"El fin de los sueños" de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

El fin de los sueños, Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina, Plataforma Neo, 2013

Dormir ha pasado a la historia en Ciudad Resurrección. Gracias a un sofisticado proceso que se creó durante la guerra, ya nadie malgasta ocho horas diarias en el descanso. Pero el cerebro humano sigue necesitando soñar. Por eso, una red controlada por el Gobierno elabora sueños artificiales, según las necesidades del inconsciente de cada individuo, con el fin de poner a punto la mente en pocos minutos.
Una misteriosa joven aparece en los sueños de dos chicos muy diferentes: Ismael es el hijo de un artesano onírico clandestino de los suburbios; Anna es una privilegiada que vive en las alturas de la ciudad, hija de una importante burócrata. La joven les suplica que la salven, que la libere de la oscuridad. Anna e Ismael se siente irremediablemente atraídos por ella, y pronto descubren que no han sido los únicos que han recibido esas enigmáticas visitas. Pero, ¿existe esa chica en el mundo real?
Solo hay una manera de averiguarlo: adentrarse en el mundo onírico, donde no sirven la leyes de la lógica y la imaginación es la única vía para sobrevivir.

Llevo días dándole vueltas a la cabeza sobre cómo encarar y hacer esta reseña. La novela de Campbell y Cotrina me ha dejado sensaciones contrarias. A la vez me ha gustado mucho, pero me ha dejado insatisfecho. Creo que explica una muy buena historia, pero a la vez no acaba de aprovechar todo el potencial que tiene entre las manos. Buenos personajes, pero a la vez se me hacían algo lejanos. Pura contradicción que ha provocado que El fin de los sueños sea una lectura estimulante y, pese un principio algo duro, muy adictiva.

¿Por dónde empiezo? La historia. Una historia de ciencia ficción sobre la manipulación de los sueños. Un mundo donde el dormir ya no es necesario, pero sí el soñar. Un muerto y lo que parece ser el inicio de una investigación criminal. En otro lugar, dos jóvenes sueñan con la misma chica y con mariposas. Inician una búsqueda. Una plaga que exterminó a miles de soñadores años atrás y que amenaza con volver. Y estas tres líneas narrativas confluyen en un único punto dando mayor protagonismo a los dos jóvenes.

Es una historia poderosa, de verdad. El mundo, la imaginería técnica, los antecedente y el por qué dejar de dormir. El tráfico de sueños y sus artesanos. Campbell y Cotrina hacen un estupendo despliegue de imaginación para dotar de sentido y credibilidad a tanto a este mundo futuro como al universo que posteriormente se desarrollará en los sueños. Y consiguen que estos últimos sean creíbles gracias a la absurda lógica interna que gobierna el mundo onírico. Con toda su belleza y su horror. Y coqueteando por momentos con el género de terror (el prólogo, por ejemplo, es un excelente cuento de horror) aunque la novela se desliza más por los terrenos de la fantasía, la aventura y pinceladas de thriller. Aunque no dejo de preguntarme de cómo hubiera sido esta novela si los autores hubieran jugado la baza de la novela de terror... algo muy enorme, seguro porque tienen la mano, la imaginación, la sordidez, dureza y talento para hacerlo.

El ambiente de la novela es excelente al igual que el germen la historia en sí. La amenaza en la sombra, los sueños, la misteriosa chica de las mariposas, los pasos que hace el grupo protagonista para llegar a ella, pero en mi opinión da la sensación de que en la historia se abrieron muchos frentes y no todos se pudieron cerrar del todo (la investigación criminal, por ejemplo. Aunque entiendo que esta se detuviera la sensación que me dejó es de algo que no terminó de encontrar su final). Pero tengo la sensación de que aunque el climax final es poderoso, no acaba de aprovechar todo el potencial de la historia y el mundo. ¿Se debe quizá a unos personajes principales bien tratados, pero algo esquemáticos? ¿A que los personajes de los adultos quedan algo desdibujados? ¿A cierta precipitación en sus compases finales? La sensación que me deja la novela es que hubiera necesitado más espacio para desarrollarse.

Eso sí, como lector agradezco mucho que los autores no hayan caído en la trampa de un romance convencional y hayan buscado otra forma de que el amor tenga su presencia en la novela. Romance que huyendo de cursilerias consigue momentos de gran calado emocional.

Pero que nadie me entienda mal. La novela que ha gustado. Creo que El fin de los sueños es una muy buena novela juvenil. Entretenida, adictiva, original y con una apuesta fuerte por la imaginación y la fantasía. No es perfecta (precipitación, personajes esquemáticos, tramas que no acaban de estar bien cerradas, etc.), pero como lector me ha resultado entretenida y estimulante. Y esto no es poco.

Otras opiniones
Nube de palabras
Perdida en un mundo libros
En un rincón de la estanteria
Alas de papel

Reseña escrita mientras sonaba el Blue Train de John Coltrane.

"Diez" de Gretchen McNeil

Aviso: es posible que a lo largo de la reseña destripe partes importantes del argumento, personajes o final. Si queréis leer la novela sin saber nada de ella, no leáis esta reseña. 
Visitad otras partes del blog o id a ver un capítulo de Spaced,
una puñetera obra maestra demasiado desconocida. 
Avisados quedáis. Que luego no me venga nadie quejándose de spoilers y cosas de esas.


Diez, Gretchen McNeil, Maeva Young, 2013

Una isla. Una fiesta. Diez adolescentes. Un asesino.
Y solo quedan...

Versión adolescente de Diez negritos. Se cambian a los flemáticos ingleses tomando cócteles entre cadáver y cadáver por adolescentes que coquetean ante el cuerpo aun caliente de una amiga. Pincelas de película de terror con contador de cuerpos, algo de Aun sé lo que hicisteis el verano pasado, bastante de melodrama adolescente y toneladas de aburrimiento en poco más de trescientas páginas.

 No voy a decir que Diez ha supuesto una decepción porque no esperaba nada de ella. La empecé a leer sin más expectativas que pasar un buen rato leyendo como se cargaban a adolescentes y, sí, eso me encuentro, pero mal explicado, con personajes de cartón piedra, sin sentido de la tensión y con un final pillado con pinzas que se da de golpes a cualquier tipo de credibilidad.

¿Qué en la novela de Agatha Christie los personajes también eran acartonados, algunas de las situaciones bastante inverosímiles? Sí, pero la novela original tiene un sentido de la estructura novelesca y del ritmo endiablado, además de saber crear una estupenda ambientación de angustia y paranoia. ¿Y aquí? Nada de eso. Poca sorpresa, algunos muertos y mucho suspiro por un amor que no sé si me corresponde, y es tan guapo, y me pregunto si le gusto, mira otro muerto que horror, está tan guapo a la sombra de ese cadáver...

El principal problema que he tenido con Diez es la total falta de sorpresa al seguir de forma escrupulosa la novela de Agatha Christie. Quien haya leído Diez negritos verá que Diez se dedica a seguir los pasos establecidos por la escritora inglesa por lo que adivinar quién es el asesino, la trama o el motivo para tanto muerto es sencillo. ¿En todo? ¿También conserva ese final duro, pesimista y cruel de la novela original? No, en eso no. En eso prefiere adaptarse a la "solución" impulsada por las adaptaciones al cine de la novela; un forzado final feliz que va en contra de la lógica del relato. Y si al menos el ejemplo hubiera sido la versión que en 1945 dirigió con elegancia y pulso narrativo René Clair, ningún problema, pero parece que la autora se fijó más en la versión de 1974 de Peter Collinson, llena de diálogos absurdos y un infinito aburrimiento. Y encima de esto, destruye una historia de crueldad y venganza "salvando" in extremis de la culpa a su protagonista y convirtiendo a un frío asesino en uno de esos psicópatas que solo hablan y hablan para que la casi final girl tenga la oportunidad de encontrar una salida.

Gretchen McNeil reproduce el original, cambia un par de cosas y no aporta nada nuevo a la historia de unos personajes atrapados en una casa con un asesino. Además, la construcción de las pistas que da al lector resulta bastante burda. Igual que las pistas de despiste. La sutilidad es algo que no hace mucho acto de presencia en esta novela. ¿Por ejemplo? Diálogos forzados para presentar un personaje. "¿Te refieres a aquella chica tan rara que conocimos hace unos años y a la que fastidiamos tanto?", de este tipo. O se descubre leyendo un diario que un tipo llamado Toni es muy inquietante y... oh, no... el chico guapo se llama Thomas... Para que os hagáis una idea.

Personajes acartonados. Y lo que es peor, personajes que al lector le dan igual. En las historias de terror o intriga, el lector / espectador debe empatizar y sufrir con los personajes. Les debe importar el destino de ellos. Ejemplo de cine, ¿por qué treinta y seis años después el Halloween de John Carpenter sigue funcionando? Porque Laurie y sus amigas nos importan. Porque consiguen que esos personajes nos importen, nos identiquemos con ellos y no queremos que les pase nada. Y cuando un tipo con un enorme cuchillo las persigue, sufrimos. Esto no pasa con Diez como no pasa con muchísimo cine de terror actual. Los personajes no nos importan.  Ni Meg, ni Minnie, ni T.J. ni el bulto de secundarios. Y si me da igual lo que les pase a estos personajes, mis reacciones pueden ser la risa o el aburrimiento. En este caso, fue eso segundo.

El bulto de secundarios que mueren forman una masa indistinguible. Bueno, mentira, el máximo rasgo de personalidad es ser una borde, tener el pelo de tal color, ser un tipo grande, etc. Son carne de cañón. Víctimas sin personalidad definida que solo sirve para aumentar el marcador. Lo dicho arribar, si no importan, no sufrimos. Y si además la narración es torpe, sin ritmo, sin garra y tirando de los recursos más fáciles para crear "intriga", como lector no me vi implicado en la desaparición de estos personajes.

Y el trío protagonista resulta más molesto que otra cosa porque se crea un absurdo triángulo (sí, triángulo) donde la prota Meg se debate entre rendirse a los encantos de T.J. o ser fiel a su amiga Minnie a la que también le gusta T.J. Esta tensión amorosa se prolonga a lo largo de la novela creando momentos tan absurdos como sonrisas y coqueteos ante un cadáver ahorcado, que en situaciones de peligro la prota se interrogue si le gustará al chico. Todo para acabar en unas últimas frases de novela que caen de lleno en el mayor de los ridículos. ¿Cuál? Un final feliz donde la protagonista manifiesta que pese a todo lo sucedido en ese fin de semana (asesinatos, intentos de matarla, ver como su mejor amiga muere delante suyo con una flecha en el cuello, cadáveres y más cadáveres, soledad, frío, miedo, paranoia, peligro, etc.) hay "una consecuencia hermosa". ¿Cuál? Se ha sacado novio. Tócate los huevos.

La novela acaba revelándose como una novela romántica del montón, solo que esta vez hay algunos muertos. Lo que acaba importando no es tanto la resolución de una trama de venganza bastante endeble y tópica (todo no es más que la típica historia de patito feo acosada por los populares), si no si al final Meg acabará con T.J. Los asesinatos acaban supeditados a la intriga amorosa. ¿Y era necesaria esta intriga? ¿Necesitaba esta novela una historia de amor? ¿Es obligatorio que en toda novela dos personajes se enamoren, se miren y suspiren? ¿La historia de verdad lo necesitaba?

Todo para acabar en un final tópico hasta la náusea que hemos visto miles de veces. La final girl escuchando un largo monólogo del malvado asesino que si hasta el momento se había rebelado como alguien frío y controlador, ahora muestra su lado más histriónico y estúpido contradiciendo al personaje y mostrando que la autora no ha aprendido nada de Agatha Christie. Añadiendo que la explicación que hace de los asesinatos hay que pillarla con pinzas ya que está repleta de agujeros, situaciones imposibles y extraordinarias casualidades. Y lo rematamos con el final feliz que he comentado antes.

Diez me ha parecido una novela floja, mal explicada y estructurada, previsible en el peor sentido y poco creíble. Sin ritmo y sin energía. Construida con los clichés de las historias de terror de psicópatas y adolescentes. Personajes planos y sin ninguna entidad. Una innecesaria subtrama amorosa que acaba erigiéndose como protagonista y motor y que para mí lastra un argumento que es en sí un cliché (desconocidos atrapados junto a un asesino), pero que bien llevado puede despertar muchas simpatías. Pero este no es el caso.

"El umbral de la noche" de Stephen King

El umbral de la noche, Stephen King, Best seller

Cuarto libro de Stephen King tras los éxitos atronadores de Carrie, Salem's Lot y El resplandor. Y primer libro de cuentos. Dicen que el mejor. Eso no lo sé porque todavía no he leído los otros. ¿Y este? Buena colección de relatos aunque nos encontramos de todo. Algunos brillantes, otros buenos, varios que están bien y algunos que provocaron que pensara, ¿de verdad creías que era una idea Stephen? Es una colección muy interesante que proporciona horas de buena lectura y algún escalofrío amen de permitir rastrear las principales influencias de un Stephen King que empezaba y que buscaba su voz personal en el relato (las sombras de Matheson, Dalh, Lovecraft, Jackson y varios etcéteras).

Y ahora vamos cuento por cuento (son veinte así que paciencia).

Los misterios del gusano. Empezamos con un homenaje a la narrativa lovecraftiana. Relato epistolar, libros malditos, pueblo con secreto y amenaza primigenia. Un relato pulcro, contenido y muy clásico que sirve como contribución de King al mundo creado por Lovecraft. No aporta ninguna sorpresa, pero es muy entretenido de leer.

El último turno. Un grupo de trabajadores limpiando un sótano. La tensión entre uno de ellos y el encargado. Muchas ratas. Relato donde se juega con varios miedos y fobias, las ratas, los espacios estrechos y oscuros, la desconfianza por "el otro". Miles de ratas y una deuda pendiente. Un relato angustioso. Le falta algo de entidad a los personajes principales, pero funciona bien. De este relato se hizo una mala película, pero de las malas, de las que no llegan ni a divertida, titulada La fosa común.


Marejada nocturna. Una epidemia a nivel mundial. Un grupo de jóvenes que se creen inmune al virus. Un accidente de coche y una muestra de crueldad gratuita. Un cuento bien llevado que deja mucho en el aire para inquietud del lector.

Soy la puerta. Uno de los relatos que más me han gustado. Una historia de pura ciencia ficción que entronca con los relatos de La dimensión desconocida y el cine de serie B de los cincuenta. Un viaje al espacio que sale mal y una vuelta a casa... acompañado. Bien escrito, con la duración justa y con una inquietud que crece hasta un escalofriante final.

La trituradora. El primer cuento que me llevo a pensar si en su momento realmente Stephen King pensaba que era una buena idea porque la historia de una maquina planchadora asesina por haber probado la sangre humana es bastante ridícula. Pero una idea ridícula puede dar un buen relato. Lástima que este no es el caso ya que todo el relato es demasiado demencial y exige demasiado al lector. En narrativa fantástica es donde la credibilidad debe ser más acusada. No todo vale. Tuvo su correspondiente mala película en 1995 dirigida por el mismísimo Tobe Hooper (¿dó quedó el pulso de La matanza de Texas o la diversión de La casa de los horrores?) con el título de The mangler.


El coco. Un tipo va al psicólogo para una única sesión para confesar que ha matado a sus tres hijos... sin tocarlos. Un relato escalofriante que explora los terrores infantiles y los miedos de la paternidad. Un personaje principal desgradable y un desarrollo que parte de esa idea tan sencilla y tan efectiva de que hay algo en el armario. Y con un final que lo entronca directamente con los cómics de Cuentos de la cripta o Creepy.

Materia gris. Historia de mutaciones y cerveza. No es gran cosa, pero es divertido y entretenido.

Campo de batalla. Divertidísimo relato de acción. Un asesino a sueldo enfrentado a una multitud de juguetes bélicos. Relato que entronca con la maravillosa tradición de juguetes asesinos como The devil doll de Todd Browning o el muñeco vudú del relato de Matheson. No digo mucho más para no estropear la diversión a nadie ni el placer de un excelente final. Existe una divertidísima adaptación televisiva de este relato en la serie Pesadillas y alucinaciones con un William Hurt pasándoselo muy, pero que muy bien.


Camiones. Los camiones de una gasolinera cobran vida y empieza a atropellar a la gente que hay por allí. Un grupo de supervivientes se encierran en un restaurante e intentan sobrevivir al acoso de los camiones. Muertes, motores rugiendo y gasolina que se acaba... No sé si es que los cuentos de máquinas con vida propia no le sientan bien a Stephen King (con la excepción de Christine), pero este es otro cuanto que no tiene mucho sentido, ni calidad, ni gracia. Vuelve a partir de una situación demasiado inverosímil (ya sé que la de los juguetitos también, pero en ella hay un espíritu de sano cachondeo y diversión que redime) con una resolución bastante tonta. Este relato fue la base para que Stephen King debutara como director de cine con una espantosa película llamada Maximun Overdrive. Decir que es mala es poco.


Años después alguien perpretó un remakeComo decía aquel, qué manera de tirar el dinero.

A veces vuelven. Buen relato. Un nuevo profesor en una nueva escuela ve como "regresan" a su vida aquellos chavales que lo acosaban veinte años atrás. No es que se parezcan, es que son los mismos. Aunque no acaba de cuadrar en la solución final, tiene buen pulso y resulta muy inquietante el nuevo acoso de estos abusones. Tuvo una adaptación televisiva que no he visto, pero que no augura nada bueno.


La primavera de fresa. Un joven recuerda los extraños asesinatos que se sucedieron años atrás cuando estudiaba en una universidad de Nueva Inglaterra. Cuento bastante tonto y previsible donde se ven demasiado las costuras de un escritor que empieza. De los que menos me han gustado de todo el libro.

La cornisa. La sombra de Roald Dalh y su Hombre del sur es alargada. Un ejemplo de lo que es un homenaje y revisión de un clásico. Un tipo por x motivos convence a otro para rodear el edificio donde están por una cornisa a más de 200 metros de altura. Tensión, angustia, pinceladas de humor negro y una paloma muy jodedora. De lo cuentos que más me han gustado. En 1985 se estreno la entretenida película Cat's Eye formada por tres pequeñas historias. Esta es una de ellas.


El hombre de la cortadora de césped. Extraño y fallido relato con criatura mitológica incluida. La idea del extraño que invade tu casa siempre me ha resultado interesante, pero tiene una resolución que creo que roza el ridículo. En 1992 se hizo una película que tomaba el título del relato, una escena y nada más.


Basta S.A. Con este cuento Stephen King demuestra que no solo puede ser un gran escritor de terror, si no que además es un estupendo escrito de relatos de humor. Basta S.A. es un excelente relato de humor negrísimo sobre una técnica radical para dejar de fumar. Muy divertido e irónico. Es otro de los fragmentos de la película Cat's Eye.


Sé lo que necesitas. Una historia de amor frustrada. Una chica siente una extraña atracción por un chico marginado. Este parece adivinar siempre lo que ella necesita para ser feliz. Una historia de amor, desconfianza, algún que otro crimen y que, la verdad, ni me convenció ni me entretuvo especialmente. Bastante anodino. La verdad es que me ha costado bastante recordar de qué iba.

Los chicos del maíz. Uno de los relatos más famosos de Stephen King y que tiene como tema central una de mis preferidos, la pareja urbanita atrapada en un entorno rural lleno de amenazas y cabrones. Una pareja llega a un pueblo donde no hay adultos. Los niños siguen un extraño culto. La huida parece imposible. Un cuento que es Stephen King en estado puro y uno de los mejores del libro. Bien explicado, angustioso y claustrofóbico pese a alguna vacilación en su parte intermedia (como el protagonista explica lo que ocurre en el pueblo está un poco pillado por los pelos) y que no acabe de ser redondo del todo. Origen de una larga, y cada vez peor, saga de películas que allá en los ochenta tuvo bastante popularidad. El primer título tiene más fama que calidad, pero es bastante entretenido a trozos pese a que ha envejecido bastante mal. El resto, mejor olvidarlo.


Y una duda, ¿había visto Stephen King el año anterior el películón de Chicho Ibáñez Serrador ¿Quién puede matar a un niño? y se inspiró en ella para estos chicos?

El último peldaño de la escalera. Un buen relato. La historia de dos hermanos, un momento de angustia que compartieron y la progresiva disolución de su relación. No es un relato de terror. Nos vamos de lleno al drama.

El hombre que amaba las flores. Un hombre joven camina por la calle a buscar unas flores para su amada. La gente reconoce y comparte ese amor que parece destilar el desconocido. Pero las apariencias engañan. Un cuento bastante flojo y previsible en su "sorpresa" final.

Un trago de despedida. Regreso a Salem's Lot y regreso al terror más clásico. Los parroquianos de un bar ver interrumpida su tranquila noche por un hombre que pide ayuda: su mujer y su hija están atrapadas en la nieve en el cruce que lleva a la ciudad de Salem's Lot. Buen cuento de vampiros de aire clásico.

La mujer de la habitación. El relato que cierra el libro. Un hijo ante su madre enferma y una difícil decisión. Un cuento bastante anodino para acabar el libro y que cae de lleno en el melodrama. Para mí, ningún interés.

El umbral de la noche es una correcta colección de relatos en la que en mi opinión destacan aquellos con más sentido del humor o donde el homenaje a formatos como La dimensión desconocida o los cómics de terror es más evidente. No tiene una estructura definida o en ellos un nexo común, pero en su conjunto resulta muy entretenido pese a la variabilidad de la calidad de los relatos. A Stephen King creo que le sienta mejor la larga distancia de la novela para que sus historias y su universo se expanda que el relato ya que en algunos de ellos se notaba que con más hubiera sido mejor (el ejemplo de Los chicos del maíz es perfecto ya que es una buena idea que hubiera necesitado más espacio para crecer). Sea como sea, una buena y entretenida lectura.


Pequeña crónica de la inauguración de Gigamesh y lo que aconteció en ella... más o menos

Hacemos un alto en la tónica habitual del blog por una buena causa.

El viernes fui de excursión a Barcelona por tres motivos.

1. Me hacía gracia asistir a la inauguración de la nueva Gigamesh.
2. Entre los actos que se harían en la nueva librería había una firma de libros y entre los que firmaban libros estarían Susana Vallejo y Martín Piñol, padrinos de este blog y quería saludarlos y dar saltitos. Además, sería la primera vez que estaríamos los tres juntos.
3. Buscar un destornillador sónico para Niño Lobo y un dalek para Niña Zombi.
Y eso hicimos. A. y yo nos subimos en el coche de mi hermana Mo y para Barcelona a ver muchas cositas chulas y volver a constatar de forma cruel y abrumadora que ser culturalmente disperso es muy caro (suerte que tengo a A. en mi vida porque es persona de si no se puede comprar merchan, se lo hace uno mismo). Total, que nos subimos en el coche y la la la llegamos en un plis a Barcelona y el mismo plis en llegar a nuestra meta, la zona conocida Triángulo Friky. Nos movemos por las tiendas, muchas cosas chulas, mira esto yo lo quiero, cuánto tebeo chulo y nos vamos para ver la nueva Gigamesh.


Entramos y...


... un olor a nuevo que transporta.
Muy chula. Preciosa. Realmente una librería muy bonita. Y bien distribuida. Con un sentido diabólico, claro porque quien está detrás son libreros de raza y los libreros de raza son manipuladores y no se contentan con poner un libro detrás de otro, sino que hacen que mires donde mires hayan cosas atrayentes, atractivas y que hagan que el frikazo consumista que llevamos dentro sienta crecer dentro de él esa mentira que todos nos decimos de "lo necesito para vivir".


Esta librería, como todas las buenas librerías, no son más que trampas mortales en las que entramos con una sonrisa en el rostro pensando que quien trabaja allí dentro son buenas personas. ¡Y no! ¡No os dejéis engañar! ¡No son buenas personas! Ese libro de relatos no está de cara por casualidad. Ese juego no está solo doblar la esquina porque sí. Esa figurita no tieen ese angulo dentro de la vitrina porque queda más bonita. No. Todo es una estrategia muy pensada para tentarnos y llevarnos al camino del mal. ¿Por qué digo todo esto? Porque en mi librería hago lo mismo.

¿Y qué vi por allí? Libros, muchos libros. Novedades, viejunos, agotados, de saldo, espantosos, obras maestras, divertidos y curiosos. Y mucha gente que entraba, reía, saludaba, compraba, saltaba, iluminaba el camino con destornilladores sónicos, se flipaba, comentaba, criticaba, discutía, bufaba, se quejaba de la calor, de algunos olores, de no encontrar libros. Muchachas atractivas, escotes, corsés, chicos guapos. Miradas de coqueteo que no llegaban a ninguna parte y miradas rastreadoras de carne fresca. Lectores empedernidos. Coleccionistas de ediciones. Perdidos. Curiosos. Oportunistas. Amigos. Enemigos. Ilustradores con sus técnicas y problemáticas en una interesante mesa redonda. Un caminante blanco.Y escritores. Muchos y variados. De los tímidos, descarados, divertidos, delgados, bien alimentados, simpáticos, cohibidos, consagrados, nóveles, sonrientes, serios, enfermitos, cansados.

Una tarde muy agradable, y algo agobiante por la aglomeración de gente, hasta que llegó el momento del día. El encuentro con los padrinos de este blog y la consabida foto.

Susana Vallejo, un servidor y Martín Piñol.
Momento histórico para la historia de esta blog.

Un momento bonito lleno de risas que se fue a la mierda en lo que dura un parpadeo. 
¿Por qué? 
Susana, Martín Piñol, sé que dijimos que no hablaríamos de esto, pero me debo a mi público y tienen derecho a saber que si su vida sigue siendo la misma es porque evitamos que los Zotrones invadieran la tierra y nos convirtieran en cantantes melódicos. En lo que dura un simple parpadeo y gracias a lo maleable que es el espacio tiempo si pides las cosas por favor, Susana, Martín Piñol y un servidor viajamos a otra dimensión, liberamos a tres princesas canadienses con dos pies izquierdos, conocimos al gemelo malvado de Hitler y luchamos contra el clon de su cabeza insertada en el cuerpo de un gorila, bebimos absenta espacial (sabe a canela), saltamos de un trolebús ignio en marcha y solo perdimos medio brazo entre los tres, participamos en un concurso de saltar a la pata coja contra flamencos pintores de pechos cantantes. Susana recibió tres propuestas de matrimonio de tres piratas espaciales diferentes ("y eso que estoy malita", decía ella), los rechazó a todos, se quedó con los anillos, los perdió en Neo Neo Las Vejas y grabó un disco de soul. Ni a Martín Piñol ni a mí nos propusieron nada, pero estuvimos presos durante tres decenios como esclavos graciosetes en un palacio residual del gran emperador Hriknh el Calvo Pero Que No Se Entere III. Fuímos rescatados, encontramos la base secreta de los Zotrones y pum, pum, zas, zas, en la cara no, y BUM, fuego por todas partes y corriendo al portal susurrante para volver a Gigamesh justo en el mismo sitio, un parpadeo después.

Los tres hicimos la promesa de no explicar a nadie los que habíamos vivido y nos despedimos entre risas y abrazos. Y sí, sé que he faltado a mi palabra, pero soy un tipo que no pasará a la historia por cumplir sus promesas (y de esta forma presento en sociedad mi frase de tipo duro).

Un último vistazo a una librería atestada de gente. En el brazo, las compras; dos libros de cuentos de Félix J. Palma (firmados), uno de Susana (firmado), China Mieville, libro de ilustraciones de Corominas (dibujado y firmado), librito por aquí y por allá. Se me quedó la espina de una firma de Emilio Bueso, pero el presupuesto asignado había saltado por los aires. Otra vez será. Y volveremos en mayo, cuando no haya tanta gente, se pueda pasear y charlar más tranquilo, haga calorcito en la calle y haya ahorrado de nuevo para gastos.

Y vuelta para Igualada. 
Cenar, leer y dormir.
Un muy buen día.

PS. Los de la Espada en la Tinta se han montado una excelente reseña de la jornada. Leyendo aquí sus enteraréis mejor de lo que pasó. Hay menos explosiones, eso sí.
PSS. Y tranquilos. Encontramos tanto el destornillador como el dalek para los nenes.

"La noche a través del espejo" y "Universo de locos". Dos novelas de Fredric Brown

Esta entrada se la dedico al amigo Sub_Zero
lector inquieto en busca de lo diferente.

Hay autores que me hacen ser feliz y leer sus novelas o cuentos es una de las experiencias que más se acercan a la felicidad, una de sus muestras más puras. Son autores a los leo y releo de forma continua. Novelas, fragmentos y cuentos, con los que entretengo un café de la mañana y me recuerdan por qué esto de leer es una de las tres o cuatro mejores experiencias del mundo. Pienso en Stevenson, Jane Austen, Terry Pratchett, Evelyn Waugh, Cervantes, Bioy Casares, Mark Twain y unos pocos más etcéteras.

Y Fredric Brown, de quien hablaremos hoy. Porque este es un autor que me hace feliz. Leer una de sus novelas o uno de sus cuentos, hasta los más mediocres o flojos, hacen que sonría y me reconcilié con la vida y la literatura.


¿Soy un exagerado? Puede. ¿Algo cursí? Sí. Fredrick Brown es uno de mis escritores favoritos y las dos novelas de las que hablaré ahora son una muestra de lo mejor que he leído en mucho tiempo y con lo que mejor me lo he pasado. ¿Por qué? Porque amén de una gran calidad literaria, un pulso narrativo firme y sin titubeos, una acertada utilización del lenguaje y la siempre aplaudida economía narrativa (explicar lo que la historia necesita, ni una palabra más) están llenas de aventuras, humor, fantasía, locura, irreverencia, imaginación, ambiente pulp y la sensación de que la liteatura es mucha cosa, pero una de las más importantes es pasarlo bien.

La noche a través del espejo, Fredric Brown, Reino de Cordelia

Doc Steger, editor de un semanario local que sueña con un publicar una exclusiva se verá arrastrado durante una noche a una trama criminal que parece querer explorar los límites de su cordura y recrear en la realidad la estructura de Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo.

Puro festival y diversión. Una novela negra que bordea la fantasía y lo onírico. Un detective involuntario siempre al borde la borrachera desentraña un complicado caso que se vuelve cada vez más complicado gracias a otros casos secundarios que hacen que un apacible pueblo se convierta por una noche en un remedo de Chicago. Lo dicho antes, la página justa. Una economía narrativa envidiable en la forma de presentar la acción, los personajes y el desarrollo la historia.

Un torrente de imaginación y de sentido del humor para una lectura gozosa que no deja de ocultar una visión dura y descreída de la realidad. Esta es mejor cuando se adereza con tintes surrealistas y con la irrupción de la fantasía, aunque seamos totalmente conscientes de que es mentira. Y, además, es uno de los homenajes más hermosos (sí, utilizo la palabra hermoso) al universo de Lewis Carroll.

 Dos preciosísimas portadas para la misma novela.
Aunque en la primera no sé muy bien qué pinta la chica.

Universo de locos, Fredric Brown, Gigamesh

Vamos a dejar las cosas claras de entrada. Universo de locos me parece una absoluta y brutal obra maestra. Es una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído, una de mis novelas favoritas y una de las mejores en términos generales. La experiencia de Keith Winton, jefe de redacción de una revista de fantasía a mediados del siglo XX, atrapado en un universo alternativo que es un calco de los cuentos que publica . Y no explico más porque hay que leer sin saber para sorprenderse y dejarse llevar por la estupenda propuesta de Brown.

Una novela que conjuga como la anterior la fantasía, el humor, la acción y la aventura en un entorno de ciencia ficción que huye del tecnicismo y se refugia en la maravilla. Además es homenaje / parodia al universo de novelas pulp de ciencia ficción que tan bien conocía nuestro autor (esas chicas embutidas en trajes imposibles, la presencia de extraterrestres, etc) y una sátira de la paranoia anticomunista que empezaba a dominar a buena parte de la sociedad estadounidense. Perfecta en su longitud, de palabra precisa, descripción ágil y repleta de ideas bien expuestas y estimulantes (esos universos paralelos infinitos...), coherente, divertida, adictiva y que recomiendo de forma efusiva y dando saltitos tanto a los aficionados al género, como a los foráneos.

Otras dos preciosísimas portadas.

"Tu nombre después de la lluvia" de Victoria Álvarez

Tu nombre después de la lluvia, Victoria Álvarez, Lumen

Tercera novela de Victoria Álvarez. Y vuelve a publicar y vuelvo a leer a pesar de que he abandonado sus dos anteriores novelas. Me gusta el estilo que tiene, el cuidado que tiene con la escritura, el buen gusto y la elegancia, pero Hojas de dedalera me resultó excesivamente larga y con un triángulo amoroso que se me antojó postizo y a Las eternas le faltaba unos protagonistas con más garra y le sobraba un exceso de romanticismo.

Sin embargo, pese a estas dos decepcionantes lecturas, sigo la carrera literaria de Victoria Álvarez con verdadero interés y en cuanto aparece su tercera novela me lanzo a leerla. Y me gusta. Mucho.

Al leerla me doy cuenta de que estoy ante uno de los mejores best-sellers que se han publicado en los últimos meses y un libro de fácil recomendación, muy entretenido y equilibrado, interesante en su historia y desarrollo, con personajes arquetípicos muy bien utilizados y dibujados, de buena ambientación, mucho respeto a la tradición gótica en la que se inscribe, pero con la personalidad suficiente como para no quedar en un mero pastiche.

Érase una vez en Irlanda...
Corren los primeros días del enero de 1903 y el profesor Quills, un hombre sabio y triste, vuelve a su casa de Oxford después de asistir a unas conferencia en Londres; Oliver Saunders, joven y tímido, trabaja en su pequeño cuarto de Balliol College, rodeado de diccionarios y novelas góticas; Liolen Lennox, amante de la buena vida y de las faldas ligeras, está en Egipto, a punto de profanar la tumba de una princesa para llevarse una joya de inestimable valor.
Poco tienen en común los tres amigos, excepto el interés por las nuevas ciencias que explorar el mundo del más allá, y muy pronto sus ganas de saber los llevarán a Irlanda, una tierra plagada de leyendas, donde las piedras tienen una historia que contar y el sonido de la lluvia se confunde con el llanto de las mujeres.

Tu nombre después de la lluvia es una inteligente mezcla de novela gótica, novela de aventuras y novela romántica y novela de terror que equilibra de forma muy correcta todos estos géneros (aunque en mi opinión en ocasiones se excede con el romanticismo del personaje de Oliver) para formar una novela unitaria y compacta.

Como he dicho antes, no es un pastiche sino que se percibe una voz personal de la autora y una forma de entender la literatura. Victoria Álvarez se adhiere a una tradición literaria que inaugura nombres como Ann Radcliffe, Wilkie Collins (al que se hace mención expresa en la novela a su obra maestra La dama de blanco), Charles Dickens y sus historia de fantasmas, pero también a quien ha trabajado este género en el siglo XX como Daphne de Maurier y su Rebeca (cuya influencia creo que es muy marcada sobre todo en el último tercio) y Susan Hill.

Partiendo de un mito de la tradición irlandesa como la figura de la banshee, Victoria Álvarez construye un relato de aventuras donde el elemento paranormal no chirría y se desenvuelve (y resuelve) de forma natural y elegante. Lo mejor de esta novela es una ambientación muy bien conseguida que no huele a hemeroteca y que resulta muy natural, y una narración fluída que mantiene al lector interesado y adicto a la historia del trío protagonista. Y este trío es uno de los mayores acierto de la novela, tres personajes masculinos que soportan el peso de la historia y hacen que el elemento romántico que en mi opinión lastraba las dos anteriores novelas de Victoria Álvarez, se diluya en mayor amplitud de temas y formas. Aunque el romanticismo y el amor tienen un peso muy importante y definitivo en la novela, no es su núcleo ni su centro y está bien integrado en la historia principal, la resolución del misterio de la banshee. Y aunque haya momentos que siendo muy críticos cuesten de creer, y que no desvelo porque me obligaría a desvelar partes importantes de la trama, están bien integrados en el género gótico en el que se mueve la novela. Y en este género se permiten los disfraces, las tramas imposibles, los amores apasionados, las lluvias torrenciales, las coincidencias imposibles y el suspense del último segundo. Recursos que Victoria Álvarez utiliza a la perfección.

Tu nombre después de la lluvia es un excelente best-seller, una novela de aventuras muy adictiva, bien escrita, muy bien ambientada, elegante y terriblemente entretenida. Hay algún exceso romántico, algún detalle no del todo bien resuelto, alguna coincidencia demasiado pillada por lo pelos, pero que forma parte del género. Al igual que dejar alguna trama abierta para posibles continuaciones y fomentar la imaginación del lector.

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