Un puente hacia Terabithia, Katherine Paterson, Noguer, 2011 (reed.)
Jess es un chico de solitario, irascible y pesimista que sólo encuentra algo de paz dibujando y corriendo. Cuando participa en las pruebas de atletismo con el convencimiento de que será el mejor, Leslie, una chica nueva en el pueblo, gana. A pesar de resquemor del orgullo, Jess acaba haciéndose amigo inseparable de Leslie. Y juntos crean el reino mágico de Terabithia, un lugar donde ellos son reyes y donde aprenden a enfrentarse a sus miedos en el mundo real.
Un puente hacia Terabithia es una novela sobre los sentimientos, la amistad, la fantasía y la muerte. Todo explicado de una forma sencilla y simple (que no simplista) para construir una historia pequeña, pero muy conmovedora y tierna, en los mejores sentidos de ambas palabras.
Jess y Leslie son dos personas solitarias. Diferentes. Raras. Dos caminos que convergen en Terabithia, un mundo mágico que ambos inventan y construyen. Leslie, abierta, simpática y empática, imaginativa, es el motor que lleva Jess a creerse y participar de ese mundo. Allí son reyes. No como en el mundo real donde son los bichos raros que hay que machacar. Es en Terabithia donde pueden enfrentarse a sus miedos, a racionalizar y distanciarse de las preocupaciones y a intentar entender todo aquello que les duele.
Terabithia se convierte en un lugar mágico para estos dos personajes y en una preciosa metáfora para el lector del poder de la literatura y la fantasía. Terabithia no deja de ser todos aquellos mundos que inventamos cuando éramos pequeños y todos aquellos lugares que visitamos cuando somos grandes. Los espacios de la imaginación donde decimos lo que de verdad queremos decir a la persona que amamos en silencio, los insultos a los abusones, los desplantes a los bordes y los lugares donde con un palo y una tapa de cacerola se conquista un castillo. En la novela la fantasía, las novelas de aventuras, la imaginación se convierten en motores de creación, en algo bueno y necesario que salta dogmas o imposiciones.
Y todo esto explicado de forma sencilla, clara y directa. Katherine Paterson construye una novela realista cargada de magia e imaginación. Crea todo un mundo, pero sobre todo explica este de una forma cargada de empatía por sus personajes, pero sin asomo de condescendencia o paternalismo hacia sus personajes. Deja que Jess y Leslie crezcan, se desarrollen y se equivoquen. No son personajes intachables y perfectos, si no que son capaces de crueldades con otros compañeros. Se equivocan como se equivocan las personas reales. Y algunos de esos errores y egoísmos se pueden pagar con lágrimas.
Un puente hacia Terabithia es una de esas novelas de poso triste. Invita a la lágrima y a la emoción en sus últimas páginas. Todo con mucha elegancia, con gusto y respeto por el lector y los personajes. El peso de las decisiones, la aceptación y la mirada al futuro. Porque esta novela habla de crecer y dejar la infancia atrás. Y como este camino, duele, pero es necesario.
Un buena novela. Un pequeño clásico de la literatura norteamericana. Un mundo para todos aquellos que imaginamos otros mundos y los compartimos.
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