En el planeta Pern, que en su tiempo fue colonizado por los hombres, Lessa, la única superviviente de la familia que gobernaba el fuerte de Ruatha, vive oculta a la espera de poder vengar a sus familiares asesinados. Cuando hasta el lugar llegan los antiguamente celebres jinetes de dragones (ahora desprestigiados porque ya no se les considera necesarios), que tradicionalmente han sido los encargados de velar por la seguridad de Pern y que buscan una nueva reina para regir su destino, Lessa recuerda que la venganza es un plato que se sirve frío.
A partir de ese momento, y sin descanso, se producirán infinidad de quiebros en la historia prevista: batallas que ponen en peligro el futuro del planeta, conspiraciones y venganzas, viajes en el tiempo...
Como dije en otra parte, El vuelo del dragón fue una lectura abandonada. El motivo no fue que la novela no me estuviera gustando, que lo estaba y mucho, sino porque A. se había quedado sin lectura y quería algo de dragones así que de forma gentil le cedí la novela que estaba devorando y me dediqué a otra cosa. Un par de meses después volvía a empezarla y ahora sí, de arriba a abajo. ¿Conclusión?
Pero qué buena que es.
El resumen argumental que como lectores encontramos en la contraportada nos habla de venganza y pensamos que de eso tratará la historia. Ni por asomo. Esa venganza de Lessa se resuelve en las primeras sesenta páginas de la novela, el resto de la historia es su confirmación como compañera de la reina de los dragones y las batallas que los jinetes de Pern llevarán a cabo contra las hebras, organismos alienigenas que amenazan con acabar con la vida en el planeta. El enemigo es un organismo que cae, ni lucha, ni se defiende... un parásito que chupa toda vida que encuentra en su camino... un enemigo al que ya no se recuerda como vencer.
El vuelo del dragón es una curiosa mezcla de ciencia-ficción (que es lo de menos) y fantasía épica (que es lo de más) que mereció en el momento de su publicación como sendas novelas cortas en 1967 y 1968 los premios Hugo y Nébula. Luego se publicaron en un solo volumen que es el que nos presenta Roca. Convirtiéndose en el primer volumen de una larga serie de novelas ambientadas en Pern y una de las grandes influencias en la literatura fantástica posterior. Pienso en las novelas de Temerario de Naomi Novik, en la Dragonlance, en la saga Eragon, etc. La relación personal y cuasi amorosa en algún caso dragón/jinete, las imágenes de vuelo, las batallas en el aire...Personajes fuertes e intensos. Lessa se revela como uno de esos personajes femeninos a las que no les tose nadie y que muestra signos de fortaleza y rebeldía cuando toca y conviene. Inteligente, decidida, fuerte y hermosa, pero esto último es lo de menos. Jinete de la reina. Despiadada en la venganza. Versada en la manipulación. Quizá su relación con F'Lar caiga en algunos tópicos que más adelante encontraremos en la novela romántica (la indómita y el macho condenados a amarse), pero en mi opinión es pecata minuta y no entorpece la narración de una novela estupenda.
¿Lo mejor? La belleza del lenguaje. El primer encuentro entre Lessa y su dragona Ramoth...
"... una sensación de calor, ternura, afecto puro, e inmediato respeto y admiración, llenó su mente, su corazón y su alma. A Lessa no le faltaría nunca más un abogado, un defensor, un amigo íntimo, que adivinaría instantáneamente su estado de ánimo, sus deseos..."
o el viaje en el intertiempo (vale que si uno analiza con bisturí los viajes en el tiempo y las paradojas la novela puede tambalear, pero la verdad es que tampoco me importó demasiado... la aventura es demasiado poderosa). La novela está cuidada en su lenguaje y en la forma de contar. La importancia decisiva en al narración de las palabras y de qué palabras se traslada a la forma en que Anne McCaffrey escribe su historia. El lenguaje, la palabra escrita juega un papel importante en la novela. En los poemas está encerrada la salvación de Pern de la amenaza de las hebras.Y la historia es muy entretenida. Muy poderosa. No solo las lucha contras las hebras, sino las conspiraciones políticas dentro del nido de dragones y con los diferentes fuertes. Hábil en la batalla, pero también hábil en la corte. Pocos personajes, bien definidos y un espíritu coral. Y con un muy buen clímax final que no por esperado, es menos efectivo. El lector siente en el rostro las llamaradas de los dragones. Porque ese es otro motivo por el que la novela vale la pena... Salen dragones. Y una historia con dragones siempre es una mejor historia (igual que una historia donde sale un gato, siempre es más interesante).
El vuelo del dragón es una muy entretenida novela de fantasía con elementos de ciencia ficción. Pertenece a ese pasado dorado donde el género iba creciendo y configurándose y contribuyó a la creación de poderosas imágenes que aun perduran. Para los aficionados a la fantasía es imprescindible para conocer de donde venimos y quienes fueron creando este maravilloso género. Un clásico de la literatura fantástica que hay que leer y conocer.
Ah, y aunque es el primero de muchos, es autoconclusivo. Mejor todavía.
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