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"Skyland II. La nau de les tempestes" de David Carlyle

Skyland II. La nau de les tempestes, David Carlyle (seud.), La Galera-Lluna Roja, 2011
Skyland II. La nave de las tempestades, David Carlyle (seud.), La Galera-Lluna Roja, 2011

Allá por noviembre del año pasado, ley y reseñé una novela de aventuras de la que tenía noticias hasta ese momento, Skyland, de un tal David Carlyle. Me gustó sin entusiasmo, pero el suficiente como para esperar su continuación ya que en aquellas páginas, pese a no satisfacerme totalmente, se intuía los elementos para construir una serie de novelas de aventuras.

Ahora, siete meses después, y gracias a La Galera que me envió un ejemplar (qué majos son y qué catálogo más interesante que tienen...), he leído esta segunda parte y sí, Skyland se ha convertido en una buena serie de aventuras. Esta segunda parte me ha gustado mucho. Es como si todos los elementos que se apuntaban en la primera parte se hubieran asentado y el autor, o los autores, hubieran decidido que la acción, la ciencia y el desarrollo de los personajes se construyan al unísono y en colaboración. Lo bueno de la primera parte se potencia y lo más negativo (ciertos tópicos, cierta construcción atropellada, etc.) se ha limado hasta construir una estupenda novela de acción, ciencia y amores.

Mientras asiste impotente a la descomposición inevitable de la vieja Tierra, un misterioso millonario inglés  que prepara en secreto una nueva tecnología que puede evitar la catástrofe contrata a la doctora Lily Carlyle.


En otro mundo y otra época, Valery, la enigmática joven seijin que huye de su pasado, ha empezado una nueva vida en la legendaria isla d'Atlantys. Allí, lejos de la Esfera, la poderosa organización que tiene en sus manos el destino de Skyland, está a punto de hacer un descubrimiento crucial para la salvación de la humanidad. Y, mientras tanto, empieza a nacer un sentimiento profundo entre Valery y Lorenzo, el joven buscador de agua.

Como he apuntado algo más arriba, Skyland II mantiene las constantes de la primera parte, pero mejoradas y ampliadas. Da la sensación de que una vez liberada la historia del corsé de la presentación y planteamiento, ésta puede desarrollarse con tranquilidad abriendo dos frentes narrativos:

1. El año 2078, donde asistiremos de la mano del fascinante personaje de la doctora Lily Carlyle (de la que quiero saber mucho, mucho más) a sus esfuerzos por salvar el planeta Tierra de sus destrucción.

2. El año 2251 divido en dos narraciones paralelas. Valery en la isla rebelde intentando entender qué pasó en el año 2078 y cómo se originó Skyland. Lorenzo en plena misión casi suicida en busca de algo que se llama plan Shelron y que podría ser vital para la supervivencia de la raza humana.

Los dos frentes temporales se van cruzando durante la novela y el lector asiste divertido a los guiños que se suceden (algunos de ellos, eso sí, escalofriantes). Los personajes están desarrollados y entran en juego nuevos caracteres. Destacar, claro, a Veronique, piloto y cazarrecompensas que establece el tercer lado del triángulo amoroso (aunque podría considerarse cuadrado en las últimas páginas) y que es el contrapunto físico y psicológico a Valery. Dos heroínas que sabe huir de los cansados estereotipos de damiselas en apuros. A su manera, cada una de ellas sabe espabilarse muy bien sola.

En esta segunda novela se da un peso mayor al contenido científico. No solo es héroe quien se da tortas con el villano, sino quien se queda encerrado en un laboratorio buscando los porqués. Pero que nadie se asuste. Esto es una novela de aventuras con un toque de ciencia ficción por lo que todo hecho de laboratorio o de investigación está supeditado a la narración y es muy light. Pero se agradece esos momentos porque dotan a la novela de un mayor cuerpo narrativo y la despegan de ese lastre que era la acción por la acción y el rápido rápido. Aunque algo hay de esto (me chirría un poco uno de los aspectos del personaje de Veronique, que no puedo detallar), la narración es más pausada y se fija más en los detalles dando vida y color a la narración. Ejemplos de esto puede ser la visita a la biblioteca, los sucesos en el reactor o el baile que cierra la historia.

Skyland II. La nau de les tempestes no es el epítome de la originalidad ni marcará un antes y un después en la novela juvenil, pero sí tiene unos elementos que la hacen una serie simpática que se está ganando un puesto preferente en este blog. Es una serie sencilla (que no simplista) y honesta. Va a entretener, y lo consigue. Es lo suficiente ambiciosa para amplificar sus aciertos e ir más allá, pero sin perder de vista que su propósito final son proporcionar unas horas de lectura cómoda y entretenida al lector.

Espero con ganas su tercera parte.

Otras opiniones del mismo libro:
El cofre de Nebe

"Skyland 1. Islas en el cielo" de David Carlyle

Skyland 1. Illes en el cel, David Carlyle, ed. La Galera, Col. Lluna Roja, 2010
Skyland 1. Islas en el cielo, David Carlyle, ed. la Galera, Col. Lluna Roja, 2010

Días de ausencia. El motivo, sencillo. Un par de lecturas abandonadas a la mitad (con sus correspondientes días perdidos, claro) y poca concentración. Lectura de libros que se alejan del espíritu de este blog. Pero ya he vuelto y con una reseña de mi más reciente lectura, la primera parte de la saga Skyland.

2251. La Tierra tal como la conocemos nosotros no existe. Un desastre natural convirtió al planeta en una serie casi infinita de islas flotantes. La escasez de agua es alarmante. La sociedad vive dividida en dos grandes grupos: los que tienen el Poder, amos y señores, y los que no, ciudadanos de segunda y esclavos. Esta nueva tierra la gobierna con mano de hierro una entidad llamada La Esfera. Y Lorenzo y Valerie, dos jóvenes que no se conocen y que viven en mundos distintos se verán inmersos en una aventura cuando entre en juego un ordenador portatil con una información vital y que parece datar del lejano año 2071.

Seré sincero, no esperaba mucho de este libro. Digamos que la estética, la historia y el hecho de que el autor (o autores) real se esconda tras un seudónimo olía a producto manufacturado (como así creo que es) y que lo hermana con Ulysses Moore o Geronimo Stilton. Me la lei porque no sabía muy bien qué echarme al coleto y porque me apetecía mucho leerme algo que no llegara a las trescientas páginas. Y, la verdad, es que me ha gustado. Sin fuegos de artificio, pero lo suficiente como para hacer una valoración positiva de esta novela. Skyland es una lectura entretenida, de fácil digestión y, el algún momento, interesante.

Lo más interesante es el mundo que plantea: el planeta Tierra como un conjunto de islas flotantes donde el ciclo del agua ha desaparecido y con él, animales y plantas. Seres humanos que han desarrollado poderes especiales debido a alguna mutación. Buscadores de agua. Me ha gustado también el hecho de alternar dos líneas de narración (año 2071 y año 2251) y el personaje de Lily Carlyle, la científica que parece ser el origen de todo. La narración es fluida, los personajes son simpáticos, las ilustraciones finales son muy chulas, la edición está cuidada, la trama es interesante, pero...

... pero todo es lo de siempre. Chico y chica obligados a colaborar, un grupo que lucha contra el grupo de poder de La Esfera y que, sí, se hace llamar La Resistencia (y van...), malos muy malos, viajes por aquí y por allá, tomas de conciencia, etc. Skyland no es original en practicamente ningún momento de su desarrollo. Todo ya ha sido utilizado en otros momentos (La guerra de las galaxias, Conan el niño del futuro, Mad Max, los millones de niños calvos con poderes que corren por el cine y la literatura, Juegos del hambre y un montón de referencias más). Esto no sería del todo malo porque otras novelas que funcionan a golpe de referencia han resultado buenas novelas (ej, la saga Otro mundo de Maxime Chattam), si no fuera porque en ocasiones la narración resulta atropellada y con falta de desarrollo. Me explico.

A Skyland le faltan páginas (y que yo diga esto es casi un milagro). Todo sucede demasiado deprisa. La evolución de Valerie de hija de puta arrogante a buena tia, la amistad de esta con Leonide, los descubrimientos, etc. Es como si el autor (o autores) pensaran que el lector se aburriría si empieza a describir y desarrollar y desnuda el libro hasta casi dejarlo solo en la acción (algo que es habitual encontrarlo en la actual narrativa juvenil... un miedo para mí injustificado a la descripción, al desarrollo tranquilo, a la caracterización de personajes... Todo parece supeditado al cada vez más odioso verbo de enganchar). Los personajes secundarios están poco desarrollados y algunos son simples sombras que pupulan para rellenar diálogo. Hubiese preferido un mayor cuidado en esos aspectos y que se construyera un armazón más consistente porque Skyland tiene todos los ingredientes para ser una gran saga de aventuras. Pero parece que los responsables de ésta se conforman con haber hecho una novela entretenida, simpática, pero que no deja de ser más de lo mismo.

Si alguien no la lee, no creo que pase nada. Y si alguien la lee, pues, bueno, eso que tiene.

Eso sí, entretener, entretiene mucho. Y esto es mucho.