viernes, 4 de febrero de 2011

"El código de medianoche" de David Whitley

El código de medianoche, David Whitley, ed. TimunMas, 2011

Primer volumen de una nueva trilogia juvenil. Apuesta de TimunMas para la temporada y novedad que tiene todos los números para pasar desapercibida. Y sería una lástima porque es una buena novela. No para tirar cohetes y hablar del libro revelación de la temporada, pero sí para catalogarla como una lectura agradable, rápida e interesante.

La ciudad de Ágora. Todo se compra y todo se vende. Incluso los niños pertenecen a la ciudad hasta que cumplen 12 años. Por azares y por contratos que se cierran, Mark y Lily se conocen al trabajar ambos en la torre del conde Scelly, el más prestigioso astrólogo de la ciudad y se hacen amigos. En principio la vida sólo les depara servidumbre y pobreza, pero algo inesperado ocurre y sus destinos cambian para siempre. Mark se convierte en un reputado astrólogo y su prestigio en la ciudad crece y crece. Lily huye a la ciudad y abre un albergue para pobres y empieza una revolución al dar unos servicios sin esperar nada a cambio. Pero alguien los vigila y espera algo de ellos. Y un misterioso código traza los destinos de unos niños elegidos y de toda una ciudad. ¿Qué misterios y peligros encierra la ciudad de Ágora?

Nada nuevo, lo sé. Pero escrito con gracia y con la suficiente habilidad como para que otra historia de ciudades corruptas, niños elegidos, misterios, sorpresas, intrigas y traiciones se lea con gusto y con ganas. Mark y Lili son buenos personajes. La ambición y la pasión. Dos formas diferentes de enfrentarse a la vida, a la soledad y al destierro emocional. Uno por medio de los negocios, la manipulación y el poder social. La otra por medio de la empatía, el darse a los demás y la redención. Naturalmente, por mucho estima y cariño que se profesen, de forma inevitable son dos posturas que acabarán chocando. El resto de personajes que acompañan a esto dos sirven como contrapunto, como replica o imagen. Añaden tensión y drama. Porque no es una novela de aventuras, por mucho que lo haya leído en sitios. Estamos más cerca de un thiller o un drama que de una novela de espadeo y lucha. El código de la medianoche es intriga, palacios, ventas, negocios, personajes y drama. Acción la justa y necesaria. Y todo con un tempo dilatado y tranquilo. Algo que hay que admirar a David Whitley que en un tiempo que se exije velocidad y capítulos cortos se haya lanzado a una novela tranquila, dinámica y donde cada capítulo tiene la duración que necesita y conviene. Algo parecido a lo que hizo de forma estupenda Cayla Kluver en Legacy. ¿Cosas de pertenecer a una misma generación?

La ciudad de Ágora es un personaje más. Dividad en doce barrios por los doce signos del zodiaco. Una ciudad donde todo se compra y todo se vende. Incluidas las emociones. Y ese venta de las emociones de las personas, el tráfico de gente que compra y vende calma, asco, esperanza, obsesión es uno de los puntos más interesantes y bien aprovechados de la novela. El elemento fantástico que abre la puerta al drama. La ciudad es sucia, dura, desagradable y desesperada. Hipócrita, falsa y traicionera. Pero no deja de ejercer una misteriosa e inquietante atracción a los personajes y al lector.

La novela es agradable, interesante, bien construida y bien narrada. Y entretenida. Quizá le falta algo de chicha, un poco más de cuerpo para pasar de algo entretenido, pero inofensivo, a algo entretenido, pero duro. A los personajes se les coje cariño, a alguno odio y pese a algún que otro estereotipo que corre por las calles de la ciudad, los personajes y sus relaciones están bien explicadas. La novela tiene un regusto triste y fatalista con un buen capítulo final que abre mil interrogantes y una pequeña esperanza.


Una pequeña novela que corre el riesgo de pasar desapercibida entre tanta tonteria con mayores infulas y con mucha menos gracia.

2 comentarios:

  1. Vaya, no había oído hablar de él todavía, y aunque como comentas que pueda parecer otro libro más de lo mismo, tiene buena pinta. Lo tendré en cuenta ;)

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  2. Yael, es un libro con gracia. Se lee bien, no sorprende, pero no cabrea y tiene una gran escena final. Muy entretenido.

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