Delirium, Lauren Oliver, ed. Cruïlla, 2011
Delirium, Lauren Oliver, ed .SM, 2011
La gran apuesta de SM para este Sant Jordi y uno de esos libros que de un día para otro aparece por los foros, las noticias y los blogs bombardeando a los lectores. A la librería nos llegó un paquete de la editorial con sólo una hoja de publicidad recordándonos que en un par de días estaría en las librerías la novela de Lauren Oliver. Se organiza el reto que supongo la mayoría habréis oído hablar y aparecen multitud de reseñas antes de que llegue la novela a las librerías. Y todo por la primera entrega de una novela de ciencia ficción de una autora desconocida cuyo primer libro pasó muy desapercibido (palabras de la editorial). Llega la novela a la librería, me la llevo a casa, la leo y me preguntó. ¿Merece Delirium tanto ruído? Sí... y no.
En un futuro indeterminado, tras unas guerras indeterminadas. Por fin el gobierno tiene la cura contra esa enfermedad llamada de forma comun amor. Por fin los sufrimientos, las palpitaciones, los instintos suicidas, la falta de apetito, etc. tiene su cura. Los habitantes de las ciudades se someten a una sencilla operación al cumplir los 18 años y dejan de sentir. Todo es tranquilidad y todo se vuelve sencillo. Lena está deseando que llegue el día de la operación para que la curen y pueda empezar una vida con la pareja asignada. Pero, claro, la aparición de un chico, el extraño comportamiento de su mejor amiga y el ir descubriendo poco a poco secretos escondidos de su familia hará que Lena reconsidere toda su existencia y todo en lo que creía.
Delirium se inscribe, y saltando todas las distancias en cuanto a calidad y trascendencia, en la tradición de la santa trinidad de las distopías antisentimentales: 1984, Farenheit 451 y Un mundo feliz. Se hacen referencias casi explícitas (el control del gobierno, la reescritura de la historia, las tres leyes paradójicas, la trascendencia de la poesía, el miedo a los salvajes, etc.) y se asumen como antecedentes y fuentes de inspiración. Quizá demasiado, porque una de las pegas que le pongo a la novela de Oliver es que no me acabo de creer del todo su mundo. Me parece un decorado más que una realidad. Me falta explicación. Me falta historia. Cómo, cuándo y por qué. Supongo y espero que en las próximas partes de la saga expliquen mejor esta nueva sociedad y cómo surgió. Se dan destellos y pequeñas referencias, pero como lector me falta un poco más de chicha.
Pero, ¿me ha gustado esta novela? Sí, ma non troppo. Explico. Considero Delirium una de las mejores novelas juveniles que he leído en lo que va de año, pero no puedo declararme fan total ni considerar esta novela una obra casi perfecta como he leído en otras partes. Creo que tiene partes brillantes, pero que cae en algún exceso y, en mi opinión, alguna ingenuidad. Justifico mi respuesta. Lo mejor de Delirium es cómo Oliver ha creado, modelado y puesto en marcha el personaje de Lena. Mimo y cuidado. Nos encontramos con un personaje bien forjado, explicado con cariño y cuidado. Su evolución a lo largo de las páginas es coherente y la autora nos presenta una muchacha contradictoria, temerosa, confundida y viva. No deja de ser un tipo de personaje al que estamos acostumbrados (chica modosita y normalita, secreto de familia que la hace diferente, etc.), pero bien trabajado. De igual forma su mejor amiga Hana se escapa de los tipismos con que se nos presentan en otras novelas los "mejores de..." y también se erige como un personaje singular con el que el lector empatiza. Los secundarios son figuras bien tratadas, buenos contrapuntos a la protagonista. El chico... bueno... es quizá el peor personaje. Demasiado perfecto, demasiado lo de siempre. Sin fisuras y sin vida.
El estilo de Lauren Oliver es pausado, elegante y eficaz. Crea el ambiente y agradezco que sea una autora que se toma su tiempo para presentar a los personajes y la acción, que no caiga en las trampas de la velocidad constante y la acción trepidante. Eso sí, cuarenta páginas menos no le habría hecho daño a esta novela ya que cae en alguna repetición y reconozco que hay capítulos que desfilaron por mis ojos mientras yo repasaba mentalmente la lista de la compra.
Pero... algo chirría... supongo que es algún exceso sentimental o algún pico de emoción que busca Oliver que choca con mi crebilidad lectora. Es difícil hablar de esto sin fastidiar partes de la novela, pero el momento Montecristo o los abusos de la palabra amor. Me chirrían. Me hacen ver las costuras de la novela. Me da la impresión de ser artefactos de una gran manipulación sentimental, de una gran trampa. Ya sé que la literatura es mentira y los escritores titiriteros, pero les exijo que no ver esas trampas. Y partes de Delirium me parecen echos con el único objetivo de emocionar al lector, no porque la novela o la historia lo exigiera de verdad. Excesivamente evidente la búsqueda de emoción, de impacto. Como sus imágenes finales. Demasiado... toda la novela tan tranquila y el final es demasiado exagerado... para provocar el llanto, no por lógica narrativa. No me resulta creible. No me creo todo el tema del amor, la extirpación, etc. Y al ser el centro mismo de la novela, ese mismo centro me cuesta tragármelo.
Prefiero las conversaciones en la playa, las carreras con su mejor amiga y la lectura de poemas. La emoción es la justa, los sentimientos, verdaderos y la narración honesta.
"Génesis" de Bernard Beckett
Génesis, Bernard Beckett, ed. Salamandra, 2009
Gènesi, Bernard Beckett, ed. Estrella Polar, 2009
Génesis me vino recomendada por un buen cliente de la librería y dueño de una gran página web sobre ciencia ficción, fantasia y terror. Me refiero al insigne bibliotecario de La Biblioteca del Kraken. Me habló y me recomendó mucho esta breve novela catalogándola como una lectura que había disfrutado mucho. Como suelo hacerle caso en sus consejos, un fin de semana me pillé un ejemplar y bien sentado me la zampé de una tirada. Y sí, Génesis es una muy buena novela y tiene una historia estimulante que invita a la reflexión y a quedarse atrapado entre la maraña que con astucia teje Beckett.
Apunto el argumento de la contraportada de la edición de Salamandra.
En un futuro no muy lejano, una estudiante llamada Anaximandro se presenta al riguroso examen de ingreso en la Academia, el órgano de gobierno de la utópica sociedad en la que se ha criado. A lo largo de varias sesiones extenuantes, las preguntas del tribunal, que suscitan importantes cuestiones éticas y filosóficas, la llevarán a descubrir una verdad que hará tambalear los cimientos sobre los que se asienta su mundo.
Vale. Como bien advierte Alendax en su reseña de esta novela, estamos ante una novela de ciencia ficción. Ya sé que al decir esto muchos lectores se han tirado para atrás, pero creo que es mi deber pedir a todos aquellos ajenos al género que le den una oportunidad a una novela diferente, estimulante, adictiva y muy compleja. Nos encontramos ante una novela corta (apenas cientosesenta páginas si no recuerdo mal), pero escritas con la sabiduría de la palabra justa. Nada sobra, nada falta y todo está por algo.
La novela se estructura por medio de una conversación. Pregunta, respuesta. Réplica, contraréplica. Esta forma de narrar, lejos de aburrir al lector llena de viveza y gracia a la historia. Una historia que habla de política, de filosofía, de vida y muerte. Que trata temas como la reescritura de la historia, las utopias sociales, la vida artificial, la evolución, la revolución y la muerte. Y todo con un estilo vivo, fresco, ácido, mordaz, irónico y preciso.
Los personajes resultan apasionantes. Caracterizados con cuatro pinceladas que los dota de vida y realismo. Además, y jugando con los temas de la novela, se permite grandes dosis de ambigüedad ya que algunos de los actantes principales aparecen desde el punto de vista de otros personajes. Hay un juego de identidad (uno de los temas principales de la historia) que el lector tiene que completar. Porque esta es una novela que pide al lector que haga un esfuerzo. Que participe en el puzzle y saque sus conclusiones. Que piense y actúe. Porque como toda novela de ciencia ficción que se precie, Génesis no es más que una historia ambientada en un futuro para hablar de nuestro presente.
Un poderoso y sorprendete final da la puntilla perfecta a una gran novela (aunque el autor se haya guardado un as en la manga y yo no pueda dejar de sentir cierta irritación por una muy justificada y necesaria trampa) llena de grandes conceptos, inteligente y para lectores que busquen algo más que un mero entretenimiento. Es por libros como éste que el leer y bucear entre literatura juvenil merece tantísimo la pena.
Gènesi, Bernard Beckett, ed. Estrella Polar, 2009
Génesis me vino recomendada por un buen cliente de la librería y dueño de una gran página web sobre ciencia ficción, fantasia y terror. Me refiero al insigne bibliotecario de La Biblioteca del Kraken. Me habló y me recomendó mucho esta breve novela catalogándola como una lectura que había disfrutado mucho. Como suelo hacerle caso en sus consejos, un fin de semana me pillé un ejemplar y bien sentado me la zampé de una tirada. Y sí, Génesis es una muy buena novela y tiene una historia estimulante que invita a la reflexión y a quedarse atrapado entre la maraña que con astucia teje Beckett.
Apunto el argumento de la contraportada de la edición de Salamandra.
En un futuro no muy lejano, una estudiante llamada Anaximandro se presenta al riguroso examen de ingreso en la Academia, el órgano de gobierno de la utópica sociedad en la que se ha criado. A lo largo de varias sesiones extenuantes, las preguntas del tribunal, que suscitan importantes cuestiones éticas y filosóficas, la llevarán a descubrir una verdad que hará tambalear los cimientos sobre los que se asienta su mundo.
Vale. Como bien advierte Alendax en su reseña de esta novela, estamos ante una novela de ciencia ficción. Ya sé que al decir esto muchos lectores se han tirado para atrás, pero creo que es mi deber pedir a todos aquellos ajenos al género que le den una oportunidad a una novela diferente, estimulante, adictiva y muy compleja. Nos encontramos ante una novela corta (apenas cientosesenta páginas si no recuerdo mal), pero escritas con la sabiduría de la palabra justa. Nada sobra, nada falta y todo está por algo.
La novela se estructura por medio de una conversación. Pregunta, respuesta. Réplica, contraréplica. Esta forma de narrar, lejos de aburrir al lector llena de viveza y gracia a la historia. Una historia que habla de política, de filosofía, de vida y muerte. Que trata temas como la reescritura de la historia, las utopias sociales, la vida artificial, la evolución, la revolución y la muerte. Y todo con un estilo vivo, fresco, ácido, mordaz, irónico y preciso.
Los personajes resultan apasionantes. Caracterizados con cuatro pinceladas que los dota de vida y realismo. Además, y jugando con los temas de la novela, se permite grandes dosis de ambigüedad ya que algunos de los actantes principales aparecen desde el punto de vista de otros personajes. Hay un juego de identidad (uno de los temas principales de la historia) que el lector tiene que completar. Porque esta es una novela que pide al lector que haga un esfuerzo. Que participe en el puzzle y saque sus conclusiones. Que piense y actúe. Porque como toda novela de ciencia ficción que se precie, Génesis no es más que una historia ambientada en un futuro para hablar de nuestro presente.
Un poderoso y sorprendete final da la puntilla perfecta a una gran novela (aunque el autor se haya guardado un as en la manga y yo no pueda dejar de sentir cierta irritación por una muy justificada y necesaria trampa) llena de grandes conceptos, inteligente y para lectores que busquen algo más que un mero entretenimiento. Es por libros como éste que el leer y bucear entre literatura juvenil merece tantísimo la pena.
"El prodigi" de Gerard Guix
El prodigi, Gerard Guix, ed. Estrella Polar, 2011
Una de las grandes apuestas de la editorial Estrella Polar para este Sant Jordi. Una historia de intriga, terror, acción, aventura, romance y hombres lobos. Escrita con ganas, con nervio, con oficio, pero a la que le faltan páginas de forma alarmante. Y es que pese a que Gerard Guix escribe con gusto, no consigue hacerme creíble la historia.
Àxel se acaba de mudar a Barcelona. Sus padres están recién divorciados, no tiene amigos, sufre cierto acoso en el instituto y su cuerpo está cambiando. Demasiado pelo, colmillo demasiado grandes y una afición cada vez mayor por la carne cruda. Una conocida insinúa que se está convirtiendo en un hombre lobo. Su misterioso tio Odin parece tener respuestas. Se empiezan a suceder macabros asesinatos por las calles de Barcelona. Y en el ambiente se respiran aires de guerra. Àxel tendrá que decidir.
Lo dicho. Para mí a esta novela le faltan tranquilamente cien páginas. Es raro decir esto, lo sé. Habitualmente siempre pido menos. Odio la paja en una novela y siempre busco que el escritor haya ajustado el texto a lo que le pide la historia, no a lo que le piden elementos externos. Pero en este caso me faltan cosas. Y esta ausencia provoca que a la novela le ocurra algo que es lo peor que le puede pasar a una historia de corte fantástico: no me resulta creíble.
Àxel acepta demasiado pronto el elemento fantástico. El protagonista es un chaval de catorce años al que de repente le empiezan a suceder una serie de cambios físicos demasiado importantes como para tomárselos con la entereza presentada en la novela. Hay poca duda, poco miedo. De repente es normal que los colmillos crezcan, comer carne cruda, que aparezca una gótica y suelte que caza vampiros o encontrarse cara a cara con un hombre lobo. Me falta un punto de realismo y desarrollo psicológico de los personajes. Sobre todo de Àxel que no me cuadra... demasiado infantil en un principio y de repente es otra persona. Es lo contrario que lo que pasaba en la estupenda Invocación, que la aparición del fantástico en la vida de la protagonista está narrado de forma realista y con las reacciones que un adolescente normal tendría. Creo que es demasiado apresurado. Y lo mismo me ocurre con el resto del elenco (quizá con la excepción de Nadia). Son figuras más o menos reconocibles, pero que les falta peso. Sí, la palabra es apresurado. Como si hubieran demasiadas ganas de entrar en materia, en las peleas y la acción y se hubiera dejado de lado un cuidado a los personajes. Es novela fantástica y juvenil, sí, pero si algo nos ha enseñado Suzanne Collins es que la complejidad moral y psicológica de los personajes se puede y se debe exigir. Y este pequeño descuido en la configuración de los personajes me extraña en alguien tan conocedor del oficio como Guix... ¿por qué pienso más en presión editorial (acción, acción, acción) que en otra cosa?
Salvando este escollo nos encontramos con una muy entretenida novela de acción, terror y misterio. Gerard Guix demuestra un gusto y un oficio estupendo para la creación del ambiente de terror que la novela exige. El descenso al metro es un buen ejemplo de ello. Sabe contar y jugar con la oscuridad y crear un buen ambiente de suspense. Las escenas de acción son rápidas, agiles y están bien explicadas. Y no ahorra detalles escabrosos si la novela lo exige. Porque estamos ante una historia violenta, dura, sucia y llena de sangre. Uno de los mejores momentos de la novela es un ejemplo de todo esto; una escena en un restaurante chino que es un pequeño recorrido por los diferentes planos del terror, tanto físico como psicológico.
Juega bien con la ciudad como personaje (aunque hecho de menos más calles, más nombres de estaciones, más localización concreta) y convierte los túneles del metro en otro personaje (junto con otras localizaciones que me callo). Y agradezco muchísimo a Gerard Guix que no haya caído en la trampa tan habitual de mostrar una ciudad de postal. Consigue que la Barcelona literaria sea real. Con su belleza y su fealdad. Con la vida de Gracia, pero el olor a orines de otras calles.
Y confirma que los ositos de pelucha dan muy mal rollo.
El prodigi presenta un mundo interesante y prometedor, un final poderoso y una ambientación y atmosfera muy conseguidas. Lástima que a los personajes les falte un punto de cocción que espero ver en su continuación. Solo espero que Gerard Guix se tome el tiempo necesario y mime a sus criaturas. La historia se lo merece.
Y, por cierto, ya tengo elegido el bando. Las vistas desde Montjuich son preciosas.
Una de las grandes apuestas de la editorial Estrella Polar para este Sant Jordi. Una historia de intriga, terror, acción, aventura, romance y hombres lobos. Escrita con ganas, con nervio, con oficio, pero a la que le faltan páginas de forma alarmante. Y es que pese a que Gerard Guix escribe con gusto, no consigue hacerme creíble la historia.
Àxel se acaba de mudar a Barcelona. Sus padres están recién divorciados, no tiene amigos, sufre cierto acoso en el instituto y su cuerpo está cambiando. Demasiado pelo, colmillo demasiado grandes y una afición cada vez mayor por la carne cruda. Una conocida insinúa que se está convirtiendo en un hombre lobo. Su misterioso tio Odin parece tener respuestas. Se empiezan a suceder macabros asesinatos por las calles de Barcelona. Y en el ambiente se respiran aires de guerra. Àxel tendrá que decidir.
Lo dicho. Para mí a esta novela le faltan tranquilamente cien páginas. Es raro decir esto, lo sé. Habitualmente siempre pido menos. Odio la paja en una novela y siempre busco que el escritor haya ajustado el texto a lo que le pide la historia, no a lo que le piden elementos externos. Pero en este caso me faltan cosas. Y esta ausencia provoca que a la novela le ocurra algo que es lo peor que le puede pasar a una historia de corte fantástico: no me resulta creíble.
Àxel acepta demasiado pronto el elemento fantástico. El protagonista es un chaval de catorce años al que de repente le empiezan a suceder una serie de cambios físicos demasiado importantes como para tomárselos con la entereza presentada en la novela. Hay poca duda, poco miedo. De repente es normal que los colmillos crezcan, comer carne cruda, que aparezca una gótica y suelte que caza vampiros o encontrarse cara a cara con un hombre lobo. Me falta un punto de realismo y desarrollo psicológico de los personajes. Sobre todo de Àxel que no me cuadra... demasiado infantil en un principio y de repente es otra persona. Es lo contrario que lo que pasaba en la estupenda Invocación, que la aparición del fantástico en la vida de la protagonista está narrado de forma realista y con las reacciones que un adolescente normal tendría. Creo que es demasiado apresurado. Y lo mismo me ocurre con el resto del elenco (quizá con la excepción de Nadia). Son figuras más o menos reconocibles, pero que les falta peso. Sí, la palabra es apresurado. Como si hubieran demasiadas ganas de entrar en materia, en las peleas y la acción y se hubiera dejado de lado un cuidado a los personajes. Es novela fantástica y juvenil, sí, pero si algo nos ha enseñado Suzanne Collins es que la complejidad moral y psicológica de los personajes se puede y se debe exigir. Y este pequeño descuido en la configuración de los personajes me extraña en alguien tan conocedor del oficio como Guix... ¿por qué pienso más en presión editorial (acción, acción, acción) que en otra cosa?
Salvando este escollo nos encontramos con una muy entretenida novela de acción, terror y misterio. Gerard Guix demuestra un gusto y un oficio estupendo para la creación del ambiente de terror que la novela exige. El descenso al metro es un buen ejemplo de ello. Sabe contar y jugar con la oscuridad y crear un buen ambiente de suspense. Las escenas de acción son rápidas, agiles y están bien explicadas. Y no ahorra detalles escabrosos si la novela lo exige. Porque estamos ante una historia violenta, dura, sucia y llena de sangre. Uno de los mejores momentos de la novela es un ejemplo de todo esto; una escena en un restaurante chino que es un pequeño recorrido por los diferentes planos del terror, tanto físico como psicológico.
Juega bien con la ciudad como personaje (aunque hecho de menos más calles, más nombres de estaciones, más localización concreta) y convierte los túneles del metro en otro personaje (junto con otras localizaciones que me callo). Y agradezco muchísimo a Gerard Guix que no haya caído en la trampa tan habitual de mostrar una ciudad de postal. Consigue que la Barcelona literaria sea real. Con su belleza y su fealdad. Con la vida de Gracia, pero el olor a orines de otras calles.
Y confirma que los ositos de pelucha dan muy mal rollo.
El prodigi presenta un mundo interesante y prometedor, un final poderoso y una ambientación y atmosfera muy conseguidas. Lástima que a los personajes les falte un punto de cocción que espero ver en su continuación. Solo espero que Gerard Guix se tome el tiempo necesario y mime a sus criaturas. La historia se lo merece.
Y, por cierto, ya tengo elegido el bando. Las vistas desde Montjuich son preciosas.
"Zafiro" de Kerstin Gier
Zafiro, Kerstin Gier, ed. Montena, 2011
Blau safir, Kerstin Gier, ed. Lluna Rona / La Galera, 2011
Seré claro y, viendo las opiniones que circulan por otros blogs un poco polémico: lo interesante y lo que vale la pena de Zafiro son las cien últimas páginas. El resto es pura paja. Y con esto no quiero decir que el principio de la esperada secuela de Rubí sea mala literatura. No. El problema es que me parece relleno para estirar la historia; como si Kerstin Gier tuviera un plan para la trilogía y al empezar esta segunda parte le faltara material y lo rellena con besos entre Gwen y Gideon, celos, desconfianzas, un misterio que parece sacado de una aventura de los cinco, mal aprovechados viajes en el tiempo, Gideons suspirados cada dos por tres, repeticiones de escenas (las clases, etc.) retrasando lo que el lector quiere: el baile y la historia de Paul y Lucy.
Zafiro empieza justo donde acaba Rubí. En un confesionario. Gwen consigue más control de sus poderes temporales, conoce mejor esa sociedad secreta, profundiza más en su difícil relación de Guideon y añade misterios y secretos a una historia familiar complicada. En el futuro (¿o es el pasado?) un crucial baile de gala donde asistirá el inquietante Conde de Saint Germain.
A ver, que me ha gustado. Sigo pensando que esta saga es una de las más agradables sorpresas que se han publicado últimamente. Es encantadora, simpática, divertida y fresca. Pero poco ambiciosa. Creo que se conforma con poco y desaprovecha el potencial de los viajes en el tiempo y el carisma de los protagonistas. Porque mientras que las primeras doscientas páginas las encuentro insulsas e insustanciales (ha pasado una semana escasa cerrar la novela y reconozco que recuerdo muy poco de su principio. Y esto es extraño porque os puedo asegurar que tengo una memoria privilegiada para recordar argumentos y personajes). Aporta poco a la historia (más allá de un carta o unos besos) porque todo está explicado o el lector ya lo advierte. Y creo que no sabe explotar todo el potencial de un personaje como la gárgola. ¡Con un poco de ingenio lo que se podría haber conseguido! Pero de repente, Gwen y Guideon se cambian de ropa, se van a un baile y PAM. El final de la novela es esplendido.
Es a partir del baile donde Zafiro encuentra su razón de ser y su sentido como novela. No es un novela romántica. Es una comedia. Es un juego de dos épocas. Es cantar Memory en pleno siglo XVIII. Es en las últimas páginas donde la novela remonta el vuelo y entra en materia: la relación entre los personajes, los secretos, las desconfianzas y los juegos con las paradojas temporales, que siempre son de agradacer.
Pero su principo me aburrió. Le falta chicha. Alarga situaciones, repite gags y cae en los tópicos de la fémina sufriendo y añorando un poco de caso del macho alfa. Y no resuelve y no concreta. No sé... creo que lo que par mí lastra este Zafiro es que sufre un problema de falta de estructura. Y de desaprovechar. Con un material tan infinito como son los viajes en el tiempo, creo que deja pasar grandes oportunidades para tejer una historia compleja y divertida. Lo mismo ocurre con los personajes. Las doscientas primeras páginas son anónidas y aburridas. Las últimas cien, en cambio, Gwen estalla y nos recuerda porqué nos caía tan bien. Por ser normal. No por ser una heroina romántica, si no por ser una persona normal en un ambiente fantástico. Por ser metepatas y torpe. Por eso nos gusta.
Pero esto no quita que tanto Rubí y Zafiro, con todas sus limitaciones, sea una de las sagas más refrescantes y divertidas que hoy un lector desprejuiciado se puede encontrar en las librerías. Para pasar un rato delicioso y entretenido.
Y, por cierto, pregunta para Montena. ¿Tan difícil, o tan caro, era mantener la estupenda portada original como sí ha hecho La Galera en su edición en catalán? ¿Por qué este baile de máscaras?
Blau safir, Kerstin Gier, ed. Lluna Rona / La Galera, 2011
Seré claro y, viendo las opiniones que circulan por otros blogs un poco polémico: lo interesante y lo que vale la pena de Zafiro son las cien últimas páginas. El resto es pura paja. Y con esto no quiero decir que el principio de la esperada secuela de Rubí sea mala literatura. No. El problema es que me parece relleno para estirar la historia; como si Kerstin Gier tuviera un plan para la trilogía y al empezar esta segunda parte le faltara material y lo rellena con besos entre Gwen y Gideon, celos, desconfianzas, un misterio que parece sacado de una aventura de los cinco, mal aprovechados viajes en el tiempo, Gideons suspirados cada dos por tres, repeticiones de escenas (las clases, etc.) retrasando lo que el lector quiere: el baile y la historia de Paul y Lucy.
Zafiro empieza justo donde acaba Rubí. En un confesionario. Gwen consigue más control de sus poderes temporales, conoce mejor esa sociedad secreta, profundiza más en su difícil relación de Guideon y añade misterios y secretos a una historia familiar complicada. En el futuro (¿o es el pasado?) un crucial baile de gala donde asistirá el inquietante Conde de Saint Germain.
A ver, que me ha gustado. Sigo pensando que esta saga es una de las más agradables sorpresas que se han publicado últimamente. Es encantadora, simpática, divertida y fresca. Pero poco ambiciosa. Creo que se conforma con poco y desaprovecha el potencial de los viajes en el tiempo y el carisma de los protagonistas. Porque mientras que las primeras doscientas páginas las encuentro insulsas e insustanciales (ha pasado una semana escasa cerrar la novela y reconozco que recuerdo muy poco de su principio. Y esto es extraño porque os puedo asegurar que tengo una memoria privilegiada para recordar argumentos y personajes). Aporta poco a la historia (más allá de un carta o unos besos) porque todo está explicado o el lector ya lo advierte. Y creo que no sabe explotar todo el potencial de un personaje como la gárgola. ¡Con un poco de ingenio lo que se podría haber conseguido! Pero de repente, Gwen y Guideon se cambian de ropa, se van a un baile y PAM. El final de la novela es esplendido.
Es a partir del baile donde Zafiro encuentra su razón de ser y su sentido como novela. No es un novela romántica. Es una comedia. Es un juego de dos épocas. Es cantar Memory en pleno siglo XVIII. Es en las últimas páginas donde la novela remonta el vuelo y entra en materia: la relación entre los personajes, los secretos, las desconfianzas y los juegos con las paradojas temporales, que siempre son de agradacer.
Pero su principo me aburrió. Le falta chicha. Alarga situaciones, repite gags y cae en los tópicos de la fémina sufriendo y añorando un poco de caso del macho alfa. Y no resuelve y no concreta. No sé... creo que lo que par mí lastra este Zafiro es que sufre un problema de falta de estructura. Y de desaprovechar. Con un material tan infinito como son los viajes en el tiempo, creo que deja pasar grandes oportunidades para tejer una historia compleja y divertida. Lo mismo ocurre con los personajes. Las doscientas primeras páginas son anónidas y aburridas. Las últimas cien, en cambio, Gwen estalla y nos recuerda porqué nos caía tan bien. Por ser normal. No por ser una heroina romántica, si no por ser una persona normal en un ambiente fantástico. Por ser metepatas y torpe. Por eso nos gusta.
Pero esto no quita que tanto Rubí y Zafiro, con todas sus limitaciones, sea una de las sagas más refrescantes y divertidas que hoy un lector desprejuiciado se puede encontrar en las librerías. Para pasar un rato delicioso y entretenido.
Y, por cierto, pregunta para Montena. ¿Tan difícil, o tan caro, era mantener la estupenda portada original como sí ha hecho La Galera en su edición en catalán? ¿Por qué este baile de máscaras?
De excursión a la librería
Por si no lo sabéis, soy librero.
- ¿Aguantas enciclopedias en el salón comedor de una familia de bien?
No, trabajo en una librería vendiendo libros. Es un gran trabajo y más cuando uno es el responsable directo de la sección de literatura fantástica, ciencia ficción y infantil/juvenil. Y como hoy estoy espeso para escribir reseña, pues pongo fotos de las secciones para presumir de estanterías y para que podáis ver por donde me muevo cuarenta horas semanales.
- ¿Aguantas enciclopedias en el salón comedor de una familia de bien?
No, trabajo en una librería vendiendo libros. Es un gran trabajo y más cuando uno es el responsable directo de la sección de literatura fantástica, ciencia ficción y infantil/juvenil. Y como hoy estoy espeso para escribir reseña, pues pongo fotos de las secciones para presumir de estanterías y para que podáis ver por donde me muevo cuarenta horas semanales.
La pequeña sección de fantasía, ciencia ficción y terror.
Contento con el rinconcito que he podido crear.
El rincón juvenil. Tres estanterías de arriba a abajo.
Realista, fantasía, colecciones... de 12 a infinito años.
Y lo que nos diferencia,
un rincón para que los vampiros, angelotes, lobitos y compañía busquen y encuentren lectores.
Y, por cierto, estas fotos pertenecen a la Llibreria Aqualata de Igualada. Ya sabéis donde me podéis encontrar. Si es para partirme la cara, pedirme dinero o hacerme chantaje, el nombre de la libreria y su ubicación es falso. Para todo lo demás, por ahí ando.
"Placeres prohibidos. Anita Blake, Cazavampiros 1" de Laurell K. Hamilton
Placeres prohibidos. Anita Blake, Cazavampiros 1, Laurell K. Hamilton, ed. Gigamesh, 2006
Vale, antes de nada vamos a dejar la cosas claras. Soy fan declarado de Anita Blake. Me gusta como creación literaria, como personaje y como mujer. Por lo que si todas las reseñas son personales y subjetivas, ésta lo es más porque me gusta Anita y no puedo decir nada malo de una mujer que mata vampiros, colecciones pingüinos de peluche y sabe ocultar armas en un minivestido. Bueno, criticaría su gusto con los hombres, pero en eso no puedo hacer nada.
Placeres prohibidos es la carta de presentación de la Ejecutadora. Estados Unidos es uno de los pocos países donde las criaturas sobrenaturales cuentan con derechos. Y San Luis es un pequeño paraiso para vampiros y cambiaformas. Pero no todo es tranquilo. Algo o alguien está matando maestros vampiros y un grupo de poderosos chupasangres contrata a nuestra Anita para que averigüe quién se esconde tras las matanzas. Este encargo le hace tanta gracia a Anita como que le depilen las cejas con una depiladora grasienta y mohosa, pero si no lo hace una amiga puede sufrir y puede que a ella misma la maten.
Desde el mismo momento que llegó a la librería por aquel 2006 que me llamó la atención. La compré a los dos días y la lei en unas horas durante un domingo. Y fue genial. Una experiencia deliciosa que llenó horas de diversión. Y que llenaría porque desde aquel agosto del 2006 he releido la novela por lo menos en tres ocasiones sin que perdiera ni gracia, ni frescura, ni litros de sangre. Y es que Placeres prohibidos era una mezcla brutal de serie B, novela negra, vampiros, erotismo sucio, zombis, gore, violencia, Buffy cazavampiros y una protagonista femenina, poderosa, con carácter y un buen par de pistolas. Y mucho sentido del humor. Porque una de las características más deliciosas de esta saga es el humor negro y ácido que destilan sus páginas. Laurell K. Hamilton sabe en qué liga juega, y la liga de la serie B es de humor, de desmitifiación, de violencia, de pastiche y de grand guiñol (lo que se hará más evidente en su más que estupenda continuación).
Criaturas sobrenaturales que viven con los humanos. Derechos de los no-muertos. Iglesias vampíricas que prometen y ofrecen la vida eterna. Bares de striptease donde rezuma el deseo y la sangre. Reyes de las ratas.Vampiras de mil años en físicos de doce y mucho tio bueno (que es la parte de la novela que menos me interesó, todo ese tira y afloja con muchachos de abdominales duras, de labios carnosos y pecho lampiño... pero se agradece que no haya romance y que lo que se explique es el deseo sexual. No sentimientos, sexo). La novela está llena de personajes carismáticos, pero no serían nada sin el concurso de Anita Blake. Si uno se hace fan de esta serie es por ella. Es su personalidad lo que marca la saga. Su físico, su humor negro, sus chistes malos y su tozudería. Porque es una heroina a la que ningún vampiro le tose (aunque tenga sus más y sus menos con el pesadete de Jean Claude, pero, como lei en un prólogo, moja bragas, pero aguanta).
Placeres prohibidos es una novela divertidísima. Como todas las de la serie de Anita Blake. Para leer en una tarde lluviosa.Y se agradece muchísimo una novela donde los vampiros son unos cabrones, los licántropos son unos cabrones, los zombies son unos cabrones y los humanos son unos cabrones.
¿Punto negativo? Una serie de casi veinte libros que en España solo han visto la luz los tres primeros. Publicados por Gigamesh a cuenta gotas (con excelentes ediciones, eso sí), a los aficionados nos sabe a poco y una mayor celeridad se agradecería. Eso sí, si un mayor ritmo de publicación supone unas ediciones más descuidadas, pues entonces no. Nos armamos de paciencia y a esperar. Por Anita lo que haga falta.
Vale, antes de nada vamos a dejar la cosas claras. Soy fan declarado de Anita Blake. Me gusta como creación literaria, como personaje y como mujer. Por lo que si todas las reseñas son personales y subjetivas, ésta lo es más porque me gusta Anita y no puedo decir nada malo de una mujer que mata vampiros, colecciones pingüinos de peluche y sabe ocultar armas en un minivestido. Bueno, criticaría su gusto con los hombres, pero en eso no puedo hacer nada.
Placeres prohibidos es la carta de presentación de la Ejecutadora. Estados Unidos es uno de los pocos países donde las criaturas sobrenaturales cuentan con derechos. Y San Luis es un pequeño paraiso para vampiros y cambiaformas. Pero no todo es tranquilo. Algo o alguien está matando maestros vampiros y un grupo de poderosos chupasangres contrata a nuestra Anita para que averigüe quién se esconde tras las matanzas. Este encargo le hace tanta gracia a Anita como que le depilen las cejas con una depiladora grasienta y mohosa, pero si no lo hace una amiga puede sufrir y puede que a ella misma la maten.
Desde el mismo momento que llegó a la librería por aquel 2006 que me llamó la atención. La compré a los dos días y la lei en unas horas durante un domingo. Y fue genial. Una experiencia deliciosa que llenó horas de diversión. Y que llenaría porque desde aquel agosto del 2006 he releido la novela por lo menos en tres ocasiones sin que perdiera ni gracia, ni frescura, ni litros de sangre. Y es que Placeres prohibidos era una mezcla brutal de serie B, novela negra, vampiros, erotismo sucio, zombis, gore, violencia, Buffy cazavampiros y una protagonista femenina, poderosa, con carácter y un buen par de pistolas. Y mucho sentido del humor. Porque una de las características más deliciosas de esta saga es el humor negro y ácido que destilan sus páginas. Laurell K. Hamilton sabe en qué liga juega, y la liga de la serie B es de humor, de desmitifiación, de violencia, de pastiche y de grand guiñol (lo que se hará más evidente en su más que estupenda continuación).
Criaturas sobrenaturales que viven con los humanos. Derechos de los no-muertos. Iglesias vampíricas que prometen y ofrecen la vida eterna. Bares de striptease donde rezuma el deseo y la sangre. Reyes de las ratas.Vampiras de mil años en físicos de doce y mucho tio bueno (que es la parte de la novela que menos me interesó, todo ese tira y afloja con muchachos de abdominales duras, de labios carnosos y pecho lampiño... pero se agradece que no haya romance y que lo que se explique es el deseo sexual. No sentimientos, sexo). La novela está llena de personajes carismáticos, pero no serían nada sin el concurso de Anita Blake. Si uno se hace fan de esta serie es por ella. Es su personalidad lo que marca la saga. Su físico, su humor negro, sus chistes malos y su tozudería. Porque es una heroina a la que ningún vampiro le tose (aunque tenga sus más y sus menos con el pesadete de Jean Claude, pero, como lei en un prólogo, moja bragas, pero aguanta).
Placeres prohibidos es una novela divertidísima. Como todas las de la serie de Anita Blake. Para leer en una tarde lluviosa.Y se agradece muchísimo una novela donde los vampiros son unos cabrones, los licántropos son unos cabrones, los zombies son unos cabrones y los humanos son unos cabrones.
¿Punto negativo? Una serie de casi veinte libros que en España solo han visto la luz los tres primeros. Publicados por Gigamesh a cuenta gotas (con excelentes ediciones, eso sí), a los aficionados nos sabe a poco y una mayor celeridad se agradecería. Eso sí, si un mayor ritmo de publicación supone unas ediciones más descuidadas, pues entonces no. Nos armamos de paciencia y a esperar. Por Anita lo que haga falta.
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