jueves, 10 de febrero de 2011

"El ciclo del hombre lobo" de Stephen King

El ciclo del hombre lobo, Stephen King, DeBols!llo, 2010

Hay novelas que con el tiempo se convierten en míticas. No se encuentran, no se leen, aparecen en listas, pero llevan años agotadas y desaparecidas. Se esperan con ansías y cuando por fin alguien las reedita o las encuentras en las paradas de segunda mano, la espera vale la pena y la novela deviene imprescindible. Otras novelas no las conoces, no tienes noticias aunque pensabas que contralabas la obra de ese autor y un día aparecen por sorpresa. Al leerlas te viene en mente ese pensamiento de cómo es posible que hubiera vivido sin haberla leído antes.

El ciclo del hombre lobo no pertenece a ninguna de esas dos categorias. Si es una de las novelas más desconocidas y ninguneadas de Stephen King, lo es por meritos propios. Aunque siempre defenderé a Stephen King como uno de los mejores narradores americanos de finales de siglo XX e inicios del XXI, cuando la caga, la caga a conciencia. Para muestra la película que dirigió y el final de La tienda

Doce meses. Doce lunas llenas. Doce ataques de un hombre lobo. Y poca cosa más.

Una de las grandes virtudes de la obra de Stephen King es su capacidad para actualizar y dotar de nueva savia antiguos mitos de la novela de terror de toda la vida. Pienso en los vampiros de Salem's Lot, en el mito de la casa encantada tan bien jugado en El resplandor o en Un saco de huesos, o la reecración del mítico e imprescindible relato de William Wymark Jacobs La mano de mono en la estupenda y climática El cementerio de animales, el juego de referencia a los perros de Tántalo en la simpática El perro de la polaroid. Naturalmente, cada una de estos hallazgos tiene una contrapartida oscura. King es uno de los mejores, pero también uno de los más irregulares.

¿Y dónde ponemos este Ciclo del hombre lobo? Pues de lo peorcito que he leído de King. El origen de esta pequeña novela está en un curioso encargo. Alguien decidió hacer un calendario sobre la figura de licántropo y encargó a King que compusiera unos breves textos que acompañarían la ilustración. Naturalmente, Stpehen King se pasó de longitud de texto, el proyecto se abandonó y las historias del calendario se publicaron en forma de libro. Así nos encontramos con doce minihistorias con un tenue hilo conductorio que nos relatan los ataques de un hombre lobo en un pequeño pueblo.

Problema. No hay historia, no hay personajes, no hay tensión, no hay terror, no hay literatura. Sólo esbozos de posibles capítulos, personajes extraordinariamente estereotipados en la línea de King (la reprimida, el maltratador, el alcohólico, etc.) y cero psicología. Lo grande que tiene King es el mimo con el que traza la psicología de sus personajes, sus contradicciones y su fino ojo para sacar las taras y los destellos de mal y locura que llevamos dentro. Aquí no hay nada de eso. Alguien podría decir que la brevedad de los capítulos no permite el desarrollo de la psicología o los personajes a lo que se podría contestar recomendando la lectura de Monterroso. En El ciclo del hombre lobo no hay nada salvo alguna imagen destacable o alguna frase contundente. El resto es malo. Y peor, el resto deja indiferente. ¿Lo mejor? Algunas de las ilustraciones que acompaña la novela. No son lo mejor de Bernie Wrightson, pero siempre está bien contemplar su línea.


Eso sí, puede ser una mala novela, pero no es un novela aburrida. Y esto también hay que saber reconocerlo.

2 comentarios:

  1. Yo, con esta novela, no culpo a King. Ya mencionas que fue por aquello del calendario (completamente comprensible la extensión de las historias y la falta de desarrollo de las mismas), pero pienso que la culpa la tiene el mercado editorial.
    "Ya que no se vende el calendario, pues vendámolo en libro". Pienso que una desición así es la del problema, no Stephen. Además no creo que King se opusiera a la publicación, pues de todas maneras iba a ganar unos buenos cuántos pesitos que no le caerían nada mal, sin olvidar que sería el motivo por el que sus seguidores se arrancarían el pelo tratando de encontrar este ejemplar tan esquivo y escaso (sobre todo para los hispanohablantes), pero que hace a la cacería de todo FriKing (me incluyo)algo difíci pero emoionante.

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  2. Luther, sí y no. De acuerdo que el origen del libro condiciona y mucho el resultado final del libro, pero un mayor cuidado por parte del maestro de los relatos se hubiera agradecido. King ha demostrado en muchos de sus cuentos que es capaz de hacer algo grande con cuatro o cinco páginas... en este libro en concreto lo encontré desganado... supongo que se cayó en eso de mal por mal, al menos ganamos algo con esto.

    Los FriKing sois una raza acojonante... en la librería tengo dos o tres clientes que lo compran TODO y lo buscan TODO... las conversaciones con ellos son geniales... pozos de sabiduría en el universo de literatura de terror... lo bueno de King es que partiendo de él acabas en Matheson, en Bradbury y en tantos otros...

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