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Donde hablo de "La temporada de accidentes" de Moïra Fowley-Doyle y de lo mucho que me ha gustado y como después de leer quise pedir en matrimonio a su autora

De vez en cuando ocurren flechazos inesperados.
Con La temporada de los accidentes de Moïra Fowley-Doyle ha ocurrido.

Publica GranTravesía.

Hacía tiempo que un novela de corte juvenil no me golpeaba y me entusiasmaba hasta el punto de comentarla en voz alta con A.

Esto solo pasa cuando la novela me está gustando mucho o cuando la estoy odiando de forma dolorosa e intensa (En este segundo caso A. sufre mucho con mi indignación, mis puños alzados al cielo, mis bufidos y mis tentaciones de lanzar el libro a la pared y salir a la calle con un machete buscando malos autores con los que desahogarme con la tranquilidad de que no pillaré a ninguno porque eso de correr o hacer cualquier esfuerzo físico no va conmigo).


Lo mejor de todo es que la lectura de La temporada de accidentes ha sido algo fortuito. Sencillamente un día por X motivos cayó un ejemplar en mis manos y decidí leer sin expectativas.

¿De qué va esto?
A finales de octubre, la familia de Cara es propensa a los accidentes. Golpes, magulladuras, quemaduras, etc. Algo que empezó como anécdota que alcanza categoría de obsesión. Y será durante estos días que la vida de Cara cambiará; sentimientos que no deberías estar ahí, premoniciones o la búsqueda de una compañera de colegio que aparece en todas sus fotos...

La temporada de accidentes es una novela que busca y consigue desmarcarse de la literatura juvenil al uso. Busca ser diferente y lo que en principio parece la consabida historia de una familia con secretos, gracias a una forma donde las fronteras entre realidad y fantasía son porosas y de un lenguaje que busca la poesía y la metáfora como bases, se convierte en algo nuevo. Hay una poderosa tensión en la novela entre lo real y lo fantástico y ambos universos acaban confusos.

Esto es para mí lo más interesante de la novela; como su lectura bascula en una eterna ambigüedad y ruptura de con convenciones narrativas y apuesta por lo onírico y difuso. Para mí, pese a que en algunas reseñas se quejaban de que fuera confuso y casi ininteligible, es lo que da valor a la novela. No es lineal, no es fácil y exige que el lector ponga de su parte. Algo propio de la tradición literaria irlandesa, por otra parte. Recordemos que en ese país se encuentran libros como Ulises de Joyce o esa inabarcable obra maestra que es El tercer policía de Flann O'Brien.

Esto es de lo mejor que cualquiera puede leer.
También de lo más extraño. Y divertido. Y diferente.
Y delirante. Y obsesivo. E infinito.

Creo que esta novela no podría ser de otra parte que de Irlanda. Un humor bronco, relatos de fantasmas, el peso del silencio y la culpa en la familia, lo difusas de las líneas que separa lo real de lo fantástico... El paisaje y la historia.

La temporada de accidentes es una novela poderosa, bien trabada en imagen y estructura. Una excelente primer libro que augura una autora a la que seguir muy de cerca. Como consigue que una novela realista se lea como algo fantástico, con páginas cercanas al terror.

La lectura de esta novela ha sido tan feliz que cuando la acabé solo quería buscar a Moïra Fowley-Doyle, postrarme ante ella diciendo aquello de que no soy digno de estar allí y pedirle matrimonio sabiendo que me dirá que no y adorar en silencio. Esto me ha ocurrido con muy poco autores. Pensándolo ahora diría que solo con Richelle Mead, Maggie Stiefvater y Terry Pratchett.

Fantasma de Laura Lee Bahr

Fantasma, Laura Lee Bahr, Orciny Press

Una de las novelas del año.

Una novela que clama a gritos, hachazos y golpes una relectura y después otra y ya puestos, una tercera. Porque al leerla, algo se escapa.

Hay demasiadas aristas, demasiadas capas, demasiado universos detrás de una frase que parece una broma, pero es algo más.
Una novela que no es para todo el mundo. Tengo un amigo que la ha empezado tres veces, pero no consigue entrar en este mundo. Otros, en cambio, a las dos frases se ven atrapados y no vuelven a salir.

La recomiendo en la librería sabiendo que que habrá lectores que se sentirán fascinados, otros molestos e inquietos y unos pocos estafados. No es una novela fácil, pero oye, los que nos gusta leer buscamos esto, ¿no? Retos, novelas que nos planteen dudas, que nos reten y que por momentos nos hagan plantearnos si nos están tomando el pelo.

Una novela de fantasmas (¿seguro? ¿o no será en verdad un espíritu? ¿o de verdad alguien a muerto?) estructurada como un Elige tu propia aventura donde han arrancado la posibilidad de elegir por lo que el lector ser verá obligado a vivir todas las opciones. Tres personajes. Un periodista obsesionado con la muerte de una chica llamada Sarah While. Un tipo que sueña con ser estrella del rock que vive en el apartamento de Sarah While. El fantasma (¿o es espíritu?) de la propia Sarah While que actuará como narradora de su vida, muerte y lo que sucedió a partir de ahí. De lo que sucedió aquí y en el otro camino que no se tomo. Porque en esta novela, repito, asistiremos a todas las posibilidades.

No es una novela fácil. La autora toma todas esas posibilidades y las mezclas, las junta, las revuelve y obliga al lector hacer un esfuerzo para colocar las piezas en su sitio sabiendo que algo no encaja y que bastante se escapa. Hablamos de caminos que se podrían haber tomado, como posibilidades, como dimensiones o universos paralelos. Lo que ocurre aquí y allí a la vez, pero de forma distinta. La novela, capítulo a capítulo, muta de novela de terror, a comedia, a ciencia ficción, para volver al terror psicológico. De literatura generacional a relato de serie B. Poliédrica y compleja.

Y cargada de un humor negro, cruel, socarrón que no oculta una novela profundamente triste. Porque aquí, detrás de la inquietud, del misterio, de la risa cruel, estamos hablando de tres personajes solos y desorientados. Las referencias a Lynch no son casuales ni gratuitas. Puede leerse Fantasma como una historia sobre la depresión, y es esto y mucho más, claro.

Pero algo se escapa.
Siempre la sensación de que algo se está escapando.
Una novela arisca que no quiere al lector (lo que está bien) y que obliga al lector a estar allí y ligar cabos, detalles y que esa broma de ahora es el escalofrío unas páginas más adelante.

Sin olvidar, claro, la ciudad. Los Angeles, ciudad arisca y desapacible alejada de cualquier fantasía de glamour. Sacada de esos paseos desasosegantes en coche de las películas de Michael Mann.

Fantasma es el tipo de novela que busco y me interesa. Que me rete como lector y me remueva lo suficiente como para intentar plasmas mis propias obsesiones en un papel. Que haya las dosis justas de fascinación e irritación y que me de la seguridad que en un par de meses, cuando venga el frío de verdad, la volveré a leer. Porque algo falta y ese algo lo tiene que poner el lector.

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Trilogía victoriana de Félix J. Palma


El mapa del tiempo, ed. Algaida
El mapa del cielo, ed. Plaza y Janés
El mapa del caos, ed. Plaza y Janés
tres novelas de Félix J. Palma

Esto que viene ahora no es una reseña al uso. Es una declaración personal de aprecio de un lector a la obra de este autor.

Reconozco que soy un lector egoísta. No comparto todo lo que leo. Hay libros, ya sean ensayos o novelas, que me emocionan, sacuden, golpean y aturden de los que no hablo. Autores que guardo solo para mí y que pese a que sus obras han cambiado mi forma de ver la vida, el universo y todo, no hablo de ellos. No tienen que ser necesariamente mis autores favoritos, algunos de ellos hace años que no los leo y su obra ha dejado de interesarme. Hablo de escritores o libros que en un momento u otro, golpean y te cambian como lector.

De estos autores no hablo en el blog. Me lo guardo y atesoro. Me refiero a gente como Jane Austen (sentido del humor y creación fina de personajes), Stevenson (sentido de la aventura, la maravilla y que la literatura es algo más), John Irving (la literatura como una mezcla extraña de comedia y tragedia en un mismo momento), Terry Pratchett (sí que he hablado de él, pero la proporción de más de treinta novelas leídas y solo tres reseñadas es significativa), John Connolly (el viaje a los abismos del ser humano), Shaun Tan (un libro suyo cambió mi vida y me hace estar donde estoy ahora mismo), el puñetazo emocional y literario que supuso Knockemstiff, la absoluta y ciega adoración a cómo está escrita Madame Bobary, los juegos literarios de Georges Perec o el abismo moral que supone cada incursión en la obra de Dostoievski, el sentido del humor y la sátira posmoderna de David Foter Wallace, y muchos etcéteras. Autores que me reservo y que no quiero compartir. Y Félix J. Palma, un autor cuya obra me hace feliz.

Leí El mapa del tiempo por una recomendación directa de Susana Vallejo, madrina de este blog en una tertulia de ciencia ficción y fantasía que por el año 2009 se hizo en Igualada (y cuya pequeña crónica se menciona aquí). Al lunes siguientes me hice con el ejemplar que había en la librería y lo devoré en pocos días. La lectura de El mapa del tiempo fue una de las mayores y más felices sorpresas que me había encontrado. ¿Por qué? Por un motivo muy simple, el sentido de la maravilla.

El mapa del tiempo fue un libro que me recuperó el entusiasmo y la sorpresa con la que abría los libros en mi infancia. Las primeras lecturas de Verne, Stevenson, Salgari, Doyle y sí, Wells. El mismo espíritu de aventura, de sorpresa, de viaje con un punto irónico y cargado de humor. Las aventuras y desventuras de un puñado de personajes que orbitan alrededor de la figura de H.G. Wells (al que a lo largo de la trilogía acabas apreciando como a un amigo) y su novela La máquina del tiempo fue un mazazo literario.

La novela es sencillamente brillante y repleta de hallazgos. Desde el juego de ese narrador metomentodo y algo sabihondo, la natural y bien inclusión de personajes reales, una utilización barroca y preciosista del lenguaje que, a la vez, resulta natural y fluida. Una segunda parte sencillamente magistral y que es una de las mejores creaciones literarias basadas en la paradoja temporal. Un libro repleto de sorpresas y maravillas que no se agota en sí mismo y se expande. Y que rompe convenciones y género. Más allá de los injustos prejuicios que pueda inspirar la ciencia ficción, El mapa del tiempo es una excelente novela que puede entusiasmar a cualquier tipo de lector que busque una historia muy bien escrita y narrada.

En El mapa del cielo, Félix J. Palma sube las apuestas. De La máquina del tiempo pasa a La guerra de los mundos, y construye una apasionante historia de aventuras y romance a la vieja usanza apostando por la ciencia ficción, el homenaje a la serie B y multiplicando las referencias sin que estas sean un simple capricho de autor. El mundo victoriano de viajes en el tiempo y dimensiones paralelas crece con personajes, tramas e interrelaciones. Las dos novelas se alimentan en un juego de referencias y puentes, pero a la vez consiguiendo que ambas novelas sean independientes una de otra. Un reto por amor, un extraño que salta por el tiempo, una amenaza enterrada en el hielo. Una novela compleja, muy divertida, emocionante y quizá la más romántica de las tres que conforman la trilogía. De inicio algo lento y con un pequeño exceso de páginas, la novela acaba arrastrando al lector a una lectura entusiasta llena de acción y suspense donde acaba tocando múltiples subgéneros de la ciencia ficción y difuminando las fronteras entre ellos, todo acompañado de ese estilo adictivo al que nos ha malacostumbrado J. Palma.

Y este año por fin nos llegó la esperada conclusión de esta trilogía, El mapa del caos. Como lectores echamos de menos el factor sorpresa de la primera novela, pero el mundo que ha creado Félix J. Palma nos resulta cómodo y familiar. Tanto las tramas como los personajes de la novela ya los sentimos nuestros y reconocemos escenas, momentos y situaciones desde otro punto de vista. Ahora el centro de atención es El hombre invisible sin olvidar a otros libros y autores como Alicia en el país de las maravillas o El sabueso de los Baskerville. Quizá es la más convencional de las tres novelas y donde el narrador se muestra más tímido, pero sigue habiendo en sus páginas un alarde de imaginación y talento admirables. La novela concluya las tramas que las anteriores novelas habían dejado abiertas (aunque en la lectura de las respectivas novelas están admirablemente cerradas) y acaba de explorar a fondo el universo de universos paralelos que ha conformado esta trilogía. De nuevo el lector se ve desbordado por la inventiva y por la maravilla y se siente embargado de esa euforia que solo sabe proporcionar la buena novela de aventuras y ciencia ficción, esa capacidad de ir y ver más allá al romper los límites de nuestra realidad. Un canto de amor a la imaginación pura.

La Trilogía Victoriana es uno de los proyectos más ambiciosos y mejor conseguidos de la narrativa española, considerando género o sin hacerlo. Una obra compleja, densa, bien construida, terriblemente adictiva y entretenida. Que sabe jugar con los géneros, romperlos, ironizar y deconstruirlos y repleta de páginas, imágenes, momentos y secuencias sencillamente brillantes y admirables. Un proyecto que sirve de homenaje a toda la literatura de una época que invitaba a soñar y a llevar la imaginación más allá y que, además, es una emotiva declaración de amor a H.G. Wells, uno de los escritores fundamentales y más influyentes de finales de siglo XIX y XX. Sin su obra, la literatura de género fantástico y de ciencia ficción no sería igual (seguramente más pobre) y, por tanto, la historia de la literatura sería mucho más triste. Cuatro novelas, las tres mencionadas y La isla del doctor Moreau, absolutamente imprescindibles para cualquier lector.

Como lector, ha sido uno de los viajes más placenteros, agradables y vibrantes de estos años. En un momento en que ya llevo un bagaje como lector muy importante a la espalda y cada vez cuesta más encontrar un libro donde admirarse, la obra de Félix J. Palma, estas novelas y sus libros de cuentos, ha sido un hallazgo excelente y un viaje inolvidable. Una obra que me hace feliz como lector y que consigue eso tan difícil de hacerme querer escribir; contagiar el entusiasmo por el arte de explicar historias, de trenzar y forjar palabras con el esfuerzo del trabajo diario, la constancia y la búsqueda de la palabra justa.

Y por todo esto, por el viaje, la aventura y el sentido de la maravilla, gracias.

Otras obras del mismo autor


"La guarida de Jonás" de Jack Cady

La guardia de Jonás, Jack Cady, Valdemar, col. Insomnia 1

Primer título de la nueva colección que la admirada editorial Valdemar. Insomnia, dedicada al terror contemporáneo y a la literatura de alta calidad. Con La guardia de Jonás empieza de una gran forma su andadura.

La guardia de Jonás: Una historia real de fantasmas contada en forma de novela no es sólo una historia de apariciones inquietantes, también es, como reza el subtítulo, una historia real, autobiográfica, sobre la vida de un grupo de jóvenes marineros que sirven en la Guardia Costera de los Estados Unidos recién terminada la Segunda Guerra Mundial. 
El multipremiado autor norteamericano Jack Cady nos brinda con La guardia de Jonás una inolvidable y poética historia de terror e iniciación en el mar.

Eso es lo que pone en la contraportada de la novela y mi única pista en el momento de ponerme a leerla. ¿Mis expectativas? Una novela de terror marítimo en la línea de William H. Hodgson, angustia, claustrofobia y terror. ¿Y qué me encuentro en realidad? Una novela sobre la vida de unos marineros en un barco de salvamento, su día a día, avatares, miserias, rencores, amistades y secretos. Y sí, la presencia de unos fantasmas que más que provocar el teror y la angustia en el lector, marcará el devenir de unos personajes y las relaciones que se establecen entre ellos.

La guarida de Jonás es una novela de personajes, una historia psicológica que explora los efectos de una presencia sobrenatural en los personajes y en el retrato de la vida marinera. ¿Me sentí decepcionado? Ni por asomo. La guarida de Jonás es una historia demasiado poderosa.

Un estilo rico y poético que envuelve la historia y atrapa al lector, personajes redondos y complejos que se escapan y desbordan el aparente estereotipo del que parten (el capitán callado, el cocinero supersticioso, el nuevo, etc.), una estructura compleja y esquiva que obliga a una lectura tranquila y atenta. No es una novela fácil. Quien espere grandes dosis de acción se verá decepcionado ya que, como he dicho antes, estamos ante una novela profundamente psicológica; cómo una serie de personajes se enfrentan a algo que no pueden explicar, cómo los afecta y sus consecuencias. La negación, el intento de racionalizar lo visto, la explicación lógica, el mito...

Y el mar. El autor demuestra todo su talento y toda su pericia en la descripción del mar. Un estilo rico, poético, sabiamente adjetivado, creando el ambiente. Es una novlea donde el frío se nota, el lector siente el viento helado, la inclemencia del tiempo, el calor que proporciona una taza de café. Lo riguroso y duro de una vida dedicada al mar y al salvamento de barcos en un ambiente hostil.

¿Y el terror? El terror está, pero de una forma muy sutil. El ambiente, la tensión entre los personajes, las apariciones inesperadas, lo que esconde la niebla, la sugerencia. Lo repito, quien espere una novela con susto se llevará un chasco. Y quien solo crea que es una novela de terror más, se perderá una buena novela. No es de fácil lectura, pero la experiencia resulta grata y muy recomendable.

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"La casa infernal" de Richard Matheson

La casa infernal, Richard Matheson, Minotauro

Hace un par de meses, la amiga Sasy del blog Gecko Books pidió colaboración para una entrada dedicada a novelas de terror. Le mandé unos cuantos títulos y uno de ellos era La casa infernal de Richard Matheson, novela que había leído hacía ya muchos años y me había cautivado (y asustado). Semanas después Sasy me comentó que la estaba leyendo y disfrutando con el mal rollo que impregna las páginas de la novela de Matheson y, como alguno de los protagonistas de la novela, decidí volver a la Mansión Belasco.

Tras dos intentos fallidos y que se saldaron con muerte y locura, en 1970 un tercera expedición se adentra en la Mansión Belasco para desentrañar su misterio y dilucidar de una vez por todas si realmente está encantada o todo lo que en ella sucede no son más que sucesos naturales que se puden erradicar. La expedición la conforman un científico, su esposa, una médium y el único superviviente de la expedición anterior. 
Tienen una semana.
La Mansión Belasco les da la bienvenida.

La relectura de La casa infernal ha sido una experiencia fascinante. No solo ha sido como leerla por primera vez, sino que las mismas sensaciones de inquietud, mal rollo y terror han vuelto. Y lo consigue gracias a que la novela esta sustentada en los fuertes pilares de una buena historia, buenos personajes y una excelente forma de contar lo que ocurre en esos días en la casa Belasco.

Un millonario contrata a un grupo para que limpien una casa que se presume encantada y donde han ocurrido espeluznantes sucesos. Así entran en juego los protagonistas y sus actitudes enfrentadas. La ciencia y la fantasía enfrentadas.Y el lector se ve sacudido de un lugar a otro, de una explicación racional a otra basada en la presencia de fantasmas. Y eso provoca el enfrentamiento entre los personajes y el conflicto entre las diferentes creencias. Esto es quizá uno de los mayores aciertos de la película ya que el lector se también intentará dar una razón a todo lo que ocurre. Y al igual que en otras clásicas historia de cuentos de fantasmas, Matheson juega con las explicaciones. Fenómenos naturales, fantasmas, locura...

Todo esto apoyado en unos personajes que trascienden su condición de tipos (el científico, la médium, el superviviente, etc.) y muestran una gran complejidad y pasados complejos con los que el autor (y no solo el autor...) juegan y se divierten atormentándolos. La casa actúa como vehículo para sacar lo peor de los personajes y enfrentarlos a todo aquellos que ocultan o se niegan.

Aderezado con un estilo crudo, directo, sin concesiones ni florituras para una historia dura y violenta. Porque no estamos ante unos fantasmas o unos sucesos que se limitan a asustar a los protagonistas con ruidos y gritos. No, aquí hay escenas de una violencia fuerte y despiadada (recuerdo ahora la escena del gato, por ejemplo) que está narrada sin efectismos ni trampas. Es una novela terriblemente física y es un terror que se palpa y que invade a un lector atrapado en una casa que parece infinita.

Y no digo más para no condicionar la lectura a nadie. Una excelente novela de terror. Quizá una de las mejores que he leído con ese estilo duro y seco que tanto me gusta. Una historia muy buena de la mano de Richard Matheson, uno de los mejores escritores fantásticos del siglo XX tanto en su faceta como novelista, como cuentista o guionista de cine y televisión. Un autor de una obra infinita cuya sombra ha marcado el devenir de todo un género.



Fotogramas de la adaptación que en 1973, John Hough hizo de la novela con guión del propio Richard Matheson. Una excelente película de terror clásico repleta de extraño planos e inquietantes colores a la que le tengo un cariño enorme y que me gusta revisionar de vez en cuando.


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Tres reseñas breves

Las luminosas, Lauren Beukes, RBA, 2013

La chica que debería haber muerto 
persigue al asesino que no debería existir.

Con solo esta frase como pista empecé la lectura de Las luminosas. No sabía de qué iba. No conocía a su autora. No esperaba nada de ella.

La novela se inicia una tarde de verano de 1974 con la conversación entre un tipo llamado Harper y una niña llamada Kirby. Una conversación extraña, tensa, angustiosa aunque el lector no sabe muy bien por qué. Un ambiente violento se va trenzando entre estos dos personajes que se convertirán en los protagonistas. Algo oscuro empieza (bueno, en verdad empezó hace muchos años) y el lector sin quererlo se verá atrapado en una novela apasionante, adictiva, poderosa y diferente. El fascinante viaje que propone una novela que mezcla de forma hábil y genial el género negro, la ciencia ficción y el terror, siendo todo a la vez y única en su género.

Las luminosas es un festival de buena literatura de género para cualquier aficionado a la ciencia ficción, al terror y a la novela negra. Una mezcla de corrientes y géneros efectiva y muy conseguida que atrapa al lector en una maraña de buena literatura. Buenos personajes descritos en pocas, pero sabías pinceladas. Tanto el asesino, como la víctima que sobrevive o el periodista cansado que ayuda a regañadientes a la protagonista en su investigación. Una novela que me ha satisfecho y de la que estoy encantado. Gran dominio del lenguaje, crudeza en los crímenes y dominio de los viajes en el tiempo.

¿Y por qué si me ha gustado tanto le dedico una reseña tan breve? Porque creo que quien decida leer Las luminosas tiene que adentrarse en ella sabiendo lo mínimo posible. Yo lo hice así y ha resultado una lectura fantástica.

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker, Alfaguara, 2013
La veritat sobre el cas Harry Quebert, Joël Dicker, La Campana, 2013

Una vieja desaparición.
Una fuerte amistad.
Un libro importante.
Secretos del pasado que vienen a irrumpir en el presente.
Una novela de moda.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es una de las novelas que estos días más se mueven en la librería. Un caso de buena campaña publicitaria (fuerte, pero sin agobios) y un tranquilo boca/oreja entre los lectores. La leí más por curiosidad profesional que por interés lector y me encontré con una novela entretenida, rápida, algo adictiva que ofrece mucho menos de lo que promete y que hace pasar un par de tardes de verano entretenidas. Buen dominio de la técnica del género del thriller de investigación. Algo tramposillla (y eso siempre molesta).
¿Problemas? En mi opinión, dos muy importantes.

1. Demasiadas páginas. Larga, muy larga. Con ciento cincuenta páginas menos nos encontraríamos ante un gran ejemplo de best seller de calidad. Las páginas de más alargan innecesariamente la trama y no aportan nada. ¿Ejemplo? Todas esas páginas dedicadas a la madre del protagonista que aporta un toque de humor algo grotesco a una novela que no lo necesitaba.

2. Un tercio final de la novela alargado, enrevesado y caótico. Final sobre final sobre final, sorpresa sobre sorpresa sobre sorpresa. La novela no se acaba nunca y que el tramo final es innecesariamente liado para otorgar siempre una nueva sorpresa al lector. Además tanta sorpresa innecesaria me daba la sensación de que el autor se estaba riendo de mí como lector y caía en la parodia del género.

Por lo demás, entretenida y efectiva para pasar el rato. Eso sí, quien busque algo de gran calidad literaria que se diriga a otra parte. En esto Harry Quebert anda algo justito.

Joyland, Stephen King, Random, 2013

Devin Jones entra a trabajar un verano en el parque de atracciones Joyland. La leyenda de un misterioso asesinado será la sutil compañera de un verano repleto de experiencias que le marcaran para siempre.

Estupenda novela corta del maestro King que se entronca directamente con otras novelas de nostalgia y transición a la madurez del autor. Recuerdo la luminosa y triste El cuerpo y la fantástica y muy perversa Verano de corrupción.

Una novela breve, concisa, muy tranquila, divertida, tierna, emocionante y angustiosa. Mucho cuidado con los personajes y el entorno, un crepuscular parque de atracciones que aporta todo su misterio y su magia. Una novela solida, bien explicada que si bien no es de lo mejor o más destacado de King, sí resulta muy agradable y cercana. Y qué maravillosas y preciosas son las portadas de su edición original. Ilustraciones pulp para una buena novela de descubrimiento y misterio.



"The raven boys" de Maggie Stiefvater

The raven boys. La profecía del cuervo, Maggie Stiefvater, SM, 2013

Disfruté con Temblor. Me pareció una novela muy bonita, muy cursi y muy tierna con un problema de estructura. Curiosamente me satisfago más toda la parte romántica y amorosa, que la intriga. En mi opinión, Maggie Stiefvater demostró un gran gusto por la palabra escrita y un amor muy grande por el arte de contar una historia. No leí las continuaciones porque el final del primer libro me pareció perfecto en su sencillez y tristeza.

A partir de ese momento empecé a seguirle la pista a una autora que se ha convertido en una de las pocas escritoras que me gustaría conocer en persona, que más o menos sigo por las redes sociales y cuyo personaje me parece uno de los más entrañables y achuchables del mundillo literario.

Ahora, unos años después me dan la oportunidad de leer The raven boys semanas antes de su publicación. Me lanzo de cabeza a ello sin saber de qué va esta historia de unos chicos cuervo, quién sale o qué me puedo encontrar. Voy sin expectativas de ninguna clase y con ganas de pasarlo bien. ¿Y qué me encuentro? Con una buena novela. Diría más. Con una muy buena novela y una las mejores historias juveniles que he leído este año. Con The raven boys creo que Maggie Stiefvater entra de lleno en la liga de las grandes escritoras con una historia diferente, original, astuta y muy adictiva que parte de argumentos y personajes muy conocidos dotándolos de nueva vida y una nueva visión. Con esta novela Maggie pasa a engrosar mi lista de escritores juveniles favoritos junto con Laini Taylor, Richelle Mead, Mara Oliver, Holly Black, Jasper Fforde o Daniel Waters entre otros (y sí, la llamo Maggie... la confianza que me inspira).

¿De qué va esto? Parafraseo por pereza el argumento de la novela que aparece en la página de la editorial.

Cada año en la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán el año próximo. Siempre es el mismo ritual, pero este año es distinto. No la acompaña su madre sino una amiga de la familia. Y Blue ve uno de esos espíritus que morirán cuando es el único miembro de su familia que no tiene facultades adivinatorias. Esto solo puede significar una cosa: que es su amor verdadero o que lo va a matar.
En la Academia Aglionby, el colegio privado más elitista de la zona, cuatro estudiantes muy distintos entre sí, pero grades amigos buscan la ubicación del último rey galés, Glendower, el rey cuervo. Son Gansey, Adam, Ronan y Noah, cada uno arrastrado su particular batalla.
Los caminos de Bluy y esos chicos cuervo, llamados así por el emblema de la escuela, se cruzarán y lo que empieza siendo desconfianza acaba convertido en una amistad que cambiará la vida de todos. Y más cuando algo oscuro y amenazador empieza a cernerse sobre ellos.

¡Por favor, qué aburrido es hacer resúmenes argumentales!

The raven boys juega con las historias de profecías amorosas (no en vano empieza la novela empieza con la frase "Blue Sargent había olvidado las veces que le habían dicho que mataría al amor de su vida"), las de familias de bruja y las irritantes novelas de pobres chicos ricos en relación con chicas de otro estrato social. Maggie coge los elementos de estas novelas, los mezcla y hace algo diferente porque la profecía amorosa no es el centro de la trama y la historia no se convierte en una remedo clasista de Romeo y Julieta sino que apuesta más por una historia de amor muy normalizada y tranquila, y en un gran retrato de la amistad entre cuatro chicos muy diferentes entre sí y una chica con su diferencia. Y las brujas... bueno, son brujas. Saben más de lo que dicen, son tramposas, algo liantas y muy cercanas. Mujeres fuertes, seguras y que forman parte de una comunidad.

La novela no es solo una historia de amor y misterio. La novela habla de amistad, exclusión, familia (no la impuesta, sino que la uno elige), sacrificio, dolor, esperanza y ganas de vivir. Rompe los esquemas de las historias de pobres niños ricos gracias a una gran habilidad para la creación de personajes. Cada chico cuervo es único, cada uno con sus problemas, carencias afectivas, humor diverso, pero gran respeto entre ellos. Son amigos, pero amigos de verdad. No esas meras comparsas que se suelen encontrar en las novelas donde los amigos solo son reflejo del protagonista. En The raven boys todos son protagonistas. ¡Hostias, si hasta consigue que el sobado personaje de chico malo problemático adquiera nuevos matices y capas! Al igual que el gran acierto de que Blue sea una chica normal presentada y retratada como una chica normal. Ni arranca pasiones ni se considera poco. Es una chica con su carácter, con sus inseguridades, con sus errores y su normalidad y que por eso mismo el lector encuentra tan cercana.

Todo esto acompañando una historia de magia y antiguos secretos que funciona a la perfección gracias a una sencilla mitología, a unos personajes bien trazados y a las suficientes dosis de misterio para tener atento al lector. En la novela hay un equilibrio perfecto entre el misterio, su investigación y los problemas personales de los protagonistas gracias a la habilidad de Maggie para tejer una historia compleja de forma en apariencia sencilla. Una prosa cuidada y mesurada. Un estilo repleto de hálito poético y humor. Una narración tranquila, calma y que deja espacio para que los personajes y la historia crezcan. Quien espere grandes arrebatos, grandes pasiones o increíbles escenas de acción, se sentirá defraudado. Escenas largas, tranquilas, conversaciones, tensión, personajes que maduran y evolucionan para un final emocionante y duro.

Y no digo mucho más. No porque no haya muchísimo que decir de esta estupenda novela, sino porque merece la pena que cada uno vaya desentrañando por su cuente el misterio del rey Cuervo, conozca los personajes y los haga suyo. Y que el lector disfrute con un estilo maduro, pausado, rico y denso que confirman a Maggie Stiefvater como una de las mejores escritoras juveniles del panorama actual. Por esa capacidad de refundar las historias conocidas y crear verdad con sus historias y personajes.

Anda, que cuando una historia me gusta se nota, ¿no?



"El fantasma enamorado" de Jonathan Carroll

El fantasma enamorado, Jonathan Carroll, La Factoría de Ideas, 2010

Fue un cliente de la librería quien me puso sobre la pista de este autor. Es un tipo que suele aparecer unas ocho/nueve veces a la semana y ojea, compra, encarga y pregunta. Suelo llevar un seguimiento muy atento de sus lecturas y nos vamos descubriendo autores y novelas. Hace unos años me pidió una novela llamada El museo del perro y vete a saber por qué me quedé con el nombre de su autor guardado en alguna parte de mi cerebro. Años después, el nombre del autor vuelve a emerger y gracias a Victalian, me hago con cuatro de sus novelas. Y sin saber por dónde empezar, al azar escojo El fantasma enamorado novela.

¿Y qué me encuentro? Un hombre que debería haber muerto. Un perro llamado Piloto. Una mujer alta muy enamorada que no puede continuar. Un fantasma reducido a ser niñera del hombre y perdidamente enamorado de la mujer. Un ángel de la muerte. Un montón de verzes. Y un viaje al pasado para reconciliarse con él, entender el presente y poder encarar el futuro.

Aviso, no es una novela juvenil, ni romántica. Si tuviera que definirla sería algo así como relato onírico fantástico con toques de novela de terror. No tiene un argumento definido, ni una estructura convencional. El lector no encuentra un punto A que le lleva a un punto D pasando por B y C. El fantasma enamorado en G para ir a Z para volver a H para perderse en S. Una ambientación onírica con perros que hablan, con monstruos que salen de la nada como si fueran ingredientes para una cena perfecta, nubes de cáncer que recorren la ciudad, viajes al pasado para discutir en un pícnic con uno mismo. Todo al servicio de una historia de amor alejada de exageraciones o melodramas; una historia madura de silencios y reproches. Y, sobre todo, una historia de reconciliación con el propio pasado. Y siempre con la sombra de la muerte planeando en todas y cada una de las páginas.

La novela me ha resultado fascinante. Su forma y su fondo, sus personajes, el mundo extraño que me plantea y en el que me he sentido muy comodo y que he reconocido. Pero podría entender que hubiera lectores que sintieran rechazo por la forma de narrar de Jonathan Carroll, de plantear y estructurar la historia. Con tanto onirismo, surrealismo y ligera subversión de las estructuras narrativas convencionales. No es una novela ni un autor convencional. A mí eso me gusta. Me gustan los autores que dan un paso más y se arriesgan y con el que el lector arriesga. Un reto y una dificultad. La novela tiene continuos saltos en el tiempo, es desordenada y abigarrada y tiende a dejar historias inconclusas (lo que va a favor de una historia tan onírica como la que estamos hablando), pero todo esto no es más que una fachada para una novela muy bien estructurada y muy bien escrita. Sin saber qué decir y cómo decirlo, este argumento no se aguanta.

Amor, muerte, enfermedad, sacrificio, pasado. Personajes cercanos y reconocibles en sus defectos. Y Carroll hace un fascinante ejercicio de retrato de todos esos silencios y alegrías de la vida en pareja. Levanta la alfombra de esas zonas oscuras que todos negamos y hace que personajes y lector se enfrenten a cosas que no gustan y que preferimos ignorar. Y no solo en la relación de pareja, sino con uno mismo. Una de las partes más brillantes de la novela es un viaje al pasado para hablar con todos los que fuímos para poner las cosas claras. Y una reflexión de que no somos solo nuestra visión, sino que somos la visión de los demás y...

Una novela infinita y está repleta de grandes momentos y reflexiones. Amen de ser terriblemente entretenida, rápida y provista de un humor negro, irónico, cruel y mordaz a la vez que tierno y absurdo (desde el sofisticado juego de palabras hasta el splastick). Y de ser capaz de que uno no pueda volver a mirar nunca igual a un perro.

Dicen que Jonathan Carroll es uno de esos autores que no aceptan tintas medias:  o se adora su universo y uno se convierte en adicto, o se odia profundamente. Adivinad en qué bando me ha colocado la lectura de esta novela.

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"Un saco de huesos" de Stephen King

Un saco de huesos, Stephen King, DeBolsillo

Mike Noonan, escritor en crisis y viudo reciente se muda a una cabaña junto al lago que compró con su mujer. Conoce a Mattie y a su hija Kyra, las cuales viven acosadas por la figura del abuelo de la niña que quiere su custodia. Y en la casa empiezan a pasar sucesos extraños... lloros de niños por las noches, gritos de una mujer y la presencia de su difunta mujer que intenta advertirle de algo.

Tras un argumento algo convencional (no deja de ser la típica historia de casa encantada y fantasma vengador) nos encontramos en mi opinión con una de las mejores novelas de Stephen King. O, por lo menos, con una de las que más me han gustado.


Un saco de huesos es una historia de terror, una clásica historia de fantasmas y casa encantada, un melodrama, un excelente estudio de personajes, una reflexión sobre la escritura y el oficio de escritor y la demostración de que Stephen King es uno de los grandes escritores americanos del siglo pasado y de este siglo.

¿Y por qué me ha gustado?

El ritmo. Tranquilo, en ascenso y sin prisas. Evita eso que irrita tanto en la literatura de terror de sustos a la primera de cambio y apuesta por ir poco a poco a introducir el elemento fantástico con normalidad y sutileza. Las primeras manifestaciones no son terroríficas. Al contrario, resultan casi tranquilizadoras. Esto permite ir presentando y construyendo a los personajes con calma para que resulten identificables, creíbles y complejos. Y matizar las relaciones que se establecen entre ellos. Ante todo, personajes. Un ejemplo de esto es el maravilloso capítulo donde Mike Noonan conoce a Mattie y Kyra. Desde la aparición de la niña andando por mitad de la carretera entramos en un magnífico capítulo y un ejemplo maestro de cómo presentar a actantes, la relación entre ellos y las sutilezas que se establecen entre ellos. Y todo por medio de una conversación y muchas miradas.

La aparición del terror no está basado en los sustos y las sorpresas, sino en el ambiente y en la acumulación de secretos. Mike Noonan se ve empujado a investigar qué pasa en su casa, qué ocurrió con su mujer y qué secretos oculta el pueblo. Al ir destapando estos secretos vamos acumulando horror... Y el terror que podemos sentir no es el sobrenatural, sino el más cercano y humano. Lo que da miedo no es lo que puedan o no puedan hacer los fantasmas, sino lo que hacen los seres vivos. Recuerdo ahora la escena del lago y las piedras, una tranquila comida al aire libre y un viaje al pasado lleno de dolor, desconfianza y crueldad. La sutilidad con la que va deshaciendo el misterio de los gritos de la mujer y los lloros del niño demuestra la habilidad Stephen King como el gran narrador que es. Y el gran pesimista. En novelas como esta (o Apocalipsis o Cell) es palpable esa desconfianza del escritor en el hombre y en lo fácil que le resulta la crueldad. La esperanza y la humanidad parecen reducidas a individuos y las relaciones a las cotidianas y familiares.

Claro que el terror solo es un vehículo para hablar de culpa y redención, de venganza, de muerte y segundas oportunidades. La novela es un melodrama. Personajes que se buscan, topan con dificultades y esas enormes crueldades de la vida (y de los escritores). Una historia de amor madura, tranquila y muy triste. Y en el fondo, una reflexión sobre el oficio de escribir; sus placeres, pero sobre todo el dolor y la soledad del que se sienta ante una hoja (o máquina de escribir, u ordenador, o pared...) e intenta crear vida.

Repito, Un saco de huesos es una de las novelas de Stephen King que más me han gustado (y llevo leías unas cuantas...). Su terror sutil y elegante, sus personajes bien construidos, su ritmo tranquilo, la elegancia del elemento fantástico, lo maravillosa que es Mattie, el miedo que provocan el abuelo y su ayudante por toda su inhumana crueldad... ¿Algo larga? Puede ser, pero no importa demasiado. Hay muchos elementos interesantes y fascinantes en esta novela para convertirla en una gran lectura.

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P.D. ¿Qué, se nota que me gusta el Stephen King este, eh?

Y va otra de reseñas breves

Como ya hice hace unos meses, una entrada con pinceladas de algunas de las lecturas que he estado haciendo estas semanas. Rápido y breve.

Solos, Adam Baker, Plaza y Janés, 2012

Te pille donde te pille, el fin del mundo es una putada. Pero si además te pilla en un lugar donde hace frío, pues más putada todavía. Y si es en una plataforma pretolifera en mitad del océano Ártico, pues peor. Y es lo que ocurre en Solos, una novela de ciencia ficción con unos seres infectados que se comportan como los zombies de toda la vida (aunque no sean zombies en el sentido estricto, pero lo son en comportamiento).

Novela entretenida y punto. Acción, algún susto, algún buen momento. Un par de destellos en los personajes (sobre todo en el de la doctora), pero que no acaba de arrancar. En mi opinión por cierta construcción errática en el carácter de los protagonistas y antagonistas que dificulta la empatía con ellos. Y si en una novela de terrro no se empatiza con los protagonistas o te importa un mínimo su futuro, pues algo no funciona. Y a mí, los protagonistas de esta novela como que me importan poco así que si se los comen, pues bueno. Una lectura entretenida y rápida sin muchas exigencias.

El lazo rojo, Carla Miller, Isabelle Metzen y Kathleen Weise, SM, 2012

Novelita muy ilustrada que intenta emular el espíritu de las novelas de ambientación gótica de toda la vida (la sombra de Jane Eyre es alargada) mezclada con cierto aire a lo más superficial del universo cada vez menos personal de Tim Burton y la ilustración de cómics japonesa.

Un a ratos interesante, pero en mi opinión muy fallido experimento literario al quedarse en los cuatro tópicos de la literatura gótica; un género que no va solo de personajes atormentados, sino de estilo, ambientación, construcción férrea de personajes y un argumento interesante. El lazo rojo no tiene nada de esto. Una historia que se me antojó insuficiente, un final que roza lo absurdo, personajes estereotipados y unos elementos fantásticos que no acabo de ver adonde conducen. No aburre y es corto. La edición es bonita, sí, pero no eso no basta.

Secuoya, Kirstin Vanlierde, Edelvives, 2011

Mariaan vive en una rígida sociedad bajo tierra. El exterior está contamiado y no se puede vivir allí. Ella no lo cree y emprende un viaje al exterior. Y allí encuentra, vida. Y este encuentro cambiará dos mundos.

Interesante y muy entretenida distopía que busca nuevas formas afrontar el género. Sin un gobierno malo malísimo y sin una muchacha que encabeza una revolución. Sin grandes y aparatosas escenas de lucha. Una novela tranquila y bien escrita sobre el encuentro de dos culturas y los problemas que tendrán para convivir en paz. Ambos mundos deberán superar miedos y prejuicios. Bien escrita, con personajes bien construidos y situaciones que llevan a la reflexión. Ciencia ficción entendida en el sentido clásico. Partiendo de una historia de futuro, abrir un debate sobre nuestro presente. Aire ecologista. Quizás un poco demasiado larga y en ocasiones el ritmo es demasiado lento, pero lo interesante de la propuesta y lo bien resuelta de algunas escenas hacen que lo apuntado no importe demaiado.

Primera tumba a al derecha, Darynda Jones, DeBols!llo, 2012

Primera entrega de una serie de fantasía urbana de ambiente paranormal. Charlie es detective privado y portal para permitir que los espíritus pasen al otro lado (también conocido como ángel de la muerte). Pero los últimos fantasmas que la visitan han sido asesinados y le piden que investigue y ella investiga. Y están esos sueños picantones que tiene con el macho mazas de turno. Y, claro, todo está relacionado.

Reconozco mi debilidad por estas historias de género criminal paranormal con dosis de erotismo. Me río mucho, me lo paso bien y las olvido al momento. Primera tumba... es una novela divertida, fresca, donde se investiga más bien poco y lo que se investiga no tiene mucho sentido (el trabajo se lo dan a la prota más que hecho), pero su sentido del humor y las escenas de "orgasmos devastadores" hacen que lea una página tras otra. No es una maravilla. Ni siquiera es una buena novela, pero cada uno tiene sus debilidades y este género es uno de los míos.

La pastelería Bliss, Kathryn Littlewood, Blok (ediciones B), 2012

Encantadora novela para lectores a partir de 10 años. Una pastelería mágica a cargo de unos hijos traviesos mientras los padres se ausentan unos días. Y la aparición de la maravillosa y divertida tía Lily que esconde más de lo que dice.

Mucha magia, muchos enredos, muchas risas para una novela con un aire al Roadl Dalh más luminoso y festivo. Una suerte de versión para jóvenes lectores de aquel Chocolat de Joanne Harris (pienso más en la novela que en la película). Con un punto de espíritu de Amélie. Entretenida y divertida. Una novela recomendé mucho el pasado Sant Jordi por ser una historia sin pretensiones que aspira a proporcionar un buen momento de lectura. Abre la puerta a posibles continuaciones, pero bastante cerrada en ella misma. Canto final a la familia y que los hermanos no son tan peñazos como a primera vista puede parecer.

Libros a medias II

Ha sido una mala semana lectora. Cuatro libros empezados, cuatro libros dejados poco después de la página 100. Por eso la poca actualización. Porque al no encontrar nada bueno para leer, se me quitan las ganas de escribir y reseñar y empiezo a vagabundear por casa y la librería sin nada que llevarme al coleto, de mal humor, con ganas de nada y buscando algo, lo que sea que me vuelva a despertar el ansia lectora. Como hice a principios de septiembre con otra entrada, hago un repaso rápido y somero de las lecturas empezadas y abandonadas siendo perfectamente consciente de que es una opinión sesgada. Pero, ¿para qué continuar con una novela que no me aporta nada?

El juramento, Kimberly Derting, Lluna Roja-La Galera, 2011
El jurament, Kimberly Derting, Luna Roja-La Galera, 2011

La única de las novelas de hoy que no abandoné esta semana pasada. Intentona de leer hace un mes y medio, pero dejada pronto porque ya la había leído en las catorce o quince presuntas distopías que llevamos este año. Chica especial, amiga maja, sociedad totalitaria, nebulosa en el origen de esa sociedad, chico misterioso, poder especial, revolución, etcétera, etcétera, etcétera. Prou. Cierro el libro y a otra cosa. ¿Me atrevo a decir que eran unas malas setenta páginas (sí, aguanté solo setenta)? No, pero es lo de siempre presentado como siempre. Y ya estoy de lo de siempre un poquito hasta aquí. Y de la maquinaria fotocopiadora de la industria del libro. Y que sale un libro distópico, pues venga quince mil copiando la superficie y olvidando lo importante: buenos personajes y buena forma de narrar lo que pasa. Aburrido hasta la náusea, cerré el libro y a otra cosa.

La esfera, Myra McEntire, Molino, 2011

En cambio, La esfera sí que me pareció una mala novela. Llego de las minivacaciones y me encuentro con un miriada de novedades y esta esfera era una a la que tenía ganas. Me miro la contraportada y los pelos como escarpias por una simple frase: "Conoce a Michael (...) ¿Quién es de verdad ese tipo reservado, misterioso y tan dulce, el único que la entiende?". Tócate los huevos, los adjetivos perfectos para que odie al protagonista y me sepa la reacción de la protagonista. La esfera es diferente, me decían. No. La esfera es lo mismo y más, es el tipo de novela que me pone de los nervios. ¿Por qué? Vamos a ver, Emerson ve fantasmas y piensa que se está volviendo loca. Vale. Es muy fuerte y está super preocupada de lo que está pasando a su alrededor y con su futuro y suerte que tiene una amiga que la entiende y que está más buena que ella porque ellas, claro, no es nada, poquita cosa, lo de siempre, una florecilla del campo a la que ningún chico mira, pero claro quien va a mirar a una loca como ella... hasta que llega Michael y la mira y ella pasa de sus posibles problemas mentales a estar suspirando por el chico, preguntándose como besa, qué músculos tiene, cómo abrazara y escuchar como respira a través de las paredes y... Y en este punto Jorge dice basta de amores obsesivos, de vacíos de personalidad y que toda la trama, los personajes y la forma de contar esté supeditada a la historia de amor de dos (inserte el vocablo que se quiera). Ni los viajes en el tiempo me justifican una historia basada en si me gusta o no me gusta, en personajes poco trabajados y en una de esas protagonistas "metepatas" tan irritantes.

Witch & Wizard, James Patterson & Gabrielle Charbonnet, Alfaguara, 2011
Witch & Wizard, James Patterson & Gabrielle Charbonnet, Estrella Polar, 2011

Empieza bien. Una ucronía con buenos puntos de humor (todo el glosario final de obras muy parecidas a muchas que conocemos), pero perdió mi interés por pocos motivos.

1. Dos voces narradoras que son prácticamente la misma. Cuesta distinguir cuando habla cada uno de ellos y eso me molesta. Y más cuando la novela la construyen sobre capítulos que compiten entre ellos para ver cuál es más corto.
2. Acumulación. La novela parece construida sobre el "vale que..." con el que los niños juegan. Vale que tenemos un estado totalitario, vale que los hermanos son magos, vale que también salen fantasmas, vale que hay dimensiones paralelas, vale que nos vamos sacando poderes de donde sea, vale que... Ep, quieto parao... No, no vale todo y menos cuando me lo metes a cascoporro sin justificar y a lo bruto.
3. Malos de pacotilla. Cuando el malo no da miedo y no se percibe como una amenaza, la novela no funciona.  El Único que es el Único resulta casi cómico... al igual que la enfermera o los soldados. No se percibe una amenaza sino un trozo de carne que es muy malo, mucho, uy qué malo que es, pupa le va a hacer al nene.
4. Atropellado. Acción por acción. ¿Para qué entretenerse en crear un mínimo de personalidad o trasfondo a los personajes? Eso son chuminás. A correr, que pasen cosas, todo el rato, que no se pare, venga, venga, venga... para qué describir, para qué indagar... vamos, vamos, vamos...

Al final acabé aburrido, cansado y de mal humor. Acción por acción, no.

Hojas de dedalera, Victoria Álvarez, Viceversa, 2011

Vaya por delante que el debut de Victoria Álvarez no es una mala novela. Está escrita con gusto, con conocimiento histórico y cariño al oficio. Personajes funcionales aunque algo irritante el terceto protagonista, algún buen momento, pero no conseguí conectar con su propuesta. A medida que avanzaba la novela se me hacía más cuesta arriba y tenía cada vez más la convicción de que menos páginas le habrían ido de perillas. Casi que diría que unas ciento y pico. Llega un momento en que la narración no avanza y se cae en un terreno de nadie que me llevó a dejar un momento la novela con el punto de libro en la estantería y allí se ha quedado. Y la historia... bueno... acepto la parte de los fantasmas, pero la parte de Jack me cuesta más. Supongo que volveré a él en unos días.

R y Julie, Issac Marion, Mondadori, 2011
R i Julie, Issac Marion, Empúries, 2011

Un serio problema con esta novela;  al igual que me cuesta tragarme las películas donde los anímales hablan, me cuestan las novelas de zombis con conciencia. Y R y Julie es la historia de un zombi con conciencia, movimientos, carnet de conducir y lenguaje que se enamora de una chica y como llevan adelante su historia. No me la creí  Mi principal problema con esta novela es que no me creí lo que Issac Marion me explicaba. Desde la sociedad zombi que habita en el aeropuerto, los esqueletos andantes o que al comer cerebro se pueden acceder a los recuerdos almacenados en él (sin estímulos eléctricos ni nada... solo comiendo aunque el trozo de carne esté seco y de días). Y si esto me lo presentan con humor y desenfado, vale. Pero es que además el tono de la novela es de una seriedad aplastante y por momentos roza lo cursi y la pedantería. Además de explicitar el mensaje en más de una ocasión. "Los zombis no son el problema... somos nosotros que nos cargamos el planeta antes". "Todos somos iguales y el amor todo lo puede" (Frases no sacadas del libro de forma literal sino paráfrasis mías, que conste). Y cosas así.

Y cuando ya estaba desesperado, los amigos de Impedimenta publican La juguetería errante de Edmund Crispin, una divertidísima novela de detectives que es la que me ha reconciliado con la lectura. Un cadáver que desaparece, una juguetería que también desaparece, absurdas persecuciones por Oxford, conversaciones literaris, pistas en forma de malos poemas, humor british en cada página y unos personajes irónicos y llenos de carisma. Desde el mismo Gervase Fern hasta el camionero que lee a D.H. Lawrence.


Un placer lector. Próximamente una reseña más extensa.