Promise, Wendy Wunder, La Galera, 2012
A priori, Promise tiene muchos elementos que suelen irritarme cuando me los encuentro en una historia. A saber,
- Protagonista adolescente con enfermedad terminal.
- Lugar donde se dice que los sueños se hacen realidad y los milagros toman forma.
- Lista de cosas que hacer antes de morir.
- Amor verdadero y arreglar los asuntos antes de morir.
- El irritante carpe diem.
Y no me gustan estas historias porque suelen acabar en melodramas exagerados, personajes monolíticos y momentos de sonrojante cursileria. Demasiados horrendos telefilmes de sobremesa me he visto obligado a tragarme para que me pueda tomar en serio esas historias. Pero...
... pero, Promise me ha gustado.
Y me ha gustado porque Wendy Wunder ha conseguido crear una protagonista que me creo. Campbell, Cam, adorable Cam, cínica, descreída, cobarde, divertida y triste Cam. Sabe que muere, tiene cosas que hacer y temas que zanjar, pero sin perder de vista un sentido del humor que acompaña hasta las últimas páginas. Cierto sentido del absurdo y mucho cinismo ante un pueblo, Promise, donde suceden cosas maravillosas. Torpe en las relaciones con la familia y los amigos. Y con puntos de egoísmo... yo me muero, el mundo que se joda. Y, claro, la novela no es más que el camino de madurez de Cam y el consabido aprendizaje de aprovechar los días que tenemos. Pero escrita con un humor agradable y agradecido donde convive el chiste más negro con el momento más absurdo.
La novela tiene gracia, buenos momentos, dos personajes muy buenos (Cam y su abuela) y secundarios correctos. Es de lectura muy agradable y emociona. Y si esto os lo dice un tipo tan duro como yo, de esos que no bailan y beben bourbon en vaso sucio, es que la novela emociona. Por algún momento bordea la cursilada, pero no cae en ella (se salva en el último momento gracias, de nuevo, al humor) y, además, se entiende en el contexto en que se produce.
Y hace eso que parece tan complicado en la novela juvenil actual de presentar a adolescentes normales. Ni dechados de virtudes (vírgenes, abstemios, encantadores, colaborando en comedores sociales, buenos hijos y mejores estudiantes, etc.), ni se lanza al otro extremo de ser un cúmulo de taras morales condenados al infierno. Normalidad. Tanto en la relación con los adultos como entre ellos. Y la protagonista se equivoca, mucho. Y, a momentos, no resulta especialmente simpática, ¿pero quién dijo que los protagonistas tenían que caernos bien en todo momento?
Eso sí, no depara muchas sorpresas. La novela discurre por caminos conocidos y como lector me sabía hacia donde me conducía la historia. No es que vaya en detrimento de ésta, pero nos movemos en terrero por momentos muy conocido. Y cae en eso tan molesto de la perfección masculina y el quedarse sin respiro a primera vista... Algunos personajes secundarios andan algo desdibujados y, como he dicho antes, cierta previsibilidad sobrevuela la novela.
Promise me ha resultado una lectura agradable, simpática y emocionante. Una novela sencilla que aspira a explicar una historia de personajes y de madurez. Y lo consigue con una estupenda protagonista y momentos tan buenos como la aparición de un unicornio en la playa, una escena donde paseamos por un gran abanico de emociones con mucha naturalidad... de la jocosidad a la tristeza más absoluta.
Una tarde de lectura muy agradable.
Gracias a L. del servicio de prensa de La Galera por el ejemplar. No me lo esperaba, de verdad.
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