Dos novelas más del reto. Y quedan... aun quedan muchas.
Los 100, Kass Morgan, Alfagura
Cien jóvenes delincuentes han sido seleccionados para participar en la misión de control para recolonizar la Tierra. Son chicos y chicas de edades y procedencias distintias, algunos peligrosos, otros, ahora en peligro. Tras un brutal aterrizaje, los cien llegan a un maravilloso y salvaje planeta que solo han contemplado desde el espacio. Se cree que la atmosfera terrestre es tóxica e inhabitable. Ha llegado el momento de averiguarlo.
Mientras se enfrentan a los peligros de este mundo desconocido, los cien tratarán de formar una comunidad, pero si quieren sobrevivir tendrán que aprender a confiar los unos en los otros, e, incluso, deberán dar al amor una segunda oportunidad, otra vez.
Fallida por casi todos lados. Parte de una idea interesante (la primera exploración de la Tierra tras una catástrofe para ver si cumple las condiciones idóneas para su posterior repoblación), pero en seguida se convierte en un batiburrillo de influencias mal ensambladas (Los juegos del hambre, El señor de las moscas, las secuelas originales de El planeta de los simios, Perdidos, manuales de los Jóvenes Castores de superviviencia, etc.) que convergen en una historia desestructurada, esquemática y con un grave problema de cronología interno.
Ignoro si la autora quería poner en práctica la idea de que el tiempo es relativo, pero en Los 100 no tenemos ni idea de cuánto tiempo pasa. Da la sensación de solo han pasado unos días, pero hablan de semanas. Los personajes comentan que tienen recursos para semanas, pero a los dos capítulos dicen que no tienen ni para una, para volver a hablar de semana. Pasan pocos días, pero los personajes se comportan como si llevaran meses en su nuevo hogar. Mientras tanto, en el espacio, las acciones de esos personajes parecen no casar con lo que sucede en la Tierra, y en principio es narración paralela. Un caos, vamos, que para mí desmonta todo el entramado narrativo.
Personaje planos y estereotipados y, pese a llamarse Los 100, nunca sabremos la vida de más un puñado de estos por lo que la novela podría pasar a titularse La docena sin problema. Se habla de unión, de grupo, de comunidad, pero en ningún momento eso se percibe al leerlo. Están los cinco protas, algunos satélites, un poco de bulto y la nada infinita. Además, se cae en eso tan irritante de darle mucha más importancia a los posibles problemas amorosos de los protagonistas (pasados comunes, nuevas atracciones, viejas atracción, besitos entre los árboles, un par de triángulos amorosos, etc.) que al desarrollo coherente del argumento. De nuevo forzar los amores, se carga la novela.
Y una curiosidad, ¿dónde cagan y mean estos personajes? Porque es algo de lo que no se habla. Y son cien personas con sus necesidades y, seamos sinceros, eso en un paraje hostil es un problema serio que demanda una acción inmediata si se quieren evitar enfermedades o que el paraje se vuelva inhabitable. Podrá parecer una tontería, pero es uno de esos detalles que acaban marcando la diferencia si quieres dotar de un mínimo de realismo a la propuesta.
Otras opiniones
Fiebre lectora
Papel y letras
Las sucias calles del cielo, Tad Williams, RBA
Bobby Dollar es un ángel que trabaja de abogado de almas atrapadas ente el Cielo y el Infierno. Un día las almas empiezan a desaparecer y ni "Arriba" ni "Abajo" saben nada. Añade la instrucción de un ángel nuevo, un enorme monstruo que quiere matarle, una demonio demasiado atractiva y la burocracia del Cielo entre otros asuntos no hacen de esta la mejor semana para nuestro protagonista.
Las sucias calles del cielo me ha parecido una muy entretenida novela de fantasía y un perfecto divertimento para distraer unas horas. Mezcla de novela clásica negra y fantasía (el protagonista, por ejemplo, parece un buen cruce entre Philip Marlowe, John Contastine y Harry Dresden, pero con personalidad propia), se nos presenta un mundo complejo y en equilibrio entre las fuerzas del Cielo y la Oposición. Lo interesante es que este mundo esta dominado por las convenciones, los tratados y una férrea burocracia que como todas, ahoga más que ayuda. Buena historia de investigación, buenas escenas de acción y buenos personajes secundarios (aunque resultan muchos más interesantes los "malos" que los "buenos", como pasa siempre, vamos). Y mucho humor, lo que se agradece mucho.
Al principio me costó entrar en el mundo que nos proponía Tad Williams al ir deteniendo cada tanto la narración para explicarnos como es este universo fantástico lo que en cierta manera ralentiza la lectura. Entiendo perfectamente que se haga así; es un mundo fantástico en el que entramos sin referentes y sin conocer todo el complejo entramado que lo sustenta, pero por momento rompe el ritmo de la novela.
Una buena y entretenida historia. Quedo a la espera si en algún momento se llega a publicar su continuación.
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Fabulantes
La espada en la tinta
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"Fiebre oscura" de Karie Marie Moning
Fiebre oscura, Karen Marie Moning, Ediciones B
Primer volumen de, por el momento, siete.
(Si no me equivoco, este primer volumen está descatalogado. Se puede conseguir alguno en segunda mano con esta portada o en una edición coleccionable de RBA de horrible portada).
Lo he comentado más de una vez, tengo debilidad por el género de fantasía urbana. No leo mucho ni estoy muy al tanto de novedades o autores, pero cuando me cae una novela de estas en las manos, tiene que ser muy mal novela para que no lo pase bien con ella.
Soy consciente de que casi siempre se basan en variaciones de la misma historia: chica deslenguada y divertida que se ve metida en problema de índole paranormal donde contará con la ayuda de atractivo y misterioso tipo con el que tendrá una relación llena de discusiones e inexplicable atracción. Explican una y otra vez lo mismo (quita unos vampiros, pon demonios, quita demonios y pon cambiaformas o mezclalos todos que es más divertido), pero este subgénero tiene algo que pese a eso despierta todas mis simpatías.
Fiebre oscura no ha sido una sorpresa. Me lo he pasado francamente bien con ella.
Una buena novela de fantasía urbana (de las mejores que he leído) que a pesar de no ser muy original, está muy bien escrita, bien explicada, con buen ritmo, mucho sentido del humor y, atención, no focaliza todo lo que ocurre en la atracción entre los protagonistas (se acaban de conocer, hay una poquilla, pero sin de chorreos cada vez que se cruzan las miradas), si no en la aventura y en el misterio. Porque la acción empieza porque la protagonista recibe la noticia que han asesinado a su hermana y decide ponerse a investigar. Y al hacerlo se ve envuelta en la búsqueda de un libro y adentrándose en un mundo fantástico repleto de peligros. La verdad es que por muy bueno que esté el chico, no está el chocho para farolillos cuando te persigue un bicho asqueroso con muchas bocas que rezuman algo parecido a limo.
Karie Marie Moning domina el género. Es ágil, con un estilo rico, rápido y vibrante. No satura al lector con información y construye una novela sencilla done sitúa al lector, pero no lo aturde. Quizá uno de los handicaps de Fiebre oscura es que sea demasiado introductoria y casi es más un prólogo que un primer capítulo. Presenta, resuelve poco, intriga mucho y se acaba la novela. Por contra, tiene una protagonista que funciona muy bien, resuelta, inteligente, alegra, directa y que no renuncia al rosa ni que la persiga un monstruo. Al igual que el chico, ese tal Jericho, pero de él hablaremos un poco más tarde.
Buen mundo, buena intriga, buenos monstruos. No hay mucho más que decir, Fiebre oscura es una muy entretenida novela de fantasía urbana. Da lo que promete y pasas un par de tardes es muy buena compañía. Y al acabarla, provoca las ganas de seguir explorando este universo de magia, dimensiones y objetos mágicos.
Y no, no me olvido de Jericho.
Quiero aprovechar este espacio que se me brinda para agradecer a Karie Marie Moning un retrato tan acertado, preciso y conciso del trabajo de librero. Por fin en un libro podemos leer y comprobar lo terriblemente sexi y peligroso que es el oficio de estar todo el día cargando libros de arriba a abajo, repasar albaranes, hacer pedidos, buscar ese libro de la portada roja que aparecía una chica con cara de algo, matar monstruos y guardar mucho secretos.
Jericho Barrows enseña lo sexi y peligroso que es ser librero hoy en día. Lo atractivo que resulta el tipo que coloca libros en una estantería y que ocupa todo el espacio. Jericho Barrows somos todos los libreros. Y yo más que ninguno.
Otras opiniones
Gaceta del ocio
Letras y escenas
El cofre de Nebe
Demencia lectora
Primer volumen de, por el momento, siete.
(Si no me equivoco, este primer volumen está descatalogado. Se puede conseguir alguno en segunda mano con esta portada o en una edición coleccionable de RBA de horrible portada).
Lo he comentado más de una vez, tengo debilidad por el género de fantasía urbana. No leo mucho ni estoy muy al tanto de novedades o autores, pero cuando me cae una novela de estas en las manos, tiene que ser muy mal novela para que no lo pase bien con ella.
Soy consciente de que casi siempre se basan en variaciones de la misma historia: chica deslenguada y divertida que se ve metida en problema de índole paranormal donde contará con la ayuda de atractivo y misterioso tipo con el que tendrá una relación llena de discusiones e inexplicable atracción. Explican una y otra vez lo mismo (quita unos vampiros, pon demonios, quita demonios y pon cambiaformas o mezclalos todos que es más divertido), pero este subgénero tiene algo que pese a eso despierta todas mis simpatías.
Fiebre oscura no ha sido una sorpresa. Me lo he pasado francamente bien con ella.Una buena novela de fantasía urbana (de las mejores que he leído) que a pesar de no ser muy original, está muy bien escrita, bien explicada, con buen ritmo, mucho sentido del humor y, atención, no focaliza todo lo que ocurre en la atracción entre los protagonistas (se acaban de conocer, hay una poquilla, pero sin de chorreos cada vez que se cruzan las miradas), si no en la aventura y en el misterio. Porque la acción empieza porque la protagonista recibe la noticia que han asesinado a su hermana y decide ponerse a investigar. Y al hacerlo se ve envuelta en la búsqueda de un libro y adentrándose en un mundo fantástico repleto de peligros. La verdad es que por muy bueno que esté el chico, no está el chocho para farolillos cuando te persigue un bicho asqueroso con muchas bocas que rezuman algo parecido a limo.
Karie Marie Moning domina el género. Es ágil, con un estilo rico, rápido y vibrante. No satura al lector con información y construye una novela sencilla done sitúa al lector, pero no lo aturde. Quizá uno de los handicaps de Fiebre oscura es que sea demasiado introductoria y casi es más un prólogo que un primer capítulo. Presenta, resuelve poco, intriga mucho y se acaba la novela. Por contra, tiene una protagonista que funciona muy bien, resuelta, inteligente, alegra, directa y que no renuncia al rosa ni que la persiga un monstruo. Al igual que el chico, ese tal Jericho, pero de él hablaremos un poco más tarde.
Buen mundo, buena intriga, buenos monstruos. No hay mucho más que decir, Fiebre oscura es una muy entretenida novela de fantasía urbana. Da lo que promete y pasas un par de tardes es muy buena compañía. Y al acabarla, provoca las ganas de seguir explorando este universo de magia, dimensiones y objetos mágicos.
Y no, no me olvido de Jericho.
Quiero aprovechar este espacio que se me brinda para agradecer a Karie Marie Moning un retrato tan acertado, preciso y conciso del trabajo de librero. Por fin en un libro podemos leer y comprobar lo terriblemente sexi y peligroso que es el oficio de estar todo el día cargando libros de arriba a abajo, repasar albaranes, hacer pedidos, buscar ese libro de la portada roja que aparecía una chica con cara de algo, matar monstruos y guardar mucho secretos.
Jericho Barrows enseña lo sexi y peligroso que es ser librero hoy en día. Lo atractivo que resulta el tipo que coloca libros en una estantería y que ocupa todo el espacio. Jericho Barrows somos todos los libreros. Y yo más que ninguno.
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Letras y escenas
El cofre de Nebe
Demencia lectora
"Cazadores de sombras 2. Ciudad de ceniza" de Cassandra Clare
Cazadores de sombras 2. Ciudad de ceniza, Cassandra Clare, ed. DestinoAl acabar la lectura de Cazadores de sombras 1. Ciudad de hueso me dije que no volvería al universo creado por Cassandra Clare. El aburrimiento y el sopor habían sido eterno y prefería dedicar mis escasos minutos de lectura en otra cosa. Dije eso, pero claro, no contaba con que vendría una nueva edición de Qué leo, qué reseño y alguien recordaría lo poco que me gustó esa novela. Recuerdo que le sirvió para proponer que leyera su continuación.
Así que fui a la biblioteca, tome prestado el segundo volumen de la saga de los cazadores y me puse a leer. ¿Y qué tal? Pues podría copiar palabra por palabra la reseña de la primera novela y ponerla aquí porque mi experiencia lectora ha sido prácticamente la misma, aburrimiento.
Clary, Jace y los otros siguen con sus aventuras. Más criaturas, más objetos maravilloso y muy peligrosos, más personajes y alguna que otra sorpresa en una novela con una estructura muy parecida a la de su primera parte y que, la verdad, provocó la misma reacción, aburrimiento. Pero esto ya lo he dicho.
La verdad es que considero esta segunda parte superior a la primera. No tiene el lastre de presentar personajes ni mundo y se centra más en la historia y la acción (eso sí, después de páginas de más y de un largo principio donde a pesar de que los personajes van de un lado a otro y entra o salen, no pasa gran cosa). Resulta más entretenida. También he de decir que es bastante más absurdo y su argumento siempre está rozando la incredulidad. Como en su primera parte, está llena de giros argumentales y sorpresas. Algunos funcionan bien, otros están metidos con calzador.Y lo dicho en la primera reseña, Cazadores de sombras no es una saga para mí. No empatizo ni con estilo, personajes o historia. Me da igual lo que pase y me aburre cómo está escrita. Lo acabé con el piloto automático y a otra cosa.
Aunque reconozco que las escenas de Jace apretando a su hermana Clary para que entre ellos haya algo más que afecto fraternal me hicieron gracia. Lástima que la autora no se atreviera a ir más lejos. Hubiera sido revolucionario. Porque el rollo amoroso es terrible. Clary consolándose con un amigo porque se siente atraída por su hermano y, claro, es no puede ser. Y el hermano está bueno que te peinas y la mira así de lado y en cuento se quedan solos se largan a monólogos apasionados y le aprieta y
Y ya está.
No sé qué más decir de este libro. Ha pasado una semana desde que lo acabé y ya no recuerdo mucho qué pasaba. Sé que perdían un objeto o alguien lo robaba. Salían unos tipos sin ojos que eran terribles y luego desaparecían o algo. Recuerdo escenas de mucha gente reunida en habitaciones hablando sobre lo que deberían hacer, lo que tienen que hacer o lo que otros deberían hacer, pero no haciendo nada. En las últimas cien páginas todo era correr que esto se acaba y pum, pum, fiu, flas, aaaaarg, oh no tú no y zas zas para acabar casi en el mismo punto que al principio de la novela. Lo que sí recuerdo es que Ciudad de ceniza padece del síndrome de la segunda parte y está en una tierra de nadie, sin mucha entidad propia, dependiendo demasiado de lo que pasó y de la resolución que vendrá.
Final que no conoceré porque no leeré la tercera parte. Ni las otras tres que vienen detrás. Ni las precuelas. Ni las continuaciones de la última parte protagonizada por secundarios. Ni los interludios entre novelas explicados por la vecina del quinto. Cazadores de sombras se acabó para mí.
Otras opiniones
Rapsodia literaria
La estantería de Ithil
"El 10º Círculo" de Juan Carlos Sánchez
El 10º Círculo, Juan Carlos Sánchez
El destripador de mundos 1
Hace unos meses recibí un mail donde se me ofrecía la posibilidad de leer una novela en proceso de publicación. No suelo aceptar estas propuestas, pero siempre me las miró con atención porque fe de esta forma como conocí Ciudad humana y fue una sorpresa muy agradable. ¿Lo ha sido El 10º Círculo? Sí.
¿Y de qué va esto?
Charlie Ripper, el emisario de la Muerte entre los vivos, se verá implicado en una conspiración que amenaza su vida y el orden de su mundo; un lugar lleno de demonios, brujos, nigromantes, asesinas... donde nadie es lo que parece y casi todos ocultan algo.
Y hasta aquí el argumento. Lo mejor es meterse en la lectura de esta novela sin saber muy bien qué se va a encontrar, como hice yo, y dejarse llevar por un novela de fantasía y terror contemporáneo con aire de thriller. Por que estamos ante una novela de fantasía urbana con estructura de novela de intriga. Una investigación, traiciones, secretos que se desvelan en un mundo oscuro y lleno de magia.
Pero vayamos por partes.
Lo primero que llama la atención es la capacidad que ha tenido Juan Carlos Sánchez para crear un universo literario donde, aunque resuenen ecos de Gaiman, Baker, Dark City, algo de la imaginaria de manga, etc., brilla una personalidad única. No es que los elementos que utiliza sean originales, si no que la forma en que construye el universo, el marco donde se van a mover sus personajes, hace de este mundo de nigromantes, magos y diablos, algo diferente y con personalidad. Un universo complejo y bien definido tanto en espacios (las diferentes casas, la guarida de Ripper y los diablillos, etc.), como en relaciones entres estos y en un nivel mayor, en su cosmología. El autor se lanza al vacío y construye un universo total para definir no solo el hogar o el restaurante favorito de los personajes, si no para situar el lugar de cada uno en un espacio tanto físico como espiritual.
Y presenta este mundo con mimo y detalle lo que en algún momento puede provocar que la lectura se ralentice y el lector se vea algo abrumado con nombres, cargos, lugares y situaciones. Es entrar en un mundo nuevo y el lector debe acostumbrarse a una nueva realidad. Es un momento, cuatro detalles y el lector se hace suyo el universo del Charlie Ripper. Como hace suyos unos personajes bien perfilados y que aunque responden a estereotipos del universo fantástico, no suenan a tópicos o estereotipos. Son personajes animados, bien construidos y que se ganan las simpatías del lector. Especialmente los diablillos, claro, roba escenas consumados que aportan humor, violencia y sorpresa a partes iguales.
El autor consigue que la novela vaya de unas primeras páginas algo dubitativas a un final muy poderoso. Es una novela que crece en intensidad, fuerza e intriga gracias no solo a unos buenos pesonajes, si no a una estructura que abre interrogantes e invita a seguir leyendo para comprobar si alguno se cierra. Hay tres planos narrativos; el principal Charlie Ripper intentando resolver la intriga donde lo han metido, uno en el pasado que sigue la historia de un tipo desde su mismo nacimientos y que no sabemos muy bien qué tiene que ver con la narración principal (aunque lo intuimos) y los consejos de la antigua Guadaña a la nueva. No es confuso y aporta variedad e intriga.
El 10º Círculo es una buena novela de fantasía urbana. Dinámica, ágil y que mejora página tras páginas. Un universo coherente con él mismo, buenos personajes y mejores diablos. En mi opinión quizá adolece de alguna construcción algo caprichosa o artificial en alguna frase lo que resta naturalidad, pero es mínimo y concentrado en los primeros tramos de la historia. Y tiene la duración justa, más páginas hubieran ido en contra.
Resumiento, lo que encontramos en El 10º Círculo es una buena novela, una propuesta interesante y una lectura entretenida y divertida.
El destripador de mundos 1
Hace unos meses recibí un mail donde se me ofrecía la posibilidad de leer una novela en proceso de publicación. No suelo aceptar estas propuestas, pero siempre me las miró con atención porque fe de esta forma como conocí Ciudad humana y fue una sorpresa muy agradable. ¿Lo ha sido El 10º Círculo? Sí.
¿Y de qué va esto?
Charlie Ripper, el emisario de la Muerte entre los vivos, se verá implicado en una conspiración que amenaza su vida y el orden de su mundo; un lugar lleno de demonios, brujos, nigromantes, asesinas... donde nadie es lo que parece y casi todos ocultan algo.
Y hasta aquí el argumento. Lo mejor es meterse en la lectura de esta novela sin saber muy bien qué se va a encontrar, como hice yo, y dejarse llevar por un novela de fantasía y terror contemporáneo con aire de thriller. Por que estamos ante una novela de fantasía urbana con estructura de novela de intriga. Una investigación, traiciones, secretos que se desvelan en un mundo oscuro y lleno de magia.
Pero vayamos por partes.Lo primero que llama la atención es la capacidad que ha tenido Juan Carlos Sánchez para crear un universo literario donde, aunque resuenen ecos de Gaiman, Baker, Dark City, algo de la imaginaria de manga, etc., brilla una personalidad única. No es que los elementos que utiliza sean originales, si no que la forma en que construye el universo, el marco donde se van a mover sus personajes, hace de este mundo de nigromantes, magos y diablos, algo diferente y con personalidad. Un universo complejo y bien definido tanto en espacios (las diferentes casas, la guarida de Ripper y los diablillos, etc.), como en relaciones entres estos y en un nivel mayor, en su cosmología. El autor se lanza al vacío y construye un universo total para definir no solo el hogar o el restaurante favorito de los personajes, si no para situar el lugar de cada uno en un espacio tanto físico como espiritual.
Y presenta este mundo con mimo y detalle lo que en algún momento puede provocar que la lectura se ralentice y el lector se vea algo abrumado con nombres, cargos, lugares y situaciones. Es entrar en un mundo nuevo y el lector debe acostumbrarse a una nueva realidad. Es un momento, cuatro detalles y el lector se hace suyo el universo del Charlie Ripper. Como hace suyos unos personajes bien perfilados y que aunque responden a estereotipos del universo fantástico, no suenan a tópicos o estereotipos. Son personajes animados, bien construidos y que se ganan las simpatías del lector. Especialmente los diablillos, claro, roba escenas consumados que aportan humor, violencia y sorpresa a partes iguales.
El autor consigue que la novela vaya de unas primeras páginas algo dubitativas a un final muy poderoso. Es una novela que crece en intensidad, fuerza e intriga gracias no solo a unos buenos pesonajes, si no a una estructura que abre interrogantes e invita a seguir leyendo para comprobar si alguno se cierra. Hay tres planos narrativos; el principal Charlie Ripper intentando resolver la intriga donde lo han metido, uno en el pasado que sigue la historia de un tipo desde su mismo nacimientos y que no sabemos muy bien qué tiene que ver con la narración principal (aunque lo intuimos) y los consejos de la antigua Guadaña a la nueva. No es confuso y aporta variedad e intriga.
El 10º Círculo es una buena novela de fantasía urbana. Dinámica, ágil y que mejora página tras páginas. Un universo coherente con él mismo, buenos personajes y mejores diablos. En mi opinión quizá adolece de alguna construcción algo caprichosa o artificial en alguna frase lo que resta naturalidad, pero es mínimo y concentrado en los primeros tramos de la historia. Y tiene la duración justa, más páginas hubieran ido en contra.
Resumiento, lo que encontramos en El 10º Círculo es una buena novela, una propuesta interesante y una lectura entretenida y divertida.
Ilustración de Guille F. Santana
"Ósculos oscuros" de Mara Oliver
Ósculos oscuros, Mara Oliver, Autoedición (se puede adquirir aquí)
Tercer título publicado de Mara Oliver (no contamos colaboraciones en revistas o antología de cuentos) y tercera reseña en este blog. Primero fue con Deus ex machina 2.0, una de las mejores novelas juveniles que he leído en tiempo. Seguimos con Kupua, novela juvenil que jugueteaba con el terror y donde las sombras de Neil Gaiman y Clive Barker estaban sabiamente mezcladas en un universo personal. Y tercera, esta colección de relatos llamado Osculos oscuros.
Y como en toda colección de relatos, vayamos por partes.
La última lección. Definido en la contraportada como romance paranormal-erótico. Un relato vampírico de inspiración clásica donde se juega a mezclar la inocencia, con la violencia, con el amor y el sexo. Vampiras y sus hábitos de alimentación. Un relato que en mi opinión necesitaba de mayor desarrollo. Unas páginas de más creo que le hubieran sentado de maravilla ya que hubieran acabado de asentar la evolución de la historia de la pareja. Sabe a poco. Eso sí, rebela a Mara Oliver como una sensible narradora de escenas eróticas. Con cuatro detalles y un pare de insinuaciones consigue momentos muy... estimulantes.
In vino veritas, un relato definido como romance paranormal-histórico. Un divertimento. Un juego literario. Una historia de amor y venganza en pocas páginas y salpicada de citas literarias bien integradas dentro del texto, aunque esos paréntesis haga un poco de daño.
Ecos, relato romance distópico. Un buen ejemplo de lo buena que puede ser Mara Oliver y su muy original contribución al género z (y no pienso entrar en ese estéril debate de si son zombis, infectados, caminantes o burros con patinetes. Mueren, regresan e infectan, ya está). Una epidemia que provoca la muerte de millones y el regreso de estos repitiendo las últimas palabra que dijeron antes de morir. Tres supervivientes esperando el regreso de un cuarto rodeados por los muertos que repiten, repiten, repiten. Una historia de amor en un marco de desesperanza.
Ósculos oscuros, la novela breve que da título al libro. ¿Cómo definirla? Si me obligaran a resumirla en una frase diría que es el momento en que la película Maniquí o Venus era mujer se encontró con La Feria de las Tinieblas de Bradbury. Con súcubos. Y cambiaformas. Y magia. Y sale un internado y... Ósculos oscuros es una historia de fantasía, amor y erotismo repleta de sombras donde se conjugan demonios, maldiciones y criaturas maravillosas. Mara Oliver consigue otra de esas historias que a los seguidores tanto nos gustan en las que juguetea con los géneros, los subvierte, pervierte y se dedica a destrozar las expectativas de los lectores. Porque Mara se dedica a juguetear con los géneros y a llevarnos de uno a otro con habilidad, gracia y algo de socarronería sabiendo que juega al despieste con el lector. Y sin hacer trampas, lo que la honra más. Como lectores nos creemos que el triángulo amoroso irá por un lado y en un par de páginas consigue sorprender y mantener la coherencia de la historia.
Personajes bien trazados, diálogos vivos y con gracia, personajes coherentes con ellos mismos y con su naturaleza (el estupendo personaje de Amanda, por ejemplo) y con la historia. Mara crea un universo rico, vivo y variado descrito con cuatro eficaces pinceladas que da un retrato perfecto del lugar por donde se mueve la novela. Y se perciben ecos de Gaiman, de Mead, de Barker, Bradbury, la comedia de los ochenta y otros etcéteras (entre los que se incluye, por supuesto, Claudia del Moral), pero todo esto está integrado y perfectamente asumido por Mara Oliver para crear su universo literario. El estilo, los personajes, el humor son de Mara Oliver. Tiene una voz propia y madura que solo en mi opinión solo puede crecer.
Ósculos oscuros es una buena novela, pero a la vez es una lectura frustrarte. ¿Por qué? Por un final abrupto que deja las anteriores páginas en el planteamiento de un mundo interesante y una historia poderosa que no se resuelve y deja las incognitas en el aire. Incognitas y los propios personajes, ya que mientras Bruno y Amanda han tenido espacio para crecer, el resto de personajes se quedan apuntando historias, pero sin acabar de desarrollar sus estupendas implicaciones. ¿Qué ocurre entonces? Que como lector siente uno la tentación de dejarlo todo y correr a secuestrar a Mara Oliver para hacerle un Misery y con buena palabras y una buena hacha, convencerla para que continúe escribiendo. Porque Ósculos oscuros pueden dar una historia muy buena. La base está y el talento lo tiene Mara.
Con este libro Mara Oliver confirma talento, universo y humor. Una lectura agradable y adictiva. Y por momentos, muy estimulante.
Otras opiniones
Mi sangre derramada
PS. Lo dije una vez y me repito, tengo una ganas inmensas de que Mara se lancé al terror puro y al erotismo puro. O a una mezcla bizarra de ambos. Al estilo de Graham Masterton.
Tercer título publicado de Mara Oliver (no contamos colaboraciones en revistas o antología de cuentos) y tercera reseña en este blog. Primero fue con Deus ex machina 2.0, una de las mejores novelas juveniles que he leído en tiempo. Seguimos con Kupua, novela juvenil que jugueteaba con el terror y donde las sombras de Neil Gaiman y Clive Barker estaban sabiamente mezcladas en un universo personal. Y tercera, esta colección de relatos llamado Osculos oscuros.
Y como en toda colección de relatos, vayamos por partes.
La última lección. Definido en la contraportada como romance paranormal-erótico. Un relato vampírico de inspiración clásica donde se juega a mezclar la inocencia, con la violencia, con el amor y el sexo. Vampiras y sus hábitos de alimentación. Un relato que en mi opinión necesitaba de mayor desarrollo. Unas páginas de más creo que le hubieran sentado de maravilla ya que hubieran acabado de asentar la evolución de la historia de la pareja. Sabe a poco. Eso sí, rebela a Mara Oliver como una sensible narradora de escenas eróticas. Con cuatro detalles y un pare de insinuaciones consigue momentos muy... estimulantes.
In vino veritas, un relato definido como romance paranormal-histórico. Un divertimento. Un juego literario. Una historia de amor y venganza en pocas páginas y salpicada de citas literarias bien integradas dentro del texto, aunque esos paréntesis haga un poco de daño.Ecos, relato romance distópico. Un buen ejemplo de lo buena que puede ser Mara Oliver y su muy original contribución al género z (y no pienso entrar en ese estéril debate de si son zombis, infectados, caminantes o burros con patinetes. Mueren, regresan e infectan, ya está). Una epidemia que provoca la muerte de millones y el regreso de estos repitiendo las últimas palabra que dijeron antes de morir. Tres supervivientes esperando el regreso de un cuarto rodeados por los muertos que repiten, repiten, repiten. Una historia de amor en un marco de desesperanza.
Ósculos oscuros, la novela breve que da título al libro. ¿Cómo definirla? Si me obligaran a resumirla en una frase diría que es el momento en que la película Maniquí o Venus era mujer se encontró con La Feria de las Tinieblas de Bradbury. Con súcubos. Y cambiaformas. Y magia. Y sale un internado y... Ósculos oscuros es una historia de fantasía, amor y erotismo repleta de sombras donde se conjugan demonios, maldiciones y criaturas maravillosas. Mara Oliver consigue otra de esas historias que a los seguidores tanto nos gustan en las que juguetea con los géneros, los subvierte, pervierte y se dedica a destrozar las expectativas de los lectores. Porque Mara se dedica a juguetear con los géneros y a llevarnos de uno a otro con habilidad, gracia y algo de socarronería sabiendo que juega al despieste con el lector. Y sin hacer trampas, lo que la honra más. Como lectores nos creemos que el triángulo amoroso irá por un lado y en un par de páginas consigue sorprender y mantener la coherencia de la historia.
Personajes bien trazados, diálogos vivos y con gracia, personajes coherentes con ellos mismos y con su naturaleza (el estupendo personaje de Amanda, por ejemplo) y con la historia. Mara crea un universo rico, vivo y variado descrito con cuatro eficaces pinceladas que da un retrato perfecto del lugar por donde se mueve la novela. Y se perciben ecos de Gaiman, de Mead, de Barker, Bradbury, la comedia de los ochenta y otros etcéteras (entre los que se incluye, por supuesto, Claudia del Moral), pero todo esto está integrado y perfectamente asumido por Mara Oliver para crear su universo literario. El estilo, los personajes, el humor son de Mara Oliver. Tiene una voz propia y madura que solo en mi opinión solo puede crecer.
Ósculos oscuros es una buena novela, pero a la vez es una lectura frustrarte. ¿Por qué? Por un final abrupto que deja las anteriores páginas en el planteamiento de un mundo interesante y una historia poderosa que no se resuelve y deja las incognitas en el aire. Incognitas y los propios personajes, ya que mientras Bruno y Amanda han tenido espacio para crecer, el resto de personajes se quedan apuntando historias, pero sin acabar de desarrollar sus estupendas implicaciones. ¿Qué ocurre entonces? Que como lector siente uno la tentación de dejarlo todo y correr a secuestrar a Mara Oliver para hacerle un Misery y con buena palabras y una buena hacha, convencerla para que continúe escribiendo. Porque Ósculos oscuros pueden dar una historia muy buena. La base está y el talento lo tiene Mara.
Con este libro Mara Oliver confirma talento, universo y humor. Una lectura agradable y adictiva. Y por momentos, muy estimulante.
Otras opiniones
Mi sangre derramada
PS. Lo dije una vez y me repito, tengo una ganas inmensas de que Mara se lancé al terror puro y al erotismo puro. O a una mezcla bizarra de ambos. Al estilo de Graham Masterton.
"Halo" de Alexandra Adornetto
Halo, Alexandra Adornetto, Roca Editorial, 2010
Otra de los quince... y van quedando menos.
Tres ángeles llegan a un pequeño pueblo cuyo nombre no recuerdo para hacer el bien. Bethany, la más joven e impresionable, conoce a Xavier y se enamoran y viven su amor pese a todas las dificultades. Y, nada más.
Bueno, sí, sale un malo, pero como si no estuviera.
Halo tiene una de esas portadas que en el momento de su publicación la encontrabas en todos lados. La puesta de sol, el angelote, el muchacho. Que si qué bonica, que si quién se resiste a esto y no quiere tenerlo en casa, que si me he enamorado. Otros, entre los que me incluyo, pero qué es ese horror, quítamela de delante, ¡quitámela!, pero si es una de las más grandes cursiladas que nos han llegado, etc. No me entraron ganas de leerla cuando la tuve entre las manos en la librería y ese sentimiento permaneció intacto con el pasar de los días, las semanas y los años. Hasta hace unos días en que los lectores mandaron, yo obedecí y fui a la biblioteca a buscarlo.
De Halo había leído de todo. Desde reseñas muy elogiosas (las menos), algunas tibias (las más) y bastantes destructivas. Lo que se criticaba más de esta novela era lo previsible que es, lo cursi de la historia de amor y su alto contenido religioso y moral. ¿Y mi opinión? Iremos por partes.
¿Me ha gustado la novela? No.
¿Por qué? Por aburrida.
Para mí este es el principal handicap de la novela. Es una historia aburrida. Es larga y tediosa. Está mal estructurada y terriblemente descompensada entre la nada absoluta de sus dos primeros tercios y la mala acumulación de acción de su final. Es repetitiva, está alargada, muy previsible y la historia de amor y columna vertebral de la novela resulta alto improbable. Y cursi, mucho. Es una de esas historia que parece transcurrir en una eterna puesta de sol anaranjada. Los sentimientos son poderosos, fuertes, intensos, sofocantes, pero tranquilos todos, muy castos. Y la intensidad de la parte amorosa hasta la puedo entender y justificar narrativamente al considerar que dado el origen de la protagonista, todos esos sentimientos son nuevos y los experimenta de una forma intensa y muy fuerte. Además, a mí lo cursi si está bien llevado nunca me ha molestado (que no es el caso).
Alexandra Adornetto no es que escriba mal, pero sus esfuerzo están dispersos y se entretiene demasiado en una repetir que los personajes se quieren mucho y que no pueden estar uno sin el otro, en vez de ser algo más sutil en la presentación del villano de la función, por ejemplo (es que es tan evidente y canta tanto que hasta sentí un poco de vergüenza ajena...). Lo achaco a primera novela y juventud. Dispersión y disgresión. La sensación que me deja esta novela es que no sabe dónde centrarse o decidir qué es lo que realmente importa de la historia de Bethany, Xavier y los ángeles. Y puestos a elegir, se queda con el amor de dos protas bastante tópicos y que se mueven en parámetros ya conocidos. Al igual que los secundarios. No hay sorpresa. Lo que hay es un estilo repetitivo y una estructura descompensada, pero de esto ya he hablado algo más arriba.
Sobre la previsibilidad. Indudable. Desde la página uno hasta la final el lector sabe exactamente lo que va a pasar. Como ya he dicho otras veces, esto no tiene que ser malo en sí mismo si a esta historia la acompaña un buen estilo o una narración vibrante. Lástima que no sea el caso y a la previsibilidad se le añade, sí, el aburrimiento. De igual modo los personajes son y actúan según lo esperado. Tanto la ingenuidad que ralla la tontería de Bethany, como la caballerosidad de Xavier o el punto macarra del malo.No hay sorpresa en el desarrollo de la relación entre ellos. Sobre todo cuando aparece el villano. La nula sutilidad con la que se presenta o se expone es un flaco favor a la novela, sobre todo cuando las reacciones de Bethany son de una ingenuidad tan apabullante que roza lo inverosímil. Porque por momentos se confunde ingenuidad con tontería.
Y sobre el rollo cristiano. La verdad es que no me ha molestado. Quiero decir que va acorde con los personajes y la trama Son ángeles que vienen a hacer el bien y servir al señor entendido como buenas obras, llenar las iglesias, cantar canciones adecuadas en el coro, dar los buenos días, etc. Es normal que los protagonistas tengan un discurso acorde con todo esto (el tema de la castidad, el sexo antes del matrimonio, lo guay que es Dios, etc.). Es un libro de fantasía romanticona con ángeles. Igual que una novela sobre mitología griega, sobre hindúes o tostadoras mutantes hablarían de estas religiones. Además, el tema está tratado de una forma superficial. No hay un anális del hecho religioso. Todo es superficie. Los buenos, los malos y poca cosa más.
Todo esto es disculpable, la inexperiencia de la autora, el discurso con el que no estás de acuerdo, lo cursi y pastelosa de la historia de amor, etc. Lo que no perdono es lo aburrida que es la novela y lo tedioso de su desarrollo argumental. Y volvemos al principio de la reseña y lo que allí he dicho.
Vale que me cursileen, que me sermoneen o me llenen una historia de puestas de sol, pero, por favor, que no me aburran.
Otras opiniones
Fly like a Butterfly
Divagando entre líneas
Otra de los quince... y van quedando menos.
Tres ángeles llegan a un pequeño pueblo cuyo nombre no recuerdo para hacer el bien. Bethany, la más joven e impresionable, conoce a Xavier y se enamoran y viven su amor pese a todas las dificultades. Y, nada más.
Bueno, sí, sale un malo, pero como si no estuviera.
Halo tiene una de esas portadas que en el momento de su publicación la encontrabas en todos lados. La puesta de sol, el angelote, el muchacho. Que si qué bonica, que si quién se resiste a esto y no quiere tenerlo en casa, que si me he enamorado. Otros, entre los que me incluyo, pero qué es ese horror, quítamela de delante, ¡quitámela!, pero si es una de las más grandes cursiladas que nos han llegado, etc. No me entraron ganas de leerla cuando la tuve entre las manos en la librería y ese sentimiento permaneció intacto con el pasar de los días, las semanas y los años. Hasta hace unos días en que los lectores mandaron, yo obedecí y fui a la biblioteca a buscarlo.
De Halo había leído de todo. Desde reseñas muy elogiosas (las menos), algunas tibias (las más) y bastantes destructivas. Lo que se criticaba más de esta novela era lo previsible que es, lo cursi de la historia de amor y su alto contenido religioso y moral. ¿Y mi opinión? Iremos por partes.
¿Me ha gustado la novela? No.
¿Por qué? Por aburrida.
Para mí este es el principal handicap de la novela. Es una historia aburrida. Es larga y tediosa. Está mal estructurada y terriblemente descompensada entre la nada absoluta de sus dos primeros tercios y la mala acumulación de acción de su final. Es repetitiva, está alargada, muy previsible y la historia de amor y columna vertebral de la novela resulta alto improbable. Y cursi, mucho. Es una de esas historia que parece transcurrir en una eterna puesta de sol anaranjada. Los sentimientos son poderosos, fuertes, intensos, sofocantes, pero tranquilos todos, muy castos. Y la intensidad de la parte amorosa hasta la puedo entender y justificar narrativamente al considerar que dado el origen de la protagonista, todos esos sentimientos son nuevos y los experimenta de una forma intensa y muy fuerte. Además, a mí lo cursi si está bien llevado nunca me ha molestado (que no es el caso).Alexandra Adornetto no es que escriba mal, pero sus esfuerzo están dispersos y se entretiene demasiado en una repetir que los personajes se quieren mucho y que no pueden estar uno sin el otro, en vez de ser algo más sutil en la presentación del villano de la función, por ejemplo (es que es tan evidente y canta tanto que hasta sentí un poco de vergüenza ajena...). Lo achaco a primera novela y juventud. Dispersión y disgresión. La sensación que me deja esta novela es que no sabe dónde centrarse o decidir qué es lo que realmente importa de la historia de Bethany, Xavier y los ángeles. Y puestos a elegir, se queda con el amor de dos protas bastante tópicos y que se mueven en parámetros ya conocidos. Al igual que los secundarios. No hay sorpresa. Lo que hay es un estilo repetitivo y una estructura descompensada, pero de esto ya he hablado algo más arriba.
Sobre la previsibilidad. Indudable. Desde la página uno hasta la final el lector sabe exactamente lo que va a pasar. Como ya he dicho otras veces, esto no tiene que ser malo en sí mismo si a esta historia la acompaña un buen estilo o una narración vibrante. Lástima que no sea el caso y a la previsibilidad se le añade, sí, el aburrimiento. De igual modo los personajes son y actúan según lo esperado. Tanto la ingenuidad que ralla la tontería de Bethany, como la caballerosidad de Xavier o el punto macarra del malo.No hay sorpresa en el desarrollo de la relación entre ellos. Sobre todo cuando aparece el villano. La nula sutilidad con la que se presenta o se expone es un flaco favor a la novela, sobre todo cuando las reacciones de Bethany son de una ingenuidad tan apabullante que roza lo inverosímil. Porque por momentos se confunde ingenuidad con tontería.
Y sobre el rollo cristiano. La verdad es que no me ha molestado. Quiero decir que va acorde con los personajes y la trama Son ángeles que vienen a hacer el bien y servir al señor entendido como buenas obras, llenar las iglesias, cantar canciones adecuadas en el coro, dar los buenos días, etc. Es normal que los protagonistas tengan un discurso acorde con todo esto (el tema de la castidad, el sexo antes del matrimonio, lo guay que es Dios, etc.). Es un libro de fantasía romanticona con ángeles. Igual que una novela sobre mitología griega, sobre hindúes o tostadoras mutantes hablarían de estas religiones. Además, el tema está tratado de una forma superficial. No hay un anális del hecho religioso. Todo es superficie. Los buenos, los malos y poca cosa más.
Todo esto es disculpable, la inexperiencia de la autora, el discurso con el que no estás de acuerdo, lo cursi y pastelosa de la historia de amor, etc. Lo que no perdono es lo aburrida que es la novela y lo tedioso de su desarrollo argumental. Y volvemos al principio de la reseña y lo que allí he dicho.
Vale que me cursileen, que me sermoneen o me llenen una historia de puestas de sol, pero, por favor, que no me aburran.
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"El círculo" de Mats Strangberg y Sara B. Elfgren
El círculo, Mats Strandberg y Sara B. Elfgren, MaevaYoung, 2012
Séis chicas. Poderes que se despiertan. Una amenaza. No digo más porque eso es lo que sabía de la novela cuando empecé a leerla y es más que suficiente para ponerse con esta historia. Cada día más en contra de los resúmenes.
Vamos a dejar las cosas claras desde el principio mismo de la reseña:
El círculo me ha parecido una de las lecturas más entretenidas, absorbentes, divertidas y adictivas de todo este año 2012.
¿Por qué? Para empezar porque es una novela que se aleja de las novelas que proliferan en las estanterías. Seis protagonistas en vez de una. Y seis protagonistas que si bien no dejan de ser estereotipos (la buena, la rebelde la inadaptada, la putón, etc.) están bien escritos, bien configurados y bien explicados para que el lector empatize con ellos. Ojo, digo empatizar y no identificar porque algunas de las acciones de estos seis personajes dejan mucho que desear. No son princesitas de cuento o la mejor hija. Son egoístas, frías, abusonas, reprimidas, hipócritas, etc. Entre ellas se odian. Algunas mantienen relaciones bastante desestructuradas con el mundo, con el grupo y con ellas mismas. Parte de la gracia de la novela es ver a seis personajes condenados a entenderse cuando en verdad se odian. Y es muy refrescante encontrarse en una novela con personajes que no aspiran a la perfección y que están plagados de defectos que combatir. Al igual que ver a una de las chicas meando entre dos coches, a otra enferma, con serios problemas de relación o eructando. Y guapas y feas y gordas y flacas y altas y bajas... más reales que en otras muchas historias.
Supongo que en parte se debe al cambio de género. Que nadie se lleve a engaños, El círculo no es romántica. Es una novela de aventuras paranormal. No hay amor a primera vista, ni rasgos cincelados, ni camisetas prietas, ni ojos color miel. Se juega al misterio, a la aventura y al terror. Y a lo cotidiano. La vida y los problemas del cada día enfrentados a esas fuerzas del mal que se están despertando.
Todo esto escrito con un ritmo rápido, ágil y dinámico que hace que la lectura de la novela sea un momento. En mi caso, 511 páginas en poco menos de un día festivo (naturalmente, respetando las horas de sueño, comidas, socialización básica, etc.). Y no se hace larga o da la sensación de haber estirado de más la novela. Todo gracias a un estilo que me gusta llamar televisivo: capítulos cortos, capítulos con varios puntos de vista, finales en punta (o como se ha puesto de moda llamar cliffhanger) para que el lector se vea motivado a un capítulo más, unas páginas más, solo un momento... Por momentos parecía que estaba leyendo una serie y sabía dónde podía cortar las escenas para la siguiente entrega. Un factor más que redunda en el dinamismo de la lectura.
Pero entendámonos bien, hablo de rapidez lectora, pero con esto no quiero decir que la novela sea pura acción o que el resultado sea atropellado. La novela se toma su tiempo en plantear el nudo argumental para presentar los personajes, hacerlos crecer, entender sus conflictos y que el lector se los haga suyos. Elemento mágico y desarrollo de la magia y los conflictos de los personajes. Y, además, la novela está bien escrita, con un buen sentido del lenguaje, del ritmo, de la escena y del diálogo.
El círculo es una buena muestra de como la novela juvenil fantástica puede tratar los mismos temas que la novela realista (acoso escolar, relaciones padres / hijos, amores, etc.) saltándose los cada vez más molestos resabios de perfección física y moral de los protagonistas y sin resultar moralista ni didáctica. La novela trata de seis chicas normales con poderes extraordinarios con los que tendrán que convivir. Como lector me gusta más la propuesta de El circulo. Prefiero la protagonistas que se equivoca, que es cruel y que se mea a la florecilla del campo a la que todos persiguen. Y prefiero esta fantasía más realista, valga la paradoja, sucia e imperfecta que la perfección de tantos y tantos libros. Las protagonistas no son simpáticas ni tiene porque serlo. El lector empatiza, no se identifica. Y para mí, que desconfío de la trampa de la identificación, es un punto a favor.
Dadle una oportunidad a este círculo. En mi opinión, de lo más entretenido y adictivo de este año. Ya estoy deseando que llegue la primavera para leer su continuación.
Otras opiniones
El hechizo de los libros
Lottens blokblogg (en sueco)
Hyllan (en sueco)
Séis chicas. Poderes que se despiertan. Una amenaza. No digo más porque eso es lo que sabía de la novela cuando empecé a leerla y es más que suficiente para ponerse con esta historia. Cada día más en contra de los resúmenes.
Vamos a dejar las cosas claras desde el principio mismo de la reseña:
El círculo me ha parecido una de las lecturas más entretenidas, absorbentes, divertidas y adictivas de todo este año 2012.
¿Por qué? Para empezar porque es una novela que se aleja de las novelas que proliferan en las estanterías. Seis protagonistas en vez de una. Y seis protagonistas que si bien no dejan de ser estereotipos (la buena, la rebelde la inadaptada, la putón, etc.) están bien escritos, bien configurados y bien explicados para que el lector empatize con ellos. Ojo, digo empatizar y no identificar porque algunas de las acciones de estos seis personajes dejan mucho que desear. No son princesitas de cuento o la mejor hija. Son egoístas, frías, abusonas, reprimidas, hipócritas, etc. Entre ellas se odian. Algunas mantienen relaciones bastante desestructuradas con el mundo, con el grupo y con ellas mismas. Parte de la gracia de la novela es ver a seis personajes condenados a entenderse cuando en verdad se odian. Y es muy refrescante encontrarse en una novela con personajes que no aspiran a la perfección y que están plagados de defectos que combatir. Al igual que ver a una de las chicas meando entre dos coches, a otra enferma, con serios problemas de relación o eructando. Y guapas y feas y gordas y flacas y altas y bajas... más reales que en otras muchas historias.
Supongo que en parte se debe al cambio de género. Que nadie se lleve a engaños, El círculo no es romántica. Es una novela de aventuras paranormal. No hay amor a primera vista, ni rasgos cincelados, ni camisetas prietas, ni ojos color miel. Se juega al misterio, a la aventura y al terror. Y a lo cotidiano. La vida y los problemas del cada día enfrentados a esas fuerzas del mal que se están despertando.Todo esto escrito con un ritmo rápido, ágil y dinámico que hace que la lectura de la novela sea un momento. En mi caso, 511 páginas en poco menos de un día festivo (naturalmente, respetando las horas de sueño, comidas, socialización básica, etc.). Y no se hace larga o da la sensación de haber estirado de más la novela. Todo gracias a un estilo que me gusta llamar televisivo: capítulos cortos, capítulos con varios puntos de vista, finales en punta (o como se ha puesto de moda llamar cliffhanger) para que el lector se vea motivado a un capítulo más, unas páginas más, solo un momento... Por momentos parecía que estaba leyendo una serie y sabía dónde podía cortar las escenas para la siguiente entrega. Un factor más que redunda en el dinamismo de la lectura.
Pero entendámonos bien, hablo de rapidez lectora, pero con esto no quiero decir que la novela sea pura acción o que el resultado sea atropellado. La novela se toma su tiempo en plantear el nudo argumental para presentar los personajes, hacerlos crecer, entender sus conflictos y que el lector se los haga suyos. Elemento mágico y desarrollo de la magia y los conflictos de los personajes. Y, además, la novela está bien escrita, con un buen sentido del lenguaje, del ritmo, de la escena y del diálogo.
El círculo es una buena muestra de como la novela juvenil fantástica puede tratar los mismos temas que la novela realista (acoso escolar, relaciones padres / hijos, amores, etc.) saltándose los cada vez más molestos resabios de perfección física y moral de los protagonistas y sin resultar moralista ni didáctica. La novela trata de seis chicas normales con poderes extraordinarios con los que tendrán que convivir. Como lector me gusta más la propuesta de El circulo. Prefiero la protagonistas que se equivoca, que es cruel y que se mea a la florecilla del campo a la que todos persiguen. Y prefiero esta fantasía más realista, valga la paradoja, sucia e imperfecta que la perfección de tantos y tantos libros. Las protagonistas no son simpáticas ni tiene porque serlo. El lector empatiza, no se identifica. Y para mí, que desconfío de la trampa de la identificación, es un punto a favor.
Dadle una oportunidad a este círculo. En mi opinión, de lo más entretenido y adictivo de este año. Ya estoy deseando que llegue la primavera para leer su continuación.
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"Oscuros" de Lauren Kate
Oscuros, Lauren Kate, Montena, 2010
De Oscuros he oído y leído de todo. Desde que es lo peor de lo peor en literatura juvenil hasta que es la gran obra maestra desconocida. Me han advertido que no la leyera. Es una de las series más vendidas en la librería donde paso cuarenta horas semanales. Me la han definido como pura chorrada, irritante, molesta, entretenida, adictiva, fascinante, imprescindible. Y nunca la había leído. Ni intención. Hasta que por un proyecto ultrasecreto que cambiará la historia de la literatura, me he visto obligado a leerme (o por lo menos intentarlo) unas cuantas novelas con protagonista femenina dependiente. Pregunté aquí y allá y muchas voces me dijeron, Luce de la saga Oscuros. Pues nada a leer. ¿Opinión?
Me quedo en la mitad de la tabla. Ni me ha parecido tan mala como muchos me prometían, ni desde luego me parece una gran obra. Ha sido un "no está mal" bastante entretenido. Aunque creo que parte de esta valoración se debe a que la leí justo después de sufrir Tentación de ángeles y después de la novela de Michelle Zink hasta un catálogo de electrodomésticos me parece mejor escrito.
Vigilando que a lo largo de la entrada puedo destripar sorpresas y argumentos y momentos finales.
¿De qué va Oscuros? Lo de siempre. Chica especial, chico guapo, otro chico guapo, secretos, misterios muy misteriosos, amor dependiente y enfermizo, malos que antes no lo parecían, intento de alguna sorpresa, más amor dependiente y enfermizo al que se añade una pizca de obsesión malsana, mucho egoísmo por parte de la prota, etc. Nada nuevo en el panorama. Entonces, ¿qué me ha gustado? Vayamos por puntos.
Una buena ambientación. Correcta. Las sombras, las esquinas, el ambiente lúgubre y oscuro de un reformatorio que parece más un internado. Conseguido y se respira. Pero, ¿a qué viene todo el cuento de las cámaras cuando la mitad están rotas y otra parte las inutilizan y no parece que nadie les preste atención? Supongo que la idea era aportar un punto de control sobre los alumnos, pero ni se nota, ni se percibe, ni se utiliza.
Y hay que reconocer que la novela es entretenida. Pese a un argumento tan mínimo y repetido, la novela pasa bien. Se lee en un momento. No presenta dificultades y tiene un par de giros argumentales, que mira, funciona. Otros, en cambio, no. Sobre todo el referente a los malos que, otra vez, chirrían. Hablan demasiado y como lector tuve la sensación de que la autora hacía un poco de trampa al ocultarme información para darme una sorpresa. Y eso me molesta.
Pero no tiene ni punto de comparación con lo que me crispó de verdad de toda esta historia. Sí, lo habéis acertado, los personajes. A excepción de un par de secundarios (entre ellos, la chica vulgar que parecía que pintaría más y luego solo está por allí), el resto de los personajes me parecen mal construidos, tópicos y, sí, entrando en los peligrosos terrenos de la valoración personal, muy crispantes. Sobre todo Daniel y Luce. Una historia construida sobre volver a identificar amor con sufrimiento, romanticismo con problemas. Se establece entre los dos una relación obsesiva matizada con puntos de masoquismo (el momento en que Luce encuentra romántico haber estado sufriendo durante tantos siglos) en el que el amor se identifica como la anulación de las partes para convertirse en un solo ser apartado del mundo.
Y volvemos a la carga con la protagonista femenina indefensa y saco de golpes físicos y emocionales que solo encuentra salvación y calma entre los brazos masculinos de los machos alfa y alfa 2 de turno. Volvemos a una visión machista y desequilibrada de las relaciones en las que los machos golpean las cornamentas y la muchacha se deja querer. Y en la que no hay nada más importante (revelaciones, secretos, muertes de secundarios que en principio eran amigos de la protagonista, etc.) que el amor, sentirse amada, saberse amada y obsesionarse por ver y saber y controlar al objeto amado. Y a esa justificación de que no importa lo que diga o haga el chico porque en el fondo, me quiere.
¿Por qué? ¿Por qué esta insistencia continua en este tipo de relaciones en la novela juvenil? ¿Por qué este tipo de protagonistas femeninas? Masoquistas, obsesivas, reprimidas, vírgenes, fieles, pasivas... ¿A qué se debe?
Pero dejando a un lado estas valoraciones, que son más de índole personal que estrictamente literarias, la novela aunque es entretenida y se lee en un momento no está exenta de páginas de más, algún momento de vacío que solo sirve para alargar un poco más la extensión de la novela, repeticiones, personajes tópicos y, como he dicho, alguna información que se oculta de forma algo tramposa.
Oscuros es entretenida. Y muy crispante. Poca cosa más.
¿Leeré las continuaciones? No lo sé. En principio no, pero como me pille un día tonto...
Otras opiniones
El hechizo de los libros
Dientes leonescos
Una taza de café
De Oscuros he oído y leído de todo. Desde que es lo peor de lo peor en literatura juvenil hasta que es la gran obra maestra desconocida. Me han advertido que no la leyera. Es una de las series más vendidas en la librería donde paso cuarenta horas semanales. Me la han definido como pura chorrada, irritante, molesta, entretenida, adictiva, fascinante, imprescindible. Y nunca la había leído. Ni intención. Hasta que por un proyecto ultrasecreto que cambiará la historia de la literatura, me he visto obligado a leerme (o por lo menos intentarlo) unas cuantas novelas con protagonista femenina dependiente. Pregunté aquí y allá y muchas voces me dijeron, Luce de la saga Oscuros. Pues nada a leer. ¿Opinión?
Me quedo en la mitad de la tabla. Ni me ha parecido tan mala como muchos me prometían, ni desde luego me parece una gran obra. Ha sido un "no está mal" bastante entretenido. Aunque creo que parte de esta valoración se debe a que la leí justo después de sufrir Tentación de ángeles y después de la novela de Michelle Zink hasta un catálogo de electrodomésticos me parece mejor escrito.
Vigilando que a lo largo de la entrada puedo destripar sorpresas y argumentos y momentos finales.
¿De qué va Oscuros? Lo de siempre. Chica especial, chico guapo, otro chico guapo, secretos, misterios muy misteriosos, amor dependiente y enfermizo, malos que antes no lo parecían, intento de alguna sorpresa, más amor dependiente y enfermizo al que se añade una pizca de obsesión malsana, mucho egoísmo por parte de la prota, etc. Nada nuevo en el panorama. Entonces, ¿qué me ha gustado? Vayamos por puntos.
Una buena ambientación. Correcta. Las sombras, las esquinas, el ambiente lúgubre y oscuro de un reformatorio que parece más un internado. Conseguido y se respira. Pero, ¿a qué viene todo el cuento de las cámaras cuando la mitad están rotas y otra parte las inutilizan y no parece que nadie les preste atención? Supongo que la idea era aportar un punto de control sobre los alumnos, pero ni se nota, ni se percibe, ni se utiliza.
Y hay que reconocer que la novela es entretenida. Pese a un argumento tan mínimo y repetido, la novela pasa bien. Se lee en un momento. No presenta dificultades y tiene un par de giros argumentales, que mira, funciona. Otros, en cambio, no. Sobre todo el referente a los malos que, otra vez, chirrían. Hablan demasiado y como lector tuve la sensación de que la autora hacía un poco de trampa al ocultarme información para darme una sorpresa. Y eso me molesta.
Pero no tiene ni punto de comparación con lo que me crispó de verdad de toda esta historia. Sí, lo habéis acertado, los personajes. A excepción de un par de secundarios (entre ellos, la chica vulgar que parecía que pintaría más y luego solo está por allí), el resto de los personajes me parecen mal construidos, tópicos y, sí, entrando en los peligrosos terrenos de la valoración personal, muy crispantes. Sobre todo Daniel y Luce. Una historia construida sobre volver a identificar amor con sufrimiento, romanticismo con problemas. Se establece entre los dos una relación obsesiva matizada con puntos de masoquismo (el momento en que Luce encuentra romántico haber estado sufriendo durante tantos siglos) en el que el amor se identifica como la anulación de las partes para convertirse en un solo ser apartado del mundo.
Y volvemos a la carga con la protagonista femenina indefensa y saco de golpes físicos y emocionales que solo encuentra salvación y calma entre los brazos masculinos de los machos alfa y alfa 2 de turno. Volvemos a una visión machista y desequilibrada de las relaciones en las que los machos golpean las cornamentas y la muchacha se deja querer. Y en la que no hay nada más importante (revelaciones, secretos, muertes de secundarios que en principio eran amigos de la protagonista, etc.) que el amor, sentirse amada, saberse amada y obsesionarse por ver y saber y controlar al objeto amado. Y a esa justificación de que no importa lo que diga o haga el chico porque en el fondo, me quiere.
¿Por qué? ¿Por qué esta insistencia continua en este tipo de relaciones en la novela juvenil? ¿Por qué este tipo de protagonistas femeninas? Masoquistas, obsesivas, reprimidas, vírgenes, fieles, pasivas... ¿A qué se debe?
Pero dejando a un lado estas valoraciones, que son más de índole personal que estrictamente literarias, la novela aunque es entretenida y se lee en un momento no está exenta de páginas de más, algún momento de vacío que solo sirve para alargar un poco más la extensión de la novela, repeticiones, personajes tópicos y, como he dicho, alguna información que se oculta de forma algo tramposa.
Oscuros es entretenida. Y muy crispante. Poca cosa más.
¿Leeré las continuaciones? No lo sé. En principio no, pero como me pille un día tonto...
Dibujito de una fan.
Pillado de aquí.
Otras opiniones
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Dientes leonescos
Una taza de café
"Tentación de ángeles" de Michelle Zink
Tentación de ángeles, Michelle Zink, Anaya, 2012
Quiero dejar las cosas claras de entrada, Tentación de ángeles me ha parecido una de las peores novelas que he leído este año junto con La última princesa y Tu & yo aquí y ahora. Es una mala novela, mal escrita, mal estructurada, llena de detalles superfluos, con protagonistas mal confeccionados, frases sin sentido y una protagonista femenina que solo encuentra sentido a su vida si cuenta con la aprobación masculina y cierto patina de machismo al que luego haré una pequeña mención. Ah, y una traducción algo pobre que se apoya de forma excesiva en los cansinos y peligrosos adverbios acabados en "-mente", uno de los mayores peligros de cualquier escritor.
Y advierto, a lo largo de la reseña (u opinión o tontería o como quieran llamarlo) iré destripando partes fundamentales de la historia. Quien quiera leerla sin saber nada o sin ideas preconcebidas por la opinión de un tipo que tiene un blog, mejor dejar la lectura de lo que escribo aquí.
No sé por donde empezar... la historia. Nada del otro mundo ni nada original. Convencional en el peor sentido del término. El lector anticipa desde la primera página cada uno de los pasos que se darán. Una chica que no es nadie descubre que es mucho y dos machorros la ayudan y un tercero compite y unos malos malísimos y secretos de familia y poderes que desconocía. Nada que no se haya leído antes. Hasta aquí no hay problema porque me gusta decir que lo que importa en una novela no es el qué explica sino el cómo lo explica. El problema de Tentación de ángeles es ese cómo.
Pésima estructura del tiempo que afecta a la credibilidad de la novela: el tiempo del la historia abarca si no me equivoco entre cinco días y una semana. De este tiempo la protagonista pasa de ser una florecilla del campo a una experta en armas mágicas en tres fáciles lecciones. Sirva esto como ejemplo de una forma atropellada de presentar la acción: se queda huérfana, huye, conoce a los hermanos Pinzones, ¡soy un ángel!, los malos, el tipo que inventa cosas, los malos, ¡qué bueno que está!, ¡este está más bueno todavía!, salen más malos, soy la leche peleando... Todo falto de ritmo y con una idea equivocada de la descripción, para qué sirve y qué es importante describir.
Porque aun no tengo claro, por ejemplo, en qué época transcurre la novela. Imagino por las pistas que se trata de un Londres victoriano, pero es suposición mía porque no hay una sola acotación de época. Así que como lector configuro un relato fantástico en una época histórica hasta que empiezan a salir elementos de novela steampunk que actúan como irritantes deus ex machina y que muy bien no entiendo qué pintan en la novela. Las armas sí, pero los ordenadores o las cámaras de vigilancia hacen que la historia roce el ridículo. ¿Y por qué? Porque estos elementos aparecen porque sí, porque la autora rompe el pacto de verosimilitud que tiene con el lector e introduce elementos steampunk cuando se nos había presentado un correlato histórico normalizado. Porque todo esta justificado a posteriori (es magia, es un mago o la más risible, hay una explicación científica por la que podemos viajar gracias a las farolas y la explicación es como somos energía y la luz también, pues viajamos...) y según la conveniencia de la autora, no de la historia que es lo que importa.
En cambio la autora se entretiene en explicar de forma detallada que la protagonista tiene un abrecartas en el escritorio, pero que no utiliza para abrir una carta porque le da pereza levantarse de la cama. ¿Qué interés tiene este detalle? ¿Qué aporta a la novela? ¿Nos está queriendo decir la autora que la protagonistas es una gandula y que no se mueve ni que la vida le dependa de ello? O esas descripciones que nos aclaran que al cerrar los ojos no se ve nada o que para seguir a una persona hay que ir poco a poco y seguirla por detrás. Con todo esto quiero decir que la dosificación de la información está desequilibrada. Lo fundamental se calla y se esconde y todo lo superfluo recibe tratamiento de importante.
Los personajes son los de siempre, presentados como siempre y con los marienismos conocidos. Los protagonistas masculinos basculan entre el serio, el guapo y el misterioso. Y el malo es ese malo que te anticipan un villano despiadado y que luego resulta ser uno de los que hablan y hablan y hace más bien poco y del que se libran en un capítulo y cada uno a su casa. No hay un verdadero estudio de personajes ya que da la impresión de que se prefiere dejar la fuerza de la personalidad en lo que cada uno representa por tópico y acumulación de otras novelas, que en intentar individualizar a cada uno de ellos.
Y la protagonista. Aunque se la intenta presentar como alguien independiente y que toma sus decisiones sin necesitar a nadie (claro que todas las decisiones que toma por ella misma o están equivocadas o desencadenan algo peor) no deja de ser la heroína dependiente de la aprobación del macho de toda la vida. La novela es machista y perpetua la imagen de la mujer necesitada. ¿Por qué digo esto? Dos ejemplos:
1. En la declaración de amor que el guapo le hace, declaración motivada por los celos y por el interés de ella hacia el misterioso, él le exige ser de su propiedad y ser su dueño. Ella, claro, acepta. "Soy tuya", dice. Cualquier resabio de libertada o de elegir queda aplastado en el momento que ella se entrega al hombre.
2. La protagonista siente que no es nada. No es guapa, no es inteligente, no es sensible... Sí que hay un camino de aceptación de sus posibilidades y su realidad, pero esta aceptación va tamizada por la aprobación masculina. "No soy valiente, dice ella / Sí eres valiente, dice él / Soy valiente, dice ella". "No soy guapa, dice ella / Sí eres guapa, dice él / Soy guapa, dice ella". "No soy inteligente, dice ella / Sí eres inteligente, dice él / Soy inteligente, dice ella". Queda claro, ¿no?
Las relaciones entre los protagonistas son forzadas (¿por qué esa hostilidad entre el serio y la prota?) y se cae de lleno en un forzado de triángulo amoroso que no cuadra y no se sostiene por ninguna parte. Además de eso tan molesto de olvidar la muerte de los padre en cuanto se ve un músculo masculino, amores al primer suspiro, calenturas varias... Un romance poco creíble, forzado, rápido y rozando lo ridículo.
Además, sobra páginas por todos lados, la narración es lenta y confusa, las batallas están mal explicadas, el sistema de magia es de bochorno y más cuando intentan hacerlo pasar como "algo científico", la figura del inventor como un "todo vale" (los dardos tranquilizantes con motor y detector de calor para evitar matar a un perro guardián es de vergüenza ajena...), la novela es un cúmulo de improvisaciones, etc.
Desconozco por completo la trilogía de "La profecía de las hermanas" que también publicó Anaya, pero se me han quitado las ganas de acercarme a otro libro de Michelle Zink.
Una mala lectura. Un libro para olvidar.
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The books of Misao
Butterfly Kisses
Quiero dejar las cosas claras de entrada, Tentación de ángeles me ha parecido una de las peores novelas que he leído este año junto con La última princesa y Tu & yo aquí y ahora. Es una mala novela, mal escrita, mal estructurada, llena de detalles superfluos, con protagonistas mal confeccionados, frases sin sentido y una protagonista femenina que solo encuentra sentido a su vida si cuenta con la aprobación masculina y cierto patina de machismo al que luego haré una pequeña mención. Ah, y una traducción algo pobre que se apoya de forma excesiva en los cansinos y peligrosos adverbios acabados en "-mente", uno de los mayores peligros de cualquier escritor.
Y advierto, a lo largo de la reseña (u opinión o tontería o como quieran llamarlo) iré destripando partes fundamentales de la historia. Quien quiera leerla sin saber nada o sin ideas preconcebidas por la opinión de un tipo que tiene un blog, mejor dejar la lectura de lo que escribo aquí.
No sé por donde empezar... la historia. Nada del otro mundo ni nada original. Convencional en el peor sentido del término. El lector anticipa desde la primera página cada uno de los pasos que se darán. Una chica que no es nadie descubre que es mucho y dos machorros la ayudan y un tercero compite y unos malos malísimos y secretos de familia y poderes que desconocía. Nada que no se haya leído antes. Hasta aquí no hay problema porque me gusta decir que lo que importa en una novela no es el qué explica sino el cómo lo explica. El problema de Tentación de ángeles es ese cómo.
Pésima estructura del tiempo que afecta a la credibilidad de la novela: el tiempo del la historia abarca si no me equivoco entre cinco días y una semana. De este tiempo la protagonista pasa de ser una florecilla del campo a una experta en armas mágicas en tres fáciles lecciones. Sirva esto como ejemplo de una forma atropellada de presentar la acción: se queda huérfana, huye, conoce a los hermanos Pinzones, ¡soy un ángel!, los malos, el tipo que inventa cosas, los malos, ¡qué bueno que está!, ¡este está más bueno todavía!, salen más malos, soy la leche peleando... Todo falto de ritmo y con una idea equivocada de la descripción, para qué sirve y qué es importante describir.
Porque aun no tengo claro, por ejemplo, en qué época transcurre la novela. Imagino por las pistas que se trata de un Londres victoriano, pero es suposición mía porque no hay una sola acotación de época. Así que como lector configuro un relato fantástico en una época histórica hasta que empiezan a salir elementos de novela steampunk que actúan como irritantes deus ex machina y que muy bien no entiendo qué pintan en la novela. Las armas sí, pero los ordenadores o las cámaras de vigilancia hacen que la historia roce el ridículo. ¿Y por qué? Porque estos elementos aparecen porque sí, porque la autora rompe el pacto de verosimilitud que tiene con el lector e introduce elementos steampunk cuando se nos había presentado un correlato histórico normalizado. Porque todo esta justificado a posteriori (es magia, es un mago o la más risible, hay una explicación científica por la que podemos viajar gracias a las farolas y la explicación es como somos energía y la luz también, pues viajamos...) y según la conveniencia de la autora, no de la historia que es lo que importa.
En cambio la autora se entretiene en explicar de forma detallada que la protagonista tiene un abrecartas en el escritorio, pero que no utiliza para abrir una carta porque le da pereza levantarse de la cama. ¿Qué interés tiene este detalle? ¿Qué aporta a la novela? ¿Nos está queriendo decir la autora que la protagonistas es una gandula y que no se mueve ni que la vida le dependa de ello? O esas descripciones que nos aclaran que al cerrar los ojos no se ve nada o que para seguir a una persona hay que ir poco a poco y seguirla por detrás. Con todo esto quiero decir que la dosificación de la información está desequilibrada. Lo fundamental se calla y se esconde y todo lo superfluo recibe tratamiento de importante.
Los personajes son los de siempre, presentados como siempre y con los marienismos conocidos. Los protagonistas masculinos basculan entre el serio, el guapo y el misterioso. Y el malo es ese malo que te anticipan un villano despiadado y que luego resulta ser uno de los que hablan y hablan y hace más bien poco y del que se libran en un capítulo y cada uno a su casa. No hay un verdadero estudio de personajes ya que da la impresión de que se prefiere dejar la fuerza de la personalidad en lo que cada uno representa por tópico y acumulación de otras novelas, que en intentar individualizar a cada uno de ellos.
Y la protagonista. Aunque se la intenta presentar como alguien independiente y que toma sus decisiones sin necesitar a nadie (claro que todas las decisiones que toma por ella misma o están equivocadas o desencadenan algo peor) no deja de ser la heroína dependiente de la aprobación del macho de toda la vida. La novela es machista y perpetua la imagen de la mujer necesitada. ¿Por qué digo esto? Dos ejemplos:
1. En la declaración de amor que el guapo le hace, declaración motivada por los celos y por el interés de ella hacia el misterioso, él le exige ser de su propiedad y ser su dueño. Ella, claro, acepta. "Soy tuya", dice. Cualquier resabio de libertada o de elegir queda aplastado en el momento que ella se entrega al hombre.
2. La protagonista siente que no es nada. No es guapa, no es inteligente, no es sensible... Sí que hay un camino de aceptación de sus posibilidades y su realidad, pero esta aceptación va tamizada por la aprobación masculina. "No soy valiente, dice ella / Sí eres valiente, dice él / Soy valiente, dice ella". "No soy guapa, dice ella / Sí eres guapa, dice él / Soy guapa, dice ella". "No soy inteligente, dice ella / Sí eres inteligente, dice él / Soy inteligente, dice ella". Queda claro, ¿no?
Las relaciones entre los protagonistas son forzadas (¿por qué esa hostilidad entre el serio y la prota?) y se cae de lleno en un forzado de triángulo amoroso que no cuadra y no se sostiene por ninguna parte. Además de eso tan molesto de olvidar la muerte de los padre en cuanto se ve un músculo masculino, amores al primer suspiro, calenturas varias... Un romance poco creíble, forzado, rápido y rozando lo ridículo.
Además, sobra páginas por todos lados, la narración es lenta y confusa, las batallas están mal explicadas, el sistema de magia es de bochorno y más cuando intentan hacerlo pasar como "algo científico", la figura del inventor como un "todo vale" (los dardos tranquilizantes con motor y detector de calor para evitar matar a un perro guardián es de vergüenza ajena...), la novela es un cúmulo de improvisaciones, etc.
Desconozco por completo la trilogía de "La profecía de las hermanas" que también publicó Anaya, pero se me han quitado las ganas de acercarme a otro libro de Michelle Zink.
Una mala lectura. Un libro para olvidar.
Otras opiniones del mismo libro
The books of Misao
Butterfly Kisses
"Hija de humo y hueso" de Laini Taylor
Hija de humo y hueso, Laini Taylor, Alfaguara, 2012
Y llegó anunciada por las sabias palabras de Cristina. Aquí tenemos la que será una de las mejores novelas juveniles del año.
Hija de humo y hueso viene a demostrar eso tan conocido, pero a la vez tan olvidado, de que lo que importa en literatura no es el qué, sino el cómo. Porque los qué con los que está construida esta historia incluyen:
Amores a primera vista, huérfanas con un gran misterio en su pasado,
amigas más tetonas, divertidas y escandalosas, un montón de secretos que ponen patas arriba un mundo, el chico más guapo del mundo, mundos opuestos que se atraen y muchos otros "qué" que a los que hemos leído un mínimo de literatura juvenil ya hemos visto, pero...
... pero, ¿por qué en Hija de humo y hueso todo estos qué suenan a nuevos, a diferentes, a originales? Por el cómo. Porque Laini Taylor, al igual que la gran Holly Black y Richelle Mead, es consciente que una historia se sustenta en un poderoso armazón técnico y en la búsqueda de nuevos senderos a caminos ya transitados. Laini Taylor reinventa el universo de los ángeles y los demonios; un universo nuevo con un pie en la tradición (quien conoce algo de cuentos infantiles ya sabe del poder de los dientes), otro en las figuras de gran guiñol, en los monstruos de inspiración medieval (esos híbridos que parecen emerger de las pesadillas de El bosco) o los bestiarios renacentistas, y el otro en la nueva tradición de literatura juvenil.
Lo que importa en esta novela no es tanto el argumento (sugerente y que funciona muy bien) como la forma en que está presentado este argumento; una prosa de aire poético y soñador, capítulos que enlazan de forma natural unos con otros, puntos de vista diferentes presentados con naturalidad, una estructura, no compleja, pero sí que se aleja de la tan manida y aburrida linealidad de los productos que nos suelen llegar. Esta historia está explicada en diferentes planos temporales e hiendo de un lugar a otro. Ni es confusa, ni es liada. Todo fluye con naturalidad.
Y su mundo es rico y variado. Fascinantes, las quimeras.Repito, con elementos de la tradición, un nuevo universo literario que refresca las estanterías de las librerías y de casa. Incluso en sus primeras páginas se permite la maldad de parodiar alguno de los elementos de la novela paranormal de estirpe vampírica.
Los personajes, conocidos, pero que funcionan en cómo están presentados. Karou es una de esas heroínas alejada de plañideras, de florecillas del campo, metepatas orgullosas y princesitas en apuros. Normal en su excepcionalidad. Fuerte, pero capaz de mostrar su debilidades. Akiva, el chico, el ángel, el perfecto, pero que viene de otro mundo. Con secretos y muchos errores a sus espaldas. Secundarios funcionales, pero bien configurados (desde la amiga Zuzana hasta el fugaz modelo anciano con una boa de plumas). Y las quimeras. Fascinantes y atrayentes en sus silencios y miradas. Brimstone e Issa, especialmente. Los ángeles rivales. Y ese ángel caído que proporciona la sabiduría...
Laini Taylor tiene la gran virtud de conducir su historia en niveles de ambigüedad. Que nadie espere buenos muy buenos, malos terribles. Toda la novela se mueve en el terreno de los mil matices del gris (¡toma publicidad de mi otro blog) esquivando con gracia los peligros del maniqueísmo. Todo lo que se hace tiene sus razones (acertadas o no). Y eso incluye a los protagonistas.
¿Algún pero? Uno. Alguna página de más en su tramo final (al baile no le hubiera ido mal algo menos), pero entiendo que uno se puede emocionar describiendo tal riqueza de colores, olores, sonidos y criaturas.
Una muy buena novela que da mucho más de lo que parece a primera vista. Para amantes de lo juvenil y amantes de la fantasía en general. Una sorpresa, un hallazgo y una de las recomendaciones para este Sant Jordi.
- Oye, Jorge.
- ¿Qué?
- Una cosita... que no has explicado del argumento.
- Lo sé... es que me da palo...
- Es un buen motivo.
Otras opiniones del mismo libro
Devoradora de libros
Sagacómic
Novelas y palomitas
Fantasy faction
Y llegó anunciada por las sabias palabras de Cristina. Aquí tenemos la que será una de las mejores novelas juveniles del año.
Hija de humo y hueso viene a demostrar eso tan conocido, pero a la vez tan olvidado, de que lo que importa en literatura no es el qué, sino el cómo. Porque los qué con los que está construida esta historia incluyen:
Amores a primera vista, huérfanas con un gran misterio en su pasado,
amigas más tetonas, divertidas y escandalosas, un montón de secretos que ponen patas arriba un mundo, el chico más guapo del mundo, mundos opuestos que se atraen y muchos otros "qué" que a los que hemos leído un mínimo de literatura juvenil ya hemos visto, pero...
... pero, ¿por qué en Hija de humo y hueso todo estos qué suenan a nuevos, a diferentes, a originales? Por el cómo. Porque Laini Taylor, al igual que la gran Holly Black y Richelle Mead, es consciente que una historia se sustenta en un poderoso armazón técnico y en la búsqueda de nuevos senderos a caminos ya transitados. Laini Taylor reinventa el universo de los ángeles y los demonios; un universo nuevo con un pie en la tradición (quien conoce algo de cuentos infantiles ya sabe del poder de los dientes), otro en las figuras de gran guiñol, en los monstruos de inspiración medieval (esos híbridos que parecen emerger de las pesadillas de El bosco) o los bestiarios renacentistas, y el otro en la nueva tradición de literatura juvenil.
Lo que importa en esta novela no es tanto el argumento (sugerente y que funciona muy bien) como la forma en que está presentado este argumento; una prosa de aire poético y soñador, capítulos que enlazan de forma natural unos con otros, puntos de vista diferentes presentados con naturalidad, una estructura, no compleja, pero sí que se aleja de la tan manida y aburrida linealidad de los productos que nos suelen llegar. Esta historia está explicada en diferentes planos temporales e hiendo de un lugar a otro. Ni es confusa, ni es liada. Todo fluye con naturalidad.
Y su mundo es rico y variado. Fascinantes, las quimeras.Repito, con elementos de la tradición, un nuevo universo literario que refresca las estanterías de las librerías y de casa. Incluso en sus primeras páginas se permite la maldad de parodiar alguno de los elementos de la novela paranormal de estirpe vampírica.
Los personajes, conocidos, pero que funcionan en cómo están presentados. Karou es una de esas heroínas alejada de plañideras, de florecillas del campo, metepatas orgullosas y princesitas en apuros. Normal en su excepcionalidad. Fuerte, pero capaz de mostrar su debilidades. Akiva, el chico, el ángel, el perfecto, pero que viene de otro mundo. Con secretos y muchos errores a sus espaldas. Secundarios funcionales, pero bien configurados (desde la amiga Zuzana hasta el fugaz modelo anciano con una boa de plumas). Y las quimeras. Fascinantes y atrayentes en sus silencios y miradas. Brimstone e Issa, especialmente. Los ángeles rivales. Y ese ángel caído que proporciona la sabiduría...
Laini Taylor tiene la gran virtud de conducir su historia en niveles de ambigüedad. Que nadie espere buenos muy buenos, malos terribles. Toda la novela se mueve en el terreno de los mil matices del gris (¡toma publicidad de mi otro blog) esquivando con gracia los peligros del maniqueísmo. Todo lo que se hace tiene sus razones (acertadas o no). Y eso incluye a los protagonistas.
¿Algún pero? Uno. Alguna página de más en su tramo final (al baile no le hubiera ido mal algo menos), pero entiendo que uno se puede emocionar describiendo tal riqueza de colores, olores, sonidos y criaturas.
Una muy buena novela que da mucho más de lo que parece a primera vista. Para amantes de lo juvenil y amantes de la fantasía en general. Una sorpresa, un hallazgo y una de las recomendaciones para este Sant Jordi.
- Oye, Jorge.
- ¿Qué?
- Una cosita... que no has explicado del argumento.
- Lo sé... es que me da palo...
- Es un buen motivo.
Otras opiniones del mismo libro
Devoradora de libros
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Novelas y palomitas
Fantasy faction
"Guarida de ladrones" de David Chandler
Guarida de ladrones, David Chandler (seud. de David Wellington), Timun Mas, 2012
Un ladrón, un paladín, un mago, una hechicera, un pícaro... No hablamos de los personajes de una partida de rol, sino de los protagonistas de una de las más recientes novedades de Timun Mas. Guarida de ladrones, la primera entrega de la trilogía La Espada Arcana escrita por un tal David Chandler que no es más que el seudónimo de David Wellington, conocido autor de novelas de terror como 13 balas, Zombie Nation o Balas de plata.
Así que cambio de tercio para un autor solvente en cuestiones de terror, pero que, en mi opinión, naufraga en una historia demasiado larga, demasiado neutra y que corre el peligro de olvidarse muy pronto.
Malden es un ladrón de poca monta. Lo contratan para un trabajo que le viene grande, pero lo consigue. Poco después se da cuenta del mal que ha hecho (o le hacen ver que la ha cagado de forma considerable) e intentará por todos los medios reparar su error. Croy es un caballero caído en desgracia de una antigua orden que eliminaba a los demonios de la faz de la tierra. Y Citera es una hechicera que trabaja para un cruel mago por oscuros motivos. Y todos ellos se verán inmersos en una intriga que pondrá en peligro a la Ciudad Libre de Ness.
Pese a todo lo que diré en unos momentos que nadie se lleve a confusión, Guarida de ladrones no es una mala novela. Es entretenida, se lee rápido y fácil, está escrita con oficio, hace gala de un sano sentido del humor (especialmente en los personajes secundarios del enano y el tahúr) y tiene algún buen momento de acción (el primer demonio, algunas de las trampas, etc.). Sin embargo, tiene algunos peros que pese a mis bajas expectativas han provocado que la sensación final fuera de ligera decepción y de que todo me supiera a poco. Vayamos al grano.
Demasiado larga. 460 páginas son demasiadas para la historia que explica. La anécdota que vertebra la historia (el robo de una corona y su posterior recuperación) no son suficientes para aguantar la estructura por lo que hay momentos en que los capítulos parecen repetición de lo ya pasado o se han puesto para hacer bulto. Puede que esto llegue a pasar desapercibido por su estructura en capítulos muy cortos que dan una falsa sensación de ritmo.
Además estos problemas de repetición y falta de ritmo se agravan si el cuarteto protagonista resulta tan... descafeinado. Malden es un protagonista sin carisma y sin gracia. Croy es demasiado perfecto en su papel de caballero ingenuo y acaba provocando repelús en el lector y preguntándose si es de verdad así o es un profundo idiota. Citera, la chica, en momento da la sensación de que pasaba por allí. Cuesta empatizar con ella y más cuando se convierte en el tercer lado un triángulo amoroso que suena a postizo y poco creíble. Y Hazoth, el malo, que habla más de la cuenta y le gusta decir cada dos por tres que malo soy, que poderoso soy, mira qué huevos tengo. Ninguno de los cuatro se salva de ser más estereotipos que personajes trabajados. ¡Qué diferencia con estos otros ladrones!
Por suerte los secundarios salvan un poco la función. El maestro armero enano, el tahúr, el jefe de los ladrones, la banda de los chiquillos, el otro caballero renegado (posiblemente el que tiene el trasfondo más interesante y más trabajado)... son en estos personajes donde se concentra la chispa de la personalidad pese a que no dejan de ser personajes ya conocidos.
Y un elemento de trasfondo que me gustó; en varios momentos se hace referencia a unas antiguas guerras entre humanos colonizadores contra elfos y enanos. Este trasfondo dota de mayor complejidad algunas partes de la novela y aclara algún momento histórico. Hace con el marco lo que falta a los personajes, algo de complejidad.
El estilo es rápido, las descripciones ajustadas, pero el mundo es falto de chicha y personalidad. El sistema de la magia es para ruborizarse en su ingenuidad y en ese fantasma que aletea del "todo vale". La novela rezuma previsibilidad y como lector atento no dejo de preguntarme continuamente sobre qué lleva a actuar a los protagonistas de una manera si podía resolverse fácilmente de otra. ¿Por qué complicar e ir en contra de a lógica? Si tan poderoso es el malo, ¿por qué resulta tan sencillo burlarle? ¿Por qué no me creo el robo de la corona? ¿Por qué los elementos mágicos me chirrían? Creo que es por falta de conciencia del género y por afán de llevar páginas. Hubo un momento que llegué a pensar que Guarida de ladrones se resolvía mejor en un cuento de treinta páginas que en una novela de cuatrocientas.
Una novela entretenida y punto. Como dice el autor de la reseña que enlazo un poquito más abajo, para leer con expectativas bajas. No es mala novela, pero a un autor de la experiencia de David Wellington se le debe exigir más.Por lo menos la novela es lo suficientemente autoconclusiva como para que me olvide de leer sus continuaciones. No creo que lo haga. Hay mucho que explorar en el mundo de la fantasía para entretenerme con novelas que solo "están bien".
Otra opinión del mismo libro:
Fantasy Book Critic
Staffer's Musings
Un ladrón, un paladín, un mago, una hechicera, un pícaro... No hablamos de los personajes de una partida de rol, sino de los protagonistas de una de las más recientes novedades de Timun Mas. Guarida de ladrones, la primera entrega de la trilogía La Espada Arcana escrita por un tal David Chandler que no es más que el seudónimo de David Wellington, conocido autor de novelas de terror como 13 balas, Zombie Nation o Balas de plata.
Así que cambio de tercio para un autor solvente en cuestiones de terror, pero que, en mi opinión, naufraga en una historia demasiado larga, demasiado neutra y que corre el peligro de olvidarse muy pronto.
Malden es un ladrón de poca monta. Lo contratan para un trabajo que le viene grande, pero lo consigue. Poco después se da cuenta del mal que ha hecho (o le hacen ver que la ha cagado de forma considerable) e intentará por todos los medios reparar su error. Croy es un caballero caído en desgracia de una antigua orden que eliminaba a los demonios de la faz de la tierra. Y Citera es una hechicera que trabaja para un cruel mago por oscuros motivos. Y todos ellos se verán inmersos en una intriga que pondrá en peligro a la Ciudad Libre de Ness.
Pese a todo lo que diré en unos momentos que nadie se lleve a confusión, Guarida de ladrones no es una mala novela. Es entretenida, se lee rápido y fácil, está escrita con oficio, hace gala de un sano sentido del humor (especialmente en los personajes secundarios del enano y el tahúr) y tiene algún buen momento de acción (el primer demonio, algunas de las trampas, etc.). Sin embargo, tiene algunos peros que pese a mis bajas expectativas han provocado que la sensación final fuera de ligera decepción y de que todo me supiera a poco. Vayamos al grano.
Demasiado larga. 460 páginas son demasiadas para la historia que explica. La anécdota que vertebra la historia (el robo de una corona y su posterior recuperación) no son suficientes para aguantar la estructura por lo que hay momentos en que los capítulos parecen repetición de lo ya pasado o se han puesto para hacer bulto. Puede que esto llegue a pasar desapercibido por su estructura en capítulos muy cortos que dan una falsa sensación de ritmo.
Además estos problemas de repetición y falta de ritmo se agravan si el cuarteto protagonista resulta tan... descafeinado. Malden es un protagonista sin carisma y sin gracia. Croy es demasiado perfecto en su papel de caballero ingenuo y acaba provocando repelús en el lector y preguntándose si es de verdad así o es un profundo idiota. Citera, la chica, en momento da la sensación de que pasaba por allí. Cuesta empatizar con ella y más cuando se convierte en el tercer lado un triángulo amoroso que suena a postizo y poco creíble. Y Hazoth, el malo, que habla más de la cuenta y le gusta decir cada dos por tres que malo soy, que poderoso soy, mira qué huevos tengo. Ninguno de los cuatro se salva de ser más estereotipos que personajes trabajados. ¡Qué diferencia con estos otros ladrones!
Por suerte los secundarios salvan un poco la función. El maestro armero enano, el tahúr, el jefe de los ladrones, la banda de los chiquillos, el otro caballero renegado (posiblemente el que tiene el trasfondo más interesante y más trabajado)... son en estos personajes donde se concentra la chispa de la personalidad pese a que no dejan de ser personajes ya conocidos.
Y un elemento de trasfondo que me gustó; en varios momentos se hace referencia a unas antiguas guerras entre humanos colonizadores contra elfos y enanos. Este trasfondo dota de mayor complejidad algunas partes de la novela y aclara algún momento histórico. Hace con el marco lo que falta a los personajes, algo de complejidad.
El estilo es rápido, las descripciones ajustadas, pero el mundo es falto de chicha y personalidad. El sistema de la magia es para ruborizarse en su ingenuidad y en ese fantasma que aletea del "todo vale". La novela rezuma previsibilidad y como lector atento no dejo de preguntarme continuamente sobre qué lleva a actuar a los protagonistas de una manera si podía resolverse fácilmente de otra. ¿Por qué complicar e ir en contra de a lógica? Si tan poderoso es el malo, ¿por qué resulta tan sencillo burlarle? ¿Por qué no me creo el robo de la corona? ¿Por qué los elementos mágicos me chirrían? Creo que es por falta de conciencia del género y por afán de llevar páginas. Hubo un momento que llegué a pensar que Guarida de ladrones se resolvía mejor en un cuento de treinta páginas que en una novela de cuatrocientas.
Una novela entretenida y punto. Como dice el autor de la reseña que enlazo un poquito más abajo, para leer con expectativas bajas. No es mala novela, pero a un autor de la experiencia de David Wellington se le debe exigir más.Por lo menos la novela es lo suficientemente autoconclusiva como para que me olvide de leer sus continuaciones. No creo que lo haga. Hay mucho que explorar en el mundo de la fantasía para entretenerme con novelas que solo "están bien".
Otra opinión del mismo libro:
Fantasy Book Critic
Staffer's Musings
"Profecia de sangre" de P.C. Cast
Profecia de sangre, P.C. Cast, Darkniss, 2011
Nueva colección juvenil de la conocidísima editorial Harlequín bajo el sello de Darkniss. Bienvenidos a este cada vez más competitivo y duro mundo.
Sinopsis de la contraportada:
Adorada, apartada, incapaz de conectar con los demás. Casi todas las chicas suelen pensar que son distintas, pero Elphame lo sabía con certeza. Era rara. Extraña. Única. Nadie en todo Partholon poseía sus capacidades ni su estrecha conexión con la diosa. Además, estaba a punto de descubrir su destino. Su inquietud la condujo al otro extremo del país, donde aún pervivían los vestigios de una guerra contra el mal. ¿Podría redimir a su país y el alma de su compañero, uno de los supervivientes de aquella guera? Lo que decidiera podía provocar el caos... o abrirle un futuro en el que nunca volvería a estar sola.
El orden de lectura sí que altera los resultados. Estoy convencido de que si antes de leer Profecia de sangre no me hubiera tragado una novela que me dejara tan mal sabor de boca como los dos primeros volúmenes de la saga Quinta Era de la Dragonlance (de la que hablaré), mi valoración de esta novela de P.C. Cast sería diferente. Con seguridad no la hubiera escrito en un tono tan positivo. Sin embargo, después de dos novelas mal escritas, peor estructuradas, de personajes difusos y contradictorios, la lectura de una historia sin brillo, pero correcta y sencilla se antoja bálsamo. Y más cuando es libro de una serie de siete (creo que el cuarto) que se lee como volumen único. Solo por este hecho, algo de mis simpatías tiene.
P.C. Cast es conocida en estos lares por la serie La casa de la Noche que coescribe con su hija Kristin (de la que hice reseña de su primer volumen aquí). En mi opinión, La casa de la noche es una de las series más divertidas del mercado, pero también de las más irritantes e irregulares. Me he leído sus cinco primeros números y no soy un experto, pero sí que conozco las constantes. Y resulta que esas mismas constantes aparecen en Profecia de sangre, sin la carga irritante de esos personajes vampiros que rozan la estupidez supina. ¿Qué quiero decir?
- Personajes femeninos fuertes y establecimientos de relaciones de igualdad entre las protagonistas. Agradezco mucho que P.C. Cast esquive eso tan irritante de una prota y su amiga más chillona, más tetuda y más tonta. Aquí las relaciones entre las mujeres se definen por unión y no por oposición. Cada una tiene su importancia y su personaje más o menos configurado. No son excusas para dar más valor a la prota en contraste con los chillidos histéricos de su amiga (ejemplo de esto es la relación de Nora con Bree en la saga Hush, Hush, serie que es ejemplo de todo lo que no debería ser una novela romántica juvenil).
- Creación de un universo y una mitología. Se agradece mucho el esfuerzo de la autora de crear un universo distinto donde la mitología griega, las faldas escocesas, apuntes de brujería wicca, algo de religión judeo-cristiana, etc. Una diosa femenina, las amadas de esas dioses y los ritos (vuelve a rituales que implican los cuatro elementos y magia donde se les llama y se les despide...)
- Un estilo rápido y desenfadado. Descripciones ajustadas, complejidad la mínima y buen ritmo.
- Los personajes no son mojigatos sexuales ni la vivencia de la sexualidad, el coqueteo o el erotismo está visto desde una perspectiva puritana. Gracias, señora Cast. Los protagonistas se desean, se besas, se huelen, se palpan, se aman, se toca y disfrutan. El sexo como algo sano, natural y divertido. Se incluyen un par de escenas de índole sexual bastante explícito (pero tampoco demasiado) y elegante.
- Una historia muy sencilla y entretenida.
Ya digo que esta valoración positiva de la novela se debe en gran parte a que las dos novelas que había leído antes me habían aburrido y disgustado sobremanera. Porque quizá en otro momento de mi vida lectora mi valoración podría ser que P.C. Cast se repite como el ajo ya que todo con lo que construye su novela ya está leído. Haría énfasis en que es demasiado larga y que tarda mucho en entrar en materia. Hay repeticiones innecesarias (con una vez que nos expliquen que Elphame se siente diferente es suficiente, en serio... igual que con el dolor de Brenna... más confianza en el lector, por favor) y dilata demasiado la presentación de los hechos y el contexto antes de entrar en materia y argumento. Esto hace que le sobren páginas. Con menos se explica lo mismo.
Se podría apuntar que Lochlan, el protagonista masculino, es lo de siempre (el tipo atormentado) y que desaprovecha de forma absurda a sus familiares y su presencia y amenaza. Ya sé que la autora nos habla de otras cosas y no quería entrar en una novela de acción o de peleas (la única que hay está en off), pero en ningún momento resultan una amenaza (como se suponen que son) para el entorno que se ha montado la prota.
Sin embargo, hago valoración positiva. Novela que me ha entretenido y que me ha permitido leer algo de P.C. Cast que no me hiciera desear una muerte muy lenta y extremadamente dolorosa a alguno de sus personajes (como sí me pasa con la chupi-pandi de La casa de la noche).
P.D. ¿Por qué el lema de portada y el título (que en su versión original es La elección de Elphame) remiten a una novela de corte vampírico? La sangre en la novela es un elemento más y vampiros no hay por ninguna parte. ¿Acaso nos quieren confundir?
Otras opiniones del mismo libro
El cofre de Nebe
Equinoccio
Nueva colección juvenil de la conocidísima editorial Harlequín bajo el sello de Darkniss. Bienvenidos a este cada vez más competitivo y duro mundo.
Sinopsis de la contraportada:
Adorada, apartada, incapaz de conectar con los demás. Casi todas las chicas suelen pensar que son distintas, pero Elphame lo sabía con certeza. Era rara. Extraña. Única. Nadie en todo Partholon poseía sus capacidades ni su estrecha conexión con la diosa. Además, estaba a punto de descubrir su destino. Su inquietud la condujo al otro extremo del país, donde aún pervivían los vestigios de una guerra contra el mal. ¿Podría redimir a su país y el alma de su compañero, uno de los supervivientes de aquella guera? Lo que decidiera podía provocar el caos... o abrirle un futuro en el que nunca volvería a estar sola.
El orden de lectura sí que altera los resultados. Estoy convencido de que si antes de leer Profecia de sangre no me hubiera tragado una novela que me dejara tan mal sabor de boca como los dos primeros volúmenes de la saga Quinta Era de la Dragonlance (de la que hablaré), mi valoración de esta novela de P.C. Cast sería diferente. Con seguridad no la hubiera escrito en un tono tan positivo. Sin embargo, después de dos novelas mal escritas, peor estructuradas, de personajes difusos y contradictorios, la lectura de una historia sin brillo, pero correcta y sencilla se antoja bálsamo. Y más cuando es libro de una serie de siete (creo que el cuarto) que se lee como volumen único. Solo por este hecho, algo de mis simpatías tiene.
P.C. Cast es conocida en estos lares por la serie La casa de la Noche que coescribe con su hija Kristin (de la que hice reseña de su primer volumen aquí). En mi opinión, La casa de la noche es una de las series más divertidas del mercado, pero también de las más irritantes e irregulares. Me he leído sus cinco primeros números y no soy un experto, pero sí que conozco las constantes. Y resulta que esas mismas constantes aparecen en Profecia de sangre, sin la carga irritante de esos personajes vampiros que rozan la estupidez supina. ¿Qué quiero decir?- Personajes femeninos fuertes y establecimientos de relaciones de igualdad entre las protagonistas. Agradezco mucho que P.C. Cast esquive eso tan irritante de una prota y su amiga más chillona, más tetuda y más tonta. Aquí las relaciones entre las mujeres se definen por unión y no por oposición. Cada una tiene su importancia y su personaje más o menos configurado. No son excusas para dar más valor a la prota en contraste con los chillidos histéricos de su amiga (ejemplo de esto es la relación de Nora con Bree en la saga Hush, Hush, serie que es ejemplo de todo lo que no debería ser una novela romántica juvenil).
- Creación de un universo y una mitología. Se agradece mucho el esfuerzo de la autora de crear un universo distinto donde la mitología griega, las faldas escocesas, apuntes de brujería wicca, algo de religión judeo-cristiana, etc. Una diosa femenina, las amadas de esas dioses y los ritos (vuelve a rituales que implican los cuatro elementos y magia donde se les llama y se les despide...)
- Un estilo rápido y desenfadado. Descripciones ajustadas, complejidad la mínima y buen ritmo.
- Los personajes no son mojigatos sexuales ni la vivencia de la sexualidad, el coqueteo o el erotismo está visto desde una perspectiva puritana. Gracias, señora Cast. Los protagonistas se desean, se besas, se huelen, se palpan, se aman, se toca y disfrutan. El sexo como algo sano, natural y divertido. Se incluyen un par de escenas de índole sexual bastante explícito (pero tampoco demasiado) y elegante.
- Una historia muy sencilla y entretenida.
Ya digo que esta valoración positiva de la novela se debe en gran parte a que las dos novelas que había leído antes me habían aburrido y disgustado sobremanera. Porque quizá en otro momento de mi vida lectora mi valoración podría ser que P.C. Cast se repite como el ajo ya que todo con lo que construye su novela ya está leído. Haría énfasis en que es demasiado larga y que tarda mucho en entrar en materia. Hay repeticiones innecesarias (con una vez que nos expliquen que Elphame se siente diferente es suficiente, en serio... igual que con el dolor de Brenna... más confianza en el lector, por favor) y dilata demasiado la presentación de los hechos y el contexto antes de entrar en materia y argumento. Esto hace que le sobren páginas. Con menos se explica lo mismo.
Se podría apuntar que Lochlan, el protagonista masculino, es lo de siempre (el tipo atormentado) y que desaprovecha de forma absurda a sus familiares y su presencia y amenaza. Ya sé que la autora nos habla de otras cosas y no quería entrar en una novela de acción o de peleas (la única que hay está en off), pero en ningún momento resultan una amenaza (como se suponen que son) para el entorno que se ha montado la prota.
Sin embargo, hago valoración positiva. Novela que me ha entretenido y que me ha permitido leer algo de P.C. Cast que no me hiciera desear una muerte muy lenta y extremadamente dolorosa a alguno de sus personajes (como sí me pasa con la chupi-pandi de La casa de la noche).
P.D. ¿Por qué el lema de portada y el título (que en su versión original es La elección de Elphame) remiten a una novela de corte vampírico? La sangre en la novela es un elemento más y vampiros no hay por ninguna parte. ¿Acaso nos quieren confundir?
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"Rebelión. Poderes Oscuros III" de Kelley Armstrong
Rebelión. Poderes Oscuros III, Kelley Armstrong, ed. Marlow, 2011
Xino-xano, sin hacer ruído, sotovocce y sibilando, la serie de novelas de Los Poderes Oscuros se ha convertido en una de mis sagas favoritas. Era ya intuición al leer Invocación y Despertar, pero la lectura estos días de Rebelión me lo ha confirmado; Los Poderes Oscuros conforman junto con Los Juegos del Hambre y Generación Dead, una de mis series favoritas. ¿Por qué? Entre otros motivos, porque jugando con los elementos de siempre crea algo muy distinto.
Cloe, Derek, Simon y Tori han llegado al punto B sanos y salvos. Parece que están seguros, pero lo que parecía que sí, pues no y están como aquí pasan cosas raras. Y lo de dominar los poderes, nada... porque Cloe sigue teniendo sus encuentros con los muertos y los demás cada uno a los suyo.
Lo sé, como resumen argumental es una cagada, pero qué queréis. Es una tercera parte y si me pongo a resumir en serio me cargo el argumento para todos aquellas personas que leerán esto y decidirán meterse con la serie de Kelley Armstrong. Y una de las gracias de esta novela y de toda la serie es ir encontrándose con un argumento que suena a viejo, pero que juega con las expectativas ya creadas del lector. Vamos, que el marco parece el de siempre, pero la autor juega una baza que suele caer olvidada en la literatura fantástica, el realismo. Aquí se trata de adolescentes reales con poderes fantásticos, pero actuando como lo harían en realidad.
¿Ejemplo? En la primera novela, el momento en que Cloe ve a los muertos por primera vez piensa, estoy loca y, por favor, dadme pastillas e internarme. En la segunda novela, ir del punto A al punto B significa el 70% de la trama y mucho frío, hambre y suciedad. En esta tercera novela, los personajes encerrados en un casa preguntándose en todo momento "¿qué hacemos?". Nada de planes geniales ni inteligencia sobrehumana, no. Personas normales metidas en un follón que es demasiado grande para ellos.
Esta tercera parte sigue conservando las características que definieron las otras dos y que tanto me gustaron: personajes protagonistas que no tienen que caer bien ni ser muy simpáticos, un cierto realismo sucio, coqueteos con la novela de terror (¡momentazo en el cementerio!), la creación de todo un mundo fantástico muy interesante (presentado poco a poco y dando información suficiente para despertar la imaginación del lector, pero sin abusar porque lo que importa es lo que afecta directamente a los protagonistas), momentos de pura y maravillosa serie B con sus planes maléficos y sus mad-doctors, grandes dosis de dramatismo personal (Tori y su madre... esto es una relación complicada) y un juego continuo con las expectativas del lector: el triángulo amoroso resuelto con realismo y una preciosa elegancia (historia de amor que no nace hasta la segunda novela y se concreta en esta eliminando de un plumazo el tan artificioso mecanismo del amor a primera vista), planes que no salen bien, momentos de acción donde cuesta mucho vencer y las heridas duelen, traiciones que se saben, pero que no se puede hacer nada por evitar, etc.
Y todo explicado con calma y tranquilidad porque los personajes tienen su espacio para crecer y desarrollarse. Hablar, discutir, hacer planes, salir a tomar un helado. No todo es acción porque no todo puede ser acción. Hasta un final eléctrico y explosivo donde se resuelve la trama principal y se cierra la historia de estos personajes, pero dejando abierto el mundo para una segunda trilogía con otras historias.
¿Perfecta? No. En algún momento se sigue echando de menos algo más de ritmo narrativo. Pecata minuta. Los Poderes Oscuros es una trilogía muy recomendable y, tengo la impresión, muy desconocida. Los elementos de siempre presentados de forma distinta. Inteligente, realista, plagada de un gran sentido del humor, buenos personajes y una trama muy adictiva que presenta un mundo fantástico algo distinto. Vamos, ¿qué vale la pena, no?
Descarao
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Cloe, Derek, Simon y Tori han llegado al punto B sanos y salvos. Parece que están seguros, pero lo que parecía que sí, pues no y están como aquí pasan cosas raras. Y lo de dominar los poderes, nada... porque Cloe sigue teniendo sus encuentros con los muertos y los demás cada uno a los suyo.
Lo sé, como resumen argumental es una cagada, pero qué queréis. Es una tercera parte y si me pongo a resumir en serio me cargo el argumento para todos aquellas personas que leerán esto y decidirán meterse con la serie de Kelley Armstrong. Y una de las gracias de esta novela y de toda la serie es ir encontrándose con un argumento que suena a viejo, pero que juega con las expectativas ya creadas del lector. Vamos, que el marco parece el de siempre, pero la autor juega una baza que suele caer olvidada en la literatura fantástica, el realismo. Aquí se trata de adolescentes reales con poderes fantásticos, pero actuando como lo harían en realidad.
¿Ejemplo? En la primera novela, el momento en que Cloe ve a los muertos por primera vez piensa, estoy loca y, por favor, dadme pastillas e internarme. En la segunda novela, ir del punto A al punto B significa el 70% de la trama y mucho frío, hambre y suciedad. En esta tercera novela, los personajes encerrados en un casa preguntándose en todo momento "¿qué hacemos?". Nada de planes geniales ni inteligencia sobrehumana, no. Personas normales metidas en un follón que es demasiado grande para ellos.Esta tercera parte sigue conservando las características que definieron las otras dos y que tanto me gustaron: personajes protagonistas que no tienen que caer bien ni ser muy simpáticos, un cierto realismo sucio, coqueteos con la novela de terror (¡momentazo en el cementerio!), la creación de todo un mundo fantástico muy interesante (presentado poco a poco y dando información suficiente para despertar la imaginación del lector, pero sin abusar porque lo que importa es lo que afecta directamente a los protagonistas), momentos de pura y maravillosa serie B con sus planes maléficos y sus mad-doctors, grandes dosis de dramatismo personal (Tori y su madre... esto es una relación complicada) y un juego continuo con las expectativas del lector: el triángulo amoroso resuelto con realismo y una preciosa elegancia (historia de amor que no nace hasta la segunda novela y se concreta en esta eliminando de un plumazo el tan artificioso mecanismo del amor a primera vista), planes que no salen bien, momentos de acción donde cuesta mucho vencer y las heridas duelen, traiciones que se saben, pero que no se puede hacer nada por evitar, etc.
Y todo explicado con calma y tranquilidad porque los personajes tienen su espacio para crecer y desarrollarse. Hablar, discutir, hacer planes, salir a tomar un helado. No todo es acción porque no todo puede ser acción. Hasta un final eléctrico y explosivo donde se resuelve la trama principal y se cierra la historia de estos personajes, pero dejando abierto el mundo para una segunda trilogía con otras historias.
¿Próximamente?
¿Perfecta? No. En algún momento se sigue echando de menos algo más de ritmo narrativo. Pecata minuta. Los Poderes Oscuros es una trilogía muy recomendable y, tengo la impresión, muy desconocida. Los elementos de siempre presentados de forma distinta. Inteligente, realista, plagada de un gran sentido del humor, buenos personajes y una trama muy adictiva que presenta un mundo fantástico algo distinto. Vamos, ¿qué vale la pena, no?
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"El hombre marcado" dePeter V. Brett
El hombre marcado. La saga de los demonio I, Peter V. Brett, ed. Minotauro, 2009 (reed.)
Segunda vida para una novela que me parece pasó desapercibida en su primera publicación (otra portada y bastantes euros más cara). Por lo menos a mí me pasó desapercibida ya que ni recuerdo su paso por la tienda y según el ordenador llegó, se vendió, se volvió a pedir y nunca más se supo. La verdad es que no tenía previsto leer esta historia, pero como acababa de terminar una novela y quería salir a tomar el café de media mañana (literalmente, si no lo tomo me duermo... cosas de la narcolepsia), cogí lo primero que tenía a mano. Dos días después la terminé. Y puedo decir que es una de las lecturas que más he disfrutado en lo que va de año.
Apunto el argumento de la contraportada porque me da palo resumir (seré vago, pero al menos soy sincero).
Cada noche, cuando la oscuridad se cierne sobre el mundo, los abismales, demonios a los que no se puede herir con armas corrientes, emergen de la tierra para alimentarse de los humanos. Cuando el sol se pone, la gente debe refugiarse tras simbolos mágicos y rezar por que su protección dure una noche más. Durante cientos de años los demonios han sido los dueños de la noche.
Aunque no siempre fue así. Hubo un tiempo en que, bajo el mando del legendario Liberador y armados con poderosos símbolos, los hombres presentaron batalla a los demonios... y frenaron su avance.
Ahora, una vez más, ha llegado el momento de enfrentarse a la noche y luchar para recuperar la libertad.
Vale, lo de siempre diréis. Un pueblo, unos malos y un elegido que los salvará a todos. Sí, pero escrito con gracia, con nervio, con brio, en un mundo interesante y con muchas hostias. La novela nos presenta las andanzas de tres personajes principlaes: Arlen, Rojer y Leesha desde su infancia, sus posteriores caminos por separado, cómo se conocen y el apoteósico final. El autor opta por ir explicando la historia por separado, de forma dilatada, para que esos tres personajes se crezcan antre el lector y se pase gran parte de la novela queriendo verlos juntos. Son personajes bien tratados con los que el lector simpatiza de buenas a primeras (en lo personal me quedo con Rojer por las simpatias que despiertan los juglares y porque no deja de ser un simpático perdedor...) y que quizá les falte un poco de profundidad, pero tienen suficiente carisma y su evolución es correcta. Quizá como lector no estés de acuerdo con las decisiones que el personaje toma, pero son las adecuadas para que la historia fluya.
El mundo que crea Peter V. Brett es lo mejor de la novela. Todo el tema de los grafos (vale, de acuerdo, no es original pero está muy bien trabajado) que no son más que escritura mágica, los pueblos a los que les falta un punto de descripción, la importancia de la palabra, de los cuentos y la leyenda.
Y los demonios. Porque en esta novela los malos son los demonios. Y punto. He agradecido tanto una novela que no se basara en las intrigas de la palacio, en las luchas de poder entre reinos, en los malos que son buenos y los buenos que son malos. Aquí hay unos humanos que tienen que matar a unos demonios. Y punto. Esto permite luchas épicas, tortas continuas y el placer del aficionado a la fantasía de aquella inocente dicotomía entre buenos y malos. Muy de partida de rol (y, por cierto, el autor debe de ser un frikazo de cuidad y si la biblioteca de la foto es la suya, lo es... y el rol está muy presenta... ¿ir a ver a la vieja bruja para buscar información? ¿armas de poder? ¿te doy un +4 en ataque por encontrar la lanza mágica? Estoy tentado de robar este mundo y montar yo una partida...).
La novela se lee rápido. Es fluida y adictiva. Está bien explicada y cuando un personaje da una torta sabes a quién se la está dando. Pasa bien y tiene un gusto por el detalle que agradezco mucho. Aunque le faltan páginas para ahondar en las ciudades y los espacios, para acabar de sellar el romance, Peter V. Breet gasta otros detalles narrativos que hacen que los personajes se humanicen de golpe a ojos del lector. ¿Ejemplo? Página 54.
La pequeña Jessi Boggie, de tan sólo cinco años, se subió encima del regazo de Arlen para ver mejor. Él le había dado a su familia unos cuantos cachorros de uno de los perros de su padre hacía unas semanas y ahora ella se le pegaba en cuanto lo veía cerca. La sostuvo mientras Keerin comenzaba El cuento del Regreso, y su voz aguda...
Brillante. La niña no vuelve a aparecer en la novela, pero este detalle de sentarse en el regazo de Arlen humaniza y hace real el mundo y la gente que nos encontraremos. No hablamos de comparsas y carnaza de demonios, no son excusas para unas hostias. Son personas. Niños que oyen a juglares. Son detalles de estos que luego servirán para que al lector le importe lo que pasa y entienda el cambio y sacrificio de Arlen, la obsesión curativa de Leesha o los paseos de Rojer por los pueblos. Y Brett desmuestra que le gusta escribir y que le importa lo que escribe.
Y todo para hablar de redención. Los tres protagonistas son seres heridos. Tanto física como emocionalmente y hay una búsqueda de perdón y reconciliación. Por motivos que no explicaré, nos encontramos ante tres personajes que se apartan y se niegan el cariño o el amor. Buscan una segunda oportunidad y una familia. Los demonios reales se convierten también en los miedos y los traumas que arrastran los protagonistas. Sobre todo Arlen. Pero esto lo leeís y ya lo descubriréis por vuestra cuenta y riesgo.
El hombre marcado es una buena novela. Entretenida, vibrante, adictiva y divertida. Una gran película de acción y unas horas de lectura feroz. Una muy agradable sorpresa y una novela muy recomendable para todos aquellos que quieren pasarlo bien con un libro, les apetezca explorar un mundo apasionante, se sepa de entrada quien es el malo y quiera vibrar con unas grandes peleas. Y en abril la continuación. Y sí, le tengo unas ganas...
Segunda vida para una novela que me parece pasó desapercibida en su primera publicación (otra portada y bastantes euros más cara). Por lo menos a mí me pasó desapercibida ya que ni recuerdo su paso por la tienda y según el ordenador llegó, se vendió, se volvió a pedir y nunca más se supo. La verdad es que no tenía previsto leer esta historia, pero como acababa de terminar una novela y quería salir a tomar el café de media mañana (literalmente, si no lo tomo me duermo... cosas de la narcolepsia), cogí lo primero que tenía a mano. Dos días después la terminé. Y puedo decir que es una de las lecturas que más he disfrutado en lo que va de año.
Apunto el argumento de la contraportada porque me da palo resumir (seré vago, pero al menos soy sincero).
Cada noche, cuando la oscuridad se cierne sobre el mundo, los abismales, demonios a los que no se puede herir con armas corrientes, emergen de la tierra para alimentarse de los humanos. Cuando el sol se pone, la gente debe refugiarse tras simbolos mágicos y rezar por que su protección dure una noche más. Durante cientos de años los demonios han sido los dueños de la noche.
Aunque no siempre fue así. Hubo un tiempo en que, bajo el mando del legendario Liberador y armados con poderosos símbolos, los hombres presentaron batalla a los demonios... y frenaron su avance.
Ahora, una vez más, ha llegado el momento de enfrentarse a la noche y luchar para recuperar la libertad.
Vale, lo de siempre diréis. Un pueblo, unos malos y un elegido que los salvará a todos. Sí, pero escrito con gracia, con nervio, con brio, en un mundo interesante y con muchas hostias. La novela nos presenta las andanzas de tres personajes principlaes: Arlen, Rojer y Leesha desde su infancia, sus posteriores caminos por separado, cómo se conocen y el apoteósico final. El autor opta por ir explicando la historia por separado, de forma dilatada, para que esos tres personajes se crezcan antre el lector y se pase gran parte de la novela queriendo verlos juntos. Son personajes bien tratados con los que el lector simpatiza de buenas a primeras (en lo personal me quedo con Rojer por las simpatias que despiertan los juglares y porque no deja de ser un simpático perdedor...) y que quizá les falte un poco de profundidad, pero tienen suficiente carisma y su evolución es correcta. Quizá como lector no estés de acuerdo con las decisiones que el personaje toma, pero son las adecuadas para que la historia fluya.
El mundo que crea Peter V. Brett es lo mejor de la novela. Todo el tema de los grafos (vale, de acuerdo, no es original pero está muy bien trabajado) que no son más que escritura mágica, los pueblos a los que les falta un punto de descripción, la importancia de la palabra, de los cuentos y la leyenda.Y los demonios. Porque en esta novela los malos son los demonios. Y punto. He agradecido tanto una novela que no se basara en las intrigas de la palacio, en las luchas de poder entre reinos, en los malos que son buenos y los buenos que son malos. Aquí hay unos humanos que tienen que matar a unos demonios. Y punto. Esto permite luchas épicas, tortas continuas y el placer del aficionado a la fantasía de aquella inocente dicotomía entre buenos y malos. Muy de partida de rol (y, por cierto, el autor debe de ser un frikazo de cuidad y si la biblioteca de la foto es la suya, lo es... y el rol está muy presenta... ¿ir a ver a la vieja bruja para buscar información? ¿armas de poder? ¿te doy un +4 en ataque por encontrar la lanza mágica? Estoy tentado de robar este mundo y montar yo una partida...).
El demonio manco.
Uno de los mejores personajes y que protagoniza alguna de las mejores y más electrizantes escenas.
La novela se lee rápido. Es fluida y adictiva. Está bien explicada y cuando un personaje da una torta sabes a quién se la está dando. Pasa bien y tiene un gusto por el detalle que agradezco mucho. Aunque le faltan páginas para ahondar en las ciudades y los espacios, para acabar de sellar el romance, Peter V. Breet gasta otros detalles narrativos que hacen que los personajes se humanicen de golpe a ojos del lector. ¿Ejemplo? Página 54.
La pequeña Jessi Boggie, de tan sólo cinco años, se subió encima del regazo de Arlen para ver mejor. Él le había dado a su familia unos cuantos cachorros de uno de los perros de su padre hacía unas semanas y ahora ella se le pegaba en cuanto lo veía cerca. La sostuvo mientras Keerin comenzaba El cuento del Regreso, y su voz aguda...
Brillante. La niña no vuelve a aparecer en la novela, pero este detalle de sentarse en el regazo de Arlen humaniza y hace real el mundo y la gente que nos encontraremos. No hablamos de comparsas y carnaza de demonios, no son excusas para unas hostias. Son personas. Niños que oyen a juglares. Son detalles de estos que luego servirán para que al lector le importe lo que pasa y entienda el cambio y sacrificio de Arlen, la obsesión curativa de Leesha o los paseos de Rojer por los pueblos. Y Brett desmuestra que le gusta escribir y que le importa lo que escribe.
Y todo para hablar de redención. Los tres protagonistas son seres heridos. Tanto física como emocionalmente y hay una búsqueda de perdón y reconciliación. Por motivos que no explicaré, nos encontramos ante tres personajes que se apartan y se niegan el cariño o el amor. Buscan una segunda oportunidad y una familia. Los demonios reales se convierten también en los miedos y los traumas que arrastran los protagonistas. Sobre todo Arlen. Pero esto lo leeís y ya lo descubriréis por vuestra cuenta y riesgo.
El hombre marcado es una buena novela. Entretenida, vibrante, adictiva y divertida. Una gran película de acción y unas horas de lectura feroz. Una muy agradable sorpresa y una novela muy recomendable para todos aquellos que quieren pasarlo bien con un libro, les apetezca explorar un mundo apasionante, se sepa de entrada quien es el malo y quiera vibrar con unas grandes peleas. Y en abril la continuación. Y sí, le tengo unas ganas...
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