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"Luces del norte" de Philip Pullman y "El castillo ambulante" de Diana Wynne Jones

Dos novelas para avanzar en el reto.
Quedan pocas.

Luces del norte, Philip Pullman, Ediciones B

Si el año pasado releí con pésimos resultados la trilogía de Laura Gallego de Memorias de Idhun, este año decidí que reelería la trilogía de Philip Pullman. El problema ha sido que debido a la cantidad de lecturas y que mi frágil psique corre el riesgo de despeñarse, me acobardé y solo releí el primer volumen dejando los otros dos para más adelante.

¿Impresión? Me ha gustado bastante más que la primera vez que la leí. He profundizado más en la historia, en lo que no cuenta y en las implicaciones de la sutil (por lo menos en este primer volumen) critica de Pullman hacia la religión. Por eso son buenas las relecturas, permiten descubrir cosas nuevas, redescubrir lo olvidado y recordar lo bien explicada que esta la novela de Pullman.

Lyre sólo tiene once años, pero ya está marcada por el destino. Los niños de Oxford están desapareciendo, y se rumorea que lo mismo sucede en otros lugares. Armada con su aletiómetro, un objeto único que le permite adivinar lo que nadie sabe, Lyra parte hacia el Polo Norte con el propósito de salvar a los niños y averiguar qué se oculta tras sus desapariciones. Pero descubrirá que el mundo donde vive es mucho más complejo de lo que ella creía, y para cumplir su destino deberá reunir todo su valor (sinópsis tomada la editorial).

Novela de aventuras. Una buena protagonista. Una niña de once años que se comporta como una niña de once años. Lucha, corre y es imprudente, pero tiene miedo, se deja aconsejar y colabora. Buenos personajes secundarios. Bien tratados y pincelados. Estupenda historia de intrigas. Lo que parecen unos simples secuestros se desvela como algo mucho más grande que implica otros mundos (y, claro, si hay mundos paralelos ya me tienen medio ganado). Una novela en apariencia sencilla con un estilo muy claro y diáfano que apuesta por la palabra justa. Y terriblemente entretenida.

¿Problemas? En algunas partes peca de confusa y el aletiómetro de Lyra funciona en alguna ocasiones demasiado como deus ex machina solucionando la papeleta a personajes, narrador y escritor. Y hay partes que no me parecen bien desarrolladas (la relación entre Lyra y el oso, por ejemplo, por bonita y fundamental que sea, me parece algo atropellada en su presentación).

Pero son detalles que creo no empañan una buena novela juvenil y un buen primer capítulo de una trilogía muy interesante y que da para mucha discusión. Pero ya volveremos a ella en la relectura de la segunda y tercera parte.



Otras opiniones
Atrapada entre sombras

El castillo ambulante, Diana Wynne Jones, Berenice

Mi segunda incursión en el universo literario de Diana Wynne Jones. Hace años leí Cristal embrujado y me gustó su mezcla de humor, locura y magia. Ahora me pongo con su archiconocido El castillo ambulante intentando olvidar que hay una película con su mismo nombre (y que gracias a Niña Zombi habré visto unas doce veces) y enfrentarme a la historia de Sophie, el mago Howl y Calcifer como si topara con ella por primera vez.

Sophie tiene un mal encuentro con La Bruja del páramo y pasa de ser una tímida muchacha de dieciocho años a una regañona anciana de más de ochenta. Abandona su ciudad y acaba instalada en el castillo del poderoso y temible mago Howl. Y allí vivirá una serie de aventuras y experiencias que no explico y dejo que el que no ha leído la novela descubra por sí solo.

Lo que más me ha interesado de El castillo ambulante es ese sutil humor que impregna toda la novela (incluido los momentos más dramáticos) y la subversión que supone de los cuentos de hadas tradicionales. La protagonista es una hija mayor que acepta resignada su papel de secundaria sin fortuna (ya sabemos que en los cuentos, los hijos menores se lo llevan todo) y como la historia conspira para que esto no se cumpla. Los elementos tradicionales están, pero Wynne Jones los trastoca, los subvierte y convierte en otra cosa. O es lo mismo, pero visto desde otro lugar.

Personajes muy tratados y con personalidades muy definidas, mejores secundarios y un estilo de cuento de hadas que bascula entre lo tradicional y la parodia. Esto sin olvidar la emoción o el saber tratar los sentimientos sin caer en lo cursi. Y resulta muy interesante ver como Wynne Jones obvia lo que para otros autores sería fundamental (las peleas y luchas están casi todas en elipsis o explicadas desde la confusión del testigo a distancia) y se centra en la cotidianidad del funcionamiento del castillo (profusión de escenas de Sophie limpiando) lo que da ese toque diferente a la historia.

Una novela muy recomendable y divertida.
Una de esas historias que si no hubiera sido por el reto creo que no hubiera leído.


Otras opiniones
Rapsodia literaria