Soy uno de esos ingenuos que todavía esperan que Montena publique el volumen final de Las crónicas lunares y pueda concluir la lectura de una de mis series juveniles preferidas y que encuentro más divertida (espero que las aventuras de Cinder y compañía no corran la misma suerte que Vampire Academy y otras sagas que se han quedado en el limbo). Por eso el anuncio que Hidra publicaría la nueva novela de Marissa Meyer fue una buena noticia.
A falta de Winter, buena es Reina de Corazones.
Porque de eso trata Sin corazón, de la Reina de Corazones de Alicia en el país de las Maravillas. En concreto, de quién era y como llegó a convertirse en ese personaje sediento de cabezas y que derrocha carisma. Desde una noble que sueña a ser pastelera hasta un monstruo psicópata.
¿Y qué tal la novela? Bien, muy bien. Marissa Meyer construye una novela muy entretenida siendo muy respetuosa con el material de origen, pero sin cortarse en aportar nuevas influencias (se advierte el goticismo que utilizó Tim Burton en su reformulación de Alicia y con la que aun tengo alguna que otra pesadilla) y en jugar con personajes y situaciones como cree conveniente (que para algo es la autora). Al final todo cuadra con el libro de Carroll y Meyer a aportado su visión de lo que podía pasar antes. ¿Origial? No mucho, pero no es un problema. Ya sabemos cómo acabará la historia y que habrá un romance, pero lo que importa es el viaje, el cómo llegamos.
Y llegamos a un final duro, oscuro y violento.Acorde con el personaje, claro.
Y con un mundo que conforme avanza la novela se vuelve más oscuro y absurdo. De un lugar simpático y algo estrafalario, a un país inquietante y violento, tenso y psicótico. Un viaje hacia la oscuridad y la violencia sin final feliz. Lo que no deja de ser aire fresco en la literatura juvenil, tan dada al obligatorio final feliz y complaciente (y sí, estoy generalizando injustamente).
Una novela que funciona bien a nivel de personajes y trama. Como he dicho, no es que la historia en sí sea muy original, pero es agradable y está bien llevada. Y los personajes, en especial los secundarios, están bien tratados y Marissa Meyer intenta llevarlos más allá de las figuras de ideó Carroll dándoles más dimensiones y capas (el sombrerero es un ejemplo de ello). El mundo, bueno, en ocasiones se queda más en la extravagancia por ella misma que en esa subversión del orden y de la lógica que había en la novela original. Pero es la visión de Meyer del mundo de Carroll, su versión del país de las maravillas. Y en ese contexto, funciona.
Mi visión del origen de la Reina de Corazones sería otro. No habría tanto amor y menos pasteles y todo sería bastante más oscuro y violento de origen, pero sería mi visión y mi novela. Quizá no comparta del todo la idea de Meyer, pero en su universo funciona.
Quizá el principal problema de la novela sea sus primeras doscientas páginas (estamos ante una novela larga, casi seiscientas). Le cuesta arrancar y durante demasiado espacio la historia da vueltas sobre el mismo sitio sin apenas avances. Cath, la pastelería, el bufón, la pastelería, los sueños, el rey, la pastelería, el bufón, etc. Le cuesta concretar las líneas de la novela y da la sensación de que por muchos viajes a la corte, no pasa nada. Por suerte, una vez que la novela se centra, todo fluye bien.
Sin corazón es una novela agradable y entretenida. Una visión particular del universo de Carroll y un intento de indagar en un personaje y cómo llegó a convertirse en ese monstruo que todos conocemos. La versión de Marissa Meyer es posible y pausible. Una buena lectura.
Gracias a Hidra editorial por el envío del ejemplar.
