El umbral de la noche, Stephen King, Best seller
Cuarto libro de Stephen King tras los éxitos atronadores de Carrie, Salem's Lot y El resplandor. Y primer libro de cuentos. Dicen que el mejor. Eso no lo sé porque todavía no he leído los otros. ¿Y este? Buena colección de relatos aunque nos encontramos de todo. Algunos brillantes, otros buenos, varios que están bien y algunos que provocaron que pensara, ¿de verdad creías que era una idea Stephen? Es una colección muy interesante que proporciona horas de buena lectura y algún escalofrío amen de permitir rastrear las principales influencias de un Stephen King que empezaba y que buscaba su voz personal en el relato (las sombras de Matheson, Dalh, Lovecraft, Jackson y varios etcéteras).
Y ahora vamos cuento por cuento (son veinte así que paciencia).
Los misterios del gusano. Empezamos con un homenaje a la narrativa lovecraftiana. Relato epistolar, libros malditos, pueblo con secreto y amenaza primigenia. Un relato pulcro, contenido y muy clásico que sirve como contribución de King al mundo creado por Lovecraft. No aporta ninguna sorpresa, pero es muy entretenido de leer.
El último turno. Un grupo de trabajadores limpiando un sótano. La tensión entre uno de ellos y el encargado. Muchas ratas. Relato donde se juega con varios miedos y fobias, las ratas, los espacios estrechos y oscuros, la desconfianza por "el otro". Miles de ratas y una deuda pendiente. Un relato angustioso. Le falta algo de entidad a los personajes principales, pero funciona bien. De este relato se hizo una mala película, pero de las malas, de las que no llegan ni a divertida, titulada La fosa común.
Marejada nocturna. Una epidemia a nivel mundial. Un grupo de jóvenes que se creen inmune al virus. Un accidente de coche y una muestra de crueldad gratuita. Un cuento bien llevado que deja mucho en el aire para inquietud del lector.
Soy la puerta. Uno de los relatos que más me han gustado. Una historia de pura ciencia ficción que entronca con los relatos de La dimensión desconocida y el cine de serie B de los cincuenta. Un viaje al espacio que sale mal y una vuelta a casa... acompañado. Bien escrito, con la duración justa y con una inquietud que crece hasta un escalofriante final.
La trituradora. El primer cuento que me llevo a pensar si en su momento realmente Stephen King pensaba que era una buena idea porque la historia de una maquina planchadora asesina por haber probado la sangre humana es bastante ridícula. Pero una idea ridícula puede dar un buen relato. Lástima que este no es el caso ya que todo el relato es demasiado demencial y exige demasiado al lector. En narrativa fantástica es donde la credibilidad debe ser más acusada. No todo vale. Tuvo su correspondiente mala película en 1995 dirigida por el mismísimo Tobe Hooper (¿dó quedó el pulso de La matanza de Texas o la diversión de La casa de los horrores?) con el título de The mangler.
El coco. Un tipo va al psicólogo para una única sesión para confesar que ha matado a sus tres hijos... sin tocarlos. Un relato escalofriante que explora los terrores infantiles y los miedos de la paternidad. Un personaje principal desgradable y un desarrollo que parte de esa idea tan sencilla y tan efectiva de que hay algo en el armario. Y con un final que lo entronca directamente con los cómics de Cuentos de la cripta o Creepy.
Materia gris. Historia de mutaciones y cerveza. No es gran cosa, pero es divertido y entretenido.
Campo de batalla. Divertidísimo relato de acción. Un asesino a sueldo enfrentado a una multitud de juguetes bélicos. Relato que entronca con la maravillosa tradición de juguetes asesinos como The devil doll de Todd Browning o el muñeco vudú del relato de Matheson. No digo mucho más para no estropear la diversión a nadie ni el placer de un excelente final. Existe una divertidísima adaptación televisiva de este relato en la serie Pesadillas y alucinaciones con un William Hurt pasándoselo muy, pero que muy bien.
Camiones. Los camiones de una gasolinera cobran vida y empieza a atropellar a la gente que hay por allí. Un grupo de supervivientes se encierran en un restaurante e intentan sobrevivir al acoso de los camiones. Muertes, motores rugiendo y gasolina que se acaba... No sé si es que los cuentos de máquinas con vida propia no le sientan bien a Stephen King (con la excepción de Christine), pero este es otro cuanto que no tiene mucho sentido, ni calidad, ni gracia. Vuelve a partir de una situación demasiado inverosímil (ya sé que la de los juguetitos también, pero en ella hay un espíritu de sano cachondeo y diversión que redime) con una resolución bastante tonta. Este relato fue la base para que Stephen King debutara como director de cine con una espantosa película llamada Maximun Overdrive. Decir que es mala es poco.
Años después alguien perpretó un remake. Como decía aquel, qué manera de tirar el dinero.
A veces vuelven. Buen relato. Un nuevo profesor en una nueva escuela ve como "regresan" a su vida aquellos chavales que lo acosaban veinte años atrás. No es que se parezcan, es que son los mismos. Aunque no acaba de cuadrar en la solución final, tiene buen pulso y resulta muy inquietante el nuevo acoso de estos abusones. Tuvo una adaptación televisiva que no he visto, pero que no augura nada bueno.
La primavera de fresa. Un joven recuerda los extraños asesinatos que se sucedieron años atrás cuando estudiaba en una universidad de Nueva Inglaterra. Cuento bastante tonto y previsible donde se ven demasiado las costuras de un escritor que empieza. De los que menos me han gustado de todo el libro.
La cornisa. La sombra de Roald Dalh y su Hombre del sur es alargada. Un ejemplo de lo que es un homenaje y revisión de un clásico. Un tipo por x motivos convence a otro para rodear el edificio donde están por una cornisa a más de 200 metros de altura. Tensión, angustia, pinceladas de humor negro y una paloma muy jodedora. De lo cuentos que más me han gustado. En 1985 se estreno la entretenida película Cat's Eye formada por tres pequeñas historias. Esta es una de ellas.
El hombre de la cortadora de césped. Extraño y fallido relato con criatura mitológica incluida. La idea del extraño que invade tu casa siempre me ha resultado interesante, pero tiene una resolución que creo que roza el ridículo. En 1992 se hizo una película que tomaba el título del relato, una escena y nada más.
Basta S.A. Con este cuento Stephen King demuestra que no solo puede ser un gran escritor de terror, si no que además es un estupendo escrito de relatos de humor. Basta S.A. es un excelente relato de humor negrísimo sobre una técnica radical para dejar de fumar. Muy divertido e irónico. Es otro de los fragmentos de la película Cat's Eye.
Sé lo que necesitas. Una historia de amor frustrada. Una chica siente una extraña atracción por un chico marginado. Este parece adivinar siempre lo que ella necesita para ser feliz. Una historia de amor, desconfianza, algún que otro crimen y que, la verdad, ni me convenció ni me entretuvo especialmente. Bastante anodino. La verdad es que me ha costado bastante recordar de qué iba.
Los chicos del maíz. Uno de los relatos más famosos de Stephen King y que tiene como tema central una de mis preferidos, la pareja urbanita atrapada en un entorno rural lleno de amenazas y cabrones. Una pareja llega a un pueblo donde no hay adultos. Los niños siguen un extraño culto. La huida parece imposible. Un cuento que es Stephen King en estado puro y uno de los mejores del libro. Bien explicado, angustioso y claustrofóbico pese a alguna vacilación en su parte intermedia (como el protagonista explica lo que ocurre en el pueblo está un poco pillado por los pelos) y que no acabe de ser redondo del todo. Origen de una larga, y cada vez peor, saga de películas que allá en los ochenta tuvo bastante popularidad. El primer título tiene más fama que calidad, pero es bastante entretenido a trozos pese a que ha envejecido bastante mal. El resto, mejor olvidarlo.
Y una duda, ¿había visto Stephen King el año anterior el películón de Chicho Ibáñez Serrador ¿Quién puede matar a un niño? y se inspiró en ella para estos chicos?
El último peldaño de la escalera. Un buen relato. La historia de dos hermanos, un momento de angustia que compartieron y la progresiva disolución de su relación. No es un relato de terror. Nos vamos de lleno al drama.
El hombre que amaba las flores. Un hombre joven camina por la calle a buscar unas flores para su amada. La gente reconoce y comparte ese amor que parece destilar el desconocido. Pero las apariencias engañan. Un cuento bastante flojo y previsible en su "sorpresa" final.
Un trago de despedida. Regreso a Salem's Lot y regreso al terror más clásico. Los parroquianos de un bar ver interrumpida su tranquila noche por un hombre que pide ayuda: su mujer y su hija están atrapadas en la nieve en el cruce que lleva a la ciudad de Salem's Lot. Buen cuento de vampiros de aire clásico.
La mujer de la habitación. El relato que cierra el libro. Un hijo ante su madre enferma y una difícil decisión. Un cuento bastante anodino para acabar el libro y que cae de lleno en el melodrama. Para mí, ningún interés.
El umbral de la noche es una correcta colección de relatos en la que en mi opinión destacan aquellos con más sentido del humor o donde el homenaje a formatos como La dimensión desconocida o los cómics de terror es más evidente. No tiene una estructura definida o en ellos un nexo común, pero en su conjunto resulta muy entretenido pese a la variabilidad de la calidad de los relatos. A Stephen King creo que le sienta mejor la larga distancia de la novela para que sus historias y su universo se expanda que el relato ya que en algunos de ellos se notaba que con más hubiera sido mejor (el ejemplo de Los chicos del maíz es perfecto ya que es una buena idea que hubiera necesitado más espacio para crecer). Sea como sea, una buena y entretenida lectura.
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Tres reseñas breves
Las luminosas, Lauren Beukes, RBA, 2013
Con solo esta frase como pista empecé la lectura de Las luminosas. No sabía de qué iba. No conocía a su autora. No esperaba nada de ella.
La novela se inicia una tarde de verano de 1974 con la conversación entre un tipo llamado Harper y una niña llamada Kirby. Una conversación extraña, tensa, angustiosa aunque el lector no sabe muy bien por qué. Un ambiente violento se va trenzando entre estos dos personajes que se convertirán en los protagonistas. Algo oscuro empieza (bueno, en verdad empezó hace muchos años) y el lector sin quererlo se verá atrapado en una novela apasionante, adictiva, poderosa y diferente. El fascinante viaje que propone una novela que mezcla de forma hábil y genial el género negro, la ciencia ficción y el terror, siendo todo a la vez y única en su género.
Las luminosas es un festival de buena literatura de género para cualquier aficionado a la ciencia ficción, al terror y a la novela negra. Una mezcla de corrientes y géneros efectiva y muy conseguida que atrapa al lector en una maraña de buena literatura. Buenos personajes descritos en pocas, pero sabías pinceladas. Tanto el asesino, como la víctima que sobrevive o el periodista cansado que ayuda a regañadientes a la protagonista en su investigación. Una novela que me ha satisfecho y de la que estoy encantado. Gran dominio del lenguaje, crudeza en los crímenes y dominio de los viajes en el tiempo.
¿Y por qué si me ha gustado tanto le dedico una reseña tan breve? Porque creo que quien decida leer Las luminosas tiene que adentrarse en ella sabiendo lo mínimo posible. Yo lo hice así y ha resultado una lectura fantástica.
La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker, Alfaguara, 2013
La veritat sobre el cas Harry Quebert, Joël Dicker, La Campana, 2013
Una vieja desaparición.
Una fuerte amistad.
Un libro importante.
Secretos del pasado que vienen a irrumpir en el presente.
Una novela de moda.
La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas que estos días más se mueven en la librería. Un caso de buena campaña publicitaria (fuerte, pero sin agobios) y un tranquilo boca/oreja entre los lectores. La leí más por curiosidad profesional que por interés lector y me encontré con una novela entretenida, rápida, algo adictiva que ofrece mucho menos de lo que promete y que hace pasar un par de tardes de verano entretenidas. Buen dominio de la técnica del género del thriller de investigación. Algo tramposillla (y eso siempre molesta).
¿Problemas? En mi opinión, dos muy importantes.
1. Demasiadas páginas. Larga, muy larga. Con ciento cincuenta páginas menos nos encontraríamos ante un gran ejemplo de best seller de calidad. Las páginas de más alargan innecesariamente la trama y no aportan nada. ¿Ejemplo? Todas esas páginas dedicadas a la madre del protagonista que aporta un toque de humor algo grotesco a una novela que no lo necesitaba.
2. Un tercio final de la novela alargado, enrevesado y caótico. Final sobre final sobre final, sorpresa sobre sorpresa sobre sorpresa. La novela no se acaba nunca y que el tramo final es innecesariamente liado para otorgar siempre una nueva sorpresa al lector. Además tanta sorpresa innecesaria me daba la sensación de que el autor se estaba riendo de mí como lector y caía en la parodia del género.
Por lo demás, entretenida y efectiva para pasar el rato. Eso sí, quien busque algo de gran calidad literaria que se diriga a otra parte. En esto Harry Quebert anda algo justito.
Joyland, Stephen King, Random, 2013
Devin Jones entra a trabajar un verano en el parque de atracciones Joyland. La leyenda de un misterioso asesinado será la sutil compañera de un verano repleto de experiencias que le marcaran para siempre.
Estupenda novela corta del maestro King que se entronca directamente con otras novelas de nostalgia y transición a la madurez del autor. Recuerdo la luminosa y triste El cuerpo y la fantástica y muy perversa Verano de corrupción.
Una novela breve, concisa, muy tranquila, divertida, tierna, emocionante y angustiosa. Mucho cuidado con los personajes y el entorno, un crepuscular parque de atracciones que aporta todo su misterio y su magia. Una novela solida, bien explicada que si bien no es de lo mejor o más destacado de King, sí resulta muy agradable y cercana. Y qué maravillosas y preciosas son las portadas de su edición original. Ilustraciones pulp para una buena novela de descubrimiento y misterio.
La chica que debería haber muerto
persigue al asesino que no debería existir.
Con solo esta frase como pista empecé la lectura de Las luminosas. No sabía de qué iba. No conocía a su autora. No esperaba nada de ella.
La novela se inicia una tarde de verano de 1974 con la conversación entre un tipo llamado Harper y una niña llamada Kirby. Una conversación extraña, tensa, angustiosa aunque el lector no sabe muy bien por qué. Un ambiente violento se va trenzando entre estos dos personajes que se convertirán en los protagonistas. Algo oscuro empieza (bueno, en verdad empezó hace muchos años) y el lector sin quererlo se verá atrapado en una novela apasionante, adictiva, poderosa y diferente. El fascinante viaje que propone una novela que mezcla de forma hábil y genial el género negro, la ciencia ficción y el terror, siendo todo a la vez y única en su género.
Las luminosas es un festival de buena literatura de género para cualquier aficionado a la ciencia ficción, al terror y a la novela negra. Una mezcla de corrientes y géneros efectiva y muy conseguida que atrapa al lector en una maraña de buena literatura. Buenos personajes descritos en pocas, pero sabías pinceladas. Tanto el asesino, como la víctima que sobrevive o el periodista cansado que ayuda a regañadientes a la protagonista en su investigación. Una novela que me ha satisfecho y de la que estoy encantado. Gran dominio del lenguaje, crudeza en los crímenes y dominio de los viajes en el tiempo.
¿Y por qué si me ha gustado tanto le dedico una reseña tan breve? Porque creo que quien decida leer Las luminosas tiene que adentrarse en ella sabiendo lo mínimo posible. Yo lo hice así y ha resultado una lectura fantástica.
La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker, Alfaguara, 2013
La veritat sobre el cas Harry Quebert, Joël Dicker, La Campana, 2013
Una vieja desaparición.
Una fuerte amistad.
Un libro importante.
Secretos del pasado que vienen a irrumpir en el presente.
Una novela de moda.
La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas que estos días más se mueven en la librería. Un caso de buena campaña publicitaria (fuerte, pero sin agobios) y un tranquilo boca/oreja entre los lectores. La leí más por curiosidad profesional que por interés lector y me encontré con una novela entretenida, rápida, algo adictiva que ofrece mucho menos de lo que promete y que hace pasar un par de tardes de verano entretenidas. Buen dominio de la técnica del género del thriller de investigación. Algo tramposillla (y eso siempre molesta).
¿Problemas? En mi opinión, dos muy importantes.
1. Demasiadas páginas. Larga, muy larga. Con ciento cincuenta páginas menos nos encontraríamos ante un gran ejemplo de best seller de calidad. Las páginas de más alargan innecesariamente la trama y no aportan nada. ¿Ejemplo? Todas esas páginas dedicadas a la madre del protagonista que aporta un toque de humor algo grotesco a una novela que no lo necesitaba.
2. Un tercio final de la novela alargado, enrevesado y caótico. Final sobre final sobre final, sorpresa sobre sorpresa sobre sorpresa. La novela no se acaba nunca y que el tramo final es innecesariamente liado para otorgar siempre una nueva sorpresa al lector. Además tanta sorpresa innecesaria me daba la sensación de que el autor se estaba riendo de mí como lector y caía en la parodia del género.
Por lo demás, entretenida y efectiva para pasar el rato. Eso sí, quien busque algo de gran calidad literaria que se diriga a otra parte. En esto Harry Quebert anda algo justito.
Joyland, Stephen King, Random, 2013
Devin Jones entra a trabajar un verano en el parque de atracciones Joyland. La leyenda de un misterioso asesinado será la sutil compañera de un verano repleto de experiencias que le marcaran para siempre.
Estupenda novela corta del maestro King que se entronca directamente con otras novelas de nostalgia y transición a la madurez del autor. Recuerdo la luminosa y triste El cuerpo y la fantástica y muy perversa Verano de corrupción.
Una novela breve, concisa, muy tranquila, divertida, tierna, emocionante y angustiosa. Mucho cuidado con los personajes y el entorno, un crepuscular parque de atracciones que aporta todo su misterio y su magia. Una novela solida, bien explicada que si bien no es de lo mejor o más destacado de King, sí resulta muy agradable y cercana. Y qué maravillosas y preciosas son las portadas de su edición original. Ilustraciones pulp para una buena novela de descubrimiento y misterio.
"Un saco de huesos" de Stephen King
Un saco de huesos, Stephen King, DeBolsillo
Mike Noonan, escritor en crisis y viudo reciente se muda a una cabaña junto al lago que compró con su mujer. Conoce a Mattie y a su hija Kyra, las cuales viven acosadas por la figura del abuelo de la niña que quiere su custodia. Y en la casa empiezan a pasar sucesos extraños... lloros de niños por las noches, gritos de una mujer y la presencia de su difunta mujer que intenta advertirle de algo.
Tras un argumento algo convencional (no deja de ser la típica historia de casa encantada y fantasma vengador) nos encontramos en mi opinión con una de las mejores novelas de Stephen King. O, por lo menos, con una de las que más me han gustado.
Un saco de huesos es una historia de terror, una clásica historia de fantasmas y casa encantada, un melodrama, un excelente estudio de personajes, una reflexión sobre la escritura y el oficio de escritor y la demostración de que Stephen King es uno de los grandes escritores americanos del siglo pasado y de este siglo.
¿Y por qué me ha gustado?
El ritmo. Tranquilo, en ascenso y sin prisas. Evita eso que irrita tanto en la literatura de terror de sustos a la primera de cambio y apuesta por ir poco a poco a introducir el elemento fantástico con normalidad y sutileza. Las primeras manifestaciones no son terroríficas. Al contrario, resultan casi tranquilizadoras. Esto permite ir presentando y construyendo a los personajes con calma para que resulten identificables, creíbles y complejos. Y matizar las relaciones que se establecen entre ellos. Ante todo, personajes. Un ejemplo de esto es el maravilloso capítulo donde Mike Noonan conoce a Mattie y Kyra. Desde la aparición de la niña andando por mitad de la carretera entramos en un magnífico capítulo y un ejemplo maestro de cómo presentar a actantes, la relación entre ellos y las sutilezas que se establecen entre ellos. Y todo por medio de una conversación y muchas miradas.
La aparición del terror no está basado en los sustos y las sorpresas, sino en el ambiente y en la acumulación de secretos. Mike Noonan se ve empujado a investigar qué pasa en su casa, qué ocurrió con su mujer y qué secretos oculta el pueblo. Al ir destapando estos secretos vamos acumulando horror... Y el terror que podemos sentir no es el sobrenatural, sino el más cercano y humano. Lo que da miedo no es lo que puedan o no puedan hacer los fantasmas, sino lo que hacen los seres vivos. Recuerdo ahora la escena del lago y las piedras, una tranquila comida al aire libre y un viaje al pasado lleno de dolor, desconfianza y crueldad. La sutilidad con la que va deshaciendo el misterio de los gritos de la mujer y los lloros del niño demuestra la habilidad Stephen King como el gran narrador que es. Y el gran pesimista. En novelas como esta (o Apocalipsis o Cell) es palpable esa desconfianza del escritor en el hombre y en lo fácil que le resulta la crueldad. La esperanza y la humanidad parecen reducidas a individuos y las relaciones a las cotidianas y familiares.
Claro que el terror solo es un vehículo para hablar de culpa y redención, de venganza, de muerte y segundas oportunidades. La novela es un melodrama. Personajes que se buscan, topan con dificultades y esas enormes crueldades de la vida (y de los escritores). Una historia de amor madura, tranquila y muy triste. Y en el fondo, una reflexión sobre el oficio de escribir; sus placeres, pero sobre todo el dolor y la soledad del que se sienta ante una hoja (o máquina de escribir, u ordenador, o pared...) e intenta crear vida.
Repito, Un saco de huesos es una de las novelas de Stephen King que más me han gustado (y llevo leías unas cuantas...). Su terror sutil y elegante, sus personajes bien construidos, su ritmo tranquilo, la elegancia del elemento fantástico, lo maravillosa que es Mattie, el miedo que provocan el abuelo y su ayudante por toda su inhumana crueldad... ¿Algo larga? Puede ser, pero no importa demasiado. Hay muchos elementos interesantes y fascinantes en esta novela para convertirla en una gran lectura.
Otras opiniones del mismo libro
Frikis Mortis
Leo, luego existo
P.D. ¿Qué, se nota que me gusta el Stephen King este, eh?
Mike Noonan, escritor en crisis y viudo reciente se muda a una cabaña junto al lago que compró con su mujer. Conoce a Mattie y a su hija Kyra, las cuales viven acosadas por la figura del abuelo de la niña que quiere su custodia. Y en la casa empiezan a pasar sucesos extraños... lloros de niños por las noches, gritos de una mujer y la presencia de su difunta mujer que intenta advertirle de algo.
Tras un argumento algo convencional (no deja de ser la típica historia de casa encantada y fantasma vengador) nos encontramos en mi opinión con una de las mejores novelas de Stephen King. O, por lo menos, con una de las que más me han gustado.
Un saco de huesos es una historia de terror, una clásica historia de fantasmas y casa encantada, un melodrama, un excelente estudio de personajes, una reflexión sobre la escritura y el oficio de escritor y la demostración de que Stephen King es uno de los grandes escritores americanos del siglo pasado y de este siglo.
¿Y por qué me ha gustado?
El ritmo. Tranquilo, en ascenso y sin prisas. Evita eso que irrita tanto en la literatura de terror de sustos a la primera de cambio y apuesta por ir poco a poco a introducir el elemento fantástico con normalidad y sutileza. Las primeras manifestaciones no son terroríficas. Al contrario, resultan casi tranquilizadoras. Esto permite ir presentando y construyendo a los personajes con calma para que resulten identificables, creíbles y complejos. Y matizar las relaciones que se establecen entre ellos. Ante todo, personajes. Un ejemplo de esto es el maravilloso capítulo donde Mike Noonan conoce a Mattie y Kyra. Desde la aparición de la niña andando por mitad de la carretera entramos en un magnífico capítulo y un ejemplo maestro de cómo presentar a actantes, la relación entre ellos y las sutilezas que se establecen entre ellos. Y todo por medio de una conversación y muchas miradas.
La aparición del terror no está basado en los sustos y las sorpresas, sino en el ambiente y en la acumulación de secretos. Mike Noonan se ve empujado a investigar qué pasa en su casa, qué ocurrió con su mujer y qué secretos oculta el pueblo. Al ir destapando estos secretos vamos acumulando horror... Y el terror que podemos sentir no es el sobrenatural, sino el más cercano y humano. Lo que da miedo no es lo que puedan o no puedan hacer los fantasmas, sino lo que hacen los seres vivos. Recuerdo ahora la escena del lago y las piedras, una tranquila comida al aire libre y un viaje al pasado lleno de dolor, desconfianza y crueldad. La sutilidad con la que va deshaciendo el misterio de los gritos de la mujer y los lloros del niño demuestra la habilidad Stephen King como el gran narrador que es. Y el gran pesimista. En novelas como esta (o Apocalipsis o Cell) es palpable esa desconfianza del escritor en el hombre y en lo fácil que le resulta la crueldad. La esperanza y la humanidad parecen reducidas a individuos y las relaciones a las cotidianas y familiares.
Claro que el terror solo es un vehículo para hablar de culpa y redención, de venganza, de muerte y segundas oportunidades. La novela es un melodrama. Personajes que se buscan, topan con dificultades y esas enormes crueldades de la vida (y de los escritores). Una historia de amor madura, tranquila y muy triste. Y en el fondo, una reflexión sobre el oficio de escribir; sus placeres, pero sobre todo el dolor y la soledad del que se sienta ante una hoja (o máquina de escribir, u ordenador, o pared...) e intenta crear vida.
Repito, Un saco de huesos es una de las novelas de Stephen King que más me han gustado (y llevo leías unas cuantas...). Su terror sutil y elegante, sus personajes bien construidos, su ritmo tranquilo, la elegancia del elemento fantástico, lo maravillosa que es Mattie, el miedo que provocan el abuelo y su ayudante por toda su inhumana crueldad... ¿Algo larga? Puede ser, pero no importa demasiado. Hay muchos elementos interesantes y fascinantes en esta novela para convertirla en una gran lectura.
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Frikis Mortis
Leo, luego existo
P.D. ¿Qué, se nota que me gusta el Stephen King este, eh?
"La chica que amaba a Tom Gordon" de Stephen King
La chica que amaba a Tom Gordon, Stephen King, DeBols!llo, 2003
De chico perdido en el bosque, a chica perdida en el bosque. Resulta curioso como en ocasiones se nos encadenan lecturas de temáticas similares, pero escritas desde ópticas muy diferentes.
Trisha tiene nueve años y está con su madre y su hermano mayor haciendo una excursión por los inmensos montes Apalaches. Estos dos no hacen más que discutir y no hacen caso a Trisha ni cuando les pide repetidamente detenerse un momento para ir a mear. En un arranque propio de una niña de nueve años, Trisha se separa de ellos y se va alejando hasta que se da cuenta de que está perdida. Y cuanto más intenta encontrar el camino, más se aleja de él hasta que pierde el sentido de la orientación y se encuentra sola en medio de un paraje hostil.
Esta novela del maestro Stephen King hacía años que rondaba por casa. La compré en una minúscula papelería que tenía cuatro o cinco libros de bolsillo, al llegar a casa la dejé encima de una estantería y seguí viviendo, me fui ocho meses a Barcelona, volví a Igualada, seguí viviendo y cambiando de trabajo, conocía a A., nos fuimos a vivir juntos, dos años en un piso minúsculo, cambiamos de piso, el follón de la mudanza, visita a casa de mis padres, lectura que se me acaba, busqueda de algo corto y me topo con La chica que amaba a Tom Gordon, un libro que compré hace muchos años y que dejé abandonado.
Lo primero que llama la atención de esta novela es que para los parámetros que suele manejar Stephen King, es una novela corta. Estamos hablando de un libro de apenas 240 páginas en el que King desarrolla la historia de Trisha y su supervivencia en un medio hostil. 240 páginas que son... demasiadas. Este es quizá el punto débil de la novela. La anécdota que sustenta la narración es demasiado pequeña para ocupar tantas páginas sin caer en alguna repetición innecesaria y algún momento vacío. La historia de supervivencia de Trishia sería perfecta para un cuento o para una nouvelle, una novela es demasiada sartén para tan poco arroz.
Salvando este escollo, Stephen King nos regala una historia de suspense y terror con los elementos mínimos y jugando a configurar un enorme personaje y a trabajar el miedo desde dentro consiguiendo un conseguido retrato psicológico de Trisha. La novela está explicada por entero acompañando a Trisha, pero no desde su punto de vista. Un narrador juguetón que salta y nos explica los errores que comete o nos lleva a los trabajos policiales, la desesperación de una madre y la culpa del hermano mayor para ir aumentando la inquietud. El lector se hace participe de la angustia de la familia y de la propia Trisha. Estamos hablando de una niña perdida en el bosque.
Y King se adentra en la exploración de sus miedos, de su soledad y desesperación, de la forma en que sobrevive a duras penas, pero sigue en camino. No se escatiman detalles dolorosos, ni angustia. Trisha sangra, grita, se duele, enferma y a cada paso su vida podría extinguirse. Un walkman se convertirá en su asidero a la cordura y a la vida ya que gracias a él puede escuchar los partidos de los Red Sox y dar un paso más. El retrato psicológico de Trisha es pormenorizado, realista y creíble. Es por ella que el andamiaje de la novela aguanta. Un personaje central menos conseguido y todo este castillo se desmorona. Una novela que puede leerse como un ejercicio de estilo y que acaba hablando y trascendiendo a asuntos espirituales. El viaje de Trisha es físico, emocional y espiritual, pero sin moraleja, ni condescendencia, ni moralina. Una novela mucho más esperanzadora de lo que nos tiene acostumbrados King.
Y el elemento fantástico. Que para mí está aunque no de la forma a la que nos tiene acostumbrados King. Producto de la mente de Trisha, esa bestia que conecta la novela de forma tangencial con la obra maestra de El señor de las moscas (otra epopeya de supervivencia). Con un brillante enfrentamiento final y una buena dosificación a lo largo de la historía, esa bestia resulta atractiva y muy inquietante.
La chica que amaba a Tom Gordon no es de lo mejor de Stephen King, ni es una de sus novelas más conocidas, pero ha resultado una lectura agradable para estos días complicados de mudanza.
Otras opiniones del mismo libro
Las mujeres que lee son peligrosas
Moshi Moshi
Pulp Terror
De chico perdido en el bosque, a chica perdida en el bosque. Resulta curioso como en ocasiones se nos encadenan lecturas de temáticas similares, pero escritas desde ópticas muy diferentes.
Trisha tiene nueve años y está con su madre y su hermano mayor haciendo una excursión por los inmensos montes Apalaches. Estos dos no hacen más que discutir y no hacen caso a Trisha ni cuando les pide repetidamente detenerse un momento para ir a mear. En un arranque propio de una niña de nueve años, Trisha se separa de ellos y se va alejando hasta que se da cuenta de que está perdida. Y cuanto más intenta encontrar el camino, más se aleja de él hasta que pierde el sentido de la orientación y se encuentra sola en medio de un paraje hostil.
Esta novela del maestro Stephen King hacía años que rondaba por casa. La compré en una minúscula papelería que tenía cuatro o cinco libros de bolsillo, al llegar a casa la dejé encima de una estantería y seguí viviendo, me fui ocho meses a Barcelona, volví a Igualada, seguí viviendo y cambiando de trabajo, conocía a A., nos fuimos a vivir juntos, dos años en un piso minúsculo, cambiamos de piso, el follón de la mudanza, visita a casa de mis padres, lectura que se me acaba, busqueda de algo corto y me topo con La chica que amaba a Tom Gordon, un libro que compré hace muchos años y que dejé abandonado.
Lo primero que llama la atención de esta novela es que para los parámetros que suele manejar Stephen King, es una novela corta. Estamos hablando de un libro de apenas 240 páginas en el que King desarrolla la historia de Trisha y su supervivencia en un medio hostil. 240 páginas que son... demasiadas. Este es quizá el punto débil de la novela. La anécdota que sustenta la narración es demasiado pequeña para ocupar tantas páginas sin caer en alguna repetición innecesaria y algún momento vacío. La historia de supervivencia de Trishia sería perfecta para un cuento o para una nouvelle, una novela es demasiada sartén para tan poco arroz.
Salvando este escollo, Stephen King nos regala una historia de suspense y terror con los elementos mínimos y jugando a configurar un enorme personaje y a trabajar el miedo desde dentro consiguiendo un conseguido retrato psicológico de Trisha. La novela está explicada por entero acompañando a Trisha, pero no desde su punto de vista. Un narrador juguetón que salta y nos explica los errores que comete o nos lleva a los trabajos policiales, la desesperación de una madre y la culpa del hermano mayor para ir aumentando la inquietud. El lector se hace participe de la angustia de la familia y de la propia Trisha. Estamos hablando de una niña perdida en el bosque.
Y King se adentra en la exploración de sus miedos, de su soledad y desesperación, de la forma en que sobrevive a duras penas, pero sigue en camino. No se escatiman detalles dolorosos, ni angustia. Trisha sangra, grita, se duele, enferma y a cada paso su vida podría extinguirse. Un walkman se convertirá en su asidero a la cordura y a la vida ya que gracias a él puede escuchar los partidos de los Red Sox y dar un paso más. El retrato psicológico de Trisha es pormenorizado, realista y creíble. Es por ella que el andamiaje de la novela aguanta. Un personaje central menos conseguido y todo este castillo se desmorona. Una novela que puede leerse como un ejercicio de estilo y que acaba hablando y trascendiendo a asuntos espirituales. El viaje de Trisha es físico, emocional y espiritual, pero sin moraleja, ni condescendencia, ni moralina. Una novela mucho más esperanzadora de lo que nos tiene acostumbrados King.
Y el elemento fantástico. Que para mí está aunque no de la forma a la que nos tiene acostumbrados King. Producto de la mente de Trisha, esa bestia que conecta la novela de forma tangencial con la obra maestra de El señor de las moscas (otra epopeya de supervivencia). Con un brillante enfrentamiento final y una buena dosificación a lo largo de la historía, esa bestia resulta atractiva y muy inquietante.
La chica que amaba a Tom Gordon no es de lo mejor de Stephen King, ni es una de sus novelas más conocidas, pero ha resultado una lectura agradable para estos días complicados de mudanza.
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"El ciclo del hombre lobo" de Stephen King
El ciclo del hombre lobo, Stephen King, DeBols!llo, 2010
Hay novelas que con el tiempo se convierten en míticas. No se encuentran, no se leen, aparecen en listas, pero llevan años agotadas y desaparecidas. Se esperan con ansías y cuando por fin alguien las reedita o las encuentras en las paradas de segunda mano, la espera vale la pena y la novela deviene imprescindible. Otras novelas no las conoces, no tienes noticias aunque pensabas que contralabas la obra de ese autor y un día aparecen por sorpresa. Al leerlas te viene en mente ese pensamiento de cómo es posible que hubiera vivido sin haberla leído antes.
El ciclo del hombre lobo no pertenece a ninguna de esas dos categorias. Si es una de las novelas más desconocidas y ninguneadas de Stephen King, lo es por meritos propios. Aunque siempre defenderé a Stephen King como uno de los mejores narradores americanos de finales de siglo XX e inicios del XXI, cuando la caga, la caga a conciencia. Para muestra la película que dirigió y el final de La tienda
Doce meses. Doce lunas llenas. Doce ataques de un hombre lobo. Y poca cosa más.
Una de las grandes virtudes de la obra de Stephen King es su capacidad para actualizar y dotar de nueva savia antiguos mitos de la novela de terror de toda la vida. Pienso en los vampiros de Salem's Lot, en el mito de la casa encantada tan bien jugado en El resplandor o en Un saco de huesos, o la reecración del mítico e imprescindible relato de William Wymark Jacobs La mano de mono en la estupenda y climática El cementerio de animales, el juego de referencia a los perros de Tántalo en la simpática El perro de la polaroid. Naturalmente, cada una de estos hallazgos tiene una contrapartida oscura. King es uno de los mejores, pero también uno de los más irregulares.
¿Y dónde ponemos este Ciclo del hombre lobo? Pues de lo peorcito que he leído de King. El origen de esta pequeña novela está en un curioso encargo. Alguien decidió hacer un calendario sobre la figura de licántropo y encargó a King que compusiera unos breves textos que acompañarían la ilustración. Naturalmente, Stpehen King se pasó de longitud de texto, el proyecto se abandonó y las historias del calendario se publicaron en forma de libro. Así nos encontramos con doce minihistorias con un tenue hilo conductorio que nos relatan los ataques de un hombre lobo en un pequeño pueblo.
Problema. No hay historia, no hay personajes, no hay tensión, no hay terror, no hay literatura. Sólo esbozos de posibles capítulos, personajes extraordinariamente estereotipados en la línea de King (la reprimida, el maltratador, el alcohólico, etc.) y cero psicología. Lo grande que tiene King es el mimo con el que traza la psicología de sus personajes, sus contradicciones y su fino ojo para sacar las taras y los destellos de mal y locura que llevamos dentro. Aquí no hay nada de eso. Alguien podría decir que la brevedad de los capítulos no permite el desarrollo de la psicología o los personajes a lo que se podría contestar recomendando la lectura de Monterroso. En El ciclo del hombre lobo no hay nada salvo alguna imagen destacable o alguna frase contundente. El resto es malo. Y peor, el resto deja indiferente. ¿Lo mejor? Algunas de las ilustraciones que acompaña la novela. No son lo mejor de Bernie Wrightson, pero siempre está bien contemplar su línea.
Eso sí, puede ser una mala novela, pero no es un novela aburrida. Y esto también hay que saber reconocerlo.
Hay novelas que con el tiempo se convierten en míticas. No se encuentran, no se leen, aparecen en listas, pero llevan años agotadas y desaparecidas. Se esperan con ansías y cuando por fin alguien las reedita o las encuentras en las paradas de segunda mano, la espera vale la pena y la novela deviene imprescindible. Otras novelas no las conoces, no tienes noticias aunque pensabas que contralabas la obra de ese autor y un día aparecen por sorpresa. Al leerlas te viene en mente ese pensamiento de cómo es posible que hubiera vivido sin haberla leído antes.
El ciclo del hombre lobo no pertenece a ninguna de esas dos categorias. Si es una de las novelas más desconocidas y ninguneadas de Stephen King, lo es por meritos propios. Aunque siempre defenderé a Stephen King como uno de los mejores narradores americanos de finales de siglo XX e inicios del XXI, cuando la caga, la caga a conciencia. Para muestra la película que dirigió y el final de La tienda
Doce meses. Doce lunas llenas. Doce ataques de un hombre lobo. Y poca cosa más.
Una de las grandes virtudes de la obra de Stephen King es su capacidad para actualizar y dotar de nueva savia antiguos mitos de la novela de terror de toda la vida. Pienso en los vampiros de Salem's Lot, en el mito de la casa encantada tan bien jugado en El resplandor o en Un saco de huesos, o la reecración del mítico e imprescindible relato de William Wymark Jacobs La mano de mono en la estupenda y climática El cementerio de animales, el juego de referencia a los perros de Tántalo en la simpática El perro de la polaroid. Naturalmente, cada una de estos hallazgos tiene una contrapartida oscura. King es uno de los mejores, pero también uno de los más irregulares.
¿Y dónde ponemos este Ciclo del hombre lobo? Pues de lo peorcito que he leído de King. El origen de esta pequeña novela está en un curioso encargo. Alguien decidió hacer un calendario sobre la figura de licántropo y encargó a King que compusiera unos breves textos que acompañarían la ilustración. Naturalmente, Stpehen King se pasó de longitud de texto, el proyecto se abandonó y las historias del calendario se publicaron en forma de libro. Así nos encontramos con doce minihistorias con un tenue hilo conductorio que nos relatan los ataques de un hombre lobo en un pequeño pueblo.
Problema. No hay historia, no hay personajes, no hay tensión, no hay terror, no hay literatura. Sólo esbozos de posibles capítulos, personajes extraordinariamente estereotipados en la línea de King (la reprimida, el maltratador, el alcohólico, etc.) y cero psicología. Lo grande que tiene King es el mimo con el que traza la psicología de sus personajes, sus contradicciones y su fino ojo para sacar las taras y los destellos de mal y locura que llevamos dentro. Aquí no hay nada de eso. Alguien podría decir que la brevedad de los capítulos no permite el desarrollo de la psicología o los personajes a lo que se podría contestar recomendando la lectura de Monterroso. En El ciclo del hombre lobo no hay nada salvo alguna imagen destacable o alguna frase contundente. El resto es malo. Y peor, el resto deja indiferente. ¿Lo mejor? Algunas de las ilustraciones que acompaña la novela. No son lo mejor de Bernie Wrightson, pero siempre está bien contemplar su línea.
Eso sí, puede ser una mala novela, pero no es un novela aburrida. Y esto también hay que saber reconocerlo.
"La larga marcha" de Stephen King
La larga marcha, Stephen King, ed. DeBols!llo, 2003
En mi opinión, esta novela es una de las mejores creaciones de Stephen King. Una novela fuerte, densa, inteligente y, lo mejor de todo, corta. El motivo de esto último supongo que se debe en parte porque esta fue una de esas cinco novelas que Stephen King publicó bajo el seudónimo de Richard Bachman, novelas quizá menos ambiciosas, algunas más efectivas y todas mucho más cortas de lo habitual (lo del seudónimo fue una sugerencia de los editores porque temían que el ritmo incansable de publicación de King acabara con saturar el mercado editorial).
Nos encontramos en unos Estados Unidos diferente (no se sabe si ucrónicos o alternativos) dominados por una régimen extremadamente militarizado. El acontecimiento más importante del año es "La larga marcha", un concurso televisivo donde participan 100 jóvenes a partir de 16 años que se han presentado voluntarios y que es todo un fenómeno social. La reglas del concurso son sencillas: caminaran a una velocidad concreta sin poder bajar de ella sin detenerse hasta que sólo quede uno. No porque los vayan eliminando o porque renuncien a continuar. Sólo quedará uno porque los otros 99 estarán muertos.
Los concursantes van controlados por unos militares que cumplirán las fáciles normas: a los tres avisos, dispararán. Si alguien se detiene, disparo. Si alguien abandona, disparo. Si alguien desfallece, disparo. De esta manera se pone en marcha estos 100 jóvenes sabiendo que sólo uno concluirá la carrera. El premio para el vencedor es la vida y todo lo que quiera. De esta manera empieza una de las novelas de Stephen King más intensas y adicctivas, y una de las más duras y pesimistas.
Lo he dicho muchas veces, y lo seguiré diciendo hasta que alguien me pague para que me calle, que Stephen King es uno de los grandes narradores estadounidenses del siglo XX y de principios del siglo XXI (narrador, que no escritor) y tiene una habilidad única para tejer grandes argumentos que analizan y diseccionan la sociedad americana. Sabe escribir y conoce a la perfección los mecanismos lliterarios para atrapar al lector. Se le suele reprochar (con razón) que escribe demasiado y que su novelas suelen contener una media de cien páginas de más. No todas sus novelas son buenas, algunos argumentos son muy chorras y, en un par de ocasiones, podría haberse ahorrado una novela. Pero cuando en un mismo momento coinciden una buena historia, una buen voz narrativa y el tamaño adecuado, entonces Stephen King demuestra que es un maestro. Véase Misery, Carrie, Salem's Lot, o esta La larga marcha.
Aquí demuestra su dominio del terror psicológico y su talento para desmenuzar la psique de sus personajes. La narración de La larga marcha es desde dentro, desde la cabeza de esos 100 chicos que concursan. Explica sus miedos, su origen, sus fustraciones y como se crean las alianzas, las amistades y enemistades, los grupos que están destinados a desaparecer porque, repito, sólo quedará uno en pie. Esto hace que el lector se implica y sufra con los personajes porque va viendo como uno a uno mueren, como los disparos de los soldados van resonando por la carretera. El amigo que haces es el amigo que puede morir o el que te sobrevivirá.
Stephen King no explica en toda la novela porqué sucede esta carrera, qué finalidad tiene ni cómo se originó. Se comenta que hubo un tiempo en que no existía la larga marcha, pero se duda que fuera así. ¿Por qué se presentan estos jóvenes voluntarios? ¿Es por esa sensación del adolescente de que se es eterno? ¿Por qué una cosa es ver la carrera por la tele y otra vivirla desde dentro? Se explica la sensación lúdica al empezar a correr, como si todo fuera una broma, las felicitaciones y los gritos del público, el orgullo de las familias y el amor de las novias. Las bromas y chanzas de los participantes. Hasta el primer disparo, claro. ¿Por qué se permite?
Stephen King no responde a esta preguntas. Durante el camino los personajes hablarán entre ellos, se preguntarán y, algunos, harán pequeños actos de rebeldía que no sirven para nada. Nos encontramos con una novela dura y pesimista, desagradable en ocasiones, llena de detalles que devienen terribles (la elección de una buenas bambas, el hablar o no hablar, hasta qué punto sirve ganar un amigo, etc.) que conducen a una crítica a la insensibilidad del público (y de nosotros comos lectores) al asistir con delectación a la muerte de 99 jóvenes, a la muerte como espectáculo (algo que estamos habituados en nuestra televisión), al conformismo de toda una generación y todo un país (no hay rebeldía, no hay resistencia).
Una estupenda y muy recomendable novela que se lee en un suspiro y que se recuerda durante años.
Y sí, antes de que alguien lo diga, lo digo yo. Esta también parece una de las fuentes de las que bebió Suzanne Collins para escribir su fundamental trilogía Los juego del hambre, de futuro análisis. La diferencia es que Collins deja un pequeño atisbo de esperanza. Stephen King, no.
Los ojos del dragón de Stephen King. Principes y hechiceros
Los ojos del dragón, Stephen King, DeBolsillo, 2008 (4ta edición)Según cuenta la leyenda, el origen de esta novela se encuentra en la queja de una hija a su padre que no ha leído ninguna de sus novelas porque no le interesaban ni los vampiros ni los monstruos. Así que el padre, como buen padre que es, le escribe una novela sin monstruos ni vampiros para que su hija la pueda leer. Y escribe Los ojos del dragón, una novela de fantasía épica con todos los elementos típicos del género, pero conjudados de una forma ligeramente atípica, pero tampoco demasiado.
¿De qué va Los ojos del dragón? Pues tenemos un rey con dos hijos. Peter es el mayor y está preparado para ser rey; inteligente, sensible, serio, responsable y concienciado con su responsabilidad. Thomas, el hijo menor, es callado, tímido y por muchos palos de la vida, resentido y envidioso. Y este rey tiene un consejero que, como bien nos explicó Terry Pratchett en Pirómides, conspira contra el rey. Se llama Flagg y es mago. ¿Quiere el poder Flagg? ¿Quiere dinero? ¿Quiere el reíno? No, Flagg sólo quiere la destrucción, el horror, la muerte y la violencia. Su conspiración no es para conseguir poder, sino para destruir el reino, a sus habitantes e iniciar una etapa de oscuridad de mil años. Hay una asesinato, un acusado, un testigo, una conspiración y un mago muy enfadado.
Stephen King es uno de los autores fundamentales y más importantes de la llamada literatura popular del siglo XX y principio del XXI. Es conocido por su novelas de terror y ciencia ficción, por ser uno de los grandes diseccionadores de la moral y contradicciones de la clase media/baja, y para mí es uno de los grandes narradores americanos de este siglo que si no tiene más reconocimiento crítico es sólo por el hecho de escribir literatura de género (ocurre lo mismo con el anteriormente citado Terry Pratchett). Y como gran narrador es capaz construir una historia de fantasía con todos los tópicos del género sin añadir nada nuevo y conseguir que el lector se sienta atrapado en la novela.Stephen King demuestra que en la literatura no importa sobre qué se escriba, sino cómo se escribe.
Los ojos del dragón es una buena novela de aventuras para todas las edades. King utiliza la forma de los cuentos clásicos con sus elementos (los dos hermanos, el rey viejo, el consejero malvado, el tejer, la cárcel, la torre, etc.) y construye una sencilla historia de traición y perdón donde sobresale la figura de Flagg, el malvado consejero y que supone una nueva aparición de este clásico personaje de King. Flagg es una representación del mal absoluto, de todo lo malvado y podrido de la existencia y del ansia destructora por la propia destrucción.
Este novela de nuevo (como ya comenté en el caso de Legacy y salvando todas las distancias y diferencias de tono y estilo de ambas novelas) nos encontramos más con la intriga, la suspensión de los hechos y el diálogo que con la acción. Como lectores contemplamos a los personajes cómo se mueven y conspiran, piensan, ejecutan sus planes y los llevan a cabo, pero con una total ausencia de las batallas que la fantasía épica nos tiene acostumbrados. Bueno, mentira. Se hace referencia a la pelea que tuvo el rey Roland con el último dragón (y que tan imporante será para toda la historia) y la catársis final. El resto, es asistir a la maquiavélica conspiración de Flagg por destruirlo todo y a la resistencia de Peter. Y a los secretos de Thomas, claro, que en el fondo es el verdadero protagonista de todo esto.
Un personaje fundamental para entender el conjunto de la obra del maestro Stephen King.
Una buena novela que no creo que pertenezca a la plana mayor de la obra de Stephen King, pero que se lee con gusto e interés admirándose en la habilidad del autor para el argumento, para la narración y para conducir y manipular (en el buen sentido) al lector.
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