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"Scarlet" de Marissa Meyer

Scarlet, Marissa Meyer, Montena
Crónicas lunares II

Hace más o menos un año y medio...
(¡Cómo pasa el tiempo!
Sí, estás más gordo.
Y tienes canas.
Y viejo.)
... terminé la reseña de Cinder diciendo que en un par de días me pondría con la lectura de Scarlet. Como solía comentar cuando trabajaba de detective privado en Manila, "No soy un hombre que pasará a la historia por cumplir sus promesas" y ese par de días se convirtió en un intervalo entre febrero de 2013 y junio de 2014. ¿Y por qué la leo ahora? Andaba perdido en un mar de malas lecturas (simpática historia que no aportan nada, insoportable novela donde lo escandaloso no es que dos hermanos estén chingando si no lo mal escrito que estaba toda esa... basura, etc.) y llevaba unos reciclándome e higienizando el cerebro con clásicos de principios del XX, cuando me cruce con esas muñequita de la portada y me dijo que, venga, ha llegado el momento.
Pues si me lo dice una portada con voz arrulladora, será. Y a leer.

¿Y qué tal? Bien. Muy bien. Como la primera parte de estas Crónicas lunares, pero mejor. Historia más afinada, menos previsibilidad en esta, algo más de profundidad en el mundo, toneladas de acción y consiguiendo que alguno de los personajes se llenen de carisma y cercanía.

¿De qué va? Pues la abuela de Scarlet desaparece. Acompañada de un joven apuesto que responde al nombre de Lobo sale a buscarla. Por su lado, Cinder huye y se encuentra con un simpático cadete, perdón capitán, llamado Thorne, su nave robada y un montón de espacio donde ocultarse. Sus dos caminos se cruzarán.

Scarlet toma como punto de partida el cuento de Caperucita Roja. Como en el caso de Cinder, la autora toma elementos reconocibles (la capucha, la abuela, el lobo malo, el bosque como viaje, etc.) y los utiliza, transforma y versiona para encajarlos con naturalidad y sin que huela a pastiche en una historia de ciencia ficción con toques de fantasía. No soy muy amigo de las revisiones de cuentos infantiles porque suelen acabar siendo pastiches, burdas copias o forzadas interpretaciones de los cuentos, pero en este caso funciona muy bien. Los elementos del cuento clásico se integran bien sin que chirríen con la historia y como elementos que ayudan a esta. Además, la historia de Scarlet y Lobo se alterna con la trama de la primera parte. La autora no se olvida de Cinder ni de Kay y consigue integrar ambas aventuras en un mismo argumento (aunque sea tirando de un deus ex machina un pelín forzado)

Vamos, una buena novela de aventuras, con buenos personajes (me gustó Thorne, al que imagino como un joven Nathan Fillion con su coqueteo descarado y su extraña lealtad) y dos protagonistas femeninas que dejan de lado dependencias y victimismos. Personalmente, me quedo con Cinder. Romance no forzado ni anulador. Sentido de la aventura. Villanos de una pieza sin mucho matices como tienen que ser los villanos de cuento. Un mundo que necesita exploración, pero del que se van dando detalles muy interesantes y que acaba de esa forma algo abrupta que me encanta y que dejan las ganas de abalanzarse sobre Cress. Ah, ¿qué no está publicada? Esperemos que Montena la publique.

Cróncias lunares es una serie que realmente merece la pena. No son cuentos cursis ni afectados. Son buenas novelas de acción y aventuras que saben jugar con los cuentos y darles una nueva visión y vida. No son perfectas, vale, pero son entretenidas, están bien escritas y son honestas. ¿De cuántas se puede decir esto?



- Jorge...
¿Sí?
- Una pregunta.
Adelante.
- ¿Por qué has comentado que prefieres a Cinder que a Scarlet? La frase está en medio de la reseña sin venir mucho a cuento y...
¿Lo he dicho?
- Sí. ¿Puedes explicarlo?
Es personal...
- Venga, si esto no lo lee nadie.
Bueno... El motivo que prefiera a Cinder es que... bueno... uno de mis fetiches eróticos es la figura de la mecánica de naves espaciales.
- ¿Las mecánicas? Hermosas mujeres cubiertas de grasa arreglando un Mercedes.
No, coches, no. Mecánicas de naves espaciales. Tienen que ser de naves espaciales. Si no, no funciona.
- Qué raro eres...
Lo sé. Pero es que Kaylee Frye...
- Kaylee...

Y la tontá se acaba entre suspiros.

Otras opiniones
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"Cinder" de Marissa Meyer

Cinder. Crónicas lunares I, Marissa Meyer, Montena, 2011
Cinder. Cròniques lunars I, Marisa Meyer, Estrella Polar, 2011

Hace un año más o menos andaba yo perdido en la vorágine de Sant Jordi y no le presté mucha atención cuando Cinder llegó a la librería. Hice la pila con los ejemplares de novedades y me olvidé de ella hasta el momento de las devoluciones post-Sant Jordi. Una pena, porque en su momento me perdí una buena novela juvenil. La excusa de la publicación de su continuación, Scarlet, ha hecho que volviera la vista a Cinder y  me la leyera este pasado fin de semana. Y oye, me ha gustado. Mucho. Y tiene el honor de convertirse en la primera novela juvenil que me acabo este año porque he abandonado los anteriores libros antes de la página 100.  Buen año lector, malo para lo juvenil. Ya volveremos con ellas.

Cinder no es más que una versión libre del cuento de la Cenicienta, pero esto ya lo sabéis. Versión, que no adaptación porque coge la base del cuento (la huérfana machacada a trabajar, la madrastra malvada, el príncipe, el "zapato") y lo traslada a una tierra futura tras una Cuarta Guerra Mundial, donde se convive en una frágil paz con los lunares, terrestres que fueron a colonizar la luna y evolucionaron por su cuenta. Elimina elementos del cuento (la aparición explícita de un hada, por ejemplo) y guiña a otros por medio de unos subrayados un poco molestos (no era necesario cargar las tintas en que el coche es un correlato de la carroza... ya lo hemos pillado).  Conserva un príncipe matizándolo, una madrastra y hermanastras muy matizadas y una protagonista donde se elimina ese irritante cariz pasivo que tiene la Cenicienta del cuento a la que o se lo hacen, o se pasa la historia llorando en la ceniza. La Cenicienta de la novela no es pasiva y no es víctima.

Cinder es un ciborg, mezcla de elementos cibernéticos y humanos. Una paria casi sin derechos en una sociedad donde la convivencia de humanos y robots es algo normal. Un personaje interesante, bien construido, trabajado, matizado y con el que es sencillo empatizar. Trabajadora, luchadora y sí, se enamora, pero sin resultar empalagosa, ni obsesiva, ni pesada y sabiendo cuáles son las prioridades del momento. Para que nos entendamos, y es algo que como lector he agradecido mucho, Cinder no se anula ante la presencia o recuerdo del príncipe  Por mucho amor, hay prioridades.

La historia es una mezcla de intrigas palaciegas y políticas, superación personal, secretos que se descubren y presentación de un mundo literario muy interesante y bien construido  Con elementos de fantasía y ciencia ficción, el marco resulta creíble y atrayente. La intriga política en su sencillez funciona y el elemento de la plaga juega a favor de la paranoia. Eso sí, la trama en sí resulta agradablemente previsible. El lector ya sabe qué sucederá en la historia, pero ésta discurre de una forma tan agradable y bien explicada que no importa. A veces creo que el elemento sorpresa y el giro imprevisto de argumento están algo sobrevalorados. Prefiero que me expliquen bien, con estilo y gracia una historia que conozco a que me llenen de giros imprevisibles y sorpresas gratuitas en una historia que no se aguanta (y sí, estoy pensando en mi poco querida serie de Insurgente).

Y una villana. De las buena. Un malo, malo, pero con gracia y chispa y en la que se percibe la amenaza. Levana, la reína de la luna. Grácil, hermosa, cruel, intrigante y con fobia a las superficies reflectantes (¿vemos por donde va la cosa?). Un buen villano que se prevé irá creciendo novela tras novela como algo más que una amenaza.

Vamos, que con Cinder me lo he pasado realmente bien. No es una novela perfecta. Ya he comentado que la previsibilidad de su argumento pueda hacer que algún lector se tire para atrás (pero como ya he comentado, yo la he encontrado muy agradable) y su tercio final adolece de algunas páginas de relleno que en mi opinión cargan un poco el ritmo de la novela (sobre todo en la escena del baile). Pero esto no ha sido ningún obstáculo para el disfrute de la novela. Supongo que el no esperar nada de ella ha sido lo mejor. Más aún, el no haber leído ninguna reseña, opinión o crítica de Cinder, su argumento de contraportada o las frases promocionales que me han hecho encarar la lectura de esta historia sin saber de qué iba y qué me iban a explicar.

Y así encararé la lectura de Scarlet. No quiero saber nada de ella. En un par de días me pongo.


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