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"Flores en el ático" de V.C. Andrews

Flores en el ático, V.C. Andrews, DeBolsillo

Puede contener spoilers. ¿Puede? No, los contiene. Y lo que sigue no es una reseña, es una opinión muy personal de por qué no me he podido tomar en serio esta historia.

¿De qué va esta novela?
Desgracias. Muchas desgracias.
Cuatro hermanos, una madre y una abuela algo especiales y un ático. Y tiempo, mucho tiempo por delante.

El primer capítulo de una saga familiar que se alarga durante cinco libros que despierta pasiones y muchos y fuertes sentimientos en muchos lectores. Las desgracias de los cuatro hermanos Dollanganger es una de esas sagas que tienen tantos admiradores como detractores. ¿Dónde me sitúo yo? En el lado de los detractores, pero sin poder evitar mirarla con cierta simpatía.

Flores en el ático me parece una mala novela muy entretenida siempre que no te la tomes muy en serio.

Pero antes de continuar tengo que dejar algo claro. Todos tenemos manías lectoras. Hay géneros que por mucho que queramos no entramos en ellos y no nos gusta. Conozco a gente que por buena que sea una novela, si sale una nave volando no pueden con ella. A otros el hecho de que pase en un mundo de fantasía se les atraganta. Y para otros, una novela sin un punto de fantasía (por pequeño o minúsculo que sea) es tiempo perdido. Esto a mí me pasa con el melodrama. Las historias de sentimientos desatados, de grandes pasiones, los dramas familiares, las epopeyas sentimentales... No puedo con estas historias ni en literatura ni en cine. La explosión de sentimientos hace que no pueda tomármelas en serio. Sé que puede ser herejía, pero para mí un melodrama es casi sinónimo de carcajadas.

Y con Flores en el ático me ha pasado esto. El melodrama absolutamente desatado que nos presenta V.C. Andrews y que acaba cayendo en el tremendismo no me lo he podido tomar en serio. Y que me perdonen los muchos seguidores de esta novela. La exageración, el drama por el drama, el ir cada vez más allá en la construcción de algo impactante, algo más fuerte que emociones, que sea dramático, conmover a cualquier precio, el drama por el drama sin respetar verosimilitud o credibilidad... todo esto provocó que mi lectura fuera un pequeño carrusel de risas.

V.C. Andrews no se detiene ante nada en la vorágine de desgracias a los que se ven sometidos estos cuatro críos y que acaba degenerando en una competición consigo misma para ver hasta donde podemos llegar, cuanto más sórdidos podemos llegar a ser. Estamos hablando de maltrato psicológico y físico tanto a adultos como a niños, abandono, intentos de asesinato, abusos varios, incesto, atisbo de canibalismo, etcétera. Todo esto explicado sin un estilo definido más que la acumulación de hechos dramáticos.

Vamos, una novela pésima, pero entretenida y con la que reconozco lancé unas buenas carcajadas. Ya he dicho que no soy el lector ideal para este género y este tipo de novelas que tan de moda se pusieron a finales de los sesenta y setenta (con El valle de las muñecas a la cabeza) y que tan bien parodiaban en The spoils of Babylon.

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The books are my life!

"Destrózame" de Tahereh Mafi y "Prohibido" de Tabitha Suzuma

Hoy toca doble reseña (así adelanto el reto)
Pueden contener pequeños spoiles (sobre todo con Prohibido).

Destrózame, Tahereh Mafi, Oz editorial

Sinopsis tomada de la web de la editorial. Algunas cosas que dice no pasan exactamente así, pero da una idea aproximada.

Juliette no ha tocado a nadie desde hace exactamente 264 días. La última vez que lo hizo, ocurrió un accidente. Ahora está encerrada acusada de asesinato y vigilada por un gobierno dictatorial: el Restablecimiento.

Escapar en impensable hasta que Adam entra en la celda de Juliette. Su encuentro es la chispa que enciende la esperanza de la libertad, pero Warner, el hijo del líder del gobierno, tiene otros planes para Juliette. Su obsesión por la joven alcanza límites insospechados, y por mucho que ella se esfuerce en odiarle, descubre que no es tan fácil. Juliette tendrá que decidir si convertirse en arma de Warner o unirse a la revolución.

Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Creo que es una historia con bastantes puntos que la hacen interesante, pero en general me ha parecido
aburrida
un rollo
tirando a malilla
fallida.

El argumento no es más que la enésima falsa distopía con muchacha especial, chicos guapos en conflicto, gobierno malo que te cagas y romance almibarado donde malgastar muchas páginas. Los protagonistas son los de siempre con los conflictos de siempre y con una estructura que recuerda a tantas otras novelas. El antagonista, ese gobierno llamado Restablecimiento que no acaba de explicarse del todo, es el de tantas narraciones, reescribir la historia y gobernar por los restos. Y, claro, hay una Resistencia y la prota es un elemento clave (a parte de ser guapa, empática, maja, valiente y todo lo que ya sabemos). Vamos, lo que ya hemos leído tantas otras veces. Entonces, ¿qué diferencia esta novela de tantas otras para que se le dedicara tanto tiempo en blogs, noticias y etc.?

La forma. Un "estilo" propio con el que la autora impregna la novela. A saber, repeticiones de frases, palabras y estructuras que actúan casi como "mantras" y tachados que sirven para evidenciar el doble pensamiento de la autora. ¿Y funciona? A medias. En sus primeras páginas sí. La protagonista aparece como alguien que lleva días encerrada en una prisión y se está volviendo loca. Estos dos recursos evidencian esa posible falta de cordura y la confusión en la que vive la protagonista. ¿Es real? ¿Estoy loca enferma? Poco sutil, vale, pero curioso. El problema está en que a medida que avanza la novela y se rompe la duda sobre la cordura de la protagonista, este recurso deja de tener sentido y acaba derivando en algo artificial y algo descuidado.

Llega un momento en que la historia deja de exigirlo, pero la autora se empeña en seguir utilizándolo (imagino que para diferenciarse) lo que produce que la aparente fortaleza de la protagonista no resulte creíble (añade una heroina que en la mayor parte de la novela se deja conducir, llevar y moldear sin un asomo de iniciativa o personalidad. Eso sí, quejarse y lamentarse lo sabe hacer muy bien). Y a la vez provoca que ese estilo basado en parte en la repetición de estructuras acabe resultando pesado y repetitivo. Añade una historia que ya nos conocemos y un estilo que intenta ser poético con imágenes sorprendentes y metáforas que solo para la autora deben tener sentido.

Pero he mencionado algunos puntos de interés. Ahora recuerdo dos.
1. La utilización como símbolo de la ropa que luce la protagonista. La ropa le incomoda tanto como ella no se acepta. ¿Poco sutil y facilón? Sí, pero resulta.
2. Que la novela acabe derivando (no sé si de forma voluntaria o involuntaria) en una historia de super hérores (casi un fan-pic de la Patrulla X) despierta toda mi simpatía (pero no tanta como para acabar la trilogía).

Y una duda, ¿por qué esa tendencia de muchas protagonistas en quedarse en los momentos más inoportunos o en las situaciones más insostenibles embobadas contemplando el pecho del protagonistas de turno? ¿Por qué esa obsesión? ¿Por qué en los momentos de huida, tensión, sangre, disparos, esa mirada perdida en su duro y fuerte pecho depilado y en los abdominales? ¿Soy solo yo o hay alguien más que opina que esto se carga toda la credibilidad de una escena?


Otras opiniones
Divagando entre líneas


Prohibido, Tabitha Suzuma, Oz editorial

Esto no será una reseña porque paso de intentar un mínimo análisis (por superficial que sea) de esto que algunos llaman novela. Esto será un canto de impotencia, un grito desgarrado y una promesa al amigo SubZero de venganza.

Y la tontería se hizo libro.
Dice la leyenda urbana, que hubo dudas y temores de que este libro se llegara a publicar en España por su contenido polémico y por una historia que desafiaba todas las convenciones.

Digo que es leyenda urbana porque una vez leída la historia de Tabhita Suzuma es de una ingenuidad alarmante pensar que este "libro" puede escandalizar a alguien. Sí, trata el tema del incesto, pero lo acomete desde el pudor, la cobardía y la prudencia, aunque su intención primera sea la polémica y el atrevimiento. Un libro sin historia, con un mínimo argumento que no aguanta sus cuatrocientas y pico páginas, personajes muy irritantes y un gusto excesivo por el drama y el melodrama desatado que acaba desbocando casi en el tremendismo y la exageración.

¿De qué va? Pues de una familia desestructurada con una madre alcohólica, un hijo mayor con serios problemas emocionales y de relación, una hija mayor maja, guapa y estupenda, otro hijo que va de rebelde y dos nenes más pequeños que hacen mucho ruído. Y el hijo mayor y la hija mayor hacen lo que pueden para mantener a la familia unida, pero claro, cuanto más hermanos más te meto mano y se acaban enamorando y viviendo un amor prohibido que... ¡me aburro!

Primero, cada día odio más las historias de amor prohibido. Y más si estas vienen acompañadas en sus primeras páginas con una referencia facilona a Romeo y Julieta. Si Shakespeare hubiera imaginado lo que se haría en nombre de su obra teatral, creo que hubiera convertido la trágica historia de los amantes de Verona en una revista musical con lanzamiento de tartas y muchos stripteases para evitarlo. Pero todas las historias de amor prohibido parece que han sido escritas, así que la solución para hacer algo "diferente" es escribir exactamente la misma historia de siempre con los mismos personajes, conflictos, situaciones y estructuras, pero con el detalle de que son hermanos. No hay profundidad, estudio o análisis de la situación. Se limita a lo de siempre, pero son hermanos. Como si eso fuera suficiente para aguantar una novela´o hacerla interesante.  Como si los personajes fueran algo secundario al morbo.

¿Estilo? Frase larga, ampulosa, pedante. Intento de un estilo serio, contundente con frecuentes ramalazos de cursilería. Un final cobarde y bastante ridículo. Un...

Basta, paso de perder más tiempo escribiendo sobre esta tontería.


Otras opiniones
La estantería de Ithil
Generación reader
Forbidden planet

Una última cosa. Si alguien quiere saber qué es tratar el tema del incesto sin corte morales y sensibilidad que se vea la obra maestra de Louis Malle, El soplo del corazón. Esto es explicar una historia.


"The host" de Stephenie Meyer y "Abrázame fuerte" de Lof Yu

Después de unos merecidos días de descanso donde no he leído todo lo que he querido, pero sí algunas cosas que no esperaba, volvemos a la rutina de ese maravilloso reto entrando en su segunda parte. Con breve reseña doble para ir adelantando. Y si este reto, como al final se le ha llamado, lo empezaba con Stephanie Meyer , ¿qué mejor que esta continuación empezarlo por el mismo sitio?

The host, Stephenie Meyer, Suma

Si con Crepúsculo, Meyer decidió que ya era hora de que alguien pillara el mito del vampiro y le arrebatara cualquier tipo de seriedad o distinción que tuviera para que a partir de ella fuera terriblemente difícil tomarse el mito en serio, en esta novela su mirada se lanza sobre los aliens y, más concretamente, sobre La invasión de los ladrones de cuerpos para intentar ridiculizar una de las ideas más sugerentes de la ciencia ficción.

Wanderer es una alienígena que ha llegado a la tierra con la misión de invadir cuerpos, como viene haciendo su raza desde hace incontables años. Pero se encuentra con la sorpresa de que su cuerpo receptor lucha contra esa invasion y la personalidad de Melanie se niega a abandonar su cuerpo. Se establece una lucha entre las dos, pero al final Wanderer empezará un camino de comprensión y asimilación de los sentimientos de Melanie y zzzzzzzzzzzzzzzzzz.

Aburrida. Ese es el problema principal de la novela. A parte de personajes inconsistentes, exceso de melodrama y azúcar, muchos sentimentalidad y, como no, centrar todo el foco de la acción en un triágulo/cuarteto amoroso en detrimento de otras tramas, otros personajes y otros intereses. La idea central puede ser interesante, pero la forma de llevarla a cabo se carga cualquier interés. Páginas y páginas de relleno, un libro hinchado de paja donde los pasajes se alargan sin explicar nada nuevo, los personajes vuelven una y otra vez a las mismas discusiones y hay las mismas escenas cambiando a los personajes de lugar. Setecientas páginas que se podrían haber resuelto con la mitad.

Y superficial. El elemento más interesante, un cuerpo, dos personalidades, se trata sin acercarse mucho a él, sin tratar las complejidades con las que se podría haber jugado quedándose como recurso no para explicar nada sobre los personajes, si no como excusa para construir un triángulo "diferente" y llenar páginas con disquisiciones sobre si ha besado un cuerpo, pero qué alma anhelaban sus labios, oh qué triste, qué bonito.

Me habían dicho que era mejor que Crepúsculo, más madura, más compleja, mejor escrita y, la verdad, creo que quien me dijo todo esto me mintió. Es exactamente la misma torpreza narrativa, las mismas trasnochadas moralinas y los mismos personajes unidimensionales. Pero más largo e igual de aburrido.



Abrázame fuerte, Lof Yu, Destino

Si la lectura de las novelas de Moccia y Blue Jeans ya fue algo duro, tener que leer una imitación formularia de estos autores ha sido terrible. Abrázame fuerte me parece uno de esos encargos editoriales de "escríbeme algo como...", en este caso Blue Jeans, para aprovechar el tirón comercial y satisfacer a esa parte de público que busque "algo como Paula".

Silvia, Bea, Estela y Ana son las Princess, un grupo de amigas que sale juntas, van de compras, hablan... bueno, amigas. Y en unos días aparecen unos chicos y el amor empieza a hacer de las suyas y dos se hacen novios, pero otra le gusta el chico y el vecino nuevo, ese amor callado y qué perras son las universitarias y... Bueno, ya os hacéis una idea.

Abrázame fuerte es una novela formularia. Un puñado de personajes poco desarrollados y mezclaros entre sí con situaciones inverosímiles donde primer la acción, el diálogo postizo y mucho lío amoroso, una narración bastante pobre (la forma en que presenta a las cuatro protagonistas es sonrojante) e ir diseminando de vez en cuando alguna escena romántica y muchas frases "bonitas" y tópicas como aforismos. Diálogos postizos y la continúa sensación de que esta novela no es más que una copia de otra; los mismos recursos, las mismas situaciones y la misma forma. Vale, no tiene la carga dramática tan exagerada de Paula, por ejemplo, pero las historias vienen a ser lo mismo.

El libro se mueve en el terreno del cliché. El tiempo en esa novela es un caos (saltos en el tiempo sin venir a cuento, desorden en la acción sin ningún motivo.) Además, Abrázame fuerte es terriblemente previsible. En el peor sentido de la palabra. La novela se conforma con ofrecer lo que se espera de ella sin nada nuevo o sin arriesgar. Los personajes se comportan como esperamos y no existe ni un solo momento de sorpresa, de originalidad o de personalidad. Y, en algunos momentos, me parecía que en verdad estaba ante una parodia de este subgénero, que los autores en verdad se estaban riendo de historias "como Paula" por la acumulación de tópicos y clichés y por la mimetización tan perfecta de la falta de estilo que caracteriza las novelas de Blue Jeans.


"Las mil y una historias de A.J. Fikry" de Gabrielle Zevin

Las mil y una historias de A.J. Fikry, Gabrielle Zevin, Lumen.

Como al principio de esta novela hace su protagonista, hago una pequeña y superficial declaración de principios.

No me gustan los libros que en pleno siglo XXI están escritos como si el siglo XX no hubiera existido, las novelas ambientadas en la posguerra española, las interminables sagas familiares, las novelas sobre campos de concentración donde hay algo de esperanza (en el infierno no existe la esperanza), las novelas de más de cuatrocientas cincuenta páginas, las novelas de enigmas disfrazadas de novelas de género negro,  las novelas cuyos autores utilizan expresiones como "negro como la boca de un lobo" o "dientes como perlas", los protagonistas con ojos color miel, las novelas eróticas monógamas, las novelas donde en medio del caos la protagonista piense en lo bueno que está el chico, las historias de treintañeros con problemas de mierda que se van al campo a pensar en sus problemas de mierda, las novelas cuyos narradores son objetos o animales, las historias de jóvenes con enfermedades terminales que viven el presente, las historias de enfermedades terminales en general, las novelas donde la aparición de un bebé transforma a mejor la vida de un soltero huraño...

Naturalmente, hay excepciones a esto. Sin embargo, Las mil y una historias de A.J. Fikry no es una de ellas. Esta es una novela donde una niña pequeña transforma la vida de un adulto huraño, donde hay una enfermedad y donde aparecen entre sus páginas momentos y detalles que como lector detesto encontrar en una novela. Todos tenemos nuestras manías y, sí, yo tengo bastantes.

Las mil y una historias de A.J. Fikry es una novela que no me ha gustado, pero que puedo recomendar. ¿Qué quiero decir con esto? Ni yo mismo lo sé muy bien, pero intentaré explicarme. Antes de todo, ¿de qué va esto?

Pues hay un librero malhumorado y huraño que maltrata a los representantes, que vende lo que no le gusta, que ve todo aquello que adora languidecer en los anaqueles de la librería, que no se corta en su opinión y que defiende hasta la muerte aquello que le gusta. Vamos, un librero normal y corriente de los buenos. Un día, bueno, una noche alguien deja una niña de dos años en su librería y tras el susto y los días, adopta. Su vida, claro, se transforma y para mí empiezan los buenos sentimientos y el aburrimiento. Porque Las mil y una historias de A.J. Fikry es una novela de buenos sentimientos, una novela sobre la magia cotidiana, sobre los momentos mágicos y sobre los libros y su capacidad para evocar o transformar vidas. Y a mí todo esto como que no. Si no viene acompañado de personajes profundos, de una historia poderosa y buena técnica que consiga que no se caiga en el melodrama, para mí no funciona. Porque Las mil y una historias de A.J. Fikry es una historia que cargada de buenos sentimientos, con personajes sencillos y que acaba teniendo un giro hacia el melodrama de telefilm de sobremesa que no funciona.

Y eso que empieza como una historia simpática sobre libros y librerías. Más realista de lo que parece a primera vista y con algún buen diálogo, pero la apuesta de la autora por la sentimentalidad y el melodrama, en mi opinión, lastran una historia prometedora. A ver, no creo que sea una mala novela, es solo que esta novela a mí no me ha gustado. Se lee bien, es sencilla y nada pretenciosa, resulta entretenida a ratos (aunque su parte central resulta bastante aburrida) y, en algún momento, divertida. Los personajes son funcionales, pero simpáticos. Para quien busque una historia entretenida y sencilla para soportar los calores del verano, perfecta. A quien le guste las historias de buenos sentimientos con puntito de melodrama, también.

Pero no es una historia para mí. No me gusta el melodrama ni las historias construidas en torno a niños recuperadores de sonrisas. Además, a la historia le falta profundidad, hay algún giro argumental que chirría y un desequilibrio en la trama (por ejemplo, el personaje de Maya, la niña abandonada que da la sensación de pasar de personaje principal con voz narradora a secundaria cuya historia parece no concluir) que hacen que la novela sea entretenida, pero no pase de lo correcto con reservas. Tengo la sensación de que esta historia hubiera podido funcionar mejor como cuento que como novela. Y sin la parte de la niña y la adopción, mejor. Un buen relato sobre un librero, sobre libros, conversaciones... el retrato de una vida sencilla y como desde su silencio afecta a la vida de los que le rodean. Podría haber sido esto, pero el melodrama, la búsqueda de la lágrima, la emoción afectada hacen que la novela tome otros caminos en los que se embarra y no avanza.

Y no quiero que se entienda que no me gustan las historias optimistas o con sentimiento. Sin ir más lejos, La librería ambulante es un canto delicioso al amor, a los libros y a los caminos, pero sin un ápice de melodrama. O, en cambio, La librería es un ejemplo de relato irónico y dramático, pero ni sentimental ni tramposo. Y para mí, Las mil y una historia de A.J. Fikry cae en lo sentimentaloide y el melodrama que hacen que me aleje totalmente de la propuesta del libro. Que, repito, no es malo, pero que a mí no me ha gustado.

Tengo la sensación de que no me he explicado como querría...

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Devoradora de libros

Y otros libros sobre librerías...



Tres que se quedaron por el camino...

... porque hay libro que empiezas con ilusión, otros con curiosidad, otros con ganas y mientras vas pasando las páginas te descubres pensando en otras cosas y al final, lo que menos importa es lo que lees. Y se cae el libro. Y los ánimos. Y a otra cosa. Libros hay muchos, tiempo hay poco.

Y advierto, que lo que viene a continuación no son reseñas ni críticas. Son impresiones. Opiniones muy personales del libro y por qué en un momento de la lectura lo abandoné.

La era de huesos, Samantha Shannon, Fantascy.

Abandonada cerca de la página doscientos con la posibilidad de retomarla más adelante. ¿Motivo? En esas casi doscientas páginas no conseguí empatizar ni conectar con la novela. Ni la historia que me explicaba ni como me la explicaba consiguió interesarme.

Y con esto no quiero decir que La era de huesos sea una mala novela. Ni por asomo. Está bien escrita. Tiene un mundo prometedor y resulta muy curioso ese híbrido de fantasía y ucronía Es ambiciosa y original, con una protagonista coherente y secundarios prometedores, pero que, hasta donde leí, se quedaban en exceso en las sombras. Un sistema de magia curioso y, pese a la cantidad de neologismos, no resulta confuso.

Pero, para mí, la lectura era pesada y tediosa. En esas doscientas páginas me daba la sensación de que nada había empezado, pese a que desde el principio pasaban cosas. Imagino que suena sin mucho sentido, pero la sensación que tenía leyendo es que no sabía que me estaban intentando contar. O quizá que lo me contaban, como he dicho antes, no me interesaba. No descarto volver a ella dentro de un tiempo porque sí que había cositas que me interesaban, pero ahora no es el momento.

Silber, Kerstin Gier, Blok, Ediciones B

Algo parecido me ha sucedido con la nueva novela juvenil de Kerstin Gier. Soy de los que disfrutaron mucho con su anterior saga Rubí, pese a todos los peros que tiene (páginas de más, algún personaje desdibujados, una trama con agujeros y soluciones pilladas con pinzas,etc.), pero que en su día sobresalió sobre las demás series que encontrabas en las librerías por su arrebatador sentido del humor y por la frescura de la propuesta.

Empiezo con ganas Silber y me encuentro con lo mismo, algo mejor. Una protagonista normal en un entorno fantástico. Mucho sentido del humor. Personajes secundarios divertidos y mejor tratados que en la anterior trilogía. Mucho diálogo ingenioso, mucha replica aguda y mucho movimiento. Una buena comedia, vamos. ¿Entonces? ¿Por qué no seguir? Eso me lo estoy preguntando yo desde hace unas semanas. Quizá se deba a que la historia de esta chica, los cuatro chicos y el paseo por los sueños me la sabía. Quizá se deba a que no había sorpresa y la historia discurría por caminos conocidos. Quizá sea que el estilo me recuerda demasiado a Rubí y el factor sorpresa se ha diluido. Quizá sea que ando algo cruzado con el género fantástico y nada de lo que empiezo me alimenta.

Como con La era de huesos, no descarto volver al mundo de Silber dentro de un tiempo. En plena canícula de verano, por ejemplo. Realmente tenía momentos muy divertidos.

La afinidad alquímica, Gaia Coltorti, Random

El horror.
El más puro horror.
Desde ya puedo asegurar que es lo peor que he intentando leer esta año. Y sí, cuento los seis meses que faltan para que acabe. Dejado de lado porque era el libro o yo.
A veces me pregunto qué mecanismos se mueven dentro del cerebro para hacernos leer un libro u otro pese a que todos los instintos nos digan que no nos acerquemos a él. ¿Por qué sabiendo que La afinidad alquímica no era un libro para mí me acerqué a él e intenté leerlo? ¿Por qué? ¿Mi cerebro me odia? ¿Vive dentro de mi cabeza una sociedad en miniatura que quiere acabar con mi conciencia para tomar el control y dedicarse al cine erótico?

No hay nada en esta novela que se salve. Estilo torpe y pedante con una errónea y cansina utilización de un "tú" como voz narrativa que solo aporta pesadez a la narración. Melodramática, exagerada e impostada. La historia, los personajes, la narración... todo es artificial y todo está construido para resultar dramático y trágico. No, trágicamente dramático. No, dramáticamente trágico gimoteante. Personajes irritantes (posesivo y celoso él, egoísta y caprichosa ella) que se mueven como si fueran sombras trágicas en un vano intento de que el lector empatice con ellos. Intento de sublimación del incesto como la quintaesencia del amor trágico, pero plagando la historia con trampas posibles para mitigar esto (los hermanos no se habían visto nunca y por tanto...), relleno, relleno, mucho relleno que me fui saltando hasta un final cobarde que busca la lágrima fácil y el dramatismo barato que busca equiparar la historia de estos dos tontainas con la de Romeo y Julieta sin ser consciente que lo que hace buena la obra de Shakespeare no es la historia (tópica ya en la época) sino el estilo, la forma, la estructura dramática, el conocimiento de la lengua y la capacidad para la sublimar lo cotidiano y el gesto. Nada de eso se encuentra en esta novela.

Aunque quizá es que no la entendía. Quizá no me di cuenta de que La afinidad alquímica no es más que una obra posmoderna que analiza el aburrimiento de una generación vacía y sin esperanzas que intenta sobrevivir en una sociedad que los ignora y maltrata mediante lo prohibido y el dolor. Quizá no sea más que una actualización de los abúlicos personajes que en los cincuenta poblaban las páginas de las novelas de Alberto Moravia. Es coña. La afinidad alquímica es una mala novela. No hay nada más.

"Lo que el viento se llevó" de Margaret Mitchell

Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell, Ediciones B

Antepenúltima reseña de las quince.

¿De verdad hay que presentar la historia de Escarlata O'Hara?

Resulta complicado hacer esta reseña; una novela mítica que dio vida a una película más mítica todavía. Millones de ventas, homenajes, parodías. Una novela polémica por su tratamiento del tema racial y su idealización de un sistema de vida cncret. Un ejemplo de buena literatura decimonónica en pleno siglo XX cuando el Ulises de James Joyce llevaba más de una década publicado como la obra maestra de Virginia Woolf, Mrs Dalloway, el primer volumen de la obra magna de Proust llevaba treinta años en circulación y Faulkner ya había publicado parte de ese grueso de novelas que revolucionó la literatura y la técnica del siglo XX. Y la única novela que leyó en toda su vida la maravillosa Ava Gardner.


Con esto quiero decir que, al igual que los caballeros del sur, la novela me dio la sensación de estar fuera del tiempo y añorar un pasado. Lo que el viento se llevó es una novela que hunde sus raíces en la literatura decimonónica y en el folletín, en el melodrama y la novela por entregas, en novelas con argumento, donde pasan cosas, estructura lineal y repleta de sorpresas, giros y emoción para atrapar al lector. Una novela de factura clásica que me dio la sensación de saltarse el siglo XX y crear su propio mundo. Un excelente bestseller con vocación de literatura popular.

Y esta jugada a Margaret Mitchell le sale bien ya que Lo que el viento se llevó sigue siendo una historia terriblemente popular (aunque no sé hasta que punto influye la existencia de la película y sin ésta, la presencia de la novela de Mitchell sería la misma). Y, además, es una buena y entretenida novela, un desatado drama histórico romántico que bordea el melodrama que cumple a la perfección su cometido, entretener al lector y mantenerlo en vilo durante toda su lectura. Y si consigue esto es gracias, más que a una historia poderosa o a un gran estilo, a sus dos personajes protagonistas, Scarlett O'Hara y Rhet Burlett arropados por una gran cantidad de personajes secundarios bien escritos y perfilados que sustentan trama y protagonistas. No es que estos personajes sean prodigios de creación, pero su papel está tan bien definido y tan bien explicados, que se hacen reales al lector. Desde las hermanas de Scarlett, hasta el último reo de la serrería.

Todos enmarcados en una visión histórica del Sur de los Estados Unidos bien documentada y explicada, pero que peca de excesivamente idealizada lo que en mi opinión rompe la verosimilitud histórica. El Sur presentado como un paraíso perdido, donde todos los caballeros eran guapos, arrogantes y gentiles, donde las damas eran hermosas, la gente pacífica y los esclavos estaban contentos y agradecidos con su situación. Una Arcadia que se truncó por la irrupción de las malvadas personas del Norte, gente vil y canalla que vinieron a destruir un lugar maravilloso y arrancar de raíz las buenas costumbres. Suerte que los valientes caballeros del sur por medio del Ku-Kux-Klan aboga por mentener las cosas en su sitio.
En esta dicotomía nos movemos.
Y, la verdad, chirría. Tanto la visión idealizada del Sur, como la relación paternalista con los esclavos, como la absoluta villanía de los personajes norteños casi sin termino medio, hace en mi opinión un flaco favor a la novela ya que no puede reclamar su papel de retrato histórico de una época quedándose en idealización y folletín. Eso sí, terriblemente entretenido.

La novela es larga. Muy larga. Para mí, demasiado larga. En su parte final cae en repeticiones y la historia se me antoja estirada, pero esto lo compensa con creces partes realmente muy buenas. Por ejemplo, toda la segunda parte de la novela, desde la llegada de Scarlett a Atlanta hasta su huida con Melita y el agónico viaje hasta Tara. Esa larga parte es en mi opinión, casi lo mejor de la novela (a lo mejor llegaré pronto); una narración vibrante, unas descripciones acertadas, un retrato sucio, cercano y duro de los horrores de la guerra y de su estupidez, la supervivencia de dos mujeres, cada una con sus fortalezas y flaquezas, el hambre, el ruido, el calor y el miedo presente en cualquier ciudad sitiada. A partir de esa parte, la historia se convierte en el retrato del progresivo encumbramiento económico de Scarlett que conlleva un mayor ostracismo social al pactar con los sucios yankis y dejar de lado las tradiciones sureñas. Una parte que tiene un gran interés en el retrato del clima social y político (siempre teniendo en cuenta la dicotomía antes presentada), pero que a la larga se antoja algo repetitiva.

Pero si en algo sobresale Lo que el viento se llevó por encima de otras novelas con idénticos elementos históricos,folletinescos y tremendamente entretenidas, es en el gran acierto que tuvo Margaret Mitchell en dar el protagonismo a dos figuras que se alejan por completo de la figura de héroes románticos. Y que, precisamente por ese alejamiento, se erigen como tales. Reth Butler y Scarlett O'Hara no son héroes. En cualquier otra novela serían los villanos. Son cínicos, egoístas, aprovechados, mentirosos y manipuladores. Rehtt Butler eleva la categoría de simpático canalla a arte convirtiéndose en modelo de miles de protagonistas de novelas románticas posteriores.

Pero quien se lleva la palma como personaje es Scartlett O'Hara, heroína, superviviente, niñata mimada y caprichosa, manipuladora, egoísta, fuerte, hipócrita, cínica y pragmática, verdadera fuerza de la naturaleza, una auténtica hija de puta y un personaje que acaba resultando fascinante. Sobre todo cuando se contrasta con Melita y la sociedad de Atlanta, una sociedad correcta que recuerda tiempos mejores y parece atrapada en viajes costumbre e indolencia. En cambio, Scarlett se amolda a los nuevos tiempos y hará lo que sea necesario para no volver a pasar hambre ni ella, ni los suyos. A nada. Aunque eso signifique pactar con el enemigo, robar, asesinar o explotar a otros seres humanos. Y eso la convierte en villana. Tanto a ojos de los personajes, como de la sociedad, como de la autora ya que al final toda la novela concluye en un mayúsculo castigo a la protagonista. Un castigo por convertirse en todo aquello que una dama del sur no debía convertirse. Castigada, vilipendiada ante todos, menos a los ojos del lector. Por lo menos a mis ojos. Y es que siempre he sentido debilidad por las malas y una mala tan fuerte, compleja, dura, divertida y cínica como Scarlett es de las mejores.

Lo que el viento se llevó es una buena y muy entretenida novela. Un estupendo melodrama histórico. Buenos personajes, buena trama y exceso de páginas. Ingredientes adecuados para un excelente best seller.

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Book Eater