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Donde hablo de la última novela de Stephanie Perkins y lo mucho que adoro el slasher

En temas cinematográficos, hay unos pocos géneros por los que tengo debilidad. A saber...

- películas de monstruos.
- películas de bichos grandes que rompen cosas.
- comedias de instituto donde treintañeros interpretan a adolescentes.
- género negro en todas sus variantes.
- películas del oeste llenas de machadas, silencios, miradas retadoras y duelos al sol.
- otros.

Y, sobre todo, el slasher; ya sabéis, asesinos con máscaras matando principalmente a jóvenes borrachos de hormonas. Uno de mis animales totémicos es Jason Voorhes e intento ver todo lo que puedo del género con preferencia el que se hizo a finales de los setenta hasta mediados de los ochenta. ¿Algún preferencia? Muchas.


Con el género voy vendido y aunque hay mucho slasher malo, no hay slasher malo.

Así que cuando en literatura juvenil aparece un slasher, y aparece uno cada dos temporadas, allí estoy para comprobar si en lo literario el género funciona. Y no suele ser el caso. O por lo menos lo que leo, y pienso en Hyde o en Diez, no acaba de funcionar. Cuando me enteré que Stephanie Perkins iba a publicar un slasher juvenil pensé que podría ser muy interesante; es una autora muy correcta, de buen gusto en la escritora, con una tendencia a alargar las historias demasiado, vale, pero muy entretenida. Así que en cuanto me llegó a las manos Hay alguien en tu casa, la devoré.



Stephanie Perkins, La Galera editorial.
Trad. Mar Mañes (català) / Ángeles Leiva (castellano)

¿Y qué tal?
Bien, con reparos.

Posiblemente desvele parte de la trama. Avisados estáis.

La novela funciona a medio gas y tiene un error bastante grave en cuanto a estructura, pero la autora sabe mantener la tensión y sigue teniendo buen gusto para la escritura (aunque la novela sigue siendo algo larga). Me explico.

Buen arranque, prometedor misterio. Un asesino va eliminando a estudiantes populares de un instituto. Los crímenes están bien narrados y son sangrientos. Consigue crear una buena atmósfera de misterio y terror que progresivamente se va desinflando. ¿Cómo? Por dos pinchazos. Uno es la excesiva importancia otorgada a un romance bastante forzado; la otra, que el rostro del asesino se desvele a mitad del libro y que éste sea un personaje terciario rompiendo el misterio que durante la narración se ha ido creando. La novela se resiente mucho y mi interés como lector se perdió.


A partir de aquí la novela se vuelve repetitiva y parece que la autora ponga la marcha atrás y decida no llevar el género a sus últimas consecuencias y negando a la novela la posibilidad de ser la historia de terror que prometía. Además, en su recta final hay grandes vacilaciones de ritmo debido a los continuos relatos de la pasado de la protagonista, otro arco argumental que, la verdad, no importa mucho. Como la protagonista, personaje bastante irritante con la que es muy difícil empatizar. Y si esto no lo haces en una película de terror, el miedo no funciona.

Por suerte Stephanie Perkins escribe muy bien y tiene mucha gracia con el diálogo haciendo que la novela se siga con interés pese a lo que he comentado. 

Habrá que seguir esperando el slasher juvenil literario definitivo.
¿Alguien conoce alguno que se me haya pasado por alto?



Otras reseñas
Nube de mariposa
Ciudad de los libros
Sueños entre letras

"Experimental film" de Gemma Files

Experimental film, Gemma Files, La biblioteca de Carfax
Premio Shirley Jackson 2016
Traducción de Elisa Rivera

Uno de los temas que más me están obsesionando últimamente y con el más tiempo pierdo en búsquedas por bibliotecas, mercadillos e internet, son novelas de terror ambientadas en el mundo del cine. Pienso en novelas como Imágenes malditas de Ramsey Campbell, Última sesión de Marisha Pessl (que ya sé que se enmarcaría más en el thriller, pero sus conexiones con el género de terror son más que evidentes) o algunos cuentos de Robert Bloch. Historias donde la proyección de una película, por ejemplo, abre puertas al más allá o a otras dimensiones. Donde un actor o director maldito es la antesala del infierno.

Así que ya podéis imaginar que la noticia de la publicación de Experimental film hizo que esta novela se convirtiera en una de las más esperadas de la temporada. Cuando la tuve en las manos, la dejé reposar y estas vacaciones, entre siesta de Niña Dragón en el carro y trasnoche de lectura febril, devoré la novela en pocos días.

Lois Cairns, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y las películas de quien se cree que es la primera directora de cine de Canada. Al investigar su trabajo, Lois descubre que esa directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazas con perseguirla a ella también (resumen argumental tomado de la página web de la editorial).

¿Y qué nos encontramos? Una novela de terror ambiental, tensa, incómoda y que agarra al lector para introducirlo en un mundo donde leyendas y dioses atávicos encuentran un lugar donde subsistir y demanar lo que por derecho merecen. Gemma Files crea un "monstruo" nuevo y lo conecta tanto con la tradición de cuentos de hadas primigenios, la narrativa de terror gótica o las últimas corrientes cinematográficas (incluido el tan mal tratado subgénero del "montaje encontrado" o reminiscencias del universo Wan). El género de terror en su sentido amplio para formular una propuesta literaria sobre la preservación de los mitos, sobre el proceso de creación (donde la creación última es perderse en la obra), sobre la fuerza de la ficción para crear y recrear y sus límites.

Además de ser una novela de terror que funciona. Muy bien.
El lector sentirá la inquietud y la presencia del abismo. Experimental film no es una novela que busque el susto fácil. Gemma Files prefiere que el terror en esta novela se transforme en algo más sutil y obsesivo (tanto para la protagonista como para el lector) y como estos sin casi percartarse se vean atrapados en una red de la que parece imposible escapar. Una novela que refuerza el contorno psicológico de los personajes y como se enfrentan a todo lo que ocurre a su alrededor. El mimo con el que la autora construye a su protagonista diseccionando su psicología y personalidad para que los golpes que recibe duelan mucho más.

Pero lo mejor de esta novela es que reducirla a la etiqueta de novela de terror es decir poco de ella. Reflexión sobre la creación literaria y artística, sobre el cine y sus limitaciones y, paradojicamente, falta de límites. Sobre la maternidad y la familia con sus luces y muchas sombras. Y muchos etcéteras. Novela poliédrica y mucho más compleja de lo que pueda parecer a primera vista. Sin olvidarse, claro, de enfrentar al lector a sus terrores y miedos.

Experimental film es una excelente novela y ha sido una lectura apasionante y algo obsesiva. El mito casi olvidado y las leyendas como base y origen de los terrores actuales. Los cuentos infantiles como algo más que advertencias de no acercarse a un bosque. La literatura de terror como ventana a algo que hay fuera. El cine como portal de invocación al atrapar fantasmas por siempre.

Y seamos sinceros, a una novela que en un momento cita al director Larry Cohen solo se la puede amar sin condiciones.

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