"Aire negre" de Agustín Fernández Paz

Aire negre, Agustín Fernández Paz, ed. Bromera, 2000
Aire negro, Agustín Fernández Paz, ed. SM, 2006
Aire negro, Agustín Fernández Paz, ed. Xerais, 2000
Aire beltza, Agustín Fernández Paz, ed. Elkar, 2004

Aire negre llegó a mí por una referencia que lei en un blog casi perfecto, pero ya desaparecido. La Bruixa que editaba el blog hizo caso a una recomendación que publiqué hace tiempo en un diario digital (o eso me gusta pensar) e hizo una reflexión a propósito de ese libro y citaba éste del mismo autor. Aquel libro que recomendé era, como no, ese maravilloso Lo único que queda es el amor. En justa correspondencia me pedí un ejemplar en mi librería habitual (y tan habitual porque paso en ella cuarenta horas semanales) y al poco lo recibí. Lo compré, me lo llevé a casa y, sin saber por qué, se quedó perdido en la pila de lecturas pendientes.

Hasta ayer por la tarde en la que la lei de una sentada acompañado de un café con leche y un día gris y frío en la calle. Una buena compañía para una novela que empieza siendo una historia de misterio, para pasar a ser una historia de amor, para pasar a ser una historia de locura, para acabar siendo una novela de terror. El otoño y el invierno son las estaciones ideales para pasar miedo.

El doctor Moldes acepta un empleo en una prestigiosa clínica psiquiátrica y toma bajo su mando a Laura Novo, una paciente amnésica que padece un tipo de autismo y que escribe de forma compulsiva una y otra vez su nombre. El doctor con cariño y paciencia conseguirá abrirse paso por la tortuosa mente de Laura, ganarse su confianza y devolverla a la luz. Conseguirá que Laura explique su historia provocando no solo conocer sus miedos, sino abriendo una puerta a alguno óscuro y negro que marcará para siempre la vida de todos los personajes.

Aire negre me ha gustado mucho. El rato que me ha estado acompañando me lo he pasado bien, me ha asustado ligeramente, me ha inquietado mucho y me ha dejado con un nudo en el pecho, con esa congoja que dejan las buenas historias de terror.

En esta novela se dan cita los relatos clásicos de Henry James, de Poe, de Stevenson, de Lovecraft (el relato dentro del relato, el centro psiquiátrico, las cuevas, etc.) y, creo que de forma muy especial, a Maupassant y su Horla, uno de los cuentos de terror que peor me lo hicieron pasar no en el momento de su lectura, sino al apagar la luz y pensar en el vaso de agua que había sobre la mesita de noche (quien ha leído el cuento me entiende). Además bebe de las fuentes del folclore gallego al cual no le faltna meigas, criaturas, demonios, hombres lobo, santas compañas, entradas al infierno, misterios y un millón de etcéteras. Y se citan los temas comunes en los libros de Fernández: el protagonismo femenino, el secreto, el amor tranquilo y callado y, sobre todo, el poder mágico y terapéutico de la lectura y de los libros.

Para Agustín Fernández Paz, o por lo menos para sus personajes, la literatura es algo sustancial y definitivo para el ser humano. Las historias, explicar o escuchar, leer o escribir. En esta novela encontramos citas expresas a Neruda, Pessoa, Borges, García Márquez y, muy especialmente y de forma significativa, a Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas, ese viaje hacia la oscuridad, hacia lo oculto en la mente y el corazón del ser humano. Como decía aquel, el horror, el horror.

Los personajes están bien tratados, sobre todo Laura Novo con su cabellera roja, sus ganas de escribir, su mirada inocente, sus ansias por amar. Y su miedo y sus terrores. El doctor Moldes son los ojos del lector. Es el que desgrana la historia de Laura, el que conoce y desconoce. El que duda y sostiene. Y Carles, el amor callado de Laura, el dueño de la casa rural donde se desarrollara gran parte del drama. El resto de los personajes están para complementar la historia de estos tres personajes, pero todos están bien tratados, son independientes y reconocibles.

Eso sí, una advertencia. Quien espere un relato lleno de acción puede llevarse un chasco. Como he dicho antes Aire negre es un cuento clásico de terror. Juega con la anticipación velada, con la insinuación, con la ambigüedad. Lo que cuenta puede haber pasado o no. Puede pertenecer a una neurosis o a una realidad. Es un relato tranquilo, pero lleno de matices. Es descriptivo y pausado porque en un relato de miedo lo que importa es el ambiente, lo que rodea a los personajes. Un olor, un sonido, la posibilidad de una presencia son suficientes para el escalofrío. Y Fernández Paz sabe crear este ambiente. Este tipo sabe escribir y conoce a la perfección los mecanismos de escritura que lleva al lector a pasar una página y otra y otra. Una mirada, un rumor, un ventana, un silencio. Pequeñas cosas que suman hasta conducirnos a un gran final que no a todo el mundo puede resultar satisfactorio porque deja cosas abiertas... pero que a mí me gusta porque me permite componer mi historia y mi resolución... y la imaginación del lector siempre es más perversa que la del autor.

Una buena novela. Una excelente forma de pasar una tarde de octubre solo en casa. Y otra prueba de que Agustín Fernández Paz es uno de los mejores autores de novela juvenil que en la actualidad hay en este país.

"Fut" de Jim Dodge

Fut, Jim Dodge, Butxaca 1984, 2009
Desconozco si existe una edición en castellano, ¿alguien me puede ayudar?

Fut es una de las mejores novelas que he leído este año. Si la perfección existiese diría que esta es una novela perfecta. Tanto por temática, como por personajes, como por tamaño que es el adecuado a la historia que se cuenta.

¿Y qué cuenta? Pues la historia y vida de tres inolvidables personajes:

1. El abuelo Jackson Santee, un anciano malhumorado, jugador, mujeriego e inmortal gracias a un brebaje indio de más de noventa grados de alcohol que bebe día sí, día tambien.
2. Su nieto "el Menut", un joven que hace cercas para proteger lo que no tiene dentro y protegerse de lo que no hay fuera y que vive obsesionado con cazar a un jabalí enorme y violento que es su particular Moby Dick (y del que hay sospechas que a lo mejor se trata de una reencarnación).
3. Fut, un pato que encuentra Menut un día de caza y que adopta. Un pato que come como un hombre, es un perfecto perro de caza y le gusta ir al autocine a ver películas románticas (y le gustan tanto las que acaban bien como las de final trágico).

Fut se lee en lo que dura una cerveza. Es corta, rápida, nerviosa y escrita con un estilo acerado, divertido, realista y casi perfecto. El primer capítulo es un ejemplo maravilloso de concisión dramática donde una boda dura media página, donde ya se muere la gente y donde la vida una persona se resume en su esencia. Los personajes son delirantes, divertidos, realistas y creíbles. El argumento es rápido, es dinámico y escrito con exigencia y atención. La misma exigencia que se le pide al lector para no perderse un detalle de esta pequeña novela que no llega a ochenta páginas y donde se habla de la familia, del pasado, de los sueños, de la responsabilidad y, sobre todo, del "soy diferente pero me la pela lo que piensen de mí".

Lo mejor de esta novela no es lo que cuenta, sino como lo cuenta. El estilo, la forma de explicar una historia y que es una lección para todos aquellos que pretenden escribir. Un estilo rico, conciso, trabajado e infinito. Una muestra de que lo que hace grande un libro es cómo está escrito, las decisiones del escritor de esa palabra y no esa otra.

Y el pato, claro, ese Fut que eclipsa al resto de los personajes y que eleva la narración a cotas de fábula invertida y a algunas de enorme diversión. Y tristeza, claro. Porque en el fondo este es un libro muy triste, aunque se lea con una sonrisa.

Esta pequeña novela es una obra maestra y Jim Dodge un autor imprescindible.


"Beso de vida" de Daniel Waters

Beso de vida, Daniel Waters, ed. Molino, 2010

Hace ya bastantes días que terminé este Beso de vida y que no es más que la continuación de Generación Dead, novela que reseñé hace muy poco. Estos días me he dedicado a leer otras cosas y pensar cómo enfocar esta reseña ya que quiero hablar muchas cosas, pero a la vez no quiero destripar el argumento a nadie.

Beso de vida comienza pocos días después de concluir la anterior novela. Los personajes se enfrentan a un día a día cargado de remordimientos, culpa, silencios, reproches y esfuerzo. La tensión social crece por momentos. Las prejuicios contra los revividos aumentan gracias a la presencia de un influente cura que aboga porque los muertos regresen donde pertenece (figura que viene proyectándose desde la primera novela) y son algunos de los revividos, autodenominándose y definiéndose como zombis (con todas las connotaciones que supone en nuestra cultura. Es interesante observar como uno de los zombis se comporta como si hubiera salido de una pelicula de Romero porque es lo que se espera de él). Se muestran las diferentes formas de lucha tanto por zombis como por humanos: el diálogo, la inclusión, la separación, la protesta por medio del arte o la lucha armada.

Que nadie entienda mal el argumento que no he explicado. No nos hallamos ante un tratado político ni nada de eso. Hay romance, hay amistad, hay sorpresas, hay revelaciones, terror y hasta científicos locos (que siempre vienen bien). Los elementos que hacen tan especial la primera parte continúan aquí solo... lo que quiero decir es... joder... las segundas partes siempre son complicadas. Tanto para el que las escribre, para el lector y, en menor medida, para el tonto que un día decide reseñarlas. La historia viene de un inicio claro y que el autor dejó más o menos ligado por si la historia no funcionaba. Las terceras partes la historia concluye y todos los esfuerzos conducen a un objetivo claro. La segunda parte está en tierra de nadie. Debe concluir historias para que el lector se sienta satisfecho, pero a la vez debe dejar interrogantes suficientes para motivar al lector a una tercera incursión en el mundo. Y, además, corre el riesgo de un final completamente abierto que puede provocar decepción.

A ver... ¿cómo hablar de una novela que he leído, pero sin hablar mucho de esta novela por si alguien quiere leerla? Veamos... vayamos por partes.

Primero, la portada es un error. Aunque es bonita y la fotografía es interesante y la chica es mona, no dice absolutamente nada de la novela. Cuando uno la ve piensa que se encuentra ante una inmensa chorrada.

Segundo, Molino sigue apostando por vendernos que es sólo una historia de amor entre una chica viva y un chico muerto. Aunque ha eliminado las referencias a Crepúsculo, el resumen y la frase sigue esa línea. Y no. Aunque hay una bella historia de amor en la novela, no es la que nos venden y Beso de vida no es sólo una novela de amor y de me quiere, pero no. Diría más, los lectores que busquen esa historia se van a sentir muy decepcionados.

Aclaremos que el amor es importante en el mundo de Daniel Waters; importante y fundamental, pero no ese amor única y exclusivamente de chico misterioso / chica tonta. Pareja, amigos, familia, colegios... todos estos personajes buscan el afecto y el cariño, la mano en el hombro y sentirse importantes para alguien. Incluso los más abyectos o moralmente repugnantes. Es una novela sobre el amor y la necesidad de ser querido.

Los personajes siguen la estela de buena configuración de la primera parte (aunque en el caso de Phoebe se abusa un poco de su indecisión y quizá la presenta un pelo demasiado egoista y cerrada en sus problema) siguiendo una línea de evolución lógica. Adam vuelve a ser el más interesante, Tommy inicia su camino para convertirse en un símbolo político de lucha, y Karen continua igual de adorable, pero con más matices. Realmente, es ella la que lo tiene peor. Tak es un ideologo, un líder como Tommy, peor que opta por la exclusión. Margy y Colette pasan a ser comparsas. Aparecen personajes nuevos (¡qué grandes personajes que son George y Melissa, la chica de la máscara blanca! ¡qué hermosa su relación de gestos y caricias!), algunos de los viejos de desvelan y otros desaparecen.


La trama se politiza un poco (que no demasiado) y se dan bastante apuntes de la vida diaria de los revividos... no, zombis como quieren llamarse. De sus luchas por sus derechos como ciudadanos (recordemos que están muertos y al estar muertos pierden sus derechos de ciudadanía. Para que nos entendamos: no derechos, la familia no tiene la obligación de hacerse cargo, el estado, tampoco, no pueden conducir, no pueden tener el carnet de la biblioteca, o pasaporte, o si queman a un zombi pues es falta, no delito, etc.) y hay una mayor lectura social atenuando la satira que contenía la primera parte.

No es una novela tan intensa o tan cerrada como la primera parte, pero es una muy interesante continuación de una de las sagas juveniles que más me están gustando actualmente. Mucho más de lo que a primera vista parece y con algunas implicaciones que la acerca a un imaginario pop muy marcado (mad-doctors, conspiraciones, furgonetas blancas, etc.). Ahora sólo queda la tercera y definitiva parte que, según he leído por ahí, parace muy centrada en el personaje de Karen. La espero con ganas.

"La larga marcha" de Stephen King

La larga marcha, Stephen King, ed. DeBols!llo, 2003

En mi opinión, esta novela es una de las mejores creaciones de Stephen King. Una novela fuerte, densa, inteligente y, lo mejor de todo, corta. El motivo de esto último supongo que se debe en parte porque esta fue una de esas cinco novelas que Stephen King publicó bajo el seudónimo de Richard Bachman, novelas quizá menos ambiciosas, algunas más efectivas y todas mucho más cortas de lo habitual (lo del seudónimo fue una sugerencia de los editores porque temían que el ritmo incansable de publicación de King acabara con saturar el mercado editorial).

Nos encontramos en unos Estados Unidos diferente (no se sabe si ucrónicos o alternativos) dominados por una régimen extremadamente militarizado. El acontecimiento más importante del año es "La larga marcha", un concurso televisivo donde participan 100 jóvenes a partir de 16 años que se han presentado voluntarios y que es todo un fenómeno social. La reglas del concurso son sencillas: caminaran a una velocidad concreta sin poder bajar de ella sin detenerse hasta que sólo quede uno. No porque los vayan eliminando o porque renuncien a continuar. Sólo quedará uno porque los otros 99 estarán muertos.

Los concursantes van controlados por unos militares que cumplirán las fáciles normas: a los tres avisos, dispararán. Si alguien se detiene, disparo. Si alguien abandona, disparo. Si alguien desfallece, disparo. De esta manera se pone en marcha estos 100 jóvenes sabiendo que sólo uno concluirá la carrera. El premio para el vencedor es la vida y todo lo que quiera. De esta manera empieza una de las novelas de Stephen King más intensas y adicctivas, y una de las más duras y pesimistas.

Lo he dicho muchas veces, y lo seguiré diciendo hasta que alguien me pague para que me calle, que Stephen King es uno de los grandes narradores estadounidenses del siglo XX y de principios del siglo XXI (narrador, que no escritor) y tiene una habilidad única para tejer grandes argumentos que analizan y diseccionan la sociedad americana. Sabe escribir y conoce a la perfección los mecanismos lliterarios para atrapar al lector. Se le suele reprochar (con razón) que escribe demasiado y que su novelas suelen contener una media de cien páginas de más. No todas sus novelas son buenas, algunos argumentos son muy chorras y, en un par de ocasiones, podría haberse ahorrado una novela. Pero cuando en un mismo momento coinciden una buena historia, una buen voz narrativa y el tamaño adecuado, entonces Stephen King demuestra que es un maestro. Véase Misery, Carrie, Salem's Lot, o esta La larga marcha.

Aquí demuestra su dominio del terror psicológico y su talento para desmenuzar la psique de sus personajes. La narración de La larga marcha es desde dentro, desde la cabeza de esos 100 chicos que concursan. Explica sus miedos, su origen, sus fustraciones y como se crean las alianzas, las amistades y enemistades, los grupos que están destinados a desaparecer porque, repito, sólo quedará uno en pie. Esto hace que el lector se implica y sufra con los personajes porque va viendo como uno a uno mueren, como los disparos de los soldados van resonando por la carretera. El amigo que haces es el amigo que puede morir o el que te sobrevivirá.

Stephen King no explica en toda la novela porqué sucede esta carrera, qué finalidad tiene ni cómo se originó. Se comenta que hubo un tiempo en que no existía la larga marcha, pero se duda que fuera así. ¿Por qué se presentan estos jóvenes voluntarios? ¿Es por esa sensación del adolescente de que se es eterno? ¿Por qué una cosa es ver la carrera por la tele y otra vivirla desde dentro? Se explica la sensación lúdica al empezar a correr, como si todo fuera una broma, las felicitaciones y los gritos del público, el orgullo de las familias y el amor de las novias. Las bromas y chanzas de los participantes. Hasta el primer disparo, claro. ¿Por qué se permite?

Stephen King no responde a esta preguntas. Durante el camino los personajes hablarán entre ellos, se preguntarán y, algunos, harán pequeños actos de rebeldía que no sirven para nada. Nos encontramos con una novela dura y pesimista, desagradable en ocasiones, llena de detalles que devienen terribles (la elección de una buenas bambas, el hablar o no hablar, hasta qué punto sirve ganar un amigo, etc.) que conducen a una crítica a la insensibilidad del público (y de nosotros comos lectores) al asistir con delectación a la muerte de 99 jóvenes, a la muerte como espectáculo (algo que estamos habituados en nuestra televisión), al conformismo de toda una generación y todo un país (no hay rebeldía, no hay resistencia).

Una estupenda y muy recomendable novela que se lee en un suspiro y que se recuerda durante años.


Y sí, antes de que alguien lo diga, lo digo yo. Esta también parece una de las fuentes de las que bebió Suzanne Collins para escribir su fundamental trilogía Los juego del hambre, de futuro análisis. La diferencia es que Collins deja un pequeño atisbo de esperanza. Stephen King, no.

"El retorno de los dragones. Crónicas de la Dragonlance 1" de Margaret Weis y Tracy Hickman

El retorno de los dragones. Crónicas de la Dragonlance 1, Margaret Weis y Tracy Hickman, ed. Timun Mas, 2003 (ed. bolsillo - ed. original 1984)

Empecé a leer los libros de la Dragonlance tarde. Tendría unos treinta años y estaba a punto de empezar a dirigir una partida de rol de esa ambientación y pensé que tenía que informarme un poco sobre el mundo, las criaturas, el tono y todo eso (en verdad era una excusa para meterme en una saga que me picaba la curiosidad desde hacía tiempo). Decidí esto y empecé a mirarme los títulos y me encontré con cientos de ellos. Me di cuenta que lo que entendía como Dragonlance ocupaba trilogías, pentalogías, números independientes, novelas cortas, cuentos, preludios, segundas trilogías, etc. Había un montón de autores diferentes y opiniones discordantes. Un mareo, vamos.

Bucée un poco por internet, pregunté a un par de clientes y todos coincidieron que lo primero que debía leer eran las Crónicas de la Dragonlance, la trilogía fundacional, la madre del cordero y la responsable de todo. Esta trilogía consta de los siguientes títulos: El retorno de los dragones, La tumba de Huma y La reina de la oscuridad. Hoy hablaremos del primero de ellos aprovechando que estos días de vacaciones me ha dado por las relecturas de un montón de novelas de aventuras.

El retorno de los dragones narra el reencuentro de un grupo de amigos cinco años después de haberse separado para investigar cada uno por su cuenta lo que parecía el aumento de las fuerzas oscuras y una prueba de la existencia de los antiguos dioses. Al reunirse comparten los rumores de un poderoso ejercito en el norte, se ven implicados en las desventuras de dos desconocidos que porta una extraña Vara Azul y serán conscientes de que no solo el mal ha regresado, sino que quiere conquistar todo el territorio y que los dragones han vuelto con todo su poder y malignidad. Y no explico más.

Lo mejor que se puede decir de El retorno... y de la trilogía en general (y, pese a sus vacilaciones de calidad, de buena parte de la producción novelística alrededor de la Dragonlance) es que es entretenida. Corrijo, es muy entretenida.

Los autores no se andan con chiquitas y desde las primeras páginas empiezan con la acción y los misterios. Presentan escenas descritas con pocas palabras, pero precisas, con colores vivos y sin complicaciones. Con gracia, con humor y con interés. No nos encontramos con una gran calidad literaria o con pasajes de alta literatura, sino con unos buenos narradores que saben explicar una historia. Saben como crear el ambiente, la situación, la intriga y los pasajes para hacer que la historia avance y el lector se sienta interesado. Tienen el buen hacer de los grandes artesanos (y eso es mucho).

Los personajes, que posteriormente serán conocidos como el grupo de "Los héroes de la lanza", a pesar de ser ligeramente estereotipados, tienen el suficiente carisma como para que el lector los recuerde y desee leer más libros de ellos. Lo de estereotipos merece una explicación. El origen de esta novela está en una campaña de rol. Los autores junto con otra gente se reunieron para probar un sistema de juego y el guión que siguieron fue el origen de esta novela. Por eso la aventura tiene esa estructura tan marcada de juego de rol (ves aquí a buscar ese objeto, entre en un dungeon y lucha con los peligros, etc.) de la que se librará en las siguientes entregas. De igual modo los personajes están un poco encorsetados y son representativos de razas y clases. Humanos, elfos, enanos, kenders. Magos, guerreros, exploradores, bárbaros, pícaros, clérigos. Esto límita a los personajes, pero a la vez los hace únicos y muy carismáticos. La personalidad está muy marcada y llevada a extremos. Como la aventura, los personaje se librarán de ese ligero encorsetamiento e irán evolucionando a lo largo de la trilogía y la saga.

Entre los más conseguidos hablaríamos de Raistlin y Caramon, el mago y el guerrero. Hermanos gemelos y que protagonizarían la trilogia siguiente de las Leyendas. Especialmente el primero está bien construido con su ambigüedad, su ambición, su delicadeza y pequeños estallidos de cariño, su tensión, su ansia de poder, etc. Pero, claro, no son mis favoritos. Como no podría ser de otro modo, mi personaje es Tas, el kender. Entrometidos, curioso, imprudente, no conoce el miedo, faltón, metepatas y absolutamente imprescindible. Aunque en esta primera novela no lo parezca, Tas se convertirá con el paso del tiempo y de los libros en uno de los personajes más importantes e imprescindibles. Como él mismo reflexiona en un momento, son las pequeñas cosas las que marcan la diferencia.

El mundo que crea esta saga podría considerarse muy cercano al universo de Tolkien y su Señor de los anillos. La influencia es clara, pero con diferencias como el papel del pueblo élfico (en la Dragonlance los elfos están muy lejos de ser esos nobles representantes de la tradición y lo mejor del alma y el espíritu, sino que son una raza más llena de odio, de resentimiento, racismo y anclada en tradiciones que pueden ser su muerte). Pero también encontramos astisbos de Howard y la fantasia clásica, de los juegos de rol (por entonces incipientes), de las tradiciones artúricas, la Guerra de las galaxias, etc.

El retorno de los dragones es una clásico de la fantasia y de la novela de aventuras. Un libro con algo más de veinticinco años de vida que conserva su frescura y su fuerza (esto no se puede decir de muchas novedades muy laureadas, pero olvidadas y caducas a los dos años de su publicación). Un libro que considero imprescindible para aquellos que les gusta la aventura, la fantasía, la épica y pasar una buena tarde con un libro entre las manos.

Los héroes de la lanza.
De izq. a der. Raistlin, Caramon, Tanis, Tas, Flint, Goldmoon, Riverwind, Sturm, Laurana, Tika
Realmente se les acaba cogiendo mucho cariño

"La soledad del corredor de fondo" de Alan Sillitoe


La soledad del corredor de fondo, Alan Sillitoe, El tercer nombre, 2007 (ed. original 1959)

No sólo de novedades vive el lector.

Hacía tiempo que por las estanterias de casa corría un ejemplar de esta colección de relatos de Alan Sillitoe y esta tarde decidí que me iba leer el primero, ese que da título al libro y que dio origen a aquella estupenda película de Tony Richarson. La verdad es que no sabía muy bien con qué me iba a encontrar, e iba con un poco de reserva hacia un relato que para varios conocidos míos es mítico e imprescindible. La historia me la sabía y conocía por esos conocidos que me relataron una y otra vez lo importante y simbólica que es la carrera de fondo de Colin Smith.

Y, la verdad, esta breve novela (o cuento largo) no era lo que esperaba ni lo que imaginaba, sino algo completamente diferente de lo que me habían contado. Es un relato que contiene esa grandeza de las grandes obras: por mucho que te hayan hablado de ellas, al leerlas no son lo que habías imaginado y sorprenden.

La soledad del corredor de fondo es un largo monólogo del protagonista mientras participa en una carrera de fondo. Al compas de sus pasos, de su respiración, de los árboles que deja atrás, Colin repasa su ingreso en el Borstal (una especide de prisión para jóvenes) por un pequeño robo, su vida fuera de la cárcel, su amigos y familia, el descubrimiento de un especial talento para la carrera de fondo y su participación en una en la que participan los mejores corredores de todos los Borstal de Inglaterra. Instado a participar por el director del centro, Colin se preguntará mientras corre el sentido de sus pasos, el sentido de la carrera y su propia vida.

Alan Sillitoe pertenecía a esa generación de novelistas y dramaturgos británicos conocida como Angry Young Men (jovenes airados) a la que también se asoció nombres imprescindibles como Harold Pinter o John Osborne. Un movimiento literario de fuerte engarce en la clase media baja y que hablaba del descontento de este segmento de la socidad y apostaba por un inconformismo radical, una crítica a la burguesia acomodada de la posguerra,  la denuncia a la mecanización del hombre, a su soledad, etc. Una corriente corta, pero muy importante en la narrativa inglesa que tuvo su correspondiencia en el movimiento cinematográfico del Free Cinema (con Tony Richardson, Jack Clayton o Richard Lester como representantes).

Este cuento es una muestra perfecta de ese inconformismo, de esa crítica a la sociedad, de esa tristeza que inundaba ese movimiento. Colin Smith se encuentra en la tesitura de elegir qué hace con su vida y mientras corre deja aflorar toda su ira, toda la rabia por sociedad, por lo que significa ganar esta carrera, por un sistema que quiere reconvertirlo, que no juega con cartas limpias. Colin Smith corre y su carrera acaba convertida en símbolo de rebeldía e inconformismo.

Todo explicado con un estilo seco, acerado, preciso y cortante. Un bisturí que disecciona el cerebro del protagonista de una forma precisa y hermosa dejando ver lo que interesa e insinuando miles de matices. Porque como lector uno se ve impelido a releer este cuento dentro de un tiempo para encontrar nuevas lecturas e implicaciones. Además, es quizá el mejor relato que explica qué es correr y qué siente esa persona que kilómetro tras kilómetro está sólo con su respiración y con el horizonte.