Tormenta, Jay Kristoff, Editorial Hidra
Las guerras del Loto I
Antes de empezar, el ya tradicional resumen argumental. Y hoy me he tirado a lo fácil, directamente sacado de la contraportada de la novela.
Una tierra agonizante.
El imperio Shima, una nación formada por islas, fue antaño una tierre fértil, cuna de tradicines y mitos centenarios. Ahora sus cielos son rojos y la tierra ha sido emponzoñada por las máquinas que funcionan mediante el vapor del loto rojo.
Una petición imposible.
Los cazadores de la corte imperial de Shima reciben el encargo de capturar a un tigre del trueno, una criatura mitológica mitad águila, mitad tigre. Pero los tigres del trueno se extinguieron hace más de cien años. Y el precio por fallarle al Shogun es la muerte.
Un talento secreto.
Yuyiko es una joven del clan del zorro y posee un don que, de descubrirse, podría hacer que la ejecutaran. Cuando averigüe cómo usarlo y se cruce con el tigre del trueno, esta joven muchacha pondrá en jaque a todo un imperio y cambiará el destino de sus habitantes de forma irrevocable.
¿Me ha gustado Tormenta?
Sí, mucho.
Me he encontrado con una novela bien escrita, que se toma su tiempo para presentar ese fascinante mundo que toma como punto de partida el Japón medieval y lo aliña con buenas dosis de mitología y con una fuerte presencia de steampunk liberado del yugo de la Inglaterra decimonónica.
Personajes fuertes, bien construidos y con las suficientes capas para que sean algo más que fantoches o sombras. Yukiko es una muy buena heroína y al lector le resulta muy sencillo empatizar con ella y seguirla en sus cuitas. El tigre del trueno resulta fascinante como criatura y es un buen acierto su evolución. Personajes secundarios vigorosos y bien definidos.
Novela pura de aventura. Grandes escenas de acción. Buenos giros narrativos y sorpresas.
Momentos dolorosos y emocionantes. Personajes que crecen y evolucionan. Muy buenos momentos (pienso en toda la cacería y la posterior estancia en el bosque) que contrastan con una trama de intriga palaciega algo débil y superficial. A la novela le sienta bien la acción y los espacios abiertos, en los momentos de palacio la trama se resiente ya que a la intriga le falta peso y entidad.
¿Pero estoy entusiasmado con la novela?
No.
¿Por qué?
Porque mientras me duraba la lectura de Tormenta no dejaba de tener una mosca que me iba repitiendo una y otra vez, todo esto ya lo has leído antes. Es una impresión muy personal, muy de sensación. Y ésta era que las influencias que esta novela ha recibido eran demasiado evidentes. O que me recordaban a demasiadas cosas. Las novelas de Naomi Novik, retazos del universo de Warhammer 40.000 (los Purificadores me recordaban muchísimo a los Adeptos del Mechanichum con su discurso de la pureza de la máquina y la fragilidad de la carne entre otras cosas), el reino de los Seis Ducados de Robin Hobb, la Alera de Jim Butcher, etc. Una lectura realizada de forma involuntaria comparando con otros momentos y rastreando otras voces.
La sensación final que me dejó la novela de Tormenta es la de una buena historia de entretenimiento y aventura, una novela divertida y, por momentos, muy apasionante a la que le falta algo para ser un producto enteramente personal. Como si Jay Kristoff todavía no hubiera acabado de encontrar su voz personal más allá del acierto del marco.
Pero que nadie me entienda mal. Tormenta me ha parecido una buena novela. Por momentos muy buena. Y me lo he pasado muy bien leyéndola. Pero le falta ese punto de cocción para hacerla redonda del todo y que espero encontrar en su segunda parte. Porque ganas de seguir a Yukiko las tengo. Y muchas.
Otras opiniones
Generación Reader
Fly like a Butterfly
Book eater
El hechizo de los libros
Otras historias




