Después de unos merecidos días de descanso donde no he leído todo lo que he querido, pero sí algunas cosas que no esperaba, volvemos a la rutina de ese maravilloso reto entrando en su segunda parte. Con breve reseña doble para ir adelantando. Y si este reto, como al final se le ha llamado, lo empezaba con Stephanie Meyer , ¿qué mejor que esta continuación empezarlo por el mismo sitio?
The host, Stephenie Meyer, Suma
Si con Crepúsculo, Meyer decidió que ya era hora de que alguien pillara el mito del vampiro y le arrebatara cualquier tipo de seriedad o distinción que tuviera para que a partir de ella fuera terriblemente difícil tomarse el mito en serio, en esta novela su mirada se lanza sobre los aliens y, más concretamente, sobre La invasión de los ladrones de cuerpos para intentar ridiculizar una de las ideas más sugerentes de la ciencia ficción.
Wanderer es una alienígena que ha llegado a la tierra con la misión de invadir cuerpos, como viene haciendo su raza desde hace incontables años. Pero se encuentra con la sorpresa de que su cuerpo receptor lucha contra esa invasion y la personalidad de Melanie se niega a abandonar su cuerpo. Se establece una lucha entre las dos, pero al final Wanderer empezará un camino de comprensión y asimilación de los sentimientos de Melanie y zzzzzzzzzzzzzzzzzz.
Aburrida. Ese es el problema principal de la novela. A parte de personajes inconsistentes, exceso de melodrama y azúcar, muchos sentimentalidad y, como no, centrar todo el foco de la acción en un triágulo/cuarteto amoroso en detrimento de otras tramas, otros personajes y otros intereses. La idea central puede ser interesante, pero la forma de llevarla a cabo se carga cualquier interés. Páginas y páginas de relleno, un libro hinchado de paja donde los pasajes se alargan sin explicar nada nuevo, los personajes vuelven una y otra vez a las mismas discusiones y hay las mismas escenas cambiando a los personajes de lugar. Setecientas páginas que se podrían haber resuelto con la mitad.
Y superficial. El elemento más interesante, un cuerpo, dos personalidades, se trata sin acercarse mucho a él, sin tratar las complejidades con las que se podría haber jugado quedándose como recurso no para explicar nada sobre los personajes, si no como excusa para construir un triángulo "diferente" y llenar páginas con disquisiciones sobre si ha besado un cuerpo, pero qué alma anhelaban sus labios, oh qué triste, qué bonito.
Me habían dicho que era mejor que Crepúsculo, más madura, más compleja, mejor escrita y, la verdad, creo que quien me dijo todo esto me mintió. Es exactamente la misma torpreza narrativa, las mismas trasnochadas moralinas y los mismos personajes unidimensionales. Pero más largo e igual de aburrido.
Abrázame fuerte, Lof Yu, Destino
Si la lectura de las novelas de Moccia y Blue Jeans ya fue algo duro, tener que leer una imitación formularia de estos autores ha sido terrible. Abrázame fuerte me parece uno de esos encargos editoriales de "escríbeme algo como...", en este caso Blue Jeans, para aprovechar el tirón comercial y satisfacer a esa parte de público que busque "algo como Paula".
Silvia, Bea, Estela y Ana son las Princess, un grupo de amigas que sale juntas, van de compras, hablan... bueno, amigas. Y en unos días aparecen unos chicos y el amor empieza a hacer de las suyas y dos se hacen novios, pero otra le gusta el chico y el vecino nuevo, ese amor callado y qué perras son las universitarias y... Bueno, ya os hacéis una idea.
Abrázame fuerte es una novela formularia. Un puñado de personajes poco desarrollados y mezclaros entre sí con situaciones inverosímiles donde primer la acción, el diálogo postizo y mucho lío amoroso, una narración bastante pobre (la forma en que presenta a las cuatro protagonistas es sonrojante) e ir diseminando de vez en cuando alguna escena romántica y muchas frases "bonitas" y tópicas como aforismos. Diálogos postizos y la continúa sensación de que esta novela no es más que una copia de otra; los mismos recursos, las mismas situaciones y la misma forma. Vale, no tiene la carga dramática tan exagerada de Paula, por ejemplo, pero las historias vienen a ser lo mismo.
El libro se mueve en el terreno del cliché. El tiempo en esa novela es un caos (saltos en el tiempo sin venir a cuento, desorden en la acción sin ningún motivo.) Además, Abrázame fuerte es terriblemente previsible. En el peor sentido de la palabra. La novela se conforma con ofrecer lo que se espera de ella sin nada nuevo o sin arriesgar. Los personajes se comportan como esperamos y no existe ni un solo momento de sorpresa, de originalidad o de personalidad. Y, en algunos momentos, me parecía que en verdad estaba ante una parodia de este subgénero, que los autores en verdad se estaban riendo de historias "como Paula" por la acumulación de tópicos y clichés y por la mimetización tan perfecta de la falta de estilo que caracteriza las novelas de Blue Jeans.



