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Breves apuntes sobre En el jardín del ogro de Leila Slimani

Si Canción dulce me recordó a una película de Polanski por su maraña psicológica y como convierte una novela costumbrista en una historia de terror psicológico, esta nueva novela de Leila Slimani que leo (y que en tiempo es anterior a aquella) me llevó a pensar en Claude Chabrol y sus sátiras sobre la burguesía rural, aunque en la novela sea burguesía parisina, con un leve y muy cruel humor y un retrato despiadado, aunque no exento de cierta piedad, de sus personajes principales.

Traducida por Malika Embarek López
Editada por Cabaret Voltaire

Simplificando mucho su argumento, En el jardín del ogro narra la adicción sexual de Adèle, periodista, madre, esposa y amiga; una colección de amantes conocidos y desconocidos o de encuentros sexuales en hoteles, casas o callejones. Un impulso que marca y condiciona el día a día de la protagonista y su relación con el entorno. Podría parecer una puesta al día de la novela de Joseph Keller Belle de jour (burguesa aburrida que se abandona al placer) o el argumento de una vulgar novela erótica, pero Leila Slimani convierte este argumento es casi un thriller e inicia una profunda indagación psicológica de su protagonista.

Narrada por un frío y distante narrador omnisciente que por momento parece que disecciona más que explica, la novela disecciona a una mujer que en apariencia lo tiene todo (un buen trabajo, un estupendo marido, un precioso hijo, amigos, relaciones, etc.) y que está profundamente insatisfecha. Pero esto entiéndase como algo más que en el plano sexual; es una insatisfacción que se extiende a todos los ámbitos. Su trabajo la aburre al igual que su matrimonio. Siente un fría indiferencia hacia la maternidad y los amigos no dejan de ser sombras o cómplices en sus excusas.


Su escape hacia esta vida que la asfixia es una serie de adicciones siendo la principal el sexo. Sin embargo, esto tampoco le aporta ninguna paz o felicidad. Hay destellos de cierta felicidad, pero es en la expectativa, en los momentos previos, en la fantasía de que quizá ahora sí se llene ese vacío que tiene dentro. Adèle es un personaje profundamente triste que por todos los medio intenta, no ya ser feliz, si no sentir cierta paz. Los encuentros sexuales son fríos y desapacibles; no son meras escenas con sobredosis de adjetivos, si no eslabones en el retrato psicológico de la protagonista. Adèle es alguien que no está bien en ninguna parte y que no pertenece a ninguna parte. Un personaje triste y solitario. 

En el jardín del ogro es una buena novela. Breve y contundente (se lee en un par de cafés con leche) y que deja espacio para pensar en ella (es carne de relectura; tiene las suficientes aristas y es lo suficiente ambigua como para en un tiempo volver a sus páginas). Quizá lo que menos me ha convencido es una especie de explicación psicológica al por qué de Adèle, pero es lo suficientemente ambigua como para que no marque toda la novela.

Naturalmente la novela no lo explica todo. Hay un gran vacío en ella, algo que se calla y que no da una solución (y por lo que he leído en algunas reseñas esto ha molestado a muchos lectores). Creo que es una invitación al vacío, a entrar a ese lugar prohibido que es el jardín del ogro del que dicen que hay cosas maravillosas, pero nadie ha regresado. 

Donde hablo de Doña Bárbara, todo un clásico de la literatura latinoamericana y lo bien que me lo paso con estas novelas de pasiones enfrentadas y exigencia literaria

Esta reseña pertenece al Reto Tour Latinoamericano
Nos vamos a Venezuela.

Las reseñas que más me cuestan escribir son:

a. Libros que me han gustado mucho. El entusiasmo que siento me impide razonar y solo escribiría "tenéis que leerlo" quinientas veces.
b. Clásicos. ¿Qué tengo que añadir de nuevo a lo que otros han dicho de un clásico? ¿Qué aporta mi visión de Guerra y Paz?

Así que cuando quiero hacer un comentario sobre un clásico que me ha gustado mucho el trabajo es triple.

¿De qué estamos hablando?


Esta es la edición del Círculo de Lectores que tengo. La encontré en un mercadillo hace tropecientos años. Si os interesa podéis encontrar una buena edición en la editorial Siruela.

Y llega el drama. ¿Cómo hablo de un clásico?

Para empezar diré que estamos ante una buena novela. Corrijo, una muy buena novela con la misma fuerza, potencia y furia que cuando se publicó en 1929. Aunque a primera vista parece que se ajusta al molde de la literatura criollista y regionalista de la época, su fuerza literaria hace trascender cualquier molde y se erige en algo único convirtiéndose en resumen, modelo y, a la vez, como subversión. Al igual que su gran tema es el clásico de civilización y barbarie, la fuerza de la novela trasciende esta etiqueta. Y a la vez es uno de los ejemplos más hermosos de literatura gauchesca junto con Don segundo sombra; las descripciones y relatos de la doma de caballos o el transporte de reses, las paradas y cantos de los conductores.

Por medio de un lenguaje colorido, rico, amplio; una estructura narrativa no lineal y muy inteligente con una gran habilidad en los cambios de punto de vista; unos personajes poderosos llenos de claroscuros y matices y, sobre todo, por Doña Bárbara, personaje poderosísimo que al igual que otras figuras literarias (Don Quijote, Hamlet, Emma Bobary o Ms Dalloway) trasciende el propio libro.

La gran María Félix en el papel que le valió su sobrenombre de "La Doña"
Doña Bárbara, Fernando de Fuentes, 1943

Doña Bárbara, personaje cruel, despiadado, hermoso, libre, vengativo a la que no le importa recurrir al asesinato. Sobreviviente de una brutal y horrible violación, su vida se construye en torno al odio y al poder sobre los hombres, el mundo y las cosas. Si el mundo es cruel, ella será más cruel. Símbolo de una naturaleza hermosa, pero devastadora (en contraposición al Dr. Luzarno, representante de la civilización, el orden y la ley y, por tanto, más aburrido) que ya no tiene cabida en un mundo en proceso de civilización.

Es en este personaje y en la fuerza de su lenguaje que Doña Bárbara continúa siendo una novela actual y fascinante y cuya influencia se extiende en la literatura (muy fácil de rastrear en la literatura latinoamericana posterior) como al cine (por ejemplo, la obra maestra de William Wyler Horizontes de grandeza trata exactamente los mismos temas) hasta las telenovelas (Doña Bárbara es, entre muchas cosas, una novela sobre pasiones y amores contrariados).

Edith González como Doña Bárbara en la telenovela del mismo nombre que adapta la novela de Rómulo Gallegos a los patrones del género televisivo en 191 capítulos.

Doña Bárbara es una novela compleja, poderosa, infinita y fascinante. Solo por sus descripciones de la tierra venezolana vale la pena su lectura. Y porque tenemos que leer más clásicos para conocer de donde venimos y como algunos temas son eternos.

(Tengo una sensación horrible al acabar este comentario; la misma sensación que tengo siempre que hablo de un clásico... me he quedado en la superficie y solo hablo de clichés, pero no sé hacerlo mejor. La próxima vez hablo de Claudia del Moral que con su obra siempre me crezco).

Donde hablo de La mujer del pelo rojo o La dona pel-roja y de sentimientos ambivalentes e incluyo una referencia a Galdós

Hacía tiempo que no leía de forma tan rápida un libro. Trescientas páginas en un día y medio y contando que desde hace un par de años hay un pequeño monstruo correteando por casa es todo un mérito.

La sensación que me deja la nueva novela del Nobel Orhan Pamuk es de haberme gustado, haberla disfrutado, pero con algunos peros y un par de reflexiones.

Editada en catalán por MésLlibres con traducción de Anna Turró
 y en castellano por Literatura Random House con traducción de Pablo Moreno.

Lo primero que me sorprendió de esta lectura es lo fácil que es como novela. Acostumbrado a la exigencia en lo literario y lo difícil que se lo pone al lector en novelas como Me llamo Rojo, La mujer del pelo rojo es una novela fácil, accesible, lineal y con un estilo claro, diáfano y muy cercano. Una narración en primera persona casi cercana a la fábula donde el narrador cuenta su historia de aprendiz de pocero, su historia de fascinación hacia una mujer pelirroja a la que ve paseando y algo que ocurre con su maestro que convierte su vida en una continua huida hacia delante.

Los temas clásicos de Pamuk aparecen en la novela; la tensión entre Oriente y Occidente ejemplificados en los mitos de Edipo (el hijo que mata al padre sin saberlo) y Rostam (el padre que mata el hijo sin saberlo), la historia de Turquía y sus contradicciones y de Estambul como ciudad viva y ente mítico, la memoria (o la negación de ésta para sobrevivir), la figura paterna, la escritura, pero en mi opinión sin la fuerza y contundencia de otras novelas del autor. La mujer del pelo rojo es demasiado explícita en su temas y en el mensaje; la relación entre padres e hijos como metáfora de la historia política de Turquía. Una "novela de ideas" que me recuerda en mucho a aquellas "novelas de tesis" que Galdós escribió en el siglo XIX y cuyo mejor ejemplo es Doña Perfecta; novelas donde lo que importa es el mensaje y que éste llegue al lector sin ambigüedades.


Para mí como lector es frustrante. Y no cuestiono la calidad literaria de la novela; tras su aparente sencillez narrativa existe una gran complejidad de estructura y creación y encierra múltiples capas de lectura e interpretación, la calidad de las descripciones (sientes el calor de ese verano cavando pozos, el olor de la calles y el esplendor de ese pelo rojo), la viveza de los diálogos, pero esta falta de ambigüedad y cierta querencia a recursos melodramáticos, sentimentales y algo folletinescos (las casualidades como recurso literario es un arma que carga que diablo) hacen que mis sentimientos hacia la novela resulten ambivalentes.

Me ha gustado, pero me deja algo hambriento. Y no hay nada que ejemplifique mejor esto que la tercera parte de la novela, treinta páginas que en mi opinión hacen un flaco favor a la novela despojándola todavía más de ambigüedad y fuerza explicitando lo misterioso y haciendo una pirueta metanarrativa que, aunque entiendo su sentido, resulta fallida (amén de ser unas páginas terriblemente aburridas).

Para mí La mujer del pelo rojo es una novela interesante, agradable de leer y de reflexionar, pero menor dentro del corpus de Pamuk. Una obra que pierde su fuerza en querer explicitar demasiado su mensaje y de qué va. Prefiero con mucho la aspereza literaria, la exigencia lectora y la complejidad formal y referencial de un Me llamo Rojo o El libro negro.

Otras opiniones
Llegir en cas d'incendi
El cultural

(¿Me ha quedado muy seria la reseña, no?)

Donde hablo de Agentes de Dreamland y lo mucho que me ha gustado y de como todo lo tentacular e inefable me es afín

Cada vez estoy más convencido de que lo mejor en el momento de leer una nueva novela es no saber nada de ella. Ni reseñas, ni leer la contraportada, ni ningún tipo de información. La sensación de maravilla es mejor y se evitan las expectativas, que ya se sabe que las carga el diablo.

Así que si entre tus planes está leer en algún momento Agentes de Dreamland, pero prefieres no saber nada de ella y entrar con el sentido de la sorpresa intacto, mejor que dejes de leer

AHORA

No me lo tomaré como algo persona, amable lector.
Nos vemos en la próxima entrada.

Bueno, ahora que solo estamos los íntimos, los que les da igual saber cosas de las novelas y los que ya han leído Agentes de Dreamland, empezamos.

Agentes de Dreamland, ed. Runas, traducción de 

Un agente especial y una extraña mujer intercambian información.
Una secta que está esperando el advenimiento de algo.
Una sonda planetaria que se pierde en el espacio.
Algo se acerca.

Agentes de Dreamland es una breve e intensa novela de ciencia ficción y horror cósmico que pone en contexto contemporáneo la mitología y el universo lovecraftiano. Y lo hace con personalidad, sin renunciar al estilo propio de Kiernan (seco, eliptico, contenido), con respeto a la tradición, pero sin convertir la novela en un pastiche lovecraftiano de tópicos y lugares comunes a pesar de encontrarse libros malditos, desierto y criaturas imposibles de describir.

Una novela de narración fría y distante repleta de silencio y lugares vacíos que el lector debe rellenar... si se atreve. Y con una narración desordenada; un puzzle donde el salto temporal y de narrador obliga al lector a recomponer la historia y rellenar todo aquello que no se explica. Y, claro, la imaginación puede ir más allá... y ya sabemos qué nos aguarda más allá.

El estilo de Kiernan es rico, poderoso en imágenes y, a la vez, seco, duro. Consigue a fuerza de personalidad convertir una historia con los elementos lovecraftianos de siempre en algo nuevo, fuerte y original.

E Inmaculata merecería una novela para ella sola.


El horror cósmico, tentacular, viscoso, innombrable y eónico me es muy afín.  No consideraré a Lovecraft como uno de mis escritores favoritos, pero su universo y monstruos es uno de los que más me han influenciado para todo lo bueno y lo malo. Me divierte mucho leer las aproximaciones que se han hecho tanto serias como paródicas o el más puro refrito y pastiche. Es como el western o la comedia de instituto, me lo suelo tragar todo y voy a ello vendido.

Y sí, soy de esos que cuando leen El horror de Dunwich, Dagon o cualquier cuento de fuerzas innombrables que amenazan nuestra cordura y nuestro mundo, quieren que ganen los monstruos. Que Chtullhu nos devore a todos y que la indiferencia de aquellos que están más allá de cualquier descripción nos haga desaparecer.

Otras opiniones sobre el libro
Donde termina el infinito
El Kraken
El caballero del árbol sonriente

Entrevista a la autora
El ojo de Uk a propósito de la publicación de La chica ahogada, ed. Valdemar.