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Leerse una mediocridad para despejar la mente. La jaula de oro de Camilla Läckberg

Si esto es un bestseller de calidad, como me han dicho varias personas, apaga y vámonos.


Cuando salió publicada la primera novela de Camila Läckberg, La princesa de hielo, estábamos en plena invasión de narrativa nórdica de crímenes. Fue el equivalente con investigadores y frío a Crepúsculo con los vampiros adolescentes o Los juegos del hambre con las falsas distopías. Läckberg entre tanta autora fue de las que sobrevivieron a la moda y su éxito se ha extendido por 11 novelas y un libro de cuentos más algún álbum ilustrado infantil (bastante malo, por cierto). La leí en un par de días y... bueno...
No me gustó.
Era lo de siempre.
Así que no me entretuve en más novelas. Sé que puede ser injusto. Es posible que la serie mejore con las novelas y bla bla bla, pero hay demasiado por leer para ir probando suerte con series tan largas.

Pero hace unos días Alejandra se me durmió encima y me quedé atrapado en una silla sin la novela que estaba en esos momentos leyendo, sin un triste tebeo o sin el teléfono. Miré a un lado, miré a otro y estirando el brazo solo llegaba a unas pocos libros. Y para pasar el rato mientras la nena dormía, pillé el primero que toqué, una galerada de La gabia d'or que me habían enviado unos días antes. Así que como no tenía otra cosa, lo empecé a leer.
¿Y qué?
Pues sí, pero no, pero vale, pero tampoco.


Porque La gabia d'or es entretenida, se lee en un suspiro mientras vigilas que la cría haga correctamente sus ejercicios de machete y está escrita con el oficio de quien lleva ya muchos años escribiendo tramas de cacos y serenos, pero no es nada nuevo ni nada del otro mundo. La trama es predecible hasta la última página, los personajes, bastante estereotipados y se mueven porque sí, no por lógica; que un personaje tiene que hacerse rico, pues se hace rico en un capítulo sin entrar en demasiadas explicaciones y forzando la credibilidad, y la paciencia, del lector. Se tira de maniqueísmo (que el lector no ponga en duda jamás que la venganza de la protagonista es justa... eliminemos cualquier atisbo de ambigüedad no vaya a ser que se nos ocurran ideas raras) y desaparece el mínimo asomo de sutilidad en el que la autora quiere que sea el tema de la novela, el empoderamiento de su protagonista y una denuncia del machismo que impregna la sociedad sueca y por ende, la europea.

Vamos, que sí, que es entretenida, pero que tampoco me ha gustado mucho. Como pasa página de piscina, funciona, pero no hay alimento, ni sustento, ni mucha gracia en lo contado. ¿Y por qué la he acabado, os preguntaréis? ¿Por qué? Si precisamente tú, Jorge, eres de los que no les cuesta nada cerrar un libro que no te gusta y a otra cosa. Por higiene. A veces leo algo mediocre después de una serie de lecturas densas y exigentes para limpiar el cerebro y desintoxicarlo; darle algo de fácil digestión para prepararlo para otra paliza.

¿Lo recomendaré en la librería? Lo dudo, aunque si me quedó sin recursos y alguien me pide de forma explícita algo fácil, ligero y olvidable, posiblemente lo tenga en cuenta. ¿Volveré a leer algo de Camila Läckberg? Lo dudo también. Quizá dentro de otros diez años.

"La noche a través del espejo" y "Universo de locos". Dos novelas de Fredric Brown

Esta entrada se la dedico al amigo Sub_Zero
lector inquieto en busca de lo diferente.

Hay autores que me hacen ser feliz y leer sus novelas o cuentos es una de las experiencias que más se acercan a la felicidad, una de sus muestras más puras. Son autores a los leo y releo de forma continua. Novelas, fragmentos y cuentos, con los que entretengo un café de la mañana y me recuerdan por qué esto de leer es una de las tres o cuatro mejores experiencias del mundo. Pienso en Stevenson, Jane Austen, Terry Pratchett, Evelyn Waugh, Cervantes, Bioy Casares, Mark Twain y unos pocos más etcéteras.

Y Fredric Brown, de quien hablaremos hoy. Porque este es un autor que me hace feliz. Leer una de sus novelas o uno de sus cuentos, hasta los más mediocres o flojos, hacen que sonría y me reconcilié con la vida y la literatura.


¿Soy un exagerado? Puede. ¿Algo cursí? Sí. Fredrick Brown es uno de mis escritores favoritos y las dos novelas de las que hablaré ahora son una muestra de lo mejor que he leído en mucho tiempo y con lo que mejor me lo he pasado. ¿Por qué? Porque amén de una gran calidad literaria, un pulso narrativo firme y sin titubeos, una acertada utilización del lenguaje y la siempre aplaudida economía narrativa (explicar lo que la historia necesita, ni una palabra más) están llenas de aventuras, humor, fantasía, locura, irreverencia, imaginación, ambiente pulp y la sensación de que la liteatura es mucha cosa, pero una de las más importantes es pasarlo bien.

La noche a través del espejo, Fredric Brown, Reino de Cordelia

Doc Steger, editor de un semanario local que sueña con un publicar una exclusiva se verá arrastrado durante una noche a una trama criminal que parece querer explorar los límites de su cordura y recrear en la realidad la estructura de Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo.

Puro festival y diversión. Una novela negra que bordea la fantasía y lo onírico. Un detective involuntario siempre al borde la borrachera desentraña un complicado caso que se vuelve cada vez más complicado gracias a otros casos secundarios que hacen que un apacible pueblo se convierta por una noche en un remedo de Chicago. Lo dicho antes, la página justa. Una economía narrativa envidiable en la forma de presentar la acción, los personajes y el desarrollo la historia.

Un torrente de imaginación y de sentido del humor para una lectura gozosa que no deja de ocultar una visión dura y descreída de la realidad. Esta es mejor cuando se adereza con tintes surrealistas y con la irrupción de la fantasía, aunque seamos totalmente conscientes de que es mentira. Y, además, es uno de los homenajes más hermosos (sí, utilizo la palabra hermoso) al universo de Lewis Carroll.

 Dos preciosísimas portadas para la misma novela.
Aunque en la primera no sé muy bien qué pinta la chica.

Universo de locos, Fredric Brown, Gigamesh

Vamos a dejar las cosas claras de entrada. Universo de locos me parece una absoluta y brutal obra maestra. Es una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído, una de mis novelas favoritas y una de las mejores en términos generales. La experiencia de Keith Winton, jefe de redacción de una revista de fantasía a mediados del siglo XX, atrapado en un universo alternativo que es un calco de los cuentos que publica . Y no explico más porque hay que leer sin saber para sorprenderse y dejarse llevar por la estupenda propuesta de Brown.

Una novela que conjuga como la anterior la fantasía, el humor, la acción y la aventura en un entorno de ciencia ficción que huye del tecnicismo y se refugia en la maravilla. Además es homenaje / parodia al universo de novelas pulp de ciencia ficción que tan bien conocía nuestro autor (esas chicas embutidas en trajes imposibles, la presencia de extraterrestres, etc) y una sátira de la paranoia anticomunista que empezaba a dominar a buena parte de la sociedad estadounidense. Perfecta en su longitud, de palabra precisa, descripción ágil y repleta de ideas bien expuestas y estimulantes (esos universos paralelos infinitos...), coherente, divertida, adictiva y que recomiendo de forma efusiva y dando saltitos tanto a los aficionados al género, como a los foráneos.

Otras dos preciosísimas portadas.

Y para acabar el año, unas pocas reseñas breves

Entre el trajín de las fiestas, las compras de última hora en la librería, los paquetes que llegan, los encargos que no llegan y la insistencia de varios grupos de sectarios para que celebre con ellos el fin de año, estoy que no estoy y pocas ganas tengo de ponerme delante del ordenador. Prefiero un chocolate caliente, un libro de Stevenson, el gato dormido, A. dibujando y el silencio rondando por casa. Pero no quería que el año se acabara sin alguna reseña, y como no sé qué hacer, tiro por el camino del medio y despacho unas cuantas de las últimas lecturas que he hecho con un breve comentario.


Del color de la leche, Nell Leyshon, Sexto Piso

Una de las mayores decepciones de este final de año y del año entero. Una novela que en sus primera tres cuartas partes resulta interesante, buena y, por momentos, brillante. Repleta de buenos personajes, de una protagonista extraordinaria, de una historia de conocimiento y madurez apasionante. Con un estilo brillante, arriesgado y repleto de hondas sutilidades que hacen de la lectura algo freso y vivo. Con todos estos elementos daba la impresión de que Del color de la noche se convertiría en una de las lecturas del año. Y no lo ha sido. ¿Qué ha pasado?

Unas últimas cuarenta páginas que en mi opinión se cargan toda la novela. En vez de acabar la historia con la misma sutilidad, buen gusto, elegancia e ironía del resto de páginas, la autora apuesta fuerte por una resolución que cae en brazos del melodrama más desaforado, de la vaciedad literaria, de una burda trampa narrativa burda que rompe el pacto que se había establecido con el lector y que solo tenía el propósito de emocionar y sorprender a lector en el peor sentido del termino, de un uso pedestre e ingenuo de un simbolismo manido y de ser incongruente con la evolución que hemos hecho de los personajes. Todo esto consiguió que tuviera uno de los enfados y cabreos literarios más bestias que recuerdo.

Hechizo de fuego, Chloe Neill, La factoria

Leída hace unos meses cuando buscaba algo ligero que sirviera de descanso entre dos lecturas densas y exigentes. Y lo que buscaba se cumplió, Hechizo de fuego es tan ligera que a día de hoy no recuerdo muy bien de qué iba. Salía de magia y la protagonista era la nueva en el instituto. Sé que me tuvo entretenido las horas que me duró su lectura. Poco más.

El segundo asesino, Sarah Pinborough, ed. Colmena

Buena novela de ambiente victoriano que fantasea con la idea de un segundo asesino que actuó a la vez que Jack el Destripador y que toma como punto de arranque el caso de los Torsos del Tamésis; el hallazgo de varios torsos de mujer enterrados en las orillas del río. Mezcla de personajes reales, novela de recreación histórica, cuento de fantasmas y relato paranormal. Aunque la narración no deja de ir por unos caminos conocidos y algo previsibles, el viaje es ligero, divertido y sangriento. Buen trío de "investigadores" y partes realmente inquietantes. Una novela de misterio y horror muy entretenida y divertida.

Alta sierra, W.R. Burnett, La cula de palla, edicions 62

Una de mis novelas negras favoritas. Desde que la encontré en un mercadillo de segunda mano y la compré por la admiración irredenta que siento hacia la película (titulada El última refugio dirigida por Raoul Walsh e interpretada por Bogart), la habré leído unas cuatro o cinco veces. La historia de un violento atracador de bancos que busca la redención por medio de un último golpe y una chica inocente. Una novela repleta de buenos momentos y que es un ejemplo perfecto de que el género solo es un medio. Una historia que habla del pasado, de la infancia, del amor imposible, de las segundas oportunidades, la dignidad, el paso del tiempo... Un perro que trae mala suerte, un monólogo mientras se carga una metralleta, una chica de pasado turbio enamorada de quien no la quiere, un atraco que sale mal... Y la dignidad en las últimas páginas. Una excelente novela. Ya tengo ganas de que pase el tiempo para releerla de nuevo.

Evelina, Frances Burney, d'Época editorial

Una de las joyas de este año. Una de las mejores novelas del 2013 y una con la que más he disfrutado. Por adelantado digo que soy un apasionado de la literatura inglesa de los siglos XVIII y XIX, aquella que tomó como suya los hallazgos de Lazarillo de Tormes y Don Quijote de la Mancha. Para mí las novelas de Sterne, Dickens, Collins, Tackeray, Brontë (las tres), Gaskell, Goldsmith, Eliot, Radcliffe, Smollet y muchos etcéteras, son parte de mi vida y de mi crecimiento como lector y persona. Pero a Frances Burney no la había leído. Y este año me pongo con su novela más famosa, la deliciosa Evelina, el puente que lleva desde la sentimentalidad de Samuel Richardson a la ironía antirromántica de Jane Austen. 

La historia inocente joven en su entrada al mundo de las relaciones sociales sirve de excusa para presentar un retablo irónico y sarcástico de la clases medias/altas urbanas. Divertidos episodios descritos con gracia, soltura, ironía y mucho sentido del humor en unos personajes que anticipan no solo los fantoches de La feria de las vanidades si no a muchos de los secundarios que pueblan las novelas de Dickens o a los maravillosos nobles rurales que asoman en las novelas de Jane Austen. Y sí, vale, es sentimental, depende demasiado de la casualidad, la protagonista no deja de ser hija de la Pamela de Richardson, etc., pero la calidad de los secundarios (la tía de la protagonista, alguno de sus pretendientes, por ejemplo) o algunos de sus episodios (el accidentado paseo de Evelina y la dudosa calidad de la compañía en la que acaba), además de una innegable calidad literaria hace de esta novela una experiencia encantadora, deliciosa y muy divertida.

Tres reseñas breves

Las luminosas, Lauren Beukes, RBA, 2013

La chica que debería haber muerto 
persigue al asesino que no debería existir.

Con solo esta frase como pista empecé la lectura de Las luminosas. No sabía de qué iba. No conocía a su autora. No esperaba nada de ella.

La novela se inicia una tarde de verano de 1974 con la conversación entre un tipo llamado Harper y una niña llamada Kirby. Una conversación extraña, tensa, angustiosa aunque el lector no sabe muy bien por qué. Un ambiente violento se va trenzando entre estos dos personajes que se convertirán en los protagonistas. Algo oscuro empieza (bueno, en verdad empezó hace muchos años) y el lector sin quererlo se verá atrapado en una novela apasionante, adictiva, poderosa y diferente. El fascinante viaje que propone una novela que mezcla de forma hábil y genial el género negro, la ciencia ficción y el terror, siendo todo a la vez y única en su género.

Las luminosas es un festival de buena literatura de género para cualquier aficionado a la ciencia ficción, al terror y a la novela negra. Una mezcla de corrientes y géneros efectiva y muy conseguida que atrapa al lector en una maraña de buena literatura. Buenos personajes descritos en pocas, pero sabías pinceladas. Tanto el asesino, como la víctima que sobrevive o el periodista cansado que ayuda a regañadientes a la protagonista en su investigación. Una novela que me ha satisfecho y de la que estoy encantado. Gran dominio del lenguaje, crudeza en los crímenes y dominio de los viajes en el tiempo.

¿Y por qué si me ha gustado tanto le dedico una reseña tan breve? Porque creo que quien decida leer Las luminosas tiene que adentrarse en ella sabiendo lo mínimo posible. Yo lo hice así y ha resultado una lectura fantástica.

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker, Alfaguara, 2013
La veritat sobre el cas Harry Quebert, Joël Dicker, La Campana, 2013

Una vieja desaparición.
Una fuerte amistad.
Un libro importante.
Secretos del pasado que vienen a irrumpir en el presente.
Una novela de moda.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas que estos días más se mueven en la librería. Un caso de buena campaña publicitaria (fuerte, pero sin agobios) y un tranquilo boca/oreja entre los lectores. La leí más por curiosidad profesional que por interés lector y me encontré con una novela entretenida, rápida, algo adictiva que ofrece mucho menos de lo que promete y que hace pasar un par de tardes de verano entretenidas. Buen dominio de la técnica del género del thriller de investigación. Algo tramposillla (y eso siempre molesta).
¿Problemas? En mi opinión, dos muy importantes.

1. Demasiadas páginas. Larga, muy larga. Con ciento cincuenta páginas menos nos encontraríamos ante un gran ejemplo de best seller de calidad. Las páginas de más alargan innecesariamente la trama y no aportan nada. ¿Ejemplo? Todas esas páginas dedicadas a la madre del protagonista que aporta un toque de humor algo grotesco a una novela que no lo necesitaba.

2. Un tercio final de la novela alargado, enrevesado y caótico. Final sobre final sobre final, sorpresa sobre sorpresa sobre sorpresa. La novela no se acaba nunca y que el tramo final es innecesariamente liado para otorgar siempre una nueva sorpresa al lector. Además tanta sorpresa innecesaria me daba la sensación de que el autor se estaba riendo de mí como lector y caía en la parodia del género.

Por lo demás, entretenida y efectiva para pasar el rato. Eso sí, quien busque algo de gran calidad literaria que se diriga a otra parte. En esto Harry Quebert anda algo justito.

Joyland, Stephen King, Random, 2013

Devin Jones entra a trabajar un verano en el parque de atracciones Joyland. La leyenda de un misterioso asesinado será la sutil compañera de un verano repleto de experiencias que le marcaran para siempre.

Estupenda novela corta del maestro King que se entronca directamente con otras novelas de nostalgia y transición a la madurez del autor. Recuerdo la luminosa y triste El cuerpo y la fantástica y muy perversa Verano de corrupción.

Una novela breve, concisa, muy tranquila, divertida, tierna, emocionante y angustiosa. Mucho cuidado con los personajes y el entorno, un crepuscular parque de atracciones que aporta todo su misterio y su magia. Una novela solida, bien explicada que si bien no es de lo mejor o más destacado de King, sí resulta muy agradable y cercana. Y qué maravillosas y preciosas son las portadas de su edición original. Ilustraciones pulp para una buena novela de descubrimiento y misterio.



Reseñas breves

Pues eso, un puñadito de impresiones fugaces de unas cuantas novelas.

Perdida, Gillian Flynn, Mondadori, col. Roja & negra, 2013

Una mujer desaparece el día de su aniversario. Naturalmente, el marido es el primer sospechoso. Un marido que nos explica que es inocente, pero que no deja de decir mentiras a la policía. Y un diario que desvela que ese matrimonio que parecía tan perfecto, no lo era.

Dicen de esta novela que es el thriller de la temporada, una de las mejores novelas que encontraremos en las mesas este Sant Jordi, receptora de las mejores reseñas, críticas y elogios.

Y a mí que me deja entretenido, pero frío.

Porque uno ya lleva unos cuantos años leyendo thrillers psicológicos llenos de giros inesperados y sorpresas a media narración y poco le sorprende. Es un buen bestseller en el mejor sentido del término, pero no acabo de verle la comparación con la grande de Patricia Highsmith  Me gusta el tonillo socarrón y el cachondeo que se tiene con la institución del matrimonio. Entretenida, pero ninguna maravilla ni revelación. Ah, y la comparación con Presunto inocente desvela demasiado de por dónde van los tiros.

El despertar. Cançó de mar, Amanda Hocking, Estrella Polar, 2013
Sirenas. Canción de mar, Amanda Hocking, Destino, 2013

Tres chicas llegan a un pueblo y arrasan. Todo el mundo se fija en ellas, pero ellas solo tienen ojos para Gemma, guapa, inteligente, maja y sencilla. Y esto provoca un montón de problemas y oscuros y muy peligrosos secretos.

No acabo de pillarle el punto a esta autora ni acabo de entender el idilio que las editoriales mantienen con ella. He empezado tanto esta de las sirenas como la serie "Tierra de magia" y ni en una ni en otra encuentro algo que las haga interesantes. Personajes estereotipados y predecibles, un estilo pobre, historias poco trabajadas, tendencia a la repetición, etc. Lo "mejor" es el trío de sirenas, pero es que las malas siempre son más interesantes, la verdad.

Y, la verdad, envidia da el hueco que se ha hecho en este país esta autora con una serie de novelas que tienen a la mediocridad mientras autoras como Laurell K. Hamilton, Richelle Mead o Jeaniene Frost no encuentran su sitio.

Mackenzie. La memoria de las sombras, Sarah Julia Kane, EDEBÉ, 2013

Secretos desvelados, muchas traiciones, una protagonistas con más carácter que la norma general y poco menos de doscientas páginas.

Lo mejor que se puede decir de Mackenzie es que se lee en un suspiro, es entretenida y muy rápida. Quizá demasiado. Su rapidez y la tendencia a la acción continua pasan factura. Al final todo es demasiado apresurado, las revelaciones se suceden sin cesar y el lector acaba aturdido ante tanto despliegue pirotécnico. Con menos aceleración y un poco más de desarrollo, la novela hubiera ganado enteros. Ah, y con unas relaciones amorosas un poco más naturales. En ocasiones, los tríos, aunque sean apuntados, no funcionan. Pero premio por la creación del personaje de la amiga; natural, sin estridencias, ni forzando el personaje.

Pero, oye, entretener, entretiene y para pasar una tarde funciona de maravilla.

Marea viva, Cilla y Rolf Börjlind, Ediciones B, 2013

Una estudiante de policía empieza a investigar un viejo caso para un trabajo.
Una serie de ataques a indigentes.
Oscuros asuntos en altas esferas empiezan a moverse.
Una venganza.
Y todo, claro, está relacionado.

Entretenida novela policíaca que cumple su función de mera distracción para un lector poco exigente. Una trama no tan compleja como pretenden los autores y ciertas dosis de reflexión social. Problema, al final resulta todo demasiado enredado y se depende en demasía de esa mala amiga que es la "casualidad" y la "coincidencia". Interesante protagonista. Aunque la novela en sí misma no es una maravilla, permite albergar esperanza con lo que los autores puedan hacer en el futuro con la serie. Momentos y personajes de interés tiene. Solo resta armar bien los casos.

El juego de Claudia, Laura S.B., Ediciones Babylon, 2010

Una joven obligada a ir con su hermano pequeño al teatro. Una obra extraña y el inicio de un escalofriante viaje. Un mundo oscuro y perturbador que atrapará a la protagonista.

Una suerte de visión oscura y terrorífica de clásicos viajes "al otro lado" como El mago de Oz, Alicia o la película Dentro del laberinto, pero dejando de lado las buenas intenciones y enfatizando el terror, la sangre y el monstruo. Una buena novela que funciona a las mil maravillas aunque un poco más de freno en la acción creo que hubiera ido bien y cuántas páginas más de perillas (por ejemplo, para acabar de afianzar el romance). Creo que bien influenciada por parte de la imagienería del manga del anime y del terror, Laura S.B. consigue mantener al lector en vilo, le sacude cualquier sensación de deja vú y le conduce a un viaje con grandes momentos (la piscina, el té, etc.) y muy inquietante. Y se arriesga con un final que no gustará a todos los lectores; muy onírico, muy abierto, muy propenso a la libre interpretación. ¿Real, alucinación, sueño, mal viaje? Personalmente, ese final me gusta y lo encuentro muy acorde con lo que nos han contado. Escrito con elegancia y buen uso de la palabra. Se aprecia el latido de una muy buena escritora.

"Los huesos del invierno" de Daniel Woodrell

Los huesos del invierno, Daniel Woodrell, Alba, 2012

Fragmento de la contraportada de la novela

"Todos los días hay que estar preparado para morir... Solo así puedes salvarte". Quien pronuncia estas palabras, drogado hasta arriba, es un tipo sin una oreja y con una gran cicatriz llamado Lágrimas. Su sobrina, Ree Dolly, anda buscando a su padre que ha desaparecido estando en libertad condicional;  si no lo encuentra, la ley le quitará la casa. Ree tiene dieciséis años, una madre enferma y dos hermanos pequeños: es el sostén de la familia y hará lo que sea para evitar el desahucio. Lo más bonito que tiene es una escopeta.

Los huesos del invierno no es una novela juvenil. Eso no quita que cualquier lector joven con inquietudes lectoras y ganas de ese algo más que tienen las grandes novelas, pueda lanzarse sin problemas encima de la historia que nos propone Daniel Woodrell. Una historia donde el frío se siente en cada página, iniciática, densa, atractiva, absorbente, simbólica y triste. Gran novela y, sobre todo, gran protagonista.

Ree Dolly, una muchacha normal de dieciséis años que tiene que llevar una casa y cuidar de sus hermanos pequeños y de una madre enferma. Un personaje redondo, carismático, lleno de matices, sin fisuras, que crece ante el lector a cada página y que está vivo. Soñar con escapar de su vida alistándose al ejercito y de ese pequeño pueblo donde casi todos son familia, donde las miradas y los silencios y las deudas son ley, lleno de pequeños fabricantes de metanfetamina, pero que se ve retenida por dos hermanos que la necesitan. La historia está explicada a través de los ojos de Ree y es por medio de su mirada cruda y repleta de arrebatos poéticos que iremos desgranando una historia de venganza y secretos por medio de medias verdades, silencios, palabras masculladas y estallidos inesperados de violencia. Una protagonista muy compleja delimitada a la perfección por Woodrell sin necesidad de ser explícito ni subrayados molestos. El ejemplo perfecto sería la compleja relación que tiene con su mejor amiga Gail. Como explicar mucho diciendo poco y escribiendo menos. Porque, además, Los huesos del invierno es una novela breve, muy breve. Un ejemplo perfecto de concisión y de cómo explicar una historia con las palabras justas.

Y acompañada de una miriada de grandes personajes secundarios. Desde el hermano pequeño hasta el silencioso vecino están tratados, bien configurados y escritos. Todos contribuyen a la historia y construir un ambiente duro y cargado.

No es una novela agradable. Hija de todos aquellos escritores que trabajaron en espacios naturales cerrados, pueblos desechos, clanes familiares al margen de la sociedad. Pienso en Caldwell, en Flannery O'Connor, en Faulkner, Cormarc McCarty, etc. Una tradición que obliga al lector a enfrentarse a historias sórdidas, personajes amorales y pequeños estallidos de humanidad y belleza entre la sordidez y la violencia. Y todo gracias a un estilo cuidado, arisco, duro y hermoso que obliga al lector a estar atento y hacer una lectura cuidada de la novela. Que nadie me entienda mal, no es una novela difícil ni experimental, pero exige un punto de atención al lector para poder saborear todo lo que esta historia ofrece.

Sin duda, Los huesos del invierno es una de las mejores novelas que he leído en lo que llevo de año y una compañera perfecta para estos días de frío. Una historia propia de la novela negra con personajes densos y una protagonista fascinante escrita con brío  nervio, sentido del estilo, con las páginas justas y produciendo ese temblor lector que solo producen las grandes historias.

"Placeres prohibidos. Anita Blake, Cazavampiros 1" de Laurell K. Hamilton

Placeres prohibidos. Anita Blake, Cazavampiros 1, Laurell K. Hamilton, ed. Gigamesh, 2006

Vale, antes de nada vamos a dejar la cosas claras. Soy fan declarado de Anita Blake. Me gusta como creación literaria, como personaje y como mujer. Por lo que si todas las reseñas son personales y subjetivas, ésta lo es más porque me gusta Anita y no puedo decir nada malo de una mujer que mata vampiros, colecciones pingüinos de peluche y sabe ocultar armas en un minivestido. Bueno, criticaría su gusto con los hombres, pero en eso no puedo hacer nada.

Placeres prohibidos es la carta de presentación de la Ejecutadora. Estados Unidos es uno de los pocos países donde las criaturas sobrenaturales cuentan con derechos. Y San Luis es un pequeño paraiso para vampiros y cambiaformas. Pero no todo es tranquilo. Algo o alguien está matando maestros vampiros y un grupo de poderosos chupasangres contrata a nuestra Anita para que averigüe quién se esconde tras las matanzas. Este encargo le hace tanta gracia a Anita como que le depilen las cejas con una depiladora grasienta y mohosa, pero si no lo hace una amiga puede sufrir y puede que a ella misma la maten.

Desde el mismo momento que llegó a la librería por aquel 2006 que me llamó la atención. La compré a los dos días y la lei en unas horas durante un domingo. Y fue genial. Una experiencia deliciosa que llenó horas de diversión. Y que llenaría porque desde aquel agosto del 2006 he releido la novela por lo menos en tres ocasiones sin que perdiera ni gracia, ni frescura, ni litros de sangre. Y es que Placeres prohibidos era una mezcla brutal de serie B, novela negra, vampiros, erotismo sucio, zombis, gore, violencia, Buffy cazavampiros y una protagonista femenina, poderosa, con carácter y un buen par de pistolas. Y mucho sentido del humor. Porque una de las características más deliciosas de esta saga es el humor negro y ácido que destilan sus páginas. Laurell K. Hamilton sabe en qué liga juega, y la liga de la serie B es de humor, de desmitifiación, de violencia, de pastiche y de grand guiñol (lo que se hará más evidente en su más que estupenda continuación).

Criaturas sobrenaturales que viven con los humanos. Derechos de los no-muertos. Iglesias vampíricas que prometen y ofrecen la vida eterna. Bares de striptease donde rezuma el deseo y la sangre. Reyes de las ratas.Vampiras de mil años en físicos de doce y mucho tio bueno (que es la parte de la novela que menos me interesó, todo ese tira y afloja con muchachos de abdominales duras, de labios carnosos y pecho lampiño... pero se agradece que no haya romance y que lo que se explique es el deseo sexual. No sentimientos, sexo). La novela está llena de personajes carismáticos, pero no serían nada sin el concurso de Anita Blake. Si uno se hace fan de esta serie es por ella. Es su personalidad lo que marca la saga. Su físico, su humor negro, sus chistes malos y su tozudería. Porque es una heroina a la que ningún vampiro le tose (aunque tenga sus más y sus menos con el pesadete de Jean Claude, pero, como lei en un prólogo, moja bragas, pero aguanta).

Placeres prohibidos es una novela divertidísima. Como todas las de la serie de Anita Blake. Para leer en una tarde lluviosa.Y se agradece muchísimo una novela donde los vampiros son unos cabrones, los licántropos son unos cabrones, los zombies son unos cabrones y los humanos son unos cabrones.

¿Punto negativo? Una serie de casi veinte libros que en España solo han visto la luz los tres primeros. Publicados por Gigamesh a cuenta gotas (con excelentes ediciones, eso sí), a los aficionados nos sabe a poco y una mayor celeridad se agradecería. Eso sí, si un mayor ritmo de publicación supone unas ediciones más descuidadas, pues entonces no. Nos armamos de paciencia y a esperar. Por Anita lo que haga falta.

"A la cara" de Christa Faust

A la cara, Christa Faust, ed. EsPop/Valdemar, 2010

Parecía un trabajo fácil.

- Sólo una sencilla y tradicional escena chico y chica con remate a la cara. Puedo ofrecerte mil quinientos más la caratula. Será como en los viejos tiempos.

Poco podía imaginar Angel Dare, una semiretirada estrella del porno, que unas pocas horas después de aceptar el trabajo, se vería agredida, disparada, dada por muerta y acusada de asesinato. Toda una vida casi perfecta salta por los aires y llena de una furia incontrolable dedicará de pleno todos sus esfuerzos en vengarse de los que han destruido su vida. Y no importará cuántos muertos vayan cayendo por el camino.

Unas seis horas repartidas en un día y medio. Ese es el tiempo que me llevó leer A la cara, la estupenda novela de Christa Faust que tan bellamente editada nos ha traído la editorial EsPop (que a este paso acabará convirtiéndose en una de mis imprescindibles). No se le puede pedir más tiempo. Es una novela de lectura adictiva, digestión rápida, recuerdo agradable y que ha proporcionado grandes momentos de placer y un par de puñetazos directos. Todo lo que se le puede pedir a una novela hard-boiled. Acción, acción, alguna reflexión sobre lo hijodeputa que es el ser humano, acción, tiros, sexo, muertos, acción, venganza, estilo rápido, directo, duro, unos personajes carismáticos, lloros, drogas, más sexo, más muertos y una estupenda protagonista.

Porque esta novela debe mucho de la voz cínica, divertida, sensible y humana de su protagonista. Angel Dare es la dueña de una agencia de chicas que bailan y actúan en cine porno. Ella misma es una estrella semiretirada del negocio que está entrando en una crisis de edad. No tiene ninguna relación estable y está contenta con lo que es, con lo que ha sido y cómo encarará el futuro. Su voz es rica en matices, es divertida, coqueta y sensual. Es una mujer lista, despierta, dura y resolutiva aunque arrastra un pequeño complejo de damisela en apuros del que sabrá soltarse. Su voz es la novela y la que hace que un argumento leído y visto muchas veces, se mantenga como algo, quizá no nuevo, pero sí fresco. La venganza de Angel Dare es algo más que por los amigos muertos o por limpiar su nombre, es una de reconciliarse con ella misma y con lo que es más allá de la imagen que pueda haber dado el primer volumen de Jovenes y viciosas.

Y hay que advertir dos cosas: A la cara es una novela violenta (y a momentos, muy violenta y un punto sádica) y se habla de porno sin contarse, sin moralinas, con humor y presentando las luces y las sombras. Como en cualquier otro negocio, hay hijos de puta sueltos que se aprovechan de él. Hay descripciones sexuales, se habla de prácticas y de tamaños, se desmitifica, se comenta y se baila.



A la cara bebe y se asienta en esa gloriosa tradición de la novela negra que es el pulp, corriente hardboiled. Por esta páginas rezuman y colean Hammet, Goodis, McCoy y, muy especialmente, Mickey Spillane y su conocido personaje Mike Hammer, el bestia de las bestias.

Christa Faust conoce el género y sabe que para construir una novela de estas características no debe irse por las ramas: la personalidad de los actantes se fundamente en la acción, no en la introspección. El lector debe ir de una página a otra sin parar casi ni para respirar. Con elementos como la ironia y el sarcasmo, la violencia, la oscuridad, el cinismo y el ritmo, Christa Faust construye una buena novela (o una buena basura si nos apropiamos de las palabras de Spillane). Rápida, agil y divertida. Y, repitiendo lo dicho más arriba, aunque su argumento no es un despliege de originalidad y quizá la intensidad es decrecente (tiene uno de esos principios tan brillantes y adictivos que es difícil que lo que vada después mantenga el listón), la voz de Angel Dare y el estilo de Christa Faust hicieron de A la cara una lectura maravillosa para cerrar el año.

Y por la noticias que tengo, en un tiempo que espero corto, una nueva novela con Angel Dare. Ya le tengo ganas.

Más información: entrevista a la autora.

"El hombre del balcón" de Per Wahlöo y Maj Sjöwall

El hombre del balcón, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, RBA, 2009
L'hombre del balcó, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, Columna, 2009

Ésta es la primera novela que leo del matrimonio sueco formado por  Maj Sjöwall y Per Wahlöö y me parece que es la tercera dedicada al investigador Martin Beck. Esta novela data de 1967 y llevaba años descatalogada en España (con suerte se podía encontrar en algún mercadillo o librería de segunda mano un viejo ejemplar de cuando lo publicó Noguer... o por lo menos yo tengo un ejemplar de La habitación cerrada y supongo que esta también la publicó a lo merjo con el título de El maníaco). Gracias alinexpicable éxito de la trilogia Milennium de Stieg Larsson (de la que sólo me pude acabar la primera y que, realmente, para el muy lector de novela negra no es nada del otro mundo) se ha puesto de moda publicar a todo sueco que mate sin importar calidad o importancia. Así que supongo que con el calentón de las buenas ventas que de repente en este país de modas estaba teniendo la novela negra sueca que RBA y Columna decidieron recuperar la obra de Sjöwall y Wahlöö para alegría y alborozo del aficionado a los crímines. Especialmente para aquellos que no nos importa el país de origen de los muertos.

Según había leído y me habían dicho, la obra de este matriomonio de periodistas es una de las series fundamentales de la narrativa negra europea. Ellos marcaron un camino a seguir. Como dice Jo Nesbo en el prólogo de la edición que tengo de El hombre del balcón, "... todos los escritores de novela policíacas actuales están en deuda con Sjöwall y Wahlöö, incluídos aquellos que jamás han leído una novela de Sjöwall y Wahlöö...". ¿Exagerado? Quizá, pero no por ello deja de ser cierto. El grado de influencia de esta pareja sería parecido al que han tenido Raymond Chandler, Dashiell Hammet y Georges Simenon. Crearon junto con esta santa triada lo que concebimos como novela negra.

Estocolmo, junio de 1967. La ciudad vive en tensión por la aparición del cadáver de una niña de diez años. Según los indicios ha sido violada y asesinada. Martin Beck y su equipo se ven inmersos en la resolución de un caso donde se enfrentan a un criminal rápido y sigiloso y donde solo tienen las pistas que le ofrecen dos testimonios poco fiables.

El hombre del balcón es una novela apasionante y fascinante. Rápida y directa. Y corta. En una época que parece que las novelas policíacas deban ocupar como mínimo cuatrocientas páginas, es muy de agradecer una novela que no llega a doscientas veinte. Parece ampararse en el estilo rápido y acerado de los tres maestros antes citados. No se anda con chiquitas y la novela se vertreba en escenas de acción, pequeñas reflexiones sociales y buenos diálogos donde se va desgranando un caso desagradable y que pasa factura física y psicológica a los policias implicados en su resolución. La novela presenta una miriada de puntos de vista diferente, cada policia con su sensibilidad, con su humor y personalidad. Con el punto de vista del culpable. De uno de los testigos. Y todos dominado por las dos claves que daran la resolución del problema (y que casi podrían erigirse como las diosas que gobiernan casi toda novela negra): azar y memoria.

El hombre del balcón es una gran novela. Imprescindible para quien le interese el género negro y para todos aquellos que amen la literatura. Un clásico mucho más vivo que muchas novedades que podemos encontrar en las mesas de las librerías.