Nueva colección juvenil de la conocidísima editorial Harlequín bajo el sello de Darkniss. Bienvenidos a este cada vez más competitivo y duro mundo.
Sinopsis de la contraportada:
Adorada, apartada, incapaz de conectar con los demás. Casi todas las chicas suelen pensar que son distintas, pero Elphame lo sabía con certeza. Era rara. Extraña. Única. Nadie en todo Partholon poseía sus capacidades ni su estrecha conexión con la diosa. Además, estaba a punto de descubrir su destino. Su inquietud la condujo al otro extremo del país, donde aún pervivían los vestigios de una guerra contra el mal. ¿Podría redimir a su país y el alma de su compañero, uno de los supervivientes de aquella guera? Lo que decidiera podía provocar el caos... o abrirle un futuro en el que nunca volvería a estar sola.
El orden de lectura sí que altera los resultados. Estoy convencido de que si antes de leer Profecia de sangre no me hubiera tragado una novela que me dejara tan mal sabor de boca como los dos primeros volúmenes de la saga Quinta Era de la Dragonlance (de la que hablaré), mi valoración de esta novela de P.C. Cast sería diferente. Con seguridad no la hubiera escrito en un tono tan positivo. Sin embargo, después de dos novelas mal escritas, peor estructuradas, de personajes difusos y contradictorios, la lectura de una historia sin brillo, pero correcta y sencilla se antoja bálsamo. Y más cuando es libro de una serie de siete (creo que el cuarto) que se lee como volumen único. Solo por este hecho, algo de mis simpatías tiene.
P.C. Cast es conocida en estos lares por la serie La casa de la Noche que coescribe con su hija Kristin (de la que hice reseña de su primer volumen aquí). En mi opinión, La casa de la noche es una de las series más divertidas del mercado, pero también de las más irritantes e irregulares. Me he leído sus cinco primeros números y no soy un experto, pero sí que conozco las constantes. Y resulta que esas mismas constantes aparecen en Profecia de sangre, sin la carga irritante de esos personajes vampiros que rozan la estupidez supina. ¿Qué quiero decir?- Personajes femeninos fuertes y establecimientos de relaciones de igualdad entre las protagonistas. Agradezco mucho que P.C. Cast esquive eso tan irritante de una prota y su amiga más chillona, más tetuda y más tonta. Aquí las relaciones entre las mujeres se definen por unión y no por oposición. Cada una tiene su importancia y su personaje más o menos configurado. No son excusas para dar más valor a la prota en contraste con los chillidos histéricos de su amiga (ejemplo de esto es la relación de Nora con Bree en la saga Hush, Hush, serie que es ejemplo de todo lo que no debería ser una novela romántica juvenil).
- Creación de un universo y una mitología. Se agradece mucho el esfuerzo de la autora de crear un universo distinto donde la mitología griega, las faldas escocesas, apuntes de brujería wicca, algo de religión judeo-cristiana, etc. Una diosa femenina, las amadas de esas dioses y los ritos (vuelve a rituales que implican los cuatro elementos y magia donde se les llama y se les despide...)
- Un estilo rápido y desenfadado. Descripciones ajustadas, complejidad la mínima y buen ritmo.
- Los personajes no son mojigatos sexuales ni la vivencia de la sexualidad, el coqueteo o el erotismo está visto desde una perspectiva puritana. Gracias, señora Cast. Los protagonistas se desean, se besas, se huelen, se palpan, se aman, se toca y disfrutan. El sexo como algo sano, natural y divertido. Se incluyen un par de escenas de índole sexual bastante explícito (pero tampoco demasiado) y elegante.
- Una historia muy sencilla y entretenida.
Ya digo que esta valoración positiva de la novela se debe en gran parte a que las dos novelas que había leído antes me habían aburrido y disgustado sobremanera. Porque quizá en otro momento de mi vida lectora mi valoración podría ser que P.C. Cast se repite como el ajo ya que todo con lo que construye su novela ya está leído. Haría énfasis en que es demasiado larga y que tarda mucho en entrar en materia. Hay repeticiones innecesarias (con una vez que nos expliquen que Elphame se siente diferente es suficiente, en serio... igual que con el dolor de Brenna... más confianza en el lector, por favor) y dilata demasiado la presentación de los hechos y el contexto antes de entrar en materia y argumento. Esto hace que le sobren páginas. Con menos se explica lo mismo.
Se podría apuntar que Lochlan, el protagonista masculino, es lo de siempre (el tipo atormentado) y que desaprovecha de forma absurda a sus familiares y su presencia y amenaza. Ya sé que la autora nos habla de otras cosas y no quería entrar en una novela de acción o de peleas (la única que hay está en off), pero en ningún momento resultan una amenaza (como se suponen que son) para el entorno que se ha montado la prota.
Sin embargo, hago valoración positiva. Novela que me ha entretenido y que me ha permitido leer algo de P.C. Cast que no me hiciera desear una muerte muy lenta y extremadamente dolorosa a alguno de sus personajes (como sí me pasa con la chupi-pandi de La casa de la noche).
P.D. ¿Por qué el lema de portada y el título (que en su versión original es La elección de Elphame) remiten a una novela de corte vampírico? La sangre en la novela es un elemento más y vampiros no hay por ninguna parte. ¿Acaso nos quieren confundir?
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