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"El pasaje" de Justin Cronin

El pasaje, Justin Cronin, Umbriel

1084 páginas son demasiadas.
Un virus que se extiende convirtiendo a los seres humanos en monstruos.
Una niña que parece ser la última esperanza de la humanidad.
Diversos personajes que intentarán sobrevivir en un mundo cada vez más hostil.
Una historia que se extiende durante cientos de años.

El pasaje es una buena novela de fantasía y terror con sus pinceladas de ciencia ficción. Con un estilo sencillo y llano, consigue crear momentos de gran tensión, pasajes angustiosos y crear un mundo post apocalíptico interesante y asfixiante. Llena sus páginas de personajes efectivos, aunque algo funcionales, que sirven como marco y vehículo de la gran protagonista de la novela, Amy.

Resulta muy interesante la apuesta del autor por una estructura en grandes saltos temporales. Una primera en el presente. La segunda, cien años después y luego, mil. Esto tanto desubica como consigue que el lector se haga más suya la tragedia y el apocalipsis al ver los efectos a largo plazo tanto en los humanos como en el paisaje (esas búsquedas entre ruinas de la segunda parte). La historia funciona, los personajes funcionan y los monstruos funcionan. Pero...

... ¿de verdad eran necesarias 1084 páginas? Porque resulta exagerado. Creo que esta novela hubiera mejorado mucho con trescientas o cuatrocientas páginas menos. El autor cae en algunos momentos en largos vacíos narrativos que no llevan a ninguna parte, a repeticiones de la historia de los personajes que no aportan información nueva, a llenar páginas y páginas de nada absoluta o información no relevante. Eso ocasiona que, a pesar de lo interesante de la historia, la novela se haga cuesta arriba y el interés se pierda.

¿Qué interés narrativo tiene, por ejemplo, explicar toda la historia de amor del personaje de Brad Wolgast, la primera cita, el matrimonio, etc. cuando lo importante ya se ha narrado antes? Si el lector ya sabe de su matrimonio fracasado, de la muerte de su hija, de su incapacidad para volver a conectar, ¿por qué poco después aparecen treinta páginas explicando algo que ya sabemos, que el autor ya ha explicado y mucho mejor? Narrativamente no le encuentro el sentido más allá de llenar páginas por llenar. Igual ocurre con el principio de la segunda parte... páginas llenas de detalles e información que no lleva a ninguna parte.

Y, claro, esto en un momento lector en el que se me hace cuesta arriba cualquier libro que tenga más de cuatrocientas páginas, pesa. Pero no quiero dar la impresión de que es una mala novela o una novela fallida. No, como novela de aventuras con pinceladas de terror funciona muy bien. Y la coña de unos vampiros fluorescentes es graciosa. El pasaje es una propuesta interesante de novela post apocaliptica y con suficientes momentos de interés como para justificar su lectura. Eso sí, mucho menos le hubiera venido de perlas.

Otras opiniones
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Book eater

"Buscaré el océano" de Carrie Ryan

Buscaré el océano, Carrie Ryan, Montena

Esta reseña puede contener spoilers.

Hace dos años y medio (más o menos) hice el intento de leer esta novela. No conseguí pasar de sus primeras cien páginas. En aquel momento lo achaqué al cansancio que produce el final del curso escolar con su marabunta de alumnos a la caza del cuaderno de vacaciones. La dejé diciéndome que en un futuro volvería a intentar su lectura. No lo cumplí y me olvidé completamente de esta novela.

Hasta que monté una especie de reto y alguien con buena memoria recordó mi intención de volverla a leer. Propuso, se votó, salió elegida y me fui a la biblioteca a buscarla. Le he leído y...

El cansancio no tuvo nada que ver. Si no acabé de leer Buscaré el océano no fue por mí, si no por ella. Esta novela es ridícula. Un ejemplo perfecto de lo que no hay que hacer para construir una novela de zombis, juvenil o romántica. Como agarrar por las solapas una idea que a priori puede ser interesarse y cargársela de arriba a abajo por meter una trama inconsistente, unos personajes errantes (y no me refiero a los zombis) y a una protagonista equivocada que es suma y resumen de todas esas características que tanto odiamos en las heroínas de novela juvenil romántica paranormal; egoísmo, bipolaridad, crueldad, ausencia total de empatía, un orden muy difuso de las prioridades, complejo de superioridad y ese irritante complejo de "patito feo" en las cinco primeras páginas que desaparece para verse acosada por dos guapos, ser la parte central de una intriga que los pondrá en peligro a todos, guardiana de secretos y, sí, alguien que de repente es muy especial.

La idea germen de la novela no es mala. Una comunidad cerrada al exterior por una amenaza controlada con mano férrea por una comunidad religiosa y una joven con ganas saber qué secretos encierra el mundo que ha conocido y si más allá del bosque y los condenados (como se llama a los zombis) hay algo más. Vale, no muy original, pero podría haber funcionado.

Pero no lo hace. ¿Y por qué? La culpa de todo es del amor. Me explico. Carrie Ryan quiere escribir una novela romántica. Y quiere dejar claro que es una novela romántica. Por tanto mete amor, romanticismo, miradas y sentimientos en todas las páginas de la novela y construya la historia como un culebrón de sentimientos aunque sea a costa de forzar argumento, personajes y credibilidad. Porque la novela no es un relato de supervivencia, de sociedad, retrato de personajes ante la adversidad, etc. Ni siquiera es una exploración de si tienen sentido los sentimientos en un mundo que parece abocado a desaparecer. La novela se reduce a que Mary quiere a Travis, y Travis quiere a Mary, pero se casará con Cass, pero Cass quiere a Harry que va a casarse con Mary. Y sí, salen zombis que matan y comen a familiares y amigos, pero siempre en segundo plano, como decorado y fondo. Lo importante son los ataques de celos en plena huida porque Cass le da la mano a Travis. Los sentimientos encontrados de la protagonista porque la van a casar con quien no quiere y su acto de rebeldía es imaginar que su amor viene a buscarla. Los momentos ridículos en que dos miradas se cruzan en plena matanza y sangría y la protagonista malgasta momentos en imaginar los besos del chico punteando su muñeca.

Todo esto va en contra de la credibilidad de la novela. Hace que los personajes resulten ridículos y las situaciones forzadas. Ejemplo de esto es la segunda parte de la novela, una huida de un pueblo dominado por los muertos, en la que se reunen los que parecen los únicos supervivientes de la matanza. ¿Quiénes son? Los cuatro amigos, el hermano de la protagonista y su cuñada. De centenares de personas, solo los que están íntimamente relacionados con la voz narradora. ¿Por qué? ¿Hay una justificación? No, lo que ocurre es que hay una pobreza alarmante de personajes y la autora juega la baza de seguir explotando el cuarteto amoroso y la tensa relación entre hermanos. No ha sido capaz de crear una verdadera sociedad más allá de la primera descripción ni hacer que ese pueblo nos importe.

Y si el qué no funciona, el cómo es terrible. Una novela construida en la repetición continua de la misma información de forma machacona y cada dos capítulos. Una y otra vez se nos dice que los padres de la protagonista se han convertido en zombis, que está enamorada de Travis (sentimentos, por cierto, que nacen, crecen e incendian el pecho de la prota en una página y media), que la comunidad guarda secretos, que no quiere a Harry, que su madre le hablaba del océano, etcétera. Una vez y otra y otra y otra durante toda la novela. Se detiene en momentos que a la larga no aporta nada a la novela, pero otros los pasa por alto en un párrafo aunque eso supongo un salto de meses y un importante vacío de información. Lentitud y precipitación en un mismo paquete.

Buscaré el océano no es una buena novela. Ni siquiera es un buen borrador. Desaprovecha ideas, situaciones, personajes y potencial en nombre del amor y de que una protagonista irritante cumpla sus sueños. Aunque eso lleve a la muerte y la destrucción a todos aquellos que la rodean.

Otras opiniones
Volando entre lo prohibido
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The books of Misao

"Generación Z" de Kellie Sheridan

Generación Z, Kellie Sheridan, Oz Editorial
Primera parte de ¿tres? De momento hay una precuela en forma de cuentos y una secuela en proceso.

Lo zombi me es muy afín. Aunque no veo películas de zombis porque me dan miedo (¿sí, qué pasa?), reconozco que es uno de los géneros que más me interesan y divierten. He leído y sigo leyendo muchas novelas Z, cómics, tengo varios ensayos sobre cine Z (sí, aunque no vea las películas me gustar saber que se ha hecho), juegos de rol y cartas, muñequitos, etc. Lo Z me interesa como expresión de nuestros tiempos (lo explican muy bien aquí) y como figura que ha poblado y puebla mis más terribles, y divertidas, pesadillas. Por eso toda novela Z que llega a la librería despierta mi interés. Muchas no las leo porque no dejan de parecerme repeticiones de estructuras ya explicadas sin mayor interés, pero siempre me las quedo mirando y las archivo en la carpeta de "quizás". Cuando caigo en algún vacío lector y no sé que llevarme al coleto, acabo recurriendo a una historia Z. Y la lectura de Generación Z la inicié precisamente por es; no sabía qué leer, me prometían zombis y hacía tiempo que no leía nada de juvenil.

En un par de días leída.
¿Y?
Tiene alguna cosita interesante y no aburre demasiado, pero se queda en poquita cosa. Entretenida, pero falta de consistencia. Pero, vayamos por partes.

Primero, la sinópsis.

¿Sobrevivirías en un mundo donde los zombies son tan inteligentes como tú?  
No había manera de saber que la vacuna milagrosa supondría un destino mucho más aterrador para los supervivientes de la plaga zombie. Las víctimas de mordeduras que fueron inoculadas se convierten en zombies con muchas más capacidades que los anteriores; ahora dos generaciones de infectados amenazan con acabar con lo que queda de la civilización.
Después de haber perdido a su familia, Savannah no está dispuesta a esconderse como el resto de supervivientes; quiere luchar. La oportunidad se presenta con Cole, que tiene un plan para cambiarlo todo. Savannah lo deja todo para irse con él y enfrentarse a peligros que nunca antes había experimentado.


¿Qué me ha gustado?

El juego de las dos narradoras.
En Generación Z creo que es una de las pocas veces en que el punto de vista alterne entre dos narradores está justificado ya que aporta información útil y necesaria al lector para comprender los parámetros en los que se está moviendo. El presente y el pasado. Y ambas narraciones discurren por sus propios caminos hasta que, naturalmente, confluyen en un mismo hilo. Hay, además, un intento no demasiado sutil de establecer paralelismos entre las dos narradoras y jugar a la idea de "el otro".

Un principio bastante vibrante y un buen ritmo que se va diluyendo a lo largo de la novela.

No aburre demasiado.

¿Y el resto?

El argumento es una mezcolanza en mi opinión bastante mal hecha de casi todos los temas clásicos de las historias zombis. A saber, zombis lentos y tontos, zombis rápidos y listos, muertos vivientes, infectados, médicos vs. militares, cura milagrosa, viaje para encontrarla, etc. Al igual que se respira en cada página The walking dead y en ocasiones de forma nada disimulada. La historia en sí podría ser interesante si no se conjugara una mezcla de mala planificación y precipitación en la forma de exponerla y en las relaciones de los personajes.

Para ser una novela de zombis, estos salen muy poco y, además, en ningún momento se sienten como amenaza. En serio, los muertos pasean de vez en cuando por alguna calle, pero no acaban de sentirse la presión que como grupo debería ejercer en los vivos. Los enfrentamientos con ellos se acaban con un "maté a otro zombi" y ya está. Y si en una novela Z no se siente la amenaza de estos es que algo no funciona.

Un ritmo que se adormece a lo largo de la novela y acaba provocando alguna laguna narrativa y bastante aburrimiento. A esas trescientas páginas le sobran sin problema unas cuantas.

Una tontería, pero las concesiones al género romántico me chirriaron a lo largo de toda la novela. Me refiero a los amores a primera vista y los suspiros incontrolados que aun podría justificar por estar en la parte de la novela donde están, pero no así esos momentos de atisbar carne y tableta de chocolate  de protagonista masculino y, de repente, olvidar dónde está una. Da igual la sangre, el horror, los muertos, la culpa, el frío y la soledad, todo eso se olvida viendo a un chico cambiarse de camiseta. Sé que esto es una tontería, pero estas tonterías cada día me molestan más encontrármelas en las novelas por superficiales y poco creíbles.

Lo atropellado de una final falto de emoción. Y más cuando uno lee la escena y todo lo que se podría sacar de ella.

En definitiva, una novela entretenidilla para leer con expectativas bajas.
Me dejó con mucha hambre.

Otras opiniones
Fly like a butterfly
Olor a libro nuevo... y café

Otras historias

"Ciudad humana" de Carlos J. Lluch

Ciudad humana, Carlos J. Lluch, Editorial Círculo Rojo, 2012

Año 2040. Han pasado 25 años desde la aparición del primer zombi y el mundo se encuentra al borde del colapso y la humanidad, de la extinción. Pero la ciudad de Cartagena ofrece una esperanza; un lugar aislado de los muertos donde se ha erigido una sociedad muy parecida a la anterior del desastre. Y todo gracias a Gonzalo Gutiérrez, a su padre y a todos sus colaboradores. Pero justo cuando parece que la humanidad ha encontrado la paz, empiezan a sucederse extraños asesinatos y atentados que llevan a los protagonistas a situaciones límite y a verse obligados a tomar dolorosas decisiones.

Sí, Ciudad humana es otra novela de zombis con tintes postapocalipticos que nos presenta una serie de humanos (en este caso una ciudad entera) sufriendo el acoso de unos simpáticos muertos con hambre. Hasta aquí nada nuevo, de acuerdo. Pero Ciudad humana tiene las suficientes ideas interesantes y hallazgos narrativos para que su lectura sea amena y la historia que presenta se lea como nueva. ¿A qué me refiero? Para empezar, y quizá sea una de los temas que más me han interesado de la historia, es la normalidad con la que los personajes viven el tema zombi.

Han pasado 25 años y los humanos se han acostumbrado a este nuevo mundo. Para los jóvenes y los recién nacidos es el único mundo que conocen y su reacción ante la amenaza es diferente. Conviven con la muerte, con los gemidos y la fetidez. ¿Cómo conciliar el miedo de los que recuerdan otro mundo con estos jóvenes que viven confiados y que es el mundo que conocen? Por tanto, la novela se centra menos en el acoso y derribo de los muertos a los vivos (que lo hay con sus escenas de tensión, huida, caídas que acaban en una celebración de aire gore), que en la construcción de una nueva sociedad, de las nuevas normas que la rigen, la relación entre los humanos y hasta que punto están justificadas ciertas decisiones en este nuevo mundo. ¿Es cierto que situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas? Y si la respuesta es sí, ¿podremos dormir luego?

Para esto Carlos J. Lluch nos explica la historia de los grandes hombres de la ciudad, los dirigentes de esta nueva Cartagena rebautizada como Ciudad humana. El recién electo presidente, sus ayudantes, los diferentes cargos políticos, etc. Personajes compactos y bien creados que el lector poco a poco va haciendo suyos. Tanto la tríada protagonista (Gonzalo, Nacho y Álex), como los secundarios (la oposición política, los Freak's, etc.), van creando un microcosmos de relaciones complejas donde lo político se mezcla con lo personal y que acaba derivando en una páginas finales tristes, pesimistas y terribles, en el buen sentido de la palabra, se entiende. Todo esto mezclado con una buena trama de asesinatos en serie y conspiraciones políticas (¿o algo más?) que hace de Ciudad humana una lectura ágil y entretenida.

¿Y los zombis? Los zombis están. Son una amenaza terrible y real a la que los personajes se acostumbran y con los que conviven. Hasta llegan a olvidarse de ellos y entonces golpean en unas escenas crudas y violentas.

Ciudad humana es una buena primera novela y una lectura con la que he disfrutado. Para mi gusto hay algunos puntos que me hubiera gustado ver más desarrollados (es una de las pocas historias zombi donde los personajes son conscientes de la herencia Z del cine, la televisión y la literatura y el apocalipsis no los pilla en blanco), encuentro que hay alguna página de más, o algún diálogo algo forzado que por exceso de presentar información rompe la verosimilitud con la que que Lluch dialoga (pienso en la conversación de Álex y su mujer cuando mencionan a los Freaks, por ejemplo). Y he añorado algo más de las pequeñas historias de la gente que viven en esta nueva Cartagena. Más voces, más pueblo, más gente y más historias.

Sea como sea, Carlos J. Lluch me ha proporcionado unas buenas tardes de lectura zombi y me ha dejado con ganas de volver a su mundo y de ir a conocer la ciudad de Cartagena antes de que sea demasiado tarde.

Otras opiniones
Como libro por su estante
Sintonía literaria

"Enclave" de Ann Aguirre

Enclave, Ann Aguirre, ed. Hidra, 2012

Primera lectura de la temporada de otoño. Novedad recién llegada a la librería. Primera apuesta de Hidra, una editorial que sin saber muy bien por qué, tiene todas mis simpatías.

En el mundo de Dos, un enclave subterráneo, le gente debe sobrevivir hasta los quince años para unirse a uno de estos tres grupos: Criadores, Constructores o Cazadores. Dos se ha convertido en Cazadora. Y su cometido es claro: salir del enclave a buscar comida para los demás enfrentándose a unos feroces monstruos a los que llaman Engendros.

Pero todo está a punto de cambiar para siempre. Por un lado, Dos conocerá a Van, un joven cazador indisciplinado, pero a la vez seductor y mortal con los cuchillos. Por otro, los engendros comienzan a dar muestras de una escalofriantes inteligencia que los gobernantes del enclave prefieren ignorar. La balanza en la lucha por la supervivencia está a punto de dar un vuelco y Dos va a descubrir los intrincados secretos que aguardan fuera del enclave.

Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Por un lado, me gusta lo suficiente para recomendarla a quien busque una novela de ciencia-ficción apocalíptica (me niego a considerar Enclave distópica) entretenida, agil, bastante adictiva y con momentos y giros buenos. Por otro, la pena que me supone ver una novela que con pequeño giro más, un poco más de cuidado o un mínimo de cocción hubiera pasado de una novela correcta y entretenida a una muy buena novela. ¿Me explico? Me explico.

La base de que la parte Enclave es poderosa e interesante. Un mundo bien construido donde se explica lo suficiente, pero donde gran parte aparece en la brumas para dejar que el lector construya con su imaginación y para dejar que los personajes indaguen en esos misterios. Una protagonista fuerte y decidida que no cuestiona de buenas a primeras su sociedad porque ha crecido en ella y ve que las normas y las reglas son importantes para la supervivencia. Su crecimiento como persona se basa en descubrir las contradicciones del mundo donde ha crecido y valorar lo positivo y lo negativo. Una amenaza que no son más que esos zombis que tanto queremos y que tienen hambre, prisa y empiezan una lenta evolución hacia la inteligencia. Unos giros narrativos que no solo sirven para sorprender al lector, sino que están para ir haciendo crecer la historia y dotarla de más matices.

Entonces, con todo esto que explicas, ¿cómo es que no la consideras una gran novela? El diablo está en los detalles. En mi opinión Enclave se queda en una buena idea, en buenos momentos, pero en su conjunto resulta algo desequilibrada. Las escenas de acción, por ejemplo, están narrada con desgana y prisa resumiéndose en ocasiones en: "me atacó un engendro y le di un golpe con el garrote. Murió". Por momentos, peca de falta de desarrollo. Las relaciones entre los protagonistas aparecen forzadas. sobre todo en la voluntad de ir creando diferentes triángulos amorosos - reales o no -  cuando la historia no lo necesita. Y un final desacelarado que deja una sensación algo agridulce en el lector de lo que podría haber sido y lo que ha acabado siendo. En mi opinión, esto se debe sobre todo a un final deus ex machina algo forzado y que la peripecia de los personajes no se merecía.

Todos estos detalles hacen que la lectura de Enclave sea algo menos entusiasta de lo que sus primeras paginas prometían. Nos deja una entretenida novela de aventuras postapocalípticas. Se agradece mucho a la autora que no haya poblado la novela de muchachas débiles y machorros protectores. Que no escatime en momentos duros, algunos muy duros, sangre y decisiones difíciles. Y que sus personajes no sean polaridades de buenos / malos, sino algo mucho más complejo. En momentos de supervivencia extrema, todo es matizable.


 Imágenes del cuarteto protagonista que aparece en la web de la autora.

Otras opiniones
Perdidas entre páginas
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Niebla misteriosa

"La última princesa" de Galaxy Craze

La última princesa, Galaxy Craze, Alfaguara, 2012

Un mundo devastado. Una princesita. Un malo malísimo que quiere matar a su familia y tomar el poder. Un huída, una revolucion, un libro apresurado, mal estructurado y mal explicado. Una mala novela.

Dejemos las cosas claras desde el principio, La última princesa me ha parecido una mala novela. Su lectura no ha llegado a molestarme ni irritarme, pero no he encontrado en ella nada que me permitiera salvar la historia o la forma de explicar la misma. En ella se atisba alguna idea interesante (sobre todo en el campamento, pero no es nada que no hubiéramos leído antes), pero todo presentado de forma descuidada y atropellada. Al leer la novela tenía la sensación de estar leyendo un primer borrador a una historia que necesitaba de mucho trabajo; en ningún momento vi en La última princesa una historia acabada. Es un prometedor primer narrador, una mala novela.

¿Por qué digo todo esto? Vamos por partes.

El marco: una Inglaterra en ruinas después de unos brutales desastres naturales. Una población perdida y empobrecida. Parece ser. Porque al leer la historia el mundo pasa de postapocalíptico a campiña ideal de una página a otra. De lugar inseguro y peligroso, a país donde dos viejecitas encantadoras pueden vivir solas. Poco desarrollado (¿qué pintan los Merodeadores en toda esta historia? ¿Y los Recolectores? ¿Dónde está el gobierno? ¿Qué opina de todo lo que se monta?) ya que parece olvidar lo que ha presentando en capítulos anteriores para crear otro futuro según las necesidades de la escritora y no las necesidades de la historia que es lo que importa.

Personajes: poco desarrollados, predecibles, tópicos. Eliza como protagonista no funciona. Se agradece el intento de crear un personaje fuerte y que no tiene miedo de ponerse en peligro, pero sus reacciones son erráticas y contradictorias. El chico de la historia es prescindible. Si se hubiera amputado la historia de amor de esta novela no hubiera pasado nada porque no es creíble ni funciona ni interesa ni aporta algo nuevo a la narración ya que rompe con cualquier credibilidad. Y mi pregunta, ¿es necesario que en toda novela juvenil aparezca una historia de amor? ¿Por qué? Hay historias en las que no funciona. La última princesa es una de ellas porque en un sentido estricto, la protagonista no tiene tiempo para ponerse mimosa con el primer ojitos de miel que aparece y menos en las circunstancias que la rodean. Y como está explicado... no hay transición entre el "pues es mono" a "no puedo ni respirar y lo amo". Un vistazo, una caza, una promesa de secretos y ya está, romance eterno al canto. Y se incluye una escena en una cabaña perdida en mitad del bosque (nuevo marco que empieza a poblar la narrativa juvenil) de vergüenza ajena.

Y el malo... bueno... no se explican sus motivaciones, su pasado, su porqué quiero destruir la familia real y coronarme como rey. Es una figura que aparece, se frota las manos diciendo lo malo que es y comete torpeza tras torpeza. Si el malo no funciona, la tensión no funciona. De los secundarios, paso. Figuras que aparecen, se les da importancia para no volver a encontrarlos. Desvaídos, meras comparsas que van apareciendo por necesidades de cubrir huecos y no porque la historia lo necesita (¿qué pinta la chica que conoce Eliza en su primera noche en el campamento? ¿Para qué dedicarle páginas y palabras para no concluir su historia?)

Estructura: errática y poco trabajada. Repito lo que digo un poco más arriba, la novela me parece un primer borrador. Ese que se escribe al calor de lo que salga y que sirve para dar una idea general de la historia, un primer armazón sobre el que luego se debe trabajar, reescribir, borrar, amputar, volver a reescribir, y reescribir, y reescribir y borrar y leer y criticar y eliminar y reescribir y... Un ritmo que se atropella desde el principio para dar la mayor cantidad de información y hechos en el mínimo espacio (la novela es muy breve, párrafos grandes y letra de tamaño generoso) acaba provocando la confusión en el lector. Y tiene uno de esos recursos narrativos que tanto me molestan; hay una dependencia extraordinaria de la casualidad. Abro una puerta y casualmente me encuentro con un personaje que estaba a cien kilómetros, conozco a alguien y casualmente me da un objeto que había perdido, me caigo y casualmente llego donde me conocen, etc. La casualidad fuerza la credibilidad y o lo justificas muy bien, o el argumento hace aguas.

Y todo explicado con un estilo pobre, repetitivo y poco trabajado. Lo que sale después del primer borrador de una historia... ese que lees a las seis semanas y se cae la cara de vergüenza y que solo sirve de acicate para hacerlo mejor. Una lástima porque la novela tiene alguna idea interesante que con un mejor desarrollo hubiera podido dar lugar a una entretenida novela de aventuras. Pero todo se queda en destellos fugaces... lo que ha llegado a las librerías es una mala novela

Ah, y es la primera parte de lo que se puede intuir una serie gracias a un innecesario y ridículo epilogo que deja incógnitas en el aire. No era necesario, la verdad.

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