Buscaré el océano, Carrie Ryan, Montena
Esta reseña puede contener spoilers.
Hace dos años y medio (más o menos) hice el intento de leer esta novela. No conseguí pasar de sus primeras cien páginas. En aquel momento lo achaqué al cansancio que produce el final del curso escolar con su marabunta de alumnos a la caza del cuaderno de vacaciones. La dejé diciéndome que en un futuro volvería a intentar su lectura. No lo cumplí y me olvidé completamente de esta novela.
Hasta que monté una especie de reto y alguien con buena memoria recordó mi intención de volverla a leer. Propuso, se votó, salió elegida y me fui a la biblioteca a buscarla. Le he leído y...
El cansancio no tuvo nada que ver. Si no acabé de leer Buscaré el océano no fue por mí, si no por ella. Esta novela es ridícula. Un ejemplo perfecto de lo que no hay que hacer para construir una novela de zombis, juvenil o romántica. Como agarrar por las solapas una idea que a priori puede ser interesarse y cargársela de arriba a abajo por meter una trama inconsistente, unos personajes errantes (y no me refiero a los zombis) y a una protagonista equivocada que es suma y resumen de todas esas características que tanto odiamos en las heroínas de novela juvenil romántica paranormal; egoísmo, bipolaridad, crueldad, ausencia total de empatía, un orden muy difuso de las prioridades, complejo de superioridad y ese irritante complejo de "patito feo" en las cinco primeras páginas que desaparece para verse acosada por dos guapos, ser la parte central de una intriga que los pondrá en peligro a todos, guardiana de secretos y, sí, alguien que de repente es muy especial.
La idea germen de la novela no es mala. Una comunidad cerrada al exterior por una amenaza controlada con mano férrea por una comunidad religiosa y una joven con ganas saber qué secretos encierra el mundo que ha conocido y si más allá del bosque y los condenados (como se llama a los zombis) hay algo más. Vale, no muy original, pero podría haber funcionado.
Pero no lo hace. ¿Y por qué? La culpa de todo es del amor. Me explico. Carrie Ryan quiere escribir una novela romántica. Y quiere dejar claro que es una novela romántica. Por tanto mete amor, romanticismo, miradas y sentimientos en todas las páginas de la novela y construya la historia como un culebrón de sentimientos aunque sea a costa de forzar argumento, personajes y credibilidad. Porque la novela no es un relato de supervivencia, de sociedad, retrato de personajes ante la adversidad, etc. Ni siquiera es una exploración de si tienen sentido los sentimientos en un mundo que parece abocado a desaparecer. La novela se reduce a que Mary quiere a Travis, y Travis quiere a Mary, pero se casará con Cass, pero Cass quiere a Harry que va a casarse con Mary. Y sí, salen zombis que matan y comen a familiares y amigos, pero siempre en segundo plano, como decorado y fondo. Lo importante son los ataques de celos en plena huida porque Cass le da la mano a Travis. Los sentimientos encontrados de la protagonista porque la van a casar con quien no quiere y su acto de rebeldía es imaginar que su amor viene a buscarla. Los momentos ridículos en que dos miradas se cruzan en plena matanza y sangría y la protagonista malgasta momentos en imaginar los besos del chico punteando su muñeca.
Todo esto va en contra de la credibilidad de la novela. Hace que los personajes resulten ridículos y las situaciones forzadas. Ejemplo de esto es la segunda parte de la novela, una huida de un pueblo dominado por los muertos, en la que se reunen los que parecen los únicos supervivientes de la matanza. ¿Quiénes son? Los cuatro amigos, el hermano de la protagonista y su cuñada. De centenares de personas, solo los que están íntimamente relacionados con la voz narradora. ¿Por qué? ¿Hay una justificación? No, lo que ocurre es que hay una pobreza alarmante de personajes y la autora juega la baza de seguir explotando el cuarteto amoroso y la tensa relación entre hermanos. No ha sido capaz de crear una verdadera sociedad más allá de la primera descripción ni hacer que ese pueblo nos importe.
Y si el qué no funciona, el cómo es terrible. Una novela construida en la repetición continua de la misma información de forma machacona y cada dos capítulos. Una y otra vez se nos dice que los padres de la protagonista se han convertido en zombis, que está enamorada de Travis (sentimentos, por cierto, que nacen, crecen e incendian el pecho de la prota en una página y media), que la comunidad guarda secretos, que no quiere a Harry, que su madre le hablaba del océano, etcétera. Una vez y otra y otra y otra durante toda la novela. Se detiene en momentos que a la larga no aporta nada a la novela, pero otros los pasa por alto en un párrafo aunque eso supongo un salto de meses y un importante vacío de información. Lentitud y precipitación en un mismo paquete.
Buscaré el océano no es una buena novela. Ni siquiera es un buen borrador. Desaprovecha ideas, situaciones, personajes y potencial en nombre del amor y de que una protagonista irritante cumpla sus sueños. Aunque eso lleve a la muerte y la destrucción a todos aquellos que la rodean.
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Hoy toca hablar de manga
No solo de novelas vive el lector. Por lo menos yo no puedo. Así que entre novelas, alterno géneros. Y este año me dije que no pasaba sin adentrarme en el manga. Hay mucho, seguro que mucho bueno y no me lo quería perder. Así que sin mucha idea, sin saber qué me puede interesar o gustar, sabiendo que desde chico las historias de peleas interminables y ojos brillantes no me interesaban, empiezo a comprar algo, fiarme de algún blog de confianza que recomienda, visitando la biblioteca y, poco a poco, me he hecho asiduo a cinco series. De una de ellas, Bride Stories, hablé hace un tiempo. De las otras, hablo ahora.
Antes de empezar quiero pedir disculpar si digo alguna estupidez sobre temas, técnicas o género. Mi visión de estos cómcs es el del treinta y pico largos que hasta el día de hoy no había abierto un manga. Así que cualquier mérito en la valoración de estos tebeos es totalmente mía. Cualquier error es culpa, no sé, de Nina, por ejemplo.
I am a Hero, Kengo Hanazawa, ed. Norma
Serie abierta (creo que van por el ocho)
Leído hasta el volumen cuatro y parte del cinco.
Desde pequeño me fascina lo zombie. Desde que vi en casa de un amigo unas imágenes de muertos acosando a una mujer y la angustia y la consternación que producía una astilla de madera, hasta el día de hoy. Me interesa lo zombi, leo sobre lo zombi y busco nuevas visione de lo zombi.
Cuando empecé con el manga, I am a hero se convirtió en una de las primera opciones. Y quedé atrapado. ¿Por qué?
1. Un dibujo espectacular. Tanto en la presentación de personajes, en la planificación de las escenas (esas dobles páginas que detienen el tiempo y agobian), en la construcción del mensaje y el particular humor que destila toda la obra. Y el ritmo.
2. Un ritmo lento, agónico, extenuante y que por momentos parece que no avanza. Momentos dilatados en el tiempo y en las páginas que otorga mayor presión e histeria a la historia. El ritmo de este manga me fascina. En el primer volumen, por ejemplo, no pasa nada entendido como acción y rapidez. Presenta el mundo, los personajes, las relaciones y, sobre todo, se detiene en nuestro protagonista (al que volveremos en un momento). Lo zombi no aparece hasta las últimas páginas (y con contundencia). ¿Entonces? ¿Para qué tanto? Lo comentado antes, presentación y pinceladas de mucha inquietud. Y cuando estalla el apocalipsis... esa lentitud se ve acentuada (escenas del taxi, el metro, la pesadilla en el bosque). Me fascina.
3. El protagonista. Un gilipollas. Un ayudante de mangaka cobarde, egoísta y víctima en potencia que contra todo pronostico, sobrevive. Hay algo en Hideo no es un antihéroe que se crece, no es un héroe cotidiano que en momentos desesperados aprende a salir del apuro. El mundo, las convenciones y la sociedad se desmorona a su alrededor, pero él sigue empeñado en vivir según las normas, la correción y lo establecido (estupendo ejemplo su empeño en pasar un ticket de metro por la máquina y no saltársela a pesar de algo viene detrás). Su cobardía en contraste con esos momentos de patética afirmación de que es un héroe cuando está solo. La incorporación en el volumen 4 del personaje de Hiromi con su inocencia y extraña empatía, hace resaltar más el egoísmo y cobardía de nuestro... héroe.
4. El humor. Negro, irónico, molesto e incorrecto. Se trata de un manga de terror, pero a la vez es terriblemente divertido. Siempre, claro, que te guste el humor negro
5. Lo zombi. Una nueva visión. Un nuevo tipo de zombi que bebe de la tradición japonesa de monstruos. Matizada e inquietante.
6. El retrato de una socidad abúlica e indiferente que es su mayor enemigo. Dan ganas de entrar en las páginas y sacudir a los personajes que puebla el manga para que, por favor, reaccionen.
Muchas ganas de seguir leyendo y ver hacia donde conduce este apocalipsis zombi y si este personaje reacciona de una vez. Aunque sea un poquito. Muy poco. Con eso me conformo.
Emma, Kaoru Mori, Planeta de Agostini
(¿10 volúmenes? No sé, yo llevo tres.
Del apocalípsis acompañados de un gilipollas, a la Inglaterra del siglo XIX de la mano de una encantadora criada.
Seguidor incondicional de la serie de Mori Bride Stories, me encontré con que en la biblioteca de Igualada tenían los números de su anterior serie, Emma. Me llevé un par a casa y en seguida me quedé atrapado en la cotidianidad de una vida pequeña, pero no por ello menos fascinante.
¿Qué relata Emma? El día a día de una joven criada en el Londres del siglo XIX. Su historia de amor con un joven señor y el retrato de la profunda brecha social que separaba a criados y amos (en varios momentos del manga se habla de dos países).
Mori consigue una historia sensible, que no sensiblera y con un punto justo de romanticismo que ni empalaga ni molesta. La atención por el detalle, el mimo por los personajes (desde los protagonistas hasta los más secundarios), un ritmo pausado y una estructura cuidada y sutil de la página (momentazo en el que Emma se quita las gafas, por ejemplo, toda una página dedicada a ello y el lector percibe que ese momento es muy importante y está recibiendo una cantidad casi infinita de información sobre su protagonista). Un marco histórico cuidado, pero que no huele a hemeroteca ni documentación. Lugares, personajes, vestuario están muy bien integrados en la historia y hacen que esta resalte, no al revés que es lo que sucede con muchas novelas históricas, por ejemplo, que la documentación se come la naturalidad de lo que se relata.
Todo ello con pinceladas de un humor amable y un punto inocente. Emma es una historia sencilla extraordinariamente bien explicada.
Bakuman, Tsugumi Ohba (guión) y Takeshi Obata (dibujo), Norma
(Si no me equivoco, 20 volúmenes. Voy por el cuarto).
La historia de dos chavales que quieren ser magakas.
Hasta aquí puedo leer. Y poco más puedo decir de un manga tan conocido y del que se ha escrito tanto.
La verdad es que es una historia que me entretiene horrores y creo que es lo más cerca que voy a esta de un manga de lucha. Una estructura de enemigos, peleas y dificultades cada vez mayores y nuestros héroes luchando contra el mundo, y contra ellos mismos, para conseguir su objetivo: triunfar en el mundo del manga.
Sí, de acuerdo, la visión del mundo mangaka está muy idealizada y la historia de amor de Mashiro y Azuki resulta demasiado endulzada, pero tiene una historia y unos personajes secundarios que atrapan. La rapidez del relato, la velocidad en el dibujo y la riqueza de los diálogos consiguen que devore los volúmenes en un momento y luego vuelva a ellos para aprehender los detalles.
De nuevo un dibujo excelente, una ironía y una autoreferencialidad constante (el momento braguita del volumen cuatro, por ejemplo), una enorme galería de personajes y una vitalidad y buen humor que hacen que resulte fascinante un largo capítulo donde solo hay cuatro personajes hablando de estructura narrativa. Lo que más me gusta de esta serie es cómo está contada e ir rastreando la estructura interna de cada capítulo. Ver y aprender cómo cuentan.
Pero si hay una serie que me tiene atrapado y fascinado en cómo explicar una historia es
20th Century Boys, Naoki Urasawa, Planeta de Agostini
(22 volúmenes, creo. Voy por el tercero esperando que el cuarto llegue a la librería espero que mañana).
Explicar de qué va esta historia es complicado y mucho mejor es entrar en el cómic sin saber nada. Así lo hice yo. Vi los primeros números en la biblioteca, me pillé tres y me fui a tomar un café. De inmediato quedé atrapado en el complejo puzzle que nos peresenta Urasawa.
Muchos personajes, saltos temporales, desorden narrativo, historias paralelas, ambigüedad, paranoia, humor soterrado y una forma de explicar la historia que atrapa y me resulta terriblemente adictiva. Desconozco hacia donde conducirá todo esto, pero de momento el viaje me está encantando. ¡Si hasta sale un robot gigante! ¡Y sectas apocalípticas! ¡Profecías! ¡La niña más fuerte del mundo! ¡Villanos con máscara! ¡Códigos secretos! Y el retrato de la miseria y grandeza de la infancia; un momento de la vida donde todo es posible, todo es mágico y ser los salvadores del mundo es algo tan sencillo como desearlo.
Lo que me tiene atrapado de estos tres primeros volúmenes es la forma de explicar la historia, los saltos temporales que dan pistas y como el lector debe formar parte de los acontecimientos si quiere exprimir todo lo que esta historia puede dar. Un manga de misterio que poco a poco va derivando a la ciencia ficción y al terror conspiparanoico.
Una serie de la que me declaro muy adicto.
Antes de empezar quiero pedir disculpar si digo alguna estupidez sobre temas, técnicas o género. Mi visión de estos cómcs es el del treinta y pico largos que hasta el día de hoy no había abierto un manga. Así que cualquier mérito en la valoración de estos tebeos es totalmente mía. Cualquier error es culpa, no sé, de Nina, por ejemplo.
I am a Hero, Kengo Hanazawa, ed. Norma
Serie abierta (creo que van por el ocho)
Leído hasta el volumen cuatro y parte del cinco.
Desde pequeño me fascina lo zombie. Desde que vi en casa de un amigo unas imágenes de muertos acosando a una mujer y la angustia y la consternación que producía una astilla de madera, hasta el día de hoy. Me interesa lo zombi, leo sobre lo zombi y busco nuevas visione de lo zombi.
Cuando empecé con el manga, I am a hero se convirtió en una de las primera opciones. Y quedé atrapado. ¿Por qué?
1. Un dibujo espectacular. Tanto en la presentación de personajes, en la planificación de las escenas (esas dobles páginas que detienen el tiempo y agobian), en la construcción del mensaje y el particular humor que destila toda la obra. Y el ritmo.
2. Un ritmo lento, agónico, extenuante y que por momentos parece que no avanza. Momentos dilatados en el tiempo y en las páginas que otorga mayor presión e histeria a la historia. El ritmo de este manga me fascina. En el primer volumen, por ejemplo, no pasa nada entendido como acción y rapidez. Presenta el mundo, los personajes, las relaciones y, sobre todo, se detiene en nuestro protagonista (al que volveremos en un momento). Lo zombi no aparece hasta las últimas páginas (y con contundencia). ¿Entonces? ¿Para qué tanto? Lo comentado antes, presentación y pinceladas de mucha inquietud. Y cuando estalla el apocalipsis... esa lentitud se ve acentuada (escenas del taxi, el metro, la pesadilla en el bosque). Me fascina.
3. El protagonista. Un gilipollas. Un ayudante de mangaka cobarde, egoísta y víctima en potencia que contra todo pronostico, sobrevive. Hay algo en Hideo no es un antihéroe que se crece, no es un héroe cotidiano que en momentos desesperados aprende a salir del apuro. El mundo, las convenciones y la sociedad se desmorona a su alrededor, pero él sigue empeñado en vivir según las normas, la correción y lo establecido (estupendo ejemplo su empeño en pasar un ticket de metro por la máquina y no saltársela a pesar de algo viene detrás). Su cobardía en contraste con esos momentos de patética afirmación de que es un héroe cuando está solo. La incorporación en el volumen 4 del personaje de Hiromi con su inocencia y extraña empatía, hace resaltar más el egoísmo y cobardía de nuestro... héroe.
4. El humor. Negro, irónico, molesto e incorrecto. Se trata de un manga de terror, pero a la vez es terriblemente divertido. Siempre, claro, que te guste el humor negro
5. Lo zombi. Una nueva visión. Un nuevo tipo de zombi que bebe de la tradición japonesa de monstruos. Matizada e inquietante.
6. El retrato de una socidad abúlica e indiferente que es su mayor enemigo. Dan ganas de entrar en las páginas y sacudir a los personajes que puebla el manga para que, por favor, reaccionen.
Muchas ganas de seguir leyendo y ver hacia donde conduce este apocalipsis zombi y si este personaje reacciona de una vez. Aunque sea un poquito. Muy poco. Con eso me conformo.
Emma, Kaoru Mori, Planeta de Agostini
(¿10 volúmenes? No sé, yo llevo tres.
Del apocalípsis acompañados de un gilipollas, a la Inglaterra del siglo XIX de la mano de una encantadora criada.
Seguidor incondicional de la serie de Mori Bride Stories, me encontré con que en la biblioteca de Igualada tenían los números de su anterior serie, Emma. Me llevé un par a casa y en seguida me quedé atrapado en la cotidianidad de una vida pequeña, pero no por ello menos fascinante.
¿Qué relata Emma? El día a día de una joven criada en el Londres del siglo XIX. Su historia de amor con un joven señor y el retrato de la profunda brecha social que separaba a criados y amos (en varios momentos del manga se habla de dos países).
Mori consigue una historia sensible, que no sensiblera y con un punto justo de romanticismo que ni empalaga ni molesta. La atención por el detalle, el mimo por los personajes (desde los protagonistas hasta los más secundarios), un ritmo pausado y una estructura cuidada y sutil de la página (momentazo en el que Emma se quita las gafas, por ejemplo, toda una página dedicada a ello y el lector percibe que ese momento es muy importante y está recibiendo una cantidad casi infinita de información sobre su protagonista). Un marco histórico cuidado, pero que no huele a hemeroteca ni documentación. Lugares, personajes, vestuario están muy bien integrados en la historia y hacen que esta resalte, no al revés que es lo que sucede con muchas novelas históricas, por ejemplo, que la documentación se come la naturalidad de lo que se relata.
Todo ello con pinceladas de un humor amable y un punto inocente. Emma es una historia sencilla extraordinariamente bien explicada.
Bakuman, Tsugumi Ohba (guión) y Takeshi Obata (dibujo), Norma
(Si no me equivoco, 20 volúmenes. Voy por el cuarto).
La historia de dos chavales que quieren ser magakas.
Hasta aquí puedo leer. Y poco más puedo decir de un manga tan conocido y del que se ha escrito tanto.
La verdad es que es una historia que me entretiene horrores y creo que es lo más cerca que voy a esta de un manga de lucha. Una estructura de enemigos, peleas y dificultades cada vez mayores y nuestros héroes luchando contra el mundo, y contra ellos mismos, para conseguir su objetivo: triunfar en el mundo del manga.
Sí, de acuerdo, la visión del mundo mangaka está muy idealizada y la historia de amor de Mashiro y Azuki resulta demasiado endulzada, pero tiene una historia y unos personajes secundarios que atrapan. La rapidez del relato, la velocidad en el dibujo y la riqueza de los diálogos consiguen que devore los volúmenes en un momento y luego vuelva a ellos para aprehender los detalles.
De nuevo un dibujo excelente, una ironía y una autoreferencialidad constante (el momento braguita del volumen cuatro, por ejemplo), una enorme galería de personajes y una vitalidad y buen humor que hacen que resulte fascinante un largo capítulo donde solo hay cuatro personajes hablando de estructura narrativa. Lo que más me gusta de esta serie es cómo está contada e ir rastreando la estructura interna de cada capítulo. Ver y aprender cómo cuentan.
Pero si hay una serie que me tiene atrapado y fascinado en cómo explicar una historia es
20th Century Boys, Naoki Urasawa, Planeta de Agostini
(22 volúmenes, creo. Voy por el tercero esperando que el cuarto llegue a la librería espero que mañana).
Explicar de qué va esta historia es complicado y mucho mejor es entrar en el cómic sin saber nada. Así lo hice yo. Vi los primeros números en la biblioteca, me pillé tres y me fui a tomar un café. De inmediato quedé atrapado en el complejo puzzle que nos peresenta Urasawa.
Muchos personajes, saltos temporales, desorden narrativo, historias paralelas, ambigüedad, paranoia, humor soterrado y una forma de explicar la historia que atrapa y me resulta terriblemente adictiva. Desconozco hacia donde conducirá todo esto, pero de momento el viaje me está encantando. ¡Si hasta sale un robot gigante! ¡Y sectas apocalípticas! ¡Profecías! ¡La niña más fuerte del mundo! ¡Villanos con máscara! ¡Códigos secretos! Y el retrato de la miseria y grandeza de la infancia; un momento de la vida donde todo es posible, todo es mágico y ser los salvadores del mundo es algo tan sencillo como desearlo.
Lo que me tiene atrapado de estos tres primeros volúmenes es la forma de explicar la historia, los saltos temporales que dan pistas y como el lector debe formar parte de los acontecimientos si quiere exprimir todo lo que esta historia puede dar. Un manga de misterio que poco a poco va derivando a la ciencia ficción y al terror conspiparanoico.
Una serie de la que me declaro muy adicto.
"Generación Z" de Kellie Sheridan
Generación Z, Kellie Sheridan, Oz Editorial
Primera parte de ¿tres? De momento hay una precuela en forma de cuentos y una secuela en proceso.
Lo zombi me es muy afín. Aunque no veo películas de zombis porque me dan miedo (¿sí, qué pasa?), reconozco que es uno de los géneros que más me interesan y divierten. He leído y sigo leyendo muchas novelas Z, cómics, tengo varios ensayos sobre cine Z (sí, aunque no vea las películas me gustar saber que se ha hecho), juegos de rol y cartas, muñequitos, etc. Lo Z me interesa como expresión de nuestros tiempos (lo explican muy bien aquí) y como figura que ha poblado y puebla mis más terribles, y divertidas, pesadillas. Por eso toda novela Z que llega a la librería despierta mi interés. Muchas no las leo porque no dejan de parecerme repeticiones de estructuras ya explicadas sin mayor interés, pero siempre me las quedo mirando y las archivo en la carpeta de "quizás". Cuando caigo en algún vacío lector y no sé que llevarme al coleto, acabo recurriendo a una historia Z. Y la lectura de Generación Z la inicié precisamente por es; no sabía qué leer, me prometían zombis y hacía tiempo que no leía nada de juvenil.
En un par de días leída.
¿Y?
Tiene alguna cosita interesante y no aburre demasiado, pero se queda en poquita cosa. Entretenida, pero falta de consistencia. Pero, vayamos por partes.
Primero, la sinópsis.
¿Qué me ha gustado?
El juego de las dos narradoras.
En Generación Z creo que es una de las pocas veces en que el punto de vista alterne entre dos narradores está justificado ya que aporta información útil y necesaria al lector para comprender los parámetros en los que se está moviendo. El presente y el pasado. Y ambas narraciones discurren por sus propios caminos hasta que, naturalmente, confluyen en un mismo hilo. Hay, además, un intento no demasiado sutil de establecer paralelismos entre las dos narradoras y jugar a la idea de "el otro".
Un principio bastante vibrante y un buen ritmo que se va diluyendo a lo largo de la novela.
No aburre demasiado.
¿Y el resto?
El argumento es una mezcolanza en mi opinión bastante mal hecha de casi todos los temas clásicos de las historias zombis. A saber, zombis lentos y tontos, zombis rápidos y listos, muertos vivientes, infectados, médicos vs. militares, cura milagrosa, viaje para encontrarla, etc. Al igual que se respira en cada página The walking dead y en ocasiones de forma nada disimulada. La historia en sí podría ser interesante si no se conjugara una mezcla de mala planificación y precipitación en la forma de exponerla y en las relaciones de los personajes.
Para ser una novela de zombis, estos salen muy poco y, además, en ningún momento se sienten como amenaza. En serio, los muertos pasean de vez en cuando por alguna calle, pero no acaban de sentirse la presión que como grupo debería ejercer en los vivos. Los enfrentamientos con ellos se acaban con un "maté a otro zombi" y ya está. Y si en una novela Z no se siente la amenaza de estos es que algo no funciona.
Un ritmo que se adormece a lo largo de la novela y acaba provocando alguna laguna narrativa y bastante aburrimiento. A esas trescientas páginas le sobran sin problema unas cuantas.
Una tontería, pero las concesiones al género romántico me chirriaron a lo largo de toda la novela. Me refiero a los amores a primera vista y los suspiros incontrolados que aun podría justificar por estar en la parte de la novela donde están, pero no así esos momentos de atisbar carne y tableta de chocolate de protagonista masculino y, de repente, olvidar dónde está una. Da igual la sangre, el horror, los muertos, la culpa, el frío y la soledad, todo eso se olvida viendo a un chico cambiarse de camiseta. Sé que esto es una tontería, pero estas tonterías cada día me molestan más encontrármelas en las novelas por superficiales y poco creíbles.
Lo atropellado de una final falto de emoción. Y más cuando uno lee la escena y todo lo que se podría sacar de ella.
En definitiva, una novela entretenidilla para leer con expectativas bajas.
Me dejó con mucha hambre.
Otras opiniones
Fly like a butterfly
Olor a libro nuevo... y café
Otras historias
Primera parte de ¿tres? De momento hay una precuela en forma de cuentos y una secuela en proceso.
Lo zombi me es muy afín. Aunque no veo películas de zombis porque me dan miedo (¿sí, qué pasa?), reconozco que es uno de los géneros que más me interesan y divierten. He leído y sigo leyendo muchas novelas Z, cómics, tengo varios ensayos sobre cine Z (sí, aunque no vea las películas me gustar saber que se ha hecho), juegos de rol y cartas, muñequitos, etc. Lo Z me interesa como expresión de nuestros tiempos (lo explican muy bien aquí) y como figura que ha poblado y puebla mis más terribles, y divertidas, pesadillas. Por eso toda novela Z que llega a la librería despierta mi interés. Muchas no las leo porque no dejan de parecerme repeticiones de estructuras ya explicadas sin mayor interés, pero siempre me las quedo mirando y las archivo en la carpeta de "quizás". Cuando caigo en algún vacío lector y no sé que llevarme al coleto, acabo recurriendo a una historia Z. Y la lectura de Generación Z la inicié precisamente por es; no sabía qué leer, me prometían zombis y hacía tiempo que no leía nada de juvenil.
En un par de días leída.
¿Y?
Tiene alguna cosita interesante y no aburre demasiado, pero se queda en poquita cosa. Entretenida, pero falta de consistencia. Pero, vayamos por partes.
Primero, la sinópsis.
¿Sobrevivirías en un mundo donde los zombies son tan inteligentes como tú?
No había manera de saber que la vacuna milagrosa supondría un destino mucho más aterrador para los supervivientes de la plaga zombie. Las víctimas de mordeduras que fueron inoculadas se convierten en zombies con muchas más capacidades que los anteriores; ahora dos generaciones de infectados amenazan con acabar con lo que queda de la civilización.
Después de haber perdido a su familia, Savannah no está dispuesta a esconderse como el resto de supervivientes; quiere luchar. La oportunidad se presenta con Cole, que tiene un plan para cambiarlo todo. Savannah lo deja todo para irse con él y enfrentarse a peligros que nunca antes había experimentado.
¿Qué me ha gustado?
El juego de las dos narradoras.
En Generación Z creo que es una de las pocas veces en que el punto de vista alterne entre dos narradores está justificado ya que aporta información útil y necesaria al lector para comprender los parámetros en los que se está moviendo. El presente y el pasado. Y ambas narraciones discurren por sus propios caminos hasta que, naturalmente, confluyen en un mismo hilo. Hay, además, un intento no demasiado sutil de establecer paralelismos entre las dos narradoras y jugar a la idea de "el otro".
Un principio bastante vibrante y un buen ritmo que se va diluyendo a lo largo de la novela.
No aburre demasiado.
¿Y el resto?
El argumento es una mezcolanza en mi opinión bastante mal hecha de casi todos los temas clásicos de las historias zombis. A saber, zombis lentos y tontos, zombis rápidos y listos, muertos vivientes, infectados, médicos vs. militares, cura milagrosa, viaje para encontrarla, etc. Al igual que se respira en cada página The walking dead y en ocasiones de forma nada disimulada. La historia en sí podría ser interesante si no se conjugara una mezcla de mala planificación y precipitación en la forma de exponerla y en las relaciones de los personajes.
Para ser una novela de zombis, estos salen muy poco y, además, en ningún momento se sienten como amenaza. En serio, los muertos pasean de vez en cuando por alguna calle, pero no acaban de sentirse la presión que como grupo debería ejercer en los vivos. Los enfrentamientos con ellos se acaban con un "maté a otro zombi" y ya está. Y si en una novela Z no se siente la amenaza de estos es que algo no funciona.
Un ritmo que se adormece a lo largo de la novela y acaba provocando alguna laguna narrativa y bastante aburrimiento. A esas trescientas páginas le sobran sin problema unas cuantas.
Una tontería, pero las concesiones al género romántico me chirriaron a lo largo de toda la novela. Me refiero a los amores a primera vista y los suspiros incontrolados que aun podría justificar por estar en la parte de la novela donde están, pero no así esos momentos de atisbar carne y tableta de chocolate de protagonista masculino y, de repente, olvidar dónde está una. Da igual la sangre, el horror, los muertos, la culpa, el frío y la soledad, todo eso se olvida viendo a un chico cambiarse de camiseta. Sé que esto es una tontería, pero estas tonterías cada día me molestan más encontrármelas en las novelas por superficiales y poco creíbles.
Lo atropellado de una final falto de emoción. Y más cuando uno lee la escena y todo lo que se podría sacar de ella.
En definitiva, una novela entretenidilla para leer con expectativas bajas.
Me dejó con mucha hambre.
Otras opiniones
Fly like a butterfly
Olor a libro nuevo... y café
Otras historias
"Ciudad humana" de Carlos J. Lluch
Ciudad humana, Carlos J. Lluch, Editorial Círculo Rojo, 2012
Año 2040. Han pasado 25 años desde la aparición del primer zombi y el mundo se encuentra al borde del colapso y la humanidad, de la extinción. Pero la ciudad de Cartagena ofrece una esperanza; un lugar aislado de los muertos donde se ha erigido una sociedad muy parecida a la anterior del desastre. Y todo gracias a Gonzalo Gutiérrez, a su padre y a todos sus colaboradores. Pero justo cuando parece que la humanidad ha encontrado la paz, empiezan a sucederse extraños asesinatos y atentados que llevan a los protagonistas a situaciones límite y a verse obligados a tomar dolorosas decisiones.
Sí, Ciudad humana es otra novela de zombis con tintes postapocalipticos que nos presenta una serie de humanos (en este caso una ciudad entera) sufriendo el acoso de unos simpáticos muertos con hambre. Hasta aquí nada nuevo, de acuerdo. Pero Ciudad humana tiene las suficientes ideas interesantes y hallazgos narrativos para que su lectura sea amena y la historia que presenta se lea como nueva. ¿A qué me refiero? Para empezar, y quizá sea una de los temas que más me han interesado de la historia, es la normalidad con la que los personajes viven el tema zombi.
Han pasado 25 años y los humanos se han acostumbrado a este nuevo mundo. Para los jóvenes y los recién nacidos es el único mundo que conocen y su reacción ante la amenaza es diferente. Conviven con la muerte, con los gemidos y la fetidez. ¿Cómo conciliar el miedo de los que recuerdan otro mundo con estos jóvenes que viven confiados y que es el mundo que conocen? Por tanto, la novela se centra menos en el acoso y derribo de los muertos a los vivos (que lo hay con sus escenas de tensión, huida, caídas que acaban en una celebración de aire gore), que en la construcción de una nueva sociedad, de las nuevas normas que la rigen, la relación entre los humanos y hasta que punto están justificadas ciertas decisiones en este nuevo mundo. ¿Es cierto que situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas? Y si la respuesta es sí, ¿podremos dormir luego?
Para esto Carlos J. Lluch nos explica la historia de los grandes hombres de la ciudad, los dirigentes de esta nueva Cartagena rebautizada como Ciudad humana. El recién electo presidente, sus ayudantes, los diferentes cargos políticos, etc. Personajes compactos y bien creados que el lector poco a poco va haciendo suyos. Tanto la tríada protagonista (Gonzalo, Nacho y Álex), como los secundarios (la oposición política, los Freak's, etc.), van creando un microcosmos de relaciones complejas donde lo político se mezcla con lo personal y que acaba derivando en una páginas finales tristes, pesimistas y terribles, en el buen sentido de la palabra, se entiende. Todo esto mezclado con una buena trama de asesinatos en serie y conspiraciones políticas (¿o algo más?) que hace de Ciudad humana una lectura ágil y entretenida.
¿Y los zombis? Los zombis están. Son una amenaza terrible y real a la que los personajes se acostumbran y con los que conviven. Hasta llegan a olvidarse de ellos y entonces golpean en unas escenas crudas y violentas.
Ciudad humana es una buena primera novela y una lectura con la que he disfrutado. Para mi gusto hay algunos puntos que me hubiera gustado ver más desarrollados (es una de las pocas historias zombi donde los personajes son conscientes de la herencia Z del cine, la televisión y la literatura y el apocalipsis no los pilla en blanco), encuentro que hay alguna página de más, o algún diálogo algo forzado que por exceso de presentar información rompe la verosimilitud con la que que Lluch dialoga (pienso en la conversación de Álex y su mujer cuando mencionan a los Freaks, por ejemplo). Y he añorado algo más de las pequeñas historias de la gente que viven en esta nueva Cartagena. Más voces, más pueblo, más gente y más historias.
Sea como sea, Carlos J. Lluch me ha proporcionado unas buenas tardes de lectura zombi y me ha dejado con ganas de volver a su mundo y de ir a conocer la ciudad de Cartagena antes de que sea demasiado tarde.
Otras opiniones
Como libro por su estante
Sintonía literaria
Año 2040. Han pasado 25 años desde la aparición del primer zombi y el mundo se encuentra al borde del colapso y la humanidad, de la extinción. Pero la ciudad de Cartagena ofrece una esperanza; un lugar aislado de los muertos donde se ha erigido una sociedad muy parecida a la anterior del desastre. Y todo gracias a Gonzalo Gutiérrez, a su padre y a todos sus colaboradores. Pero justo cuando parece que la humanidad ha encontrado la paz, empiezan a sucederse extraños asesinatos y atentados que llevan a los protagonistas a situaciones límite y a verse obligados a tomar dolorosas decisiones.
Sí, Ciudad humana es otra novela de zombis con tintes postapocalipticos que nos presenta una serie de humanos (en este caso una ciudad entera) sufriendo el acoso de unos simpáticos muertos con hambre. Hasta aquí nada nuevo, de acuerdo. Pero Ciudad humana tiene las suficientes ideas interesantes y hallazgos narrativos para que su lectura sea amena y la historia que presenta se lea como nueva. ¿A qué me refiero? Para empezar, y quizá sea una de los temas que más me han interesado de la historia, es la normalidad con la que los personajes viven el tema zombi.
Han pasado 25 años y los humanos se han acostumbrado a este nuevo mundo. Para los jóvenes y los recién nacidos es el único mundo que conocen y su reacción ante la amenaza es diferente. Conviven con la muerte, con los gemidos y la fetidez. ¿Cómo conciliar el miedo de los que recuerdan otro mundo con estos jóvenes que viven confiados y que es el mundo que conocen? Por tanto, la novela se centra menos en el acoso y derribo de los muertos a los vivos (que lo hay con sus escenas de tensión, huida, caídas que acaban en una celebración de aire gore), que en la construcción de una nueva sociedad, de las nuevas normas que la rigen, la relación entre los humanos y hasta que punto están justificadas ciertas decisiones en este nuevo mundo. ¿Es cierto que situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas? Y si la respuesta es sí, ¿podremos dormir luego?
Para esto Carlos J. Lluch nos explica la historia de los grandes hombres de la ciudad, los dirigentes de esta nueva Cartagena rebautizada como Ciudad humana. El recién electo presidente, sus ayudantes, los diferentes cargos políticos, etc. Personajes compactos y bien creados que el lector poco a poco va haciendo suyos. Tanto la tríada protagonista (Gonzalo, Nacho y Álex), como los secundarios (la oposición política, los Freak's, etc.), van creando un microcosmos de relaciones complejas donde lo político se mezcla con lo personal y que acaba derivando en una páginas finales tristes, pesimistas y terribles, en el buen sentido de la palabra, se entiende. Todo esto mezclado con una buena trama de asesinatos en serie y conspiraciones políticas (¿o algo más?) que hace de Ciudad humana una lectura ágil y entretenida.
¿Y los zombis? Los zombis están. Son una amenaza terrible y real a la que los personajes se acostumbran y con los que conviven. Hasta llegan a olvidarse de ellos y entonces golpean en unas escenas crudas y violentas.
Ciudad humana es una buena primera novela y una lectura con la que he disfrutado. Para mi gusto hay algunos puntos que me hubiera gustado ver más desarrollados (es una de las pocas historias zombi donde los personajes son conscientes de la herencia Z del cine, la televisión y la literatura y el apocalipsis no los pilla en blanco), encuentro que hay alguna página de más, o algún diálogo algo forzado que por exceso de presentar información rompe la verosimilitud con la que que Lluch dialoga (pienso en la conversación de Álex y su mujer cuando mencionan a los Freaks, por ejemplo). Y he añorado algo más de las pequeñas historias de la gente que viven en esta nueva Cartagena. Más voces, más pueblo, más gente y más historias.
Sea como sea, Carlos J. Lluch me ha proporcionado unas buenas tardes de lectura zombi y me ha dejado con ganas de volver a su mundo y de ir a conocer la ciudad de Cartagena antes de que sea demasiado tarde.
Otras opiniones
Como libro por su estante
Sintonía literaria
"Paria Z" de Bob Fingerman
Paria Z, Bob Fingerman, La factoria, 2012
Con infinita pereza para empezar nuevas sagas/series juveniles y a la espera de las continuaciones de las que tengo empezadas y sigo, rebusco en géneros que me son afines y queridos, pero a los que tengo algo olvidados. Y recuerdo los zombis. Ah, esos muertos vivientes con ganas de comer carne viva y fresca y que consiguen con su tranquilidad, parsimonia y la infinita paciencia que da la putrefacción sacar lo peor de los seres humanos que se ven obligados a convivir en un edificio, en unos grandes almacenes o en una instalación militar.
Miro y remiro y me encuentro con Paria Z. Bob Fingerman me suena como un muy interesante guionista y dibujante de cómics urbanos y de realismo sucio y viene apadrianada por Jonathan Lethem cuyos Huerfanos de Brooklyn, Cuando Alice se subió a la mesa y La fortaleza de la soledad tanto me gustaron. Así que a leer.
¿Y de qué va esto? Pues una serie de personajes encerrados en un bloque de apartamentos. Han pasado unos meses desde que los zombis se levantaron con hambre y Nueva York es una ciudad tomada por los muertos. En el bloque, malviven los protagonistas esperando una muerte por inanición. No tienen comida, casi no tienen agua y ya no les quedan esperanzas. Hasta que aparece una extraña muchacha llamada Mona a la que los zombis parecen rehuir. Y sus vidas cambian.
¿Me ha gustado Paria Z? Sí, me ha gustado. ¿Por qué?
Primero de todo, es una buena novela con zombis. Entretenida, con grandes dosis de diversión y buenos momentos de tensión y agobio. Funciona como historia z y por momentos, como sutil parodia del género. Un sentido del humor muy socarrón, caustico y negro. Con buenos personajes. Aunque los protagonistas de esta historia no dejan de ser los mismos que solemos encontrar en las historias de supervivencia (el prota sensible, el gilipollas, el beatucho, los abueletes, la muchacha, el cobarde, etc.), consiguen huir de su estereotipo e individualizarse. Sus voces son claras y sus personalidades se definen en cuatro acertadas pinceladas que los hacen creíbles. Miedos, anhelos, inseguridades, alegrías, equivocaciones, errores y cobardías. Contradictorios, crispantes, egoístas y alguno de ellos bastante hijoputa. Mención a parte merece el fascinante personaje de Mona, indiferente a lo que le rodea, escuchando música alta en sus cascos y paseando entre los zombis.
Y va al grano. Nada de páginas estableciendo qué, cómo, cuándo y por qué. Al empezar la novela el lector ya se encuentra unos meses tras el ataque. Unas pequeñas escenas nos llevan atrás para ver cómo algunos de los personajes acabaron en ese edificio. Bien situadas y elegantes. Variedad de puntos de vista y Fingerman consigue eso tan difícil de diferenciar los distintos narradores. Cada uno con sus manías, sus tics y sus obsesiones. Una polifonía de voces que hace que los personajes sean más cercanos.
Porque lo importante de esta novela es el estudio de personajes que lleva a cabo Bob Fingerman. Unos personajes atrapados en un espacio en una situación límite. Y como reaccionan ante la presión. Los zombis no son los protagonistas y, por momentos, el lector casi se olvida de ellos. Son la presión, las calles atestadas, el silencio de la noche, la fetidez de los cuerpos descompuestos y la imposibilidad de abandonar el edificio. Aunque protagonizan algunos buenos momentos, Paria Z no es una novela de grandes movimientos zombis o con explosiones de casquería y sangre, sino que es una novela intimista. Pocos personajes, grandes temas. La salvación momentánea que produce el arte o el sexo, el egoísmo, la aceptación de la diferencia, la falsa seguridad de la religión, la profunda estupidez del ser humano... Porque, naturalmente, ya sabemos todos quién es el problema y quiénes son los verdaderos monstruos.
Una buena lectura, vamos. Quizá echo un poco de menos algo más de emoción en su recta final, un climax más intenso acorde con la evolución de los personajes, pero esto no es mácula en una buena historia que me proporcionaron dos estimulantes tardes de lectura. Para quien busque una historia de zombis algo diferente, una mirada nueva al género, poca víscera y una lectura entretenida, Paria Z es estupenda.
Otras opiniones
Infectados
El librófago
Con infinita pereza para empezar nuevas sagas/series juveniles y a la espera de las continuaciones de las que tengo empezadas y sigo, rebusco en géneros que me son afines y queridos, pero a los que tengo algo olvidados. Y recuerdo los zombis. Ah, esos muertos vivientes con ganas de comer carne viva y fresca y que consiguen con su tranquilidad, parsimonia y la infinita paciencia que da la putrefacción sacar lo peor de los seres humanos que se ven obligados a convivir en un edificio, en unos grandes almacenes o en una instalación militar.
Miro y remiro y me encuentro con Paria Z. Bob Fingerman me suena como un muy interesante guionista y dibujante de cómics urbanos y de realismo sucio y viene apadrianada por Jonathan Lethem cuyos Huerfanos de Brooklyn, Cuando Alice se subió a la mesa y La fortaleza de la soledad tanto me gustaron. Así que a leer.
¿Y de qué va esto? Pues una serie de personajes encerrados en un bloque de apartamentos. Han pasado unos meses desde que los zombis se levantaron con hambre y Nueva York es una ciudad tomada por los muertos. En el bloque, malviven los protagonistas esperando una muerte por inanición. No tienen comida, casi no tienen agua y ya no les quedan esperanzas. Hasta que aparece una extraña muchacha llamada Mona a la que los zombis parecen rehuir. Y sus vidas cambian.
¿Me ha gustado Paria Z? Sí, me ha gustado. ¿Por qué?
Primero de todo, es una buena novela con zombis. Entretenida, con grandes dosis de diversión y buenos momentos de tensión y agobio. Funciona como historia z y por momentos, como sutil parodia del género. Un sentido del humor muy socarrón, caustico y negro. Con buenos personajes. Aunque los protagonistas de esta historia no dejan de ser los mismos que solemos encontrar en las historias de supervivencia (el prota sensible, el gilipollas, el beatucho, los abueletes, la muchacha, el cobarde, etc.), consiguen huir de su estereotipo e individualizarse. Sus voces son claras y sus personalidades se definen en cuatro acertadas pinceladas que los hacen creíbles. Miedos, anhelos, inseguridades, alegrías, equivocaciones, errores y cobardías. Contradictorios, crispantes, egoístas y alguno de ellos bastante hijoputa. Mención a parte merece el fascinante personaje de Mona, indiferente a lo que le rodea, escuchando música alta en sus cascos y paseando entre los zombis.Y va al grano. Nada de páginas estableciendo qué, cómo, cuándo y por qué. Al empezar la novela el lector ya se encuentra unos meses tras el ataque. Unas pequeñas escenas nos llevan atrás para ver cómo algunos de los personajes acabaron en ese edificio. Bien situadas y elegantes. Variedad de puntos de vista y Fingerman consigue eso tan difícil de diferenciar los distintos narradores. Cada uno con sus manías, sus tics y sus obsesiones. Una polifonía de voces que hace que los personajes sean más cercanos.
Porque lo importante de esta novela es el estudio de personajes que lleva a cabo Bob Fingerman. Unos personajes atrapados en un espacio en una situación límite. Y como reaccionan ante la presión. Los zombis no son los protagonistas y, por momentos, el lector casi se olvida de ellos. Son la presión, las calles atestadas, el silencio de la noche, la fetidez de los cuerpos descompuestos y la imposibilidad de abandonar el edificio. Aunque protagonizan algunos buenos momentos, Paria Z no es una novela de grandes movimientos zombis o con explosiones de casquería y sangre, sino que es una novela intimista. Pocos personajes, grandes temas. La salvación momentánea que produce el arte o el sexo, el egoísmo, la aceptación de la diferencia, la falsa seguridad de la religión, la profunda estupidez del ser humano... Porque, naturalmente, ya sabemos todos quién es el problema y quiénes son los verdaderos monstruos.
Una buena lectura, vamos. Quizá echo un poco de menos algo más de emoción en su recta final, un climax más intenso acorde con la evolución de los personajes, pero esto no es mácula en una buena historia que me proporcionaron dos estimulantes tardes de lectura. Para quien busque una historia de zombis algo diferente, una mirada nueva al género, poca víscera y una lectura entretenida, Paria Z es estupenda.
Otras opiniones
Infectados
El librófago
"El Talent" de Gerard Guix
El Talent, Gerard Guix, Estrella Polar, 2012
¡Por fin llegó a mis manos la conclusión de la muy apasionante trilogía fantástica de Gerard Guix! Después de meses esperando la conclusión de las hostias que se prometían hombres lobo y zombis, del enfrentamiento entre Axel y Odin en el marco de una Barcelona apocalíptica, de un retraso de casi dos semanas en su publicación, abro un paquete en la librería y allí está esa portada roja con una Sagrada Familia destruida. Y zas, en dos días leída con ganas y expectativas altas. Y no me ha defraudado nada. Lo que quería lo he encontrado, la resolución de los conflictos, todos los flecos atados, batallas, muertes, destrucción, apocalipsis y un final triste, oscuro y deprimente que no es muy habitual encontrar en el género juvenil.
¿De qué va? Conclusión del enfrentamiento entre Odín y Axel. Más información en la reseña de la primera parte y de la segunda.
Digamos de entrada y para dejar las cosas claras que Gerard Guix ha escrito una de las mejores trilogías fantásticas en lengua catalana (la mejor juvenil, sin duda) y viene a dar aire fresco a una literatura en ocasiones demasiado encallada en la aventura benevolente y en la tradición del relato realista de toda la vida. Sin prejuicios, con espíritu lúdico y una mirada irónica y algo paródica del género, Gerard Guix se lanza a la aventura de una trilogía fantástica total. No se conforma con una simple batalla, sino que se lanza al premio máximo: nos jugamos el final del mundo.
Y lo hace en un espacio reconocible: Barcelona. Sí que Axel y Odin parece que sean los protagonistas, pero en realidad la protagonista de la trilogía es la ciudad. Un enorme homenaje apocalíptico. Barcelona aparece, se palpa, se vive y se reconoce. Los espacios más emblemáticos de la ciudad como escenario y motor de la historia. Pocas veces he visto un espacio urbano tan bien utilizado y exprimido en virtud de la historia y los personajes.
Aunque el factor que más me ha interesado de esta novela y de la trilogía en general es como engarza cada uno de los elementos que han ido apareciendo para que los tres libros se conviertan en uno solo. A diferencia de otras trilogías donde el argumento es acumulativo (van pasando cosas una detrás de otra y el argumento es de avance), la trilogía de El prodigi es circular y actos, frases o detalles que aparecen en el tercer libro redefinen, amplían o maticen cosas del primer volumen. Los hechos y las acciones de los personajes no solo afectan a lo que están viviendo en ese momento, sino que amplían las repercusiones de lo que ha pasado. Ante esto solo puedo quitarme el sombrero y confesar que algunos de lo que en mi primera reseña encontraba pequeñas máculas en la novela (rapidez en la aceptación de lo paranormal, la falsa naturalidad de algunos personajes en declararse cazavampiros, etc.) no eran eso, sino fruto de una conciencia de obra total y de una mala lectura por mi parte. Gerard Guix es astuto, listo y como buen escritor, un gran prestidigitador.
Este afán de historia total se ve en la misma estructura de esta novela: saltos temporales que no son gratuitos sino que buscan ese afán totalizador de toda la historia, explicar los orígenes y el por qué de todo dejándolo todo bien atado. Esto, claro, obliga al lector a hacer ejercicios de memoria para situar cada personaje que en apariencia era secundario y luego se descubre como principal e importante, una frase dicha o una mirada que pasa desapercibida y luego deviene fundamental. Un esfuerzo que como lector agradezco mucho porque noto el respeto que Gerard Guix siente por mí y que no me lo dará masticado o fácil.
Y ese final... apocalíptico, oscuro, deprimente, cruel. E irónico y paródico. La trilogía El prodigi como reformulación y parodia de un género muy querido donde los buenos y malos se difuminan y todos acaban en... malos.
Así pues, sí, estoy contento y entusiasmado con esta novela y esta trilogía. Una gran lectura y, repito, quizá la mejor trilogía fantástica escrita en catalán. Ahora invitar a descubrirla y que las editoriales se lancen a su caza y traducción para llevarla lo más lejos posible.
¡Por fin llegó a mis manos la conclusión de la muy apasionante trilogía fantástica de Gerard Guix! Después de meses esperando la conclusión de las hostias que se prometían hombres lobo y zombis, del enfrentamiento entre Axel y Odin en el marco de una Barcelona apocalíptica, de un retraso de casi dos semanas en su publicación, abro un paquete en la librería y allí está esa portada roja con una Sagrada Familia destruida. Y zas, en dos días leída con ganas y expectativas altas. Y no me ha defraudado nada. Lo que quería lo he encontrado, la resolución de los conflictos, todos los flecos atados, batallas, muertes, destrucción, apocalipsis y un final triste, oscuro y deprimente que no es muy habitual encontrar en el género juvenil.
¿De qué va? Conclusión del enfrentamiento entre Odín y Axel. Más información en la reseña de la primera parte y de la segunda.
Digamos de entrada y para dejar las cosas claras que Gerard Guix ha escrito una de las mejores trilogías fantásticas en lengua catalana (la mejor juvenil, sin duda) y viene a dar aire fresco a una literatura en ocasiones demasiado encallada en la aventura benevolente y en la tradición del relato realista de toda la vida. Sin prejuicios, con espíritu lúdico y una mirada irónica y algo paródica del género, Gerard Guix se lanza a la aventura de una trilogía fantástica total. No se conforma con una simple batalla, sino que se lanza al premio máximo: nos jugamos el final del mundo.
Y lo hace en un espacio reconocible: Barcelona. Sí que Axel y Odin parece que sean los protagonistas, pero en realidad la protagonista de la trilogía es la ciudad. Un enorme homenaje apocalíptico. Barcelona aparece, se palpa, se vive y se reconoce. Los espacios más emblemáticos de la ciudad como escenario y motor de la historia. Pocas veces he visto un espacio urbano tan bien utilizado y exprimido en virtud de la historia y los personajes.
Aunque el factor que más me ha interesado de esta novela y de la trilogía en general es como engarza cada uno de los elementos que han ido apareciendo para que los tres libros se conviertan en uno solo. A diferencia de otras trilogías donde el argumento es acumulativo (van pasando cosas una detrás de otra y el argumento es de avance), la trilogía de El prodigi es circular y actos, frases o detalles que aparecen en el tercer libro redefinen, amplían o maticen cosas del primer volumen. Los hechos y las acciones de los personajes no solo afectan a lo que están viviendo en ese momento, sino que amplían las repercusiones de lo que ha pasado. Ante esto solo puedo quitarme el sombrero y confesar que algunos de lo que en mi primera reseña encontraba pequeñas máculas en la novela (rapidez en la aceptación de lo paranormal, la falsa naturalidad de algunos personajes en declararse cazavampiros, etc.) no eran eso, sino fruto de una conciencia de obra total y de una mala lectura por mi parte. Gerard Guix es astuto, listo y como buen escritor, un gran prestidigitador.
Este afán de historia total se ve en la misma estructura de esta novela: saltos temporales que no son gratuitos sino que buscan ese afán totalizador de toda la historia, explicar los orígenes y el por qué de todo dejándolo todo bien atado. Esto, claro, obliga al lector a hacer ejercicios de memoria para situar cada personaje que en apariencia era secundario y luego se descubre como principal e importante, una frase dicha o una mirada que pasa desapercibida y luego deviene fundamental. Un esfuerzo que como lector agradezco mucho porque noto el respeto que Gerard Guix siente por mí y que no me lo dará masticado o fácil.
Y ese final... apocalíptico, oscuro, deprimente, cruel. E irónico y paródico. La trilogía El prodigi como reformulación y parodia de un género muy querido donde los buenos y malos se difuminan y todos acaban en... malos.
Así pues, sí, estoy contento y entusiasmado con esta novela y esta trilogía. Una gran lectura y, repito, quizá la mejor trilogía fantástica escrita en catalán. Ahora invitar a descubrirla y que las editoriales se lancen a su caza y traducción para llevarla lo más lejos posible.
Libros a medias III
Pertenezco a ese grupo de personas a los que no remuerde la conciencia abandonar un libro por la mitad, a la página 50 o a tres páginas de su final. Si no me interesa, a otra cosa. La vida es corta y los libros muchos para malgastarlos con lecturas que no me gustan. Entiendo que esta valoración que hago es injusta e imparcial, pero solo me centro en las páginas leídas. Si luego la historia mejora o no mejora, no lo sé. Lo único que puedo decir es que lo leído me ha hecho abandonar la novela.
Abrasada. La casa de la noche VI o VII, P.C. Cast y Kristin Cast, Trakatá, 2011
Pues sí, aquí donde me veis me he leído muchos volúmenes de la serie La casa de la noche de las Cast. He leído una y otra vez como Zoey salva el mundo cada quince/veinte minutos y vive cuitas amorosas con muchachos de buen ver de muy distinto pelaje. Y reconozco que lo pasé bien. Es una serie divertida e irritante por partes iguales, capaz de alternar grandes momentos de acción o emocionales con pasajes de tedio infinito y lagunas argumentales. Y lo mejor es la evolución del personaje de Zoey de pavisosa irritante y molesta a hermosa muchacha madura con un punto de tristeza. Y se agradece la alegría sexual y que los protagonistas y las protagonistas sientan como normales tener deseos sexuales y que gustan más de un chico. Pero... Ya basta. En serio. Basta. Empezar la lectura de Abrasada fue asistir a lo mismo de los anteriores volúmenes... se ha roto la magia. La historia de Kalona, los cuervos, los malos, la molesta chupi pandi de Zoey... ya no tiene gracia. La trama de La casa de la noche ya me parece estirada hasta la nausea y merece un descanso o que se desenchufe la máquina. Abrasada no aportaba nada y, sinceramente, me aburrió porque me encontré los mismos motivos, explicados de la misma forma y con los conflictos que nos han acompañado desde aquel irritante primer volumen.
The Blessed, Tonya Hurley, Alfaguara, 2012
No he leído la famosa serie de Ghostgirl así que las ciento cincuenta páginas que he me he tragado de The Blessed es lo primero que leo de Tonya Hurley. Y después de leerlas, puedo decir que no creo que me acerque a más novelas de esta autora. No me ha gustado y considero que esta historia moderna de redención y santidad no me interesa, ni funciona, ni me la creo. Tres pecadoras, un muchacho guapo llamado Sebastian, una reinvención del martirio de tres santas, una novela sobre lo guay que es el cristianismo. Lo siento, una de las cosas que más me molestan de una novela es que me adoctrinen o me intenten convencer. Soy consciente de que no existe el arte inocente y que toda expresión artística es trasmisión de ideas, pero cuando me lo hacen de una forma tan burda y descarada me molesta mucho. Y de sutilidad en The Blessed hay muy poco. Personajes extremos muy poco matizados y un avance a trompicones con una aire de folletín de mediodía que crispa. Amén de encontrarlo bastante pretencioso ya que la impresión que me ha dado es que la autora quería hacer ARTE y se ha quedado en la primera letra. No le niego cierta gracia en el diálogo, pero no pasa de aquí. Muy irritante.
Ojos negros, William Ritcher, Blok (Ediciones B de toda la vida), 2012
Thriller. Investigación. Secretos. No empieza mal. Un principio algo tramposillo, pero vamos, no pasa nada. Se presenta una novela movida con una protagonista que vive en la calle y que tendrá que conocer su pasado para hacer frente a una amenaza. No está mal, pero me pilla en unos días sin paciencia y cae en uno de los elementos narrativos que más me molestan e irritan y cabrean. ¿Cuál? La casualidad. Me parece un recurso fácil, cómodo, molesto y perezoso. La prota va a un barrio donde no ha estado nunca, donde no conoce a nadie, entra en una tienda donde no ha puesto los pies en su vida y, casualmente, hay un sobre para ella que le desvelará detalles de su origen. No. No. No. Esto no. Aunque luego me lo justifiques con un "yo sabía quien eras y te envíe allí con toda la intención y bla bla bla". Este tipo de piruetas narrativas no me las creo y las considero muy peligrosas y me demuestran algo de pereza en el escritor. ¿Poca cosa para dejar un libro? En el momento en que la credibilidad de la historia que te están explicando se desmorona, ¿para qué seguir?
Malditos, Josephine Angelini, Roca, 2012
Predestinados fue, junto con las reseñas de las novelas de Patchito y Norita, la novela por la que más comentarios hirientes he recibido y por la que más mails insultándome han aparecido en mi bandeja de entrada. Lo que no deja de ser curioso porque mi opinión sobre Predestinados no es negativa. La considero una novela agradable y entretenida. Vale que no aporta nada al género y le sobran unas sesenta páginas, pero se lee bien y no aburre. En cambio, en mi opinión, Malditos no se sostiene. Empecé a leerla y me di cuenta de que mi interés por la historia de Helena y Lucas se quedó en la primera parte y que esta segunda no me aportaba nada nuevo. La iba leyendo con el piloto automático puesto y no podía evitar que mi atención se fuera derivando a lo graciosos que son mis gatos, cómo crece la pared o si me han mandado un mensaje al móvil. Cuando pasa esto, peligro peligro. Y, por cierto, ¿por qué en el noventa por ciento de las novelas en la segunda parte los protagonistas tienen que estar chochos el uno por el otro, pero no verse o verse poco, desear olvidarse, pero cuando se encuentran se calientan hasta derretir las paredes, pero llega un momento en que uno de los dos mira al otro mal, así como en diagonal y como diciendo "que te meto" y entonces todo es preocupación porque me ha olvidado? ¿Tan pocos recursos narrativos tenemos?
Buscaré el océano, Carrie Ryan, Montena, 2012
De las cinco novelas que apunto aquí, la única que volvería a intentar leer es esta Buscaré el océano (que, por cierto, mucho más bonito su título original, ese Bosque de manos y dientes. ¿Por qué esa manía de cambiar títulos? Y más como en casos como este dicen y aportan mucho de la novela que titulan). El problema fue la proximidad de las vacaciones escolares, los cuadernos de verano, las orejas que asoman de la campaña de texto... Total, que no estaba por la labor y no conecté con la propuesta de Carrie Ryan. Se me hizo cuesta arriba el conflicto de Mary. Y eso que la idea de la aldea aislada con sus normas cabronas y los muertos que caminan de aquí para allá a ver si pillan un buen vivo que llevarse a la boca me gusta. No sé... Es un libro que permanece en la estantería mirándome y pidiendo una segunda oportunidad. Y puede que se la de.
Abrasada. La casa de la noche VI o VII, P.C. Cast y Kristin Cast, Trakatá, 2011
Pues sí, aquí donde me veis me he leído muchos volúmenes de la serie La casa de la noche de las Cast. He leído una y otra vez como Zoey salva el mundo cada quince/veinte minutos y vive cuitas amorosas con muchachos de buen ver de muy distinto pelaje. Y reconozco que lo pasé bien. Es una serie divertida e irritante por partes iguales, capaz de alternar grandes momentos de acción o emocionales con pasajes de tedio infinito y lagunas argumentales. Y lo mejor es la evolución del personaje de Zoey de pavisosa irritante y molesta a hermosa muchacha madura con un punto de tristeza. Y se agradece la alegría sexual y que los protagonistas y las protagonistas sientan como normales tener deseos sexuales y que gustan más de un chico. Pero... Ya basta. En serio. Basta. Empezar la lectura de Abrasada fue asistir a lo mismo de los anteriores volúmenes... se ha roto la magia. La historia de Kalona, los cuervos, los malos, la molesta chupi pandi de Zoey... ya no tiene gracia. La trama de La casa de la noche ya me parece estirada hasta la nausea y merece un descanso o que se desenchufe la máquina. Abrasada no aportaba nada y, sinceramente, me aburrió porque me encontré los mismos motivos, explicados de la misma forma y con los conflictos que nos han acompañado desde aquel irritante primer volumen.
The Blessed, Tonya Hurley, Alfaguara, 2012
No he leído la famosa serie de Ghostgirl así que las ciento cincuenta páginas que he me he tragado de The Blessed es lo primero que leo de Tonya Hurley. Y después de leerlas, puedo decir que no creo que me acerque a más novelas de esta autora. No me ha gustado y considero que esta historia moderna de redención y santidad no me interesa, ni funciona, ni me la creo. Tres pecadoras, un muchacho guapo llamado Sebastian, una reinvención del martirio de tres santas, una novela sobre lo guay que es el cristianismo. Lo siento, una de las cosas que más me molestan de una novela es que me adoctrinen o me intenten convencer. Soy consciente de que no existe el arte inocente y que toda expresión artística es trasmisión de ideas, pero cuando me lo hacen de una forma tan burda y descarada me molesta mucho. Y de sutilidad en The Blessed hay muy poco. Personajes extremos muy poco matizados y un avance a trompicones con una aire de folletín de mediodía que crispa. Amén de encontrarlo bastante pretencioso ya que la impresión que me ha dado es que la autora quería hacer ARTE y se ha quedado en la primera letra. No le niego cierta gracia en el diálogo, pero no pasa de aquí. Muy irritante.
Ojos negros, William Ritcher, Blok (Ediciones B de toda la vida), 2012
Thriller. Investigación. Secretos. No empieza mal. Un principio algo tramposillo, pero vamos, no pasa nada. Se presenta una novela movida con una protagonista que vive en la calle y que tendrá que conocer su pasado para hacer frente a una amenaza. No está mal, pero me pilla en unos días sin paciencia y cae en uno de los elementos narrativos que más me molestan e irritan y cabrean. ¿Cuál? La casualidad. Me parece un recurso fácil, cómodo, molesto y perezoso. La prota va a un barrio donde no ha estado nunca, donde no conoce a nadie, entra en una tienda donde no ha puesto los pies en su vida y, casualmente, hay un sobre para ella que le desvelará detalles de su origen. No. No. No. Esto no. Aunque luego me lo justifiques con un "yo sabía quien eras y te envíe allí con toda la intención y bla bla bla". Este tipo de piruetas narrativas no me las creo y las considero muy peligrosas y me demuestran algo de pereza en el escritor. ¿Poca cosa para dejar un libro? En el momento en que la credibilidad de la historia que te están explicando se desmorona, ¿para qué seguir?
Malditos, Josephine Angelini, Roca, 2012
Predestinados fue, junto con las reseñas de las novelas de Patchito y Norita, la novela por la que más comentarios hirientes he recibido y por la que más mails insultándome han aparecido en mi bandeja de entrada. Lo que no deja de ser curioso porque mi opinión sobre Predestinados no es negativa. La considero una novela agradable y entretenida. Vale que no aporta nada al género y le sobran unas sesenta páginas, pero se lee bien y no aburre. En cambio, en mi opinión, Malditos no se sostiene. Empecé a leerla y me di cuenta de que mi interés por la historia de Helena y Lucas se quedó en la primera parte y que esta segunda no me aportaba nada nuevo. La iba leyendo con el piloto automático puesto y no podía evitar que mi atención se fuera derivando a lo graciosos que son mis gatos, cómo crece la pared o si me han mandado un mensaje al móvil. Cuando pasa esto, peligro peligro. Y, por cierto, ¿por qué en el noventa por ciento de las novelas en la segunda parte los protagonistas tienen que estar chochos el uno por el otro, pero no verse o verse poco, desear olvidarse, pero cuando se encuentran se calientan hasta derretir las paredes, pero llega un momento en que uno de los dos mira al otro mal, así como en diagonal y como diciendo "que te meto" y entonces todo es preocupación porque me ha olvidado? ¿Tan pocos recursos narrativos tenemos?
Buscaré el océano, Carrie Ryan, Montena, 2012
De las cinco novelas que apunto aquí, la única que volvería a intentar leer es esta Buscaré el océano (que, por cierto, mucho más bonito su título original, ese Bosque de manos y dientes. ¿Por qué esa manía de cambiar títulos? Y más como en casos como este dicen y aportan mucho de la novela que titulan). El problema fue la proximidad de las vacaciones escolares, los cuadernos de verano, las orejas que asoman de la campaña de texto... Total, que no estaba por la labor y no conecté con la propuesta de Carrie Ryan. Se me hizo cuesta arriba el conflicto de Mary. Y eso que la idea de la aldea aislada con sus normas cabronas y los muertos que caminan de aquí para allá a ver si pillan un buen vivo que llevarse a la boca me gusta. No sé... Es un libro que permanece en la estantería mirándome y pidiendo una segunda oportunidad. Y puede que se la de.
"Enclave" de Ann Aguirre
Enclave, Ann Aguirre, ed. Hidra, 2012
Primera lectura de la temporada de otoño. Novedad recién llegada a la librería. Primera apuesta de Hidra, una editorial que sin saber muy bien por qué, tiene todas mis simpatías.
En el mundo de Dos, un enclave subterráneo, le gente debe sobrevivir hasta los quince años para unirse a uno de estos tres grupos: Criadores, Constructores o Cazadores. Dos se ha convertido en Cazadora. Y su cometido es claro: salir del enclave a buscar comida para los demás enfrentándose a unos feroces monstruos a los que llaman Engendros.
Pero todo está a punto de cambiar para siempre. Por un lado, Dos conocerá a Van, un joven cazador indisciplinado, pero a la vez seductor y mortal con los cuchillos. Por otro, los engendros comienzan a dar muestras de una escalofriantes inteligencia que los gobernantes del enclave prefieren ignorar. La balanza en la lucha por la supervivencia está a punto de dar un vuelco y Dos va a descubrir los intrincados secretos que aguardan fuera del enclave.
Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Por un lado, me gusta lo suficiente para recomendarla a quien busque una novela de ciencia-ficción apocalíptica (me niego a considerar Enclave distópica) entretenida, agil, bastante adictiva y con momentos y giros buenos. Por otro, la pena que me supone ver una novela que con pequeño giro más, un poco más de cuidado o un mínimo de cocción hubiera pasado de una novela correcta y entretenida a una muy buena novela. ¿Me explico? Me explico.
La base de que la parte Enclave es poderosa e interesante. Un mundo bien construido donde se explica lo suficiente, pero donde gran parte aparece en la brumas para dejar que el lector construya con su imaginación y para dejar que los personajes indaguen en esos misterios. Una protagonista fuerte y decidida que no cuestiona de buenas a primeras su sociedad porque ha crecido en ella y ve que las normas y las reglas son importantes para la supervivencia. Su crecimiento como persona se basa en descubrir las contradicciones del mundo donde ha crecido y valorar lo positivo y lo negativo. Una amenaza que no son más que esos zombis que tanto queremos y que tienen hambre, prisa y empiezan una lenta evolución hacia la inteligencia. Unos giros narrativos que no solo sirven para sorprender al lector, sino que están para ir haciendo crecer la historia y dotarla de más matices.
Entonces, con todo esto que explicas, ¿cómo es que no la consideras una gran novela? El diablo está en los detalles. En mi opinión Enclave se queda en una buena idea, en buenos momentos, pero en su conjunto resulta algo desequilibrada. Las escenas de acción, por ejemplo, están narrada con desgana y prisa resumiéndose en ocasiones en: "me atacó un engendro y le di un golpe con el garrote. Murió". Por momentos, peca de falta de desarrollo. Las relaciones entre los protagonistas aparecen forzadas. sobre todo en la voluntad de ir creando diferentes triángulos amorosos - reales o no - cuando la historia no lo necesita. Y un final desacelarado que deja una sensación algo agridulce en el lector de lo que podría haber sido y lo que ha acabado siendo. En mi opinión, esto se debe sobre todo a un final deus ex machina algo forzado y que la peripecia de los personajes no se merecía.
Todos estos detalles hacen que la lectura de Enclave sea algo menos entusiasta de lo que sus primeras paginas prometían. Nos deja una entretenida novela de aventuras postapocalípticas. Se agradece mucho a la autora que no haya poblado la novela de muchachas débiles y machorros protectores. Que no escatime en momentos duros, algunos muy duros, sangre y decisiones difíciles. Y que sus personajes no sean polaridades de buenos / malos, sino algo mucho más complejo. En momentos de supervivencia extrema, todo es matizable.
Otras opiniones
Perdidas entre páginas
Entre libelulas
Niebla misteriosa
Primera lectura de la temporada de otoño. Novedad recién llegada a la librería. Primera apuesta de Hidra, una editorial que sin saber muy bien por qué, tiene todas mis simpatías.
En el mundo de Dos, un enclave subterráneo, le gente debe sobrevivir hasta los quince años para unirse a uno de estos tres grupos: Criadores, Constructores o Cazadores. Dos se ha convertido en Cazadora. Y su cometido es claro: salir del enclave a buscar comida para los demás enfrentándose a unos feroces monstruos a los que llaman Engendros.
Pero todo está a punto de cambiar para siempre. Por un lado, Dos conocerá a Van, un joven cazador indisciplinado, pero a la vez seductor y mortal con los cuchillos. Por otro, los engendros comienzan a dar muestras de una escalofriantes inteligencia que los gobernantes del enclave prefieren ignorar. La balanza en la lucha por la supervivencia está a punto de dar un vuelco y Dos va a descubrir los intrincados secretos que aguardan fuera del enclave.
Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Por un lado, me gusta lo suficiente para recomendarla a quien busque una novela de ciencia-ficción apocalíptica (me niego a considerar Enclave distópica) entretenida, agil, bastante adictiva y con momentos y giros buenos. Por otro, la pena que me supone ver una novela que con pequeño giro más, un poco más de cuidado o un mínimo de cocción hubiera pasado de una novela correcta y entretenida a una muy buena novela. ¿Me explico? Me explico.
La base de que la parte Enclave es poderosa e interesante. Un mundo bien construido donde se explica lo suficiente, pero donde gran parte aparece en la brumas para dejar que el lector construya con su imaginación y para dejar que los personajes indaguen en esos misterios. Una protagonista fuerte y decidida que no cuestiona de buenas a primeras su sociedad porque ha crecido en ella y ve que las normas y las reglas son importantes para la supervivencia. Su crecimiento como persona se basa en descubrir las contradicciones del mundo donde ha crecido y valorar lo positivo y lo negativo. Una amenaza que no son más que esos zombis que tanto queremos y que tienen hambre, prisa y empiezan una lenta evolución hacia la inteligencia. Unos giros narrativos que no solo sirven para sorprender al lector, sino que están para ir haciendo crecer la historia y dotarla de más matices.Entonces, con todo esto que explicas, ¿cómo es que no la consideras una gran novela? El diablo está en los detalles. En mi opinión Enclave se queda en una buena idea, en buenos momentos, pero en su conjunto resulta algo desequilibrada. Las escenas de acción, por ejemplo, están narrada con desgana y prisa resumiéndose en ocasiones en: "me atacó un engendro y le di un golpe con el garrote. Murió". Por momentos, peca de falta de desarrollo. Las relaciones entre los protagonistas aparecen forzadas. sobre todo en la voluntad de ir creando diferentes triángulos amorosos - reales o no - cuando la historia no lo necesita. Y un final desacelarado que deja una sensación algo agridulce en el lector de lo que podría haber sido y lo que ha acabado siendo. En mi opinión, esto se debe sobre todo a un final deus ex machina algo forzado y que la peripecia de los personajes no se merecía.
Todos estos detalles hacen que la lectura de Enclave sea algo menos entusiasta de lo que sus primeras paginas prometían. Nos deja una entretenida novela de aventuras postapocalípticas. Se agradece mucho a la autora que no haya poblado la novela de muchachas débiles y machorros protectores. Que no escatime en momentos duros, algunos muy duros, sangre y decisiones difíciles. Y que sus personajes no sean polaridades de buenos / malos, sino algo mucho más complejo. En momentos de supervivencia extrema, todo es matizable.
Imágenes del cuarteto protagonista que aparece en la web de la autora.
Perdidas entre páginas
Entre libelulas
Niebla misteriosa
"Chuletas de dragón" de Martín Piñol y Vótric (dibujitos)
Chuletas de dragón. La cocina de los monstruos 7, Martín Piñol y Vótric (dibujitos), Destino, 2012
Si todas las reseñas son subjetivas, esta lo es más por razones que dentro de poco se harán obvias. ¡Qué demonios, seamos sinceros! Esto no es una reseña, sino que se trata de publicidad pura y dura de una de esas series infantiles que los chavales y las muchachas a partir de nueve años no deberían perderse. Me refiero a La cocina de los monstruos que ya lleva en el mercado su séptimo número.
¿De qué va? Protagonistas con personajes muy marcados viven en cada libros diferentes aventuras enfrentados a varios monsturos. En unas son bichos que tienen hambre, en otra criaturas que ansian poder, en un par todo se debe a diferencias culturales y a no sentarse antes a hablar. Cinco protagonistas bien definidos (en especial el robaescenas sin compasión de Zombete) y un puñado de secundarios que completan el cuadro. Acción a raudales, 0 moralinas, nada de paternalismo, un montón de referencias culturalmente dispersas que harán la delicia de los padres treintañeros / cuarentones, diálogos divertidos, chistes de pedos (y esto los críos les encanta) y páginas y páginas de risas. Vamos, lo que dije en su momento sobre la serie (leer aquí) pues mejor, más cuidado, más afinado y con un gran sentido del ritmo.
Además es una serie ideal para todos aquellos niños y niñas que dicen que leer es un rollo y que los libros, aburridos. Experiencia de librero, quien lee, repite. ¿Y qué podemos encontrar en este libro? Repitiendo lo que dije en mi otro blog:
- Acción a raudales.
- Un épico partido de fútbol que mezcla con sabiduria Shaolin soccer y Evasión o victoria.
- Una historia de monstruos de las de toda la vida con su despertar del bicho, pánico en las calles y ejército tomándolas, viaje a la guarida, etc.
- Héroes sin camiseta.
- Muchos tipos diferentes de risa y carcajada.
- Y un momento de "ooooooh qué bonito" tan enorme como el canal de Panamá.
Menuda reseña se ha marcado, dirán algunos. Pues sí y es que con este libro no puedo ser objetivo de ninguna de las formas. ¿Y por qué? Porque, queridos lectores, vuestro bloguero es personaje de esta novela.
Sí, aparezco como co-protagonista junto con A. en Chuleta de dragón con buenas frases, algún lloro, ataques de ansiedad, quejas, carreras, demandas de descuento y grandes dosis de acción. Ya formo parte de la historia de la literatura infantil / juvenil como personaje. Al igual que Bastian o Thursday Next, he entrado en un libro, he vivido aventuras y he regresado para contarlo.
Y la experiencia es brutal. Martín Piñol, Vótric... gracias.
Si todas las reseñas son subjetivas, esta lo es más por razones que dentro de poco se harán obvias. ¡Qué demonios, seamos sinceros! Esto no es una reseña, sino que se trata de publicidad pura y dura de una de esas series infantiles que los chavales y las muchachas a partir de nueve años no deberían perderse. Me refiero a La cocina de los monstruos que ya lleva en el mercado su séptimo número.
¿De qué va? Protagonistas con personajes muy marcados viven en cada libros diferentes aventuras enfrentados a varios monsturos. En unas son bichos que tienen hambre, en otra criaturas que ansian poder, en un par todo se debe a diferencias culturales y a no sentarse antes a hablar. Cinco protagonistas bien definidos (en especial el robaescenas sin compasión de Zombete) y un puñado de secundarios que completan el cuadro. Acción a raudales, 0 moralinas, nada de paternalismo, un montón de referencias culturalmente dispersas que harán la delicia de los padres treintañeros / cuarentones, diálogos divertidos, chistes de pedos (y esto los críos les encanta) y páginas y páginas de risas. Vamos, lo que dije en su momento sobre la serie (leer aquí) pues mejor, más cuidado, más afinado y con un gran sentido del ritmo.
Además es una serie ideal para todos aquellos niños y niñas que dicen que leer es un rollo y que los libros, aburridos. Experiencia de librero, quien lee, repite. ¿Y qué podemos encontrar en este libro? Repitiendo lo que dije en mi otro blog:
- Acción a raudales.
- Un épico partido de fútbol que mezcla con sabiduria Shaolin soccer y Evasión o victoria.
- Una historia de monstruos de las de toda la vida con su despertar del bicho, pánico en las calles y ejército tomándolas, viaje a la guarida, etc.
- Héroes sin camiseta.
- Muchos tipos diferentes de risa y carcajada.
- Y un momento de "ooooooh qué bonito" tan enorme como el canal de Panamá.
Menuda reseña se ha marcado, dirán algunos. Pues sí y es que con este libro no puedo ser objetivo de ninguna de las formas. ¿Y por qué? Porque, queridos lectores, vuestro bloguero es personaje de esta novela.
Para aclarar las cosas, soy el enfurruñao con gafas.
El bellezón que me acompaña es A.
Sí, aparezco como co-protagonista junto con A. en Chuleta de dragón con buenas frases, algún lloro, ataques de ansiedad, quejas, carreras, demandas de descuento y grandes dosis de acción. Ya formo parte de la historia de la literatura infantil / juvenil como personaje. Al igual que Bastian o Thursday Next, he entrado en un libro, he vivido aventuras y he regresado para contarlo.
Y la experiencia es brutal. Martín Piñol, Vótric... gracias.
"Nueva York: Hora Z" de Craig DiLouie
Nueva York: Hora Z, Craig DiLouie, Timun Mas, 2012
Pero qué bien me lo he pasado. Hasta arriba de sangre y vísceras, pero más que satisfecho con una novela rápida, ágil, adictiva, divertida, violenta y sangrienta.
Nueva York. Un virus mortífero se está cebando con la población. Las tropas militares destinas en el extranjero han vuelto al país y están protegiendo los hospitales. La información escasea. Una orden de traslado y de repente los hombres del teniente Todd Bowman se verán enfrentados a hordas de "perros rabiosos"... infectados con ganas de sangre. En otra parte de la ciudad, una científica parece que ha encontrado una cura... Lástima que esté sola y rodeada.
Planteamiento más tópico y conocido no se podía utilizar. Clásico de los clásicos. Militares en movimiento y científicos con la posible cura. En medio, un montón de zomb... no, infectados, con ganas de juerga y mucha hambre. Visto en películas, series y partidas de rol (de la dirección de una me confieso culpable). Punto algo débil, pero que acaba no importando porque el tono, la forma y un ritmo endiablado consigue salvar un argumento demasiado conocido.
Gran novela de zombis en su versión infectada. Alguno de sus puntos fuertes:
- Un ritmo endiablado que debe mucho a un buen entendido uso del lenguaje televisivo (finales en suspenso, diversidad de personajes, historias paralelas, etc.) y a un uso muy inteligente de algunas formas del universo del vídeo juego (en su vertiente tiros en primera persona). Exagerando, diría que es una de las mejores adaptaciones literarias del mundo de un vídeo juego, que no existe. El uso de la visión nocturna, el juego en el laboratorio con las cámaras, la forma en que dejan en suspenso a un personaje hasta el capítulo siguiente...
- Gran variedad de personajes. Se aleja de la idea de uniformar a los militares sino que consigue individualizar a cada uno de ellos. No son héroes. No son villanos. Capaces de cagarla, sacrificarse y cometer algo repugnante en el mismo capítulo. Débiles, humanos, sobrepasados. Gran despliegue de documentación. Mucha información que no avasalla al lector. Lo mismo con los científicos. Pese a partir de estereotipos muy conocidos del universo zombie, los trasciende. A ver, entendámonos, no estamos antes grande creaciones literarias o personajes con grandes trasfondos. Son funcionales y dinámicos. Creados como elementos al servicio de la historia y de lo que cuenta. Muy bien creados como figuras. Y muy interesante la forma en como cada uno intenta sobrevivir a la pesadilla que azota la ciudad.
- Grandes momentos de acción. Se incluye paseo nocturno con visor nocturno, matanzas indiscriminadas, explosiones y huidas. Escenas descritas de forma seca y efectiva consiguiendo una lectura vibrante y con altas dosis de adrenalina.
- Y un buen par de momentos de genuino terror. La escena de la excursión por el hospital para ver una algo de televisión. La huida de un despacho a otro despacho. Nueva York: hora Z ha conseguido inquietarme en muchas de sus páginas.
- Violencia real y brutal. La guerra es sucia. Los conflictos son fuertes y los muertos sangran, ensucian y no es agradable.
- Altas dosis de diversión y entretenimiento. No estamos ante una novela con alto vuelo literario, sino con una historia de evasión y terror. De esa buena literatura de buenos ratos, de emoción y consumo rápido. Estupenda novela de género que busca la complicidad de un lector entregado y con ganas de pasarlo bien. Acción y terror. Y, por momentos, un negro y saludable sentido del humor con el que esquiva los momentos que podrían degenerar en sensiblería.
Vamos, que me gustó y mucho. Espectáculo bien construido y armado con la sabiduría del narrador que conoce las herramientas y andamiajes del género.
Nota final: de nuevo, pequeña colleja a Timun Mas por el injustificado cambio del título original. Ese Uñas y dientes es mucho más duro, justificado, violento y fiel al argumento.
Otras opiniones del mismo libro
Buy Zombie
Crónicas literarias
Pero qué bien me lo he pasado. Hasta arriba de sangre y vísceras, pero más que satisfecho con una novela rápida, ágil, adictiva, divertida, violenta y sangrienta.
Nueva York. Un virus mortífero se está cebando con la población. Las tropas militares destinas en el extranjero han vuelto al país y están protegiendo los hospitales. La información escasea. Una orden de traslado y de repente los hombres del teniente Todd Bowman se verán enfrentados a hordas de "perros rabiosos"... infectados con ganas de sangre. En otra parte de la ciudad, una científica parece que ha encontrado una cura... Lástima que esté sola y rodeada.
Planteamiento más tópico y conocido no se podía utilizar. Clásico de los clásicos. Militares en movimiento y científicos con la posible cura. En medio, un montón de zomb... no, infectados, con ganas de juerga y mucha hambre. Visto en películas, series y partidas de rol (de la dirección de una me confieso culpable). Punto algo débil, pero que acaba no importando porque el tono, la forma y un ritmo endiablado consigue salvar un argumento demasiado conocido.
Gran novela de zombis en su versión infectada. Alguno de sus puntos fuertes:
- Un ritmo endiablado que debe mucho a un buen entendido uso del lenguaje televisivo (finales en suspenso, diversidad de personajes, historias paralelas, etc.) y a un uso muy inteligente de algunas formas del universo del vídeo juego (en su vertiente tiros en primera persona). Exagerando, diría que es una de las mejores adaptaciones literarias del mundo de un vídeo juego, que no existe. El uso de la visión nocturna, el juego en el laboratorio con las cámaras, la forma en que dejan en suspenso a un personaje hasta el capítulo siguiente...
- Gran variedad de personajes. Se aleja de la idea de uniformar a los militares sino que consigue individualizar a cada uno de ellos. No son héroes. No son villanos. Capaces de cagarla, sacrificarse y cometer algo repugnante en el mismo capítulo. Débiles, humanos, sobrepasados. Gran despliegue de documentación. Mucha información que no avasalla al lector. Lo mismo con los científicos. Pese a partir de estereotipos muy conocidos del universo zombie, los trasciende. A ver, entendámonos, no estamos antes grande creaciones literarias o personajes con grandes trasfondos. Son funcionales y dinámicos. Creados como elementos al servicio de la historia y de lo que cuenta. Muy bien creados como figuras. Y muy interesante la forma en como cada uno intenta sobrevivir a la pesadilla que azota la ciudad.
- Grandes momentos de acción. Se incluye paseo nocturno con visor nocturno, matanzas indiscriminadas, explosiones y huidas. Escenas descritas de forma seca y efectiva consiguiendo una lectura vibrante y con altas dosis de adrenalina.
- Y un buen par de momentos de genuino terror. La escena de la excursión por el hospital para ver una algo de televisión. La huida de un despacho a otro despacho. Nueva York: hora Z ha conseguido inquietarme en muchas de sus páginas.
- Violencia real y brutal. La guerra es sucia. Los conflictos son fuertes y los muertos sangran, ensucian y no es agradable.
- Altas dosis de diversión y entretenimiento. No estamos ante una novela con alto vuelo literario, sino con una historia de evasión y terror. De esa buena literatura de buenos ratos, de emoción y consumo rápido. Estupenda novela de género que busca la complicidad de un lector entregado y con ganas de pasarlo bien. Acción y terror. Y, por momentos, un negro y saludable sentido del humor con el que esquiva los momentos que podrían degenerar en sensiblería.
Vamos, que me gustó y mucho. Espectáculo bien construido y armado con la sabiduría del narrador que conoce las herramientas y andamiajes del género.
Nota final: de nuevo, pequeña colleja a Timun Mas por el injustificado cambio del título original. Ese Uñas y dientes es mucho más duro, justificado, violento y fiel al argumento.
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"Cuando Susanah llora" de J.J. Castillo
Cuando Susanah llora, J.J. Castillo, Dolmen, 2011
Un mundo asolado por los muertos que se levantan de sus tumbas con hambre. Rotten, un pequeño pueblo fortificado. Una multitud de personajes que solo quieren sobrevivir y jugar a que son felices. Zombis que deambulan cerca del pueblo. Y Susanah, un bebé que llora cuando estos se acercan...
Tengo una relación un tanto contradictoria con el zombi. Me gusta, casi me fascina, pero no veo películas de zombis y cómics o novelas caen a cuentagotas. ¿Motivo? Una extraña fobia. Me dan miedo. Pánico. Nervios y acabo huyendo del cine o apagando el televisor. Pero me gusta lo zombi y me informo y tengo libros de cine zombi repletos de películas que no veré y ando muy atento a los que publican los amigos de Dolmen Editorial con su muy interesante línea Z. Me dan miedo los zombis, pero siempre acabó volviendo a ellos.
Y esta semana volví con la lectura de Cuando Susanah llora de J.J. Castillo. Y tras leerme en un par de días sus poco más de trescientas páginas puedo decir algunas cosas.
Me gustó. Mucho. Cuando Susanah llora es una buena novela de zombis, pero lo que es más importante, es una buena novela de personajes. Lo que hace interesante al género zombi es el estudio del ser humano enfrentado a la situación límite de enfrentarse a un numeroso grupo de muertos vivientes con hambre en franca inferioridad donde emergen lo mejor y lo peor del ser humano. Las novelas que olvidan crear buenos personajes, seres humanos, y solo son festivales gore repletos de personajes/carnaza suelen fracasar. J.J. Castillo conoce el género (se nota) y puebla su novela con buenos personajes con los que el lector empatiza. Ojo, empatiza, pero no necesariamente simpatiza porque algunos de los actos y decisiones de los personajes provocan conflicto duro en el lector. Los buenos son buenos, pero...
Y luego, claro, cuando estos personajes van cayendo, al lector le duele. Castillo no se corta un pelo en eliminar personajes que pudieran parecer a priori imprescindibles. Esto me acabó provocando sentimientos encontrados: admiré el valor, pero a la vez me cabreó la eliminación de algún personaje porque su presencia abría caminos muy interesantes en la novela.
Quizá este sea el punto que no me ha convencido del todo de la historia. Me gusta, pero considero que ¡oh milagro! unas cuantas páginas más le habrían venido de perillas. Por momentos me falta algo de desarrollo... sobre todo en las motivaciones, personalidades y contradicciones de algunos de los secundarios. Creo la historia, el marco y los personajes daban para una monumental novela al estilo de Apocalipsis o La cúpula del Stephen King. Castillo se introduce bien en la psicología de los personajes, los sabe crear y es lástima que algunos no estén del todo aprovechados.
Pero esto no hace menos entretenida y angustiosa Cuando Susanah llora. Tiene momentos de tensión y de horror muy conseguidos gracias a un estilo duro, seco y ambiental. La huida de Candi y Nelson, el paseo de Sara por la montaña, la visita al polígono, etc. Castillo domina bien la técnica del relato de horror y sabe ir poco a poco para que los efectos sean mayores. Mi momento favorito de la novela es un ejemplo de eso, Ben en la presa. Algo cotidiano que acaba derivando en el mayor horror. Sutileza. Ambiente. El pueblo, los túneles, la casa y el bosque (¿puede ser que coleé por ese bosque la sombra de John Connolly?). Cuidar el marco por donde los personajes se mueven. El lector percibe, oye y ve esos árboles, las sombras, el olor de la tierra... Y cuidado en los diálogos (¡esas conversaciones de señoras!) que contribuyen a crear personaje. Y cierto humor que sirve para aligerar el ambiente antes del gran impacto... Porque de momentos fuertes hay un par (la novela no abusa de lo gore o lo explícito, lo que agradezco mucho que soy más de sutilidades) y uno de ellos es de los que cuesta perdonar al autor. Imagino que J.J. Castillo ya se imagina cuál.
Cuando Susanah llora es una novela triste y pesimista, sin renunciar por ello a algún pequeño destello de esperanza. Al acabar la novela me quedé intranquilo, pero esperanzado y con ganas de saber más de estos personajes y su historia. Y con ganas de leer más de la obra de J.J. Castillo. Una buena novela con zombis. Una lectura intensa, angustiosa y entretenida. Una buena novela de terror.
Gracias a J.J. Castillo y al servicio de prensa de Dolmen por el ejemplar.
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Tengo una relación un tanto contradictoria con el zombi. Me gusta, casi me fascina, pero no veo películas de zombis y cómics o novelas caen a cuentagotas. ¿Motivo? Una extraña fobia. Me dan miedo. Pánico. Nervios y acabo huyendo del cine o apagando el televisor. Pero me gusta lo zombi y me informo y tengo libros de cine zombi repletos de películas que no veré y ando muy atento a los que publican los amigos de Dolmen Editorial con su muy interesante línea Z. Me dan miedo los zombis, pero siempre acabó volviendo a ellos.
Y esta semana volví con la lectura de Cuando Susanah llora de J.J. Castillo. Y tras leerme en un par de días sus poco más de trescientas páginas puedo decir algunas cosas.
Me gustó. Mucho. Cuando Susanah llora es una buena novela de zombis, pero lo que es más importante, es una buena novela de personajes. Lo que hace interesante al género zombi es el estudio del ser humano enfrentado a la situación límite de enfrentarse a un numeroso grupo de muertos vivientes con hambre en franca inferioridad donde emergen lo mejor y lo peor del ser humano. Las novelas que olvidan crear buenos personajes, seres humanos, y solo son festivales gore repletos de personajes/carnaza suelen fracasar. J.J. Castillo conoce el género (se nota) y puebla su novela con buenos personajes con los que el lector empatiza. Ojo, empatiza, pero no necesariamente simpatiza porque algunos de los actos y decisiones de los personajes provocan conflicto duro en el lector. Los buenos son buenos, pero...
Y luego, claro, cuando estos personajes van cayendo, al lector le duele. Castillo no se corta un pelo en eliminar personajes que pudieran parecer a priori imprescindibles. Esto me acabó provocando sentimientos encontrados: admiré el valor, pero a la vez me cabreó la eliminación de algún personaje porque su presencia abría caminos muy interesantes en la novela.Quizá este sea el punto que no me ha convencido del todo de la historia. Me gusta, pero considero que ¡oh milagro! unas cuantas páginas más le habrían venido de perillas. Por momentos me falta algo de desarrollo... sobre todo en las motivaciones, personalidades y contradicciones de algunos de los secundarios. Creo la historia, el marco y los personajes daban para una monumental novela al estilo de Apocalipsis o La cúpula del Stephen King. Castillo se introduce bien en la psicología de los personajes, los sabe crear y es lástima que algunos no estén del todo aprovechados.
Pero esto no hace menos entretenida y angustiosa Cuando Susanah llora. Tiene momentos de tensión y de horror muy conseguidos gracias a un estilo duro, seco y ambiental. La huida de Candi y Nelson, el paseo de Sara por la montaña, la visita al polígono, etc. Castillo domina bien la técnica del relato de horror y sabe ir poco a poco para que los efectos sean mayores. Mi momento favorito de la novela es un ejemplo de eso, Ben en la presa. Algo cotidiano que acaba derivando en el mayor horror. Sutileza. Ambiente. El pueblo, los túneles, la casa y el bosque (¿puede ser que coleé por ese bosque la sombra de John Connolly?). Cuidar el marco por donde los personajes se mueven. El lector percibe, oye y ve esos árboles, las sombras, el olor de la tierra... Y cuidado en los diálogos (¡esas conversaciones de señoras!) que contribuyen a crear personaje. Y cierto humor que sirve para aligerar el ambiente antes del gran impacto... Porque de momentos fuertes hay un par (la novela no abusa de lo gore o lo explícito, lo que agradezco mucho que soy más de sutilidades) y uno de ellos es de los que cuesta perdonar al autor. Imagino que J.J. Castillo ya se imagina cuál.
Cuando Susanah llora es una novela triste y pesimista, sin renunciar por ello a algún pequeño destello de esperanza. Al acabar la novela me quedé intranquilo, pero esperanzado y con ganas de saber más de estos personajes y su historia. Y con ganas de leer más de la obra de J.J. Castillo. Una buena novela con zombis. Una lectura intensa, angustiosa y entretenida. Una buena novela de terror.
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"La noche de los trekkies vivientes" de Kevin David Anderson y Sam Stall
La noche de los trekkies vivientes, Kevin David Anderson y Sam Stall, TimunMas, 2011
Sin muchas expectativas por delante, La noche de los trekkies vivientes se convierte en una de las lecturas más divertidas de lo que llevo de año.
Una convención trekkie en un enorme hotel de tercera categoría. Un veterano de la guerra de Afganistán que sólo quiere una vida tranquila y muy aburrida. Un variopinto grupo de aficionados. Una princesa galáctica de otra saga en una película que no es la suya. Y atada a una cama. Una extraña enfermedad que hace que los muertos se levanten con hambre y un tercer ojo en alguna parte de su cuerpo. Un largo fin de semana.
Me gustan los zombies y sin ser un gran aficionado, simpatizo con el universo Star Trek así que cuando llegó esta novela a la librería me la miré con interés y me prometí que la leería. Pasaron los meses y los ojos rojos de Spock me miraban desde la estantería prometiéndome unas páginas divertidas con sus buenos puntos de sano gore. Al final, el fin de semana pasado me la llevé a casa. Y sí, muchas páginas de sana diversión.
La noche de los trekkies vivientes es una novela que da lo que promete: trekkies, zombis y diversión. No es un ejercicio de estilo ni una obra con grandes aspiraciones literarias. Es un libro de consumo rápido y lectura voraz que inspira una enorme simpatía. Escrito con gracia y oficio, ofrece páginas de buen entrenimiento. Pasé horas encantado en compañía de estos trekkies
Puntos a favor:
Es una parodia / homenaje al mundillo de las convenciones trekkies. Tiene la gran virtud de no caer nunca en desfigurar el universo del aficionado, sino que está mirado con ternura y conocimiento. Hay casi infinitas alusiones, rechiflas, parodias, homenajes, referencias, la mayoría de las cuales se me pasan por alto. ¿Esto dificulta la lectura? No. Un no aficionado a Star Trek la puede disfrutar igual porque...
... es una correcta novela de zombies. Se agradece dos innovaciones dentro del subgénero:
- Explica el origen de la infección.
- La aparición de un inquietante tercer ojo en las víctimas.
Por lo demás no innova en cómo se enfrentan los supervivientes a las hordas devoradoras. Desaprovecha algún momento, pero consigue por otra parte buenas dosis de tensión. Y gore, que siempre se agradece en una novela de estas características. Las relaciones entre los personajes son conocidas, pero la simpatía que respira toda la novela hace que esto no moleste. No es una novela original, pero tampoco creo que lo pretendiera.
Un estupendo sentido del humor recorre toda la novela, no solo en las referencias a Star Trek, sino, y como viene siendo muy habitual en la última hornada de novelas zombie, siendo los personajes conscientes de la herencia de muertos vivientes. La novela entra en una simpática autoreferencialidad al cuestionarse su naturaleza de personajes o comparar su situación con películas o capítulos de la serie. Como nos pasaría a nosotros, los personajes no pueden librarse de sus conocimientos sobre zombies.
Los personajes, funcionales, pero simpáticos. Quizá los malos se comportan como los malos de siempre (si fuera una película me imagino un festival de histrionismo) y los buenos son más arquetipos que personalidades bien definidas. El lector imagina el destino de cada uno desde los primeros compases... pero no importa. La novela no pretende sorprender con los personajes sino que cada uno de ellos es consciente de su papel en la historia e, incluso, de sus posibilidades de supervivencia. Aunque, en algún momento, consigue una buena y emocionante escena entre personajes (ejemplo, una conversación en la escalera).
¿Le reprocho algo? En contadas ocasiones se queda en el chiste y no profundiza ni en la situación ni en los personajes y al final le falta un punto más de emoción y garra. Y la solución final para los zombis (tanto la explicación, como la actuación del ejercito) me parece un poco demasiado. Por lo demás, la novela funciona como entretenimiento de consumo rápido que me ha deparado una lectura muy divertida y entretenida.
Y conseguir estas dos cosas es mucho.
Otra opinión del mismo libro
Saco de dados
Sin muchas expectativas por delante, La noche de los trekkies vivientes se convierte en una de las lecturas más divertidas de lo que llevo de año.
Una convención trekkie en un enorme hotel de tercera categoría. Un veterano de la guerra de Afganistán que sólo quiere una vida tranquila y muy aburrida. Un variopinto grupo de aficionados. Una princesa galáctica de otra saga en una película que no es la suya. Y atada a una cama. Una extraña enfermedad que hace que los muertos se levanten con hambre y un tercer ojo en alguna parte de su cuerpo. Un largo fin de semana.
Me gustan los zombies y sin ser un gran aficionado, simpatizo con el universo Star Trek así que cuando llegó esta novela a la librería me la miré con interés y me prometí que la leería. Pasaron los meses y los ojos rojos de Spock me miraban desde la estantería prometiéndome unas páginas divertidas con sus buenos puntos de sano gore. Al final, el fin de semana pasado me la llevé a casa. Y sí, muchas páginas de sana diversión.
La noche de los trekkies vivientes es una novela que da lo que promete: trekkies, zombis y diversión. No es un ejercicio de estilo ni una obra con grandes aspiraciones literarias. Es un libro de consumo rápido y lectura voraz que inspira una enorme simpatía. Escrito con gracia y oficio, ofrece páginas de buen entrenimiento. Pasé horas encantado en compañía de estos trekkies
Puntos a favor:
Es una parodia / homenaje al mundillo de las convenciones trekkies. Tiene la gran virtud de no caer nunca en desfigurar el universo del aficionado, sino que está mirado con ternura y conocimiento. Hay casi infinitas alusiones, rechiflas, parodias, homenajes, referencias, la mayoría de las cuales se me pasan por alto. ¿Esto dificulta la lectura? No. Un no aficionado a Star Trek la puede disfrutar igual porque...
... es una correcta novela de zombies. Se agradece dos innovaciones dentro del subgénero:
- Explica el origen de la infección.
- La aparición de un inquietante tercer ojo en las víctimas.
Por lo demás no innova en cómo se enfrentan los supervivientes a las hordas devoradoras. Desaprovecha algún momento, pero consigue por otra parte buenas dosis de tensión. Y gore, que siempre se agradece en una novela de estas características. Las relaciones entre los personajes son conocidas, pero la simpatía que respira toda la novela hace que esto no moleste. No es una novela original, pero tampoco creo que lo pretendiera.
Un estupendo sentido del humor recorre toda la novela, no solo en las referencias a Star Trek, sino, y como viene siendo muy habitual en la última hornada de novelas zombie, siendo los personajes conscientes de la herencia de muertos vivientes. La novela entra en una simpática autoreferencialidad al cuestionarse su naturaleza de personajes o comparar su situación con películas o capítulos de la serie. Como nos pasaría a nosotros, los personajes no pueden librarse de sus conocimientos sobre zombies.
Los personajes, funcionales, pero simpáticos. Quizá los malos se comportan como los malos de siempre (si fuera una película me imagino un festival de histrionismo) y los buenos son más arquetipos que personalidades bien definidas. El lector imagina el destino de cada uno desde los primeros compases... pero no importa. La novela no pretende sorprender con los personajes sino que cada uno de ellos es consciente de su papel en la historia e, incluso, de sus posibilidades de supervivencia. Aunque, en algún momento, consigue una buena y emocionante escena entre personajes (ejemplo, una conversación en la escalera).
¿Le reprocho algo? En contadas ocasiones se queda en el chiste y no profundiza ni en la situación ni en los personajes y al final le falta un punto más de emoción y garra. Y la solución final para los zombis (tanto la explicación, como la actuación del ejercito) me parece un poco demasiado. Por lo demás, la novela funciona como entretenimiento de consumo rápido que me ha deparado una lectura muy divertida y entretenida.
Y conseguir estas dos cosas es mucho.
Otra opinión del mismo libro
Saco de dados
"L'enginy" de Gerard Guix
L'enginy, Gerard Guix, Estrella Polar, 2011
Continuación de aquel Prodigi que tanto me entretuvo, pero que a tan poco me supo. Pillada en la librería con ganas de saber por qué caminos se adentraría Gerard Guix después de dejar a dos bandos a punto de darse hostias. Por un lado, Axel con sus muertos. Por el otro, Odín y sus hombre lobo. En medio, una Barcelona sitiada y destruida y un grupo de pringados..., perdón, supervivientes que sólo quieren salir de la ciudad... pero no pueden.
Gerard Guix sube la apuesta y sale airoso. Siguiendo la norma no escrita de que las segundas partes deben ser más fuertes, más largas y más oscuras, L'Enginy se rebela como una novela superior a su primera parte. Es más fuerte, más dura, más sangrienta y mucho más oscura. Todo aquel hálito de literatura juvenil o cierta inocencia en el planteamiento de la historia se deja a un lado para construir una historia terrible (en el buen sentido de la palabra, se entiende).
Con L'enginy nos acercamos más a la novela de terror pura que a la novela juvenil de aventuras que insinuaba la primera parte. Gerard Guix ha escrito una historia de miedo. Me recuerda mucho al Stephen King de Cell o a algunas historias del mejor Clive Barker. Un novela cruda y fuerte con sus buenos y agradecidos momentos gores. Ejemplo sabroso, una comida en un restaurante.
Y es que la apuesta que hace la novela por meterse casi de forma directa en el género de terror es de aplauso. En mi opinión, era el camino lógico para limar las aristas que tenía la primera parte. Y en un gran acierto por parte de Guix, elimina de un plumazo la dicotomia de buenos y malos para crear un enfrentamiento entre malo y malo con unos pobres desgraciados por medio. Alex deja de ser ese niño algo quejica de la primera parte para irse convirtiendo en un monstruo. Odin deja de ser el monstruo de la primera parte para irse dotando de algo de humanidad. Esto no quiere decir que se haga bueno o majo o humanitario. No. Se enfrentan dos egos, dos monstruos y poca cosa buena puede salir de este enfrentamiento. Poca cosa buena para los personajes, porque el lector se lo pasa estupendamente con una novela repleta de tensión, estilo conciso y cuidado. Ambiental y descriptivo. Barcelona en su esplendor apocalíptico.
La novela profundiza más en el personaje de Odín relatando su pasado y su origen. Abre el abanico de personajes y los que en la primera parte eran sombras o coro, se individualizan y empiezan a moverse (algunos convertidos en agradables sorpresas). Las alianzas, las intrigas y las pequeñas escaramuzas. Los momentos de batalla son crueles y sanguinarios. Los momentos de desesperación de los personajes son crudos (estupendo el momento de los supervivientes humanos en el apartamento y las latas de judías...). El panorama que presenta Gerard Guix en esta historia es pesimista y desesperanzado.
Y como se agradece esto en la literatura juvenil; algo diferente que refresca la estantería de las librerías.
Quizá se le puede achacar a L'enginy es el de muchas segundas partes. Son un puente... un territorio de nadie que ni presenta ni concluya. El prodigi anuncia una impresionante batalla que en esta novela no se produce. Las fichas se mueven, los jugadores distribuyen ejércitos, intrigas y traiciones, los líderes comprueban sus puntos débiles y fuertes, los pringados corren de un lado a otro llevando con ellos una serpiente... y todo se queda preparado para la tan anunciada batalla... Como lector me sentí un poco frustrado... las expectativas por la guerra eran altas y en cierto sentido al concluir la segunda parte me quedé en el mismo punto que al acabar la primera. Que ya sé que no es así... la historia ha ganado en madurez y profundidad y psicología, pero... ains... no puedo quitarme ese puntito. Y alguna página de más que daba a la novela algún punto muerto (sobre todo en Collserola).
Sea como sea a la espera quedamos de la tercera y definitiva parte de una saga que ha crecido en estilo, gracia e interés y acabo convirtiéndose en una de las series que más me entretuvo el año pasado. Esperemos que no se demore mucho y pronto podamos asistir al advenimiento de Ragnarök, la batalla final, el destino de los pocos humanos que corretean por Barcelona, el amorío de Axel y, posiblemente, el fin de los tiempos.
Tengo muchas ganas.
Otras opiniones del mismo libro
El cofre de Nebe
Nosaltres llegim
Continuación de aquel Prodigi que tanto me entretuvo, pero que a tan poco me supo. Pillada en la librería con ganas de saber por qué caminos se adentraría Gerard Guix después de dejar a dos bandos a punto de darse hostias. Por un lado, Axel con sus muertos. Por el otro, Odín y sus hombre lobo. En medio, una Barcelona sitiada y destruida y un grupo de pringados..., perdón, supervivientes que sólo quieren salir de la ciudad... pero no pueden.
Gerard Guix sube la apuesta y sale airoso. Siguiendo la norma no escrita de que las segundas partes deben ser más fuertes, más largas y más oscuras, L'Enginy se rebela como una novela superior a su primera parte. Es más fuerte, más dura, más sangrienta y mucho más oscura. Todo aquel hálito de literatura juvenil o cierta inocencia en el planteamiento de la historia se deja a un lado para construir una historia terrible (en el buen sentido de la palabra, se entiende).
Con L'enginy nos acercamos más a la novela de terror pura que a la novela juvenil de aventuras que insinuaba la primera parte. Gerard Guix ha escrito una historia de miedo. Me recuerda mucho al Stephen King de Cell o a algunas historias del mejor Clive Barker. Un novela cruda y fuerte con sus buenos y agradecidos momentos gores. Ejemplo sabroso, una comida en un restaurante.
Y es que la apuesta que hace la novela por meterse casi de forma directa en el género de terror es de aplauso. En mi opinión, era el camino lógico para limar las aristas que tenía la primera parte. Y en un gran acierto por parte de Guix, elimina de un plumazo la dicotomia de buenos y malos para crear un enfrentamiento entre malo y malo con unos pobres desgraciados por medio. Alex deja de ser ese niño algo quejica de la primera parte para irse convirtiendo en un monstruo. Odin deja de ser el monstruo de la primera parte para irse dotando de algo de humanidad. Esto no quiere decir que se haga bueno o majo o humanitario. No. Se enfrentan dos egos, dos monstruos y poca cosa buena puede salir de este enfrentamiento. Poca cosa buena para los personajes, porque el lector se lo pasa estupendamente con una novela repleta de tensión, estilo conciso y cuidado. Ambiental y descriptivo. Barcelona en su esplendor apocalíptico.
La novela profundiza más en el personaje de Odín relatando su pasado y su origen. Abre el abanico de personajes y los que en la primera parte eran sombras o coro, se individualizan y empiezan a moverse (algunos convertidos en agradables sorpresas). Las alianzas, las intrigas y las pequeñas escaramuzas. Los momentos de batalla son crueles y sanguinarios. Los momentos de desesperación de los personajes son crudos (estupendo el momento de los supervivientes humanos en el apartamento y las latas de judías...). El panorama que presenta Gerard Guix en esta historia es pesimista y desesperanzado.
Y como se agradece esto en la literatura juvenil; algo diferente que refresca la estantería de las librerías.
Quizá se le puede achacar a L'enginy es el de muchas segundas partes. Son un puente... un territorio de nadie que ni presenta ni concluya. El prodigi anuncia una impresionante batalla que en esta novela no se produce. Las fichas se mueven, los jugadores distribuyen ejércitos, intrigas y traiciones, los líderes comprueban sus puntos débiles y fuertes, los pringados corren de un lado a otro llevando con ellos una serpiente... y todo se queda preparado para la tan anunciada batalla... Como lector me sentí un poco frustrado... las expectativas por la guerra eran altas y en cierto sentido al concluir la segunda parte me quedé en el mismo punto que al acabar la primera. Que ya sé que no es así... la historia ha ganado en madurez y profundidad y psicología, pero... ains... no puedo quitarme ese puntito. Y alguna página de más que daba a la novela algún punto muerto (sobre todo en Collserola).
Sea como sea a la espera quedamos de la tercera y definitiva parte de una saga que ha crecido en estilo, gracia e interés y acabo convirtiéndose en una de las series que más me entretuvo el año pasado. Esperemos que no se demore mucho y pronto podamos asistir al advenimiento de Ragnarök, la batalla final, el destino de los pocos humanos que corretean por Barcelona, el amorío de Axel y, posiblemente, el fin de los tiempos.
Tengo muchas ganas.
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El cofre de Nebe
Nosaltres llegim
Libros a medias II
Ha sido una mala semana lectora. Cuatro libros empezados, cuatro libros dejados poco después de la página 100. Por eso la poca actualización. Porque al no encontrar nada bueno para leer, se me quitan las ganas de escribir y reseñar y empiezo a vagabundear por casa y la librería sin nada que llevarme al coleto, de mal humor, con ganas de nada y buscando algo, lo que sea que me vuelva a despertar el ansia lectora. Como hice a principios de septiembre con otra entrada, hago un repaso rápido y somero de las lecturas empezadas y abandonadas siendo perfectamente consciente de que es una opinión sesgada. Pero, ¿para qué continuar con una novela que no me aporta nada?
El juramento, Kimberly Derting, Lluna Roja-La Galera, 2011
El jurament, Kimberly Derting, Luna Roja-La Galera, 2011
La única de las novelas de hoy que no abandoné esta semana pasada. Intentona de leer hace un mes y medio, pero dejada pronto porque ya la había leído en las catorce o quince presuntas distopías que llevamos este año. Chica especial, amiga maja, sociedad totalitaria, nebulosa en el origen de esa sociedad, chico misterioso, poder especial, revolución, etcétera, etcétera, etcétera. Prou. Cierro el libro y a otra cosa. ¿Me atrevo a decir que eran unas malas setenta páginas (sí, aguanté solo setenta)? No, pero es lo de siempre presentado como siempre. Y ya estoy de lo de siempre un poquito hasta aquí. Y de la maquinaria fotocopiadora de la industria del libro. Y que sale un libro distópico, pues venga quince mil copiando la superficie y olvidando lo importante: buenos personajes y buena forma de narrar lo que pasa. Aburrido hasta la náusea, cerré el libro y a otra cosa.
La esfera, Myra McEntire, Molino, 2011
En cambio, La esfera sí que me pareció una mala novela. Llego de las minivacaciones y me encuentro con un miriada de novedades y esta esfera era una a la que tenía ganas. Me miro la contraportada y los pelos como escarpias por una simple frase: "Conoce a Michael (...) ¿Quién es de verdad ese tipo reservado, misterioso y tan dulce, el único que la entiende?". Tócate los huevos, los adjetivos perfectos para que odie al protagonista y me sepa la reacción de la protagonista. La esfera es diferente, me decían. No. La esfera es lo mismo y más, es el tipo de novela que me pone de los nervios. ¿Por qué? Vamos a ver, Emerson ve fantasmas y piensa que se está volviendo loca. Vale. Es muy fuerte y está super preocupada de lo que está pasando a su alrededor y con su futuro y suerte que tiene una amiga que la entiende y que está más buena que ella porque ellas, claro, no es nada, poquita cosa, lo de siempre, una florecilla del campo a la que ningún chico mira, pero claro quien va a mirar a una loca como ella... hasta que llega Michael y la mira y ella pasa de sus posibles problemas mentales a estar suspirando por el chico, preguntándose como besa, qué músculos tiene, cómo abrazara y escuchar como respira a través de las paredes y... Y en este punto Jorge dice basta de amores obsesivos, de vacíos de personalidad y que toda la trama, los personajes y la forma de contar esté supeditada a la historia de amor de dos (inserte el vocablo que se quiera). Ni los viajes en el tiempo me justifican una historia basada en si me gusta o no me gusta, en personajes poco trabajados y en una de esas protagonistas "metepatas" tan irritantes.
Witch & Wizard, James Patterson & Gabrielle Charbonnet, Alfaguara, 2011
Witch & Wizard, James Patterson & Gabrielle Charbonnet, Estrella Polar, 2011
Empieza bien. Una ucronía con buenos puntos de humor (todo el glosario final de obras muy parecidas a muchas que conocemos), pero perdió mi interés por pocos motivos.
1. Dos voces narradoras que son prácticamente la misma. Cuesta distinguir cuando habla cada uno de ellos y eso me molesta. Y más cuando la novela la construyen sobre capítulos que compiten entre ellos para ver cuál es más corto.
2. Acumulación. La novela parece construida sobre el "vale que..." con el que los niños juegan. Vale que tenemos un estado totalitario, vale que los hermanos son magos, vale que también salen fantasmas, vale que hay dimensiones paralelas, vale que nos vamos sacando poderes de donde sea, vale que... Ep, quieto parao... No, no vale todo y menos cuando me lo metes a cascoporro sin justificar y a lo bruto.
3. Malos de pacotilla. Cuando el malo no da miedo y no se percibe como una amenaza, la novela no funciona. El Único que es el Único resulta casi cómico... al igual que la enfermera o los soldados. No se percibe una amenaza sino un trozo de carne que es muy malo, mucho, uy qué malo que es, pupa le va a hacer al nene.
4. Atropellado. Acción por acción. ¿Para qué entretenerse en crear un mínimo de personalidad o trasfondo a los personajes? Eso son chuminás. A correr, que pasen cosas, todo el rato, que no se pare, venga, venga, venga... para qué describir, para qué indagar... vamos, vamos, vamos...
Al final acabé aburrido, cansado y de mal humor. Acción por acción, no.
Hojas de dedalera, Victoria Álvarez, Viceversa, 2011
Vaya por delante que el debut de Victoria Álvarez no es una mala novela. Está escrita con gusto, con conocimiento histórico y cariño al oficio. Personajes funcionales aunque algo irritante el terceto protagonista, algún buen momento, pero no conseguí conectar con su propuesta. A medida que avanzaba la novela se me hacía más cuesta arriba y tenía cada vez más la convicción de que menos páginas le habrían ido de perillas. Casi que diría que unas ciento y pico. Llega un momento en que la narración no avanza y se cae en un terreno de nadie que me llevó a dejar un momento la novela con el punto de libro en la estantería y allí se ha quedado. Y la historia... bueno... acepto la parte de los fantasmas, pero la parte de Jack me cuesta más. Supongo que volveré a él en unos días.
R y Julie, Issac Marion, Mondadori, 2011
R i Julie, Issac Marion, Empúries, 2011
Un serio problema con esta novela; al igual que me cuesta tragarme las películas donde los anímales hablan, me cuestan las novelas de zombis con conciencia. Y R y Julie es la historia de un zombi con conciencia, movimientos, carnet de conducir y lenguaje que se enamora de una chica y como llevan adelante su historia. No me la creí Mi principal problema con esta novela es que no me creí lo que Issac Marion me explicaba. Desde la sociedad zombi que habita en el aeropuerto, los esqueletos andantes o que al comer cerebro se pueden acceder a los recuerdos almacenados en él (sin estímulos eléctricos ni nada... solo comiendo aunque el trozo de carne esté seco y de días). Y si esto me lo presentan con humor y desenfado, vale. Pero es que además el tono de la novela es de una seriedad aplastante y por momentos roza lo cursi y la pedantería. Además de explicitar el mensaje en más de una ocasión. "Los zombis no son el problema... somos nosotros que nos cargamos el planeta antes". "Todos somos iguales y el amor todo lo puede" (Frases no sacadas del libro de forma literal sino paráfrasis mías, que conste). Y cosas así.
Y cuando ya estaba desesperado, los amigos de Impedimenta publican La juguetería errante de Edmund Crispin, una divertidísima novela de detectives que es la que me ha reconciliado con la lectura. Un cadáver que desaparece, una juguetería que también desaparece, absurdas persecuciones por Oxford, conversaciones literaris, pistas en forma de malos poemas, humor british en cada página y unos personajes irónicos y llenos de carisma. Desde el mismo Gervase Fern hasta el camionero que lee a D.H. Lawrence.
Un placer lector. Próximamente una reseña más extensa.
El juramento, Kimberly Derting, Lluna Roja-La Galera, 2011
El jurament, Kimberly Derting, Luna Roja-La Galera, 2011
La única de las novelas de hoy que no abandoné esta semana pasada. Intentona de leer hace un mes y medio, pero dejada pronto porque ya la había leído en las catorce o quince presuntas distopías que llevamos este año. Chica especial, amiga maja, sociedad totalitaria, nebulosa en el origen de esa sociedad, chico misterioso, poder especial, revolución, etcétera, etcétera, etcétera. Prou. Cierro el libro y a otra cosa. ¿Me atrevo a decir que eran unas malas setenta páginas (sí, aguanté solo setenta)? No, pero es lo de siempre presentado como siempre. Y ya estoy de lo de siempre un poquito hasta aquí. Y de la maquinaria fotocopiadora de la industria del libro. Y que sale un libro distópico, pues venga quince mil copiando la superficie y olvidando lo importante: buenos personajes y buena forma de narrar lo que pasa. Aburrido hasta la náusea, cerré el libro y a otra cosa.
La esfera, Myra McEntire, Molino, 2011
En cambio, La esfera sí que me pareció una mala novela. Llego de las minivacaciones y me encuentro con un miriada de novedades y esta esfera era una a la que tenía ganas. Me miro la contraportada y los pelos como escarpias por una simple frase: "Conoce a Michael (...) ¿Quién es de verdad ese tipo reservado, misterioso y tan dulce, el único que la entiende?". Tócate los huevos, los adjetivos perfectos para que odie al protagonista y me sepa la reacción de la protagonista. La esfera es diferente, me decían. No. La esfera es lo mismo y más, es el tipo de novela que me pone de los nervios. ¿Por qué? Vamos a ver, Emerson ve fantasmas y piensa que se está volviendo loca. Vale. Es muy fuerte y está super preocupada de lo que está pasando a su alrededor y con su futuro y suerte que tiene una amiga que la entiende y que está más buena que ella porque ellas, claro, no es nada, poquita cosa, lo de siempre, una florecilla del campo a la que ningún chico mira, pero claro quien va a mirar a una loca como ella... hasta que llega Michael y la mira y ella pasa de sus posibles problemas mentales a estar suspirando por el chico, preguntándose como besa, qué músculos tiene, cómo abrazara y escuchar como respira a través de las paredes y... Y en este punto Jorge dice basta de amores obsesivos, de vacíos de personalidad y que toda la trama, los personajes y la forma de contar esté supeditada a la historia de amor de dos (inserte el vocablo que se quiera). Ni los viajes en el tiempo me justifican una historia basada en si me gusta o no me gusta, en personajes poco trabajados y en una de esas protagonistas "metepatas" tan irritantes.
Witch & Wizard, James Patterson & Gabrielle Charbonnet, Alfaguara, 2011
Witch & Wizard, James Patterson & Gabrielle Charbonnet, Estrella Polar, 2011
Empieza bien. Una ucronía con buenos puntos de humor (todo el glosario final de obras muy parecidas a muchas que conocemos), pero perdió mi interés por pocos motivos.
1. Dos voces narradoras que son prácticamente la misma. Cuesta distinguir cuando habla cada uno de ellos y eso me molesta. Y más cuando la novela la construyen sobre capítulos que compiten entre ellos para ver cuál es más corto.
2. Acumulación. La novela parece construida sobre el "vale que..." con el que los niños juegan. Vale que tenemos un estado totalitario, vale que los hermanos son magos, vale que también salen fantasmas, vale que hay dimensiones paralelas, vale que nos vamos sacando poderes de donde sea, vale que... Ep, quieto parao... No, no vale todo y menos cuando me lo metes a cascoporro sin justificar y a lo bruto.
3. Malos de pacotilla. Cuando el malo no da miedo y no se percibe como una amenaza, la novela no funciona. El Único que es el Único resulta casi cómico... al igual que la enfermera o los soldados. No se percibe una amenaza sino un trozo de carne que es muy malo, mucho, uy qué malo que es, pupa le va a hacer al nene.
4. Atropellado. Acción por acción. ¿Para qué entretenerse en crear un mínimo de personalidad o trasfondo a los personajes? Eso son chuminás. A correr, que pasen cosas, todo el rato, que no se pare, venga, venga, venga... para qué describir, para qué indagar... vamos, vamos, vamos...
Al final acabé aburrido, cansado y de mal humor. Acción por acción, no.
Hojas de dedalera, Victoria Álvarez, Viceversa, 2011
Vaya por delante que el debut de Victoria Álvarez no es una mala novela. Está escrita con gusto, con conocimiento histórico y cariño al oficio. Personajes funcionales aunque algo irritante el terceto protagonista, algún buen momento, pero no conseguí conectar con su propuesta. A medida que avanzaba la novela se me hacía más cuesta arriba y tenía cada vez más la convicción de que menos páginas le habrían ido de perillas. Casi que diría que unas ciento y pico. Llega un momento en que la narración no avanza y se cae en un terreno de nadie que me llevó a dejar un momento la novela con el punto de libro en la estantería y allí se ha quedado. Y la historia... bueno... acepto la parte de los fantasmas, pero la parte de Jack me cuesta más. Supongo que volveré a él en unos días.
R y Julie, Issac Marion, Mondadori, 2011
R i Julie, Issac Marion, Empúries, 2011
Un serio problema con esta novela; al igual que me cuesta tragarme las películas donde los anímales hablan, me cuestan las novelas de zombis con conciencia. Y R y Julie es la historia de un zombi con conciencia, movimientos, carnet de conducir y lenguaje que se enamora de una chica y como llevan adelante su historia. No me la creí Mi principal problema con esta novela es que no me creí lo que Issac Marion me explicaba. Desde la sociedad zombi que habita en el aeropuerto, los esqueletos andantes o que al comer cerebro se pueden acceder a los recuerdos almacenados en él (sin estímulos eléctricos ni nada... solo comiendo aunque el trozo de carne esté seco y de días). Y si esto me lo presentan con humor y desenfado, vale. Pero es que además el tono de la novela es de una seriedad aplastante y por momentos roza lo cursi y la pedantería. Además de explicitar el mensaje en más de una ocasión. "Los zombis no son el problema... somos nosotros que nos cargamos el planeta antes". "Todos somos iguales y el amor todo lo puede" (Frases no sacadas del libro de forma literal sino paráfrasis mías, que conste). Y cosas así.
Y cuando ya estaba desesperado, los amigos de Impedimenta publican La juguetería errante de Edmund Crispin, una divertidísima novela de detectives que es la que me ha reconciliado con la lectura. Un cadáver que desaparece, una juguetería que también desaparece, absurdas persecuciones por Oxford, conversaciones literaris, pistas en forma de malos poemas, humor british en cada página y unos personajes irónicos y llenos de carisma. Desde el mismo Gervase Fern hasta el camionero que lee a D.H. Lawrence.
Un placer lector. Próximamente una reseña más extensa.
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