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"Crescendo" de Becca Fitzpatrick

Crescendo, Becca Fitzpatrick, Ediciones B, 2011

Patch ha vuelto.

El chico malo. El que juega a billar y va con tipos greñudos que fuman. El que conduce su moto sin casco y es borde y te mira como si te estuviera desnudando, pero en verdad está pensando en lo que te haría desnuda. El ángel que se cayó y que estaba en plan odio a todo el mundo hasta que conoció a Nora, se enamoraron y todo el mundo odió a Nora y a Patch. El típico muchacho que te hará llegar tarde a casa y que sabes que copia en los exámenes de matemáticas. El tipo que es más malo que la tiña, pero que está buenorro machas y que por amor se vuelve bueno. El que sabe preparar unos tacos hechos de pecado.

Patch, la estrella masculina de aquel Hush Hush de infausto recuerdo ha vuelto. Y yo, pobre desgraciado y no me preguntéis por qué, me he leído este regreso. Y, madre mía, lo que me temía ha sucedido: esta continuación es mucho peor que aquella primera parte. Al menos Hush Hush me hizo reír por sus machadas, sus absurdas pretensiones de crear un personaje masculino malo maloso malote. Como dije, Hush Hush era casi una perfecta parodia involuntaria de la actual novela juvenil romántica. Y leida desde esa óptica, la del humor y la cruel burla, funcionaba a las mil maravillas aunque no fuera lo que Becca Fitzpatrick pretendiera. Pero un día llega a la librería Crescendo y yo estoy de buen humor y pillo el libro para ojearlo y oh dios mio. Crescendo es mucho pero. Pero mucho mucho. Ni siquiera me ha hecho reir.  Ni sonreír. ¿Y por qué? Porque Patch y sus machadas casi que no aparecen. ¿Y si eliminamos a Patch qué tenemos? Cuatrocientas páginas de Nora.

Vale. Como hice con su primera parte, es posible que destripe de forma miserable el argumento. Si queréis leer la novela con el elemento sorpresa (¡ja!) a vuestro favor dejad de leer ahora. Y una segunda advertencia. Al referirme a Nora seguramente emplearé palabras como tonta, descerebrada, imbécil, inútil, personaje de mierda, inconsistente, irritante, etc. e imágenes como "ya le podrían vacías un nido de termitas en su cerebro" o "no aparecerá un psicópata y matará a la inútil de amiga Vee y luego la matará a ella obligándola a comerse los intestinos de su amiga al grito de dónde está Patch, dónde está Patch". Así que si eres fan de Nora y de mayor quieres ser como ella (no lo seas, por favor, piensa en los niños) o quieres llegar a salir con una chica como Nora (no lo hagas, por favor, en ciertas tiendas venden unas muñecas de latex que tienen más personalidad que Nora y con las que tendrás conversaciones mucho más interesantes) deja de leer ahora mismo.

Una conversación y una personalidad mucho más fascinante y arrolladora que la de Nora.

Patch y Nora están juntos y se quieren y besos besos besos. Pero como Becca Fitzpatrick supongo que se ve incapaz de construir un mínimo argumento original, o sencillamente un mínimo argumento, a las cincuenta páginas Nora rompe con Patch. ¿Esto que quiere decir? Sí, estamos ante una de esas secuelas alargadas hasta el disparo de pena por un escritor que no sabe ni adónde va ni para qué escribe. Nora rompe con Patch porque es una estúpida inmadura que no sabe que una relación se basa en los pilares del amor, la confianza y la paciencia. Patch le pide tiempo para arreglar unos asuntillos (entre los que está el detalle de que si comete un error pasará toda la eternidad en el infierno entre castigos y dolor y más castigos y locura y todo eso) y ella reacciona como la niñata con problemas emocionales que es: lo deja plantado. Patch pone cara de lo estoy flipando y ella le dice que te dejo, que ya no quiero que seas mi ángel y que no te necesito. Patchito se va con el corazón roto y ella se dedica el resto de la novela a:

- echar de menos a Patch y decir ccada dos o tres párrafos, Patch, jo, Patch como te quiero.
- estar enfadada con Patch por no mandarle un mensaje al móvil o llamarla. ¿Se habrá tomado en serio eso de ya no te necesito?
- echar de menos a Patch y llorar en la almohada y echar de menos a Patch.
- ir de compras o a fiestas o a la playa con su amiga Vee, inútil personaje que aquí ha quedado reducido a máquinaengullecomidabasuraneitor y a chófer para llevar a Nora de un lado a otro. Nora desprecia a Vee, esto es evidente porque sólo la usa para ir de un lado a otro, sentir celos porque ella sí que tiene novio (no haber dejado al tuyo, guapa) y definirla en un momento de la novela con las palabras pesada, irritante y odiosa. Joder, ten amigos para esto.
- flirtear con un tipo que no le gusta, Scott. Scott es el nuevo chico misterioso. Muerto uno, aparece otro. Nora no lo soporta, no puede con él y no lo encuentra atractivo. Pero como Patch anda por ahí en negocios turbios con una odiada enemiga, Nora sale con este Scott para poner celoso al angelote y de paso estar dándose el filete con un tipo que no puede ver ni en pintura. Scott es un personaje mal configurado y contradictorio . Está allí para crear la figura del falso sospechoso y para que Nora lo ponga en peligro, lo putee y mantenga diálogos demenciales. ¿Un ejemplo? El primero que habla es este Scott.


"-¿Quieres un consejo? ¿Un verdadero consejo de un tío? Olvídate de Patch. Encuentra a algún chico como tú. Para estudiar, jugar al ajedrez, recoger y clasificar bichos muertos... y plantéate seriamente teñirte el pelo.
- ¿Perdona?
Scott tosió en un puño, pero no se me escapó que lo hacía para disimular una sonrisa.
- Honestamente, la pelirrojas sois un coñazo.
Entorné los párpados.
- Yo no soy pelirroja.
Río sin disimulo.
- Podría ser peor. Podrías tener el pelo naranja. Ser una bruja malvada con el pelo naranja.
(...)
- De acuerdo - le dije, intentando poner cara de aburrimiento. Técnicamnte, me estaría contradiciendo si salía otra vez con Scott, pero no iba a quedarme allí y dejar que me llamara aburrida. Y desde luego no iba a dejar que me llamara pelirroja."

¿Pasa algo con las pelirrojas? ¿Me he perdido algo? ¿Qué tiene de malo ser pelirroja? ¿Y pelirroja con pecas ya debe ser el anticristo? ¿Es una forma sutil que tiene Nora de decirle a Scott que esa noche le demostrará que no va teñida? ¿Scott es daltónico? ¿Lleva gorro Nora y no se lo ha quitado? ¿Para demostrar personalidad tiene que demostrar que no es pelirroja? ¿Qué coño está pasando aqui? Por favor, que alguien me lo explique.

 Amy Adams, Maureen O'Hara y Jessica Rabbit o el infortunio de ser pelirroja (y pecosa).

- Echar de menos a Patch, pero estar enfadada porque la culpa ha sido de él y no de ella.
- Huir del fantasma asesino de padre, pero lo lleva bien. Total, al día siguiente llamas a Taxi Vee, te vas de comprar y a otra cosa mariposa.
- Echar de menos a Patch, tontear con Scott y sentirse culpable por tontear con Scott y echar de menos a Patch.
- Poco más.

Crescendo es una secuela insípida, inútil, innecesaria e infumable. Se toma en serio a sí misma y crea una protagonista irritante, inmadura, contradictoria, infantil, caprichosa, egoista, narcisista y con problemas psicológicos graves. Los actos de Nora no tienen sentido y rompen cualquier lógica de relato. Hace de lo posible imposible y de lo fácil, complicado. Y no se trata de algo personal, sino que creo sinceramente que Becca Fitzpatrick no sabe crear personajes y se nutre de los tópicos que ha mal leído aquí y allá. Cumple a rajatablas las leyes no escritas de como hacer una heroina odiosa dependiente de que un macho alfa le vaya oliendo el culo y con complejo de princesita en apuros. Porque, naturalmente, se mete en líos y un tipo intenta matarla (es fácil adiviar quién es el malo si solo hay cuatro personajes masculinos en danza) y cuando la tiene a tiro de pistola se lanza a un monólogo de tres páginas donde explica el qué, cuándo, dónde, quién, cómo, con qué, para qué, para quién y encima recita la lista de los reyes godos. Todo esto para dar tiempo necesario para que Patch la salve. Porque, oh sí, a Nora la tienen que salvar. Por mucho que ella diga que pasa, que es fuerte, que hace lo que quiere, al final la tienen que salvar. Y cuando la salvan se abraza al macho y dice aquello de oh, mi héroe, qué sería yo sin ti. Para Nora su personalidad se la da Patch. Ella se ve ratificada y aprobada por la visión que el hombre tiene de ella. No es nada sin Patch y sólo cuando Patch vuelve es alguien.

Y tiene problemas emocionales serios. Cada cuatro palabras, la siguiente es Patch. Rompe con él, pero controla sus movimientos, lo sigue y persigue, pregunta por él continuamente, siente la necesidad de saber cosas que le van a hacer daño. Tiene un espíritu sadomasoquista y todo lo de Patch le duele, pero necesito saber más, más y más. Es controladora, celosa, violenta y psicopática. Y además, tiende a transformar la realidad. Ella rompe con él, ella le deja, ella decide no participar en una relación que le pide confianza y paciencia, pero toda la culpa es de él. ¿Y todo por qué? Porque Patch le pida tiempo. Porque Pastch se juega una eternidad condenado. Porque Patch es un ángel custodio y siente las cosas a nivel emocional, no físico. Porque, vamos y es evidente, a Patch no se le levanta. Y en vez de apoyar a tu pareja y decirle que podemos ir con calma y salvar su alma y llegar a un acuerdo con los jefes y confiar ciegamente en la persona que dices que quieres, lo mejor es dejarlo, romperle el corazón y liarte con el primer hijo de vecino que llama a tu puerta. Muy maduro y, sí, la culpa es de él.

Patchito. Angelote custudio, cabroncete, atractivo, se juega la salvación y con disfunción erectil.
Y solo pide el apoyo de su pareja.

Tras leer esta novela creo que Becca Fitzpatrick odia a las adolescentes. Los tres personajes femeninos adolescentes que aparecen en la novela son odiosos, irritantes y están mal construidos y configurados. Nora es Nora y cualquier adjetivo despectivo es apicable a ella. Su mejor amiga tiene la personalidad de un ficus con problemas de timidez y la tercera en discordia, esa horrible Marcie (¿se llama así?) que quiere quitarme a mi hombre, perra, es fría, inestable y un putón verbernero rollo moralina de mira lo que les pasa a las niñas ricas.

Y Patch queda reducido a nada. Todas aquellas divertidas machadas, todo aquel no se puede enseñar a cocinar, todo aquel la tengo más grande y lo sé, aquella fantástica escena de los tacos que ha hecho que cada vez que piense en comida mexicana me ría, queda ahora reducido a mierda. Patch es un tipo más en la galeria de héroes oscuros que ni cortan ni pinchan ni hacen nada más que apoyarse en las esquinar, mirar en diagonal y de abajo a arriba, marcar paquete y salvar a la chica en el último minuto.

Del resto de personaje no es necesario hablar. Hacen bulto y se revelan atropelladamente en la recta final de la novela para desvelar secretos de familia, cosas muy misteriosas y derivar en un final abrupto que hace pensar que la Fitzpatrick realmente no sabía adónde conducir su historia. Bueno sí, a una tercera parte que dudo mucho que llegue a leer. Y si la leo será solo en el caso que un juez me asegure que Nora acabará en una picadora de carne.

La hostia del ángel o "Hush, hush" de Becca Fitzpatrick

Hush, hush, Becca Fitzpatrick, ed. B, 2010
Hush, hush, Becca Fitzpatrick, ed. Lluna Roja-La Galera, 2010

Esta novela refuerza mi sentimiento de rara avis o que quizá con treinta y años hay cosas que me pierdo. Desde antes de llegar a la librería, ya me había encontrado con anuncios y reseñas de este novela por los blogs de literatura juvenil que frecuento. En todos se cantaban las bondades de la historia, lo buena y emocionante que es, lo carismático de su protagonista masculino y un montón de cosas más. Bueno, en todos no. En el blog El cementerio de los libros olvidados lei una reseña que me divertió y que debió servirme de señal. ¿Le hice caso? No. Si lo hubiera hecho ahora tendría unas cuantas neuronas más, más tiempo que perder en algo más interesante y no estaría haciendo esto.

- O sea, que no te ha gustado.

No, no me ha gustado. Y hace unos años, antes de madurar y todo eso, hubiese despechado esta reseña diciendo simplemente algo así como: "Este libro es una inmensa y apestosa mierda. Y ya está". Pero desde hace unos años recuerdo siempre esa frase que nos decían en el instituto, justifica tu respuesta. Y a eso vamos. A justificar. Aviso: voy a destripar el argumento de arriba a abajo. Con mala leche y alevosia. Así que si alguien quiere leer la novela, que se retire ahora.

Empecemos por el argumento. ¿De qué va Hush, hush?

Nora es una chica que se considera normal aunque en verdad es un fracaso andante y bastante idiota, la pobre. Sólo tiene una amiga que se llama Vee y que es más idiota que ella y que en la novela cumple la típica función de "amiga-putón de boquilla, pero decente que deseas que alguien le pegue un tiro para que cierre la boca". No se le conocen más relaciones, ni amistades ni nada pese a que ella suele fantasear con que algún chico a veces la mira. Su padre murió hace un tiempo y vive con su madre aunque ésta pasa mucho tiempo fuera de casa por cuestión de trabajo y cuando vuelve a casa siempre está fuera con los amigos o en alguna boda (vamos, la madre es el típico personaje desdibujado que solo sirve para aparecer de vez en cuando e impedir un beso entre los protagonistas). Un día en la clase de biología (empiezo a pensar que en la novela juvenil estadounidense sólo existe la clase de biologia) la obligan a hacer un trabajo con un alumno nuevo llamado Patch. Éste Patch es el hombre, el héroe, el macho de la historia y que reúne las siguientes características:

- Misterioso.
- Poco hablador.
- Mirada profunda y negra.
- De pasado misterioso (otra vez la palabra) y turbio.
- Viste de negro.
- Y es un chico malo. Muy malo.
- Y tiene esa típica actitud de chulo/perdonavidas del que cree tener una enorme p***a entre las piernas.


Chicos malos, chicos malos.

Ella, naturalmente, en cuanto posa sus ojos en él siente "una óscura humedad" recorriéndole el cuerpo. Vamos, que se moja toda. Él con solo mirarla ya lo sabe todo de ella, que colabora en la revista digital del instituto, que le gusta la música barroca, que toca el chelo, que en verdad no quiere ir a estudiar a la universidad (todo esto no vuelve a aparecer en la novela. Nora no escucha ni una sola vez música, ni vuelve a hacer referencia a un instrumento y sólo de vez en cuando dice que tiene un trabajo para la revista que nunca llega a concluir porque siempre tiene otra cosa que hacer). A partir de ese momento empieza un tira y afloja de trescientas y pico páginas en el que él se comporta como un chulo perdonavidas que la trata mal y ella como una idiota sin personalidad que justifica que la mangonee porque confía en que la quiera como ella no admite quererle a él. De vez en cuando intentan matar a Nora, pero ella siempre se libra porque deja su chaqueta a otros personajes. Sí, se la deja a su amiga Vee y el asesino es tan inútil que confunde a una rubia más bien rellenita con una castaña flacuha. Se le da a una indigente y el asesino es tan idiota que confunde a la vieja pobre con la adolescente idiota y le mete dos tiros.

Aparecen otros personajes como:
- Leonard: en principio parece el buen chico que tratará bien a la protagonista y que le van dando plantón de forma sistemática para convertirse hacia la mitad del libro en sospechoso de asesinato y luego borracho y sospechoso de todo lo malo.
- Jules: amigo del de arriba que entra y sale de la novea sin pintar nada hasta la escena final donde se descubre que el malo de todos los malos y suelta un largo discurso explicándo todos sus planes, toda su historia y lo que ha comido esa mañana en vez de cargarse a Nora y a otra cosa mariposa.
- La psicóloga del insituto (no recuerdo como se llama y paso de buscarlo) que ni hace su trabajo ni hace nada más que decirle a Nora que se aleje de Patch. Tiene una escena rollo Glenn Close en Atracción fatal que es la monda lironda.
- Otros: vamos, personajes que ni pintan ni cortan ni hacen nada de nada.

Al final resulta que Patch es un ángel caído (pero de los que quieren ser buenos) porque se enamoró de una pava y luego ésta se muere y... (oh, Dios mío... y él viste de negro y es callado y seguro que tiene cara de merluzo... todo esto me recuerda peligrosamente a... sí... aquella película donde sólo salían rizos de Meg Ryan, tonos dorados del atardecer, la cara de palo de Nicolas Cage y un más que agradecido camión)... y él se ralla y entonces de vuelve malo y quiere ser humano, pero, claro, el amor redime y, vamos, lo de siempre.

- Pero, Jorge, sigo sin saber por qué no te ha gustado. Si te tragas y disfrutas arumentos más tontos que este.

Tienes razón. Me centraré. Empezaré por los protagonistas. Nora es la típica víctima de todo macho abusador que se precie. No denuncia cuando la agreden, justifica que el tipo la mangonee y obecede sus ordenes y ruegos. Es la típica heroina romántica juvenil hija de Bella Swann que por amor chupa y traga con toda la mierda que le tire en cara el chico porque en ella se establece la ecuación que amar es aceptar que el chico te haga sufrir.

Y Patch... bueno... en principio había leído que se trataba de un chico malo, peligroso e impredicible. Un héroe romántico malvado. El típico chico malo que vuelve loquitas a las muchachas. Pero malo. Malo de verdad. Más malo que la tiña. ¿Y qué me encuentro? Con el típico chuloputas. Descarado, borde, creído y que hace cosas supermalas como montar en moto sin casco o ir a jugar a los billares con tipos desgreñados y sucios. A ver... es un chulo, no malo. No confundamos términos. Malo hubiera sido si obliga a Nora a prostituirse para pagar sus deudas de juego, si la obliga a pegarle un tiro a su madre en las rodillas porque lo ha mirado mal. Aquí parece que lo peor que puede hacerle a Nora es obligarla a robar chicles en una tienda, por favor.

La novela está mal escrita, mal estructurada y mal pensada. Tiene una historia ridícula formulada de manera ridícula. Con escenas que me arrancaron unas buenas carcajadas. Porque creo (y atención que esta es mi tesis) que esta novela es una de las mejores parodias involuntarias que he leído en mi vida. Al final, tal acumulación de despropositos solo me los pude tomar a guasa. A. es testigo de mis bufidos y risas. Porque, ¿se puede escribir en serio una cosa como ésta?:

Pongo en situación. Nora, después de sentirse acosada por Patch, de verse obligada a hacer cosas que no quiere, de pensar que la quiere matar, de sentir miedo y pánico por la sola presencia del macho, lo invita a cenar a solas en su casa. Van a preparar tacos (curiosa la obsesión por la cocina mexicana de la autora). Ella cocina y él la enseña a prepara unos buenos tacos.

"- Estupendo. - Dio un paso para atrás y me examinó, atento a cualquier imperfección (se refiere al tomate que ha elegido ella). Por un instante me pareció ver una sonrisa secreta de aprobación (vale, el tomate es bueno, has elegido bien) -. No se puede enseñar a cocinar - dijo -. Con eso se nace. Lo tienes o no lo tienes. Es como la química. ¿Crees que estás hecha para la química?"

El momento taco. Mi favorito: "No se puede enseñar a cocinar".
Lo siento estudiantes, a joderse. Os están timando en la escuela.

Otros momento memorables: el despliege de feromonas y seducción mientras Patch enseña (otra vez) a Nora a jugar a billar. Un momento de gran originalidad, de evidentes recursos narrativos, nunca visto y menos explicado. A la altura de momentos literarios tan nuevos como "cabellos como oro" o "negro como la boca de un lobo".

Hay un momento de la novela en que Nora quiere investigar sobre la vida de Patch. Ni corta ni perezosa decide ir al restaurante mexicano (¿veís?) donde trabaja él limpiando mesas para hablar con sus compañeros de trabajo. Para hacerlo se le ocurre entre ella y la imbécil de su amiga Vee el siguiente plan: en vez de acercarse y, sencillamente, preguntar quedan con un par de chicos. Entonces Nora se va al lavabo, se pone una peluca y de disfraza de putón verbenero bien corta y bien escotada y se va a seducir al camarero de turno y sacarle toda la información que pueda.

Y, ¿cómo descubre Nora que Patch es un ángel? Pues muy fácil, con un par de pistas absurdos (se incluye ver un par de dibujos) y una visita al google y poner en el buscador: angel + alas + cicatrices. Y ya está. En el primer enlace lo explica todo.

Y el final... ¿es tan malo Patch? Pues no. Al final no es malo. Lo que pasa es que hizo alguna cosa mala que no se menciona para no ensuciar la imagen idealizada que se tiene de él (si el confesase que se dedica a empujar a viejas por escaleras o a impedir que se cargen los vídeos en el ordenador), pero se arrepiente porque quiere ser humano, todo lo que ha hecho es porque quiere ser humano. Y la quiere y bla bla bla. Y desaparecen las cicatrices y se quieren y pueden estar juntos y pégame un tiro, A.

La verdad, no entiendo por qué gusta esta novela. No lo entiendo. Y no entiendo la obsesión de los blogs con Patch y la idea del chico malo que hace sufrir y que por amor justifico que me haga sufrir. ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay? Y si al menos fuera un chico malo de verdad... Es una novela larga de narices, trescientras páginas para el elemento fantástico, treinta páginas de resolución llena de tópicos y un montón de diálogos ridículos, machadas, miedo y atracción y frases llenas de palabras como miedo, terror, peligro, amor, sufrir y vocabulario que relacionan amar con dolor. Personajes tópicos y otros que no llegan a categoría de personajes sino de simples sombras que corretean por allí. No sé... ¿seré demasiado mayor? ¿O nos encontramos delante de otra de esas novelas muy bien publicitadas de las que no puedes decir que son malas? ¿Dónde está la gracia de esta historia o dónde la calidad? Si alguien me lo explica con argumentos medianamente convincentes, le haré un regalo.

A no ser, claro, que se haya hecho la misma lectura que yo. Una comedia. Una parodia de la novela juvenil de ambiente fantástico y gótico. Una brutal desenmascaración de todos los tópicos manidos que se usan y abusan. Pero no lo creo... Ah, y se anuncia ya una segunda parte. ¿Me la leeré? Pues no diré que no. Si me asegura la mitada de risas y carcajadas que ésta, me la apunto.

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