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"Experimental film" de Gemma Files

Experimental film, Gemma Files, La biblioteca de Carfax
Premio Shirley Jackson 2016
Traducción de Elisa Rivera

Uno de los temas que más me están obsesionando últimamente y con el más tiempo pierdo en búsquedas por bibliotecas, mercadillos e internet, son novelas de terror ambientadas en el mundo del cine. Pienso en novelas como Imágenes malditas de Ramsey Campbell, Última sesión de Marisha Pessl (que ya sé que se enmarcaría más en el thriller, pero sus conexiones con el género de terror son más que evidentes) o algunos cuentos de Robert Bloch. Historias donde la proyección de una película, por ejemplo, abre puertas al más allá o a otras dimensiones. Donde un actor o director maldito es la antesala del infierno.

Así que ya podéis imaginar que la noticia de la publicación de Experimental film hizo que esta novela se convirtiera en una de las más esperadas de la temporada. Cuando la tuve en las manos, la dejé reposar y estas vacaciones, entre siesta de Niña Dragón en el carro y trasnoche de lectura febril, devoré la novela en pocos días.

Lois Cairns, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y las películas de quien se cree que es la primera directora de cine de Canada. Al investigar su trabajo, Lois descubre que esa directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazas con perseguirla a ella también (resumen argumental tomado de la página web de la editorial).

¿Y qué nos encontramos? Una novela de terror ambiental, tensa, incómoda y que agarra al lector para introducirlo en un mundo donde leyendas y dioses atávicos encuentran un lugar donde subsistir y demanar lo que por derecho merecen. Gemma Files crea un "monstruo" nuevo y lo conecta tanto con la tradición de cuentos de hadas primigenios, la narrativa de terror gótica o las últimas corrientes cinematográficas (incluido el tan mal tratado subgénero del "montaje encontrado" o reminiscencias del universo Wan). El género de terror en su sentido amplio para formular una propuesta literaria sobre la preservación de los mitos, sobre el proceso de creación (donde la creación última es perderse en la obra), sobre la fuerza de la ficción para crear y recrear y sus límites.

Además de ser una novela de terror que funciona. Muy bien.
El lector sentirá la inquietud y la presencia del abismo. Experimental film no es una novela que busque el susto fácil. Gemma Files prefiere que el terror en esta novela se transforme en algo más sutil y obsesivo (tanto para la protagonista como para el lector) y como estos sin casi percartarse se vean atrapados en una red de la que parece imposible escapar. Una novela que refuerza el contorno psicológico de los personajes y como se enfrentan a todo lo que ocurre a su alrededor. El mimo con el que la autora construye a su protagonista diseccionando su psicología y personalidad para que los golpes que recibe duelan mucho más.

Pero lo mejor de esta novela es que reducirla a la etiqueta de novela de terror es decir poco de ella. Reflexión sobre la creación literaria y artística, sobre el cine y sus limitaciones y, paradojicamente, falta de límites. Sobre la maternidad y la familia con sus luces y muchas sombras. Y muchos etcéteras. Novela poliédrica y mucho más compleja de lo que pueda parecer a primera vista. Sin olvidarse, claro, de enfrentar al lector a sus terrores y miedos.

Experimental film es una excelente novela y ha sido una lectura apasionante y algo obsesiva. El mito casi olvidado y las leyendas como base y origen de los terrores actuales. Los cuentos infantiles como algo más que advertencias de no acercarse a un bosque. La literatura de terror como ventana a algo que hay fuera. El cine como portal de invocación al atrapar fantasmas por siempre.

Y seamos sinceros, a una novela que en un momento cita al director Larry Cohen solo se la puede amar sin condiciones.

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"El héroe perdido" de Rick Riordan

El héroe perdido, Rick Riordan, Montena, 2013
L'heroi perdut, Rick Riordan, La Galera, 2013
Serie Los héroes del Olimpo I

Me gustan mucho las novelas de Rick Riordan. Solo he leído la trilogía de los hermanos Kane y este primer volumen de Los héroes del Olimpo (si todo va bien en unos días empiezo con Percy Jackson) y me encantan las historias de este señor. Puro y sano entretenimiento. Grandes superproducciones literarias con muchos efectos especiales, mucha tensión y, sobre todo, muchos monstruos. Tortas, carreras y ni un solo momento de respiro. Y me lo paso la mar de bien. Si hubiese leído estas novelas con once/doce años hubiera sido un preadolescente muy feliz. Pero las leo con treintaytantos y eso no sé en qué me convierte muy feliz y me confirma algo muy bueno; no he perdido el sentido ni de la aventura ni de la maravilla.

Tres semidioses, la típica profecía que viene a fastidiar los buenos y tranquilos días, muchos monstruos, una amenaza terrible que está despertando, un héroe desaparecido, una diosa secuestrada y mucho trabajo por delante. Como siempre una sinopsis insuficiente y que da poca información porque sigo en mi creencia que es mucho mejor lanzarse a los libros sin saber mucho de ellos y dejarse sorprender.

La novela me ha gustado mucho, me ha entretenido horrores y me ha dejado con ganas de pillar su continuación. Y con esto creo que ya habría dicho todo lo que quería decir, pero entonces no sería reseña sino tomadura de pelo. Así que algunas consideraciones.

- No es necesario haberse leído la saga Percy Jackson para seguir y apreciar este libro (yo no lo he hecho, por ejemplo). Eso sí, si no quieres saber cómo termina la pentalogía original y qué sucede con muchos personajes, mejor no la leas.

- Personajes tipo que funcionan muy bien. El héroe, la chica aguerrida, el amigo simpático. Por suerte, Riordan es lo suficientemente inteligente para dotar a su trío protagonista de más capas para evitar que se conviertan en simples estereotipos. No son personajes que sorprendan, pero no suenan a refrito. Secundarios efectivos e interesantes.

- Gran variedad de monstruos. Y esto mola mucho.

- Actualización divertida, efectiva e inteligente de la mitología griega y romana aunque algunas de las soluciones me pidan un esfuerzo de credibilidad (por ejemplo, Éolo). Resulta muy curioso y refrescante este volver a la clásica Gigantomaquía para construir una novela juvenil.

- Estilo rápido, nervioso y detallista. Muy buen ritmo. Quinientas páginas que no cansan al lector.

- Eso sí, una estructura algo episódica y un poco repetitiva. Misión - encuentro - conflicto - lucha - huida para caer en nueva misión - encuentro - conflicto -, etc. Además tiene tendencia a caer en el recurso del deus ex machina, que por muy griego que sea no deja de rechinar si se usa más de tres veces en una misma historia. O la justificación para lo imposible o improbable con "es magia" (el cinturón de herramientas de Leo, por ejemplo). Pero que no se me entienda mal, todo es peccata minuta.

- Historia sencilla y bastante predecible, pero muy bien explicada, narrada y estructurada. Buenas sorpresas y giros.

- ¿He dicho que salen monstruos?

El héroe perdido es una estupenda novela de aventuras. Pura literatura de entretenimiento bien construida y explicada. Aventura, fantasía, un poco de romance, mucho ruido y muchas explosiones. Un auténtico placer.


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Libros a medias III

Pertenezco a ese grupo de personas a los que no remuerde la conciencia abandonar un libro por la mitad, a la página 50 o a tres páginas de su final. Si no me interesa, a otra cosa. La vida es corta y los libros muchos para malgastarlos con lecturas que no me gustan. Entiendo que esta valoración que hago es injusta e imparcial, pero solo me centro en las páginas leídas. Si luego la historia mejora o no mejora, no lo sé. Lo único que puedo decir es que lo leído me ha hecho abandonar la novela.

Abrasada. La casa de la noche VI o VII, P.C. Cast y Kristin Cast, Trakatá, 2011

Pues sí, aquí donde me veis me he leído muchos volúmenes de la serie La casa de la noche de las Cast. He leído una y otra vez como Zoey salva el mundo cada quince/veinte minutos y vive cuitas amorosas con muchachos de buen ver de muy distinto pelaje. Y reconozco que lo pasé bien. Es una serie divertida e irritante por partes iguales, capaz de alternar grandes momentos de acción o emocionales con pasajes de tedio infinito y lagunas argumentales. Y lo mejor es la evolución del personaje de Zoey de pavisosa irritante y molesta a hermosa muchacha madura con un punto de tristeza. Y se agradece la alegría sexual y que los protagonistas y las protagonistas sientan como normales tener deseos sexuales y que gustan más de un chico. Pero... Ya basta. En serio. Basta. Empezar la lectura de Abrasada fue asistir a lo mismo de los anteriores volúmenes... se ha roto la magia. La historia de Kalona, los cuervos, los malos, la molesta chupi pandi de Zoey... ya no tiene gracia. La trama de La casa de la noche ya me parece estirada hasta la nausea y merece un descanso o que se desenchufe la máquina. Abrasada no aportaba nada y, sinceramente, me aburrió porque me encontré los mismos motivos, explicados de la misma forma y con los conflictos que nos han acompañado desde aquel irritante primer volumen.

The Blessed, Tonya Hurley, Alfaguara, 2012

No he leído la famosa serie de Ghostgirl así que las ciento cincuenta páginas que he me he tragado de The Blessed es lo primero que leo de Tonya Hurley. Y después de leerlas, puedo decir que no creo que me acerque a más novelas de esta autora. No me ha gustado y considero que esta historia moderna de redención y santidad no me interesa, ni funciona, ni me la creo. Tres pecadoras, un muchacho guapo llamado Sebastian, una reinvención del martirio de tres santas, una novela sobre lo guay que es el cristianismo. Lo siento, una de las cosas que más me molestan de una novela es que me adoctrinen o me intenten convencer. Soy consciente de que no existe el arte inocente y que toda expresión artística es trasmisión de ideas, pero cuando me lo hacen de una forma tan burda y descarada me molesta mucho. Y de sutilidad en The Blessed hay muy poco. Personajes extremos muy poco matizados y un avance a trompicones con una aire de folletín de mediodía que crispa. Amén de encontrarlo bastante pretencioso ya que la impresión que me ha dado es que la autora quería hacer ARTE y se ha quedado en la primera letra. No le niego cierta gracia en el diálogo, pero no pasa de aquí. Muy irritante.

Ojos negros, William Ritcher, Blok (Ediciones B de toda la vida), 2012

Thriller. Investigación. Secretos. No empieza mal. Un principio algo tramposillo, pero vamos, no pasa nada. Se presenta una novela movida con una protagonista que vive en la calle y que tendrá que conocer su pasado para hacer frente a una amenaza. No está mal, pero me pilla en unos días sin paciencia y cae en uno de los elementos narrativos que más me molestan e irritan y cabrean. ¿Cuál? La casualidad. Me parece un recurso fácil, cómodo,  molesto y perezoso. La prota va a un barrio donde no ha estado nunca, donde no conoce a nadie, entra en una tienda donde no ha puesto los pies en su vida y, casualmente, hay un sobre para ella que le desvelará detalles de su origen. No. No. No. Esto no. Aunque luego me lo justifiques con un "yo sabía quien eras y te envíe allí con toda la intención y bla bla bla". Este tipo de piruetas narrativas no me las creo y las considero muy peligrosas y me demuestran algo de pereza en el escritor. ¿Poca cosa para dejar un libro? En el momento en que la credibilidad de la historia que te están explicando se desmorona, ¿para qué seguir?

Malditos, Josephine Angelini, Roca, 2012

Predestinados fue, junto con las reseñas de las novelas de Patchito y Norita, la novela por la que más comentarios hirientes he recibido y por la que más mails insultándome han aparecido en mi bandeja de entrada. Lo que no deja de ser curioso porque mi opinión sobre Predestinados no es negativa. La considero una novela agradable y entretenida. Vale que no aporta nada al género y le sobran unas sesenta páginas, pero se lee bien y no aburre. En cambio, en mi opinión, Malditos no se sostiene. Empecé a leerla y me di cuenta de que mi interés por la historia de Helena y Lucas se quedó en la primera parte y que esta segunda no me aportaba nada nuevo. La iba leyendo con el piloto automático puesto y no podía evitar que mi atención se fuera derivando a lo graciosos que son mis gatos, cómo crece la pared o si me han mandado un mensaje al móvil. Cuando pasa esto, peligro peligro. Y, por cierto, ¿por qué en el noventa por ciento de las novelas en la segunda parte los protagonistas tienen que estar chochos el uno por el otro, pero no verse o verse poco, desear olvidarse, pero cuando se encuentran se calientan hasta derretir las paredes, pero llega un momento en que uno de los dos mira al otro mal, así como en diagonal y como diciendo "que te meto" y entonces todo es preocupación porque me ha olvidado? ¿Tan pocos recursos narrativos tenemos?

Buscaré el océano, Carrie Ryan, Montena, 2012

De las cinco novelas que apunto aquí, la única que volvería a intentar leer es esta Buscaré el océano (que, por cierto, mucho más bonito su título original, ese Bosque de manos y dientes. ¿Por qué esa manía de cambiar títulos? Y más como en casos como este dicen y aportan mucho de la novela que titulan). El problema fue la proximidad de las vacaciones escolares, los cuadernos de verano, las orejas que asoman de la campaña de texto... Total, que no estaba por la labor y no conecté con la propuesta de Carrie Ryan. Se me hizo cuesta arriba el conflicto de Mary. Y eso que la idea de la aldea aislada con sus normas cabronas y los muertos que caminan de aquí para allá a ver si pillan un buen vivo que llevarse a la boca me gusta. No sé... Es un libro que permanece en la estantería mirándome y pidiendo una segunda oportunidad. Y puede que se la de.

"Profecia de sangre" de P.C. Cast

Profecia de sangre, P.C. Cast, Darkniss, 2011

Nueva colección juvenil de la conocidísima editorial Harlequín bajo el sello de Darkniss. Bienvenidos a este cada vez más competitivo y duro mundo.

Sinopsis de la contraportada:

Adorada, apartada, incapaz de conectar con los demás. Casi todas las chicas suelen pensar que son distintas, pero Elphame lo sabía con certeza. Era rara. Extraña. Única. Nadie en todo Partholon poseía sus capacidades ni su estrecha conexión con la diosa. Además, estaba a punto de descubrir su destino. Su inquietud la condujo al otro extremo del país, donde aún pervivían los vestigios de una guerra contra el mal. ¿Podría redimir a su país y el alma de su compañero, uno de los supervivientes de aquella guera? Lo que decidiera podía provocar el caos... o abrirle un futuro en el que nunca volvería a estar sola.

El orden de lectura sí que altera los resultados. Estoy convencido de que si antes de leer Profecia de sangre no me hubiera tragado una novela que me dejara tan mal sabor de boca como los dos primeros volúmenes de la saga Quinta Era de la Dragonlance (de la que hablaré), mi valoración de esta novela de P.C. Cast sería diferente. Con seguridad no la hubiera escrito en un tono tan positivo. Sin embargo, después de dos novelas mal escritas, peor estructuradas, de personajes difusos y contradictorios, la lectura de una historia sin brillo, pero correcta y sencilla se antoja bálsamo. Y más cuando es libro de una serie de siete (creo que el cuarto) que se lee como volumen único. Solo por este hecho, algo de mis simpatías tiene.

P.C. Cast es conocida en estos lares por la serie La casa de la Noche que coescribe con su hija Kristin (de la que hice reseña de su primer volumen aquí). En mi opinión, La casa de la noche es una de las series más divertidas del mercado, pero también de las más irritantes e irregulares. Me he leído sus cinco primeros números y no soy un experto, pero sí que conozco las constantes. Y resulta que esas mismas constantes aparecen en Profecia de sangre, sin la carga irritante de esos personajes vampiros que rozan la estupidez supina. ¿Qué quiero decir?

- Personajes femeninos fuertes y establecimientos de relaciones de igualdad entre las protagonistas. Agradezco mucho que P.C. Cast esquive eso tan irritante de una prota y su amiga más chillona, más tetuda y más tonta. Aquí las relaciones entre las mujeres se definen por unión y no por oposición. Cada una tiene su importancia y su personaje más o menos configurado. No son excusas para dar más valor a la prota en contraste con los chillidos histéricos de su amiga (ejemplo de esto es la relación de Nora con Bree en la saga Hush, Hush, serie que es ejemplo de todo lo que no debería ser una novela romántica juvenil).

- Creación de un universo y una mitología. Se agradece mucho el esfuerzo de la autora de crear un universo distinto donde la mitología griega, las faldas escocesas, apuntes de brujería wicca, algo de religión judeo-cristiana, etc. Una diosa femenina, las amadas de esas dioses y los ritos (vuelve a rituales que implican los cuatro elementos y magia donde se les llama y se les despide...)

- Un estilo rápido y desenfadado. Descripciones ajustadas, complejidad la mínima y buen ritmo.

- Los personajes no son mojigatos sexuales ni la vivencia de la sexualidad, el coqueteo o el erotismo está visto desde una perspectiva puritana. Gracias, señora Cast. Los protagonistas se desean, se besas, se huelen, se palpan, se aman, se toca y disfrutan. El sexo como algo sano, natural y divertido. Se incluyen un par de escenas de índole sexual bastante explícito (pero tampoco demasiado) y elegante.

- Una historia muy sencilla y entretenida.

Ya digo que esta valoración positiva de la novela se debe en gran parte a que las dos novelas que había leído antes me habían aburrido y disgustado sobremanera. Porque quizá en otro momento de mi vida lectora mi valoración podría ser que P.C. Cast se repite como el ajo ya que todo con lo que construye su novela ya está leído. Haría énfasis en que es demasiado larga y que tarda mucho en entrar en materia. Hay repeticiones innecesarias (con una vez que nos expliquen que Elphame se siente diferente es suficiente, en serio... igual que con el dolor de Brenna... más confianza en el lector, por favor) y dilata demasiado la presentación de los hechos y el contexto antes de entrar en materia y argumento. Esto hace que le sobren páginas. Con menos se explica lo mismo.

Se podría apuntar que Lochlan, el protagonista masculino, es lo de siempre (el tipo atormentado) y que desaprovecha de forma absurda a sus familiares y su presencia y amenaza. Ya sé que la autora nos habla de otras cosas y no quería entrar en una novela de acción o de peleas (la única que hay está en off), pero en ningún momento resultan una amenaza (como se suponen que son) para el entorno que se ha montado la prota.

Sin embargo, hago valoración positiva. Novela que me ha entretenido y que me ha permitido leer algo de P.C. Cast que no me hiciera desear una muerte muy lenta y extremadamente dolorosa a alguno de sus personajes (como sí me pasa con la chupi-pandi de La casa de la noche).

P.D. ¿Por qué el lema de portada y el título (que en su versión original es La elección de Elphame) remiten a una novela de corte vampírico? La sangre en la novela es un elemento más y vampiros no hay por ninguna parte. ¿Acaso nos quieren confundir?

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"Predestinados" de Josephine Angelini

Predestinados, Josephine Angelini, Roca, 2011
Predestinats, Josephine Angelini, Estrella Polar, 2011

Helena Hamilton sabe que es diferente a los demás. Y durante 16 años ha intentado que nadie se diera cuenta y pasar completamente desapercibida a los ojos de todo del mundo. Pero este objetivo es difícil de cumplir cuando el día que sus ojos se posan en un nuevo alumno, el guapísimo Lucas Delos, el primer impulso sea matarlo. Y más cuando el instinto homicida viene dado por la visión de tres ancianas que lloran sangre...

A partir de ese momento la vida de Helena cambiará de manera radical cuando conozca la verdad de su vida... un eslabón más en una larga tragedia que arranca desde la guerra de Troya y cuyos protagonistas son los propios semidioses de la mitología griega...

La primera impresión que me dio esta novela cuando llegó a la librería fue de "me da palo leerla". Sabía que en un momento u otro la leería, pero iba retrasando el momento de pillar la novela y dedicarle unas cuantas horas de mi vida. Imaginaba la historia de siempre y reconozco que sus cuatrocientas cuarenta y pico páginas en su edición catalana (que es la que he leído) me tiraban para atrás. Pereza... mucha pereza... pero un día la vencí y en unos días (más de los previstos) me leí este primer volumen de otra trilogía de fantasía, amores complicados y enemigos jodedores. ¿Resultado? Lo resumo en cinco puntos y luego justifico mi respuesta.

1. Efectivamente, es lo de siempre.
2. Bastante mejor de lo esperaba.
3. Es larga de cojones. Demasiadas páginas para contarnos esa historia.
4. Me inquieta mucho la construcción psicológica de Lucas Delos. ¿Soy el único que ha visto en él a un personaje violento, celoso y, con el tiempo, peligroso?

Y ahora a la justificación.

1. Es lo de siempre. Como decía aquel refrán, mismo perro, diferente collar. La historia de Predestinados la hemos leído todos. Chica que se sabe diferente, pero que no se reconoce como especial. Chico guapísimo con cierto aire de misterio. Elementos fantásticos. Malo maloso. Secretos de familia. Amor imposible. Cambia el marco porque la autora utiliza con gracia los elementos de la mitología griega para crear un mundo que al menos en apariencia es diferente. El problema es el apuntado un poco más arriba. El cómo juega esos elementos nuevos es el de siempre. Al leer me da la sensación de que la autora se mueve utilizando unos clichés ya aparecidos en otras novelas cambiando el marco, esa actualización de los patrones de la mitología griega. Marco curiosos, no lo niego, aunque en algunas ocasiones me produjera algún chirrido. Como si la información fuera más Wikipedia (con mis respetos) que Pierre Grimal.

2. Pero me ha gustado bastante, sin entusiasmos. Es entretenida y hay momentos conseguidos. Lo mejor es la construcción de los personajes. Aunque sean los patrones de siempre, al menos están bien vestidos. Helena se lee con gracia y soltura. Como lector uno termina simpatizando con esta muchacha. La familia del chico, la familia de la chica, la mejor amiga, etc. Es en personajes como Casandra o Héctor donde la autora deja lo mejor de sí misma, en estos personajes más oscuros, menos nobles, con muchos grises. Y es donde se ciñe más y mejor a la tradición mitológica. Quizá discrepo en la forma en que se ha construido a los enemigos. Algo estereotipados tanto el enemigo con poderes, como los enemigos de instituto. Y la historia en sí no está mal. Josephine Angelini construye una trama compleja, pero entendible, y con las suficientes sorpresas para el lector para que el libro vaya discurriendo sin excesivas pausas. Pero...

3. La novela es demasiado larga. O por lo menos a mí así me lo pareció. Llegó un momento (alrededor de la página trescientos) que me dio la impresión de que la novela se detiene en un terreno de nadie y todo se convierte en una repetición. Una y otra vez nos dan la misma información del día a día de Helena, de sus sentimientos y relaciones. De repente la novela se convirtió en una de esas lecturas en las que continuamente se mira cuántas páginas quedan para acabarla. No nos confundamos, no está mal escrita y no resulta aburrida es sólo que con cien páginas menos se explicaría lo mismo. Y en mi opinión, un poco mejor. Para mi gusto la historia está estirada... Al final se recupera al ritmo, la acción, las sorpresas, pero a mí ya me pilló en frío y, quizá, falto de interés. Llegó un momento en que sólo quería que la novela se acabase y a otra cosa mariposa.

4. No me gusta Lucas como personaje. Me inquieta y realmente lo considero un héroe moralmente repulsivo. Es violento, irracional, patológicamente celoso, posesivo y con tendencias homicida. Ya lo he dicho. Hay momentos en la novela que actúa como el típico macho celoso meándose en su propiedad. Ataques de celos, reacciones violentas ante impresiones equivocadas, negación a escuchar... ¿Es esto un héroe? Quizá es mala impresión mía, una mala lectura de personaje, pero una cosa es estar hecho el uno para el otro, y otra cosa es esa pulsión violenta de eres mía y como otro te toque lo mato. A ver, Lucas está bien construido como personaje, pero son una serie de pequeñas fisuras que he encontrado que me inquietan. Entre tanto amor y tanta belleza y tanta sensibilidad veo los ojos de un monstruo.

Resumiendo, Predestinados me ha parecido una novela más. No es una mala historia, pero no comparto el entusiasmo que ha despertado por estos mundos. Entretenida, pero demasiado larga. Y supongo que también es un handicap que de toda la mitología griega la historia de amor entre París y Helena nunca haya sido santo de mi devoción... Y después de la versión del mito que presentó Offenbach, menos aún.

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"Los cien mil reinos" de N.K. Jemisin

Los cien mil reinos, N.K. Jemisin, ed. Minotauro, 2011

Yeine Darr. Hija de princesa exiliada. Nieta del rey todopoderoso de Los Cien Mil Reinos. A la muerte de su madre, su abuelo la convoca a la ciudad y la reconoce como heredera de su reino.  Pero el acceso al trono no es tarea fácil y Yeine se verá inmersa en una lucha de poder a muerte con dos parientes suyos a los que no conocía. Sin pretenderlo Yeine se verá atrapada en una red de intrigas, secretos y amenazas que la llevarán a descubrir secretos del pasado de su madre, el odio y el amor que pueden sentir los dioses y a hacer un descubrimiento de sí misma que la cambiará para siempre.

Y hace tiempo habían tres dioses que se odiaban y se amaban. Por su odio y su amor hubo una guerra y el resultado de esta fue un dios muerto, otro enloquecido y prisionero, y un tercero todopoderoso. Los hijos de estos dioses se convirtieron en esclavos, también llamados armas, de los humanos. Y esperan.

Con Los cien mil reinos entramos en el terreno del mito. N.K. Jesmisin construye una original novela de fantasía abandonando los trillados campos de elfos, guerreros, enanos, batallas y mata mata o las novelas ríos con millones de personajes, millones de subtramas y complicadas intrigas palaciegas. Aquí nos encontramos con una docena de personajes (entre humanos y dioses), un único escenario, la ciudad del Cielo (si obviamos dos pequeñas excursiones) y una historia que se deviene ante mi sorpresa íntima y personal. Una historia, la de Yeine, que tendrá repercusiones en la historia de todos. Hombres y dioses. Porque en Los cien mil reinos hombres y dioses viven en las mismas calles los segundos supeditados a los primeros.

Los cien mil reinos en una novela bien escrita, bien construida y muy interesante. Y pese a ser el primer volumen de una trilogía, perfectamente autoconclusiva. Y esto es maravilloso. Lo que más me intereso de esta novela es la forma. Como he dicho al principio de esta reseña, con Los cien mil reinos entramos en el terreno del mito. Del cuento. N.K. Jemisin se la juega en una estructura que podría parecer caprichosa o que podría acabar provocando confusión, pero de la que sale más que airosa demostrando que tenía muy claro lo que quería escribir y que lo ha hecho con gracia e inteligencia. Hablamos de dioses y el tono de la novela es la del cuento y la del mito. La narración que Yeine hace de su vida en Cielo se ve matizada por la narración de cuentos, de pequeños mitos, de historias de los dioses. De vez en cuando Yeine interrumpe la narración y explica un cuento. Y esto ni es confuso porque Jemisin sabe cuándo debe introducir esa pincelada de mito, ni es gratuito porque esto contribuye a la resolución de los misterios y a otorgarle sentido a toda la novela.

La novela habla del mito. Y habla de amor y el odio como fuerzas creadoras y destructoras. Y habla de prejuicios, de racismo, de guerra y de muerte. Pero siempre por medio de la historia y de los personajes. No hay dogmatismo ni discurso. Los personajes están bien construidos y no son meras ideas. Son personajes complejos y ambiguos. N.K. Jemisin no juega la fácil carta de la identificación con la protagonista. Yeine es un buen personaje, pero no es simpática. Nahadoth no es un héroe ni el típico chico ni siquiera es humano. Dios de la noche... puede ser igual amante que asesino masivo. El rey es abyecto. Los habitantes de Cielo son indolentes y egoistas. Igual que los dioses... Y la ciudad, que es un personaje más. En igualdad de condiciones e importancia.

Vamos, que Jemisin se la juega en muchos aspectos. No es una novela de grandes acciones, ni de movimientos trepidantes. Es tranquila, está basada en personajes, cuentos e intrigas. En el amor, el poder, el odio y el sexo. Quizá es un punto demasiado larga y hay una par de momentos que se repiten las mismas situaciones, pero el tono y la forma compensan los pequeños peros. Una novela diferente y original. Un acierto haberla leído.

Y mientras la leía no podía evitar que toda ella me recordara a El castillo ambulante.


Como si la novela fuera una especial y muy original mezcla entre Ursula K. Le Guin, la tradición oral africana y el cine de Miyazaki.