Qué leo, qué reseño III.

Volvemos otro año a la carga.
Y un día antes de lo esperado, se abre de forma oficial la tercera entrega de "Qué leo, qué reseño"; un especial esperado por muchos, desconocido por muchos más y que permite que sean los lectores de este blog los que decidan cuáles serán mis próximas lecturas y reseñas.  Ésta es la tercera entrega y lo que empezó siendo una especie de celebración de un aniversario que no quedaba muy claro en el blog, se ha convertido en una demostración de a ver quién recomienda la peor lectura para Jorge y la que peor se lo puede hacer pasar.
- Es que en eso está la gracia. Recomendar un buen libro y luego leer, "pues me ha gustado", es un rollo. Mejor hacerte leer basura e imaginarte sufriendo y retorciéndote de dolor al saber que tienes que tragarte quieras o no, esas cuatrocientas páginas.
Pero eso está mal...
- No, porque te lo hacemos nosotros a ti. Si fueras tú quien nos lo hiciera a nosotros, sería una mezquindad. Pero al ser al revés es divertido. Que no te enteras.
Bueno, si es así...
- Venga, resume y las reglas.

Pues eso, vosotros elegís los libros que reseñaré. ¿Cómo? Ahora, las reglas.

- Vale cualquier libro de narrativa. Cualquier género. No vale libros de cocina, guías de viaje, manuales de matemática cuántica, etc. Narrativa. ¿Y cómic? También, pero nada de series largas. Vamos, que nadie me pida que haga una reseña de One Piece porque paso de leerme sesenta y picos volúmenes. ¿Estamos? Estamos.
- Para participar no es necesario ni ser seguidor del blog, ni apuntarse a una lista de distribución, ni enlazar ningún banner, ni promocionar la sección por la redes sociales, ni nada. Eso sí, si alguien quiere dar a conocer esta... cosa, a amigos y conocidos, adelante. Cuanto más seamos, más nos reiremos y más propuestas pueden salir.
- Como en las ediciones anteriores, no hay más premio que la satisfacción de hacer leer a un jovenzuelo (¡ja, jovenzuelo!) el libro que queráis.
- No hay límite de votos. Aunque vaya en mi contra, os recomiendo leer los votos de los demás porque os pueden dar ideas interesantes. No vale que la misma persona vote dos veces por la misma novela. No vale el contra voto ni retirar el voto.
- Se leerán todas las novelas que reciban tres o más votos. Todas. Y los que habéis participado en las otras dos ediciones sabéis que lo hago.
- No valen secuelas de las novelas elegidas en ediciones anteriores. Podéis consultar aquí los de la segunda edición. En la primera, los ganadores fueron 50 sombras de Grey y Insurgente.
- Las propuestas se harán dejando un comentario en esta entrada.
- El plazo de propuestas y votación será desde hoy mismo hasta el día quince de septiembre. A partir de ese día, empezarán a aparecer las reseñas.
- Se fomenta discusiones, peleas, carreras de coches, etc. entre los participantes.
- No se me ocurren más.

NORMAS ESPECIALES PARA MI AMIGO JORDI

Otra vez he estado tentado de prohibirte participar después de lo que provocaste el año pasado, pero la intervención de nuestra amiga común Maria Gracia Cuccionta, con amables palabras a tu favor y recordándome lo "especial" que eres me han hecho replantearme mi decisión primera. Pero, si quieres participar tendrás que atenerte a todo eso:

- En tu propuesta, te dirigirás a mí como usía y utilizando todos mis títulos nobiliarios más alguno de nueva creación.
- Nada de acentos, pelucas, disfraces, dobles o voces graciosas para votar dos veces.
- En tu propuesta tendrás que hacer dos referencias obligatorias a películas que hayamos visto juntos.
- Sé que el libro que propondrás es largo, lo detestaré y jugarás sucio para que tenga que leerlo así que te odio y me las pagarás.

Y ya está. Quedan abiertas las líneas. Sed prudentes, elegid con sabiduría, no os cebéis y sed buenos.
Eso sí, recordad que yo no lo sería.


"En el bosque, bajo los cerezos en flor" de Ango Sakaguchi

En el bosque, bajo los cerezos en flor, Ango Sakaguchi, ed. Satori
Traducción de Susana Hayashi

Volvemos a la normalidad de las reseñas con una nueva lectura de un autor japonés y un nuevo entusiasmo lector.

Detrás de una preciosa portada y un título sugerente y evocador, nos encontramos con:
Tres buenos cuentos.
Dos de ellos, muy buenas historias de terror.
Uno de ellos, una absoluta obra maestra de lo grotesco.

Lo que no es poco. Ciento cincuenta páginas de excelente literatura y de un autor apasionante del que no hay nada más publicado en España. Nada más.
¿Por qué?
¿POR QUÉ?
¿POOOR QUEEÉ?

Tres relatos. El primero es el que da título al libro. En el bosque, bajo los cerezos en flor. Un despiadado ladrón tiene aterrorizados a los viajes que cruzan el solitario paso de Suzuka. Mata a los viajeros, se queda con el dinero y secuestra a las mujeres. Un día, el ladrón queda prendado de una enigmática mujer. Sentirá por ella un deseo irrefrenable y su vida se verá envuelta en una vorágine de horror, muerte y locura.

Este cuento es una obra maestra. Una absoluta maravilla del horror grotesco. Un relato que conguja la tradición japonesa de los yokais con las enormes influencias que el modernismo y el simbolismo francés tuvieron sobre el autor (la femme fatale, la misma utilización del color o de los objetos y, sobre todo, de los cerezos y su flor; símbolo tanto de belleza como de locura). Un descenso a lo más bajo del ser humano, al horror y a la muerte donde, como no podía ser de otra forma, se entremezclan con la pasión y el sexo. Los caprichos de una mujer atormentan a un ser miserable. Un relato salvaje, grotesco, violento que no nace de elementos fantásticos externos, si no de la propia corrupción del ser humano. Es el ser humano el que está podrido y acaba contaminando su entorno.

Afortunadamente, pero, el relato no cae en la truculencia fácil o en el mal gusto. El relato es de una indiscutible belleza formal. Tanto la estructura como el entramado visual es hermoso (los cerezos, el viaje del ladrón cargando con su nueva esposa en la espalda, el juego de la esposa en la ciudad...) a la par que horrible. El relato bascula entre estos dos polos para conseguir una absoluta maravilla para leer una y otra vez. Un cuento fascinante, hermoso y aterrador.

Al igual que el segundo, La princesa Yonaga y Mimio. Erotismo, fatalidad, sensualidad, horror, locura vuelve a ser conjurados en este relato. La historia de una extraña venganza y una fascinación. Un carpintero, una humillación y una princesa de inocente sonrisa.

Un nuevo cuento donde lo truculento se enrosca con la belleza. De nuevo lo fantástico emerge del ser humano y no del entorno provocando una lectura fascinante y compleja, nada complaciente o tranquilizadora. De nuevo la belleza y lo grotesco. La sensualidad de la femme fatal y un horrible destino. La muerte y la locura.

El Gran Consejero Murasaki cierra este libro. En este caso no aparece la figura de la femme fatale, pero de nuevo un hombre, por su estupidez y egoísmo, se verá arrastrado a la locura. Este cuento es quizá el más tradicional y clásico, pero no por ello es menos interesante. Quizá no tiene la arrebatadora locura de los dos anteriores, pero de nuevo la belleza formal del autor atrapa al lector.

La lectura de estos tres relatos ha sido uno de las pocas experiencias lectoras plenas que he tenido en los últimos meses. Un tipo de cuento diferente que ataca al intelecto y a las sensaciones del lector. De belleza y profundidad tanto formal como expresiva, En el bosque, bajos los cerezos en flor es una lectura fascinante y altamente recomendable. Para los aficionados al fantástico y a los que no. Uno de esos libros que corren el peligro de no salir de un reducido grupo de aficionados y que merecen un público mayor. Tres fascinante relatos turbadores y profundamente hermosos.



Las imágenes corresponden a las dos adaptaciones cinematográficas del relato En el bosque, bajo los cerezos en flor. La primera es de 1975 y según un cliente de librería, tiene esa cualidad tan japonesa de ser terrorífica y brutal, y a la vez preciosa. La segunda a la adaptación anime dentro de la serie Aoi Bungaku. No he visto ninguna de las dos así que ya tengo deberes para las próximas semanas.

Otras opiniones
Fantasy Mundo
El placer de la lectura
Japonismo

Vuelta

Se acabaron las vacaciones y vuelta al ritmo normal.
A la librería en plena campaña de texto.
A volver a abrir un libro (en vacaciones me convierto en animal no lector. En quince días me he leído un libro y un puñado pequeño de cómics. En vacaciones me olvido de los libros y disfruto de lo que de forma habitual no puedo dedicarle tiempo; el cine, los amigos, los paseos, la cocina, otros).
Al blog.

Ains, el blog. De qué poco le ha ido de que la entrada de Siempre hemos vivido en el castillo fuera la última. Una de esas crisis que le dan a todo administrador de blog y que le hace gritar a los vientos con la camisa abierta, la melena rapada empapada por un ecrespado mar, la abdominal desafiando a los dioses "¡Y to esto pa qué, coñio ya!".

¿Y eso? ¿Cómo me ha dado por pensar en cerrar el blog? Y peor, ¿cómo se me ocurre hacerlo a pocos días de la tercera edición de "Qué leo, qué reseño"?
Bueno, ha sido una combinación de varias cosas.
- Una larga serie de lecturas aburridas e insípidas.
- Una inusitada proliferación de mails repletos de insultos y amenazas (en las que se incluye tiros, desmenbraciones y torturas a mi señora madre) porque no me gusta Dan Brown, Patchito de la saga Hush, Hush o Travis de Maravilloso desastre. Un día de estos haré una recopilación de estos mails.
- Una desgana y una pereza horrorosas en el momento en el que me sentaba a escribir una reseña. ¿Y para qué?, me preguntaba.
- La sensación general de que esto tiene que cambiar.

Pero bueno, pasan los días y vuelvo. No cierro. Quizá replantee, quizá cambie, pero no cierro. Antes de dejarme vencer por la desidía y el aburrimiento, buscaremos nueva fórmulas.
¿Alguna idea?
¿Os gustaría que hiciera algo que no hago de forma habitual?
¿Qué recuperara algo?

En fin, que me quedo un rato más. En nada, reseña. Y en nada y un poco más, la tercera edición de "Qué leo, qué reseño".

Gracias por estar por aquí.

"Siempre hemos vivido en el castillo" de Shirley Jackson

Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson, ed. Minúscula
Trad. Paula Kuffer (excelente, a sus pies)

Quiero dejar clara mi postura respecto a esta novela desde el principio.

Siempre hemos vivido en el castillo me parece una obra maestra absoluta, una pieza literaria de orfebrería, una obra compleja, madura, infinita, cruel, hermosa e inabarcable.

Y me partiré la cara con quien sea necesario para defender esta opinión.

Después de esto, me pongo (algo) más sensato.

Muy de vez en cuando aparecen libros que remueven y conmocionan. Esas historias que provocan "temblores" y ante las que uno es consciente que está leyendo algo diferente, algo que está por encima de las lecturas que has estado haciendo durante meses. La excitante e inquietante sensación de que este libro es algo más, una historia que se quedará y que te ha dejado una herida que no cerrará. Me pasó con La isla del tesoro, con Orgullo y prejuicio, con Knockmstiff, con Boston, sonata para violín sin cuerdas, con Warlock, con Santuario, Las puertas de Anúbis y un puñado de títulos más. Y ahora ha pasado con Siempre hemos vivido en el castillo, desde ya una de mis novelas imprescindibles, una historia que me explica y a la que quiero volver una y otra vez.

Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco más de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Platagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.

Y hasta aquí puedo leer.

Porque, de verdad, a esta novela hay que entrar sin saber nada de ella. Nada. Entrar inocente en el perverso universo que plantea Shirley Jackson y dejarse fascinar por la voz narradora de Merricat, uno de los personajes más fascinantes y complejos con los que me he topado en todos mis años de lector. Una voz personal, inocente y perversa a la vez, inteligente, precoz, arrebatadora. Una voz que nos adentra en un universo de regusto gótico (que bebe tanto de Faulkner como de Henry James) donde predomina la inquietud, la ambigüedad y la ironía. Siempre hemos vivido en el castillo es una obra ambigua y compleja que juega siempre con las cartas boca arriba y no engaña ni manipula al lector (todo está en la voz de Merricat, solo hay que saber leer). Personajes complejos, una cadencia interna evocadora, triste e inquietante y pasajes de auténtico terror.

Y a partir de aquí quizá desvelé algún pequeño detalle de la trama (sin importancia, pero mejor si vais sin saber nada).

Un primer párrafo brutal.
Una última página demoledora.

En medio tenemos una fascinante historia de perversidad infantil que remite a otra pieza maestra sobre niños precoces, la Otra vuelta de tuerca de Henry James, y que estira sus tentáculos hasta obras maestras como la película El Otro de Robert Mulligan. Me resulta curioso comprobar que mientras las novelas narradas desde el punto de vista inocente de un niño me llegan a aburrir hasta el disparo de gracia (con la excepción de otra obra maestra sureña como es Matar a un ruiseñor), las historias explicadas por niños perversos, crueles o mentirosos me resultan fascinante. La capacidad casi pura de los niños para el mal es un tema que inquieta y gusta por parte iguales, ya sea en la literatura o en el cine. Entre todas estas voces sobresale con pesonalidad y entidad propias, Merricat, en mi opinión uno de los mejores personajes que os podréis encontrar en una novela.

Además, Siempre hemos vivido en en castillo se presenta como una de las mejores novelas sobre brujería que he leído. Sin un solo elemento fantástico y mucha sutilidad. De donde surgen las pesadillas, los mitos, las leyendas y los terrores infantiles.

Y más, mucho más que el lector descubre en un viaje fascinante.

Siento mucho la pésima calidad de esta "reseña". La novela no lo merece. Con las historias que me emocionan y sacuden ocurre que no sé como transmitir el entusiasmo que he sentido mientras la leía. La única forma sería agarraros del brazo e insistiros que conozcáis a Merricat y Constance y os dejéis llevar por una historia tan perversa como hermosa y con unos personajes que permanecen con el lector para siempre.


Hoy toca hablar de manga

No solo de novelas vive el lector. Por lo menos yo no puedo. Así que entre novelas, alterno géneros. Y este año me dije que no pasaba sin adentrarme en el manga. Hay mucho, seguro que mucho bueno y no me lo quería perder. Así que sin mucha idea, sin saber qué me puede interesar o gustar, sabiendo que desde chico las historias de peleas interminables y ojos brillantes no me interesaban, empiezo a comprar algo, fiarme de algún blog de confianza que recomienda, visitando la biblioteca y, poco a poco, me he hecho asiduo a cinco series. De una de ellas, Bride Stories, hablé hace un tiempo. De las otras, hablo ahora.

Antes de empezar quiero pedir disculpar si digo alguna estupidez sobre temas, técnicas o género. Mi visión de estos cómcs es el del treinta y pico largos que hasta el día de hoy no había abierto un manga. Así que cualquier mérito en la valoración de estos tebeos es totalmente mía. Cualquier error es culpa, no sé, de Nina, por ejemplo.

I am a Hero, Kengo Hanazawa, ed. Norma
Serie abierta (creo que van por el ocho)
Leído hasta el volumen cuatro y parte del cinco.

Desde pequeño me fascina lo zombie. Desde que vi en casa de un amigo unas imágenes de muertos acosando a una mujer y la angustia y la consternación que producía una astilla de madera, hasta el día de hoy. Me interesa lo zombi, leo sobre lo zombi y busco nuevas visione de lo zombi.

Cuando empecé con el manga, I am a hero se convirtió en una de las primera opciones. Y quedé atrapado. ¿Por qué?

1. Un dibujo espectacular. Tanto en la presentación de personajes, en la planificación de las escenas (esas dobles páginas que detienen el tiempo y agobian), en la construcción del mensaje y el particular humor que destila toda la obra. Y el ritmo.

2. Un ritmo lento, agónico, extenuante y que por momentos parece que no avanza. Momentos dilatados en el tiempo y en las páginas que otorga mayor presión e histeria a la historia. El ritmo de este manga me fascina. En el primer volumen, por ejemplo, no pasa nada entendido como acción y rapidez. Presenta el mundo, los personajes, las relaciones y, sobre todo, se detiene en nuestro protagonista (al que volveremos en un momento). Lo zombi no aparece hasta las últimas páginas (y con contundencia). ¿Entonces? ¿Para qué tanto? Lo comentado antes, presentación y pinceladas de mucha inquietud. Y cuando estalla el apocalipsis... esa lentitud se ve acentuada (escenas del taxi, el metro, la pesadilla en el bosque). Me fascina.

3. El protagonista. Un gilipollas. Un ayudante de mangaka cobarde, egoísta y víctima en potencia que contra todo pronostico, sobrevive. Hay algo en Hideo no es un antihéroe que se crece, no es un héroe cotidiano que en momentos desesperados aprende a salir del apuro. El mundo, las convenciones y la sociedad se desmorona a su alrededor, pero él sigue empeñado en vivir según las normas, la correción y lo establecido (estupendo ejemplo su empeño en pasar un ticket de metro por la máquina y no saltársela a pesar de algo viene detrás). Su cobardía en contraste con esos momentos de patética afirmación de que es un héroe cuando está solo. La incorporación en el volumen 4 del personaje de Hiromi con su inocencia y extraña empatía, hace resaltar más el egoísmo y cobardía de nuestro... héroe.

4. El humor. Negro, irónico, molesto e incorrecto. Se trata de un manga de terror, pero a la vez es terriblemente divertido. Siempre, claro, que te guste el humor negro

5. Lo zombi. Una nueva visión. Un nuevo tipo de zombi que bebe de la tradición japonesa de monstruos. Matizada e inquietante.

6. El retrato de una socidad abúlica e indiferente que es su mayor enemigo. Dan ganas de entrar en las páginas y sacudir a los personajes que puebla el manga para que, por favor, reaccionen.

Muchas ganas de seguir leyendo y ver hacia donde conduce este apocalipsis zombi y si este personaje reacciona de una vez. Aunque sea un poquito. Muy poco. Con eso me conformo.

Emma, Kaoru Mori, Planeta de Agostini
(¿10 volúmenes? No sé, yo llevo tres.

Del apocalípsis acompañados de un gilipollas, a la Inglaterra del siglo XIX de la mano de una encantadora criada.

Seguidor incondicional de la serie de Mori Bride Stories, me encontré con que en la biblioteca de Igualada tenían los números de su anterior serie, Emma. Me llevé un par a casa y en seguida me quedé atrapado en la cotidianidad de una vida pequeña, pero no por ello menos fascinante.

¿Qué relata Emma? El día a día de una joven criada en el Londres del siglo XIX. Su historia de amor con un joven señor y el retrato de la profunda brecha social que separaba a criados y amos (en varios momentos del manga se habla de dos países).

Mori consigue una historia sensible, que no sensiblera y con un punto justo de romanticismo que ni empalaga ni molesta. La atención por el detalle, el mimo por los personajes (desde los protagonistas hasta los más secundarios), un ritmo pausado y una estructura cuidada y sutil de la página (momentazo en el que Emma se quita las gafas, por ejemplo, toda una página dedicada a ello y el lector percibe que ese momento es muy importante y está recibiendo una cantidad casi infinita de información sobre su protagonista). Un marco histórico cuidado, pero que no huele a hemeroteca ni documentación. Lugares, personajes, vestuario están muy bien integrados en la historia y hacen que esta resalte, no al revés que es lo que sucede con muchas novelas históricas, por ejemplo, que la documentación se come la naturalidad de lo que se relata.


Todo ello con pinceladas de un humor amable y un punto inocente. Emma es una historia sencilla extraordinariamente bien explicada.

Bakuman, Tsugumi Ohba (guión) y Takeshi Obata (dibujo), Norma
(Si no me equivoco, 20 volúmenes. Voy por el cuarto).

La historia de dos chavales que quieren ser magakas.
Hasta aquí puedo leer. Y poco más puedo decir de un manga tan conocido y del que se ha escrito tanto.

La verdad es que es una historia que me entretiene horrores y creo que es lo más cerca que voy a esta de un manga de lucha. Una estructura de enemigos, peleas y dificultades cada vez mayores y nuestros héroes luchando contra el mundo, y contra ellos mismos, para conseguir su objetivo: triunfar en el mundo del manga.

Sí, de acuerdo, la visión del mundo mangaka está muy idealizada y la historia de amor de Mashiro y Azuki resulta demasiado endulzada, pero tiene una historia y unos personajes secundarios que atrapan. La rapidez del relato, la velocidad en el dibujo y la riqueza de los diálogos consiguen que devore los volúmenes en un momento y luego vuelva a ellos para aprehender los detalles.

De nuevo un dibujo excelente, una ironía y una autoreferencialidad constante (el momento braguita del volumen cuatro, por ejemplo), una enorme galería de personajes y una vitalidad y buen humor que hacen que resulte fascinante un largo capítulo donde solo hay cuatro personajes hablando de estructura narrativa. Lo que más me gusta de esta serie es cómo está contada e ir rastreando la estructura interna de cada capítulo. Ver y aprender cómo cuentan.


Pero si hay una serie que me tiene atrapado y fascinado en cómo explicar una historia es

20th Century Boys, Naoki Urasawa, Planeta de Agostini
(22 volúmenes, creo. Voy por el tercero esperando que el cuarto llegue a la librería espero que mañana).

Explicar de qué va esta historia es complicado y mucho mejor es entrar en el cómic sin saber nada. Así lo hice yo. Vi los primeros números en la biblioteca, me pillé tres y me fui a tomar un café. De inmediato quedé atrapado en el complejo puzzle que nos peresenta Urasawa.

Muchos personajes, saltos temporales, desorden narrativo, historias paralelas, ambigüedad, paranoia, humor soterrado y una forma de explicar la historia que atrapa y me resulta terriblemente adictiva. Desconozco hacia donde conducirá todo esto, pero de momento el viaje me está encantando. ¡Si hasta sale un robot gigante! ¡Y sectas apocalípticas! ¡Profecías! ¡La niña más fuerte del mundo! ¡Villanos con máscara! ¡Códigos secretos! Y el retrato de la miseria y grandeza de la infancia; un momento de la vida donde todo es posible, todo es mágico y ser los salvadores del mundo es algo tan sencillo como desearlo.

Lo que me tiene atrapado de estos tres primeros volúmenes es la forma de explicar la historia, los saltos temporales que dan pistas y como el lector debe formar parte de los acontecimientos si quiere exprimir todo lo que esta historia puede dar. Un manga de misterio que poco a poco va derivando a la ciencia ficción y al terror conspiparanoico.

Una serie de la que me declaro muy adicto.


"El 10º Círculo" de Juan Carlos Sánchez

El 10º Círculo, Juan Carlos Sánchez
El destripador de mundos 1

Hace unos meses recibí un mail donde se me ofrecía la posibilidad de leer una novela en proceso de publicación. No suelo aceptar estas propuestas, pero siempre me las miró con atención porque fe de esta forma como conocí Ciudad humana y fue una sorpresa muy agradable. ¿Lo ha sido El 10º Círculo? Sí.
¿Y de qué va esto?

Charlie Ripper, el emisario de la Muerte entre los vivos, se verá implicado en una conspiración que amenaza su vida y el orden de su mundo; un lugar lleno de demonios, brujos, nigromantes, asesinas... donde nadie es lo que parece y casi todos ocultan algo.

Y hasta aquí el argumento. Lo mejor es meterse en la lectura de esta novela sin saber muy bien qué se va a encontrar, como hice yo, y dejarse llevar por un novela de fantasía y terror contemporáneo con aire de thriller. Por que estamos ante una novela de fantasía urbana con estructura de novela de intriga. Una investigación, traiciones, secretos que se desvelan en un mundo oscuro y lleno de magia.

Pero vayamos por partes.

Lo primero que llama la atención es la capacidad que ha tenido Juan Carlos Sánchez para crear un universo literario donde, aunque resuenen ecos de Gaiman, Baker, Dark City, algo de la imaginaria de manga, etc., brilla una personalidad única. No es que los elementos que utiliza sean originales, si no que la forma en que construye el universo, el marco donde se van a mover sus personajes, hace de este mundo de nigromantes, magos y diablos, algo diferente y con personalidad. Un universo complejo y bien definido tanto en espacios (las diferentes casas, la guarida de Ripper y los diablillos, etc.), como en relaciones entres estos y en un nivel mayor, en su cosmología. El autor se lanza al vacío y construye un universo total para definir no solo el hogar o el restaurante favorito de los personajes, si no para situar el lugar de cada uno en un espacio tanto físico como espiritual.

Y presenta este mundo con mimo y detalle lo que en algún momento puede provocar que la lectura se ralentice y el lector se vea algo abrumado con nombres, cargos, lugares y situaciones. Es entrar en un mundo nuevo y el lector debe acostumbrarse a una nueva realidad. Es un momento, cuatro detalles y el lector se hace suyo el universo del Charlie Ripper. Como hace suyos unos personajes bien perfilados y que aunque responden a estereotipos del universo fantástico, no suenan a tópicos o estereotipos. Son personajes animados, bien construidos y que se ganan las simpatías del lector. Especialmente los diablillos, claro, roba escenas consumados que aportan humor, violencia y sorpresa a partes iguales.

El autor consigue que la novela vaya de unas primeras páginas algo dubitativas a un final muy poderoso. Es una novela que crece en intensidad, fuerza e intriga gracias no solo a unos buenos pesonajes, si no a una estructura que abre interrogantes e invita a seguir leyendo para comprobar si alguno se cierra. Hay tres planos narrativos; el principal Charlie Ripper intentando resolver la intriga donde lo han metido, uno en el pasado que sigue la historia de un tipo desde su mismo nacimientos y que no sabemos muy bien qué tiene que ver con la narración principal (aunque lo intuimos) y los consejos de la antigua Guadaña a la nueva. No es confuso y aporta variedad e intriga.

El 10º Círculo es una buena novela de fantasía urbana. Dinámica, ágil y que mejora página tras páginas. Un universo coherente con él mismo, buenos personajes y mejores diablos. En mi opinión quizá adolece de alguna construcción algo caprichosa o artificial en alguna frase lo que resta naturalidad, pero es mínimo y concentrado en los primeros tramos de la historia.  Y tiene la duración justa, más páginas hubieran ido en contra.

Resumiento, lo que encontramos en El 10º Círculo es una buena novela, una propuesta interesante y una lectura entretenida y divertida.

Ilustración de Guille F. Santana