Los días que nos separan, Laia Soler, Plataforma Neo, 2013
Primer premio Plataforma Neo/La Caixa
Abril tiene un encuentro con un chico en una biblioteca gracias a un ejemplar de Peter Pan. A partir de aquella noche, Abril empieza a soñar que es Marina, una chica de clase trabajadora de la Barcelona de principios de siglo XX y el chico es Víctor, el hijo de una familia adinerada. Compaginar vida vivida y vida soñada no será sencillo y más cuando empiece a sospechar que esos sueños, algo más que sueños son.
No sabía de qué iba ni que me encontraría en sus página. La lectura final me ha dejado algo frío y un poco decepcionado. Aunque la empecé sin expectativas y pese a esa chirriante "referencia topográfica" en el contexto de la búsqueda de un libro, la historia se veía interesante. Pero a medida que iba leyendo me iba desinflando; demasiadas páginas para tan poca historia, lo que acaba provocando en algunas partes cierto aburrimiento.
En mi opinión, Los días que nos separan tiene demasiadas páginas y me ha producido la sensación de una historia que daba para doscientas páginas estirada hasta las cuatrocientas y que en su núcleo central cae en una repetición de los mismos diálogos, las mismas situaciones y las mismas resoluciones. Toda la parte de Marina, Víctor y Eulalia creo que se podría haber resuelto de forma más elegante sin tener que lidiar con repeticiones de casi todo (dos enfrentamientos, dos peleas, etc.) que dilatan de forma innecesaria la historia y no aporta nada nuevo. Lo mismo que ocurre con todo el asunto de los padres de Abril y su hermano; momento que en mi opinión aportan muy poco a la historia central y de los que se podría haber prescindido sin que el libro se viera afectado. Además, esta pequeña subtrama no encuentro que esté muy bien cerrada.
Dos puntos de vista en dos espacios temporales. La Barcelona del presente y la de principios de siglo XX. Dos historias que confluyen y se alimentan, pero no están equilibradas. Porque, la verdad, la historia de Abril y Leo me ha parecido sosilla y a remolque de lo que es el verdadero motor de la novela: la historia de amor y desencuentro social de Marina y Víctor. Y pese a que como he apuntado antes encuentro en ella innecesarias repeticiones, se lee con mucho interés y con ganas de saber cómo acabará todo. A pesar de algunos personajes secundarios que he encontrado algo estereotipados (la portada, la prometida, los padres), la fuerza de Marina como personaje hace que el lector conserve el interés y donde se encuentras las pistas donde se observa el pulso de Laia Soler como escritora. Eso sí no puedo dejar de declarar mi antipatía hacia el personaje de Víctor, uno de esos personajes masculinos cobardes que parecen disfrutar actuando con bajeza (todo el asunto de Eulalia, el jueguecito de la nota, esa falsa seguridad, etc.).
Y la parte de Abril y Leo, a pesar del tema de las notas, tiende a caer en espacios vacíos. Necesita los sueños para avanzar y por momentos se pierde en la divagación o en momentos como el de la Nimbus 2000 (y hasta aquí puedo leer) que no sé muy bien qué pintan hasta una resolución algo pillada por los pelos y que a puesto a prueba mi credulidad como lector. Son demasiadas cosas, los sueños, las cartas, etc. Y no me extiendo que no me apetece fastidiarle la lectura a nadie.
Detalles que me han gustado e interesado. Uno es la utilización de dos espacios temporales que enriquecen el mundo de la novela. Y, además, que toda la parte del pasado suceda con naturalidad y en ningún momento el lector sienta que está en un pasado artificial o creado a base de hemeroteca. El otro es la decisión de crear una historia romántica fuera de modas y amparándose en la historia y el realismo con ciertos toques de "magia". Casi una novela histórica que da un punto de originalidad y personalidad propia a la novela. Y Laia Soler promete como escritora. Tiene gracia y soltura, el trabajo de diálogos funciona y las descripciones están bien integradas en la narración.
En definitiva, Los días que nos separan es una interesante primera novela que en mi opinión con menos páginas, un mayor equilibrio entre las dos historias y un último vistazo editor y corrector (la "referencia topográfica" antes citada o algún tiempo verbal no muy adecuado, por ejemplo) habría ganado enteros Eso sí, tiene los suficientes puntos de interés como para seguir la nueva carrera de Laia Soler de forma muy atenta.
Otras opiniones
Perdidas entres páginas
Alas de papel
Sueños escritos
Palabras como souvenirs

