Reckless. Carne de piedra, Cornelia Funke, ed. Siruela, 2010Reckless. Carn de pedra, Cornelia Funke, ed. Estrella Polar, 2010.
Rodarán cabezas. Alguien tiene que pagar el error que se ha cometido. Porque tiene que ser un error. No puede ir en serio. De verdad que Reckless no puede ser la nueva novela de Cornelia Funke. La del lanzamiento mundial, la que competiría con la Trilogía de la Tinta, la que durante tanto tiempo ha estado trabajando. No puede ser. No es una novela de la autora de El jinete del dragón o El señor de los ladrones. Reckless, como mucho, es un primer esbozo para una novela; un borrador incompleto donde después Cornelia Funke construirá su novela. Una primera aproximación, una libreta Moleskine llena de notas, un trabajo previo. No una novela. No la novela definitiva. Porque si es así nos encontramos ante de una mala novela. Y eso, viniendo de Cornelia Funke me duele mucho.
¿De qué va Reckless? Pues es la historia de dos hermanos, Jacob y Will (los nombres no son al azar ya que remiten directamente a otra pareja de hermanos) y sus aventuras en el mundo que se esconde detrás de un espejo del despacho de su padre. Básicamente son las aventuras de Jacob por salvar a su hermano Will de convertirse en un ser de piedra. Todo con una guerra entre razas por medio, por un mundo mágico sacado de los cuentos de los hermanos Grimm, pero mucho más óscuro, un par de historias de amor, unas intrigas por el poder y criaturas maravillosas.
Reckless tenía todos los elementos para convertirse en una gran novela de fantasía, de aventuras y de mundos literarios. Tenía el universo creado por los cuentos de los hermanos Grimm y el
talento de Cornelia Funke para escribir y para la fantasía. Pero, misteriosamente, algo se torció por el camino y ha acabado siendo una mala novela. Y me explico.Todo está torcido desde el principio. El estilo es atropellado, confuso, abrupto y precipitado. Lleno de frases cortas, de extrañas y forzadas elipsis y de la intención de crear de todo menos ambiente e interés. El lector empieza a leer y, de repente, PAM, el elemento fantástico a la cara y ya nos encontramos en medio del argumento y el embrollo sin un ambiente adecuado, sin adentrarnos en lo que sucede. Y así toda la novela. Frases cortas, atropello, ausencia de descripciones (y las que hay uno se pregunta que para qué) y falta de unidad.
Los personajes son estereotipos. A saber:
1. El protagonista misterioso con su carga de remordimientos por el fallo al hermano y la ausencia del padre.
2. El hermano tonto y bueno que luego olvida quién es y todo eso.
3. La novia del hermano que entabla una triángulo con el protagonista.
4. La compañera del protagonista que siente celos de la novia del hermano.
5. El personaje gracioso y egoista, pero que en el fondo...
6. Los villanos con sentimientos.
7. Las comparsas sin personalidad.
Todo está visto. Todos los personajes han salido exactamente iguales en otras tantas novelas. Todo es lo de siempre. Que no tendría porqué ser malo, si no estuviera mal escrito. Y, la verdad, es que al lector (o por lo menos a mí) no le importa nada lo que está sucediendo. Especialmente al protagonista. Un perfecto gilipollas. Ese típico tipo pagado de sí mismo, egoista, engreído y con absurdos remordimientos por lo que ha hecho. Pues jódete. No haber sido tan capullo con tu hermano.
El mundo que crea Cornelia Funke utilizando el imaginario de los hermanos Grimm podría ser interesante y apasionante, pero se queda en mero esbozo. En muchas posibilidades, pero ninguna concreta. Las escensa están mal construidas y mal explicadas. Y el lector, en muchas ocasiones, acaba olvidando que está leyendo y empieza a pensar en sus cosas mientras sus ojos se deslizan aburridos por las líneas. Porque esto es lo peor de la novela. Que no despierta interés salvo en un par de párrafos concretos. No me interesaron ni los protagonistas, ni las criaturas, ni los peligros, ni las intrigas ni nada de nada. Me pareció aburrido, falto de interés, tópico y mal escrito.
Realmente, no parece una novela de Cornelia Funke. Si me dijeran que es un esbozo para algo posterior, diría que es muy prometedor y que puede salir una gran novela. Como novela, solo puedo decir que es mala y decepcionante. Y decir esto de una obra de Cornelia Funke, me duele.
¿Algo bueno? Las ilustraciones que acompañan la novela (obra de la propia Cornelia) y que el el libro no es muy largo. Y esto último es muy de agradecer. Para quitarme el mal sabor de boca creo que me releeré alguna de las aventuras de las Gallinas y recordar porque Cornelia Funke me gustaba tanto.