sufrir en el cine y que entra por derechos propios en la categoría de "películas que más odio de toda la historia del cine que mira que es larga y he visto mucho". Y la novela es eso, encantadora. Le falta profundidad y le sobra brillo, pero como entretenimiento es estupendo.

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  3. ¡Qué portada tan bonita! Pero la verdad es que no me apetece leerme una novela en la que la protagonista tiene 12 años...

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  4. @Lana: La verdad es que debería tener como mínimo 14-15 para que tuviera un poco más de sentido. ¿Alguien me explica cómo puede valerle un vestido de alguien de 17 años a alguien de 12? Por eso yo ignoré adrede su edad y me la imaginé a mi manera xDD

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  5. Lana, pues no te mires el interior porque entonces lo vas a flipar. Es una edición bonita y cuidada. Lo de los 12... bueno... es lo de menos...

    Alexia, yo te explico cómo le vale un vestido de alguien de 17 a alguien de 12. Magia. Si uno empieza a buscarle a sentido a la novela, esta se desmorona. Se acepta tal como viene y ya está... Y sí, con 14 o 15 años ganaría.

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  6. La portada es bonita, la historia promete, pero no daba mucho por este libro hasta leer esta reseña. Es posible que me lanze a por ella, pero antes seguiré adelante con mi barbecho juvenil ;)

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  7. Veritas, hay que saber lo que se va a leer. No esperes la novela del siglo, sino una novelita muy simpática y poco más. Para pasar un ratejo agradable. ¿Es fructifero el barbecho?

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  8. Oh vintage. Igual que en la música, con el tiempo te das cuenta que dentro de la moda hay otros millones de estilos que se entremezclan entre ellos. Yo muchas veces soy de: "uso esto porque me gusta no porque me considere amante de tal moda o de cual. Yo sigo mis gustos, no las modas xD".

    No conocía la novela, gracias por la reseña.

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  9. Me llama un montón la atención, la verdad. Me gustaría hecharle la mano encima, y leermelo, la verdad. A ver si puedo.

    Muchas gracias por la reseñita

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  10. Hechicera, deberías ver mi "no armario" (porque no hay aramario sino estanterías) y comprenderías mi relación de indiferencia/pasoterismo que hemos entablado la ropa y yo. Pero la moda es una excusa para hablar de la memoria de los objetos. De forma superficial, vale, pero al menos como tema dentro de lo juvenil es diferente.

    Amixam, míratela. Es una tontería muy divertida. Y las ilustraciones interiores son preciosas y acorde con la historia que cuenta.

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  11. Sí que está resultando fructífero, parece que hasta la inspiración ha vuelto a mi vida desde que abandoné (hace a penas dos semanas) el romance paranormal. Soy adicta a la literatura de ese tipo, pero lo mucho cansa. Poquito a poquito lo degusto mucho mejor ^^

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  12. Hoy lo vi en la librería y me tienta, pero no sé si me lo leeré o no, ya veré.

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  13. Veritas, en esa historia poco romance, la verdad. Por no decir nada (el que hay es más una escena de comedia de enredo que otra cosa). Ropa, lujo y descubrimiento personal.

    Nami, tiempo al tiempo y a ver que pasa. Es una lectura entretenida, pero poco trascendente. Según como tengas el cuerpo.

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  14. que mal que no tengo la novela en mi estanteria, por que me llama muchisimo! un beso!

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  15. Liz, en alguna librería la encontrarás... es una tontería, la verdad, pero es refrescante. Y tiene dibujitos muy bonitos... la edición es una cucada. Besos.

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